Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, no me pertenecen.
Muchas escenas, detalles o diálogos están tomados o inspirados en la serie, puesto que sigo el hilo argumental a grandes rasgos desde la segunda temporada.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien y conocer gente, NO soy escritora.
Capítulo 9
Sin perder un segundo, Yelina volvió a salir del pasillo, dirigiéndose a una sala de espera donde sacó su segundo móvil, llamando a Michael.
-Yelina ¿todo va bien? –Preguntó al otro lado la voz tensa de Michael.
-Sí, de momento. Creo que he descubierto el por qué de que Mahone os quiera matar con tanto ahínco. Trabaja para la compañía, pero porque le han chantajeado con matar a su familia si no lo hace. Hoy han atropellado a su hijo.
-Eso es horrible... Pero aún así, intenta matarnos sabiendo que somos inocentes, y aunque tenga una buena razón, debería optar por otros caminos. Esa gente es una traidora, no se puede negociar ni creer en sus promesas.
-Lo sé, pero igual él no.
-Yelina, no te metas en líos. Odias a Mahone; ¿Por qué ahora sientes lástima por él?
-No es lástima, -Mintió, aunque no siendo muy consciente del todo. -Es sólo que es injusto. Sé de qué bando estoy, Michael, no voy a dejaros colgados, desde luego voy a continuar con el plan.
-No lo digo por eso, no dudo de ti y lo sabes. Pero si de verdad consigues que confíe tanto en ti como para contarte la verdad, suponiendo que de veras sea esa, la compañía irá también a por ti, y ya tiene demasiados blancos.
-Lo sé, pero confía en mí. Sé lo que tengo que hacer. ¿Cómo va el plan para salir del país?
-Estamos pensando en otras opciones, te diré más cuando lo sepamos. Cuídate mucho, Yelina.
-Y vosotros, por favor. Por cierto, tratar de no disparar a más agentes federales, o no podréis volver a Estados Unidos limpios más. Díselo a Lincoln, anda. –Comentó sonriendo levemente, para después colgar y volver en busca de Mahone.
Alex miraba nervioso por la ventanilla del avión, sin darse cuenta de que sus manos temblaban y su corazón latía rápido, fruto de llevar demasiado tiempo sin sus pastillas. De pronto giró el rostro al sentir como Yelina se posicionaba a su lado de nuevo, agarrando una de sus manos mientras le miraba seria.
-¿Necesitas algo?
-No... Puedo aguantar, estoy bien.
-¿Cuánto llevas sin tomarla?
-Veinticuatro horas. Nunca había pasado tanto.
La mujer apretó los labios pensando que aquello era más serio de lo que imaginaba, para después fijarse en que la zona del hombro izquierdo del hombre tenía una pequeña mancha de sangre.
-Hay que cambiarte el vendaje, está sangrando. Deja que te ayude, buscaré algo limpio para vendarlo.
La mujer se levantó de nuevo sin que Mahone se inmutase, pues sólo podía pensar en dar caza a los hermanos, o su hijo pagaría las consecuencias de nuevo, y de una forma definitiva.
-Has tenido suerte, vienen preparados. –Dijo trayendo una compresa nueva y algo de agua oxigenada para desinfectar, mientras el hombre la observaba con una fugaz sonrisa, quitándose la camiseta hasta dejar el hombro herido a descubierto.
-No tienes por qué hacer esto.
-Lo sé, pero tú no puedes solo, y no te gustaría que se infectase. ¿Qué te ocurre? Noto que algo te perturba y deberías estar feliz porque tu hijo vaya a recuperarse bien. –Agregó mientras limpiaba la herida.
-Tengo problemas que resolver que no logro quitarme de encima.
-Quizás alguien pueda ayudarte.
- No, en esto nadie puede ayudarme. Sólo yo puedo solucionarlo, y tengo que empezar por atrapar a Scofield. –Respondió rápido con una sonrisa a media asta, fruto del nerviosismo mientras ella terminaba de cubrir su herida.
-¿Por qué, qué tiene que ver con lo que pueda sucederte? No eres el responsable directo.
-Créeme, no quieres saberlo. -Comentó sin mirarla, para después levantarse y huir de su lado evitando más preguntas, tras dedicarle un casto gracias.
Segundos después de que el hombre se hubiera alejado, la chica sintió vibrar uno de sus teléfonos, encontrando un mensaje de lo hermanos, que abrió sin dilación.
"Parece ser que nos quedaremos algo más por aquí. Hemos descubierto algo que la compañía quiere, una prueba sobre la inocencia de Linc. Nos veremos por Chicago. Intenta mantenerlo alejado."
