Hola a todos, muchas gracias por su apoyo y comentarios que han dejado en esta historia y en la muy recomendada "Ni un reclamo más" que su servidora y Rose Black Dragon hemos creado :D

Y sin más, aquí está la siguiente entrega.

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EL ÚLTIMO GUARDIÁN

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-Hijo mio, el día de hoy recibes el liderazgo del clan y con ello estas katanas – El viejo padre y maestro le entregaba al chico un par de hermosas katanas con filigrana de plata – No dudo que, llegado el momento, tendrás la suficiente sabiduría de usarlas de forma adecuada – El joven recibía emocionado las katanas que algún día pertenecieron a su padre y de las cuales había escuchado tantas historias sobre su gran poder -Solo recuerda una cosa – Dijo solemne el padre – Para el momento de mayor oscuridad usa estas armas como una sola, pues su unión te hará invencible- Tras escucharlo el joven guerrero juntó ambas katanas para darse cuenta que encajaban perfectamente.

-Gracias padre, no te defraudaré- En los ojos del joven se reflejaba la gran alegría y emoción de blandir de uno a otro lado su nueva katana, era un momento solemne y debía poner atención

-Yoshi…- El viejo padre le llamaba para que le diera su atención.

-¡Mira Padre! – Decía el nuevo dueño al darse cuenta que en la base de la tsuka las pequeñas gemas encajaban perfectamente.

-Yoshi…-

-¡Y son azules!

-Yoshi, hijo mío, espero puedas ser capaz de comprender la gran responsabilidad que el día de hoy dejo en tus manos, nunca olvides lo que te he dicho y cuando sea el momento entrégalas a tu primogénito cuando lo nombres líder.

-Sí padre lo haré, no lo he de olvidar nunca – le decía con una reverencia.

La imagen de las katanas juntas y las gemas unidas no dejaba la mente de Splinter, esas gemas formaban una pequeña esfera color azul que brillaban cada vez más y más.

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-¡LA PERLA!- Splinter salió de su sueño al recordar cuándo su padre lo nombró líder del clan. Ese grito saco a sus hijos de la ensoñación – Mi padre sí me entregó la perla y no me di cuenta, yo se la di a Leonardo y no lo sabía, todo este tiempo se ha mantenido oculta. Debemos de decirle a Leonardo.

-Me las vas a pagar Rafael – Decía Donatello mientras se levantaba y sobaba su abdomen. Miguel Ángel despertaba limpiándose aún las lágrimas en sus mejillas.

-¿Dónde está su hermano? ¿Y qué hay de viento? – Comenzaba a sentir miedo.

-Ellos se fueron Sensei – Un escalofrió recorrió la espalda de la vieja rata, dos de sus hijos estaban desaparecidos y en peligro inminente.

-¡¿QUE?!

-Fueron solos por Leonardo, yo traté de ir con ellos pero Rafael no me dejó, yo quería ayudar -Decía molesto. Splinter lo abrazó -¿Sensei…?-

-Estas castigado – Donatello estaba confundido – Una semana sin entrar al laboratorio –

-Pero… ¿por qué? –

-Debiste avisarme de inmediato de sus intenciones, debiste despertarme, pero me alegra que estés bien, que no te hayan dejado ir.

-¿Padre…?- Donatello quería una explicación más concreta

-Sensei no quiere perder a ninguno de sus hijos y se alegra porque no fuiste, porque no estás en un peligro mortal -Explicó Miguel Ángel con seriedad.

-Así es, por eso no quería dejarlos salir de la alcantarilla, no quería verlos nunca lastimados. Tengo miedo, de que salgan heridos o algo peor, pero somos guerreros – Se soltó del abrazo y le dijo a sus dos hijos – Si vamos a morir que sea con honor, así que vayamos a ayudar a sus hermanos, ahora sé dónde está la perla.

-Hai Sensei – fue la respuesta llena de esperanza.

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Leonardo estaba gravemente herido, Rafael no se movía de su lado mientras limpiaba suavemente el rostro del mayor. -Vas a estar bien, ¿Entiendes? Todo estará bien, solo… resiste por favor, por favor, no nos abandones.

