CAPÍTULO 8:

HYDE, LA BOMBA

El día de cierto pelinegro había comenzado un tanto... estresante. El solo esperaba que las cosas se solucionaran por el bien de todos y de su salud.

Eran las diez y media de la mañana cuando Itachi bajo al restaurante a desayunar. Se había sentado en una mesa de dos personas porque eran las únicas disponibles, y aunque sabia las consecuencias de sus actos, no se quejó y se sentó en su asiento bastante alerta a cualquier señal que le pareciera "extraña". De repente vio un poco alejado de la mesa en la que se encontraba, una gran mesa conformada por doce sillas, en las cuales estaban once chicas muy atentas a cada uno de los movimientos del mismo. Pero... ¿Donde estaba la doceava chica?

- ¡¡Itachi-sama!!.- gritó una chica frente a el. Estaba sentada en el asiento vacio frente a él.

- ¿Que? ¡¿Que haces ahí sentada?!- preguntó algo alarmado.

- Ya empezaron las horas de cita Itachi-sama.

- ¡¿Que?! Esperaba que me dieran por lo menos algunas horas de descanso.

- Es que si eso ocurre no podremos estar todas con usted.

- Eso seria perfecto...- masculló el moreno fastidiado y aburrido.

- ¡Ay, ya no se queje!.- dijo esta arrastrando su silla par quedar al lado de Itachi y poder ceñirse a su brazo-... ¡¡Mesero!!

- Si, ¿desean ordenar ya?- inquirió el mesero al estar frente a la pareja.

- ¡¡Si!! Yo quiero un plato de ensalada con aderezo tropical y un café expreso descafeinado, por favor.- ordenó la chica muy sonriente.

- Yo solo quiero un sándwich de atún.- la verdad sólo quería que todo el rollo del secuestro acabara o que alguien le diera un tiro en la cabeza.

- En seguida...- dijo el mesero y se marchó con la orden.

- Oye... Si voy a pasar la próxima hora contigo, por lo menos quiero saber tu nombre.

- ¡Oh! Que despistada soy... ¡¡mi nombre es Asuka y soy tu fan numero uno!!

- Sii... eso dicen todas.

- ¡¡Ja, ja, ja, ja, ja!! ¡¡Itachi-sama!! ¡Usted siempre tan gracioso!- dicho esto, inconscientemente le proporciono un fuerte golpe en el rostro.

- ¡Argh!

- ¡Waaa! ¡¡Discúlpeme Itachi-sama!!- trató de darle masajes en la cara, lo que empeoraba la situación.

- Ya basta.

- Señores, aquí esta su pedido.- agregó el mesero al llegar a la mesa.

- Gracias.- musitó el pelinegro bastante frustrado.

Después de unos minutos de "charlas", que mas bien eran monólogos por parte de la chica, Itachi ya estaba hastiado de tanto "bla bla bla" y solo deseaba fervientemente que dieran por terminada la hora que le correspondía a aquella maniática parlanchina... Aunque cabía la posibilidad de que le tocara una chica mucho peor que esa...

-... Y entonces yo le dije ¡Kyyaaa!- dijo lo ultimo dando un golpe al aire. El movimiento hiso que Itachi se espantara, derramando parte del atún de su sándwich en sus pantalones.

- ¡¿Que...?! ¡Mira lo que hiciste!

- ¡¡Waaa!! ¡¡Lo siento Itachi-sama!!- la chica trató de ayudarlo, pero levantándose de la mesa ocasionó que la ensalada que estaba comiendo se cayera, empujando la botella de aderezo Tropical, la cual se derramó sobre el pelinegro nuevamente- ¡¡Oh Dios!! ¡¡Oh Dios!!

- ¡Pequeña…!

- ¡¡Ya basta!!- se escuchó una voz detrás de Asuka. Sorpresivamente alguien la empujó con la cadera y la derribó al suelo para luego ocupar la silla.

- ¡¿Quien eres tu?!.- preguntó Itachi totalmente alterado-.

