Hola lectores, ¿qué tal la están pasando? Espero que estén deseos para la segunda parte de Leyendo el Pasado, porque aún nos quedan 5 libros por terminar así como a nuestros personajes favoritos. Espero que estén listos.

Resumen: Rose y los demás siguen atrapados en la sala a la esperad e que alguien pueda quitar el sistema de alarmas y sacarlos pronto, por suerte para ellos, una saga de seis libros están a la espera de ser terminados. Pero la preguntan aún sigue… ¿quién los escribió?

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado II ~

Capítulo 8:

.: Lissa :.

Rose y yo fuimos a la tienda que yo había mencionado para poder comprar. Apenas entramos ella sonrió de oreja a oreja olvidándose de todo lo demás, de los libros o incluso del mundo. Sus ojos brillaban con deseo. Me reí un poco cuando nos acercamos a un mostrador y pedimos tres docenas de donas. Rose realmente estaba hambrienta.

Y yo seguía sosteniendo la idea de que estuviera embarazada.

– Vaya, imagine que eran ustedes – Escuche una voz detrás de mí. Me di la vuelta y vi a la chica de rizos de oro y ojos celestes sonreírme. Aquella a la que una vez odiaba.

– Mia – Dije sorprendida – Pensé que estabas de viaje

– Lo estaba. Llegue ayer con mi padre – Sonrió – Hoy me he reunido con unas amigas, ¿y sabes que es lo curioso? Vi un grupo que llamo mi atención, pero no podía ver bien, solo que uno me estaba mirando fijamente. ¿Alguna idea?

Su tono de voz dejaba claro que hablaba sobre nosotros así que sonreí.

– Era Rose – Dije riendo. Mia levanto una ceja mirando por mi hombro, me di la vuelta y vi a Rose aún sin notar la presencia de Mia y pidiendo las donas. Me reí llamándola.

– ¿Qué? – Me miró y luego a Mia – Ah, wow, Mia

– Hola a ti también – Dijo Mia apenada – Eso es mucha comida

– Solo son donas – Dijo Rose riendo mientras tomaba el paquete y paga por ellas – ¿Qué te trae por aquí?

– Vivo aquí en la corte – Se rió Mia.

– Cierto – Dijo Rose – ¿No estabas de viaje?

– Llegue ayer – Dijo Mia sonriendo.

– Bueno, Mia, nosotras debemos volver – Dije sonriendo – Pero si quieres venir con nosotros… estamos leyendo la vida de Rose

Ella gruñó.

– Odio que sea la mía y no la tuya – Dijo Rose. Me reí un poco.

– Bueno… suena interesante, pero estoy con unas amigas ahora, quizá mañana… ¿seguirán verdad? – Preguntó sonriendo.

– Sí – Dijo Rose de mala gana. Me reí luego la tome del brazo. Nos despedimos de Mia y luego comenzamos a caminar al grupo.

– ¿Segura que no quieres hacerte la prueba? – Pregunte riendo.

Rose se detuvo y me miró molesta – Bien, si me la hago, ¿dejarás de molestar?

– Sí – Dije emocionada.

– Entonces lo haré cuando volvamos –

– Estupendo. Mañana antes de nuestra cena – Dije sonriendo emocionada.

Rose rodó los ojos y asintió con la cabeza. Cuando volvimos a sentarnos cada uno tomo una dona y Christian miró el libro con mortificación. Me senté entre él y Rose y sonreí igual de preocupada.

– Capítulo 8… – Dijo con dolor en la voz.

Christian LA ESTABA BESANDO, y WOW, eso sí era un beso.

Cubrí mi rostro con ambas manos mientras Rose se estremecía.

Él no se andaba con rodeos.

– ¿Realmente tengo que leer yo? – Preguntó Christian – Ya es malo que sea sobre nosotros, ¿por qué debo hacerlo?

– Porque yo digo y es una forma de venganza por todas las burlas –

– ¿Qué hay de ellos? También se han burlado mucho – Dijo Christian apuntando a Eddie y a Adrian que contenían la risa.

– Porque… solo lee y la tortura terminará rápido – Dijo Rose tranquila.

Ese es el tipo de beso que no se les debería permitir ver a los niños pequeños. Maldición, era el tipo de beso que no se debía permitir ver, y mucho menos experimentarlo a través de un enlace psíquico.

– Fue la peor noche de mi vida – Dijo Rose con sufrimiento – El peor momento, incluso más que el de mi ojito

Gemí escondiendo la cara en la espalda de Rose.

Como había señalado antes, las emociones fuertes de Lissa podían hacer que sucediera este fenómeno, me tiraba dentro de su cabeza. Pero siempre, siempre, era porque tenía sentimientos negativos. ¿Pero esta vez? Ella no estaba nada molesto.

– Seguro que no – Se burló Adrian con una fuerte carcajada.

– Basta – Dije sonrojada, a más no poder.

Ella estaba feliz. Muy, muy feliz.

Podía ver que con cada palabra Christian se sonrojaba más, estaba preocupado por todo lo que pudo ver Rose. Como yo.

El lugar había sido un refugio para ellos dos, cuando se sintieron antisociales y querían escapar. Finalmente, habían decidido hacerse antisociales juntos, y una cosa dio lugar a otra.

– Se refiere a la… – Eddie nos miró sorprendió.

– ¡Oh santo cielos! – Sydney abrió los ojos sorprendida.

– ¡Estaban en la iglesia! – Exclamó Jill sorprendida.

Desde que lo hicieron público, yo no sabía que pasaran su tiempo aquí. Tal vez estén de vuelta por los viejos tiempos.

– Vaya, vaya, parece que la Pequeña Dhampir no es la única con secretos jugosos – Dijo Adrian mordiendo una dona y mirándonos malicioso – Puedo leer si quieres Christian

– No confió en ti, quizá cambies algo – Dijo Christian serio – Oh… hagas cosas raras

– Cierto – Dije asintiendo.

Adrian rodó los ojos.

Y de hecho, parecía que estuvieran celebrando algo. Velas aromáticas colocadas alrededor del polvoriento y viejo sitio, que llenaba el aire con un perfume de lilas. Hubiera estado un poco nerviosa por la cantidad de velas que habían en un asiento con tanta cantidad de libros y cajas inflables, pero probablemente Christian creía que podía controlar cualquier accidente que pasara con el fuego.

– Como si fuera a ser tan descuidado – Dijo Christian rodando los ojos.

– Quizá – Dijo Rose despreocupada. Yo sabía que él no era descuidado, claro que no, y menos con nosotros allí dentro.

Finalmente, rompieron su apasionado y largo beso y se miraron el uno al otro. Se dejaron caer de lado en suelo. Habían extendidas varias mantas debajo de ellos.

– Creo que una cosa los llevara a otra – Dijo Adrian riendo – Y la pequeña dhampir lo ha presenciado todo. Esto será divertido

– No puedo creer que un momento así aparezca allí – Gemí. Rose me sonrió divertida.

– Me queje igual del hechizo de lujuria –

La cara de Christian estaba abierta y blanda cuando miro a Lissa, sus ojos azules y pálidos radiaban una emoción interna. Era distinto a la manera en que me miraba Mason.

Había cierta adoración en él, pero Mason se parecía más a cuando vas andando por la iglesia y te cae encima el temor y el miedo de algo que adoras pero que realmente no entiendes.

