Los personajes del laberinto y su historia original lamentablemente no me pertenecen (En especial Jareth T_T) La trama de este fic y el resto de los personajes que menciono fuera de los esperados del casting de la película/libro original "Inside the Labyrinth" son originales de mi sobrecargada imaginación, con la sola excepción de "Titania y Oberón" por razones obvias. Este fic es un Jareth/Sarah y para el momento de la publicación del primer capítulo debo señalar que ya está completamente terminado y a la espera de su publicación. Si no les gusta la pareja simplemente elijan otra historia, si no les gusta el estilo entonces elijan otro autor, agradecería leer sus opiniones gracias.

Dedico este fic principalmente a la memoria del siempre amado David Bowie quien me enseñó muy joven porque los "odiosos y molestos" chicos existían (en especial en esos pantalones de montar apretados XDDD) salve a eterno Rey Goblin que ha regresado a su reino en el Underground donde sigue derrochando su encanto.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)


"Ahora después de estos meses en Irlanda no sé realmente quién de los dos es más estúpido… si yo por caer en su trampa como una tonta, o él por tenderla en primer lugar bajo su débil excusa de haberle vencido en su propio juego.

¿No se supone que él es mayor (MUCHO mayor) que yo, no debería ser no sé, más sabio, más comprensivo, menos hedonista, ególatra, egoísta e infantil? Supongo que al final los fae se desarrollan diferente o simplemente él no tenía moral alguna para darme lecciones cuando accidentalmente desee a Toby a los goblins, mi excusa era mi edad, circunstancia de vida e inmadurez ¿Cuál es la de él?

Conforme pasan los días y las semanas, consigo poco a poco algo de paz y calma, y aunque ya no salto, ni grito espantada a la vista de mi propia sombra, no puedo decir que he superado mi temor, solo estoy aprendiendo a vivir con él, (patético lo se… pero ¿Qué puedo hacer yo contra un poderoso rey fae? No mucho la verdad) necesito mucho tiempo para superar algo así, "el" no es fácil de superar y ha estado arraigado en mi mente desde los quince, siempre se ha negado a irse y ahora después de lo que sucedió, será casi imposible erradicarlo de mis pensamientos pero podría aprender a ignóralo… y eventualmente con un poco de suerte olvidarlo lo suficiente, como para tolerar su existencia de la misma forma que tenemos que tolerar, los mosquitos, el tráfico, un neumático pinchado o simplemente alguna forma de irritante mala suerte, común y de alguna forma según el karma, "necesaria" porque:

Los mosquitos " te enseñan cómo ser más rápidos que ellos y matarlos de una buena palmada" El tráfico "paciencia o que debes salir más temprano para evitar el molesto inconveniente de quedar "atascado en el" Un neumático pinchado " a nunca olvidar el neumático de repuesto, herramientas y sobre todo como usarlas y cambiar la maldita cosa" y a él podría simplemente agregarle que me "enseñó que nunca debo dejarme guiar por las apariencias, que pueden mentirte abiertamente a la cara mirándote a los ojos y con una sonrisa, que no hace falta amor para tener sexo y que este puede usarse para hacer daño entre una larga lista de cosas de las cuales ninguna es buena, con la sola excepción de las primeras lecciones en el laberinto que me mostraron cuanto amo a mi pequeño hermano y a los extremos que puedo llegar por los que amo

Ohhh no sabes lo tonto que al final resultaste ser Rey J… no tienes ni la más mínima idea y no sabes cuanta lastima me das (y eso no quiere decir que sienta la inclinación de permitirte volver a mi vida a hacerme daño cuando gustes) pero tranquilo, ambos somos un par de tontos a nuestra particular manera ¿verdad? Pobre, pobre Rey J… al final te hiciste más daño a ti mismo de lo que tú me hiciste a mí, mas yo seré más sabia entre los dos y te perdonaré aunque dudo que tú puedas perdonarte"

Sorcha O'Reilly

Antigua "Sarah Williams, Q.E.P.D."


Cap. 9: Nueva vida


Para el inicio de clases ya Sarah tenía una nueva rutina armada para trabajar desde casa y cumplir con sus clases, por suerte el primer semestre no le había tocado un horario muy exigente y para los próximos semestres ella podía elegir el horario que mejor le conviniera y armarse una rutina mejor estructurada que le permitiera seguir trabajando y estudiando sin ser forzado o problemático para ella, las clases eran interesantes y estaban llenas de cosas nuevas que ella quería, ansiaba aprender así que esperaba cada materia con ansias, y cuando no estaba estudiando o presentando algún proyecto, estaba horneando y entregando pedidos.

El Sr Patrick estaba arreglando los papeles para ella, para registrar su negocio y hacer todo legal, ella había obtenido el permiso de manipulación de alimentos y sacado su registro de salud entre otros papeles, lo que le permitirían trabajar desde casa, claro que ella estimaba que aun faltarían varios años antes de poder sacar su negocio de la casa y abrir una pastelería como Dios mandaba, un lugar donde poder vender sus creaciones o donde la gente pudiera ir a disfrutarlos con una taza de chocolate caliente, té, café o lo que prefirieran tomar mientras veían a la gente pasar desde la comodidad de sus mesas o se reunían con sus seres queridos, amigos, compañeros de estudio, negocios o simplemente en soledad con los recuerdos o un buen libro.

=== I O F ===

Sarah había estado alimentando a sus (ahora) seis orgullosas gallinas ponedoras, que picoteaban su alimento alegremente, y fue mientras ella barajaba la posibilidad de agregar otras seis gallinas al grupo que ya tenía, cuando la brutal ola de nauseas la golpeó con tal fuerza, que pronto se encontró recostada de la pared de madera maciza y rustica respirando entrecortadamente para vencer el mareo que la hacía ver puntos negros frente a ella, tenía días aplazando un examen de sangre para ver qué tan baja estaba su hemoglobina y luego aceptar su suerte y condena en la forma de varias dolorosas inyecciones de hierro para remediar la situación, hasta ahora el malestar había sido leve, pero aquella mañana parecía que la había atacado con todas sus fuerzas y apenas pudo recuperarse un poco del mareo, tomó con cuidado el cubo de peltre verde hoja con una regordeta y sonriente gallina en sus costados, con los huevos recién recogidos y caminó con cuidado hasta la cocina donde los dejó sobre el mesón de granito y siguió hasta su habitación en donde vacío su estómago en su baño repetidas veces, para después dejarse caer en la cama agotada, sudando frio y sintiéndose completamente miserable.

Sarah estaba quedándose dormida cuando la alarma de su viejo teléfono empezó a sonar desde la gaveta de la mesa de noche y sabiendo que no se apagaría hasta que ella la desactivara Sarah se arrastró hasta la mesa de noche y sacó el celular (que ahora solo podía usar de agenda y hacía rato que lo había dejado olvidado en la gaveta extrañándose de que aun tuviera batería) dispuesta a desconectar la molesta alarma para siempre, más cuando leyó el recordatorio en la pantalla en letras mayúsculas, Sarah sintió como si la hubieran golpeado con fuerza en la boca del estómago y se sentó tan rápido que toda la habitación empezó a dar vueltas ante sus ojos, pero ella solo miraba horrorizada el recordatorio de su teléfono del inicio de su periodo con una sensación de nauseas y con el corazón golpeándole fuerte contra el pecho, sintiendo que estaba próximo a salirle por la boca, Sarah luchó con el mareo y el terror mientras empezaba a buscar su última confirmación de periodo en el calendario del teléfono con apenas una línea de batería, sabiendo de ante mano que no estaba allí, y cuando confirmó lo que ya sabía, Sarah sintió toda la sangre del rostro bajarle por el cuello y un sudor frio sobre la pálida piel y una nueva ola de nauseas que resultaban dolorosas ahora que no tenía nada en el estómago.

