Al final estoy cumpliendo y actualizando a diario... este fin de semana será casi imposible, seguramente hasta el martes no suba nada pero no es seguro...

Creo que la historia necesitaba un giro y se lo he dado... espero que os guste y que no me matéis.

Disfrutad.

Emma y Ruby camina directas a Granny´s, la rubia va con una gran sonrisa en su cara, por alguna razón había cambiado su mentalidad. Cómo iba delante abre la puerta y cede el paso a la camarera. Al entrar ven que todas están ya sentadas, Regina y Danielle en un lado mientras que en el otro esta Bella, Ruby se coloca a su lado y Emma acerca una silla y se coloca a presidir la mesa con una gran sonrisa.

-Siento lo de antes, he tenido un aviso.- Dijo tranquilamente pero mirando a los ojos de Regina que no se cree nada.

-¿Y ya lo has solucionado?- Dijo esta que le había enfadado la inmadurez que Emma había demostrado hacía un rato.

-Por suerte era una falsa alarma.- Contesta fingiendo tranquilidad.- No me he presentado, soy Emma Swan la sheriff, ¿Tú eres?- Dijo mirando a Danielle a los ojos.

-Soy Danielle, la novia de Regina.- La mira de arriba abajo y acaba cogiendo su mano.

-Encantada. Has tenido muy abandonada a tu novia estas últimas semanas.- Soltó provocando que Bella y Ruby se atragantaran con sus bebidas.

Ruby dio una fuerte patada a la rubia que ni se inmutó con el contacto, por el contrario siguió mirando fijamente a Danielle aunque también veía a Regina bastante molesta y matándola con su mirada. Emma soltó una carcajada ante la incomodidad de todas y se levantó.

-Era una broma… voy a pedir.- Dijo dejando la mesa en ese momento y dirigiéndose a Granny para pedir su almuerzo.

Tras pedir la comida se marchó un segundo al baño quería lavarse un poco para poder seguir con el juego. Justo cuando iba a abrir el grifo la morena entró dejando que la puerta se cerrase y haciendo que diese un fuerte portazo. Regina daba realmente miedo, sus ojos oscuros por la rabia y sus labios fruncidos, pero Emma no se amedrento y sólo sonreía.

-¿A qué ha venido eso?- Soltó Regina acercándose un poco para no tener que gritar demasiado.

-¿El qué?- Pregunta la rubia inocentemente mientras se lava las manos.

-No me gustan tus jueguecitos, sheriff.- Dijo mirándola directamente para intimidarla.

-Lo siento pero no creó haber hecho nada malo- Se giró para secarse las manos cuando notó que Regina la cogía del brazo y la hacía girar para obligarla a mirarla a los ojos.- No pensé que estaría tan fuerte, felicidades.- Dijo irónicamente soltándose de un tirón.

-No sé a qué juegas pero conmigo te has equivocado.- Regina se giró y estaba a punto de marcharse cuando la rubia habló.

-Tranquila, ese beso te gustó tanto como a mí, pero te aseguro que el próximo me pedirás, me rogaras que te lo de.- Soltó Emma esquivando a la morena y saliendo ella antes.

Odio a esta mujer, es una impertinente. Pensó mientras se limpiaba un poco la cara. ¿De verdad piensa que le voy a pedir un beso? Esto loca. Es una niña en cuerpo de mujer. Su enfado era más que considerable. Tras unos minutos manteniendo esa pequeña conversación en su mente salió del baño.

-Ya han traído la comida.- Dijo Ruby disfrutando de su grasienta hamburguesa.- Prometo que mañana saldré a correr y me quemaré las 1000 calorías que tiene esto.- Dijo provocando la risas de las allí presentes.

-Creó que si avisas a Dorothy estaría encantada de ayudarte con eso.- Soltó Emma dando un bocado a su hamburguesa.

-¡Emma!- Gritó Ruby.- ¿Cómo lo sabes?- Preguntó bastante confundida.- La conocí el otro día en el baño del Rabbit Hole, digamos que intenté tirármela pero me dijo que estaba contigo. Es un buen partido.- Sentenció Emma que decía la verdad-

-¿En serio?- Ruby miraba a Emma con algo de enfado, aunque que Dorothy no quisiese irse con ella le lleno el corazón. Las demás allí presentes sólo miraba la escena.- Eres lo peor, Emma. No te soporto.- Fingió enfadarse con su amiga.

-Luego lo arreglamos.- Soltó guiñándole un ojo provocando que Belle sonriese.

-¿En que trabajas Danielle?- Preguntó Bella para evitar esos minutos de silencio que se generaban.