– ¿Lo que estás queriendo decir que Mason no sabía porque estaba enamorado de ti y Christian si sabía porque lo estaba de Lissa? – Preguntó Jill levantando una ceja.

– Eso es… como amor adolescente, ¿no? – Pregunto Jill – Todo como una ilusión

– Eso creo – Dijo Rose recostando la cabeza en el regazo de Dimitri y doblando las rodillas. Me apoyé en ellas de un solo brazo, mirándola divertida. Ella coloco sus manos en su estómago y Dimitri la miró divertida – ¿Quedan donas?

– Afortunadamente no te las has comido todas – Dije riendo. Tome una caja y le acerque las donas. Ella saco dos.

– Es raro hablar de ti mismo en tercera persona – Dijo Christian con una mueca.

– Dirás primera – Dijo Rose confundida.

– No, ter… – Se detuvo cuando al ver a Rose no la vio directamente, suspiró – Tercera porque si tú lees está en primera persona, hablas de ti

– Hm, no te entiendo – Dijo Rose – Creo

– Como sea – Dijo Christian.

Christian adoraba claramente a Lissa a su manera, pero hubo un destello que recorrió sus ojos, las sensación de los dos compartían en si una compresión de una manera tan perfecta y poderosa que ni siquiera necesitaba palabras para expresarse.

– ¿Y tú solo lo sabes como si nada? – Pregunto la madre de Rose.

– Estaba escrito en toda su cara – Dijo ella despreocupada.

Mire a Christian con una sonrisa y él me la devolvió. Me besó en la mejilla y luego siguió con el libro.

"¿No crees que vamos a ir al infierno por hacer esto?" le pidió Lissa.

Me reí sacudiendo la cabeza. Rose estaba hablando con Dimitri, algo a susurros y pese a que estaba al lado de ella, solo separada por sus piernas flectadas, no podía oír nada, pero ambos se rieron.

Él la alcanzó y le toco la cara, arrastrando los dedos a lo largo de su mejilla y bajando por el cuello hasta llegar a la parte superior de su camisa de seda.

– Ah las cosas realmente se ponen calientes – Se burló Eddie.

Me sonroje. Juro que estaba tan sonrojada que casi parecía imposible que pudiera más.

Ella respiraba pesadamente ante ese contacto, era tan suave y pequeño, sin embargo evocaba una fuerte pasión dentro de ella.

– Ah eso suena genial – Dijo Christian con un tono pícaro.

– Más roja no puedes estar Lissa – Se rió Rose. La fulmine con la mirada, pero ella siguió riendo.

"¿Por esto?" Jugó con el borde de la camiseta, dejando que su dedo apenas rozara el interior.

– No, alto, ¿tenemos que escucharlo? – Preguntó Abe con pesar – Ya nos basto con Rose, ¿ahora ustedes?

– Quiero venganza. Yo no quería escuchar el hechizo de lujuria, me encanto vivirlo y todo, pero no quería que ustedes lo escucharan y ella nos obligo – Me apuntó con el dedo – Y encima ella misma lo leyó. Así que está es mi forma de decir, ten cuidado Lissa…

Rodé los ojos.

"No" ella se rió. "Por esto." Ella señalo al ático que les rodeaba. "Esto es una iglesia. No deberíamos hacer, mmm, esta clase de cosas aquí arriba."

– Eso es atrevido – Dijo Adrian riendo.

Gemí escondiendo mi rostro entre mis manos.

"No es verdad." Él discutió. Suavemente, le empujo la espalda y se inclino sobre ella. "La iglesia está abajo. Esto es solo el almacén. Dios no lo tendrá en cuenta."

– ¿Y mi lógica está mal? – Preguntó Rose levantando una ceja.

– Tienes que admitir que a tu lógica le hace falta un poco más de lógica – Dijo Dimitri riendo.

Rose abrió al boca para discutir, pero luego se quedo callada, sin embargo yo dudaba que la razón fuera porque no sabía que decir.

"No crees en Dios" le riño. Sus manos se abrieron paso por su pecho. Sus movimientos eran tan ligeros y deliberados como los suyos, con todo, provocando claramente la misma respuesta en él.

– Oye, si no querías ver ¿por qué seguías viendo? – Preguntó Jill levantando una ceja.

Rose la miró fijamente.

– No es sencillo salir de esa cabeza – Dijo apuntándome de nuevo – Créeme, fue la lucha más dolorosa que tuve que hacer en mi vida y solo porque era emocional

Estiro las piernas poniéndolas en mi regazo.

La miré levantando una ceja y ella se encogió de hombros despreocupada.

Él suspiro de alivio cuando deslizo sus manos bajo la camisa y hasta su estómago. "Estoy bromeando."

"Tú dirías cualquier cosa ahora." Ella le acuso. Sus dedos cogieron el borde de la camisa y la empujaron hacia arriba. Él cambio la postura de una manera que ella le pudiera sacar la camisa y después de inclino encima de ella, juntando su pecho desnudo.

– Rose – La regañé – Sin duda no deberías estar en mi cabeza en ese momento

– Liss, yo entraba porque tú me llevabas a ella y me impedías salir de allí – Dijo ella – No es para nada sencillo cuando no cooperas conmigo

"Tienes razón." Él cuidadosamente desabrocho el botón de la blusa. Solo uno. Entonces se volvió a inclinar hacía abajo y le dio uno de esos besos duros, profundos. Cuando cogió aire de nuevo, continuo como si nada hubiera ocurrido. "Dime lo que necesites escuchar, y lo diré." Él desabotonó otro botón.

– Definitivamente eso no – Dije sacudiendo la cabeza.

– Lo sé – Dijo Christian mortificado – Creo que tengo que tener más cuidado cuando esté molestando a Rose

Asentí con la cabeza.

"No hay nada que necesite escuchar." Ella rió. Otro botón ya estaba libre. "Puedes decirme lo que quieras, estará bien siempre que sea la verdad."

– Yo no miento, nunca – Dijo Christian sonriendo – No soy como ella

– Sigue molestándonos Christian y créeme que vas a seguir sufriendo – Cantó Rose en advertencia. Lo miré preocupada y le sacudí la cabeza.

"La verdad ¿Eh? Nadie quiere oír la verdad. La verdad nunca es sexy. Pero…" El último botón salió, y él separo la camisa lejos. "Eres demasiado malditamente sexy para ser real."

– Eso hubiera sido lindo… no estuvieramos en un viejo ático y tú estuvieras espiando – Dijo Christian tranquilo.

– Ay como si no quisieras llevarte e ir a estrenar la iglesia de la corte – Dijo Rose despreocupada.

– Rose – La regañe sonrojándome. Ella me miró fijamente, por unos segundos y luego sonrió de oreja a oreja, yo rodé los ojos porque no podía significar nada bueno.

Sus palabras sonaron en un tono sarcástico, pero sus ojos transmitían un mensaje completamente distinto. Yo estaba viendo toda esta escena a través de los ojos de Lissa, pero me podía imaginar lo que vio.

– ¿Por qué? Es decir, ¿cómo? – Pregunté confundida.

Ella sonrió maliciosa.

– Oficialmente odio esa sonrisa tuya – Dije.

– Yo también – Coincidió Christian.