¿Cómo no se me ocurrió antes? Gimió Sarah en su mente sacando cuentas rápidas ella confirmó que no había visto su periodo en casi dos meses, solo saber eso la había hecho soltar el teléfono como si quemara antes de echarse a llorar histérica murmurando una y otra vez "¡No puede ser! ¡No puede ser!" mientras se abrazaba a si misma con tal fuerza que se hizo daño, meciéndose de atrás hacia adelante tratando inútilmente de consolarse con aquel auto abrazo desesperado, y luego después de un par de horas llorar hasta agotarse y dormir apenas unos minutos tras volver a tener el mismo sueño recurrente, tomó un baño y una comida obligándose a no vomitar, aun en shock ante lo que estaba sucediendo y ella no había visto venir hasta que ya estaba sobre ella aplastándola, en trance cumplió con su rutina demasiado distraída como para quemar dos bandejas de galletas de avena y cuando estaba en camino de quemar la tercera bandeja, Sarah renunció a seguir horneando aquel día, simplemente su mente y su corazón no estaban en la tarea.

=== I O F ===

Sarah estaba aun dentro de su auto frente al laboratorio clínico que había visitado aquel día, con el sobre con los resultados en la mano temblorosa, aterrada de ver la confirmación de lo que su corazón le decía, tenía una hora con veinticinco minutos y quince segundos allí y no reunía valor aun para ver el contenido de los resultados, de alguna forma ella sabía, con su suerte ella sabía lo que dirían y eso la aterrorizaba.

Con firmeza dejó el sobre en el asiento del copiloto sobre su cartera y encendió el auto, fue al mercado ecológico en el que adquiría la mayoría de los alimentos que podía consumir (porque algunos seguían teniendo algún tipo de químico y eso lo había aprendido a la mala) hizo el mercado para el resto del mes, compró también la materia prima que le faltaba para sus pedidos y le pagó al chico del mercado para que cargara todo en su Van y regresó a casa lo más lento que pudo, deteniéndose a veces para "admirar" el paisaje que veía a diario pero sentía que debía detenerse a verlo aquel día en particular.

Al llegar descargó todo con ayuda de su carretilla y ordenó cada cosa en su lugar, dejando su cartera y el sobre de la discordia sobre la isla de su cocina, para luego subir a su habitación y tomar un largo baño de inmersión forzando a su mente a mantenerse en blanco y cuando no pudo, se dedicó a recitar pasajes de su clase de historia del arte, y cuando finalmente no pudo seguir postergándolo más, Sarah salió de su baño con las manos arrugadas como pasas y se sentó en su cocina vestida con una pijama de franela y una infusión fuerte de manzanilla que sabía que iba a necesitar y abrió el sobre.

No había error, iba a ser madre

Aquel descubrimiento fue como el detonante de la serie de cosas extrañas que empezaron a suceder alrededor de ella, a la mañana siguiente de su descubrimiento, volvió a despertar con trazos de escarcha en forma de arabescos, no solo en el rostro sino en todo el cuerpo, ella había simplemente tomado un largo baño y había cambiado las sabanas de nuevo fingiendo no notarlo, tarareando por lo bajo, y esta vez no había tomado el atizador (que lastimaba sus manos) y recorrido la propiedad en busca de un fantasma que sabía que nada tenía que ver con los extraños acontecimientos, y cuando más tarde limpiando el polvo sobre la encimera de la chimenea del despacho, ella terminara estornudando una pequeña nube de escarcha tornasol, Sarah con un deje casual solo había dejado de limpiar había tomado su abrigo y su cartera y había ido directo al centro de la ciudad y comprado la aspiradora de calidad industrial más potente del mercado y fundas de látex negro para los atizadores de las chimeneas y las aldabas de la ventanas (solo por precaución) y así muchas cosas más le habían pasado que ahora empezaban a tener una vaga explicación según todo lo que había leído sobre los Tuatha de Danan, afortunadamente no había detectado la presencia de goblins en su casa, lo cual era un pequeño milagro con el que por ahora podía vivir en paz.

=== I O F ===

Aquella mañana Sarah despertó de madrugada sintiéndose alerta y llena de energía nerviosa y se quedó observando el cortinaje blanco de su cama por un rato apenas iluminado por el farol frente a su ventana, antes de suspirar al no sentir nada de sueño y levantarse echándose una bata de paño azul marino sobre su pijama de franela azul claro con estampado lineales de gatos rosados, tras ponerse las pantuflas negras y cumplir con su rutina en el baño, Sarah se encontró caminando por los largos pasillos, estudiando inconscientemente la estructura de la casa en forma de castillo victoriano, hasta detenerse en la tercera planta y observar por la ventana la salida del sol y colocar su mano derecha inconscientemente sobre su vientre, entonces Sarah Williams O'Reilly sintió un vuelco en el estómago cuando sintió un pequeño revoloteo, como el cosquilleo de una pluma o el revoloteo frenético de una mariposa que la hizo contener el aliento mientras algo entro de ella se derrumbaba y se encontró mirando por la ventana hacia el sol que despuntaba en el horizonte brillando como una señal de esperanza, con lágrimas en los ojos y otras corriéndoles libres por las mejillas y una ligera y genuina sonrisa en los labios.

— Ya no estoy sola… ¿verdad? — Murmuró Sarah para sí misma con la voz cargada de emoción y sorpresa, de terror y esperanza, ella no sabía lo que le depararía el futuro pero ahora con aquella epifanía sentía que sería hermoso y brillante como el astro rey que aquel día iluminaba toda Irlanda.

Finalmente tras un par de semanas más de funcionar en piloto automático, Sarah había reaccionado y tras volver sobre sus pasos casi corriendo por los pasillos riéndose en voz alta como una completa desquiciada, tomó un baño tibio con sus sales favoritas, se embadurnó de crema de aceite de oliva y almendras, y después de peinarse, colocarse un par de pendientes de plata y brillo de labios por primera vez desde que llegara a Irlanda, se puso un par de jeans negros con un grueso suéter de lana beige y unos cómodos zapatos deportivos, y sonriendo todo el tiempo atendió a sus gallinas hablándoles de todo y nada a la vez, luego atendió su huerto arrancando sonriente un par de malas hierbas que atacaban a sus Shadow beny y sus tiernos esquejes de cilantro y hasta le echó un vistazo a sus abejas que trabajaban diligentemente para formar unos buenos panales de miel.

Aquella mañana Sarah se obligó a comer un poco más de lo que normalmente comía con la salud de su bebe en mente, horneó sus pedidos y luego mientras estos reposaban para terminar de rellenar (los que necesitaban relleno) se encerró en su despacho y en la computadora que había hecho instalar días después de su llegada a Irlanda, y empezó a investigar sus opciones prenatales desde el punto de vista natural, ella ya sabía que no podía tomar hierro como complemento vitamínico eso mataría a su bebé y ella jamásle haría daño a su bebé, su padre podría ser el maldito y desgraciado rey goblin pero ella amaba a su bebé, le daría a su bebé ese amor que su padre rechazó en nombre de la venganza, ella se negaba a ser como él, ella no guardaría odio en su corazón, la vida era muy corta para desperdiciarla de esa forma.

