Pokémon Reset Bloodlines – Interludio de Gary

Escrito por Crossoverpairinglover, traducido por Fox McCloude.

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover. Todos los derechos reservados.


Summary: Gary Oak está en la mira de los reflectores. Tras varias capturas exitosas y muchas victorias, el ego del nieto del profesor Oak se topa con un veterano entrenador retirado. Pronto surge una interesante pregunta: ¿qué significa ser un Maestro Pokémon?


Ruta 13 de Kanto, en la mañana…

El enorme roedor marrón, Raticate, olfateaba en el aire, buscando olores en los árboles cercanos. Su amo, un muchacho de pelo castaño alzado en punta y vestido de azul, esperaba pacientemente los resultados, hasta que su Pokémon se quedó rígido, apuntando a la dirección de un arce.

- Buen trabajo, Raticate. – felicitó Gary a su Pokémon, antes de sujetar su Pokédex y apuntarlo en dicha dirección.

- TANGELA, EL POKÉMON DE LIANAS. – Su Pokédex le mostró una imagen de una criatura redonda hecha de puras lianas y con pies rojos. – TANGELA ESTÁ RODEADO DE LIANAS AL PUNTO QUE NADIE JAMÁS HA VISTO SU CUERPO INTERNO MIENTRAS ESTÁ VIVO. SI LE CORTAN UNA LIANA, VUELVE A CRECER RÁPIDAMENTE. NO TIENES ESTE POKÉMON REGISTRADO ENTRE TUS CAPTURAS.

- ¡Excelente! – declaró Gary señalando hacia el árbol. – ¡Raticate, Cabezazo!

- ¡Ratta!

La rata se lanzó contra el árbol, golpeando el tronco con toda su fuerza. El arce se sacudió, mientras Tangela caía fuera de él, furioso y sacudiendo sus tentáculos para golpear a Raticate con ellos. Raticate evitó los golpes, agachándose y tensándose.

- ¡Regresa, Raticate! – Gary recuperó a su Pokémon: lo tenía retirado de las batallas y lo usaba mayormente como ayudante de terreno, usando movimientos como Cabezazo, Poder Secreto, Corte y Golpe de Roca.

Al principio no se creía los comentarios de ese viejo capitán acerca de la utilidad de los dos últimos, pero se tuvo que tragar esa opinión cuando el valor de saber cortar matorrales y romper rocas terminó salvándole la vida. De cualquier manera, todavía tenía un Tangela por capturar.

- ¡Ve, Golbat!

Al ver que le sacaron al enemigo natural de los Pokémon tipo Hierba, el Tangela siseó, antes de lanzar un polvo adormecedor.

- ¡Dispérsalo con Aire Cortante! – replicó Gary.

Golbat agitó sus alas enviando unas pequeñas cuchillas azules de energía contra el Somnífero. El polvo se dispersó, y Tangela chocó de espaldas contra el árbol, estrellándose con un golpe seco. Gary dio un largo paso, después otro más, y lanzó una Super Bola. Esta golpeó al Tangela mientras comenzaba a forcejear, pero atrapó al Pokémon de lianas en su interior. Se sacudió y se sacudió… hasta que al fin se detuvo con un *PING*.

- TANGELA CAPTURADO. – declaró su Pokédex, mientras la Pokébola empezaba a desaparecer, teletransportándose al laboratorio de su abuelo.

- Sabes, no puedo evitar preguntarme si hubiera podido hacer ese lanzamiento desde un poco más lejos. ¿Tú que piensas, Golbat? – le preguntó Gary a su Pokémon.

Golbat negó con la cabeza en respuesta. Gary frunció el cejo ante eso: el arte de arrojar las Pokébolas era una de sus áreas más débiles, particularmente para las capturas. Con sus Pokémon capturados podía hacerlo perfectamente bien, pero tratar de golpear algo para capturarlo todavía le daba problemas. Era una de las pocas áreas en las cuales Ash era mejor que él. Y Golbat lo sabía muy bien: le llevó cuatro Pokébolas antes de poder golpearla a ella cuando la atrapó en el Monte Luna cuando era una Zubat. No fue uno de sus mejores momentos, definitivamente.


Ruta 13 de Kanto, por la tarde…

Con un sombrero de paja cubriéndole la cabeza, Gary sostenía su caña de pescar en el agua, esperando a que algo mordiera el anzuelo. No hacía mucho, había logrado pescar un Horsea, que si bien por sí solo no era la gran cosa, él sabía que podía evolucionar en Kingdra. Con un poco de esfuerzo podría llegar a la Liga Índigo con un Pokémon raro de tipo Dragón, perfecto para luchar en el campo de agua. En caso de que no, no era una pérdida muy grande. Tenía muchos Pokémon, y podía crear equipos variados capaces de derrotar a lo que fuera que le viniera. Si no tenía un Kingdra para utilizar en el campo de agua, tendría muchas otras alternativas de donde elegir. Gyarados, Golduck, Magneton, Pidgeot, Fearow, Blastoise, un posible Seadra, Golbat… estaría listo para lo que fuera.

En eso, algo mordió el anzuelo. Enrollando el carrete para recoger el hilo, las aguas se apartaron para revelar a un Pokémon con forma de pez, redondo y cubierto de espinas.

- ¡Qwill! – gritó lanzándose hacia él, con lo que claramente era un ataque de Embestida. Gary se quitó de en medio, sin querer soltando su caña, y el Pokémon inmediatamente se fue y la partió en dos con furia.

- ¡Hey! ¡Esas cañas no las regalan gurús extraños, me costó dinero! – gritó Gary, pero el Pokémon lo ignoró. Entretanto, su Pokédex empezó a trabajar.

- QWILFISH, EL POKÉMON PEZ GLOBO. QWILFISH, IGUAL QUE LA MAYORÍA DE LOS POKÉMON QUE VIVEN EN EL MAR NO TIENE UN RANGO DEFINIDO DE HÁBITAT, AUNQUE SE LE ENCUENTRA MÁS COMÚNMENTE EN JOHTO, LAS ISLAS SEVII Y KALOS. ACTUALMENTE LOS INVESTIGADORES DE ALOLA ESTÁN PROCESANDO CON RETRASOS DEBIDO A MIGRACIONES DE WISHIWASHIS. QWILFISH PRINCIPALMENTE LUCHA INFLÁNDOSE CON AGUA, SIN ELLA SON MAYORMENTE INÚTILES.

La opinión del Pokédex de Gary pareció verse reforzada cuando Qwilfish empezó a agitarse en tierra de manera bastante patética.

