Scorpius Malfoy está aterrorizado. Y mucho.

Tiene delante de él a Ron Weasley mirándole con cara de asesino. Tiene a James Potter a su derecha mirándole con cara de asesino. Tiene a Fred Weasley (II) mirándole a su izquierda con cara de asesino. Tiene a Arthur Weasley en la cabecera mirándole con cara de asesino. Tiene a Harry Potter mirándole con una semisonrisa, intentando ser amable, pero sin que se note. Tiene a su amigo, Albus Potter, mirándole con una sonrisa burlona. El resto de la familia Weasley le mira desde distintas posiciones con una mezcla de curiosidad y sorpresa, como si no creyesen que tiene el valor suficiente para estar allí.

Scorpius traga saliva, y una mano aprieta la suya con cariño. Su rostro se cruza con el de su novia desde hace dos años, y Scorpius se relaja instantanemente.

Por Rose, puede soportarlo.

Se dirige primero hacia Ronald Weasley y le tiende la mano.

-Encantado, señor Weasley soy …

-El desgraciado al que voy a hechizar.

-¡Ron!- una versión mayor y castaña de Rose mira al señor Weasley con severidad.

Scorpius sonríe forzado.

-En realidad, soy Scorpius Malfoy, el novio de su hija. Si quiere partirme las piernas, hágalo después de cenar. Prefiero llegar a San Mugo con el estómago lleno.

Una carcajada inunda la habitación. La pequeña Lily Potter apenas puede contener la risa. Como tirados por un hilo, todos comienzan a reír al unísono. Incluso Ron esboza una pequeña sonrisa.

-Tienes más hagallas de las que pensé, Malfoy, pero haz llorar a mi hija y te …

-¡Papá!- protesta Rose.

-El día que la haga llorar, señor, ella misma me partirá las piernas.

Esas palabras hacen que la sonrisa de Ron Weasley se haga más amplia.

- Espero que perdones a tu nieta por casarse con un sangre limpia, papá- bromea antes de darle la mano a Scorpius.

El rubio no entiende este chiste, pero se relaja al instante. Al menos esa noche, conservará sus miembros intactos.