Capítulo 9: Empezando de nuevo.
HOLA A TODOS, HA PASADO UN BUEN TIEMPO, ESPERO QUE NO ESTÉN ENOJADOS, ESPERO QUE TODAVÍA TENGA LECTORES XD. LA ESCUELA NO HA TENIDO PIEDAD Y PIENSO TRABAJAR ESTAS VACACIONES, PERO TRATARÉ DE HACER TIEMPO PARA ESCRIBIR.
Han pasado 6 días desde la victoria de Finn contra Solem, el dulce reino ya estaba como nuevo, no parecía que hace unos pocos días su querida ciudad fue chamuscada y hecha pedazos durante el conflicto entre el viejo y nuevo amor de la heroína de Aaa. Gumball mejoró la infraestructura de su reino, agregándole nuevos sistemas de prevención de desastres en caso de que a otro ser decida usar su reino como cuadrilátero, cumpliendo también su promesa termino de construir a la perfección la nave que llevaría a Finn a su hogar pero tal como esperaba el humano declino la oferta por el momento, después de todo las cosas entre Finn y Fionna estaban tomando un curso positivo en su relación.
Mientras tanto el rey de los vampiros, para sorpresa de todos, se le había visto entrenando, ser vencido dos veces eran demasiada humillación para su orgullo, se volvería más fuerte para no perder ante nadie de nuevo, ni siquiera con el monstruo con forma humana que vivía con su mejor amiga, ya después se las cobraría al elemental de fuego la paliza que le dio. Su humor y actitud mejoraron, ya no era hostil ni agresivo con los demás, pero seguía comportándose como un ególatra arrogante, rasgo característico de su personalidad, poco a poco comenzó a acercarse de nuevo a la humana, la cual en vez de rechazarlo o alejarlo lo recibió con una cálida sonrisa, todo lo pasado se quedó allí, en el pasado, tomaría su tiempo pero recuperaría su amistad.
Nadie ha visto a Solem desde la pelea, Finn y Fionna lo buscaron en la aldea de los seres de fuego preguntándole a Lavrock sobre su paradero pues no se encontraba en donde debía estar su casa, el vendedor les dijo que una vez se recuperó se marchó rumbo al gran desierto con destino desconocido, no lo detuvo, él era libre de hacer lo que quisiera, además parecía que necesitaba resolver algo, pero les había dejado un mensaje a los humanos en caso de que lo buscaran:
"Fionna, lamento todo lo que te hice pasar, estaba ciego, obsesionado, te lastime y jamás me perdonare por eso, espero un día que puedas perdonarme porque yo no lo hare, esta será mi penitencia, una vez que vuelva no te volveré a buscar, no merezco tu amistad ni tu perdón. Finn, cuídala mucho, te advierto que si la haces sufrir te haré cenizas, aunque creo que antes Marshall te arrancará los miembros y Gumball te mataría y te reviviría unas cien veces je… cuídense y les deseo lo mejor, Solem."
Después de recibir el mensaje la pareja volvió a la fortaleza del árbol, las heridas físicas y emocionales de ambos se curaron por completo, la frialdad de Fionna desapareció volviendo a ser la misma chica alegre, entusiasta y algo violenta que era, Finn no guardo ningún tipo de rencor contra la heroína, la felicidad que sentía se reflejaba en su rostro, durante los dos días que estuvo en cama fue atendido por una linda enfermera rubia, normalmente se hubiera recuperado al día siguiente pero los malos cuidados, sin intención obviamente, de la chica que le robó el corazón lo dejaban aun peor, aun recordaba su terrible concina con la que lo alimentaba y lo mala que era poniendo vendajes, sin mencionar el hecho de que lo tiró por la ventana un par de veces debido a situaciones bochornosas que, según ella, él le hacía pasar, pero dejando eso de lado, ambos, volvieron a la normalidad.
Fionna se hallaba sentada en la sala junto a Finnjugando videojuegos, la riña se aceleraba por ver quién era el vencedor, siendo este al final el héroe de Ooo quien salto de su asiento y lanzó los puños al aire dando un grito de victoria.
-Tampoco te sientas tan orgulloso – le recriminó Fionna – es la primera vez que me ganas en un juego.
-Eso es ser una mala perdedora – señaló Finn mientras danzaba moviendo los brazos.
