Los personajes son de Stephenie Meyer. La trama es mía. Espero y os guste el nuevo capítulo. Cómo siempre digo, perdón por la tardanza y eso. Este verano ha sido realmente un asco. Puede que suene raro, pero menos mal que empiezan las clases.

BPOV

Hallándome en mi situación, sorprendida y herida a partes iguales, hice caso omiso de lo que me decía mi instinto y dejé ir a Edward.

Acercándome sigilosamente a Paul, quien todavía seguía arrodillado en el húmedo suelo, paso una mano suavemente por su espeso cabello. Caigo junto a él. Hombro con hombro.

A pesar de mi notable desnudez, la cuál creo que no ha sido percibida por Paul, éste se refugia en mí, cual niño pequeño y echa a llorar en mis brazos.

Al poco tiempo, le acabo acompañando en sus lágrimas. Distintas razones, pero mismo motivo, al fin y al cabo.

No soy consciente de lo que me rodea. Las horas pasan rápido, y seguimos en la misma posición.

Mas o menos a eso del amanecer, viene parte de la manada a la que le tocaba patrullar hoy. Todos son novatos y se asustan al vernos a mí y a Paul en ese estado. Sobre todo a Paul. Él tiene orden de ser capturado.

Al cabo del rato, se van, posiblemente para avisar al alfa de la situación.

Parece que al fin Paul logra salir del túnel oscuro de sus recuerdos a una hora determinada. No te la podría decir exactamente. Yo seguía atrapada, ajena a la realidad.

-Vamos, Bella. - Paul tiene la voz rasposa, de tanto llorar. Sus ojos están rojos e hinchados. Nunca lo he visto con peor aspecto.

Me alza en brazos y me acuna en sus brazos. Resulta irónico, que tan solo hace unas semanas, Él me estuviera consolando de la misma forma por lo que me hizo Paul. La situación ha dado un giro totalmente radical.

Él, quien tiene un total respeto hacia la vida humana. El mismo hombre que evita cazar a los animales que están saludables, sustituyéndolos por los de más edad. El mismo que me cuida cómo si me pudiera romper en cualquier momento, a pesar de que puedo convertirme en una máquina de matar.

Dicen que la traición te hiere en lo más profundo. Pero se equivocan. La desilusión, ésa si que duele. Confié en Renné y no pude soportar su partida. Me tomé una segunda oportunidad. Pero veo que el destino se empeña en hacerme infeliz.

La confianza viene envuelta en un pañuelo de cristal. Es fácil romperla. Difícil recogerla e imposible rehacerla.

-Es difícil volver aquí.- Abruptamente Paul se para y señala la roca en la que me fijé momentos antes de que mi felicidad desapareciera.

¿Cuántas horas habrían pasado? Levanté levemente la mirada para contemplar el Sol naciente.

Un nuevo día.

-P y M.- Paul volvió a hablar.- Padre y Molly.- Ése era el significado de la borrosa inscripción de la roca. Era una tumba.- Mamá no viene a verlos. No quiere recordar. Pocas son las veces que yo me paso por aquí. Se supone que debería conservar los bueno recuerdos, pero mi mente es traicionera, y no recuerda más allá de las palizas del hombre que se hacía llamar mi padre.- Desearía contestar, desde los brazos de Paul. Un sentimiento nuevo y cálido me impulsó a consolarlo. A decirle que todo iría bien. Pero, aparte del estado de shock en el que me encontraba, ni yo misma creía que nada volvería a salir bien.

Pareció no importarle que yo no le contestara. Apostaría a que esperaba una reacción así por mi parte, puesto que reanudó la marcha y se introdujo bosque hacia dentro.

A pesar de que el sol era luminoso, las espesas ramas de los árboles impedían el paso de los rayos, creando un ambiente oscuro y húmedo. En esa parte del bosque, donde los pinos eran sustituidos por álamos, nunca daba el sol plenamente, impidiendo así que el suelo terminara por secarse.