-"No, no debo rendirme, debo acabar con esta amenaza"- De forma borrosa veía a su hermano, pero se alarmó al ver la silueta de Khan detrás de él acercándose -Her…ma…no- Le decía con intención de advertirle, pero su voz no era suficiente.

Comenzó a buscar algo para defenderse, una piedra, un trozo de cadena, lo que fuera. Sin saber cómo, sintió sus desgastadas katanas. Las apretó con mayor fuerza, juntó todas sus energías restantes y se levantó. Con una rapidez asombrosa comenzó a combatir a Khan. Un primer corte ante la asombrada mirada del hechicero le dio la confianza de seguir, a diferencia de otros, este ataque había hecho sangrar al villano que no dijo nada, una mirada incrédula era lo único que mostraba.

-¿Cómo es posible? – Exclamaba finalmente Khan. Leonardo le daba la espalda a su hermano sin quitar la vista de su enemigo.

-¡LEO! Leo no… no me dejes- Rafael gritaba desde su lugar.

-Rafa, es necesario que salgas de aquí, yo lo acabaré, pero no puedo hacerlo si tu estas cerca – Como por instinto Khan comenzó a lanzar esferas de energía contra ellos, Leonardo, parado a espaldas de Rafael, resistía desplazando los ataques con sus katanas.

-Hermano… ¿Por qué…? – La voz de Rafael era melancólica.

-No es hora para preguntas, busca a los demás y vayan a un lugar seguro – No sabía exactamente lo que había pasado, de pronto se había sentido fuerte, entero y con energía, pudo hacer lo que no había podido horas atrás, días, meses; sus katanas se sentían fuertes y esta vez sí podían cortar al hechicero.

Por su parte, Khan no salía de su asombro, podía ver cómo Leonardo lo atacaba ferozmente y sin tregua, de seguir así seguramente acabaría con él, tomó su cetro y trató de juntar energía para atacar a Leonardo y a su hermano, pero el quelonio azul fue más hábil, se adelantó a Khan y frente a él, hizo dos grandes cortes en su pecho y de una patada lo tiró justo al pozo de lava, al no verlo salir se alegró

-¡Está muerto!- Se decía, tomó el cetro con la intención de romperlo y esta vez el cetro no lo afectó como lo había hecho antes. Se alegró enormemente, seguramente Khan, al caer había muerto y el cetro se había liberado el hechizo.

-¡Rafa lo hicimos!- sonreía mientras se dirigía a su hermano quien, dándole la espalda, aún estaba agachado en el suelo.

-¿Por qué Leo? ¿Por qué? Hermano… hermano – Decía ido el temperamental – No, esto es un sueño, un mal sueño, no pude protegerte- Leonardo caminó preocupado hacia él, Rafael lloraba y el mayor estaba confundido, no sabía lo que le pasaba "¿Estará herido?" "¿Khan lo habrá hechizado?" Pero no estaba preparado para ver la razón del colapso de su hermano.

De entre los brazos de Rafael el cuerpo inerte de Leonardo descansaba, su mano aún era sujetada por el temperamental quien no quiso moverse y solo balbuceaba palabras como "Leo" "Todo ha sido mi culpa" "¿Por qué?" "No, no puede ser" "No me dejes"

-¡Eeesstoy muerto! – cayó de rodillas al darse cuenta.

-Se trataba de ti, Khan te tuvo todo este tiempo a su alcance, pero gracias a la perla falsa no te pudo encontrar- Leonardo escuchó la voz del Antiguo Maestro.

-¿Cómo…?

-Tus katanas, la base de la tsuka tiene la perla, mira como brillan. - Leonardo entonces recordó lo que Splinter le había dicho desde pequeño. "Estas katanas me las dio mi padre cuando me hice líder del clan" y eran las misma que le entregó desde muy temprana edad.

-El abuelo sí le dio la perla a Sensei, nunca se lo dijo pero lo hizo – al mirar las bases de las tsukas se percató que esas pequeñas gemas en la base brillaban -¿Son dos?