- Muy bien, creo que no hará daño si te atrapo. Así como estás no puedes pelear de todos modos.

Gary caminó hacia el Qwilfish, tocándolo con una Bola Premier que consiguió gratis durante su último viaje al Pokémart, atrapando al pez. La bola se sacudió un poco, pero no duró mucho, y con un pitido ahora el pez espinoso era suyo. Con eso tenía otra opción para el campo de agua. Grandioso.


Ruta 13 de Kanto, tres días después…

Gary estaba de pie en fila junto con otros que habían entrado en este parque con un solo propósito. Capturar Pokémon de tipo Insecto y ganarse premios. A su lado estaba con orgullo su Blastoise, con mucha confianza. Después de todo, ¿contra quién tendría que competir?

Echando un ojo a la competencia, alcanzó a ver a un chico vestido de samurai con un Marowak, y a una chica que tenía aspecto de no ser de Kanto, con un Pokémon llamado Trubbish, según su Pokédex, que parecía como una bolsa de basura gorda. Había solo una persona a la cual tenía miedo que fuese a aparecerse, pero por fuerte para él, no había señal de ese chico pálido y silencioso, o de su pequeña porrista rubia en la distancia.

Quizás Ash pudiera darle un buen desafío ahora, pero el resultado todavía seguía siendo seguro.

- Ahora, vamos a juzgar a los Pokémon que han capturado. – declaró el organizador del concurso, y con ello, todos dejaron salir a los bichos que capturaron a la vez. Los miró una, dos, y tres veces antes de hablar otra vez. – Ya he elegido a los ganadores, ¿están listos?

Gary sonrió. Claro, claro que estaba listo.

- En tercer lugar, ¡Otoshi, que capturó a un Paras!

El chico disfrazado de samurai asintió, aceptando su lugar. Algunos aplaudieron.

- En segundo lugar, ¡Kendra, que capturó un Weedle!

- ¡Esto es maravilloso! – celebró la chica con el Trubbish, parecía orgullosa de sí misma. – ¡Mi último día en Kanto antes de volver a Virbank, y consigo un Pokémon nuevo!

- "¿Virbank, eh? Eso está en Unova si mal no recuerdo." – pensó Gary. No era de extrañar que encontrara a un Weedle interesante.

- Y ahora, el ganador del Concurso de Captura de Bichos es… ¡Gary Oak, por capturar un Pinsir! –Gary sonrió mientras caminaba hacia el organizador, que le dio un apretón de manos, mientras lo aplaudían los demás. – ¡Felicitaciones, muchacho! Ahora, como premio, puedes elegir una piedra evolutiva. ¿Cuál de todas quieres?

Sonriendo, Gary se fue directamente hacia la que quería. Ya lo sabía desde que entró.


Poco tiempo después…

- ¡Blastoise! ¡Escaldar!

Tras su victoria en el concurso de captura de bichos, nada se sentía mejor que patearle el trasero a un novato. El ataque de agua hirviendo envió al Dodrio de su oponente volando por los aires, antes de caer al suelo retorciéndose y echando vapor.

- ¡No!

- ¡Jaja! ¡Diez victorias el día de hoy! ¡Gracias, muchas gracias, no hay mejor manera de celebrar mi victoria en ese concurso! ¡Así es como se tiene que ver un Maestro Pokémon!

Mientras el entrenador recogía a su Dodrio y se iba con el rabo entre las patas, Gary empezó a dejar que se le subieran los humos, como siempre le sucedía cada vez que ganaba.

- ¡Muy bien! ¿Quién quiere ser el próximo?

- ¿Qué tal yo, señor "Maestro Pokémon"?

Gary se dio la vuelta, y sus dos Pokémon hicieron lo mismo para encontrarse con un hombre mayor. No tan viejo como su abuelo, pero tendría que ser un veterano con por lo menos un par de décadas, años más, años menos. Tenía pelo oscuro y barba, usaba una chaqueta azul y blanca, y pantalones oscuros.

Aunque tenía cierta similitud con su idiota favorito y colega entrenador de Pueblo Paleta, no era tanto como para dejar salir ese discurso que tenía preparado en el caso de toparse con algún entrenador que pareciera demasiado una versión de mayor edad de Ash. Un Clefairy saltaba a su lado, posiblemente el más viejo que había visto, seguramente habría estado con el hombre por un largo, largo tiempo.

- ¡Pues por mí excelente, viejo! – declaró Gary, mientras el hombre sonreía y sacaba dos de sus propias Pokébolas de su cinturón.

- ¿Qué opinas de un dos contra dos?

- ¡Adelante! ¡Growlithe, regresa! ¡Blastoise, tú sigues en el juego! ¡Y tú también, Kadabra!"

La tortuga con cañones en el caparazón se adelantó, y pronto se le unió el Pokémon marrón y amarillo maestro de las energías psíquicas, Kadabra.

- ¡Chesnaught, Lilligant, yo los elijo! – declaró el hombre mientras lanzaba sus Pokébolas.

El primero era un Pokémon bastante grande, de color gris claro con líneas verdes, y un caparazón con espinas en la espalda. El segundo, parecía una planta con características como de una mujer elegante. Una enorme flor le adornaba la cabeza terminando en una forma como corona.

- De acuerdo, tiene usted unos Pokémon muy interesantes. – admitió Gary. Este sujeto seguramente tenía su experiencia de entrenamiento, pero aun así confiaba en que lo derrotaría sin problemas. Por si las dudas, no haría daño ver qué tendría que decir su Pokédex de ellos.

- CHESNAUGHT, EL POKÉMON DE ARMADURA ESPINOSA. CHESNAUGHT ES LA EVOLUCIÓN FINAL DE CHESPIN. SU CAPARAZÓN PUEDE RESISTIR EXPLOSIONES DE BOMBAS Y SUELE SER MUY PROTECTOR CON LOS SUYOS. LILLIGANT, EL POKÉMON FLOR Y LA FORMA EVOLUCIONADA DE PETILIL. LILLIGANT ES CONOCIDO POR SIEMPRE LLENAR DE AMOR Y CARIÑO A LOS PETILILS A LOS QUE CUIDA. LILLIGANT ES MUY POPULAR ENTRE LAS CELEBRIDADES.

Comparados con las dos imágenes de su Pokédex, la barba del Chesnaught se veía más espesa, y la Lilligant tenía un aspecto más maduro que la hacía verse más como Diantha que como la estrella de alguna comedia reciente. Seguramente los dos también tenían sus años.

- Un par de Pokémon de tipo Hierba ya algo viejos, eso no es problema para mí. – declaró Gary, mientras se preparaba para darles sus órdenes.