Aquel día tras llevar sus pedidos a sus clientes regulares y tomar algunos más, Sarah fue a la universidad a cumplir con sus clases ignorando a algunos de sus compañeros que jocosamente le preguntaban si estaba trabajando en algún proyecto escarchado porque tenía escarcha dorada y tornasol en el cabello, tras sus clases se fue a una librería y compró libros sobre maternidad, sobre bebés, nombres y todo lo que pudo conseguir para informarse, así que después de leer un libro tras otro, más algunos de los que tenía en la biblioteca de su abuela y también volver a investigar por internet, Sarah había encontrado información valiosa para ella, al final entre las clases y su inminente maternidad había encontrado la única solución lógica para su caso una partera certificada, ella podía dar a luz en casa con la ayuda de una partera y alejaría a su hijo de los médicos y la posibilidad de que descubrieran de que él o ella no era completamente humano, se obligó a comer más y pronto empezó a ganar peso con mucho esfuerzo, sus antojos giraban alrededor de las manzanas verdes y melocotones aunque odiaba con pasión los melocotones que le recordaban a "el" aun así Sarah seguía comprándolos y comiéndolos en cantidades industriales no por ella, sino por su hijo, por el haría de todo, incluso enfrentar y vencer al rey goblin "de nuevo" si tenía que hacerlo.

"Pero lo que nadie sabía, era que cada vez que ella tocaba una fruta del mundo mortal, otra igual desaparecía de los nuevos y ricos huertos que habían nacido dentro del laberinto con su última transformación y estos se intercambiaban a su tacto, dejando al pie del árbol frutal en el Underground, la fruta mortal desvaneciéndose con rapidez y en la mano de la Campeona del laberinto un fruto Fae rico en magia, ideal para nutrir correctamente al pequeño milagro en su vientre"

=== I O F ===

Para lo que creía era el tercer o cuarto mes, Sarah despertó una mañana flotando unos veinticinco centímetros por encima de su cama y solo la exclamación de sorpresa que no había podido contener, había hecho eco en su casa junto a las alegres carcajadas de Sarah, al comprender lo que había sucedido mientras aterrizaba abruptamente en su cama, de alguna forma su bebé la había hecho flotar, así que tras el momento de incredulidad y alegría, vino la preocupación y el profundo temor ante lo que podría pasar si algo así sucedía en público.

— A ver, muy bien bebé un bonito truco, pero… tenemos que tener cuidado, si alguien nos ve, mami y tu estarán en mucho, MUCHO peligro — Dijo Sarah acariciando con delicadeza la curva pronunciada en su vientre que antes había sido plano como una tabla, aun con el tiempo que ella calculaba que tenía (según su alarma y los libros) ella no se veía muy diferente de lo normal, su vientre apenas estaba empezando a mostrar su embarazo y su cintura y caderas no se habían ensanchado mucho, lo cual la preocupaba, ¿No se suponía que ella debía estar más grande? Ella había estado buscando a una partera para ponerse en control sin éxito, y la aterrorizaba la idea de ir a un ginecólogo/obstetra y que este notara alguna diferencia en su bebé y terminaran ambos en algún laboratorio militar (tal vez debería de dejar de ver películas de acción y miedo por un buen tiempo).

Sarah suspiró sobre su taza de té negro con leche y miel, mirando su pan con huevos y tiras de tocino, (que había descubierto en el mercado ecológico junto a una serie de carnes ecológicas dos días antes) y dio un buen trago a su té y siguió comiendo mientras le daba vueltas una y otra vez a ese pensamiento que la estaba acechando desde hacía un par de semanas, necesito ayuda y urgente Pensó Sarah preocupada, decidiendo que no podía seguir llevando su embarazo así, ella no podía seguir sin un control profesional, sin saber si todo estaba bien con su bebé, así que tras terminar de desayunar y darse un pequeño premio en la forma de un cup-cake de chocolate negro, Sarah se encontró frente al teléfono, tratando de convencerse de que todo saldría bien, tras llamar a Mary Mae y pedirle que fuera a visitarla con urgencia, Sarah tuvo un ataque de pánico que la llevó a vomitar todo lo que había comido, haciéndola sentir molesta consigo misma por su absoluta cobardía.

=== I O F ===

— Sarah muchacha, sabes que puedes decirme lo que sea — Decía la mujer de cabellos rojo fuego, por décima vez, dándole un trago a su dulce té negro con leche, mirándola con preocupación una vez más, Sarah había intentado y fracasado varias veces al decirle lo que sucedía, durante la última media hora desde que Mary Mae había llegado.

— ¿Segura Mary Mae? — Dijo Sarah retorciendo el paño de cocina que tenía en sus manos y había sido víctima de aquel abuso desde que había llamado a la mujer mayor frente a ella. — No sé qué hacer, no quiero que se avergüencen de mí, no quiero que me desprecien, ni mucho menos quiero lástima — Añadió con una nota de desesperación.

— ¿Cuánto tiempo tienes? — Preguntó con calma Mary Mae mirándola con aquellos ojos azules con un aire conocedor.

— Cuatro meses creo… espera, ¿Cómo lo sabes? — Soltó Sarah palideciendo al punto que Mary Mae dejó la taza y la hizo sentarse pues parecía muy cerca de desmayarse justo donde estaba.

— Sarah muchacha, tengo treinta y nueve años y soy madre de tres robustos muchachos, y sé muy bien lo que puede poner a una mujer en tal estado de pánico, yo misma estuve así a los diecinueve cuando me embaracé de mi primer hijo — Dijo la mujer sirviéndole una taza de té y poniéndole una generosa cantidad de miel, ella al igual que los pocos que la joven había aceptado en su círculo interno de amistad, habían conocido de primera mano las costumbres alimenticias de la joven y visto también los resultados de sus intentos de romper lo que habían creído que era una "dieta" y al final era una intolerancia real a los alimentos muy procesados. — Bebe antes de que te desmayes — Ordenó poniéndole la taza en las manos temblorosas.

— ¿Eso es todo lo que vas a decirme? — Preguntó Sarah perpleja tras darle una enorme trago a la dulce infusión sintiendo como parte de su alma regresaba a su cuerpo.

— Och muchacha, no voy a condenarte lo que he conocido de ti en estos meses me ha mostrado que eres una mujer hecha y derecha — Dijo sentándose junto a Sarah. — ¿Qué hay del padre? — Preguntó entonces y cuando vio los ojos verdes de la muchacha oscurecerse con clara angustia y crudo dolor, Mary Mae sintió un golpe de pena por la muchacha frente a ella y mucha rabia contra el hombre que obviamente jugó con ella. — Ya veo

— Él no lo sabe y no sé si llamarlo, esto fue… una venganza de su parte, ya sabes el típico "la enamoraré, me acostaré con ella y luego me burlaré antes de dejarla atrás" fui tan estúpida y no sé si quiero o puedo soportar estar cerca de él, Mary Mae no, no puedo, no puedo estar cerca de él — Dijo Sarah estallando en lágrimas, dejando salir finalmente todo lo que se había guardado desde aquella noche, ella había estallado con el resumen de lo sucedido.