-No, es solo una, si las juntas de seguro acabarás con Khan usando su poder –

-¿Por qué ahora? ¿Por qué no antes? La perla estuvo frente a Khan todo este tiempo y nunca revelaron su presencia ¿Por qué en este momento?

-La perla reaccionó cuando sintieron tu poder, tú como su guardián la pudiste activar y hacer que se unieran, la perla no puede ser usada por ningún mortal, su poder es tan grande que un cuerpo físico no podría soportar, sin embargo, un espíritu con gran poder es el indicado para poder usar la perla y todos los poderes de las demás a voluntad. En tu forma terrestre nunca la hubieras encontrado, solo muriendo podías hacer que tu espíritu la controlara.

Leonardo regresó a ver a Rafael, quiso abrazarlo pero sus brazos lo atravesaron como si de aire se tratara, era verdad, él ya no estaba vivo pero aún podía salvar a su familia.

-Debes acabar con Khan, ahora es el momento – El chico de azul se levantó de inmediato en alerta – Así es, él aún está vivo y está por salir de ahí, con el poder de la perla podrás acabar con todo esto.

Leonardo tomó ambas katanas y las juntó, encajaban perfecto, la perla comenzó a fusionarse igual que las katanas y dio un brillo azul grisáceo tan fuerte que cubrió todo su ser, comenzó a atacar la esfera que tenía prisionero a Viento, una vez libre el guardián blanco luchaba por poder respirar.

-Leonardo, después de todo… ¿Tú eras el último guardián? – El quelonio solo afirmó, Viento miró a Rafael deshecho de dolor al perder a su hermano – Lo lamento – Leonardo bajo triste la cabeza.

-No lo hagas, si así podemos derrotar a Khan de una vez por todas habrá valido la pena – le dio una mano para levantarse. Ya se dirigía para liberar a los otros cuando Khan salía levitando del pozo de lava.

-Maldita tortuga, con que se trataba de ti, eras tú el quinto guardián, vamos, entrégamela y dejaré que tu hermano se vaya con vida – Pero ni un atisbo de duda tuvo la mirada de Leonardo.

-Tú ya no me puedes dañar – Al ver la intensidad en la mirada de Leonardo Khan lanzó una esfera de energía contra Rafael - No – La negativa de Leonardo fue serena, se interpuso entre el ataque y su hermano. Cualquiera pensaría que lo hubiera lastimado pero el líder parecía tener un campo de fuerza a su alrededor. Miro fijamente a Fuego y su prisión se rompió, de igual manera con Agua y Tierra, Khan lucia asustado.

-¿QQue coomo haces eso?- Comenzó a atacarlo sin pensar pero cada golpe y energía recibida era desviada lejos.

-Tú ya no dañarás a nadie más – Una mirada fugaz fue la señal segura que Leonardo le daba a los demás guardianes de atacar a Khan, mientras que él, con solo un ademan, abrió el paso de la gruta escuchándose una gran explosión -Rafael- El de rojo, quien estaba en estado de shock, pareció despertar ante el llamado de su hermano, lo buscó con la mirada, vio a un Leonardo etéreo que lo miraba triste y fue ahí que pudo reconocer lo que por mucho tiempo había visto solo en sus pesadillas. Esos sueños en los que Rafael perdía a un ser amado, los que le dejaban un sentimiento de angustia y soledad finalmente comenzaban a tomar forma. Después de meses de tener la misma pesadilla comenzó a vivirla.

-¿Estas bien?- La voz que escuchaba era de su hermano a quien, a comparación de sus sueños, podía distinguir perfectamente, sabía que estando a su lado, él y sus hermanos estaban seguros, su voz demostraba preocupación y transmitía tranquilidad, solo Leonardo podía hacer eso.

Rafael podía reconocer que estaba en medio de un campo de batalla, él solo veía las siluetas de los guardianes atacar. Golpes, explosiones y armas chocaban, una gran angustia lo comenzó a invadir, se sentía desesperado porque se daba cuenta de que había perdido algo, la vida de su hermano. Una fuerte explosión y el grito desgarrador de Leonardo -¡CUIDADO!- Lo siguiente que supo es que una fuerza lo sacó de la gruta y selló nuevamente la entrada.