-Aja, señor ganador, ¿Por qué no me traes un jugo ya que estas de pie?
-Claro, de todas formas tengo sed también.
Finn se dirigió a la cocina y justo cuando cruzo por el umbral Fionna se llevó sus manos al rostro, se veía desesperada, afligida y atormentada, rascó su cabeza frenéticamente, sus pies no dejaban de moverse, el objeto de su condición actual era un pensamiento que taladraba su mente y corazón, había caído cuenta hace poco, parecería simple pero no lo era, ese pensamiento le privaba del sueño todas las noches.
-Todo sigue igual – ese era el pensamiento que la atormentaba.
Durante los últimos días las cosas fueron como siempre fueron antes de su primer beso y pelea, posteriormente, entrenan, juegan, salen a patrullar, todo seguía siendo la misma mierda de siempre y eso la estaba volviendo loca. En primera instancia, Finn jamás le pidió que fuera su novia ni que salieran, ¡Nada por el estilo de hecho!, salvo su confesión después de que venciera a Solem. Fue en ese preciso instante en donde algo en cabeza de Fionna hizo "click", no supo por qué no se dio cuenta de eso antes, la confesión de su compañero de casa y causante de sus problemas emocionales las dijo al parecer dormido, tontamente ella lo había tomado como algo oficial, ¿pero que tenía que hacer ahora? ¿Confesársele? Era una buena opción, pues sabía lo que el muchacho sentía por ella gracias a su balbuceo sonámbulo, pero eso la podría parecer desesperada, tenía que hacer que él lo hiciera ¿Pro cómo?
Justo en ese momento, Finn, vuelve de la cocina con un vaso lleno de jugo de uva y se lo pasa a Fionna.
-Se acabó el de naranja, debemos comprar más.
-¿No querrás decir que te lo acabaste? – se mofó la rubia.
-No lo hubiera hecho si alguien no le hubiera puesto demasiado picante al espagueti – le recriminó el humano.
Fionna recordó que le había preparado dicho platillo, pero para darle algo más de energía le vació por accidente medio frasco, cuando Finn le dio la primera bocanada salió como cohete de la cama disparado al techo, logrando así el objetivo de darle un estallido al humano, aunque no como ella esperaba.
-Jeje… te centras demasiado en el pasado – evadió la acusación la heroína de forma nerviosa.
Finn ladea la cabeza
-… ¿Ocurre algo? – inquirió curioso por la extraña actitud de la chica.
-¡No! No sucede nada, vamos a comprar más víveres, se nos están acabando.
-Si no comieras demasiado no tendríamos que ir tan seguido.
-¡Oye, es tu culpa por cocinar tan bien! – señaló abochornada.
-¿A dónde se va todo lo que comes? – preguntó Finn con curiosidad y asombro mientras picaba con su dedo índice el plano vientre de Fionna.
Fionna se quedó estática por el súbito contacto de su maestro-amigo-, en un rápido movimiento lo toma del brazo y lo arroja por la ventana con un movimiento de lanzamiento de judo, el grito de Finn se escucha por todo el trayecto hasta impactar con el duro suelo verde. Fionna se da una palmada mental, lo volvió a hacer, últimamente no se controlaba cuando el chico de ojos azules hacia contacto físico con ella, a lo cual ella no sabía cómo reaccionar ante ellos más que con violencia. Tomando su mochila y la de Finn sale de la casa encontrando al dueño de la misma sentado en el suelo con piernas y brazos cruzados.
-¿Sabes? Últimamente estas demasiado violenta conmigo – Fionna le da su mochila mientras se levanta – estás enfadada por algo ¿verdad?
-¡N-no! En absoluto, es solo que… ¡Tú te sobrepasas! – excusó la humana dándose una palmada mental así misma.
-Oh – exclamó Finn de forma fría y distante mientras agachaba la cabeza.
-¡Genial Fionna! ¡¿No podrías ser un poco más honesta y decirle lo que sientes?! – le gritaba su subconsciente a la humana.
Durante todo el trayecto el ambiente estuvo tan pesado para ambos que ninguno dijo ni una palabra, Fionna no sabía que decir para remediar la situación que ella misma había creado, si no fuera tan cobarde sería cosa distinta, pero por desgracia el "orgullo" que aparentaba tener no se lo permitía. La pareja llegó al área comercial de una aldea cercana, tomando rumbos distintos para así agilizar la recolección y compra de los víveres, fue en ese momento que la heroína llamo por teléfono a su hermana, Cake, para explicarle su situación y que esta le diera su concejo, pues más que nunca lo necesitaba.