- Esto será interesante. Ese Blastoise y ese Kadabra se ven en muy buena forma. – El hombre se metió la mano en el bolsillo, sacando lo que parecía ser una enorme forma de oro sólido. Gary se quedó viendo, preguntándose qué tramaría. – ¿Quieres hacer una pequeña apuesta? Si ganas, te entrego esta pepita de oro que encontré hoy. Si yo gano, escucharás los relatos de un viejo veterano.

Cómo no. Aun si perdiera, que era improbable, tantos años de escuchar chácharas de viejo con su abuelo lo habían hecho inmune a ellas. Eso no sería un problema.

- ¡Ese oro ya es mío! ¡Kadabra, usa Onda Trueno en Chesnaught! ¡Blastoise, Rayo de Hielo en Lilligant!

Energías eléctricas y de hielo empezaron a formarse en la cuchara de Kadabra y en los cañones de Blastoise.

- ¡Lilligant, usa Danza de Mareo para esquivar! ¡Chesnaught, Protección!

Los dos Pokémon asintieron en perfecta sincronía: Lilligant empezó a brillar y empezó a bailar de tal modo que el Rayo de Hielo la pasó de largo. Entretanto, una esfera de energía azul se formó frente a Chesnaught, bloqueando la Onda Trueno.

- Grrr… de acuerdo. ¡Blastoise usa Terremoto! ¡Kadabra, Protección!

Una esfera de energía protectora se formó alrededor de Kadabra mientras Blastoise pisoteaba el suelo, enviando una onda de choque por el campo de batalla.

- ¡Arroja a Lilligant al aire, y contrarresta con tu propio Terremoto! – gritó el hombre.

Eso era una locura. ¿Este hombre acaso creía que podía detener un temblor con otro? Chesnaught asintió, antes de ponerle las manos a Lilligant para que la usara de apoyo. El Pokémon flor fue lanzado al aire, y Chesnaught pisoteó el suelo igual que Blastoise. Un temblor también salió de él y se encontró con el de Gary apenas a unos metros de llegarle a Chesnaught, neutralizándolo y volviendo hacia Blastoise.

- ¡¿Qué?! Eso… ¡eso no debió haber pasado!

La onda de choque golpeó a Blastoise, enviando al Pokémon inicial de Gary al suelo y cayendo sobre su espalda indefenso. La Protección de Kadabra se disipó justo después de eso, justo en lo que Lilligant volvió a tocar el suelo.

- ¡Ahora, Bola de Energía! – exclamó el hombre. Lilligant asintió, y empezó a formar una esfera de energía de color verde entre sus manos.

- ¡Psicorrayo!

El ataque de energía salió desde la cuchara de Kadabra en cuanto Lilligant soltó su Bola de Energía. Esta atravesó el rayo y golpeó a Kadabra en todo el pecho. Su Pokémon psíquico salió volando directo hacia Blastoise. Kadabra rebotó por la colisión y se desmayó, aunque el golpe hizo que Blastoise pudiera volver a pararse. Lilligant aterrizó sobre el brazo estirado de Chesnaught, que volvió a ponerla en el suelo gentilmente. Ella asintió y se bajó de su brazo, quitándose el polvo de su "falda".

- Oh, ¿tu Blastoise todavía sigue en el juego? Impresionante. – El hombre sonaba genuinamente sorprendido.

- Blast…

- ¿Todavía puedes pelear? – le preguntó Gary a su inicial, mientras retornaba a Kadabra. Blastoise asintió, y con eso en mente, Gary le apuntó a Chesnaught. – ¡Vamos a enseñarles, Blastoise! ¡Usa Onda Centrada!

Blastoise apuntó sus cañones hacia el Pokémon con púas, empezando a cargar energía amarilla en ellos.

- ¿Qué deberíamos hacer? – preguntó el hombre, hablando con su Chesnaught y Lilligant como si no le importara el ataque que ya venía. – ¿Contraatacamos con Bomba Semilla, o tal vez deberíamos hacer esa combinación de ataques que inicia con Campana Sanadora que hicimos con Remo en la Liga Kalos?

Lilligant pareció ponerse pensativa, mientras que Chesnaught se quedó viendo al hombre por unos cuantos segundos, para después darle una mirada extraña.

- Oh… ya veo. ¿Quieres usar eso? Hace mucho que no lo hacemos, adelante.

¿Hacer qué? No importaba, lo que fuera que estuviera planeando este viejo. Blastoise disparó la Onda Centrada, eso sería suficiente para hacerlo callarse. Chesnaught extendió un brazo, y un remolino de hojas y viento empezó a rodearlo. El hombre hizo el mismo movimiento, y en cuanto el ataque de Onda Centrada salió disparado fue bloqueado inexplicablemente. Gary y Blastoise simultáneamente dejaron caer sus mandíbulas cuando las hojas se disiparon, revelando a un Chesnaught con aspecto.

- DESCONOCIDO, ERROR, ERROR. – dijo el Pokédex, mientras el hombre hacía un movimiento como si diera un puñetazo.

- ¡Chesnaught, Puño Drenador!

El Chesnaught salió corriendo de frente, golpeando a Blastoise en todo el medio del pecho, con más fuerza de la que Gary se esperaba, y ejecutando el mismo movimiento que el hombre. Blastoise salió volando por el campo de batalla, estrellándose contra varios árboles en el bosque cercano antes de volver a caer al suelo. No hacía falta un réferi que les dijera cuál había sido el resultado.

Mientras Chesnaught volvía a su estado normal, el hombre sonrió en su dirección, de una manera que Gary hizo que se sintiera algo incómodo.

- Mi nombre es Casey Snagem. Ve a buscar a tu Blastoise y acompáñame. Tengo algunas lecciones que darte.

Al parecer, el hombre haría valer la apuesta que hicieron.


Un poco después…

Tras una visita al Centro Pokémon, el hombre llevó a Gary a su casa. El muchacho se esperaba que esto no fuese una historia mal escrita por una chica unovana que no tenía idea de cómo hacer interludios románticos. Él era un futuro Maestro Pokémon, no un futuro maestro devorador de mal drama.

- ¡Aquí estamos! – declaró el hombre mientras se ponían enfrente de una casa bastante grande al borde de una playa, aunque esta playa era más rocosa que arenosa. Había variedad árboles diferentes bordeando la propiedad, y basándose los árboles abrían camino para ir hacia la casa, Gary podía asumir que dicha propiedad tendría unos cuantos acres de terreno.

Clefairy rebotó hacia la puerta y trató de abrirla, pero falló miserablemente y el hombre sacudió la cabeza.