La castaña frunció el ceño sin entender, preocupándose instantáneamente al intuir los peligros del plan. Estar tan cerca no podría traer nada bueno, y si Alex trabajaba para la compañía de verdad, se enteraría en cuestión de poco tiempo.
Habían pasado sólo dos días y aún Yelina no tenía nuevas noticias sobre los hermanos, con lo que se dedicaba a fingir que estaba tan perdida como el resto de sus compañeros en encontrar el significado del último paso del plan de Scofield para huir de Estados Unidos
Mientras tanto vigilaba muy de cerca de Mahone, que parecía más irritable y nerviosos que nunca tras no encontrar el paradero de los hermanos, gritando y golpeando cosas cada vez que la exhaustiva investigación fallaba, o llegaba a caminos sin salida. Yelina pudo comprobar como a escondidas tomaba la pequeña pastilla, evitando el contacto con la gente la mayoría del tiempo.
Cuando tuvo un momento de descanso, se dirigió al parking donde, dentro de su coche, llamó al menor de los hermanos.
-¿Por qué no me has llamado aún para decirme qué ocurre? –Riñó al hombre en voz baja, mirando por los espejos.
-Lo siento, hemos estado muy ocupados haciéndonos con la prueba. Es una grabación de una conversación sobre Reinols y su hermano, demuestra que esta vivo y tendieron una trampa a Linc.
-¿De dónde ha salido?
-El padre de Sara la guardaba y por eso lo mataron. Ella encontró la llave y hemos conseguido la tarjeta que guarda la conversación. Ahora tenemos que ponerla en buenas manos.
-Puedo ayudaros con eso.
-De momento podemos apañárnoslas. Vamos a hablar con el fiscal general, parece ser que es un hombre integro, alejado de las manipulaciones de la compañía. Hemos quedado dentro de unas horas en el Millenium, a la altura de Columbus Drive.
-Bien, intentaré que nadie se entere de ello. Si la compañía lo sabe, lo descubriré.
-¿Cómo? –Preguntó sorprendido el hombre.
-Tengo el teléfono de Mahone pinchado.
-Te meterás en un buen lío si te pilla.
- Tú lo has dicho, si me pilla... Tengo que colgar, Michael. Hablaremos luego. –Dijo rápidamente, cerrando el teléfono mientras se acurrucaba en el asiento para no ser vista por Alex, que se dirigía hacia su coche, cuando se paró al recibir una llamada.
Yelina, con gran velocidad se apresuró a preparar su equipo y escuchar la conversación, tratando de ocultarse lo mejor posible.
-¿Diga?
-Están en Chicago. –Habló la voz del asiático al otro lado, haciendo que Alex arrugara el entrecejo, sorprendido.
-Eso es arrogante hasta para Michael. ¿Qué coño hacen aquí? no tiene sentido.
-Eso da igual, Alex. Cíñete a tu parte del plan. Se encontraran con alguien dentro de dos horas en el parque Millenium, no han dicho en que zona, así que, ingéniatelas y mátalos de una vez.
Antes de que el hombre pudiera contestar nada, Bill Kim le colgó, dejándole hacerse cientos de preguntas, aún sorprendido. Yelina aprovechó su despiste para salir del coche sin ser vista y volver al interior de la oficina, mandando un mensaje a Michael, comentándole lo que había descubierto, y que también acudiría al lugar, para protegerlos en caso de necesidad.
Cuando Yelina volvió al interior del lugar, encontró a Wisler, uno de los agentes que trabajaba para Mahone, hablando seriamente con el jefe de asuntos internos, quien después de un rato salió del despacho, acercándose a la mujer, que fingía trabajar.
-¿Agente Collins ha visto al señor Mahone? –Le preguntó mirándola, mientras esta se lo pensaba un momento.
-Lo he visto marcharse hace poco. ¿Quiere qué le diga algo? ¿Ya se ha aclarado el incidente o tengo que preocuparme? –Dijo ella sonriendo levemente, mostrando total tranquilidad.
-De momento usted no. No puedo decir lo mismo de Mahone.
Acto seguido el hombre se fue del lugar, dejando a Yelina intrigada. ¿Habría descubierto que era todo mentira? Imposible o ella estaría esposada en aquel momento pero, entonces qué ocurría.
La chica sacó su teléfono y mandó un mensaje a su contacto en Washington, para descubrir que tramaba asuntos internos. Pero de momento tenía algo importante de lo que ocuparse.