A la gata no le tomó ni diez minutos en llegar, se encontraba cerca además de poder dar millas por pasos, literalmente, ambas se sentaron en una banca mientras degustaban un par de helados que Fionna había comprado, a la vez que le contaba el dilema en el que se hallaba metida.
-Pues a mí se me hace que la regaste bien y bonito en esta ocasión, muchachita – le recriminó la gata mientras le daba lamidas a su frio bocadillo.
-Gracias por restregármelo en la cara – dijo con sarcasmo la humana mientras le hacía pucheros a su hermana.
-La solución es muy simple, pero conociéndote jamás darás el primer paso.
-¿Viniste a ayudarme o no?
-Ya, está bien, pero tienes que hacer todo lo que te diga.
-De acuerdo.
-Muy bien niña, toma nota; primero esperas a que se haga de noche y Finn vaya a su cuarto, rápidamente después de eso tú vas al tuyo y te pones las ropas más transparentes que tengas, te diriges a la habitación de tu amado, abres la puerta y antes que pueda reaccionar te le lanzas y…
La sugerencia de Cake fue abruptamente interrumpida cuando Fionna le hunde su helado en la cabeza, la gata comienza a temblar al sentir el frio postre sobre su pelaje y rápidamente comienza a limpiarse el área manchada con su lengua pero por desgracia para ella solo provoco que se congelara su lengua y cerebro en su desesperar por limpiarlo.
-A veces me pregunto cómo es que sigo pidiéndote concejos sobre el sexo opuesto.
-¿Quién es la casada con hijos? – preguntó con ironía la gata.
Fionna suspiro resignada mientras colocaba su cabeza entre sus rodillas, la verdad era muy simple resolver el asunto, pero ella jamás había sido la que tomaba a iniciativa con respecto a las relaciones, por lo regular eran los chicos quienes le solicitaban formalizar una relación, a lo menos los últimos tres fueron así, pero debía reconocer que el humano era un caso totalmente distinto, él también había pasado por situaciones parecidas a las suyas, por lo cual entablar una relación amorosa otra vez sería muy duro para el aventurero. Ahora Fionna se debatía entre dos decisiones, ¿esperaría a que el chico diera el primer paso o ella sería la que tomara la iniciativa?
En su debate metal Fionna perdió la noción del tiempo, debía volver con el humano que de seguro la esperaba impaciente en la plaza principal.
-Adiós Cake, Gracias por los concejos.
-No hay de que mi niña, para eso están las hermanas
La heroína y la minina se dieron un afectuoso abrazo y se retiraron cada quien a su destino. Al llegar a la plaza, Fionna, encontró a Finn con varias bolsas a su lado, eran una gran cantidad, seguramente cada una pesaba unos cinco kilos cada una.
-Lamento la tardanza – se disculpó la humana.
-No hay problema ¿Y las cosas?
Fionna apretó los ojos fuertemente, las había olvidado, conversar con Cake la dejó sin tiempo de conseguir su parte de las compras.
-No te preocupes, supuse que algo así pasaría y me tome la libertad de comprarlas por ti.
En otras instancias la chica se hubiera molestado con él por suponer que ella era una desobligada, pero un único pensamiento fue lo que cruzó por su mente, lo quiero. El chico era muy considerado, atento, dulce, amable, paciente pero por sobre todo se preocupaba de manera sobre medida por ella; esas cosas y un sin número de virtudes que el muchacho poseía eran la que la tenían locamente enamorada, solamente que se dio cuenta hasta ahora, era el hombre ideal para ella, la complementaba.
-¿Fionna, pasa algo? – inquirió Finn preocupado del silencio que guardaba su acompañante.
-¿Qué? N-no, no es nada, volvamos a casa.
La pareja volvió a su hogar pero por fortuna sin el silencio incómodo que los acompaño durante su travesía hacia el pueblo, ambos bromeaban y decían comentarios ocurrentes sobre todos los sucesos por los que habían pasado desde que se conocieron y acontecimientos graciosos que les ocurrieron en años pasados.
-Jajajaja – reía frenéticamente la rubia sosteniendo su estómago -¡No puedo creer que seas daltónico!