Mary Mae la abrazó en silencio y le permitió llorar sobre ella desahogando parte del dolor que tenía por dentro, sintiendo pena por ella mientras la sostenía en su abrazo como su madre jamás lo había hecho y como solo las mujeres Kinkaid la habían sostenido y consolado y ahora estaban lejos de ella.

— Ahora que ya estas más calmada — Dijo la mujer mayor sonriéndole con indulgencia, veinte minutos y una taza de té dulce después, mirando a Sarah que a su vez estaba con los ojos enrojecidos e hinchados de llorar e hipaba ligeramente. — Dime cómo es eso de que "crees" que tienes cuatro meses — Ordenó con un tono claramente preocupado, entonces Sarah se lanzó a explicarle evitando por completo toda la parte "mágica" y la "raza" del padre de su bebé, tras un ligero regaño Mary Mae la arrastró con ella a varios consultorios donde podía ponerse en contacto con alguna partera certificada, a la caza de una para Sarah.

=== I O F ===

Los meses pasaron con rapidez y si a alguien del pequeño círculo de conocidos de Sarah le incomodó el hecho de que ella fuera a ser madre soltera para cuando tuviera diecinueve, nadie lo manifestó o al menos no en su cara, al contrario parecieron acercarse aún más a ella cerrándose en una banda protectora a su alrededor, y cuando Gwen se enteró de su embarazo, se había vuelto loca de contento y junto a Mary Mae habían saqueado el desván hasta dar con los viejos muebles de bebé de los O'Reilly para la habitación de su bebé y se había unido de inmediato a la búsqueda de una partera certificada; al final la mujer había ido hasta ellas, cuando una de sus clientas en una de sus salidas a repartir su mercancía, se había enterado de la necesidad que tenia de una partera certificada y se había unido a su búsqueda consiguiendo a la mujer en cuestión y la había enviado a su casa.

La partera era una mujer de cincuenta años con el porte de una frágil y delicada flor, que desmentía su vitalidad y fuerza, solo podía describírsela como "menuda" de apenas un metro sesenta, rostro ovalado con algunas arrugas de risa y con el fino cabello rubio entre cano, la mujer se veía frágil y diminuta en comparación con Sarah, pero había descubierto que era un cruel general tirano en medio de una guerra, a la hora de obligar a Sarah a comer cuando su peso bajaba, o a caminar, respirar aire fresco y a tomar zumos naturales para mantenerse fuerte. A pesar de la aparente fragilidad de su físico Sarah la había aceptado por insistencia de Mary Mae, a pesar de temer que con su "fragilidad" no pudiera con ella y su peso si necesitaba ayuda, la partera era viuda y sin hijos vivos Brigid Gallangher se había mudado con ella y ocupaba una de las habitaciones junto a la suya, y la vigilaba como un águila a sus polluelos y tan pronto aprendió sobre los problemas de alimentación de Sarah y la ayudó activamente a solventarlos.

— Termina tu desayuno muchacha o examen o no, no sales hoy de esta cocina Sorcha O'Reilly — Ladró la mujer con las manos en las estrechas caderas lanzándole una mirada hosca a Sarah, que había estado teniendo dificultad para comer aquel día.

— Oh está bien, solo dame algo más de leche, eres una tirana Brigid — Se quejó Sarah acariciando su vientre de seis meses y medio, cubierto por un fino suéter de algodón azul bebé que vestía aquel día junto a sus jeans premamá negros y cómodos y suaves zapatos bajos de cuero negro, su chaqueta azul marino estaba colgada en la silla contigua junto a su cartera, y lo que necesitaría para la universidad ya estaba en el asiento trasero de su Van.

— Estas comiendo por dos, aun para tu tiempo sigues estando muy delgada Sorcha — Dijo la mujer sirviéndole otro vaso de leche y colocándolo frente a ella, mientras le lanzaba una mirada crítica a su abultado vientre.

— Pero si es mi segundo plato a pesar de las náuseas — Se quejó Sarah comiendo más tocino y huevos de sus gallinas orgánicas junto con otra gruesa rebanada de pan negro, tras la pelea de costumbre, Brigid ayudó a Sarah a cargar sus pedidos a la Van y tras repartirlos, tomar nuevos pedidos y cobrar, fueron a la cita que tenía programada para el segundo ecosonograma que se tomaría.

Mientras manejaba Sarah recordó lo aterrada que estaba de aquel examen en particular, cuando habían puesto el transductor sobre su vientre lleno de gel conductor por primera vez, la electricidad del edificio entero había fallado y cuando la electricidad volvió después de muchas suplica y ruegos mentales de Sarah, Brigid la había calmado y juntas habían visto a su bebé por primera vez con cinco meses, y cuando ni Brigid ni la doctora que operaba la máquina de ecos empezaron a gritar y a llamar a los militares y a los científicos locos, Sarah pudo respirar tranquila y disfrutar de la primera imagen real de su bebé, del que se negó a saber el sexo, aunque tampoco se había dejado ver, al parecer a diferencia de su exuberante padre, su hijo era tímido y penoso como ella.

— Vamos a ver a este bebé — Dijo la doctora aquella mañana, mientras ayudaba a Sarah a recostarse sobre la camilla. — ¿Está portándose bien? — Preguntó mientras le aplicaba el gel tibio sobre el abultado vientre.

— Tiene complejo de jugador de softball o Rugby, no me deja tomar agua sin sentir náuseas, siempre tengo sueño, no veo mis pies, me mata el dolor de espalda y ya no puedo dormir boca abajo — Enumeró Sarah con una sonrisa enorme en los labios.

— Estas disfrutando todo esto, veo — Dijo la doctora introduciendo los datos de la paciente en la máquina, sonriendo levemente, la joven mujer estaba llevando su embarazo sola y con mucha valentía y dignidad.

— Sip, cuando este grande podré decirle todo, TODO lo que me hizo pasar, especialmente cuando no quiera sacar la basura — Dijo Sarah sonriendo con genuina alegría.

— Pobre criatura — Bromeo Brigid riendo abiertamente junto a la doctora.

— Y aquí esta — Dijo la doctora, moviendo el aparato redondeado sobre el vientre cubierto de gel. — Esta muy bien desarrollado para sus veinticinco semanas, y desde ya no parece necesario inyectar Beta-Gen para ayudar a madurar sus pulmones si sigue desarrollándose así, de todas maneras nunca esta demás ayudar un poco, está dentro del rango de peso esperado, a pesar de que tú no te vez tan grande, no dejes de seguir comiendo, vamos ahora a escuchar a ese corazón — Dijo la doctora dándole volumen a la máquina.

La habitación se llenó de un sonido muy similar a los de un caballo galopando muy rápido y los ojos de Sarah se llenaron de lágrimas al escuchar el fuerte corazón de su bebé por primera vez.

Hermoso, simplemente perfecto — Dijo Sarah en un murmullo cargado de amor y reverencia, las dos mujeres, doctora y partera se sonrieron entre ellas ante su reacción.

— Te hare un video — Dijo la doctora minutos después mientras Sarah se limpiaba el gel.