– A mí me gusta – Dijo Eddie divertido – Cada vez que sonríe así algo interesante sucede

– Bueno, eso es porque ella siempre tiene algo interesante que hacer con esa sonrisa – Rodé los ojos.

– Seguro uno de todos nosotros se la pasa genial con esa endemoniada sonrisa, ¿verdad Belikov? – Preguntó Adrian riendo. Dimitri hizo un gesto de vergüenza mientras Rose estallaba en una carcajada.

– Bien, ahora que conseguí soltar un secreto más – Se burló Adrian – Christian sigue con tu situación embarazosa

Su suave blanca piel. La esbelta cintura y la cadera. Un sujetador de encaje blanco. A través de ella pude sentir que el encaje le picaba, pero no le prestó atención.

¿Quién se preocupa por eso cuanto está a punto de acostarse con su novio? ¿Tú? – La miré. Ella parpadeó un par de veces y luego se encogió de hombros.

– No – Dijo tranquila.

– Chicas, sabemos que se comunican con su vínculo – Dijo Sonya exasperada – Y aunque es lindo y divertido, nos aburre un poco

– Es personal lo que hablamos – Dije.

– ¿Oh, no sería grandioso que fuera en dos direcciones y así yo poder hablar contigo… sin que estos escuchen mis respuestas? – Pregunto Rose emocionada.

Sonreí igual de emocionada y le respondí en su cabeza. Nos reímos un poco.

Las sensaciones encariñadas y hambrientas se extendieron por toda ella. Dentro de Lissa, podía sentir como su corazón y respiración se aceleraba. Emociones similares le pasaban a Christian, nublando el resto de los pensamientos coherentes.

– Ni que pensara coherente – Bufó Eddie.

– Eh – Christian lo fulmino.

Miré a Rose.

– Yo apenas si puedo darme cuenta de todas esas cosas – Dije – ¿Cómo lo haces?

– No lo sé, simplemente… reconozco las emociones al ver a alguien. Ya te lo dije, se llama lectura de lenguaje corporal – Explico ella – Y además… el vínculo me ayuda un poco cuando estoy dentro de ti

– Hm… – Asentí – ¿Qué estoy pensando ahora?

– ¿Qué no me estas escuchando? No soy psíquica ni bruja, solo leo el lenguaje corporal – Dijo Rose – Y estás tan tranquila que es casi difícil no saber que en realidad estás nerviosa por la lectura

– Ja – Dije.

– No, el vínculo lo dijo – Se rió tranquila.

Suspiré.

Vi a Dimitri entrelazar una mano con Rose mientras con la otra jugaba con su cabello, Rose le sonrió con dulzura y luego se rió ligeramente.

¿Y eso que significaba?

Desplazándose hacía abajo, él se puso encima de ella, presionando sus cuerpos juntos. Su boca busco la suya de nuevo, y sus labios y lengua entraron en contacto. Sabía que tenía que salir de allí.

– No me digas – Dije cohibida.

– Al menos saliste – Dijo Christian – ¿Verdad? ¿Llegaste hasta ahí, cierto?

– ¿Sabes? Era más fácil decirlo que hacerlo – Dijo Rose suspirando – Lissa no me lo hizo fácil y hay cosas que te trauman de por vida

Dimitri se rió ligeramente, inclinándose hacia ella y besándola en los labios.

Porque ahora lo entendía todo. Entendía porque Lissa se había vestido así y porque el nido de amor estaba decorado como una sala de exposición de velas aromáticas.

– ¿Nido de amor? – Preguntó Christian mirándome con una sonrisa pícara – Suena bastante bien, ¿verdad?

– Hm, sí – Tenía que admitirlo, era divertido y sonaba bien.

Esto es lo que era. El momento. Después de un mes de encuentros, iban a tener relaciones sexuales. Lissa, yo sabía, lo había hecho antes con su exnovio.

– Que lindo, mataste mi ilusión – Dijo Christian de mala gana.

– Espera, ¿no te diste cuenta antes? – Preguntó Sydney levantando la ceja.

– Sydney, yo no quiero hacer comentarios – Dijo Rose.

– Ya hiciste demasiados – Dije bufando.

– No tantos – Dijo Rose.

Yo no sabía lo que había hecho Christian en el pasado, pero, sinceramente, dude mucho de que las niñas hubieran caído ante su encanto abrasivo.

– ¡Eh! – Se quejó Christian.

Rose se encogió de hombros despreocupada. Me acerque un poco más a Christian tomando su brazo, y frotando mi pulgar en él mientras apoyaba mi mentón en su hombro. Él me sonrió más tranquilo y me besó en la frente.

Pero en la sensación que recibía de Lissa, yo podía decir que eso no le importó. No en ese momento. En ese momento tan solo estaban ellos dos y la forma en que se sentían uno sobre el otro ahora mismo.

– Y estabas tú espiando – Dijo Adrian riendo.

– Contra mi voluntad – Declaró Rose.

Y en una vida llena de preocupaciones que alguien de su edad debería haber tenido, Lissa se sentía absolutamente segura de lo que estaba haciendo. Era lo que quería. Lo que había deseado hacer con él con desde hace mucho tiempo.

Christian me miró con una expresión pícara. Yo me reí un poco, estaba muy sonrojada y cada vez era pero, con cada palabra mi cara ardía más.

– Me encanta así – Susurró besándome en los labios. Fue fugaz.

Y yo no tenía derecho de ser testigo de eso.

– Cierto – Dijimos nosotros dos.

¿Era una broma? Yo no quería ser testigo. No tengo ningunas ganas de ver a otras personas encendidas, y puedo asegurar por el infierno que no quiero experimentar sexo con Christian.

– Gracias – Dijo Dimitri riendo.

– ¿Se experimenta? – Pregunté confundida.

– Es sentir lo que tú sientes – Dijo Rose moviendo las manos – Si te haces daño y estoy dentro de ti, siento el dolor, pero no tengo la herida, es solo sentirlo… y ocasiones es horrible, como esa…

Asentí lentamente.

Era como prácticamente perder mi virginidad.

– De un modo virtual, ¿no? – Preguntó Eddie riendo.

Rose asintió.

– Ya que nos has obligado a leer esto, yo leeré cuando tú la pierdas… si es que aparece – Dije riendo. Rose sacudió la cabeza.

– Hombre que espero que no – Dijo ella mirando a Dimitri – Fue una circunstancia única, ¿verdad?

Dimitri le regaño una pequeña sonrisa y la besó en la frente.

Genial, lo único que sé es que con la única persona que se ha acostado es con Dimitri, aunque… ¿qué hay de Adrian? Uhg, mejor me quito todas esas ideas de la cabeza. Leer esos libros me hace mal.

– Gracias por entender – Dijo Rose. Yo la miré riendo.

Quiero saber cuando, pero no con detalles

Ella rodó los ojos mascullando "es personal". Yo quería responderle que esto también era personal, pero preferí no hacerlo. Al fin y al cabo no ganaba nada.

– ¿Es que todo el capítulo se tratara de eso? – Pregunto Jill con una mueca incomoda.

– Espero que no – Dijo Christian mortificado.

Pero por Jesucristo, Lissa no es que me lo estuviera poniendo fácil para salir de su cabeza. Ella no deseaba separarse de sus sentimientos y emociones, y cuanto más fuerte crecían, más fuerte me sostenían.

