Primero que todo, me disculpo por la tardanza pero estaba ocupada ya que volví a la escuela y no tenía tiempo para escribir. Pero aquí esta el Capítulo 9, ¡Espero lo disfruten!


-¡Feliz cumpleaños a nosotros! ¡Feliz cumpleaños a nosotros!

La voz de ambos gemelos resonaba en la habitación totalmente oscura siendo iluminada solo por la tenue luz de la pequeña vela en el pastel que los rubios disfrutarían en un momento luego de terminar de cantar la usual canción de cumpleaños.

-Feliz cumpleaños, Len,- habló la hermana mayor tomando la mano de su hermano.

-Feliz cumpleaños, Rin, -Continuó su hermano menor con una gran sonrisa.

-¡FELIZ CUMPLEAÑOS A NOSOTROS!

Tras esas palabras, Rin y Len soplaron la vela en el pastel frente a ellos para luego reír con una gran sonrisa en el rostro.

Unos minutos después, un trozo de pastel ya se encontraba en la boca de Rin siendo devorado ferozmente. Len continuaba cortando su trozo de pastel mirando a su hermana con ojos risueños algo que claramente fue notado por ella.

-Len, te cortarás un dedo si sigues mirándome de esa forma.- Sonrió dejando el plato vació en la mesa a su lado, levantándose del pequeño poof en el que estaba sentada. El nombrado miró su mano rápidamente asegurándose de que no le faltará un dedo.

-Lo siento, Rin. Pero es que aun no puedo creer que en un año más seremos mayores de edad, es decir, ¡Rin, cumplimos 17 años!- Sonrió felizmente metiéndose un pedazo de pastel en la boca.

La rubia soltó una pequeña risa mirando enternecida a su hermano mientras dejaba el plato en la mesa de noche –lo sacaría después.- Volvió a sentar en el poof mirando a su hermano,el cual se había sentado en el poof a su lado.

La mente de Rin había cambiado de muchas formas desde que era pequeña. A la edad de 5 años solo pensaba en su príncipe azul, peluches, vestidos y color rosa mirando con despreció como su hermano prefería estar en suelo jugando con la arena, al futbol y permanecer siempre sucio. Pero ella nunca pensó en que su príncipe azul, se volvería su príncipe amarillo.

Mientras que en la mente de Len –por el contrario de lo que pensaba Rin.- su hermana siempre estuvo presente siendo la persona que más quería y quiere proteger. A pesar de que a los 14 años estuvo con diferentes chicas del instituto, Rin siempre era la única chica en la que él podía pesar.

-¡Oh, claro!

La voz de su hermana lo hizo salir de sus pensamientos. Giro el rostro hacia ésta notando como corría hacia el armario. Rin abrió la puerta del armario rápidamente, miro un momento el montón de ropas que ahí descansaban antes de introducir su mano en el único agujero visible para luego extraerla junto con una caja bien decorada de color blanco y un listón encima de ésta de un brillante color amarillo además de una carta.

-Toma,- Pronunció Rin entregando la caja en las manos de su gemelo que sonrió felizmente tomando el listón entre sus dedos preparado para observar el objeto que se encontraba dentro. –No te vayas a enojar pero es lo que conseguí en último momento, ya sabes cómo soy.- Sonrió en un intento de disculpa aunque Len ni siquiera sabía el porqué lo decía.

Len desató el listón preparado para que una serpiente fuera directa a su cara, pero en cambio lo único que pudo ver fueran esas esposas que había visto varias veces en los videos pornográficos.

Unas esposas felpadas de un suave color amarillo. El rostro de Rin estaba en el rojo extremo, mientras que Len levanto una ceja con confusión antes de soltar una fuerte carcajada sosteniendo las esposas entre sus manos.

Rin se lanzó sobre él rápidamente tapándole la boca con un ceño de enojo ahogando las risas de su hermano en su palma. -¡Ya deja de reír! ¡Meiko y Kaito podrían despertarse en cualquier momento!

Len se movió un poco logrando quitarse a su hermana de encima, limpió algunas lágrimas que se habían escapado con su palma sin quitar esa pequeña sonrisa burlona. –Lo siento, pero es que, no esperaba este tipo de regalo viniendo de tu parte.

-Imagine que podríamos hacer algo más interesantes las noches.- Rin rodeó el cuello del rubio con sus brazos rosando ligeramente sus labios. Aunque luego bajo la cabeza con un ligero sonrojo. –Y no sabes la pena que pase en la Sex-shop.- Sonrió por lo bajo.

Las manos de Len se dirigieron al rostro de la rubia levantando de éste para depositar un pequeño beso en esos rosados labios. –Tranquila, mi regalo es mucho más vulgar que el tuyo.

