¡Hola queridos y adorados lectores! Sí, sé que ha pasado mucho tiempo y no tengo vergüenza, lo siento. Cuando dije que mi actividad laboral ha estado caótica no mentía.
Antes de empezar el capítulo quiero decir dos cosas. La primera; una linda y amable lectora me preguntó por qué escribía lo diálogos con comillas y no guiones (que es lo correcto) ya que la lectura con comillas es un poco tediosa y se pierde el hilo mientras lees; y la verdad es que me quiero disculpar con todos ustedes. La mayoría de los fics que leo son en inglés, hace bastante tiempo que no leo uno en español, me acostumbré tanto a ver las comillas para indicar diálogos que se me olvidó completamente que en español se usan los guiones. Ya corregí ese error en todos los capítulos, lo siento mucho lectores, soy una persona un poco despistada.
La segunda, alguien me pidió si le podía pasar mi Facebook y ser amigas por ahí, y la verdad es que no me molesta, pero desde este momento les digo que no publico nada de anime en mi Facebook, absolutamente nada, si quieren agregarme yo no tengo ningún problema, pero están advertidos, no encontraran nada ahí.
¡Ya por fin el capítulo! Este es un ObiSaku, ¿Por qué no TobiSaku? Se preguntarán, porque un ObiSaku tiene más sentido y me permite escribir más cosas y la verdad es que me gusta el ObiSaku y soy un ser indulgente conmigo misma, me gusta consentirme. "It's not what it looks like" o "¡No es lo que parece!"
Obito tenía la peor suerte del mundo, todo el mundo sabía y aceptaba ese hecho universal, así como las leyes de la gravedad. No es que fuera idiota o algo parecido, no, de hecho Obito era una persona muy inteligente y con mucho talento, solo que tenía la peor suerte del mundo, lo cual hacia un poco difícil su trabajo de policía.
Empezaron a sospecharlo cuando iba a la escuela, las sustancias en su clase de química le explotaban en la cara aún y cuando todavía no las había mezclado, siempre pasaba algo que provocaba que no pudiera llegar a tiempo a ningún lado. Cuando fue a hacer su examen para entrar a la academia de policía todos los semáforos de la ciudad dejaron de funcionar creando un caos vial que hizo que fuera imposible para él llegar temprano. Fue con un poco de ruegos (y unas cuantas lágrimas en sus ojos mientras le suplicaba a su tío Fugaku, no que alguna vez fuera a admitirlo) que lo dejaron presentar el examen.
Cuando entró a las fuerzas policiales su falta de suerte se hizo aún más notoria, en una ocasión, tratando de hacer una redada sorpresa en el corazón de una organización de traficantes de drogas, su estómago gruñó tan fuerte que alertó a los bandidos, si su compañero Kakashi y él salieron con vida fue porque ambos tenían una excelente puntería y unas sorprendentes ganas de sobrevivir.
Siguiendo su mala racha, al ser trasladados al hospital para atender las heridas que su pequeña aventura les dejó, se enteró de que Rin, la mujer de la que había estado enamorado desde que tenía uso de memoria y aquella por la que daría todo en su vida, estaba enamorada de su mejor amigo y compañero Kakashi, que ambos tenían una relación secreta desde hace tiempo y en el calor del momento y el sentimiento de perderse el uno al otro a flor de piel se comprometieron, en frente de un boquiabierto Obito con el corazón roto.
Después de unas cuantas semanas sin hablar con ambos, aislarse de todo y sentirse completamente miserable, decidió que estar en un mundo donde Kakashi y Rin estaban juntos era mucho mejor que un mundo donde ellos ya no formaban parte de su vida, así que finalmente habló con ellos y aceptó ser su padrino de boda.