— ¡Oh sí!, gracias — Dijo Sarah encantada con la idea de tener aquel recuerdo con ella y poder escuchar el corazón de su bebé cuando quisiera. Cuando Sarah dejó a Brigid en el pub O'Connor minutos después, tenía en su haber un CD con el video prometido antes de seguir a sus clases de aquel día.

En la universidad a los pocos que trataron de hacerle bullying Sarah les había dado muestras gratis de su temperamento muy "Irlandés" y los había escarmentado de por vida sin hablar de la terrible racha de mala suerte que habían tenido después de molestarla, con esfuerzo y con su dedicación había logrado gracias a sus buenas calificaciones y su disposición, la promesa de una baja por maternidad de una semana para recuperarse y regresar a clases para ponerse al día ella aceptó de inmediato y sin quejarse.

=== I O F ===

Sarah sonrió ausentemente aquella tarde del sábado, dando otra fluida pincelada a la delicada acuarela gigante que había creado en la que sería la habitación de su bebe, dándole el punto de luz justo al elaborado portal de oro para darle el matiz metalizado que estaba buscando obtener, antes de limpiarse las manos con el paño húmedo que tenía a mano y dar un vistazo general en el lugar satisfecha con el termino de los últimos detalles de su obra que había iniciado apneas había aceptado que estaba embarazada y había ido avanzando poco a poco, entre las muchas responsabilidades de la universidad y su pequeño negocio a domicilio, decidiendo que en un par de días todo habría secado correctamente y en un día más podría empezar a meter los muebles y ordenar lo que faltara sin marearse con el olor a pintura al frio.

— Mira J, mira lo que creamos, yo con mi amor y tú con tu venganza, pero más pudo mi amor que tu odio, que lastima me das rey J, al final yo vuelve a vencerte en tu tonto juego y el premio que me llevo es enorme e invaluable — Dijo Sarah mirándose en el espejo de cuerpo entero vistiendo solo su ropa interior.

Tenía ya ocho meses de luchar para mantener su embarazo, entre sus bajos niveles de hierro, sus problemas para comer, aumentar y retener el peso y sus muchos otros cambios emocionales; su cuerpo también había cambiado, su pechos habían crecido y había tenido que comprar sostenes maternales y pantis más anchas, sus caderas se habían ensanchado para acomodar a su bebé, su vientre se había ampliado con el paso de los meses y aunque sentía que caminaba como pato, sentir a su bebé moverse y patear dentro de ella, era un hermoso milagro en su solitaria vida, por el que daba gracias a Dios a diario y hacia que la incomodidad valiera la pena, pronto ella tendría finalmente a alguien que la amaría incondicionalmente una familia.

El reflejo de la mujer muy embarazada con ambas manos acariciando el amplio vientre que le mostraba el espejo no le molestaba para nada, ella se sentía orgullosa de su cuerpo especialmente ahora que se preparaba para dar vida, ella había dejado sus días de vanidad en su temprana adolescencia y admiraba las formas que su cuerpo había adoptado para acomodar a su bebé.

Con calma Sarah se puso un largo vestido premamá azul claro bailando sobre sus tobillos ligeramente inflamados por el peso y seguramente espolvoreados en escarcha, y medias de lana blanca hasta la pantorrilla, luego se calzó las pantuflas beige y abrió la puerta que conectaba su habitación a la que habían preparado para su bebé, bebiendo de la imagen del lugar empapándose del ambiente, ella había pintado a detalle de un hermoso mural en acuarela lleno de hadas estilizadas y de ojos etéreo, arbustos con hojas de un rico color verde oscuro, cuajados de flores, capullos espolvoreado con delicada escarcha dándole un aire de fantasía, riachuelos destellantes llenos luz casi vivos ante sus ojos repletos de pececillos de cristales de colores y portones estilizados de oro, joyas y plata entre otras cosas más que su imaginación le había mostrado, jugando con los tonos pasteles, siguiendo el patrón de colores de las colchas y accesorios que había comprado o le habían regalado para su bebé, la habitación en general era de un verde agua muy suave, rodeando el detallado mural con cortinas color crema y alfombra marrón oscuro que contrastaba bien con la cuna de madera oscura grande y maciza que Mary Mae y su esposo habían restaurado para ella junto al cambiador a juego, con unas delicadas y fluidas líneas talladas e incrustadas con metal dorado con tal experticia en la cima de cabecera y los costados de la cuna y el cambiador, que parecía haber sido "escrito" en la madera con el metal al rojo vivo y este había forzado su entrada con fluidez en ambos muebles, Sarah había buscado activamente la traducción del Gaélico antiguo que se leía "Troth O'Reilly" y solo había podido dar con algo cercano a "Fidelidad O'Reilly" que podía también significar "Fiel a O'Reilly" que en el lenguaje antiguo se utilizaba la palabra "fiel" para señalar una "promesa, juramento fiel".

Sarah sonrió al ver el resultado, el lugar olía a polvos de talco y pronto habría un bebé en casa, tocó las suaves colchas apiladas una sobre otra mientras caminaba dentro del gran closet de la habitación, asegurándose de que no faltara nada, y al salir se sentó en la silla mecedora que había estado en el desván y ella la había hecho reparar y hacer cojines para hacerla más cómoda, con calma Sarah estiró la mano hacia la pequeña pila de libros sobre la mesa de noche junto una hermosa lámpara en forma de carrusel y abrió el más grande, la portada mostraba un hermoso laberinto de ricas hojas verdes con un portal dorado con la palabra "Labyrinth" en letras doradas sobre él.

Sarah sonrió para sí misma con un deje de melancólica tristeza, ella aún no se explicaba que la había llevado a dibujar el laberinto de aquella manera o lo que era más increíble aun, a crear aquellos libros con historias sobre el laberinto y sus personajes para su bebé, si bien ella no había escrito nada comprometedor en ellos (es decir: el hechizo para convocar al rey Goblin o el hechizo para vencerlo) aun no podía explicarse por qué había trabajado duramente durante aquellos meses para terminar aquellos libros, decidida a tenerlos en sus manos antes de dar a luz, tal vez el deseo de no apartarlo por completo de su herencia mágica, tal vez esta era una forma de eventualmente hablarle de su padre y su mundo, porque ella no podía engañarse, algún día ella tendría que hablarle de "EL", al final no sabía que la había empujado a escribir aquellas maravillosas historias ficticias sobre el laberinto y sus múltiples personajes.

Con un suspiro Sarah acarició la imagen del rey goblin, sentado desgarbadamente en su trono rodeado de goblins y sosteniendo para el lector una perfecta esfera de cristal con una ligera mueca conspiradora en los labios, como si estuviera listo para saltar fuera del libro y contar un maravilloso secreto, más al notar finalmente lo que hacía, Sarah cerró el libro de golpe y lo colocó junto a los otros apreciando por un momento la encuadernación que había conseguido hacer y decidiendo que nada tenía que envidiarle a las encuadernaciones profesionales, antes de levantarse de la silla y apagar las luces mientras salía de la habitación, murmurando por lo bajo la necesidad de pasar la aspiradora una vez más gracias a los rastros de escarcha que a veces dejada tras su paso y había encontrado maneras muy ingeniosas de explicar, por lo que ella era conocida por tener escarcha en sus bolsillos todo el tiempo entre amigos y extraños.