Con esas palabras, Len se levanto del suelo dirigiéndose a su mochila escolar sacando de esta una caja un poco larga son un listón blanco. –Al menos pudiste envolverlo.- Se quejó Rin cruzándose de brazos.

-No te quejes si todavía no lo has visto.

Entrego la caja en las manos de su hermana, cerró los ojos con la intención de no ver la expresión que esta colocaría. Pero ningún sonido llego a sus oídos. Abrió los ojos lentamente logrando ver como su hermana sostenía el consolador entre sus manos.

-Es interesante.

Las palabras de Rin fueron como un balde de agua fría para el rubio. -¿No-no te gusta?

-Es lindo, al parecer tuvimos la misma idea. Percepción de gemelos, supongo.- Sonrió Rin acercándose nuevamente a su hermano el cual acarició suavemente el abdomen de ésta.

-¿Quieres probarlo?

-Me encantaría.

Un beso fue suficiente para detener el hablar de la rubia, un beso lento y suave. El beso duro menos de lo que rubia hubiera deseado pero en los ojos de Len pudo ver un pequeño brillo, coloco una mueca sabiendo las intenciones del rubio.

-¡Oh, no! ¡Déjame usar mi regalo primero!- Se quejó Rin tomando el consolador en sus manos con cierto enojo, pero Len no hizo más que asentir, sabía que si no la dejaba usar los obsequitos terminaría haciendo un rabieta y lo que menos deseaba era que descubrieran los regalos que se habían dado el uno al otro.

-De acuerdo, puedes usarlos primero.

Len tomó las esposas felpadas susurrando un "Te las presto" al oído de Rin que sonrío satisfecha. La rubia tomó las esposas sonriente colocándolas en las muñecas de su hermano haciendo un movimiento de caderas algo "Sexy" según la vista del rubio.

Una parte de las esposas fue a la muñeca izquierda de Len mientras que la otra Rin prefirió pasarla por los barrotes de la cama antes de colocarla en la otra muñeca de su querido hermano. Asegurándose de que no pudiera mover sus manos, Rin tomó el hombro de Len, jalando de este hacia delante provocando que la cadena de las esposas se tensará y produjera un sonido metálico.

-Parece que no podrás moverte.- Canturreó Rin tomando la cabeza de su hermano antes de darle un beso lleno de pasión saboreándose el uno al otro. Rin se separo de Len unos minutos después, tomando el borde de la camisa blanca de Len jalando de ella hacia arriba dejandola a la altura de los hombros.

Unos leves gemidos comenzaron a salir de la boca del Len mientras sentía como su hermana dejaba pequeños besos y mordidas en su cuello, la rubia parecía disfrutarlo demasiado al mismo tiempo que sentía la erección crecer.

La mano de Rin fue directa a dicha área, la cual comenzó a masajear lentamente provocando algunos gemidos de parte de su hermano, mantenía una sonrisa en el rostro mientras que un ligero rubor se hacía cada vez más notorio. Quito su mano de la entrepierna de su hermano, tomando los bordes de su blusa, finalmente quitándosela.

Tiró la blusa un lugar cualquiera de la habitación, realmente no le importaba, solo deseaba seguir haciendo gemir a su hermano.

Luego de quitarle la ropa completa a su hermano y jugar un rato su miembro erecto con algunas lamidas, este estaba lo suficiente excitado como para venirse en cualquier momento, pero eso era algo que Rin quería evitar, al menos por ahora.

-Haremos un ligero cambió de planes, así que…- Rin hizo una pequeña pausa tomando el consolador en sus manos que anteriormente habían dejado en una esquina de cama, mientras una sonrisa crecía en su rostro.

Rin separó las piernas de Len dejándolas al lado de su cuerpo, dirigiendo su mano al miembro de su hermano masajeando suavemente con un lento vaivén.

-Hm, Rin, ¿Qué- Qué harás?- Preguntó el rubio tomando la cabeza de su hermana arqueando ambas cejas.

-Nada importante.- Contestó Rin lamiendo su dedo indicé, para dirigirlo lentamente hacia la entrada del rubio. –Puede que te duela un poco, pero está será como mi venganza de cuando quisiste hacérmelo por ahí.- La sonrisa en el rostro de Rin se lo dijo todo dejándole una gran enseñanza.

Rin era vengativa.

Len no tuvo tiempo de protestar cuando ya la rubia había introducido su dedo dentro de él. Rin sonrió ante que chillido que su hermano soltó para luego colocar su mano libre en la boca de su hermano nuevamente. –Te dije que no hicieras mucho ruido.- Susurró la rubia al oído de Len que tuvo un escalofrío escuchando el tono que su hermana había usado.