Su vida de infortunios y malas rachas siguió su curso, nada fuera de lo extraordinario pasaba en su vida (si no tomabas en cuenta su peculiar suerte). Pero su título como la persona con la peor suerte del mundo llegó cuando tenía 32 años y entró una nueva generación de reclutas entre los que se encontraba su primo Sasuke y sus mejores amigos Naruto y Sakura. Él sólo conocía a los amigos de su primo por historias que escuchaba en las reuniones familiares, de lo escandaloso que era Naruto, lo mucho que su tía Mikoto adoraba a Sakura y los problemas en los que se metía el trio desde que se conocieron en preescolar, pero nunca los había visto en persona. Y deseo nunca haberlo hecho y seguir en una feliz ignorancia.
La primera vez que vio a Sakura se quedó total y perdidamente enamorado de ella.
Y si enamorarse de alguien 14 años menor que él no era suficiente, el que Sakura no le diera ni la hora del día definitivamente era la cereza del pastel, lo último que le faltaba era estar enamorado de una persona que no lo veía de la misma forma. De nuevo.
Nadie podía culparlo realmente, Sakura era preciosa. Con su cara angelical, su llamativo cabello rosa, sus expresivos ojos verdes y una sonrisa siempre bailando en sus labios tenía a la mitad de la estación comiendo de su mano. El hecho de que fuera increíblemente buena en lo que hacia era solo un plus a su imagen perfecta. No tenía rival en los combates cuerpo a cuerpo y sus golpes eran demoledores.
Obito suspiró mientras esperaba el elevador, ya tenía dos años en esa situación y aunque se dijera todos los días que nada saldría de su estúpido enamoramiento y que lo dejara ya, no podía dejar de observarla cuando paseaba por su piso en la estación. Imaginando cosas que jamás sucederían.
La campanita indicando la llegada del elevador sonó mientras sus puertas se abrían dándole el paso; presionó el número de su piso mientras se arreglaba distraídamente su uniforme. Las puertas del elevador empezaban a cerrarse cuando un grito a lo lejos lo sacó de su ensoñación.
-¡Alto! ¡Detengan el elevador por favor! - Obito no esperó a fijarse quien era cuando su manó se movió rápidamente hacia los sensores de la puerta haciendo que sus puertas se abrieran de nuevo, levantando la mirada se encontró con la pelirrosa que corría apresurada hacia el él. El corazón de Obito de aceleró mientras la veía llegar a su lado y quitando su mano del sensor permitió que las puertas se cerraran. El pelinegro la miró recuperar el aire y esperó un poco a que la respiración de pelirrosa se regulara un poco.
- ¿Qué piso? – preguntó mientras la pelirrosa acomodaba su cabello desordenado por la carrera, Sakura soltó un pequeño suspiro y le dio una sonrisa
-El 5 por favor, muchas gracias Obito-san, si no hubieras detenido el elevador hubiera tenido que subir por las escaleras, y ya voy tarde a mi reunión con Fugaku-san… ¿Estás bien? ¿Tienes fiebre? – Lo miró extrañada al ver que la cara del pelinegro poco a poco se iba tornando cada vez más roja.
Obito no lo podía creer, estaba en un elevador con Sakura Haruno, ¡Solos!, y no solo eso, la pelirrosa sabía su nombre, ¡y estaba tratando de conversar casualmente con él! Obito no podía recordar alguna ocasión en la que la ojijade hubiera iniciado una conversación casual con él. Hasta ese día estaba seguro de que la pellirrosa no sabía de su existencia.
Estaba tratando de juntar valor para responderle sin sonar como un completo estúpido cuando la vio acercarse a él, demasiado cerca para la salud mental y cardiaca de Obito, con el corazón latiéndole desbocadamente la miró levantar su pequeña mano y colocarla en su frente. La pelirrosa abrió la boca para comentar algo cuando una fuerte sacudida los desbalanceo a ambos, por su cercanía la pelirrosa fue a caer contra el pecho de del pelinegro tirándolos al suelo, Obito soltó un gruñido de dolor y automáticamente puso sus manos en la cintura de la chica.
Después de otra sacudida donde las luces parpadearon el elevador siguió su curso como si nada hubiera pasado. Sakura se movió sonrojándose un poco por la situación incómoda en la que se encontraban, apoyando sus manos en el pecho de Obito (quien podía jurar que se le saldría el corazón de lo rápido que estaba latiendo) trató de levantarse soló para que un fuerte jalón en su cabello la regresara a su lugar, soltó un pequeño quejido y trato de levantarse de nuevo solo para sufrir la misma suerte. Obito se removió nervioso debajo de ella.
