Tavata: Creo que la experiencia de haber visto las películas en pantalla gigante es inolvidable para los fans de hueso colorado como nosotras ;o) En lo personal le encontré mil defectos a 'Revenge of the Fallen', pero los ignoré por completo porque era un momento mágico cada una de las 6 veces que la vi en el cine. Salió Soundwave y Megatron maltrató a Starscream… ¿qué más se pude pedir? Eso sí, luto por Ravage… Jajajaja, no puedo creer que todavía uses el jabón del Perro Agradecido, ¡buenísimo! Sobre el chile de Starscream… creo que es bastante obvio que sí le daría cierto uso, ejem… me refiero al comestible, ¿eh? Qué mal pensados que somos los mexicanos, por Primus! La tierra del albur, a mucha honra sí señor. Suzuoki y Millete son los actores de doblaje que hicieron la voz de Starscream en Japón y Francia, respectivamente.

destr: Sip, este capítulo fue de los más humorísticos, pero también va a haber algunos más obscuros, trágicos incluso, pero es parte del híbrido que estamos haciendo al escribir esta historia. Starscream está muy borracho, pero no se da cuenta porque es su primera experiencia con el whisky humano y también porque es muy orgulloso para admitirlo, pero va a seguir borracho durante este capítulo. Espero que te guste y felicidades por tu internet :o)

ady prime: Estoy de acuerdo contigo, nadie más que Optimus Prime puede ser el líder de los Autobots. Pseudo líderes como Hot Rod o Star Saber nunca le llegaron a los talones. Como Optimus y Megatron no hay otros, simplemente. Sobre la descripción de Starscream en su versión humana, ya mencionamos su estatura y peso. Es bastante atlético, delgado pero musculoso, aunque no en exceso. Para ser más clara, nos basamos en el cuerpo de Daniel Craig cuando hizo Casino Royale. Eso del período en los hombres es muy cierto. En su caso es psicológico, pero también tienen sus días en que están tan sensibles e irritables que es mejor ignorarlos un rato o ponerles el cuerno :oP

AMYLEE PRIME: Qué bueno que la cuestión de la edad no sea problema. Yo igual aviso para que no haya alguien que se vaya a atrofiar con el contenido erótico que este fic va a tener más adelante, pero qué bueno que no será tu caso. Te recomiendo que busques el jabón del Perro Agradecido la próxima vez que vayas al súper, es un clásico.

kalhisto azula: Mi peor enchilada ha sido con chile de árbol y prefiero olvidarla… Ojalá hubiera sido por una apuesta pero me lo comí por error, pensando que era pimiento rojo en una salsa. Ahí supe que eso de que el agua cura las enchiladas es una gran mentira, pero bueno, son cosas que aprendemos de niños :oP

Nancy: Lo curioso es que Seeker es un término que empezaron a usar los fans, pero se hizo tan popular que incluso ya lo usaron en 'Revenge of the Fallen', aunque le dieron otra connotación. Starscream de Armada también es muy sexy, pero yo en lo personal siempre preferiré al de G1, seguido del de Animated. No te recomiendo que pruebes un jalapeño, al menos no le des la mordida directamente. Es mejor en trocitos y acompañando a la comida, así es delicioso, aunque aquí en México hay gente que se lo come entero y como si nada. Ah, es cierto, en Perú le llaman ají al chile! Yo viví en Argentina tres años y también les decían así. Ese pipí de mono que dices ha de ser un infierno, con mi poca tolerancia al picante es seguro que me quemaría ;oP Por cierto, felicidades por tu video en youtube, ¡te quedó muy bien! Y mil gracias por la dedicatoria :oD



Capítulo 8

Corre, Starscream, corre

Starscream no tenía idea de lo atemorizantes que lucían sus camaradas de armas ante los ojos de un humano hasta que tuvo los sádicos ópticos de los Insecticons fijos en él.