-Solo con el verde esmeralda – bufo Finn – de otra forma vería el césped como si estuviera bañado en sangre, ugh.
-¿Quién cofunde una esmeralda con un rubí?
-Sí, que gracioso – Finn rodo los ojos.
-Nunca me canso de tus anécdotas, son tan graciosas.
-Y yo nuca me canso de verte sonreír.
La actitud alegre de Fionna cambio por una más seria, el rubor en sus mejilla no se hizo esperar, rápidamente agacha su cabeza para que Finn no lo note, esa simple oración causo un vuelco total en su interior, podía sentir su corazón latir con furia y su sangre acumulada en su cara, eran pocos los halagos que recibía por parte de su mentor y ahora dueño de su corazón, pero no importaba cuan pequeño fuese, estos eran bien recibidos por ella aunque no lo dijera.
-Lo siento – se disculpó Finn tomando por sorpresa a Fionna – debes seguir molesta por lo que hice.
-¿Por lo que hiciste? – Fionna rebobinó su cabeza llegando al día en que ambos bajo las estrellas se besaron, bueno, más bien ella lo besó.
-Pensé que después de lo ocurrido con Solem las cosas volverían a lo que eran antes, que me perdonaste, pero veo que aun sigues un poco molesta, si quieres puedo buscar otro sitio donde quedarme o si prefieres le podemos pedir a Gumball que use esa máquina suya para que me lleve de vuelta a Ooo.
Fionna no decía palabra alguna, su boca se negaba a pronunciar cualquier sonido audible o entendible, en su mente se acumularon un millar de pensamientos. Al no escuchar respuesta de la chica de ojos azules Finn se dio a sí mismo la idea de que había acertado, dejando las bolsas a un lado el chico comenzó a alejarse a otra dirección con rumbo desconocido. Fionna lo observaba petrificada aun en su sitio sin poder decir o hacer nada.
-Di algo, detenlo, ¡A lo menos di "no" grandísima cobarde! ¡Dile cuanto lo quieres, cuanto lo necesitas a tu lado y la sola idea de que él se vaya te pone triste! no dejes que se haga de esos pensamientos, por lo que más quieras HAS ALGO.
Sin mucho tiempo y con un nudo en su garganta, Fionna, toma lo primero que encuentra dentro de las bolsas que el humano cargaba anteriormente y la arroja con todas sus fuerzas en dirección a la nuca del humano, por su desgracia dicho objeto era una lata de duraznos que se despedazo con el impacto debido a la fuerza ejercida por la chica. Sin poder defenderse ni prepararse para un ataque como ese Finn cayo de bruces boca abajo, quedando tieso como una tabla de madera en el piso.
Fionna corre en auxilio del humano aterrada, lo había vuelto a hacer de nuevo, ¡¿Por qué siempre lo terminaba lastimando?! ¡¿Por qué era tan mala para demostrar sus sentimientos?! Definitivamente era una gran estúpida. Para sorpresa de la chica justo en cuanto estaba lo suficientemente cerca Finn se sienta de golpe, provocando que Fionna se asustara y tropezara cayendo sobre el chico, el cual reacciona a tiempo y atrapa a Fionna amortiguando su caída con su cuerpo. Los dos humano quedaron recostados sobre el verde césped con sus rostros a centímetros de distancia, pudiendo sentir la suave respiración del otro, sentir su piel, oler su aroma, contemplar los océanos de azul infinito que eran los ojos de ambos.
El corazón de los dos jóvenes palpitaba con furia mientras sus cerebros producían la mayor cantidad de dopamina que jamás hubieran producido, su sangre corría con velocidad dejando a su paso un ardor intenso pero agradable, esa sensación única que solo sientes cuando ese alguien especial para ti esta junto a ti. Ninguno de ellos tenía las fuerzas para separarse, sus mentes y cuerpos se negarían aunque lo quisieran, el estar allí, tan cerca del otro era suficiente, aunque claro, anhelaban aún más del otro pero ninguno rompería con ese momento que se había formado por accidente, ninguno supo cuánto tiempo estuvieron en esa posición, pudieron ser horas, minutos, segundos, les daba igual, Fionna podía sentir los trabajados músculos del chico que le quitaba el sueño, eran firmes pero no dejaba de ser cómodo el estar recostado sobre este. En cambio, Finn, luchaba contra su impulso de sujetar a Fionna con sus brazos y apretarla contra el para que no escapara, podía sentir en todo su esplendor la suavidad del cuerpo de la humana, era estimulante pero a la vez una tortura el no sentirlo con sus manos.