– Lo siento – Murmuré apenada – Si quieres puedo bloquear el vínculo

– ¿Quieres que me dé un infarto? – Pregunto ella bruscamente, inclinándose a delante y mirándome molesta – ¿Te has vuelto loca?

Parpadeé confundida.

– Pero… está claro que tú no quieres ver y que yo no quiero que veas – Dije.

– ¡Sí! ¡Pero no sentir el vínculo es mucho peor! – Dijo alterada – Es como si te amputaran un brazo, es… ¡Desesperación!

La miré sorprendida. Dimitri le frotó los hombros tranquilamente y dejo que volviera a recostarse en su regazo, ella respiro hondo y se estremeció cubriendo sus ojos.

– Es horrible – Murmuró.

Tome una dona y se la acerque. Ella la miró y luego sonrió tomándola para comérsela. Me reí entre dientes y luego suspire.

– Lo siento, no lo sabía –

Ella dijo un montón de cosas con la boca llena y finalmente sonrió.

– Mientras no lo hagas, yo estoy bien – Dijo riendo.

Intentado distanciarme de ella, centre mis esfuerzos a volver en mi misma, concentrándome tan fuerte como pude.

Más ropa desapareció…

– Estas en problemas – Cantó Eddie divertido.

– No es divertido. Yo lo estoy leyendo y es incomodo – Dijo Christian.

¡Vamos, vamos! Me dije severamente.

– ¿Estabas intentado escapar? ¿Funciona? – Pregunté riendo.

Christian cerró los ojos y respiró hondo.

El condón salió…

– Oh diablos, pequeña dhampir… – Se rió Adrian.

Rose se cubrió el rostro con las manos y yo desvié la vista más roja que un tomate.

Tú eres una persona propia, Rose. Vuelve a tu cabeza.

– Apuesto a que habría sido más sencillo si yo te pudiera escuchar – Dije riendo, aún cohibida.

Sus miembros entre sí, sus cuerpos se movían juntos…

Gemí. Escondiendo mi rostro como todos los demás se reían, aunque incómodos, Christian más que yo porque tenía que leerlo.

– Oh Rose… –

¡Hijo de…

– Y ahí con su fino vocabulario – Se rió Mikahil.

– Mi fino vocabulario me saco de allí – Dijo Rose – Eso y mis ganas de no querer ver nada

Entonces salí de ella y volví de nuevo a mí.

– Gracias a Dios – Dije aliviada. Lo último que quería es que Rose se hubiera quedado hasta el final.

Sin embargo, al mirarla ahora, parecía tener una expresión extraña en su rostro. Su ceja derecha se presionaba contra su entrecejo mostrándose molesta. Tenía los ojos cerrados.

– ¿Estás bien? – Preguntó Dimitri antes de que yo pudiera hacerlo.

– Sí – Dijo ella respirando hondo y sonriéndole un poco.

Una vez más, estaba de regreso a mi habitación, pero yo ya no tenía ningún interés en embalar mi mochila. Mi mundo entero se bloqueo. Me sentía insegura, extraña, violada, casi insegura de si yo era Rose o si era Lissa.

Abrí la boca y miré a Rose preparada para preguntarle si se sentía así solo cuando accidentalmente entraba en mi mente, cuando estaba con Christian, o era siempre, pero cuando la miré… supe que era mejor no hacerlo.

Ella miraba el cielo, respiraba algo pesada, toqueteaba el dorso de Dimitri con dos dedos, índice y del medio, frenéticamente uno y después el otro. Algo me dice que estaba nerviosa.

También sentí resentimientos hacía Christian otra vez.

– Eso no puede ser bueno – Dijo Eddie con una mueca – Ya sabemos lo que sucede cuando ella siente resentimiento

– Eddie – Lo regañe, porque estaba más que obvio que se refería a ella y a su madre.

– Lo siento –

No quería tener relaciones sexuales con Lissa, pero había una punzada dentro de mí, frustrada por la sensación de que ya no era el centro de su mundo.

– Ouw, Rose – La miré preocupada. Ella me sonrió ligeramente acariciando la mano de Dimitri.

Dejando intacta la mochila, me fui directa a la cama, envolviendo mis brazos a mí alrededor y apretándome en una bola para intentar silenciar el dolor de mi pecho.

Ahora la punzada estaba en mí. Realmente me la pasaba tanto con Christian y había dejado olvidada a mi mejor amiga. No me sorprendía ahora a que se refería con ese dolor de celos y sobre todo la razón por la que nunca me contó sobre lo que sentía por Dimitri. Nunca le di la oportunidad.

Me dormí muy rápidamente y me desperté temprano como resultado de ello.

– Vaya, quien lo diría. Al menos es algo nuevo en ti – Dijo Eddie riendo.

Normalmente, me tenían que sacar de la cama para ir con Dimitri, pero hoy me adelanté lo suficiente para ganarlo en el gimnasio. Mientras esperé, vi a Mason cortando a través de uno de los edificios de las aulas.

"Wow" le llamé. "¿Desde cuándo te levantas tan temprano?"

Fruncí el ceño intrigada. Por como estaban las cosas ella parecía interesarse en Mason, aún pensando en Dimitri. Realmente el libro estaba cargado de celos.

"Desde que tengo un examen de matemáticas" dijo, caminando hacia mí. Me dio una sonrisa maliciosa. "Puede que valga la pena saltármelo, para pasar el rato contigo."

– Wow, debe ser un honor, ¿no? – Miré a Rose divertida y ella se encogió de hombros. Su estado de ánimo había decaído en cosa de segundos.

Me reí, recordando mi conversación con Lissa. Sí, definitivamente hay peores que podría hacer que ligar y empezar algo con Mason.

"Nah. Podrías tener problemas, entonces no podría tener un verdadero desafío en las pistas."

– ¿Solo te interesaba eso? ¿Qué tal si realmente tenía problemas con eso? – Pregunté frunciendo el ceño.

– Estábamos bromeando – Dijo Rose sonriendo un poco.

Hizo rodar los ojos todavía sonriendo. "Yo no soy el verdadero reto, ¿recuerdas?"

"¿Estás listo para apostarte algo aún? ¿O tienes demasiado miedo?"

"Cuidado" me advirtió. "O podría ser que devolviera tu regalo de Navidad."

– ¿Te compro algo? – Pregunte sorprendida y chillando – Que tierno. ¿Qué era?

Rose pensó un poco – No lo recuerdo

– ¿Por qué? – Pregunté, más bien exigí saber.

– Tenía otras cosas en la mente – Dijo ella despreocupada.

"¿Me conseguiste un regalo?" No me lo había esperado.

"Sí. Pero vigilaría lo que dices, podría dárselo a alguna otra."

– Que feo, que feo – Dijo Jill sacudiendo la cabeza.

– ¿A qué otra? – Pregunté levantando una ceja.

– Te sorprenderá como son los celos de las chicas – Dijo Christian riendo.

"¿Cómo a Meredith?" Bromeé.

"Ella ni siquiera juega en tu liga, y tú lo sabes."

– No. Ella no es como tú – Sacudí la cabeza – Ni ahora ni nunca

– ¿Hay alguna chica que juegue en tu liga? – Preguntó Adrian – Además de Sydney

– Lissa – Dijo Christian.

– Jill – Sonrió Eddie.

– Ok, me parece que nos están comparando en una pelea con Rose para ver quien es mejor – Dijo Sydney riendo.