-Soy abogada en Boston.- Contestó comiendo su ensalada.

-Ya nos dijo Regina que te iba muy bien.- Siguió Ruby viendo la cara de fastidio de Emma.

-Así es, por suerte nos está saliendo todo genial.- Contestó dejando una sonrisa tranquila a la mujer.

-¿No tienes pensado venirte al pueblo?- Preguntó Emma con malicia.

-No va a ser necesario.- Fue Regina la que contestó- Mi traslado aquí terminará en un año y yo volveré a Boston.- Soltó dejando una caricia en la mejilla de Danielle.

-Un año… eso es mucho tiempo.- Contestó Emma.- Yo no podría estar más de una semana sin sexo.- Soltó haciendo que Ruby volviera a golpearla.

-En una relación el sexo no lo es todo, simplemente complementa a la pareja.- Contesto Danielle dando un beso en la mejilla de Regina marcando su territorio.

-Amén.- Dijo Emma sin añadir nada más.

Las cinco siguieron comiendo, Ruby y Belle llevaron el ritmo de las conversaciones en las que Emma casi ni participaba. Regina parecía también estar bastante dispersa y sólo comentaba algo cuando se le preguntaba. Al terminar Emma decidió invitarlas a todas.

-No os preocupéis, yo invito.- Dijo sacando su cartera.

-¿Tan bien te va como sheriff?- Dijo Danielle intentando devolverle el golpe anterior.

-No me va mal.- Soltó una carcajada al decirlo.

-Cualquiera lo diría con ese coche.- Respondió mirando la reliquia de Emma.

-¡Danielle!- La reprimió en susurros la morena.

-Vale más de lo que tú te crees. Búscalo en Google.- Contestó mirándola con superioridad sacando el dinero para pagar.

-Lo haré.- Dijo esta para no dejarse amedrentar por la rubia.

-Nosotras nos vamos.- Aseguró Regina cogiendo de la mano a Danielle.

-Adios.- Dijeron Bella y Ruby a la vez.

-Hasta luego.- Dijo Danielle algo más fría.

Emma se quedó mirando a las dos mujeres de arriba abajo y vio como la morena había cogido la mano de la abogada, intentó reprimir el impulso de decir algo y simplemente se despidió a su manera.

-Adiós. Supongo que tendréis muchas cosas interesantes que hacer después de tanto tiempo sin veros.- Soltó con una sonrisa sarcástica.

-No te lo puedes imaginar.- Dijo Danielle saliendo del bar con Regina de la mano.

Emma simplemente esperó unos segundos y salió también subiendo a su coche y marchándose a su casa.

Danielle y Regina entraron al apartamento de la morena, el camino de vuelta a la casa fue bastante silencioso, ninguna parecía tener nada que decir o al menos nada que liberase las tensiones que Emma había generado entre ellas.

Danielle se sentó en el sofá y se puso a revisar su correo con el ordenador mientras que Regina se cambiaba y preparaba un café.

-¿Quieres algo para acompañar el café?- Preguntó Regina desde la cocina.

-No.- Contestó está bastante distante.

-¿Qué te pasa?- Regina se acerco y se sentó a su lado dejando el café en la mesa.

-Nada.- Respondió esta sin levantar la vista del ordenador.- Gracias.- Tomó un sorbo de café.

-Danielle… que nos conocemos.- Dijo Regina pasando sus manos por el cuello de la abogada para que le prestase atención.

-Vale, es que esa mujer me ha sacado de mis casillas.- Confesó cerrando el ordenador y mirando a Regina a los ojos.

-No le hagas caso, es como una adolescente.- Regina acarició la mejilla de su novia y le dejó un tierno beso en sus labios.

-Es peor que un adolescente. ¿De que la conoces?- Preguntó Danielle curiosa.

-Es la sheriff tuvimos que trabajar juntas.- Contestó retirando la mirada un poco. No podía mentirle mirándola a los ojos, además Danielle la conoce tan bien que lo hubiese sabido.

-¿Sólo de eso?- Soltó la abogada sabiendo que había algo más.

-Sí. Ahora dejemos de hablar de eso… sólo vas a estar unos días quiero disfrutarlos.- Soltó dándole un apasionado beso para distraerla de sus pensamientos.

El resto del sábado pasó tranquilo, ninguna de las dos habló más de la sheriff, se había puesto al día sobre sus respectivos trabajos y había pasado horas en la cama, entre besos y caricias. Regina se sentía feliz al lado de Danielle aunque no podía dejar de sentir ese pequeño vacio que le provocaba el beso de la rubia.