Sin despegar su mirada del rubio, Fionna, lleva sus manos al pecho de Finn, sintiendo mejor sus fuertes pectorales con suaves caricias, por su parte el héroe tuvo que usar todo su autocontrol y apretar el suelo bajo de él para no cometer alguna locura de la cual se podría arrepentir. Fionna comenzó a acortar la distancia de sus rostros, la atención de Finn pasó a los rosados labios de la chica, luchando con todas sus fuerzas para cortar abruptamente la distancia entre su boca y la de ella. De forma repentina Fionna acomoda su cabeza entre el hombro y cuello de Finn, el cual queda estático, podía sentir la tibia respiración de la chica sobre él y eso le agradaba, pero su pequeña burbuja fue reventada al sentir como su cuello empezaba a humedecerse mientras el cuerpo de la chica temblaba sobre el suyo y a su vez se aferraba con fuerza a su playera con fuerza.
La mente de Finn solo pudo formular una idea para lo ocurrido: estaba llorando, ahora la pregunta era ¿Por qué? Mil y un razones pasaron por su cabeza, la mitad de ellas haciendo referencia a él. Finn rodeo con sus brazos la espalda de Fionna acercándola aún más a él, en un rápido movimiento le quita su gorro de conejo liberando sus hermosas hebras de oro, cayendo este grácilmente por los lados y espalda de la chica, para después comenzar a acariciarlo desde su nuca hasta la punta, la cual llegaba hasta la cintura de ella.
Ninguno dijo nada por un largo rato, disfrutaban el contacto de sus cuerpos, la respiración y llanto de Fionna fueron calmados poco a poco con cada caricia del chico, era algo increíble el como la hacía sentir tan débil y frágil pero a la vez tan confiada y segura la presencia de Finn. El sentimiento era mutuo, aunque no lo dijera ninguno.
-Lo siento – se disculpó suavemente el humano.
-¿Por qué te disculpas? – inquirió la chica sin levantar su mirada.
-Lloras por mi culpa.
-…Te mentiría si dijera que no.
-¿Puedo saber en qué metí la pata?
-En ser tan maravilloso.
-¿Debo tomarlo como un cumplido?
-Yo lo hice.
Ambos estaban siendo sinceros en ese momento, era la oportunidad perfecta para hacer las preguntas que tanto le deseaban hacer al dueño de su corazón.
-¿Odias que este cerca de ti?
-Es más lo contrario.
-¿Y porque tanta agresión?
-Es por lo mismo… por miedo.
-¿Miedo a que?
-… A Perderte.
-….
-Lo sé, es tonto – se disculpó la chica con voz baja – no eres nada mío al fin al cabo, ¿Qué derecho tengo yo a tratarte como de mi propiedad?
Las lágrimas de Fionna se vuelven a acumular en sus parpados amenazando con precipitarse contra sus mejillas.
-Y-yo… - la voz de la humana se estaba volviendo quebradiza – no quiero perderte, lo que siento, lo que siento por ti.
Un nudo se formó en la garganta de Fionna, ya no podía hablar, sentía unas enormes ganas de levantarse y correr pero los bazos de Finn se lo impedían.
-Conozco esa sensación – habló Finn después de todo ese tiempo – sientes miedo, impotencia, ansiedad, quieres correr y jamás parar. Yo lo viví y lo estoy viviendo justo ahora, hui de mi hogar para hallar respuestas y lo volví a hacer de nuevo, todo por mi debilidad, por mi miedo, por mi necesidad de escapar de todo, no me siento orgulloso, le di la espalda a mis amigos, mi familia, no una, ¡Dos veces!
Hubo un momento de silencio.
-No soy a persona que crees que soy, no soy valiente, no soy fuerte, soy un cobarde que huye cuando las cosas se ponen feas.
En ese momento Fionna se levanta sentándose en la cintura de Finn y sin previo aviso lo abofetea, la cabeza del joven se voltea bruscamente hacia su lado derecho, su mejilla cambia de color a un rosado intenso, no se molestó en devolverle la mirada a la chica que lo acababa de agredir, como de costumbre, no se sentía con fuerzas para mirarla a los ojos.