=== I O F ===

Aquel día Sarah se había sentido más torpe de lo normal y estaba de un humor más negro que la noche oscura, mientras esperaba la inminente llegada de su bebé, que para entonces podía llegar en cualquier momento, por ahora mientras colocaba una calabaza con la clara forma de Hoggle junto a la de Ludo, Sir Dydimus y otros goblins que había visto en el laberinto pero no le habían hablado, encendiendo las velas dentro de ellas, Brigid le había preguntado por ellos y ella solo había sonreído antes de encogerse de hombros y seguir tallando, luego había horneado con Brigid respirándole en el cuello y regañándola cada cinco minutos para que se sentara, y luego se habían ido a la casa de lo O'Hara a celebrar el Samahin y su decimonoveno cumpleaños donde su pastel de cumpleaños de castillo de dracula, sus galletas de murciélagos y sus dedos dulces habían sido más que un éxito junto a sus gomitas de gusanos de gelatina casero habían hecho las delicias de grandes y chicos en la celebración de los O'Hara.

Cuando las contracciones llegaron, Sarah había estado durmiendo profundamente y afuera había una tormenta horrible que amenazaba con arranar los arboles de raíz o sumirlos en la oscuridad por un apagón. Aquel día había iniciado con un ligero aguacero que había estado pasando de llovizna a lluvia y luego a una tormenta en toda regla, más cuando el dolor la atravesó arrancándola del sueño y obligándola a arquearse instintivamente para soportar el embate, afuera diluviaba arrancando las hojas cobrizas que se amontonaban por todas partes, ramas, nidos y ahora estos eran arrastradas por la furia el viento, los relámpagos y truenos estallaban y cruzaban el cielo con furia.

Sarah había tratado de conservar la calma, pero cuando la segunda y la tercera contracción llegaron apenas minutos después una detrás de la otra Sarah, se había encontrado llamando a Brigid a gritos aterrados, pues sabía que con lo grande que se había puesto las últimas semanas, ella no podría levantarse sin ayuda, menos con aquel horrible dolor atravesándola.

— Ya, ya muchacha aquí estoy calma, calma, respira, respira — Dijo la mujer con tanta calma que Sarah se encontró relajándose casi de inmediato, tras chequear el avance de la dilatación, Brigid empezó a arreglar lo que necesitarían aquel bebé llegaría antes de las doce, la chica dilataba rápido, muy rápido.

=== I O F ===

Aquellos días en el castillo más allá de la ciudad de los Goblins, sus habitantes se movían de una sombra a otra con sigilo, hacía ya varias semanas que el rey Goblin estaba encerrado en una intensa furia que no parecía menguar, goblins de todo tipo y tamaño se escurrían a su paso no muy dispuestos a ser los blancos de la negra furia que rodeaba el antiguo rey jovial y risueño de antaño, algo había cambiado, algo se había perdido el fatídico día en que "la chica que comió el melocotón y olvidó, que bailó en el círculo de hadas con el rey y recordó, recuperó al bebé y venció de los goblins al rey" para nadie era un secreto que el alto rey goblin había entregado su corazón a una mortal y esta lo había rechazado y regresado al reino humano con su hermano tras vencerlo y el dolor de su rechazo debía haberlo enloquecido un poco solo que hasta ahora, tres años después era que el finalmente estaba desahogando su furia y su tristeza por completo, muchos temían que su amado rey estuviera perdiendo lentamente la cordura y eventualmente sucumbiera al dolor de ser rechazado por su otra mitad.

Pues delicados y peligrosos eran los (supuestamente inexistentes) sentimientos de los Fae, errado muy errados habían estados los escribas que habían afirmado que "Macho o hembra fae no guardan dentro de si los tiernos sentimientos del amor" muy lejos estaban aquellas palabras de la realidad, los fae amaban con tal salvaje ferocidad que no existía concepto humano para abarcar lo que sentían una vez encontraban a su otra mitad, la palabra "amor" no bastaba para encerrar el concepto más básico, pues los fae eran criaturas muy apasionadas en todo lo que hacían, al punto que podían malinterpretarse como el autor de la obra que afirmaba que ellos simplemente no amaban más cuando se tomaban ejemplos tan pobres.

Porque ¿Qué podía saber la doncella Shannon Connely que al volver a casa a ver a su madre moribunda una última vez, sus hermanos furiosos de perder a su sirvienta, romperían el espejo que ella había usado como portal matándola de inmediato separándola para siempre de su amante fae y que este roto de dolor y en venganza maldeciría a sus hermanos a sufrir su perdida durante siete vidas?

¿Acaso los mortales pueden comprender la lógica de los fae, sus conceptos del amor? No, no era ni es posible, aun así se escribieron cientos y miles de tomos con historias teñidas con temor, reverencia, envidia y odio que relataban solo la crueldad de los fae, su orgullo y el peligro que conllevaba llamar sus atenciones, mas nunca en estos escritos se dijeron como estos cubrieron con su protección sus lugares más sagrados, cuando las pestes atacaban a los mortales, cuando las cosechas se perdían y la tierra infértil yacía congelada o cuando las guerras llegaban acabado con todo a su paso, protegiéndolos de lo peor y asegurando que vivieran para contarlo y reconstruir todo de nuevo, nunca contaron las bendiciones que dejaron cuando cruzaron el velo entre los mundos y que aun desde el Underground estos siguen tejiendo y enviando a los "niños" mortales.

Nunca se dijo nada de eso y solo unos pocos descendientes de aquellos que lo vivieron y dieron fe de sus acciones, aquellos que conocieron las muchas historias de sus bondades y aun siguiendo las viejas costumbres celebraban sus fechas sangradas en Beltane y Samhain en humilde agradecimiento por sus regalos, y a su vez enseñaron a sus hijos, tejiendo hermosos versos de poesía, canciones, fabulas y cuentos, y algunas veces solo cuando el don era muy fuerte y prodigioso en el Sidhe Seer bendecido, sus historias eran reflejadas en hermosas obras de arte y solo una familia mortal Sidhe Seer fue asi de bendecida, bien fuera por el amor de la Diosa Danú quien los eligió entre todos como el puente entre ambas razas o por la culpa de afrenta muchos siglos después cometida por sus hijos.

¿Acaso pueden los mortales que como estrellas fugaces atraviesan las etapas de su vida en el suspiro de un hada inferior, con un tiempo tan limitado como para confundir lujuria, deseo, costumbre o cariño con "amor" comprender que una vez un fae entregaba su corazón y este era rechazado podía enloquecer de dolor y morir de pena y amor no correspondido? No, claro que no, porque a diferencia de un mortal que puede amar a uno o a diez a lo largo de un día, una vez un fae consigue a su otra mitad, este está atado a ella para bien o para mal y el rechazo, es una sentencia de muerte para los inmortales hijos de la Diosa Danú, desde la maldición pronunciada por alto Rey a quien se opusieron y le fue negado el derecho de conservar a su amada, como su igual y no como una simple amante más, así que…

¿Cómo pueden juzgar, cuando no conocen ese grado de dolor y sufrimiento que padece un Fae ante la lenta muerte de la mitad de su alma entregada junto a su corazón?