Más gemidos continuaron saliendo constante Rin comenzó a mover su dedo mirando como lentamente Len se acercaba más y más al tan esperado clímax. Introdujo otro dedo notando como el rubio arqueó su espalda soltando otro chillido, sin poder mover sus manos provocando que la cadena de las esposas se tensaran y solamente chocarán contra los barrotes de la cama.

-Ri-rin… ¡Basta!- Chilló cerrando los ojos con fuerza, la rubia tomó el miembro erecto del rubio comenzando con un rápido vaivén mientras mantenía una sonrisa lujuriosa en sus labios. Rin negó con la cabeza.

-Aún no he terminado.

Los dedos de Rin comenzaron a moverse cada vez más rápido constante podía sentir el líquido preseminal resbalar por su mano mirando atentamente cada movimiento que su hermano produjera.

Rin se aseguraba de presionar ese lugar que había leído en internet era el punto débil de los hombre. Al parecer su gusto por el "Yaoi" había servido de algo, al menos en ese momento, pero aunque posiblemente estaba en sus planes, introducir el consolador dentro de su hermano y encenderlo no era algo que quería hacer en ese momento, solo se disponía a dejar pequeños besos en el pecho del rubio continuando con el rápido vaivén, introduciendo cada vez más sus dedos simulando estocadas.

Otro chillido salió de la boca de Len al mismo tiempo que llegaba al clímax. Rin saco lentamente sus dedos sonriendo satisfecha mientras lamia su otra mano llena de la semilla de su hermano.

-Salió más de lo que esperaba.- Sonrió lamiendo rápidamente la punta del miembro de Len.

-Ri-rin…- Len abrió los ojos con pesadez logrando encontrar a su hermana con la mirada. –Eres una…- Las palabras se quedaron en su boca debido al apasionado beso que la rubia le había dado simplemente para callarlo.

-No se te ocurra insultarme.- Susurró abriendo las esposas afelpadas con la pequeña llave que llevaba con dije en su collar.

Las manos de Len quedaron finalmente libres, aunque el rubio seguía sin levantarse de la cama. Finalmente se recostó en el espaldar de la cama sujetando a su hermana de los hombros para implantarle un suave beso.

-Creo que es mi turno de jugar…- Len colocó a Rin debajo de él mientras continuaban con un apasionado beso dejando que sus lenguas rozaran una con la otra.

Un rastro de pequeñas marcas rojas eran dejadas por el cuello de la rubia que hacia todo lo posible para evitar que algunos chillidos salieran debido a los mordiscos que le proporcionaba Len ya que no quería despertar a los mayores de la casa.

Pero no pudo evitar que un pequeño grito saliera de sus labios cuando su hermano tocó su clítoris haciendo que arqueara su espalda. El rubio parecía dibujar un pequeño círculo alrededor del clítoris de la rubia

Los gemidos no se hicieron esperar del igual modo que la rubia clavo sus uñas en los antebrazos de su hermano que desvió su mirada a ella. –Oye, tranquila. No he terminado aún.- Con esas palabras, Len tomó el consolador entre sus manos asegurándose de que su hermana estuviera lo suficientemente mojada como para que el consolador entre sin hacerle daño.

-Lástima que no tenemos lubricante, no creo que puedo meterlo sin hacerte daño.- Se burló Len lamiendo la punta del consolador con una mirada juguetona.

-No-no importa, so-solo hazlo.- La voz de Rin era quebrada y su cuerpo temblaba bajo el del rubio que sonrió ante sus palabras dirigiendo lentamente el consolador a la entrada de la rubia dejando pequeños besos alrededor de los pezones de esta.

Haciendo caso a las palabras de su hermana, llevo el consolador a la entrada de su hermana haciendo un poco de presión para que entrara. Otro chillido salió de la boca de Rin cuando Len finalmente pudo introducir el consolador el cual no tardo en encender y comenzar a moverlo.

Len podía ver como la rubia se estremecía debajo suyo mientras una sonrisa crecía en su rostro. -¿Quieres más?- Preguntó aunque no recibió ninguna respuesta por parte de Rin, éste solo elevó la pequeña pestaña que sobresalía de la base del consolador haciendo que ésta señalara el número tres.

Len escuchó como los gemidos de Rin iban incrementando su volumen. Frunció el ceño tomando la cabeza de Rin con su mano libre para poder unir sus labios nuevamente en un profundo beso ahogando los gemidos en los labios del otro.

Constante la fuerza del consolador aumentaba más fuerte eran los gemidos de la rubia que solamente se disponía recibir cualquiera sensación que Len quisiera entregarle, casi haciéndola sentir en el cielo.