- Clefairy, cerré la puerta detrás de mí. No podemos dejar que otro soldado del Equipo Rocket vuelva a meterse. La Oficial Jenny casi me levantó cargos por mandar al tipo al hospital luego que Houndoom lo quemó. Solo necesito la llave.

- ¿Ahora me va a decir que la guarda debajo de una roca o una alfombra? – preguntó Gary, notando que el hombre no estaba registrando sus bolsillos.

El hombre se rio, y extendió la mano de manera dramática, haciendo que se agitaran los arbustos cercanos.

- No hay necesidad de eso, tengo a mi Klefki.

- ¿Su qué?

Gary recibió su respuesta cuando otro Pokémon al que nunca antes había visto salió de entre los arbustos y flotó hacia su mano. Parecía un llavero flotante y vivo, y estaba adornado con una gran variedad de llaves.

- KLEFKI, EL POKÉMON LLAVERO. LOS KALOSIANOS USAN A LOS KLEFKIS PARA QUE LES GUARDEN SUS LLAVES POR SEGURIDAD. LOS KLEFKIS SALVAJES OCASIONALMENTE SUELEN ROBARSE LAS LLAVES QUE SE ENCUENTRAN, CON LO QUE SE ASEGURAN DE QUE LOS CERRAJEROS EN KALOS NUNCA SE QUEDAN SIN TRABAJO. – le informó el Pokédex, mientras el llavero flotaba hacia Clefairy, que todavía trataba de forzar la puerta. Finalmente desistió cuando Klefki se metió y empezó a jugar con la cerradura.

- Sí, Klefki. Perfecto para asegurarse que nadie deje caer jamás una llave donde no debe. – dijo el hombre mientras la puerta se abría.

El interior de la casa se veía bastante acogedor. En la entrada había un colgadero lleno de varias chaquetas, gorras y sombreros. Entre estos había incluso uno de color rojo con un listón negro, y un gorro de lana blanco que se veía más para abrigarse la cabeza en clima frío que para verse a la moda. El pasillo estaba enmarcado de fotos de lo que parecían logros pasados: varias ligas y equipos aparecían en cada portarretrato. Algunos de ellos mostraban a otras personas en ellos: en una estaba una versión más joven del hombre con una chica rubia mostrando unos listones de Concursos Pokémon, junto con un Feebas y un Baltoy. Otro mostraba al hombre teniendo un apretón de manos con un entrenador de pelo púrpura después de un encuentro de una Liga Pokémon, aunque Gary no pudo determinar quién había ganado la pelea. Detrás de los dos se veía parcialmente un tablero, aunque había sido puesto era para la foto y no para dar información de la batalla. Desde allí, Gary podía ver que el pelimorado tenía en su equipo a Bibarel, Swalot, Staraptor y Drapion, y el hombre tenía a Ledian, Exploud, Purugly y Chatot.

Una tercera foto se veía más moderna: el hombre aparecía junto con una mujer más o menos de su edad y cinco niñas, presumiblemente sus hijas. Una tenía el pelo corto en una coleta de lado y se veía algo marimacha. La segunda tenía dos mechones largos cayéndole por las sienes y una bandana. La tercera llevaba el gorro blanco de lana que vio en la entrada. La cuarta tenía el pelo tan largo y espeso que Gary no quiso imaginarse cuánto tardaría en peinárselo. La última, tenía el pelo corto y llevaba el sombrero rojo que vio antes. Todas se parecían a la mujer de una forma u otra.

Los dos se encontraron en una sala, con dos enormes sillones y un sofá con una mesa larga en todo el centro. Había muchos libros y revistas regados por la mesa, mientras que en el sofá descansaba un enorme gato gris, un Purugly, recostado en su espalda ocupando todo el espacio posible. Al lado del sillón dormía el Houndoom que había mencionado antes, con el hocico algo gris por la edad. Viendo a su alrededor, Gary alcanzó a ver a otros cuantos Pokémon: un Castform flotaba cerca de la ventana, cambiando de forma, primero viéndose como una burbuja roja como un sol y luego como una gota de lluvia gigantesca. Un Xatu estaba en una esquina completamente quieto: comportamiento totalmente normal aunque todavía algo escalofriante, y cerca de donde daba el sol junto a otra ventana, había un Sunflora, aunque de un color más dorado que el verde usual.

- Siéntete como en casa, aunque ten cuidado. Cualquier Pokémon que veas aquí es mío: tengo un bloqueador de límite de Pokébolas conectado al router de mi Wi-Fi, así que verás más de seis. Son inofensivos, solo no se te ocurra hacer nada que los pueda molestar. No quite a Purugly de esa silla que tanto le gusta. No trates de entrar a las habitaciones de mis hijas: a Drampa no le gusta eso y lo entrené para que reaccione de manera agresiva si algún chico intenta meterse allí. Y mi Sunflora… bueno, de momento no se me ocurre nada con ella. Toma asiento.

Gary se dejó caer en uno de los sillones, echando una mirada por la habitación y encontrándose con una repisa que mostraba varios juegos de medallas encima de un escritorio. Había seis juegos de ocho medallas, y uno de cuatro con un trofeo que Gary no reconoció. Se veían diferentes de las otras, pues todas tenían un tema como de conchas marinas.

- Oh, sí, mis medallas. Lindas, ¿no? – dijo el hombre, con cierta nostalgia que a Gary se le hizo familiar de su propio abuelo. – Siempre las recuerdo, cada una de ellas con aprecio. Esa Medalla Alma la gané durante la primera parte de mi viaje derrotando a Koga. Mi Slowbro, Magby y Doduo derrotaron a su Venomoth, Golbat, y su… ahora no recuerdo bien, creo que fue un Muk o un Weezing, pero el caso es que lo vencí. Esa Medalla Glaciar fue por derrotar a Pryce en Johto. Y déjame darte un consejo: si alguna vez vas a Johto, evítalo a toda costa. Es un gruñón malhumorado.

- "Claro, evitaré a un líder de gimnasio que obviamente usa un tipo con toneladas de debilidades, solo porque un viejo raro me lo dice." - pensó.

- Utilicé al Houndoom que tienes al lado para vencerlo, junto con mi Girafarig… pero supongo que no querrás que recapitule cada elemento de mi pasado. Vamos al grano directamente. Dime, ¿tú lees?

Gary estaba seguro de que esa línea estaba mal de alguna manera. Según él recordaba, debería ser, "Dime, ¿tú sangras?"

- Tengo curiosidad. ¿Alguna vez leíste el libro "Para ser el mejor, mejor que nadie más"? – El hombre hizo énfasis en el subtítulo, más como parte de la pregunta que como parte del título del libro.