Nadie puede…

Asi que aterrados y temerosos de la ira y la muerte inminente de su rey, los goblin se mantenían alejados de este, a quien sus payasadas ya no hacían reír o cantar como antes, algunos habían empezado a resentir a la campeona del laberinto, solo para ser escarmentado por el mágico seto, recordándoles que la joven había ganado el derecho de regresar a casa legítimamente y como eran simples goblins después del segundo o tercer rebote contra el piso de piedra, olvidaban todo resentimiento y volvían a repetir todo el circulo de intentar "intentar animar a su rey, recibir una patada ocasional (cosa que los animaba aún mas) o en el peor de los casos a ser ignorados por el monarca, para luego arrastrarse entre las sombras cuando comprendían que estaba furioso, resentir a la campeona, escarmiento y repetición de todo de nuevo" a veces era muy tedioso ser un simple goblin.

Mas desde hacía varios días ellos "simples goblins" habían empezado a "cambiar" a recordar/entender más y a ser más conscientes de lo que los rodeaba, entre otras cosas y las razones por las que se escurrían entre las sombras ahora huyendo de la furia del rey tenía mucho que ver con los acontecimientos previos y posteriores a sus cambios, pues a la mañana siguiente de lo que ellos habían llamado "la gran tormenta del rey goblin" cuando había el aparecido en medio de su salón vestido con toda su regalía y fulminando a un saquillo con oro mientras una terrible tormenta mágica estremecía el Underground y el laberinto como anuncio de lo que guardaba para todos ellos.

En el Underground nadie podía explicar lo que había sucedido, durante aquella noche casi dos semanas atrás, donde tras la tormenta mágica en el que el laberinto había cambiado su forma y dimensiones junto a las criaturas que allí vivían también, en masa representantes de diferentes reinos cercanos y lejanos se habían presentado ante el rey goblin tratando de averiguar a qué se debía el abrupto cambio y sobre todo si finalmente abriría los portones del laberinto nuevamente después de tres años de silencio.

El rey goblin por su parte no había contestado ni lo uno, ni lo otro, y aun cuando fue convocado por la alta corte para responder aquellas incógnitas, este se había negado a decir nada sobre aquellos tema, el no admitiría jamás que ni él sabía lo que sucedía en el laberinto, aunque todos creían que si les había dado respuestas al alto rey y a la reina fae, pues estos tras una audiencia privada lo habían mirado con calma benevolente, y no se había dicho más del tema y muy pronto tras el incidente, las nuevas puertas del laberinto se abrieron y empezaron a llegar nuevamente los niños al Underground después de tres años mortales de ausencia.

Jarerth había estado lívido al día siguiente después de ejecutar su venganza, al descubrir lo que había sucedido cuando al ver por la ventana, había visto un laberinto completamente distinto al que había visto desde que podía recordar, cuando se había vuelto rey goblin y se había hecho cargo de aquel seto y moldeado aquel lugar, nadie podía explicar que había sucedido ni siquiera él y eso lo había enervado aún más que su derrota ante Sarah Williams, incluso el rastro de ligero remordimiento por sus acciones había sido olvidado ante aquel fenómeno y cuando había bajado hasta la puerta principal, se había quedado perplejo al ver los hermosos portones dobles de oro trabajados en intrincadas bandas entretejidas en un complicado patrón creando un hermoso diseño que llamaba la atención e invitaba a tocarlo.

El terreno alrededor del laberinto se había convertido en una lujuria de césped verde y un delicado riachuelo que atravesaba la tierra como una banda de plata, incluso el árbol seco sobre la colina que era el inicio del laberinto, se alzaba frondoso y orgulloso estirando sus ramas cargadas de hojas perennes y capullos diminutos junto a una caminaría de pulido mármol blanco satinado, que elevándose como un puentecillo pasaba sobre el riachuelo y llevaba a las puertas del laberinto, pasando junto a un estanque cristalino lleno de peces destellantes cual diamantes, de miles de colores centellantes.

Jareth había mirado todo aquello desconcertado, perplejo y finalmente irritado y cuando había estado a punto de lanzar un cristal contra los portones en una explosión de ira, un ejército de hadas había salido de la nada y habían empezado a espolvorear los diminutos capullos (que él no había notado antes) en el seto con polvillos de escarcha, las hadas en si eran totalmente distintas a las hadas que él había visto (y él había visto mucho tipos de hadas) estas tenían el largo cabello en colores que iban desde rubio platino casi blanco, hasta un azul platinado eran del mismo tamaño de un hada común, y las alas parecían hechas del polvillo tornasol que dejaban caer mientras se movían de un lado al otro con gracia sobre los capullos del seto acariciándolos con delicadeza, y sus cuerpos estaban cubiertos por elegantes vestidos con tema floral y ojos luminosos, con la sola excepción del hada ligeramente más grande que era completamente platinada que usaba un largo vestido que caía con fluidez alrededor de ella ocultando sus pies y una diminuta banda de metal alrededor de su cabeza.

— Saludos rey goblin soy Serene — Saludó el hada con elegante educación, sorprendiéndolo por completo pues las hadas no eran conocidas por comunicarse con nadie fuera de su nido, estas eran de por si fae inferiores. — ¿En qué puedo ayudarle esta mañana? — Agregó entonces.

— Saludos lady Serene, quisiera saber lo que ocurrió aquí — Contesto el conteniendo la exasperación que sentía con toda la situación.

— No lo sé mi lord, creo que en realidad nadie lo sabe — Dijo esta a su vez mirando a sus hadas trabajar.

— ¿De dónde vinieron ustedes? — Preguntó una vez más.

— ¿De dónde venimos?... De ninguna parte y de todas, siempre hemos estado aquí — Dijo ella ligeramente ofendida.

Jareth contuvo apenas la necesidad de poner los ojos en blanco, Era obvio que no obtendría nada importante de un hada Pensó con irritación. Tras despedirse y dejarla cuidando de los capullos, Jareth se detuvo frente a los portones que por más que empujo y maldijo entre dientes no se abrieron para él, hasta que el hada reina entonces le dijo riendo

"La caballerosidad y buenas costumbres es lo que divide a un ser culto de un ignorante, a un simple caballero de un noble"

Y tras haber intentado todo y fracasar penosamente, Jareth se había encontrado dándole vueltas a aquellas palabras y la respuesta había sido tan obviamente sencilla que había tenido ganas de abofetearse por no haberlo visto desde el principio, aquel portón gritaba "nobleza" en cada elaborada línea, tras pedir el paso con educación los portales se habían abierto sin emitir ningún chirrido y pronto él se había encontrado en un corredor prístino, sin rocas o ramas en el suelo y así había avanzado, había tardado cuatro días en salir del laberinto, entre las muchas pruebas nuevas, los hermosos jardines, el enorme variado huerto de árboles frutales y entre otros porque había descubierto (para su irritación) que dentro del lugar toda la magia externa era limitaba a pequeña cosas, el laberinto no admitiría intervenciones en su nueva versión ni aun de su "señor", era obvio que el laberinto había evolucionado desarrollando una conciencia propia, aun cuando como siempre su poder seguía atado a él parcialmente.

Su humor no había mejorado al encontrar a los representantes de otros reinos apiñados en la sala de trono y no había tardado en enviarlos de regreso a sus casas sin respuesta alguna, sus goblins según podía ver, también estaban cambiando lentamente, no dejaban de ser traviesos y salvajes, pero si estaban demostrando una inteligencia que antes no tenían (o al menos eso pensaba el) La visita forzada a la alta corte había sido rápida y había regresado pronto a su reino a atender sus deberes, cuando sus goblins fueron llamados a buscar un bebé por primera vez después de tres años de silencio el laberinto había aceptado a un niño deseado a los goblins y a su corredor.