Los pasos de Paul crujían y se hundían en la tierra. Mi peso no parecía importarle, su rostro nunca hizo amago de alguna expresión. Aspecto serio y frío. Totalmente diferente a cómo había desfallecido anteriormente.

La crueldad de Paul era justificada por su pasado. No era de extrañar que no mostrara nunca sus sentimientos. Era, en ese aspecto, la persona más parecida a mí. La que parecía comprenderme mejor.

Contrariamente, me sentía protegida en sus brazos. No me encontraba feliz, ni mucho menos. Pero el dolor era menor. La herida abierta que palpitaba en mi pecho parecía estar cerrando. Mi corazón aleteó, haciéndome daño, en el momento en el que Paul me bajó, con máxima delicadeza, y me dejó en el suelo. No estábamos en La Push, ni mucho menos.

Estábamos frente a un descampado, con una vieja cabaña al fondo. Le faltaban un par de tejas, pero parecía tener una buena estructura.

La zona estaba totalmente protegida por altos árboles a su alrededor. No podría decir qué clase de árboles son. Aunque se puede esperar de todo en Forks.

-He estado aquí todo el tiempo.- Paul puso su mano en mi espalda, instándome a andar. - Fue un milagro encontrarlo. Ni Sam ni el consejo conocen la existencia de esta zona. Desde fuera sólo se pueden ver árboles y más árboles. Lo más lógico es pasar de largo.

Miré a mi alrededor, contemplando los troncos desperdigados del suelo.

-La cabaña está bien. Estoy pensando en hacerle un par de reparaciones. No es un hotel de cinco estrellas, pero tiene un tejado, y a mí me basta.- Una especie de sonrisa, se dibujó en el rostro de Paul. No era de felicidad, mas bien destilaba orgullo.

-Me gusta.

Mi voz sonó rota. Un poco ronca, por el llanto.

-En serio.- Volví a repetir ante la mirada confusa de Paul.

-Lo que tu digas.- Apartó su rostro del mío, con el ceño fruncido.

Avanzamos hasta que me topé con una gran roca en forma de asiento. Miré con una ceja alzada a Paul. Él se encogió de hombros y me dijo que también a los tíos les gustaba mirar las estrellas.

Estoy segura de que ni a Seth ni a Jacob no le gusta mirar las estrellas.

Paul entra trotando a la cabaña y sale enseguida con dos bolsas en la mano. Me tiende una de ellas.

-Sé por experiencia que ir desnudo por el bosque no es muy agradable.

¡La ropa!

Ni siquiera me había acordado de ella. Seguramente estaría en algún lugar de aquel horrible peñasco. Quizás voló por el acantilado.

Parece que pasaron años desde que preparé esa bolsa, cuando en realidad sólo fue hace dos días.

Dos días...

Me puse la ancha camiseta de cuadros. Me servía como vestido, por lo que no me hacían falta pantalones. Disimuladamente un olor llenó mis fosas nasales. Olía a pino y a madera. Olía a Paul.

-Te queda bien...

Paul se dió la vuelta, completamente vestido, con unos jeans oscuros y una camiseta blanca.

-Bella, yo...

Le miré y me miró. Y durante un breve momento, el viento dejó de soplar.

-Yo... lo siento mucho.- Terminó diciendo.-No tenía ningún derecho a tratarte como te traté el otro día.- Sus ojos se cerraron y sus puños se apretaron fuertemente. Debía doler.- Estaba cabreado. Exploté contigo, y no debería haberlo hecho. Perdóname, por favor.- Abrió sus ojos, suplicantes hacía mí.

Levanté una mano en su dirección, deteniéndole.

-No digas más, Paul. Todos tenemos malos momentos. No te guardaba ningún rencor, tranquilo.- ¿Cómo no iba a perdonar a aquél niño triste y herido? Paul ya tenía demasiadas cargas sobre sus hombros como para poder aguantar más.