– Es exactamente lo que hacemos – Dijo Adrian asintiendo y los otros dos chicos coincidieron.

Miré a Rose con una sonrisa. Ella miraba a Dimitri.

– ¿Qué me dices tú, camarada? ¿Tengo competencia? – Preguntó Rose. Dimitri, sin vacilar, ni mirarnos le sonrió – ¿Crees que alguna de estás novatas pueda competir conmigo?

– Por supuesto que no –

Nosotras nos reímos cuando los chicos comenzaron a quejarse.

– Solo lee, Christian – Dije riendo.

"¿Incluso con un ojo morado?" Le pregunte con una mueca.

"Incluso con dos ojos morados"

– ¿Está coqueteándote? – Pregunté confundida.

Rose asintió.

La mirada que me dio en ese momento no era de burla o incluso realmente sugestiva. Era agradable. De amistad e interesada. Como él realmente quería. Después de todo el estrés interés, me gusto que le importara a alguien.

– ¿Qué hay de mí? – Pregunté levantando una ceja.

– Lo que sigue probablemente no te guste – Dijo Christian colocando una mano en mi hombro.

Lo miré intrigada – Lee…

Y con el descuido estaba empezando a sentir a Lissa, también me di cuenta del gusto que daba que alguien quisiera poner tanta atención en mí.

– Enserio lo siento – Dije con una expresión culpable.

– Ya paso ya… – Dijo ella.

"¿Qué haces por Navidad?" le pregunté.

Él se encogió de hombros. "Nada. Mi mamá hubiera venido, pero tuvo que cancelarlo en el último momento… ya sabes, con todo lo que paso."

La madre de Mason no era guardiana. Ella era un dhampir que había decidido nacionalizarse y tener hijos. Como resultado de ello, yo sabía que él la veía poco.

– ¿La conocías? – Preguntó Christian.

– Una vez me invito a cenar – Dijo Rose tranquila – No la conocía mucho, pero era muy agradable

Es irónico, pensé, que en realidad mi mamá estaba aquí, pero era como si estuviera en cualquier otro lugar.

"Ven conmigo." Le dije de manera impulsiva. "Voy a estar con Lissa, Christian y su tía. Será divertido."

– Tranquila, a nosotros no nos molesto – Dije con sarcasmo.

– Oye, si no lo hubiera invitado habría pasado la navidad sola – Dijo ella.

– ¿Aún tienes mi regalo? – Pregunté levantando la ceja.

– ¿Crees que lo perdí? – Me miró sorprendida. Levanto su manga y me mostro el Chotki

– No se lo quita ni para dormir – Dijo Dimitri tomando el dije con una sonrisa.

– Y tú sabes mucho sobre eso – Se rió Adrian.

Dimitri no dijo nada.

"¿En serio?"

"Muy divertido"

"Eso no era lo que te estaba preguntando."

Hice una mueca. "Ya lo sé. Solo ven ¿ok?"

– ¿Qué te estaba preguntando realmente? – Pregunto Jill. Yo miré a Rose teniendo una pequeña idea.

– Si realmente quería que vaya – Respondió Rose tranquila.

Él me hizo una de sus galanes reverencias que tanto le gustaba hacerme. "Claro que sí."

Mason se fue vagando solo en cuanto Dimitri apareció.

– Sí, de lo contrario las cosas podían ser incomodas, ¿no? – Me reí un poco.

Ambos hicieron una mueca y asintieron.

Hablar con Mason había hecho sentirme vertiginosamente feliz, no había pensado absolutamente en mi cara con él. Pero con Dimitri, de repente me concienticé.

– La prueba irrefutable de quien el chico al que quieres impresionar – Dije sonriendo.

No quería ser menos perfecta para él, y caminamos hacia dentro, salí de su camino para evitar que me mirara la cara y no pudo verme completamente. Preocuparme por esto hizo que mi ánimo bajara y cayó en picado, el resto de las cosas que me habían ido trastornando cayeron sobre mi espalda.

– Sí sabías que tarde o temprano iba a ver tu cara, ¿verdad? – Preguntó Eddie.

– Ustedes nunca entienden – Dijo Jill sacudiendo la cabeza.

– Cierto – Dije suspirando.

– ¿Qué había que entender? – Preguntó Adrian intrigado.

– Nada – Suspiramos Jill y yo – Chris…

Volvimos a la sala de entrenamiento con los maniquíes, y él me dijo que quería que simplemente practicara las maniobras de hacia dos días. Feliz de que no fuéramos a luchar, me puse en mi trabajo de una manera ardiente, los maniquíes mostrarían lo que sucedería si te metes con Rose Hathaway.

– Diablos, comienzo a sentir el dolor de ellos – Dijo Adrian llevando una mano a su corazón – Es una estaca grande cargada de odio…

Nos reímos.

– Yo estaba hecha un manojo de emociones ese día – Dijo Rose pensativa – E hice y dije cosas que no estaban bien… sin embargo…

– Tenías razón – Dijo Dimitri sonriendo un poco – Aunque tu técnica de batalla ese día fue un completo desastre

– Como dije, fue un completo manojo de emociones – Dijo Rose tranquila.

Sabía que mi furia en la lucha fue encendida por algo más que el simple deseo de hacerlo bien. Mis sentimientos estaban fuera de control está mañana, después de la cruda e intensa lucha con mi madre y lo que había presenciado con Lissa y Christian anoche.

– No nos culpes a nosotros – Dijo Christian.

– Pasado – Recordó Rose.

– Pero es más divertido así – Dijo Christian sonriendo.

Dimitri se sentó detrás y me miro, de vez en cuando criticaba mi técnica y ofreció algunas nuevas sugerencias para nuevas tácticas.

"Tu pelo es el problema" dijo en un momento. "No solo te bloquea la visión periférica, sino que estás corriendo el riesgo de que tu enemigo consiga ventaja."

– Fue raro no verlo atado ese día – Sonrió Dimitri.

– Los maniquíes no me iban a hacer daño – Dijo Rose despreocupada.

"Si estuviera en una pelea real, lo llevaré recogido hacía arriba." Gruñí mientras empujaba la estaca cuidadosamente hacía arriba entre las costillas del maniquí.

No sabía que estaban hechos los huesos artificiales, pero era una pega para evitar. Pensé en mi mamá de nuevo y añadí un poco más de fuerza a la junta. "Hoy lo estoy llevando hacia abajo, eso es todo."

– Realmente algo andaba mal contigo – Dijo Eddie sorprendido.

– Sí, digo, para no usar el cabello recogido… – Dije riendo – …realmente tenía que haber algo mal

Rose se encogió de hombros despreocupada.

"Rose" me avisó. Hice caso omiso a él, hundí otra vez. Su voz me llegó más bruscamente la próxima vez que me habló. "Rose. Detenté"

– No me imagino a Dimitri hablando así. Tienes que haber conseguido un nuevo récord para sacarlo de sus casillas – Dijo Adrian riendo.

Rose torció los labios pensativa. Yo pensaba igual que Adrian.

Me aparté del maniquí, sorprendida de encontrar mi respiración trabajando. No me había dado cuenta de que estaba trabajando tan duro. Mi espalda golpeó contra la pared. No tenía ningún sitio al que ir, miré lejos de él, y dirigí mis ojos al suelo.

Levante una ceja confundida.