Sádicos… y hambrientos. Al igual que el resto de los Decepticons, Starscream sabía que los Insecticons habían estado practicando repugnantes maneras de energizarse ante la falta de energon durante los siglos que habían pasado en la Tierra. Devorar seres humanos ciertamente no era ninguna novedad para ellos…

-Comida se acerca, acerca,- dijo Shrapnel, mirando a su presa con avidez.

-Bien, tengo hambre,- respondió ansiosamente Bombshell.

-Ni siquiera lo piensen, malditas cucarachas oxidadas,- espetó Starscream, retrocediendo lentamente.

-No te molestes en resistirte, criatura humana,- dijo Kickback mientras el trío empezaba a avanzar.

-Vas a perecer, perecer.

Starscream abrió la boca para protestar pero las tres imponentes figuras metálicas que se acercaban cada vez más le hicieron imposible formar palabras. Continuó moviéndose hacia atrás, hasta que su espalda desnuda tocó el frío metal de la pared detrás de él.

-A…aléjense de mí, malditos fenómenos,- logró tartamudear mientras se deslizaba por la pared lentamente. –No soy su próxima comida, ¿entienden?

-Es inútil insultarnos, insultarnos,- replicó Shrapnel. –Las amenazas vacías no van a interponerse entre nosotros y nuestra próxima comida, comida.

-Hueles tan delicioso…- siseó Kickback.

Fue entonces cuando Starscream se dio cuenta de que no tenía otra opción más que correr. Su instinto de supervivencia se activó en cuanto Bombshell se arrojó sobre él. Logró esquivar el ataque, por escasos centímetros, y corrió por el pasillo. Su cuerpo humano adquirió de repente mucha velocidad, impulsado por la adrenalina.

-¡Destrúyanlo, destrúyanlo!- ordenó Shrapnel mientras se transformaba en su modo alterno y daba caza a su presa, logrando atrapar con una de sus antenas el pedazo de tela floral que cubría la entrepierna de Starscream.

-¡No, maldita sea!- gritó el humano furiosamente mientras sentía el aire frío rozando sus partes íntimas. A pesar de su pánico, no pudo evitar sentir el conocido sentimiento de la humillación regresando de nuevo.

Odiaba su vida.

Pero, a pesar de odiarla, no estaba listo para dejar que terminara, y ciertamente no en las manos, o bocas, de esas tres bestias.

Llegó al final del pasillo y dio vuelta a la derecha, sin importarle hacia dónde se dirigía. Necesitaba pensar, necesitaba un plan. No había manera de que sobreviviera a una pelea con los Insecticons, pero tenía que encontrar una manera de continuar con vida. Esa era su única prioridad.

Entonces la vio.

El conducto de ventilación cerca de la base de la pared… Si podía llegar ahí estaría salvado. No había manera de que los Insecticons lo siguieran en un espacio tan estrecho. Era tan pequeño que apenas un humano podía caber…

Y él era un humano.

Llevando su cuerpo de huesos y carne a los límites, Starscream se lanzó hacia su objetivo; sus manos sujetaron desesperadamente la malla metálica que bloqueaba la entrada del ducto de ventilación. Tiró de ella frenéticamente, sacudiéndola con toda la fuerza que pudo generar, pero la delgada malla de metal se negó a ceder.

-Ahora te tengo,- escuchó a Kickback decir atrás de él.

Con las manos aún sujetando la rejilla, Starscream miró hacia tras y se encontró con el saltamontes metálico cada vez más cerca de él. Una furiosa patada de las patas traseras del Insecticon lo alcanzó en la cabeza, enviándolo al piso en una marea de dolor y confusión. Un grito escapó de su garganta.

-¡Aléjense de él, sucias pilas de chatarra!- gritó Skywarp mientras se materializaba de súbito entre los depredadores y su presa. –Si lo quieren, van a tener que pasar sobre mí primero.

El sonido de disparos láser resonó sin piedad en los oídos de Starscream, sacándolo de su momentáneo estupor. Sintió que un líquido cálido resbalaba por su rostro y se sujetó la cabeza, rápidamente entendiendo lo que había pasado.