- He escuchado de él, pero nunca tuve oportunidad de leerlo. Tengo entendido que lo escribió un sujeto llamado Casey Snagem…

A Gary se le fue la voz al darse cuenta que el hombre que tenía enfrente era de hecho el autor de ese famoso Best-seller de Castelia Times. En su defensa, la mente del muchacho todavía seguía concentrada en lo que había pasado durante la pelea. En serio, ¿qué diablos tenía aquel Chesnaught? Snagem exhaló un suspiro al darse cuenta de lo que tardó el muchacho en darse cuenta de quién era.

- ¿Qué sentido tiene vender millones de copias como parte de un gran debate moral si nadie te reconoce? Tal vez debería dejarme crecer un bigote de novelista distinguido…

Con las últimas palabras, todos los Pokémon cercanos levantaron la cabeza y le echaron una mirada asesina, encabezados por su Clefairy. Las seis Pokébolas de su cinturón se abrieron, y rápidamente se les unieron Chesnaught y Lilligant, al igual que un Swampert, Magmortar, Dodrio, y Stantler, todos de edad avanzada.

- ¿Por qué siempre todos se ponen del lado de mi esposa con eso? – se quejó. En ese instante todos dejaron de mirarlo, y fueron a buscar algún sitio en la habitación para dejarse caer y escuchar o ponerse a dormir, cada uno con su propio nivel de dignidad: Lilligant se fue al sillón más lejano sentándose en él como si fuera un trono, mientras que Swampert se dejó caer con un golpe seco al suelo y empezó a roncar.

- Como sea, hoy estabas hablando acerca de ser un futuro Maestro Pokémon. Quiero aclararte que no es que piense que no puedes conseguirlo: ciertamente tienes talento para lograrlo. Solo me pregunto, ¿qué significa ser un Maestro Pokémon para ti?

- Un gran entrenador, ¿qué no es obvio? – replicó Gary, como si el hombre le hubiese preguntado si el cielo era azul.

- Sí, pero según tú, ¿qué hace grande a un entrenador? En mi viaje, esa pregunta sola causó cinco peleas en bares en Sinnoh, tres de las cuales fueron con un viejo rival mío llamado Reggie, aunque él fue quien las empezó la mayoría de las veces.

- Un gran entrenador gana sus combates. – respondió Gary. Casey levantó una ceja ante su respuesta.

- Pero entonces, ¿cuándo se vuelve grande un entrenador? ¿En qué momento es que las victorias equivalen a maestría? – le preguntó Casey. Gary trató de responder, pero de pronto se encontró sin poder dar una respuesta a eso. – Puedes tomarte tu tiempo, me gusta ver a la gente sacando sus conclusiones y cómo llegan a ellas, incluso si estoy en desacuerdo con ellas.

Casey dejó que Gary reflexionara en la pregunta con calma. El cuarto permaneció en silencio por varios minutos, hasta que Gary pudo dar con una respuesta que le gustaba lo suficiente.

- Bueno, un Maestro Pokémon tiene que ser realmente bueno. Un Maestro Pokémon tiene que ser alguien que gana una Liga Pokémon. No tiene que ser Campeones o del Alto Mando, pero más o menos tienen que estar a ese nivel.

Gary sentía que esa era la mejor respuesta. Después de todo, era algo exclusivo, pero no tanto como para ser inalcanzable. Casey asintió, pero fue más como si dijera "entiendo", que si fuera que estaba de acuerdo con lo que decía.

- Entonces, según tu opinión, ¿los únicos dignos de ser llevar el título de Maestros Pokémon son los que ganan una liga? ¿Asumo que te refieres a una de las mayores, y no a una más especializada como la Liga Naranja o la Copa Remolino? – volvió a preguntar Casey, y Gary asintió. – Muchos están de acuerdo con tu visión, Gary. Ciertamente no es una mala visión, de hecho es una de las tres principales escuelas de pensamiento en el tema. Hay otras un poco más especializadas, como que un Maestro tiene que capturar a todos los Pokémon, o que hay que ser miembro del Alto Mando o Campeón para ser un Maestro, pero esas tienen poca tracción. Tu visión es una de las que tiene más seguidores. Para ellos, solo unos pocos son verdaderos Maestros, y solo uno de ellos gana el título en cada región anualmente: Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh, Unova, Kalos… La pregunta de si los Coordinadores Pokémon pueden ser considerados Maestros suele ser descartada por estas personas. Pero hay otras escuelas de pensamiento. Hay quienes piensan que un Maestro Pokémon es alguien que logra ganar ocho medallas.

- ¿Eso es todo? – preguntó Gary, pensando que esa era una calificación poco impresionante.

- Admito que hay algunos huecos en esta teoría. Después de todo, puedes entrar a la liga con una sola medalla si cumples las condiciones correctas, de la misma manera que con ocho medallas. Pero piensa que en cada región, algunos gimnasios son mejores y más desafiantes que otros. ¿Acaso alguien que peleó contra los gimnasios más fáciles merece un lugar junto a los que entrenaron los más difíciles? Yo personalmente, en mi experiencia personal, me suscribo a la visión de que un Maestro Pokémon es alguien que compite en ligas y torneos similares con regularidad. – La última parte la dijo como si fuera un hecho.

- Eso todavía suena algo débil. – comentó Gary, sin tragarse ese punto de vista. – ¿Me está diciendo que un sujeto al que lo eliminan en la primera ronda del torneo que hace la liga cada año es igual al que gana dicho torneo?

- Hablando estadísticamente, los entrenadores que son eliminados en las ligas o festivales en las primeras dos rondas no tienden a regresar sino hasta después de entrenar intensivamente, y a veces no vuelven a hacerlo. – notó Casey. – Ganar tres rondas, cuatro, llegar hasta la final… si haces eso cada año, no veo por qué no deberían respetarte como a un Maestro.

- Si no ganas, no veo por qué deberían tratarte como a un maestro. – dijo Gary. – Si sigues llegando al Top 32 cada vez que entras a una liga, difícilmente puedo tratarte como a alguien que logra ganar, o incluso como alguien que mejora su ranking cada vez pero no se lleva el oro a casa. Rayos, si lo pienso de ese modo, ¡alguien que gana una liga pero nunca más vuelve a competir no es un Maestro Pokémon!

Casey parecía listo para responder a eso, pero de hecho se veía sorprendido, como si nunca hubiera considerado antes esa idea en particular.