Una embestida más con el consolador fue suficiente para hacer arquear la espalda de la rubia que soltó otro chillido pero esta vez más agudo, anunciando la llegada del tan preciado orgasmo.

Len extrajo el consolador trayendo consigo un poco de ese líquido caliente, dejando el aparato en una esquina de la cama dirigió la mirada hacia su hermana que intentaba regular su respiración.

La beso nuevamente colocando sus brazos detrás de la cabeza de ésta permitiendo el paso de los brazos de la rubia en su espalda. El beso incluso más de lo que ellos esperaban, aunque al separarse, un pequeño hilo de saliva seguía uniendo sus lenguas.

-Len.- Rin acarició lentamente el abdomen del nombrado que solo se disponía a dar suaves caricias en la oreja de la rubia con sus labios.

-¿Si?- Respondió mordisqueando levemente el lóbulo de la oreja de Rin que cerró los ojos ante la sensación que este le proporcionaba.

Pero un movimiento por parte de Rin lo hizo aturdir para luego darse cuenta de que se encontraba debajo de ésta teniendo a la rubia sentada en su abdomen con una sonrisa picara.

-¿Tercera ronda?- Preguntó sonriente Rin acariciando el pecho de Len el cual sonrió.

-Pero sin juguetes esta vez.- Respondió llevando su mano al rostro de Rin acariciando suavemente su mejilla.

La mañana llegó de manera rápida. Apenas los gemelos habían logrado dormir 3 horas cuando el sol ya estaba entrando por el pequeño espacio que había en la cortina ya que esta estaba entreabierta.

Rin frotó sus ojos levemente arrugando el ceño mientras que su hermano solo se movió para que el brillo del sol no le diera directamente en la cara.

-Vamos, Len…- Bostezó Rin moviendo lentamente a su hermano.- Tenemos que ir a…- Bostezó nuevamente.- desayunar o Meiko vendrá por nosotros.- Finalizó levantándose de la cama colocándose sus pantuflas rosadas.

-Hmm…- Fue lo que recibió en respuesta del rubio que seguí medio dormido.

Aunque tardó un poco, Len finalmente se levanto de la cama con el cabello todo desordenado y mientras el intentaba mantenerse de pie, Rin intentaba encontrar el modo de tapar las marcas rojas en su cuello con una bufanda o pañuelo.

Ambos bajaron al comedor tomados de las manos; aún somnoliento. En la cocina se encontraba Kaito frente al fogón haciendo lo que parecía ser unos panqueques mientras que Meiko estaba en la mesa bebiendo una taza de café mirando el periódico en su teléfono.

-Buenos días.- Saludó Rin a los mayores en la sala que respondieron de la misma manera.

Len se sentó en la silla frente a la castaña que lo miró algo enojada al no saludar.

-Len, se dice "Buenos días". Pensé que te había enseñado modales.- Exclamó enojada dejando su teléfono en la mesa sin desviar la mirada del rubio.

-Lo siento, pero tengo demasiado sueño…- Se excuso Len para luego bostezar.

-Déjame adivinar.- La voz de Kaito se hizo presente.- Te quedaste viendo películas de terror o celebrando tu cumpleaños con Rin hasta la noche y cuando se acostaron ya era tarde.

-Algo así…

Rin se sentó junto a su hermano mientras este continuaba bostezando. Meiko tomó otra taza de porcelana sirviendo en ella un poco de café caliente dejándose frente a Len.

-Bueno, toma esto si quieres estar despierto el resto del día.- Sonrió la castaña girando hacia Rin.- ¿Quieres una taza de café, Rin?- Preguntó tomando otra taza de porcelana del gabinete.

-No gracias, sabes que no me gusta.- Dijo jugando con un pequeño grano de azúcar en la mesa mientras su hermano bebía poco a poco el café para no quemarse.

El desayuno se sirvió y todos desayunaron mientras recordaban las tareas que tendrían para ese día. Los Kagamine se quedarían solos el resto de la tarde debido a que Meiko se iría a ver algunas amigas y Kaito debía ir a trabajar; quedarse solos en casa era lo mejor que podría pasarles.

La diversión podría seguir un poco más, usando esos lindos juguetes que se compraron el uno al otro.


De nuevo, ¡Perdón!

Pero para compensar mi tardanza, ¿Que tal si para el capítulo 10 hago un especial?

Tenía pensado hacer un especial utilizando alguna canción de Rin y Len obviamente. Entre mis opciones están:

Ring Ring Signal.

Suki Kirai.

Trick and Treck.

Pero ustedes pueden darme alguna otra canción que quieran para que yo pueda escribir el siguiente capítulo. Su opinión es importante así que no duden en comentar XD

Además de que luego del capítulo, dejare algunas curiosidades del Fanfic.

Se despide: LadyFan123.