-¡Screamer!- le gritó Skywarp mientras peleaba. –Corre, yo distraeré a estos bichos.

A pesar del dolor en la cabeza, Starscream asintió, incapaz de pensar en otra manera de reaccionar. Se puso de pie trabajosamente y comenzó a tirar de la rejilla de nuevo hasta que finalmente cedió.

Sin dedicarle un solo pensamiento a la obscuridad o a las reducidas dimensiones del conducto, el ex Seeker se impulsó hacia la pequeña abertura y entró.

Con la sangre corriendo libremente por su cuerpo desnudo, Starscream empezó a gatear por el ducto de ventilación, sintiéndose más débil a cada segundo. La claustrofobia empezó a apoderarse de él mientras se sentía cada vez más y más mareado. Para cuando llegó al otro extremo del ducto de ventilación sólo tuvo fuerzas para apoyarse en la rejilla hasta que ésta se desprendió, cayendo al piso junto con él.

Se quedó inmóvil en el suelo, con la rejilla de metal presionándose incómodamente contra su cuerpo cubierto de sudor. Pero no le importó. Era el velo rojizo nublando su mirada lo que captó su atención, la mancha de fluido que salía de su propio cuerpo y ensuciaba el metal purpúreo del piso como una macabra señal de su derrota.

-¿Screamer…?- escuchó a Skywarp mientras se teletransportaba al lado de él. El gran dedo metálico de su compañero aéreo lo tocó con rudeza en la espalda. -¿Estás muerto, Screamer?

-¿Acaso parece que lo estoy, idiota…?- Starscream contestó molesto, haciendo un gran esfuerzo para ponerse de pie. Una de sus manos cubrió su entrepierna, mientras la otra se dirigía hacia su frente, en donde encontró una herida abierta.

-Vaya,- dijo Skywarp, - realmente te ves como basura, bien podrías estar muerto. Frenzy me dijo una vez que los humanos pueden continuar funcionando aun después de muertos. Creo que los llamó zombis o algo así… No importa. Bueno, como estaba diciendo…

-¡No soy un maldito zombi, pedazo de estúpido!

-Hey, no te enfades. Estoy seguro de que puedes tener una vida feliz y plena como un zomb…

-¡Cállate antes de que te arranque la chispa vital con mis propias manos! ¡Y créeme que lo haré!

-Claro… gracias por salvarme la vida, Skywarp,- el Seeker negro se dijo a sí mismo sarcásticamente. –No fue nada, Starscream, fue un placer…

-¿Ya terminaste, idiota?

-¿Qué? ¿Querías algo, Starscream?

-De hecho, sí. Quiero que me teletransportes a mis cuarteles personales. AHORA.

-¿Qué te pasa? ¿De repente te dio miedo quedarte solo?

Starscream le lanzó una mirada asesina a su compañero aéreo antes de responder con una voz peligrosamente calmada. –No, estúpido. En caso de que no lo hayas notado, estoy sangrando. Necesito reparar esta herida de alguna manera y no quiero que nadie me vea en este estado.

Skywarp se arrodilló y levantó a su oficial superior, mirándolo con una mezcla de repulsión e intriga. La sangre corría en pequeños hilos entre los dedos de Starscream, que tenía la mano firmemente presionada contra su frente. Su torso y sus muslos estaban ya salpicados del fluido vital humano.

-Mmmh, ¿sabes Screamer?- dijo Skywarp tras un momento de silencio. –No te ves nada bien. Esa fuga de combustible rojo se ve desagradable… Tal vez deberías dejar que Hook te revisara.

-¡De ninguna manera!

-Screamer, lo digo en serio, podrías tener algún tipo de daño grave ahí… Pareces algo que yo limpiaría de la base de mi pie después de atacar un asentamiento humano.

-No voy a someterme a la piedad del sádico de Hook. Estoy bien. No tengo nada que no pueda arreglar yo solo.