-Eres demasiado buena, Bella Swan.- Paul sonrió hacía mí.- Ven, vamos hacia adentro. No me gusta la pinta que tienen esas nubes.- Un grupo de nubes negras asomaba por al oeste. Probablemente traían agua consigo.

La cabaña, como bien dijo antes Paul, no era ni mucho menos un hotel de cinco estrellas. Tenía cubos debajo de aquellos lugares que no estaban cubiertos por el techo. Evidentemente, como era de esperar, no tenía luz eléctrica, por lo que un pequeño montón de velas estaban situadas en un rincón cercano a una habitación.

El suelo estaba húmedo y no era muy agradable al tacto.

-Ten.- Paul me tendió un aparato negro.- Puedes llamar, pero fuera de la zona. Aquí no hay cobertura.

-No quiero llamar. No quiero volver a La Push. No quiero volver con ellos...

Sam estaría buscándome, rectifico, buscándonos al enterarse de que estaba con Paul. Lo más probable es que estuviera peinando la zona y hubiera reunido a toda la manada.

-Deberías volver. El Alfa dará la orden en breves.

-¿Por qué no vuelves tú?- Conmigo... No quería enfrentarme sola a la ira de Sam. Volver a formar parte de su juego, como si fuéramos piezas de ajedrez que se pueden usar y tirar. Un ejército propio, avaro de poder y nuevos miembros, ya sean licántropos o vampiros. Parecía una tiranía.

-Bella.- sonrió con burla por primera vez en la tarde.- ¿Todavía no te has dado cuenta? Me he emancipado. Yo ya no soy parte de la manada.

Mi mente quedó bloqueada por unos segundos y él rió desdeñosamente por mi ingenuidad.

-Es por eso por lo que no soy bienvenido en La Push. La manada nunca se ha roto. No hasta ahora. Es raro, dado que no corre sangre Alfa por mis venas. O al menos que yo sepa. El árbol genealógico de la familia Meraz tiene algunas lagunas, no es totalmente claro.

-Por eso Sam no mandó a la patrulla veterana en tu búsqueda...- Paul asintió.

-Tiene miedo de lo que pueda hacer.- Una carcajada amarga salió de sus labios.- Es una tontería. Yo sólo soy uno, vosotros sois más de una quincena.

¿Podría ser que Paul también se sintiera cómo una marioneta? ¿Utilizado? Cada vez me convencía más la teoría que había desarrolado.

Mi pecho dolía. Cómo aquellos días que pasé alejada de Él. Pero el dolor no era como aquella vez, porque Bella, había pasado a ser Isabella.

E Isabella estaba acostumbrada a los golpes. Isabella era fuerte.

Isabella no tenía sentimientos.

-Ellos.- corregí.

-¿Qué...?- Paul dejó la frase inconclusa al verme levantarme.

-Ve cogiendo leña, Paul. Esa chimenea no se encenderá por si sola. - Una sonrisa se extendió por el rostro de Paul.- ¿Qué haríais los hombres si no existieran las mujeres?.- Me reí, una risa hueca y carente de sentimientos. Exáctamente a como me sentía interiormente ahora mismo.

Un grupo de tristes aullidos se escuchó desde la alta montaña. Aullidos que sonaban a despedida y a desaprobación.

La manada de Sam tenía un objetivo. Perseguir y capturar a Paul, por ser el alfa de una nueva manada. Pero algo había cambiado

Ahora también me perseguían a mí, por ser su Beta.

Existimos sólo por y para un objetivo. El exterminio de aquellas figuras que representan un peligro para el pueblo de Forks.

Y en las guerras no hay sitio para los sentimientos.

…...

¡Uf! ¡Ha sido un total momento de inspiración!

Espero que os haya gustado!

Agradezco vuestros reviews.

¿Qué pensais de la nueva alianza de Bella y Paul?

Nos vemos en el próximo capítulo! Como siempre, lo antes posible.

Besos,

-Bohe-