Danielle se despertó más temprano el domingo y decidió ir a comprar algo para desayunar, había visto una pastelería no muy lejos del apartamento y le apetecía algo dulce, después de todo un capricho de vez en cuando no le hacía daño a nadie.

Al llegar a la pastelería compro un pastel de chocolate para ella y uno de manzana para Regina, sabía mejor que nadie que le encantaban esos pasteles aunque sólo los comiese en ocasiones especiales. Justo cuando se estaba dando la vuelta para marcharse se tropezó con una cabellera rubia que le resultó muy familiar, y aunque intentó esquivarla no pudo.

-Buenos días.- Dijo Emma con una gran sonrisa.- ¿Despierta tan temprano?-

-Hola, estoy acostumbrada a madrugar.- Contestó está bastante fría.

-Vaya… un pastel para agradecer a Regina la noche de sexo.- Soltó Emma que por un momento sitió una punzada en su estomago al pensar en Regina en la cama con esa mujer.

-No lo sabe usted bien.- Soltó Danielle que no se echó atrás.

-Entonces la dejo… no quiero ser yo la que se entrometa.- Emma se marchó antes de que Danielle pudiese contestar.

Danielle llegó al apartamento y se encontró que Regina seguía dormida en la cama, parecía estar en paz lo que le produjo una gran sonrisa en su rostro. Dejó los pasteles en la cocina y empezó a preparar café. Al salir el olor, Regina comenzó a desperezarse y se levantó para encontrarse con su novia en la cocina haciendo el desayuno.

-Buenos días.- Dijo abrazandola y dándole un suave beso.

-Hola, siéntate.- Dijo la otra sirviendo el café y el pastel.

-¿Qué celebramos?- Preguntó al verlo.

-Que estoy contigo, que soy feliz… ¿Qué más podría pedir?- Soltó dejando un beso en sus labios.

-Celebremos entonces.

Las dos desayunaron y se vistieron para salir a pasear, Regina había planeado ir al puerto y luego pasar al cine y disfrutar de alguna película cómo hacía años. Ambas disfrutaban mucho con esas sencillas cosas. Cuando estaban a punto de salir de la casa el móvil de Danielle sonó, Regina sabía lo que eso significaba así que simplemente se dio la vuelta y se sentó en el sofá a esperar la excusa de Danielle.

-Cariño…- Dijo esta muy suavemente.

-Se acabó la celebración.- Dijo Regina bastante triste.

-Lo siento… ha habido un problema con el caso y tengo que estar mañana allí para resolverlo.- Danielle se acercó a ella y la beso.

-Vale.- Regina se levantó y se dirigió a la puerta.- Cierra cuando salgas.

-¿No vas a esperar que me vaya?- Preguntó la otra.

-No me gusta despedirme. Avísame cuando llegues a Boston para no preocuparme.

-Te quiero- Dijo Danielle dando un beso a la morena que tan sólo correspondió al mismo.

Regina salió de la casa, por alguna extraña razón esta vez le había dolido más que nunca que Danielle volviera a poner el trabajo por delante de ella. Desde hacía unos meses se tenía que conformar con los ratos que el trabajo le dejaba libre, le dolía ver cómo su relación dependía de un teléfono. No pensaba a donde iba, simplemente se dejaba llevar por sus pasos sin preocuparse de nada. Necesitaba despejarse y para ello nada mejor que andar y dejas de pesar en problemas.

Cuando no pudo más ya que los tacones comenzaron a molestarle decidió sentarse en un banco mirando hacia el pequeño parque al que había llegado, no había estado nunca allí, estaba más alejado de lo que ella solía ir. Todo estaba bastante solitario además de que parecía abandonado.

-Regina.- Dijo una voz a su espalda.

-Ruby.- Contestó secándose las lágrimas que habían caído sin darse cuenta de cuando.

-¿Qué haces aquí?- Preguntó la camarera.

-Iba dando un paseo y he acabado aquí.- Contestó sinceramente.- ¿Tú?

-Vengo de la casa de Dorothy, está un poco más allá.- Dijo señalando la dirección.- ¿Y Danielle?- Preguntó pero se arrepintió al momento al ver que Regina volvía a mirar hacia delante.- Lo siento… no quiero meterme, pero sabes que cualquier cosa que necesites sólo tienes que decirlo.

-No te preocupes, no tienes que sentirlo. Se ha tenido que ir, el trabajo es demasiado importante.- Soltó en tono irónico.

-¿Puedo sentarme?- Dijo Ruby mirando fijamente a la morena que simplemente asintió.- Se que nos conocemos hace poco, pero puedes confiar en mi.- Soltó cogiendo una mano y acariciándola suavemente.