-Ah, lo siento Screamer, pero no lo creo,- dijo Skywarp tajantemente mientras se ponía de pie con Starscream aún en su mano. –Además, si no te llevo con Hook ahora, TC lo hará, después de patearme el trasero.

-¡Dije que estoy bien, rayos!- se quejó Starscream. –Llévame a mis cuarteles ahora, Skywarp. Es una orden.

-Nop,- replicó el Seeker negro mientras su cuerpo comenzaba a desaparecer. –Por cierto, veo que te quitaste el vestido que te di… Realmente te debe gustar estar desnudo, ¿eh?


La mueca en el rostro de Hook reflejó justo cuánto estaba detestando la imagen ante su visor óptico. No era ningún secreto que el altivo Constructicon odiaba desperdiciar su talento y su tiempo en reparar a sus camaradas heridos en batalla, pero evidentemente ponerle enfrente a un paciente de carne y hueso era más que indignante. Era una ofensa.

-¿Y bien?- preguntó Skywarp. -¿Puedes repararlo?

-No,- respondió secamente el Constructicon.

-¡Oh, vamos…!

-Ya te dije que no, y ahora sácalo de aquí. Está manchando toda mi mesa con su repugnante fluido humano.

Starscream le lanzó a Hook una mirada de odio desde su lugar en el centro de la mesa de trabajo del cirujano Constructicon. Su mano derecha continuaba presionando el lado derecho de su rostro. Ambos, mano y rostro, estaban cubiertos de sangre. No sabía qué era peor, estar herido o sujeto al escrutinio de sus odiosos camaradas de armas. Al menos el resto de los Constructicons no estaban presentes en ese momento debido a que estaban haciendo reparaciones de mantenimiento en la sección opuesta de la base, lo que minimizaba grandemente el riesgo de burlas sobre su persona y probable desactivación.

-¡Te dije que no era necesario venir aquí, Skywarp!- se quejó. -¡Estoy bien!

-Sí, bien… Por eso tienes una fuga de fluido vital en tu óptico derecho, ¿no?

-Técnicamente, la sangre no proviene de su ojo, sino de esa pequeña área de filamento que tiene encima. Ceja, creo que es el término correcto,- dijo Hook, haciendo un acercamiento con sus sensores ópticos al área mecionada.

-¿Lo ves?- le dijo Skywarp. –Sabes de lo que estás hablando. Eso quiere decir que puedes repararlo.

-No voy a ensuciarme las manos con los fluidos de una criatura de carne. Sería degradante.

Skywarp sonrió. El punto débil de Hook era demasiado fácil de encontrar. Se sorprendió por no haberlo utilizado antes. –Bueno…- dijo desinteresadamente mientras se cruzaba de brazos. –… si no eres capaz de hacerlo…

El visor óptico del Constructicon brilló con enojo evidente.

-No hay nada más allá de mi alcance.

-Obviamente, reparar a un pequeño bicho terrestre sí…

Hook miró con infinito desprecio al humano desnudo que continuaba manchando de sangre su mesa de trabajo.

-Inmovilízalo,- dijo secamente.

Skywarp sonrió victorioso y dirigió una mano hacia Starscream.

-¡No! ¡No te atrevas a tocarme, Skywarp! ¡Sólo sácame de aquí! ¡Es una orden!

-Lo siento, Screamer. No puedo obedecer a un pedazo de carne.

Con mucha delicadeza considerando su habitual descuido, Skywarp sujetó con sus dedos índice y pulgar la cabeza de Starscream y lo obligó a acostarse en la mesa.

-¡Aaaaarrh, basta! ¡Suéltame, maldita chatarra descompuesta!- gritó el Comandante Aéreo mientras golpeaba con todas sus fuerzas los dedos del Seeker negro. Por supuesto, sin ningún resultado.

-Si no quieres perder un ojo te recomiendo que te quedes quieto, Starscream,- dijo Hook mientras se acercaba con un escalpelo láser.

Starscream dejó de moverse, paralizado por el miedo.

-¿Q…qué vas a hacer?

-Voy a cauterizar tu herida.