"Mírame" me ordeno.

"Dimitri"

"Mírame"

– Ah me parece que las cosas se calientan – Dijo Christian con una sonrisa maliciosa. Me reí divertida, mirando a Rose y ella apenas sonrió. Dimitri por su parte parecía pensativo.

No importa nuestra estrecha historia, todavía era mi instructor. No podía rechazar una orden directa.

– ¿Realmente ibas a rechazar mirarlo cuándo él te lo pedía? – Pregunté riendo.

– En ese momento sí – Dijo ella sonriendo.

Poco a poco, a regañadientes, me di la vuelta hacía él, seguí inclinando la cabeza ligeramente hacia abajo, de manera que mi pelo colgaba por los lados de mi cara. Se levantó de la silla, camino y se paró en frente mío.

– Todo por un ojito morado – Dije con una mueca divertida. Rose sonrió.

Evitaba sus ojos, pero vi su mano avanzar hacía mi cortina de pelo. Luego se paró. Al igual que mi respiración.

Chille mirando a Rose que estaba susurrándose cosas con Dimitri, él le sonrió besándola en la mejilla tras susurrarle algo al oído.

Después de lo que me pareció una eternidad, él dejo caer gradualmente su mano de nuevo a su lado. La decepción me quemaba por dentro, pero al mismo tiempo, había aprendido algo.

– ¿El qué? – Preguntó Dimitri.

– Tú sabes bien que – Dijo ella riendo.

Dimitri, con una expresión confundida, no pregunto ni dijo nada, pero la besó en la mejilla suspirando su nombre.

Había dudado. Había tenido miedo de tocarme, que por lo tanto, tal vez, tan solo tal vez, significaba que aún me quería. Había tenido que dominarse de nuevo.

– Te juro que no sé como lo haces – Dijo sacudiendo la cabeza Dimitri. Yo sonreí, por lo visto nuevamente dio en el blanco – ¿Sabes lo difícil que es verte lastimada?

– Uhg comparto tú dolor – Dije.

Dimitri me sonrió y asintió.

Lentamente tire de mi cabeza hacia atrás de manera que hicimos contacto visual. La mayor parte de mi pelo cayó de mi cara, pero no del todo. Su mano tembló de nuevo, y esperaba que llegara de nuevo hacia delante. La mano se le estabilizo. Mi entusiasmo se amortiguó.

– Y mi dignidad quedo tirada por le suelo – Dijo Christian sacudiendo la cabeza. Nos reímos un poco. Imagino que debe ser incomodo para un chico leer el libro cuando se trata de Rose, es decir, cuando está con otro chico y ella comienza a decir como se siente.

"¿Te duele?" preguntó. El olor del aftershave, mezclado con su sudor, me desesperó más. Dios, quería que me tocara.

Mire a Rose abriendo la boca con una sonrisa emocionada y sorprendida, luego la cerré mostrando los dientes. Ella se sonrojo un poco. Me reí. Es raro verla sonrojada.

Dimitri la abrazo con fuerza hablando rápidamente en ruso. Yo no le entendí nada, primero porque habló muy rápido y segundo porque era ruso y aunque había aprendido en la academia, no era lo mismo.

– Me derrites el cerebro – Dijo Rose confundida.

Dimitri no dijo nada, la besó en la mejilla y murmuró algo al oído de Rose.

– Bien, seguiré para terminar mi tortura – Dijo Christian.

"No" le mentí.

– No tenías que hacerlo – Dijo Dimitri, besándola en la mejilla.

– Sí, sí tenía – Dijo Rose.

"No parece tan malo" me dijo "Se te va a curar"

– Y lo hizo – Dije riendo.

"La odio" le dije, asombrada de cuanto veneno desprendieron esas dos palabras.

Mire a Janine que parecía bastante afectada por aquello. Claro. Rose tenía razón en preocuparse de que lo que se leyera del pasado podría cambiar en algo ahora, para mal más que para bien.

Incluso mientras me giré y deseé a Dimitri. Todavía no podía creer el resentimiento que tenía en contra de mi madre.

"No, no lo haces." Dijo suavemente.

– Ay que lindo, está intentando ayudar – Dije sonriendo.

– Siempre lo hace. Ustedes dos podrían hacer un dúo "métete en la vida de Rose y hazla cambiar de parecer diciéndole cosas que son ciertas, pero ella se niega a creer" – Dijo Rose tranquila. Nos reímos.

"Tú no tienes tiempo de odiar a nadie." Todavía me aconsejó con su voz de entrenador. "No en nuestra profesión. Tienes que hacer las paces con ella."

– Wow, yo dije eso – Dije sonriendo con orgullo, Rose se rió asintiendo.

Lissa me había dicho lo mismo. A mi indignación se sumaron otras emociones. Esa oscuridad dentro de mí empezó a desplegarse. "¿Hacer las paces con ella? ¡Después de que ella me dejo un ojo morado a propósito! ¿Por qué soy la única que ve esto como una locura?"

– Ah, nunca lo note – Dije sonriendo.

– ¿Qué yo veía a ti y a Dimitri como dos idiotas que no me escuchaban? – Preguntó Rose.

– No. Que… ¡OYE! – La regañe por el término idiota.

– Eso es cruel, solo tratábamos de ayudarte – Dijo Dimitri.

– Sí, pero así lo veía yo – Dijo Rose tranquila – Cambiemos de tema ¿qué notaste, Liss?

– No razonabas… porque estabas influenciada por la oscuridad – Dije sonriendo – Y Dimitri, con que acabamos de leer, y posiblemente Christian y yo tengamos que ver también, solo la estábamos provocando más en lugar de bajarla

– Esa es una brillante deducción – Me cumplió Sonya. Yo sonreí.

– Lo sé – Sonreí – Christian sigue

– Bien – Me sonrió divertido.

"Ella no lo hizo a propósito." Dijo en voz fuerte. "No importa cuanto te moleste, tú debes de creerlo. Ella no haría eso, y de todos modos, la vi más tarde ayer. Estaba preocupada por ti."

"Probablemente, se preocupo porque alguien le acusara contra malos tratos de niños." Murmuré.

– ¿Por qué tienes que hacer todo tan difícil? – Preguntó Dimitri, y yo tenía que darle la razón.

Rose miró a su madre, que parecía esperar una respuesta y luego miró a Dimitri.

– Yo creo que eso es personal y no es de la incumbencia de nadie… como ese libro – La miré fijamente, sorprendida. Yo no sé que la estaba molestando ahora – Además, por las cosas difíciles es por lo que vale la pena luchar. Las cosas sencillas… – Guardo silencio pensando – Lo que no te mata te hace fuerte…

– Una lección de supervivencia – Abe la miró sorprendido, sonriendo.

– No – Sonrió Rose – Una lección Zen

Vi a Dimitri sonreír y luego lo escuche soltar una risa. El ambiente se relajo como ella le sonrió divertida. Yo estaba confundida, tanto como todos los demás, mientras ellos parecían en su mundo con una sola sonrisa y las miradas.

– Vale, voy a seguir – Dijo Christian sonriendo.

"¿No crees que esta es la época del año para perdonar?"

Miré a Rose divertida, ella me sonrió despreocupada.

Suspiré en voz alta. "¡Esto no es un especial de navidad! Esta es mi vida. El mundo real. La bondad y los milagros no ocurren."