- Sí… esa es una pregunta interesante. ¿Qué tal si compites en una sola liga, pero la ganas? ¿Serías mejor que alguien que compitió en varias y tuvo un progreso constante pero nunca llegó a ganar? Tendré que pensar en ello y darle una respuesta en mi próximo libro. – En ese momento, las tres cabezas de Dodrio graznaron en respuesta. – Sí, esta vez me aseguraré de comer bien mientras lo hago.

- Y bien, ¿qué hay con usted? No veo ningún trofeo de ligas por aquí, así que asumo que nunca ganó ninguno. – Gary mantenía la presión con sus comentarios. Casey se encogió de hombros.

- Top 16, Top 8, Top 8, Top 4, Top 8, y Subcampeón. – dijo sin amilanarse. – ¿Te gustaría saber cómo perdí cada una?

- Si su explicación sirve para acallar los ronquidos de su Swampert, claro, adelante. – Gary sonrió algo divertido al decir eso. Casey comenzó a relatar.

- La primera, perdí por mis propios fallos. En aquel entonces era un novato holgazán. Es cierto, también pasó que me habían secuestrado unos extorsionistas, pero al final fue porque fallé en entrenar a un Pokémon muy poderoso, y perdí porque se quedó dormido y se rehusó a pelear. Suerte para mí que los memes no estaban de moda, o jamás podría haberlo superado.

Gary notó que el Magmortar se daba la vuelta para taparse el sonrojo, eso era algo digno de ver.

- Después de eso, pasé un tiempo por las Islas Naranja, y logré ganar allí. Por supuesto, esto fue mucho antes de que el actual líder asumiera el cargo, así que no puedo decir con certeza si podría haber ganado contra el actuar líder principal Drake. Pero eso no es aquí ni allá. Luego de eso, lo que me costó fue la fuerza de mis oponentes y no mi propia debilidad. Perdí contra un Pokémon que jamás había visto en un encuentro brutal; un Blaziken, si tienes curiosidad. Y mi siguiente derrota fue contra una Jigglypuff con vestido de princesa. – Gary lo miró con escepticismo, como queriendo aguantarse la risa. – No es broma. Lo tengo en videocaset.

- ¿Video qué? – Gary inclinó la cabeza al oír esto. Casey solo negó con gesto de "los jóvenes hoy en día".

- Mi derrota en el Top 4 fue muy extraña. Acababa de derrotar a uno de mis mayores rivales, llamado Reggie, en una gran batalla, la tengo enmarcada allá, como puedes ver. Purugly fue crucial en lograrlo, de no ser por él tendría una larga línea de ochos en mi carrera. Aunque sigo sin entender de dónde sacó a aquel Swalot, esas cosas no son nativas de Sinnoh y esta era su primera liga. Y luego, su siguiente oponente me salió con un Darkrai.

- ¡¿Un Darkrai?! – exclamó Gary sorprendido. Él sabía que, en cierto momento, hubo un sujeto misterioso que utilizó legendarios en una liga de Sinnoh, pero hablar con alguien que estuvo allí en persona y lo vio con sus propios ojos…

- Sí, un Darkrai. Creí tener unas cuantas ideas decentes usando a mi Ledian, Tropius y Dodrio: los dos primeros sabían usar Velo Sagrado y tanto Ledian como Dodrio tienen la habilidad Pájaro Madrugador. No sirvió de mucho, aunque Swampert consiguió acabar con esa cosa con mucha dificultad. Y luego me sacó un Latios, que acabó con Swampert y Houndoom. Clefairy apenas logró empatar contra él, pero quedé fuera. – Casey se quedó de pronto pensativo. – Ahora que lo pienso, ¿qué habrá pasado con Tobias? Escuché que estaba interesado en capturar a un Celebi, pero desde entonces nadie ha sabido de él…

- "Bueno, mientras no me toque ningún sujeto que tiene tres legendarios, todo bien." – Gary no pudo evitar pensar eso, no quería encontrarse con ese tipo. Encogiéndose de hombros, preguntó. – Entonces, ¿luego siguió donde bajó su ranking?

- Una evolución espontánea de Larvesta. Fue un verdadero dolor. – Lilligant resopló de manera altanera ante el recordatorio. Al parecer estaba de acuerdo con lo que dijo su amo, fuera lo que fueran los Larvestas. – A pesar de mi posición al final, me divertí mucho en Unova. Atrapé a muchos de los Pokemon que están hoy conmigo: Simipour, Golett, Braviary, Durant, Scolipede…

Gary notó que Lilligant de manera instintiva se agarró su flor de manera protectora ante la mención del último Pokémon.

- Y luego de eso vino Kalos. Una región muy hermosa, aunque no puedo decir mucho de los artistas de por aquel entonces. Conozco de los concursos, viajé con un coordinador llamado Robert en Johto y Hoenn en mis tiempos. Un duro trabajador, aunque tiene un gusto peculiar con la longitud del pelo. Como sea, parecía muy… estrecho para mi gusto. Y podrías también argumentar por la exclusividad femenina, pero eso ya está más allá de esta conversación. Ganamos, llegamos a la liga Kalos, y logré llegar a la final después de vencer a un maestro de Mega-Evolución llamado Remo.

- Mega-Evolución… – repitió Gary. – ¿Es eso que le permite a ciertos Pokémon cambiar de forma y volverse más fuertes?

- Correcto. Fue muy difícil pelear contra ellas, especialmente ya que jamás encontré ninguna Piedra Activadora o Mega Piedra que pudiera utilizar. Una lástima. Luego de eso, pelee contra una mujer llamada Mabel, que solo entró al torneo porque uno de sus nietos se lo pidió. Supongo que ella definitivamente cuenta junto con Tobias en ese debate de si un retador que gana su primera liga merece ser considerado maestro como una buena evidencia para ese argumento.

- Entonces, ¿lo que dice es que lo venció una abuelita? – inquirió Gary, haciendo que Casey se riera.

- Una abuelita con Mega-Evolución, pero sí. ¿Alguna vez peleaste con un Mega-Mawile? Te lo aseguro, son terribles, golpean con la fuerza de un Slaking y se ejercitan con regularidad en vez de holgazanear.

- "Nota personal, evitar a los Mega-Mawiles." – pensó Gary. Luego en voz alta, decidió usar como arma todo lo que había aprendido de la discusión para dar el golpe de nocaut. – ¿Y entonces qué? ¿Usted nunca pudo ganar, así que cambia las reglas para sentirse mejor?