-¿V…vas a… quemarme? ¡No, espera!

-No hay otra manera. No estoy familiarizado con el funcionamiento de los organismos humanos, pero estoy seguro de que el calor detendrá el sangrado.

-¡Pero vas a matarme!

-Lo dudo. Puedo operar con una precisión milimétrica. Por supuesto, no puedo garantizar que no dolerá. No tengo sedantes para orgánicos.

-No tienes sedantes para nadie, maldito monstruo… ¡¡aaaarrrrggggghhh!!- chilló Starscream en cuanto el escalpelo láser comenzó a quemar y sellar dolorosamente su herida.

La pérdida de tiempo no era uno de los defectos del cirujano Constructicon, así como tampoco lo era la piedad. Hook continuó con su improvisada sesión de reparaciones, abrumando a su paciente con su enorme sombra y su muy fría mirada.

El procedimiento fue eterno para Starscream, que cada astro segundo sentía una insoportable agonía. Hook nunca hacía ningún trabajo apresurado y ésa no iba a ser la excepción. No importaba cuánto detestara rebajarse reparando a un humano, su posición de perfeccionista y artista no iba a ser cuestionada.

Finalmente, todo terminó. El escalpelo láser se alejó y Skywarp liberó a su comandante. De inmediato, Starscream dirigió la mano hacia su ceja. Todavía podía sentir la herida vibrando, pero el sangrado se había detenido.

-¡Hey, te ves mejor, Screamer!- dijo alegremente Skywarp mientras le daba un pequeño golpe a Starscream con su dedo, casi rompiéndole la espalda. –Puedes dejar ya de lloriquear. Ven, vamos a lavarte.

Starscream se sujetó la adolorida espalda, olvidándose por un momento del dolor en la ceja. –¡¿Acaso tengo que recordarte cada astro segundo que hay huesos adentro de esta bolsa de piel que tengo en lugar de armadura, imbécil?!

-Si ya terminaste tu primitivo intercambio de palabras con tu mascota, Skywarp,- interrumpió Hook, -harías muy bien en largarte de aquí.

-¡No soy mascota de nadie!- gritó Starscream. –Y más vale que lo recuerdes, Hook, o terminarás ensamblando drones en una fábrica.

De uno de los dedos de Hook salió una pequeña pero afilada sierra. –¿Estás familiarizado con el término castración, Starscream?

El Comandante Aéreo cubrió su entrepierna con las manos y retrocedió, casi cayéndose de la mesa. Skywarp se dobló sobre sí mismo de risa antes de sujetar a Starscream por un brazo y teletransportarse fuera del Área de Reparaciones.

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Nuevamente encerrado en la soledad pero seguridad de sus cuarteles personales de nuevo, Starscream cayó de rodillas.

Se sentía vacío, derrotado… como el pedazo de basura más indigno que jamás hubiera tenido la desdicha de ser creado en el universo. Pero, sobre todo, sentía dolor.

Su cabeza le palpitaba; no estaba seguro si era por el ataque de Kickback o por la sesión de reparaciones a manos de Hook, pero no recordaba haberse sentido tan mal nunca antes. Cada músculo le dolía; parecía que había hecho un esfuerzo más allá de los límites y ahora su cuerpo le estaba cobrando su precio, tensándose y acalambrándose sin remordimiento.

Pero había algo más que dolor físico castigándolo esa noche.

Había mareos también, como una densa niebla que había descendido sobre él para nublar su visión y sus pensamientos, amortiguando todos los sonidos del mundo exterior y sólo dejándolo escuchar las voces dentro de su cabeza. Se sentía caliente, inusualmente caliente, pero a la vez su piel se sentía fría, como si su cuerpo no pudiera decidirse por su temperatura.

Claro que nada de eso le importaba.

Lentamente, Starscream levantó las manos, sosteniéndolas ante su rostro. Temblaban. Las miró ávidamente, aparentemente cautivado por su grotesco diseño, voltéandolas una y otra vez para que sus ojos capturaran cada detalle.