- Creo que mi cabello se atoro en uno de tus botones, espera un poco, trataré de desenredarlo – Sakura dio un vistazo al piso en el que se encontraban – Oh,no.
- ¿Qué pasa?
- Estamos en el piso 4 – ambos empezaron a moverse un poco desesperados tratando de solucionar la situación, la pelirrosa soltaba quejidos de dolor y Obito miraba cada dos segundos la puerta. El sonido de las campanas indicando que habían llegado al piso deseado sonaron y ambos se miraron preocupados. Las puertas empezaron a abrirse lentamente y Obito vio con horror como poco a poco una silueta se iba revelando, sus ojos se conectaron con los de la persona al otro lado de las puertas. Maldijo su suerte al darse cuenta de que era Kakashi, una de las personas que sabía de sus sentimientos hacia la pelirrosa.
- Obito…- Empezó Kakashi un poco desconcertado
-¡No es lo que parece! – gritó desesperado asustando a la pelirrosa sobre él, que levantó la cabeza rompiendo varios de sus cabellos por la fuerza pero librándose efectivamente. Rápidamente y con su rostro colorado por la vergüenza soltó un gritito de triunfo y en su desesperación por levantarse aplastó con uno de sus codos el abdomen de Obito dejándolo sin aire.
Murmurando un montón de palabras ininteligibles dio una reverencia para después salir rápidamente perdiéndose por los pasillos bajo la asombrada mirada de Kakashi. Obito soltó un quejido avergonzado y se levantó del suelo mientras el peliplata entraba al elevador. Antes de siquiera tener oportunidad de nada el pelinegro le mandó una mirada fulminante
- Ni una palabra –Kakashi no necesitó más para tragarse su comentario, lo dejaría llorar su desgracia por ahora, había tiempo de sobra cuando fueran al bar para molestarlo.
El resto del día fue como si Obito tuviera una nube negra sobre su cabeza haciendo que el normalente amable y alegre policía estuviera deprimido y cabizbajo. No podía creerlo, una oportunidad de oro se presenta y su mala suerte lo arruinaba todo de nuevo.
Estaba guardando sus cosas y preparándose para ir a casa, pensando en ese bote de helado que tenía preparado para los días especialmente malos cuando sintió una pequeña mano posarse sobre su hombro, girando su rostro y preparado para decirle a los chicos que hoy no estaba de humor para ir con ellos al bar, las palabras murieron en su boca cuando se encontró con los ojos increíblemente verdes de Sakura.
- Quería disculparme por lo de hoy – Empezó la pelirrosa un poco avergonzada, Obito estaba a punto de decirle que no pasaba nada, había sido un accidente cuando Sakura lo interrumpió – Sé que fue un accidente combinado con la mala suerte por la que eres famoso, pero realmente quisiera disculparme contigo, así que quería saber si quisieras ir por unas cervezas conmigo, yo pago – Sus ojos lo miraban tímidamente mientras se mordía el labio inferior con nerviosismo.
La sonrisa de Obito se expandió poco a poco, sí, tenía la peor suerte del mundo, pero eso no siempre significaba algo malo.
Uuggghh, ahora quiero cervezas, si pudiera tomármelas con un policía guapo sería un plus, pero solo las cervezas están bien.
Para los que se pregunten que pasó con Obito y Sakura, les diré que ambos se pusieron muy borrachos, terminaron en el departamento de Obito y despues de una mañana muy incomoda decidieron comenzar una relación, lo cual fue bueno por que en esa increíble noche Sakura quedó embarazada (recuerden, mala suerte)
¡Comenten! Díganme sus ilusiones, sus sueños, sus pensamientos en el capítulo y a quien quieren ver en el siguiente. Y cuando terminen de comentar pasen por mi historia It takes a Village y rían un poco más.