- Conocí a mi esposa en Sinnoh, aunque en ese entonces solo éramos buenos amigos. Kalos hizo que eso cambiara, aunque esos shorts unovanos definitivamente ayudaron a encenderme la chispa. Sus padres eran dos entrenadores de alto rango que creían que tenías que ganar una liga o sino eras un don nadie. Mi esposa no es una debilucha de ninguna manera: en las tres ligas en las que competimos juntos, tuvo un récord de 8-4-4. Perdió sus batallas contra el eventual subcampeón de Sinnoh, y los ganadores de Unova y Kalos, todos entrenadores muy habilidosos y no había por qué avergonzarse de ello. Pero eso no fue suficiente para sus padres…

La última línea la dijo con más amargura de lo que Gary le había escuchado hasta ese momento.

- Dime, eres huérfano, ¿verdad? – preguntó Casey. Gary involuntariamente abrió la boca sorprendido por la pregunta. – No debería sorprenderte, puedo verlo en tus ojos. Me recuerdas mucho a mí de joven. Aunque con ese apellido, Oak… asumo que debes ser el nieto del Profesor Oak, ¿verdad?

- Sí. – Qué extraño que la gente no solía hacer esa conexión a menudo. Quizás debería presumirla un poco más, o teñirse el pelo de gris.

- Es un buen hombre, el Profesor Oak, y dudo mucho que te haya tratado mal. Sin embargo, ninguno de los dos experimentó a sus padres. Tener un padre y una madre, a una madre solitaria o a un padre solitario. Ni siquiera tener dos padres o dos madres, o inclusive múltiples…

- ¿Eso es posible?

- Sí, es posible. Los padres son capaces de ser personas maravillosas, y me gusta pensar que yo soy uno de ellos. Pero algunos también pueden ser crueles. Hay padres que viven para sus hijos, y otros que viven con ellos. Yo personalmente creo que solo ser parte de la vida con tus hijos es mejor que dedicar toda tu existencia a ellos. Por supuesto, vivir solo para tus hijos es mejor que lo que hacen algunos: vivir a través de ellos.

- Um, ¿cómo exactamente? – Gary trató de imaginar cómo funcionaría eso. Cada vez que intentaba imaginarse a su abuelo de ese modo, se sentía estúpido. Sin mencionar escalofriante y patético.

- Aunque los padres de mi esposa eran entrenadores hábiles, nunca lograron ganar una liga. Así que esperaban que su hija ganara una por ellos. El problema que tuvieron con su primera derrota fue menor, y los dos nos dimos cuenta de eso con el tiempo. Empezamos a mejorar con más claridad después de Unova, pero después de Kalos… sí, hay una buena razón por la cual mis hijas nunca han conocido a esos dos.

- ¿Qué, la desheredaron o algo así? – dijo Gary. No podría ni imaginarse lo que tendría que hacer para que su abuelo le hiciera algo así.

- Sí, sin mencionar una serie de peleas brutales, la última de las cuales ya fue directamente con los Pokémon. Politoed, Scizor, Toxicroak, Magnezone, Gastrodon, Forretress, también un Skarmory, Tyranitar, Gengar, Breloom, Machamp, y Starmie del lado de ellos. ¿Quieres la lista de los Pokémon que mi esposa y yo usamos, o ya estás aburrido?

- No, estoy bien. Soy inmune a niveles letales de veneno de chácharas. – dijo Gary sarcásticamente.

El cuarto se llenó de risas de parte de todos los Pokémon que estaban cerca en aquel momento. Era difícil describir en particular a un Dodrio riéndose.

- Muy bien, si eres inmune, no te privaré de la historia. – Las palabras no parecían contener el mismo nivel de irritación que Casey. – Gabriela, mi esposa, tenía a su inicial Empoleon, Electivire, Simisear, Sawk, Gourgeist, y Avalugg, y yo tenía Chesnaught, Clefairy, Pangoro, Slowbro, Druddigon, y a mi Typhlosion con Híper-Mar de Llamas. ¿Alguna vez has oído de Pokémon con Híper-variantes de habilidades que incrementan el poder de sus ataques? Quizás te encuentres con alguno durante tus viajes, te sugiero leer mi libro al respecto, en cualquier librería puedes encontrarlo.

Todos los presentes le echaron una mirada por estarse promocionando sin pena alguna.

- ¿Qué? Con cada libro que alguien compre gano suficiente para reemplazar un foco y comprar un paquete de baterías AA. ¿Saben lo rápido que se gastan esas? Sin mencionar que el foco de la cocina ya empieza a fallar.

Gary trató de fingir que no vio a Swampert agitar su puño mientras dormía, como si maldijera al foco de la cocina. Le dolía el cerebro de solo tratar de pensar en eso.

- Como sea, los padres de Gabriela perdieron, igual que en todas las ligas en las que habían entrado, incluso hasta llegar a las finales. Esto no hizo que las cicatrices se fueran mágicamente, por supuesto. Ganar puede crear una amistad, pero no puede reparar los lazos familiares o una devastación. Fue por aquel entonces que dejamos de competir. Antes de eso habíamos planeado volver a Kanto y competir otra vez aquí, pero su corazón nunca más volvió a estar en ello. Un sujeto de ropas extrañas llamado Tucker nos lo dejó muy claro, pero hasta donde sé no lo conocerás, así que no es relevante.

- Sujeto de topas extrañas llamado Tucker… sí, he escuchado de él. Aparentemente es parte de algo llamado la Frontera de Batalla. – dijo Gary. Casey parecía sorprendido.

- ¿En serio? Qué extraño. Como sea, poco después de eso decidí retirarme cuando ella perdió la chispa, ya que sentí que seguir sin ella sería algo insensible de mi parte. Después de un tiempo me puse a pensar. No todas mis peleas en bares fueron con Reggie después de todo: tuve muchas con otros entrenadores a los que en ese entonces no entendía, pero ahora sí. La mayoría, eran entrenadores y coordinadores que solo veían el Mundo de la liga, o el del Gran Festival, como un lugar donde tenías que ganar o eras patético. Muchos de ellos cayeron en depresiones autodestructivas, muy triste de verdad. Otros se pusieron a insultar a Robert por cosas que estoy seguro que no eran ciertas, y creo que en una de esas peleas me cayó un Magikarp en la sopa y otro rodó por las baldosas del piso…

Gary no estaba seguro de querer saber más detalles de ese incidente. Pero aun así lo dejó continuar.

- Por un tiempo consideré incursionar en la política, pero después que Gabriela y mis Pokemon expresaron sus preocupaciones respecto a eso… – Por la forma en como dijo el término, Gary dudaba que hubiera muchas palabras, tal vez más amenazas de fuego y rayos en vez de ellas. – Decidí que sería mejor volverme escritor. Con mis palabras, espero poder convencer a las personas que hay más formas de ser un Maestro Pokémon que solo ganar la liga. Que no merecen que los traten como basura si no ganan, y siguen siendo personas grandes y maravillosas.