- ¡¡Yo soy tu siguiente cita!!

- ¡!

Itachi tenía los ojos desorbitados puesto que frente a él estaba de pie una singular chica de cabello castaño oscuro y unos pizpiretos ojos color carmín. No sabía su nombre, pero la reconoció como la responsable de haberle quitado los calzoncillos horas atrás, cuando él pensó que sus fans iban a violarlo. Ese desagradable recuerdo le provocó un enorme escalofrío y la piel se le puso chinita, era la primera vez que sentía tanto miedo.

- ¡Te toca salir conmigo, Itachi-san!

- T-tú eres…

- ¡¡Mr. Hyde a su servicio!!.- se presentó ella con efusividad.

- Ya me llevó la que me trajo.- masculló el moreno recargando su cabeza en su mano.

- ¿Qué?

- Bueno, Hyde… ¿deseas comer algo?

- Gracias, pero ya comí. Lo que quiero ahora es dar una vuelta por ahí.- dijo Hyde sujetando del brazo a Itachi.

En la mesa grande, las chicas observaban atentamente a la pareja y no perdían detalle porque sabían que Hyde era capaz hasta de anotar un home-run con el Uchiha sin que ellas se dieran cuenta. Firey les había dejado claro que no debían intervenir en las citas de las demás porque la situación estaba en manos de Itachi. Si una deseaba seducirlo y él se dejaba, el resto no tenía porqué interrumpirlos.

Sin embargo, cuando la pelirroja vio a Hyde darle un beso en la mejilla a Itachi y marcharse del comedor, mostró muy leves signos de arrepentimiento.

- Vaya, ¿A dónde crees que Hyde se llevará a Itachi-sama?.- preguntó Bayrozoma a Cielo.

- Yo que sé. Nadie sabe lo que pasa por la mente de esa chica.

- Creo que yo me retiraré a mi habitación.- dijo Firey.

- Pero si aún no acaba el día. Ni siquiera son las doce.- protestó Yakumo mirando su reloj.

- Es que me siento un poco indispuesta.

- Ah. Debieron ser los frijoles.- comentó Hozuki jugando con una copa.

La presidenta de verdad sentía revuelto el estómago, pero no lo atribuía a la comida sino a su nerviosismo. Ni ella sabía porqué estaba tan tensa pero a lo mejor una pequeña siesta le quitaría el malestar. Mientras tanto, Hyde había llevado a Itachi a recorrer el hotel mientras platicaban, aunque ella parecía ser la única hablante porque el Uchiha no decía una sola palabra y aparentemente pensaba en otra cosa. Pero como caballero que era, Itachi accedió a participar un poco en la plática.

- ¿Por qué te llaman Mr. Hyde? ¿No se supone que eres una chica?

- Ah, es que mi mamá me bautizó Alejandra, pero yo me autonombré así porque me identifico con Edward Hyde.

- Creo recordar ese libro.

- Si, es interesantísimo, ¿verdad?.- la castaña se estaba emocionando por la atención que le prestaba el moreno.- Y como mi hermanita es todo lo contrario a mí, suelo llamarla Jekyll.

- Ya veo.- dijo Itachi algo divertido.

Ambos continuaron hablando y la pareja no se percató de que estaban siendo vigilados no por una, sino por varias chicas del club. Aún a pesar de las órdenes de la presidenta, ellas decidieron acosarse mutuamente porque desconfiaban y hasta se morían de envidia. Yakumo era la que estaba más cerca de ellos y cuando vio a Itachi platicar amenamente con Hyde, supuso que eso no era bueno para nadie porque sería terrible que ambos se enamoraran.

Firey, mientras tanto, se encontraba recostada en su cama leyendo la poesía de Itachi que tantos suspiros le había arrebatado desde que comenzó el día anterior. Aunque no lo pareciera, el moreno parecía ser alguien romántico o al menos con gran conocimiento sobre los sentimientos relacionados con el amor. Su momento de paz se acabó tan pronto escuchó la melodía "It's Gonna Rain!", sin duda alguna se trataba de Bayrozoma.