-Jamás te atrevas a menospreciarte – regañó seriamente la rubia al chico que tenía debajo de ella – eres la persona más desinteresada, sincera, divertida y valiente que nunca he conocido, me has salvado la vida a mí y a muchas personas más sin siquiera conocerlas, demostrando la gran generosidad y sentido de la justicia que posees, eres un ser increíble y no permitiré que te des por menos.
Fionna terminó su monólogo dejando al héroe anonadado, nadie en su vida le había dicho tantas cualidades a la vez que lo regañaba, se sentía feliz, feliz de que alguien le dijera aquellas palabras, si bien siempre recibió alabanzas o agradecimientos pero nunca alguien había enlistado, mucho menos dicho, lo que aquella violenta chica le había dicho.
-¿Sabes? Empiezo a creer que tienes complejo de tsundere.
El puño de Fionna impacto contra el estómago de Finn sacándole el aire de un golpe. Adolorido, Finn, se llevó ambos brazos a la zona lastimada volviendo a encarar en el proceso a la joven que lo volvía loco, ambos se sonrieron para luego comenzar a reír.
Fionna se inclinó hacia adelante apoyando su peso completo sobre el hombre que le robaba el sueño, le estaba tomando cierto gusto al recostarse sobre él, por su parte Finn no tenía queja alguna sobre ello. La heroína posó su barbilla en el pecho de Finn para poder mirarlo mientras este inclinaba la cabeza hacia adelante para de igual manera observarla.
-¿Qué es lo que somos? – inquirió Fionna preocupada.
-Somos los dos últimos humanos vivos que quedan sobre la tierra al parecer – bromeó Finn.
-Es en serio – dijo algo molesta la chica.
-…No creo entender tu pregunta.
Fionna muerde su labio inferior.
-Tú sabes… ¿Amigos, maestro/alumno, compañeros, compadres?
-Creí que éramos novios – soltó dudoso el chico.
El hámster que hacía girar la rueda dentro de la cabeza de Fionna le pegó un ataque cardiaco, el cerebro de la rubia comenzó a ser bombardeado por extremas dosis de endorfina y dopamina que nunca antes llego pensar a producir, mil y un señales recorrieron todo su cuerpo, quería gritar, correr, saltar pero seguía estática, preguntándose si había escuchado bien lo que Finn dijo era real o ella se lo imaginó.
¿Fionna? – llamó el chico preocupado al no ver reacción alguna en la chica recostada encima de él.
-¿Q-que? – tartamudeo la joven sin salir de su trance.
-¿Estas bien? Parece como si te hubiera pegado un infarto cerebral o algo – dijo preocupado.
-No, es solo que creí escuchar que dijiste éramos novios – decía incrédula.
-Eso dije – afirmó levantando su cabeza para verla.
-…
-¿Fionna?
De un instante a otro Finn recibió un golpe justo en su hígado, haciendo retorcerse al pobre el cual contuvo un grito apretando los dientes.
-¡¿Cuándo que ni me enteré?! – gritó Fionna poniéndose de pie
-Cuando derroté a Solem – dijo Finn adolorido – dije que me gustabas y tu dijiste lo mismo.
-¿Y una confesión es igual a una petición indirecta de noviazgo para ti? – escupió con sarcasmo.
-Sí y para muchas personas más ¿Qué lógica tiene confesarte y ser correspondido y no empezar a salir?
-Para mí no.
Finn se reincorpora y mira fijamente a Fionna.
-¿Es por eso que estabas molesta? – Inquirió dudoso el humano.
-¡Claro que no! – negó Fionna cruzándose de brazos dándole la espalda.
El movimiento que realizó Finn justo después no se vio venir, sin previo aviso, Fionna, sintió como los fuertes brazos del chico la rodeaban por la cintura acercándola contra su cuerpo. Una descarga eléctrica recorrió de punta a punta el cuerpo de ella. En circunstancias normales la humana lo hubiera arrojado lejos con un lanzamiento pero la acción fue tan repentina que la dejó desarmada y vulnerable, podía sentir la respiración de él acercándose a su oreja, sus mejillas ardían y no paraba de temblar.