-¡LEONARDO!- gritaba mientras movía rocas tratando de ir por él.

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Splinter, quien junto a sus hijos rastreaban a Leonardo para encontrarlo a él y a Rafael, tenían un mal presentimiento, tal vez esperar no fue la mejor opción, pero en realidad su intuición se había estropeado al saber toda la verdad, no se sentía con la confianza suficiente para dirigir a sus hijos a algo diferente que no fuera la muerte, pero ahora no podía hacer más que correr, la vida de sus hijos mayores estaba en peligro y no quería ni soportaría perderlos, quería enmendar su error al no saber consolar a Leonardo, él no tenía la culpa, sin embargo no supo manejarlo, solo dejó que su dolor lo embargara. Fue así como desde que salieron de la morada del Antiguo maestro no se detuvieron hasta ver en la cima esa especie de castillo infernal. La tierra comenzó a moverse y el impulso de una explosión los desequilibró.

-¿Qué es eso Sensei?

-Mucho me temo que se trata de Khan, esa explosión de poder es negativo, puede ser que Viento y Rafael hayan fallado.

-¡Entonces debemos darnos prisa y sacar a Leo y Rafa de ahí!- Miguel Ángel estaba angustiado, sin perder más tiempo corrieron hacia el lugar. Estaban por llegar cuando de la entrada una fuerte explosión los derribó, Splinter fue el único que pudo ver cómo Rafael salía expulsado.

-¡RAFAEL!- Nuevemente se levantaron y corrieron donde el temperamental, estaba bañado en sangre y lo alcanzaban a escuchar gritar por el mayor.

-¡LEO!- La familia veía cómo Rafael quitaba las rocas con gran ahínco– No Leo, no lo hagas, aún hay tiempo ¡LEONARDO!

-¡Rafael! Hijo mío ¿Qué te sucedió? ¿Y que le pasó a tu hermano? – El de rojo los miro con desconsuelo, su mirada era preámbulo del gran sufrimiento que su alma cargaba.

-Padre, es Leo… - las gruesas lagrimas no dejaban de surcar sus mejillas. Splinter no necesitó más explicaciones, todos comenzaron a quitar rocas.

Dentro de la gruta Leonardo se sentía más tranquilo, su hermano ya no estaba en peligro, podría pelear sin ningún problema. Khan se había apropiado de su cetro y comenzaba a controlar a los guardianes.

-¡Detente! – Le ordenó Leonardo.

-No, con ellos de mi lado te derrotare, me haré de tus poderes y seré el ser más fuerte del universo- Khan parecía perder la razón

-Ríndete, eso nunca pasará – Pero Khan dejó de escuchar, solo parloteaba mientras trataba de someter a los guardianes con su poder, drenó su energía hasta dejarlos exhaustos en el suelo, Khan pudo absorber suficiente poder y lo concentró en una esfera.

-Lo verás, todos lo verán – No hacía caso a nada más que él mismo, enloquecido lanzó un gran poder contra Leonardo con tal de acabarlo, el chico de azul no se movió ni un centímetro, recibió de lleno todo ese poder- Jajajaja maldita tortuga - pero tuvo el efecto contrario al que Khan deseaba. Con incredulidad el hechicero vio cómo todo ese poder era absorbido por el quelonio -¡QUE! ¡No es posible! – Comenzó a lanzarle más esferas de energía –

-No entiendes que ese poder no es tuyo, ese poder es de los elementos y yo soy parte de ellos, lo único que has hecho ha sido hacerme más fuerte, ahora te mostraré qué es lo que este poder puede hacer - Un ademan y lanzó a Khan lejos – Volteo a ver a los demás guardianes quienes se trataban de levantar.

-Ustedes deben de salir de aquí – Con un movimiento de sus manos les dio energía suficiente para andar – Salgan de esta dimensión porque voy a acabar con todo.

-Leonardo, perdónanos – Pedía Fuego.

-Fuimos débiles y nos cerramos a la razón – Agua no tenía valor de mirarlo.

-Ustedes solo estaban bajo las órdenes de Khan, no tienen por qué pedir perdón.