- ¿Si?

- Firey-sama, creo que no es justo que Hyde-san se aproveche de Itachi-sama.

- ¿Porqué lo dices?.- preguntó la pelirroja con un dejo de preocupación.

- Porque en la media hora que llevan juntos, ella no ha parado de besarlo… ¡¡y a él parecer gustarle!!

- No es de mi incumbencia, Bay-chan.- dijo Firey sin tomarle demasiada importancia.- Déjalos hacer lo que quieran.

- Pero…

- Adiós.

En cuanto le colgó a Bayrozoma, se volvió a escuchar otra canción llamada "Break the Ice" que era la rola utilizada para cuando recibía llamadas de Dark Chizu. Ella no se escuchaba tan escandalizada como su anterior compañera, pero sí se notaba molesta.

- Presidenta, creo que Hyde se está pasando de mano larga.

- ¿Qué?

- Le juro que la vi meterle mano a Itachi-sama más de dos veces y la situación se está volviendo intolerable.

- Puedes dejen de estarlos acosando y punto.- le contestó Firey colgándole. Pero pronto fue Yakumo la que llamó al móvil de la presidenta, y a ella se le colmó la paciencia.- ¡¿Qué?!

- Ji, ji, ji… ¿Ya sabes lo que están haciendo Hyde-chan e Itachi-sama?

- Si, ¿y sabes qué? No me interesa seguirlas escuchando porque lo que Mr. Hyde hace es lo que cualquiera de nosotras haríamos. ¡No sabes lo que me mortifica tener que escuchar quejas a cada rato! De por sí este asunto del cumpleaños...

- Sólo quería preguntarte si ya te sentías mejor…- dijo Yakumo un poco cabizbaja y Firey se sintió una tonta.

- Perdona. No merecías que te tratara así.

Después de eso, Yakumo la invitó a tomar un helado, algo que la pelirroja decidió posponer para más tarde porque todavía no se sentía con ánimos para salir de su cuarto, y cuando por fin le colgó, Firey dejó a un lado el cuaderno de versos porque deseaba tomar una pequeña siesta. La castaña retomó su labor de continuar observando a Hyde y a Itachi, al revisar su reloj notó que todavía le faltaban diez minutos para que le dieran paso a la siguiente admiradora, sin embargo, cuando su amiga estuvo a punto de darle un beso en los labios al moreno, éste la detuvo.

- ¡Bien hecho, Itachi-sama!... Es decir… ¿Qué ocurre?

Enfocó mejor los binoculares y vio que Itachi le decía algo a Hyde. Al parecer no era algo bueno porque conforme avanzaban los segundos, la cara de "la pequeña demonio" se llenaba de angustia y después consiguió hacerla llorar.

- ¡¡Waaaa!! ¡¡Itachi-samaaaaa!!.- chilló la de ojos carmesí mientras corría lejos de su ídolo.

- ¡¿Qué ha pasado?!.- gritó histérica Yakumo porque no se esperó algo así. Y la curiosidad le carcomía pero entonces fue pillada por Itachi.

- Tú viste lo que ocurrió, ¿verdad?

- Sí, pero no escuché nada, lo juro.- ella estaba espantada porque pensaba que el Uchiha la fulminaba con la mirada.

- Perfecto. Te veré después.- finalizó Itachi marchándose.

- ¡E-espera, Itachi-sama!

Pero el ojinegro no escuchó el llamado de Yakumo porque ya estaba harto de sus fans con sólo dos citas. Apestaba a pescado y las demás personas también percibían ese nauseabundo olor porque al pasar junto a él se tapaban la nariz o ponían cara de asco e Itachi apresuró el paso para llegar a su habitación. En la puerta se encontraba Brutus y con la mirada, éste le dijo que no le convenía escaparse del hotel porque sin duda lo iba a traer de vuelta ya que lo vigilaba como un halcón.