Fue una experiencia nueva, fascinante e irritante en partes iguales, tras darle las opciones a la grosera hermana mayor de la beba, que la había deseado a los goblins para poder irse de fiesta con su novio de turno, Jareth había visto a la mortal tratar por una hora entera de entrar al laberinto, cuando finalmente lo había logrado y había avanzado, él había descubierto que su interferencia debía ser mínima y solo en casos de que la vida del corredor estuviera en peligro, por lo demás él solo debía observar, mientras sus goblins atendían al bebé en un nuevo salón que su castillo había creado junto a otros cambios que iban tomando forma conforme pasaban los días, su salón de trono informal se veía más limpio y ordenado, nada que ver con el desastre de antaño y el rancio olor de ale o vino especiado y él aun no sabía si odiarlo o apreciarlo.

Así que había sido una completa sorpresa cuando el primer rayo estalló con furia estremeciendo a todo el Underground meses después de aquel extraño y sorpresivo fenómeno, todos los monarcas de los pequeños y grandes reinos incluido Jareth, se preocuparon ante aquel enorme y furioso estallido de poder que había estremecido como un terremoto todo él Underground, y de inmediato fueron a revisar el velo entre los mundos para asegurarse de que aun estuviera intacto y en pie, al confirmar que la barrera entre los mundos aun tenue por Samhain seguía intacta, siguieron buscando exhaustivamente alguna grieta o la razón para explicar la repentina aparición de aquella tormenta mágica sin encontrar absolutamente nada.

"Porque lo que nadie sabía era que aquella sagrada noche de Samahain, la chica que comió el melocotón y olvido, que bailo con el rey en un círculo de hadas y recordó, que recuperó al bebé y derrotó de los goblin al rey, estaba a punto de ser madre, convirtiendo al alto rey fae en padre sin él, ni nadie saberlo, y así rompiendo sin llegar a entenderlo, una maldición que había estado matando lentamente a los hijos de la Diosa Danú y a sus bendecidos"

=== I O F ===

En el Aboveground, Brigid hizo que Sarah se levantase después de ordenar algunas cosas, recordándole con calma y paciencia que respirara entre las contracciones, Sarah estaba bañada en sudor y una ligerísima capa de polvillo dorado cubría toda su piel, la mujer mayor no había hecho comentario alguno, jamás lo había hecho y solo había cambiado la ropa de cama por una plástica que luego había cubierto con sabanas raídas que no tenían problemas en manchar después de todo el parto era un trabajo sucio, luego había llamado a los O'Hara mientras Sarah tomaba un tibio baño de inmersión y cuando finalmente había roto fuente, había resoplado mientras pujaba durante cada contracción cuando llegó el momento, sin saber que con cada arco de terrible dolor que atravesaba su cuerpo el Underground temblaba con la furia de la tormenta mágica más fuerte que jamás habían tenido y que estremecía con furia cada rincón del reino mientras el suelo del laberinto se llenaba de líneas de luz entrelazadas que poco a poco tomaban fuerza con sus contracciones.

Mientras que sobre Irlanda la tormenta estallaba con furia apagando las velas de las calabazas talladas para el Samahain, entonces de golpe el relámpago estalló con fuerza abriendo las ventanas dobles de la habitación de Sarah y encandilándolas con su luz, justo cuando Sarah rugía con fuerzas apretando los dientes y clavando sus uñas en sus piernas y depositaba al diminuto bebé en manos de Brigid, luego el silencio contenido antes de que la habitación se llenara del llanto indignado del bebé y la tormenta estallara una vez más como en respuesta a su llanto,sin saber que en la habitación vecina el espaldar de la cuna y los lados del cambiador a juego unas líneas en forma de enredaderas de luz empezaban a formarse mientras una a una iban a apareciendo letras en un lenguaje muy antiguo en elegantes líneas de oro.

— Es un varón Sarah, mira a tu hijo — Dijo Brigid poniéndolo de inmediato sobre el pecho de Sarah cubriéndolo con una manta, él estaba completamente limpio y seco, la partera estaba feliz y aliviada de que todo fuera sin complicaciones y sonreía mientras esperaba a que Sarah expulsara la placenta.

Mientras tanto Sarah miraba por primera vez al diminuto bebé, la pelusa de cabellos rubios platinos casi blancos coronaban su cabeza y sus orejas diminutas tenían una ligerísima forma puntiaguda en el extremo superior dándole un aire "elfino" y una ligerísima y finísima capa de escarcha cubriendo su cuerpo, ella estaba encantada mirando a su inocente milagro, cuando la terrible ola de dolor la hizo dar un grito de sorpresa.

— ¡Por Dagda chica, hay otro! — Juró Brigid completamente perpleja, sabiendo que en todos los ultrasonidos solo había salido uno y un solo bebé, con rapidez inconcebible para alguien de su edad y dimensión, la mujer arrastró el moisés alto y colocó allí al bebé dormido envuelto en sabanas.

— ¿QUE DEMONIOS QUIERES DECIR CON QUE HAY OTRO? — Rugió Sarah Wiliams cuando otra ola de dolor la atravesaba, mientras la tormenta amainaba y tocaba fin abruptamente con un brillante rayo justo cuando el segundo bebé llegaba, anunciando al mundo su presencia con un sonoro llanto indignado y batiendo los diminutos puños al mundo.

Y de un fogonazo apagado la última línea bajo el encabezado que Sarah había visto antes se completó y las enredaderas se unieron completando el círculo de oro alrededor de estas y ahora con claridad podía leerse:

"Troth O'Reilly"

"Sábháil an Sidhe Seer O'Reilly, a bhfuil an bandia na mortals Danú is grá agus d'imir sé lena bhean bronntanas thorthúlacht agus a gcuid páistí a bhfuil inflict linn a damáiste uafásach, ach amháin an Seer Sidhe do O'Reilly a ghortú dúinn go bhfuil grá agus iad siúd a bheith ag súil maithiúnas dár gníomhartha santach. A bheannaigh an Clan O'Reilly"

banríon cúirte ard de na sióga

=== I O F ===

Mientras en el Underground las líneas de luz bajo el laberinto estallaban con cada nacimiento y la tormenta explotaba en enorme una lluvia de escarcha tornasol, haciendo florecer lujuriosamente cada campo del reino mágico fae, lanzándolos a preguntarse confundidos lo que había sucedido sin llegar a ninguna respuesta.

"Porque nadie más, que algunos pocos habitantes del reino de los goblins habían visto, como casi al final de la tormenta, con el primer estallido del rayo que había estremecido la tierra bajo sus pies, las líneas de luz entretejidas que formaban un patrón desconocido y gigante, habían estallado disolviéndose en el aire y como un grupo de los capullos que las nuevas hadas habían estado cuidando con celo en el laberinto y sus alrededores durante meses habían florecido, y luego con un segundo y último estallido de luz habían florecido el resto de los capullos y con ellos había florecido también el resto del Underground"


Continuara…


Por favor les agradecería mucho sus opiniones, les recuerdo que hago esto sin ánimos de lucro, y realmente me gustaría conocer sus opiniones, teniendo en cuenta el esfuerzo que hago para tejer una historia que comparto con ustedes.

Atte: La autora.