Casey finalmente se puso de pie, y Gary hizo lo mismo, pensativo en todo lo que acababa de escuchar.

- Muy bien, creo que ya te retuve el tiempo suficiente. ¿A menos que quieras seguir oyendo más relatos?

- No gracias, ya estoy bien así. – dijo Gary.


Ciudad Fuchsia, una semana después…

- Ya estás listo. El torneo empezará mañana. Te esperamos a eso de las 9:00. – le sonrió la recepcionista.

- Gracias. – Gary asintió y finalmente entró a los límites de la ciudad, pensativo.

Después de ganar este torneo, iría por su séptima medalla en el gimnasio local. Después iría a otro para conseguir la que le faltaba, y luego a prepararse para la Liga Índigo.

- "¿Qué pasará si pierdes?" – De pronto resonó la voz de Casey Snagem en su oído. – "Si en tu primera vez en la liga terminas en el Top 16, ¿eso es un fracaso? O tal vez el Top 8, o…"

- Ya cállate. – murmuró entre dientes, tratando de acallar ese susurro.

Un Maestro Pokémon era alguien que ganaba todas sus batallas, que era el mejor como nadie más. Pero en el momento en que ese pensamiento cruzó su mente, la puerta de un supermercado se abrió frente a él, dejando salir a dos personas que Gary reconoció al instante.

Una era una niñita de unos doce años, con pelo largo rubio en una coleta y un sombrero de paja. Iba cargando más bolsas de las que podía aguantar y tenía dificultades. El otro era un chico de la edad de Gary, con pelo oscuro y ojos rojizos. Tenía un Pikachu sobre su hombro, y en las manos llevaba una cantidad similar de bolsas. Pero ninguno de los dos se dio cuenta de su presencia. Mejor así, no estaba de humor ahora.

- "¿Si perdiste una batalla, ¿eso quiere decir que nunca podrás ser un maestro?" – Esta vez no fue la voz de Casey la que sonó en su cabeza, sino la de la niña. Parecía sonar muy curiosa.

- Esas derrotas no cuentan. No fueron en la Liga. – se dijo a sí mismo Gary en voz baja.

- "Pero Red ya te venció antes, ¿qué te hace pensar que en la Liga será diferente?"

- ¡Ya cállate! – masculló Gary, tratando de silenciar la voz de la niña que seguía sonando en su mente.

- "Si ganas una liga en la cual Red compite, ¿qué pasará si no peleas contra él? Tal vez lo derrote un Magikarp que evolucione de manera espontánea o algo, ¿será igual de impresionante si no puedes superarlo directamente?" – volvió a preguntarle la voz de Casey.

Gary trató de sacarse el pensamiento de la cabeza, ignorarlo todo, pero simplemente no podía.

- "¿Puedes soportar la idea de que tal vez haya escenarios que no podrás superar, sin importar cuántas veces pelees? Pokémon que nunca antes hayas visto, legendarios, Mega-Evoluciones, ¿acaso el resultado final nulifica todo lo que has logrado hasta entonces? En cada Liga, ¿acaso solo hay un entrenador que merezca ser tratado con respeto, y todos los demás deberían ser despreciados solo por no ser ese único?"

Gary sacó su Pokédex, decidiendo que tenía que poner su mente ocupada en otras cosas. No creía que fuese bueno para la salud que sus pensamientos le replicaran de ese modo.

- Pokédex, búscame libros electrónicos, por favor.

- SÍ, JOVEN GARY. ACTUALMENTE HAY UNA OFERTA ESPECIAL DE LAS NOVELAS ESCRITAS POR SHAUNTAL. TAMBIÉN HAY UN 50% DE DESCUENTO EN LOS LIBROS DE CASEY SNAGEM. ¿ESTÁ INTERESADO?

- No.

FIN.


Notas del traductor:

OK, disculpen el retraso con este, pero ahora sí, por fin lo terminé. Este es uno de mis oneshots favoritos del Resetverso, y en gran parte porque me puso a reflexionar. Me cuento entre aquellos que estuvieron furiosos de que Ash perdiera en la Liga Kalos, pero cuando leí esto me tuve que reevaluar mi opinión inicial. Parafraseando las palabras que dijo Crossoverpairinglover en las notas finales de la versión original de esto, Ash no es ningún fracasado por no ganar ningún campeonato de liga hasta ahora, y menciona también que la gente se puso furiosa porque Ash no se deprimiera, no se quejara o insultara a Alain de alguna manera. De cierto modo, es un signo de buen carácter aprender a sobrellevar las derrotas. Es decir, las veces que Jessie se enfurece cuando pierde un concurso, ¿quién quiere actuar con esa inmadurez?

Ahora, la definición de Maestro Pokémon es algo muy abierto, y se deja como un concepto vago a propósito. En todo el canon de Pokémon puede significar cualquier cosa desde ganarte las ocho medallas hasta atrapar a todos los Pokémon, o competir en ligas de manera regular. No se trata solo de ganarlas. Aparte, piensen que las Ligas Pokémon en los juegos son totalmente diferentes a las del anime. En el primero, tenemos solo a cinco oponentes (seis en Unova), y cuatro de ellos siempre con tipos similares que podemos masacrar a veces con un solo Pokémon. En el anime, tenemos un torneo con decenas de entrenadores, y los equipos no tienen patrones específicos, nunca podemos saber qué nos tocará. ¿Quién es mejor, el chico que gana con facilidad, o el que logra llegar lejos teniéndolo difícil por el camino? La gente se enfureció tanto con la derrota de Ash en Kalos (incluyéndome) que se negaron a ver todo lo demás. Por un solo detalle, no cambia el hecho de que la saga X&Y fue genial, y hasta cierto punto hasta mejor que la serie original cuando Takeshi Shudo (mis respetos para él y que en paz descanse) era el escritor. Al menos para mí, este ha sido el punto más alto del anime.

Y bien, salidos ya de la controversia, a partir de ahora comenzaré con los oneshots que tienen la subtrama que mencioné anteriormente. Empezando con uno centrado en un líder de gimnasio de Unova (específicamente Clay) que les dará introducción a un detalle que no muchos suelen meter en historias del anime. Creo que les va a gustar. Gracias por los reviews a BRANDON369, dragon titanico, pirata, darkdan-sama, sonicmanuel y MardGeer117. Nos vemos en el próximo, pero no les diré fecha exacta, por ahora, me ocuparé de otras historias y compromisos, manténganse al pendiente.