Estaba sucio… tan sucio… cubierto de una asquerosa mezcla de sangre seca y sudor.

Le costó más esfuerzo del esperado ponerse de pie; su cuerpo se sentía demasiado pesado. Con lentos e inseguros pasos se dirigió hacia su unidad de limpieza. Su mano nunca se separó de la pared, el único soporte que evitaba que cayera de nuevo al suelo.

Suspiró profundamente cuando llegó a su destino, temeroso del espejo que sabía que esperaba su llegada con toda su crueldad.

Pero amigo o enemigo eran palabras que nunca habían sido muy distintas en la vida de Starscream, así que cerró los ojos y se aventuró en la unidad de limpieza, sabiendo que la lustrosa superficie de las paredes no le regresaría la atractiva imagen de sí mismo a la que estaba acostumbrado.

Finalmente se atrevió a mirar su reflejo. Hizo una mueca de asco al contemplar ese cuerpo sucio de sangre. Ahora tenía también una cicatriz rojiza sobre una de sus cejas. La piel alrededor estaba hinchada y había adquirido una tonalidad púrpura no muy distinta del color de Skywarp. Hasta ese momento, Starscream no había creído posible que su apariencia pudiera empeorar.

Pero fue el rojo de su sangre lo que lo más lo perturbó. Aunque ya estaba seca en algunas partes, el color permanecía brillante, un agudo recordatorio de lo frágil era ahora, de lo cercano a la muerte que estaba…

A pesar de haber estado inmerso en una guerra milenaria, Starscream nunca se había sentido tan mortal.

El agua cayó sobre su piel una vez más y Starscream se dejó llevar por su urgencia por limpiarse. Al igual que su primer baño como humano, no fue una experiencia agradable, pero era mejor que permanecer ahí, mirando su figura cubierta de su propia sangre.

Se sentía totalmente indefenso. Starscream bajó la mirada, mirando en silencio la mezcla de sangre y agua que corría grácilmente entre sus pies y se dirigía hacia la nada.

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Thundercracker entró a la semi obscura habitación. Por costumbre, buscó una lectura de energía cybertroniana, pero casi de inmediato se percató de su error y buscó simplemente una señal de calor. La única que encontró estaba localizada sobre un escritorio enfrente de una de las ventanas.

Ahí estaba Starscream, sentado, con sus piernas flexionadas contra su pecho y sus brazos apoyados sobre sus rodillas. Miraba distraídamente el paisaje marino externo con una expresión extrañamente tranquila. A su lado había una pequeña bolsa plástica vacía de color rojo. Tal parecía que el humanizado Comandante Aéreo se había rendido finalmente a su hambre y había probado el infame alimento para perros o cualquier cosa que estuviera en esa bolsa. No se podía esperar nada bueno de algo llamado "Doritos", después de todo. También había una botella de cristal medio llena con un líquido de color marrón. Whisky, decía la etiqueta.

Había algo perturbador en el joven humano. Skywarp le había informado a Thundercracker del incidente con los Insecticons y la peculiar sesión de reparaciones a manos de Hook. A pesar de que nunca había tenido una buena relación con Starscream, Thundercracker lo conocía lo suficientemente bien como para saber cuando su Comandante Aéreo se sentía derrotado.

-¿Starscream?- preguntó cautelosamente el Seeker azul.

Starscream miró hacia un lado.

-Ah… ¿eres tú, Thundercracker? No te escuché entrar.

Thundercracker se aproximó lentamente. –Skywarp me dijo sobre tu herida. ¿Cuál es tu estado?

Starscream se tocó la pequeña y ya apenas visible cicatriz que dividía en dos su ceja derecha. –Funcional, supongo… ¿Qué importa?

Thundercracker no tenía idea de qué tan grave había sido la herida, pero estaba seguro de que la intervención de Hook había minimizado el daño.

-Veo que decidiste energizarte por fin.