– Claro que ocurren – Dije riendo – Tengo aquí mismo tres milagros

– ¿Cuáles? – Pregunto Adrian divertido.

– Un moroi y un dhampir que han cambiado de ser Strigoi a lo que eran antes y a una chica que revivió de la muerte, literalmente – Sonreí divertida. Miré a Rose. – ¿Lo ves? Son milagros, y mañana, como bien sabes, vamos a averiguar si hay otro

– Tú concepto no es idéntico al que yo pensaba en ese momento – Se rió – Y ya te dije que no…

Sacudí la cabeza riendo. Miré a Christian y él asintió.

Él seguía mirándome tranquilamente. "En el mundo real, tú puedes hacer que ocurran tus propios milagros."

– Ay sonó tan lindo eso – Dije divertida. Dimitri me sonrió en agradecimiento.

– ¿Lo ves? Es apreciar – Dijo Dimitri a Rose.

Ella rodó los ojos.

– Lo que tú digas, camarada. Lo que tú digas – Dijo Rose sonriendo.

Mi frustración de repente llego a un punto límite, y me rendí tratando de mantener mi control.

– Oh, va a explotar – Dijo Eddie riendo.

– Sí, más o menos – Dimitri se paso una mano por la nuca sonriendo nerviosamente.

– No te quejaste – Dijo Rose riendo – Christian sigue…

Estaba tan cansada de ser razonable, las cosas prácticas cuando algo salía mal en mi vida. En algún lugar dentro de mí, yo sabía que Dimitri solo quería ayudarme, pero yo no estaba de buen humor para el buen significado de las palabras.

– Ah eso le llamamos oscuridad – Dije asintiendo lentamente – Es increíble que entonces ya la sentías

Rose me miró, como si quisiera decirme algo, pero no dijo nada, quizá… tan solo quizá, no tenía nada que decir.

Yo solo quería confort de mis problemas. No quería pensar en lo que haría una mejor persona. Deseaba que él me sostuviera y me dijera que no me preocupara.

"Ok ¿Puedes parar ya?" Le exigí, con las manos en las caderas.

– Pensé que querías confort en tu vida – Dijo Christian levantando una ceja.

– Sí, pero yo estaba enojada. Tenía los tornillos sueltos y ya no podía soportarlo más – Dijo Rose encogiéndose de hombros despreocupada.

"¿Parar el qué?"

– Sí, ¿el qué? – Preguntó Adrian levantando una ceja.

Christian miró la hoja y luego a Adrian sonriendo.

"Todo el rollo mierda profundo del Zen. No me hablas como si fuera una persona real. Todo lo que me dices es algo sabio, lecciones absurdas para la vida. Suenas como un especial de Navidad."

– No me hieres, no te preocupes – Dijo Dimitri con la mano en el pecho y uno tono melodramático. Nosotros nos reímos y Rose se inclino para besarlo fugazmente.

Sabía que no era justo tomar mi enojo en su contra, me encontré casi gritándole. "¡Lo juro, a veces es como si solo quieres escucharte hablar a ti! Y sé que no siempre eres así. Estas perfectamente normal cuando hablas con Tasha. ¿Pero conmigo? Tú tan solo haces movimientos mecánicos. No te preocupas por mí. Solo haces tu papel de mentor."

– Uhh estallaron celos – Dijo Adrian riendo.

– No me puedo creer que hayas sido tan mala – Dije mirando a Rose divertida. Ella me miró con una sonrisa torcida murmurando algo para sí misma.

– Sí supieras cuanto me preocupas – Murmuró Dimitri. Le eche una mirada sonriendo, yo sabía que realmente le importaba Rose, probablemente más que cualquiera de nosotros de los que estamos aquí.

Él me miraba totalmente sorprendido. "¿Qué no me importas?"

"No." Me sentía pequeña, muy, muy pequeña.

– Eso es algo que rara vez podemos ver y oír – Dijo Jill sonriendo – Siempre que veo a Rose es… como ver a la persona más fuerte del mundo, aquella que no se deja derrumbar tan fácil

– Yo soy una persona, no una piedra – Dijo Rose despreocupada.

Jill sonrió divertida.

Y yo sabía la verdad, que él cuidaba de mí y era más que mi simple mentor. Aunque no podía ayudarme a mí misma. Yo solo me acerque. Y le golpeé el pecho con mi dedo. "Soy otra estudiante más para ti. Simplemente sigues y sigues con tu estúpida manera de darme lecciones sobre la vida y que…"

– ¿Y qué…? – Preguntó Sydney.

– Puntos suspensivos – Dijo Christian con un tono de suspenso – Algo ha sucedido

Miré a Rose y a Dimitri, luego a Christian, y luego de vuelta a Rose y a Dimitri. Una sonrisa ilumino mi rostro, pensando que de tanta pelea algo romántico puede haber sucedido así que miré a Christian emocionada.

– Sigue leyendo, sigue leyendo –

La mano que esperaba que tocara mi pelo de repente me agarró apuntándola hacía otro lado. Él la fijo en la pared y me sorprendí al ver un destello de emoción en sus ojos. No era exactamente ira… pero era algún tipo de frustración.

– Vale, no si tener miedo, emocionarme u otra cosa – Dije mirando a ambos.

– Depende de cómo lo quieras ver – Dijo Dimitri sonriendo.

– Yo me reiré porque fue un momento crucial en mi vida – Asintió Rose con firmeza y decidió, debido a que algo debe de haber sucedido… algo verdaderamente importante.

– ¿Cómo fue un momento crucial? – Dimitri la miró confundido.

– Debido a que todas las cosas que te dije y a todo lo que me dijiste después de lo sucedido en Spokane – Dijo Rose sonriendo victoriosa. Dimitri se rió, inclinándose para besarla.

Gruñí frustrada – Tanto que desconozco de tu vida amorosa y tú tanto que conoces de la mía. Esto es una verdadera injusticia

– Sí, sí. Christian sigue – Dijo Rose despreocupada.

"No me digas lo que estoy sintiendo." Él gruñó.

Entonces vi que la mitad de lo que había dicho era verdad.

– Amo tener la razón – Dijo Rose sonriendo con orgullo.

Casi siempre estaba tranquilo, siempre mantenía el control, incluso durante los combates. Pero él me había dicho que una vez se rompió y golpeó a su padre Moroi.

– ¿Eso que tiene que ver? – Pregunto Sydney confundida.

– Sigan leyendo… – Dijo Rose tranquila.

Él había sido como yo, siempre a punto de actuar sin pensar, haciendo cosas que él sabía que no debía.

– Mierda, Rose, realmente no me equivoque – Dimitri sacudió la cabeza – Eso da miedo

– Puedes compartir el sentimiento con Lissa – Dijo sonriendo despreocupada – Y con Christian que tanto se queja

– ¿Sobre qué? – Preguntó Christian confundido.

– El como siempre sé lo que piensan los demás o lo que sienten – Dijo Rose tranquila.

– En mi caso, el vínculo te ayuda – Dije tranquila.

– Uhg fue una tortura cuando no lo tenía – Dijo Rose sacudiendo la cabeza – La más grande de todas. Por suerte volvió

– Sí – Le sonreí – Aunque no sé si sea bueno o malo…

– Ni yo – Coincidió ella.

"¿Es eso no? ¿No lo es?" Le pregunté.