-Pero perseguimos lo que más amabas- Decía Tierra.

-Leonardo, le hemos hecho mucho daño, a ti y a tu familia, por favor dinos qué hacer para tener tu perdón – Viento recordaba los horrores cometidos contra el menor de los hermanos.

-Viento… Chicos, si puedo pedirles algo solo una cosa será, cuiden de mi padre y hermanos. Salga de aquí y vivan felices, no dudo que cuando las perlas vuelvan a ustedes serán más poderosas para no dejarse influenciar nuevamente.

-Pero… -Una onda expansiva salía del cuerpo de Leonardo que los golpeó.

-Salgan de aquí y saquen a mi familia de esta dimensión– Les arrojó una esfera para darles mayor fuerza, con otra más hizo una nueva salida para los guardines -¡SALGA! ¡AHORA! – Ordenó.

La familia pudo ver esperanzada cómo los guardianes salían, al no ver a su hermano decidieron entrar, pero los guardianes les cerraron el paso.

-Vámonos tortugas, esto va a explotar – Tierra les pedía.

-No me iré sin mi hijo – Splinter sonaba decidido.

-No hay tiempo, él va a acabar con Khan.

-Nos pidió que los sacáramos de aquí y eso haremos – dijo Fuego. El suelo comenzó a temblar.

-¡NOO! – Rafael fue detenido por Agua mientras Tierra comenzaba a abrir el portal. El cielo parecía estrellarse como cristal a punto de romperse.

-¡No me iré sin mi hijo! – Splinter entró en combate contra los guardianes seguido por sus hijos.

-Él tiene suficiente poder, hay que obedecerlo e irnos – Pero Splinter se negaba a escuchar la petición de los guardianes, solo deseaba a su hijo de vuelta. Tembló con más fuerza.

-Vámonos, no hagan que el sacrificio de Leonardo sea en vano.

-¡Mi hijo no está muerto! ¡No perderé a nadie más!-

-¡NOOO! no lo voy a abandonar nunca más, yo moriré con él si es necesario, no quiero que muera pensando que lo odio, ¡Yo no odio a mi hermano!

-¡Basta! Tenemos que irnos – Fuego y Agua golpearon a los quelonios y a Splinter para inmovilizarlos, dejándolos conscientes de cómo eran llevados por los guardianes a través del portal. La dimensión se desquebrajaba dejando ver cómo era absorbida por un hoyo negro.

-¡NOO! ¡LEONARDO!- Era el pensamiento colectivo por todo su viaje hasta ver cerrar el portal.

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Muchas gracias a todos los que están siguiendo esta historia ¿Qué habrá pasado con Leo? Ya ha muerto y el lugar donde peleaba está siendo destruido, va a acabar con Khan para no dejar ni el recuerdo de él, desafortunadamente el precio que ha pagado ha sido muy alto, pero esta historia continuara…

DraognsIshshah: Espero que no haya sido nada grave, de todas forma me alegra saber que estas bien y no te preocupes, seré paciente al esperar tus reviews :D

Rose Black Dragon: Te dije que publicaría pero no me quisiste creer, lástima XD, ahí me avisas cuando te des cuenta de que era de verdad, wuajajaja que mala soy. No te preocupes por Leo, ya se murió, siendo el ser más fuerte y poderoso, tal vez deje ver en el siguiente capitulo cómo sufre Khan ante esa "muchosidad" del quelonio, tal vez. PD. Yo no arreo a nadie, solo presiono, saludos y felices trazos :D

Jamizell: Esa idea tuya es muy buena, es una lástima que no vaya por ahí, ¿Te esperabas que la perla estuviera en las katanas? Así fue como inicie pensando esta historia :D a lo mejor ya no sé como acabarla pero por lo menos ya leyeron lo que deseaba, Leo se murió y las katanas estaban escondidas bajo las narices de todos, Lo sé, lo sé, soy malvada. Ahora cuéntame ¿Cómo crees que seguirá esta historia? Me gustará saber. PD Sigo esperando una actualización :P Saludos y felices trazos.

Angel: Ca va! Tu as raison, Leonardo fera tout pour sa famille.