-¿Energizarme?- dijo Starscream mientras miraba con desdén la bolsa de Doritos. –Yo no llamaría así al humillante proceso que justo acabo de terminar. Todo lo que hice fue introducir estas cosas asquerosas en mi boca, masticarlas y tragarlas. Te ahorraré los detalles del desagradable sabor.

-¿Y qué hay de ese combustible?

-¿El whisky? Es una especie de energon de alto grado… supongo. Es lo único bueno que esos dos enanos de Soundwave trajeron. Su sabor es horrible pero me ayuda a relajarme.

Thundercracker frunció el ceño mientras miraba a Starscream dar un profundo trago a la botella. Era evidente por la mueca en su rostro que en verdad el sabor le desagradaba bastante, pero tal parecía que el joven humano estaba más allá de las quejas. Había sufrido demasiado en muy poco tiempo. Incluso Starscream debía tener sus límites en lo referente a la resistencia.

-Eh… Starscream…

-¿Qué?

-¿Estás bien?

-Sí, grandioso… No soy más alto que mis antiguas rodillas, estoy hecho de carne y huesos, he sido humillado más en estos últimos dos ciclos que en el resto de mi vida… Ah, y casi fui devorado por los Insecticons… ¿Qué más puedo pedir?

-Lo siento… sé que fue una pregunta estúpida pero…

-Ahórrate eso. No es tu culpa, después de todo, ni siquiera de Skywarp. Yo mismo me metí en todo este infierno.

-No cambiarás nada lamentándote.

-¿Qué más puedo hacer? Las cosas no podrían estar peor.

-Pero podrían mejorar,- dijo Thundercracker sonriendo. -Te traje algo que te animará.

-¿Qué es?- preguntó Starscream sin interés.

Thundercracker abrió un panel en su antebrazo y sacó una pequeña y plana caja blanca, colocándola al lado de Starscream.

-Averígualo tú mismo,- le dijo.

Starscream abrió la caja y su rostro se iluminó con alivio cuando vio la tela negra cuidadosamente doblada.

-Se llama tuxedo,- le explicó Thundercracker. –Escaneé tus dimensiones físicas y te traje el tamaño más apropiado para tu estructura. Y no te preocupes, es perfectamente apto para un humano masculino, me aseguré de eso.

Thundercracker todavía no terminaba de hablar cuando Starscream ya había sacado apresuradamente el contenido de la caja y probaba su suerte con los pantalones.

-Eh, Starscream… creo que ese mecanismo metálico va en la parte delantera.

-Suena lógico,- dijo Starscream mientras se quitaba los pantalones de nuevo y se los ponía de la manera correcta.

-Sé que el negro no es tu color, pero…

-No importa. En este momento, lo que menos me interesa son los colores,- dijo Starscream mientras continuaba vistiéndose. Se abrochó los pantalones y se puso la chaqueta, sin importarle que su nuevo atuendo careciera de camisa.

-¿Y bien?- dijo, mirándose. -¿Cómo me veo?

-Menos obsceno,- dijo Thundercracker.

-Muy gracioso…- Vestigios de su usual ironía aparecieron en la mueca de Starscream. Tal vez no era demasiado tarde para él, aunque el camino sin salida en el que estaba parecía cada momento más imposible de superar.

Como reforzando la falta de esperanzas, un botón rojo sobre la consola de la gran computadora de Starscream brilló, y la monotónica voz de Soundwave se escuchó, tan cálida como una sentencia de muerte.

-Atención Starscream, Megatron ordena tu presencia en el Centro de Mando. Retraso en cumplir la orden no será tolerado.

La comunicación finalizó.

Starscream sacudió la cabeza y se levantó. -Bien, ha llegado el momento… No fue tan desagradable volar a tu lado todos estos vorns, Thundercracker. ¿Te importaría escoltarme hasta el Centro de Mando? No quiero ser aplastado, o comido, en el camino. Al menos, tal vez, Megatron me dará una muerte rápida… tal vez.

Thundercracker asintió en silencio. Tal vez era cierto. Tal vez estaba contemplando a su Comandante Aéreo por última vez.

Continuará.