"¿Qué?"

– Sí, ¿qué? – Pregunto Sonya. Dimitri sacudió la cabeza con exasperación y rendición.

"Siempre estás luchando para mantenerte bajo control. Tú eres igual que yo."

– Oh que desgracia la de Dimitri – Dijo Christian con un tono melodramático – Ser igual que Rose, eso es lo peor del mundo

– Oye – Rose dijo con un tono bajo, ceño fruncido y ofendida.

– Ya lo he dicho y es la verdad – Dijo Christian volviendo a mirar el libro.

"No" dijo, obviamente aún trabajando. "He aprendido a controlarme."

– De eso no hay dudas – Dijo Christian riendo – El hombre es tan tranquilo como una planta, Rose, no sé que diablos estás hablando

Rose sonrió maliciosa, pero mirando a Dimitri que la miraba sorprendido. Obviamente, estoy pensando, que Dimitri no puede controlarse tanto como dice…

– Es posible – Dijo Rose sonriéndonos – Pero yo lo conozco más que ustedes

– No hay dudas – Cantó Eddie.

Algo acerca esta revelación me lo hizo ver. "No." Le informé. "No lo haces. Pones una cara buena, y la mayor parte del tiempo te hace permanecer en control. Pero a veces no puedes. Y a veces…" Me incline hacia delante y reduje mi tono de voz. "A veces no quieres."

– Atrapado – Declaro Adrian riendo.

– Como nunca en la vida – Dijo Dimitri sacudiendo la cabeza.

– Y es porque amo tener la razón – Dijo Rose con orgullo, Dimitri la besó en la mejilla dándole la razón.

"Rose…"

Yo podía ver el trabajo que hacía, la respiración y el golpeteo de su corazón se aceleraron tanto como el mío. Y él no se separaba. Sabía que esto era lo incorrecto. Sabía todas las razones lógicas que hacían que permaneciéramos separados. Pero en ese momento, no me importaba. No quería controlarme a mí misma. No quería ser buena.

– ¿Cuándo has sido la niña buena? – Preguntó Eddie levantando una ceja.

– Yo puedo ser buena – Dijo Rose tranquila. Pensó un poco y luego sonrió – Sí, puedo

Nos reímos un poco y luego asentí yo – Definitivamente tiene sus momentos de niña buena

– ¿Momentos? Ja, dirás todos los días – Dijo Rose.

– No. Momentos – Dije riendo. Ella sacudió la cabeza – Y eso sin contar cuando lo eres conmigo

– Bien, mi marcador bajó – Se rió Rose.

– Ah, que lindo, Lissa por favor no chilles en mi oído – Advirtió Christian.

– ¿Por qué? – Pregunte confundida. Él apunto al libro y se dispuso a leer.

Antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, lo besé.

Abrí los ojos sorprendida y emocionada, preparada para chillar, pero Christian me cubrió la boca con una mano disponiéndose a seguir con la lectura sin quitar mi mano. Yo tenía el grito en mi garganta, tenía que sacarlo y Christian no me lo permitía.

Nuestros labios se juntar, y cuando sentí que él me besaba, yo sabía que tenía razón.

Gemí porque Christian aún no me dejaba gritar.

Me presiono más cerca, y me capturó entre él y la pared.

Pataleé intentando chillar. Vi que los demás se reían.

Mantuvo mi mano cogida, pero con la otra serpenteó detrás de mi cabeza, resbalando entre mi pelo.

Me mordí el labio inferior intentando gritar, chillar de emoción, pero Christian seguía conteniendo la mano en mi boca para que no lo hiciera.

El beso estuvo lleno de intensidad, también había ira, pasión, libertad…

Comencé a inquietarme. Diablos. Yo quería chillar de emoción, no podía evitarlo, me encantaba las cosas románticas y más las que vienen así, son excitantes y divertidas, pero Christian seguía negándome.

Él fue el que lo rompió.

– ¿No vas a gritar? – Preguntó. Yo sacudí la cabeza, pero dudo un poco así que no quito la mano. Rodé los ojos.

Se movió de un tirón lejos de mí y tomo varios pasos atrás, pareciendo sacudido.

"No hagas eso otra vez." Dijo tenso.

"Entonces, no me beses." Le repliqué.

Mire a Dimitri y asentí con la cabeza sabiendo perfectamente que ella tenía razón. Rose inicio el besó, pero Dimitri perdió el control. Diablos. Como quería chillar.

Rose se rió al verme tan impotente, aunque en su expresión parecía que había un destello de compasión.

Él me miro fijamente como si lo fuera a hacer para siempre.

Gemí. Dios – "Christian, quiero chillar"

"Yo no doy lecciones Zen para escucharme hablar a mí mismo. No las doy porque seas otra estudiante. Estoy haciéndolo para enseñarte a controlarte."

– ¿Tanto como te controlas tú? – Preguntó la madre de Rose con una sonrisa divertida. Dimitri suspiró resignado.

"Pues estás haciendo un buen trabajo." Le dije amargamente.

– ¡Hmmm! – La miré molesta.

– No entiendo, ¿dijiste mi nombre? – Se rió Rose. Pataleé mirando a Christian. Él me sonrió divertido y me besó en la frente, al fin liberando mi boca.

– ¡No tenías que hacer eso! ¡Perdí la oportunidad, ¿sabes?! – Lo regañe. Él se rió tranquilo.

– Era mi oído el que estas dejando sordo – Dijo tranquilo. Hice un puchero.

Él cerró los ojos durante medio segundo, exhaló y murmuro algo en ruso. Sin volverme a mirar, se dio la vuelta y abandono la sala.

– He acabado – Sonrió Christian – Dimitri, ¿por qué no sigues tú?

Dimitri lo miró algo inseguro y asintió tomando el libro.

– ¿Es mi idea o comienza a darles miedo leer? – Preguntó Rose divertida.

– La segunda– Dijeron Christian y Dimitri al unisonó.

– Nunca sabes lo que vas a encontrar – Coincidió Abe – Y hasta ahora… hasta ahora no han sido cosas buenas

– Fue mi periodo oscuro – Dijo Rose mirando al horizonte con aires de misterio.

– Pensé que fue cuando abandonaste la academia – Dije riendo.

– Si eso también – Sonrió despreocupada.

– Bien, empezamos con el número nueve – Dijo Dimitri mirando el libro, aún inseguro. Rose lo besó en la mejilla.

– Tranquilo – Sonrió.

Dimitri le sonrió un poco, realmente tranquilo. Asintió y miró el libro.

Continuara…


Bueno, espero que estén bien. Acabo de tomar mi pc ya que por fortuna no ha sucedido nada en afta, sin embargo aún no estamos seguro de todo porque se esperan dos terremotos más. De todos modos yo actualizare cuando pueda si es que no sucede nada.

~ Comentarios:

- Leinaris: Wuaksjaksj y todos preocupados por el pc

- zombiepeace: Oh dolor, Arica e Iquique x.x Espero que estén todos bien por allá y la cosa se detenga

Bueno, ya no tengo más que decir salvo dejar algo que se me olvido decir en el fics anterior: si hay algún lector de chile, en especial Arica e Iquique les mando saludo y fuerza para salir adelante. Espero que todo termine y no hayan más heridos o muertos. Fuerza!

Dejen Reviews (y)

Se despide Lira12 (L)