-No sé, Ruby… me apetecía tanto pasar estos días con ella.- Dijo dejando escapar una lágrima.- En cuando ha sonado el teléfono sabía que no iban a ser buenas noticias.- Confeso.

-Regina, no la conozco y no puedo hablar sin conocerla, pero lo poco que he visto es que te adora.- Tuvo que admitir Ruby aunque por un momento Emma le apareció en la mente.

-Eso no lo he dudado nunca, pero si su trabajo va a estar siempre por delante de mi no se si esto funcionara.- Admitió sintiendo una punzada de dolor.

-No te adelantes, estás hablando desde el dolor. –Dijo Ruby abrazando a la morena que parecía más relajada.- Tienes que relajarte y descansar, eso te sentará bien.

-Gracias.- Soltó Regina tras unos segundos de silencio.

-No tienes que darlas, somos amigas.- Dijo Ruby muy segura.

-¿Qué tal con Dorothy?- Preguntó separándose de Ruby e intentando cambiar el foco de atención.

-Muy bien. Es adorable y me encanta estar con ella.- Admitió Ruby sonrojándose.

-Hacéis muy buena pareja.- Dijo Regina sonriendo.

-No lo sé… pero me encanta y la verdad es que es un amor.- Ruby estaba totalmente escandalada por la otra mujer.

-Entonces todo está perfecto, espero que os vaya genial.- Regina miró dulcemente a Ruby con su cara de inocencia puesta.

-Eso espero… porque además esta buenísima y es muy buena en la cama.- Soltó de repente provocando una fuerte carcajada en la morena que no se esperaba esa confesión de la camarera.

-Tienes unas ocurrencias….- Dijo Regina que seguía riendo.

-¿Te ha molestado?- Preguntó creyendo que Regina se podría haber ofendido por sus palabras, a veces no tenía flitros.

-No, no. Me ha hecho gracia.- Admintió.-

-Me alegra divertirte, doctora.- Dijo Ruby riendo ella también.

Las se quedaron en silencio disfrutando de la tranquilidad que la zona les estaba proporcionado, fue un silencio muy cómo en la que cada una pensaba en sus cosas. Regina no podía sacarse de la cabeza que Danielle se hubiese marchado así y Ruby tenía en mente el rato tan agradable que había pasado con Dorothy, hasta que esta tuvo que marchase a trabajar.

Por un momento ambas se miraron y sonrieron sabiendo que cada una estaba en sus cosas y no parecía darse cuenta de la presencia de la otra.

-¿En que piensas?- Dijo Ruby sin poder evitarlo.

-¿La verdad…?- Soltó sin saber muy bien que contestar.- En la marcha de Danielle.

-Lo suponía, tus ojos se han entristecido. ¿Quieres que vayamos a tomar algo?-

-No me apetece demasiado. Tuve bastante con la salida de ayer.- Dijo Regina que por un momento recordó todo lo sucedido el día anterior.

-Venga Regina… no le hagas caso a Emma, es una bocazas pero es buena gente.- Soltó sin saber muy bien porque.

-¿Por qué dices eso?- Dijo sorprendía, parecía que la camarera había entrado en su mente.

-Lo has dicho con irritación, y Emma puede ser un poco irritante cuando se lo propone.- Afirmó sonriendo.

-Me alegra saber que sólo estaba siendo un poco irritante, creó que la mataría si lo fuese un poco más.- Dijo con ironía.

-Bueno… es Emma, la irás conociendo.- Soltó con toda la intención del mundo.

A Ruby en ese momento se le iluminó su maravillosa cabecita, Regina estaba mal con Danielle y Emma, aunque lo negase, estaba pillada por la morena, ambas sólo necesitaban un cable para acabar liadas. Si a Regina no le gustaba Emma simplemente la rechazaría y nadie tenía que enterarse pero si le gustaba podrían acabar juntas y Emma se recuperaría de todo lo que había sufrido.

Tras esa reflexión Ruby pensó en que si Regina la rechazaba Emma podría pasar demasiadas cosas, a su lado una bomba atómica sería un simple petardo. La camarera era una mujer de acción y le encantaba hacer de celestina pero sabía que había mucho en juego así que se planteó que iría tanteando el terreno lentamente, sin arriesgarse a que ninguna de las dos mujeres sufriera.

-No quiero conocerla, Ruby.- Dijo cortante. Ruby en ese momento pudo ver algo en los ojos de Regina, no supo qué pero algo hubo.

-Ya me dirás eso más adelante.- Dijo bajando mucho la voz.

-¿Has dicho algo?- Preguntó Regina que no había escuchado bien.