Finn con su mano derecha obliga a Fionna a voltear la cabeza sin perder sus posiciones, encontrándose cara a cara el uno del otro, a tan solo centímetros de distancia, distancia que Fionna quería romper en ese momento, nunca había visto al muchacho tan… ardiente. Su penetrante mirada, sus facciones, todo de él la hipnotizaba y dejaba vulnerable. El humano fue acortando la distancia lentamente, disfrutando el momento, la cercanía que cada vez se iba haciendo cada vez más corta hasta el punto que sus narices hicieron contacto.
Fionna inconsciente abre levemente su boca, esperando el contacto de los labios de Finn con los suyos, esperaba ese momento desde la última vez, la sensación, la firmeza y el calor de los labios del chico se habían grabado con fuego en su mente, la espera era un tormento, sus ansias crecían mientras pasaba el tiempo, pudieron ser segundo o horas, daba igual, ella quería ser besada por él en ese mismo instante, pero Finn tenía otros planes.
-¿Fionna? – la voz de Finn era suave, seductora, derramaban ternura y pasión en cada silaba.
La chica solo respondió con un murmullo inaudible, su voz se había vuelto un hilo sumamente delgado para ese momento.
-¿Quieres ser mi novia?
Las ansiadas palabras que Fionna añoraba escuchar fueron dichas, su yo interno daba brincos y volteretas mientras gritaba a todo pulmón, una dicha y felicidad inundaron todo su ser como nunca antes. Gotas salinas surcaron desde sus parpados hasta su barbilla, era una reacción algo contradictoria para ella, pues nunca había llorado de felicidad, quien diría que la primera vez sería por un chico que apenas unos meses conoció.
No hubo respuesta, no era necesaria, pero de igual forma ella respondió como solo ella podía hacerlo, con un fuerte pisotón que agrietó el suelo debajo del pie del humano, aquella atmosfera tan romántica se rompió como plato de porcelana que cae al piso, Finn se separa de la chica mientras daba brincos sujetando su pie lastimado soltando uno que otro quejido.
-¡¿Qué rayos fue eso?! – exclamó adolorido el pobre chico.
-Mí respuesta – respondió con una sonrisa la humana.
Acto seguido Fionna toma el rostro de Finn y lo acerca abruptamente a ella plantándole un fuerte beso en los labios, la reacción de Finn fue lenta, el dolor que sentía en su pie desapareció mágicamente, devolviendo así el tan inesperado beso por parte de la chica. Lo que en un inicio fue un beso sencillo, un simple toque de labios comenzó a convertirse en un apasionado y profundo beso, ambos humanos masajeaban con desesperación los labios del otro saboreando la boca del otro con desesperación, solo se habían besado una vez y ya extrañaban el contacto con el otro. Cerrando los ojos para disfrutar mejor el momento.
Finn llevo sus manos a la cintura de Fionna acercándola aún más a su cuerpo mientras ella llevo sus manos detrás de la nuca del chico entrelazando sus dedos en las hebras doradas de su amado. El beso siguió un buen rato más, la pareja tenía que respirar con la nariz para no ahogarse, pues se negaban a separarse. Fionna pudo sentir que algo demandaba la entrada a su cavidad, era la lengua de Finn, a lo cual ella no negó el acceso. En un instante ambas lenguas se hallaban en una danza llena de pasión y lujuria, Finn pudo saborear el interior de Fionna en toda su extensión, su saliva era en extremo dulce, irónicamente eso le recordó a la princesa Bonnibel pero esto estaba a otro nivel, la diferencia era tal que podía caber una vía láctea entre ambas.
Fionna comenzaba a soltar suspiros cada vez más audibles, no estaba tan acostumbrada a que su pareja llevara las riendas ¡pero diablos!, le estaba encantando, ser la sumisa no era tan malo como ella esperaba, podría acostumbrarse, pero no demasiado claro.
Fue por un solo instante, un tiempo menor al de un parpadeo, pero ambos abrieron los ojos y fue en ese momento que se percataron que no estaban solo, justo en frente de ellos se encontraba nadie más ni nada menos que Cake, quien sabe cuánto tiempo llevaba allí pero la sonrisa que tenía de oreja a oreja les decía que bastante. La pareja se separa abruptamente cortando un hilo de saliva que se estiro bastante antes de separar a ambos amante, los cuales tenían los fluidos del otro por todo el contorno de sus labios.
-Jeje picarones, solo quería darle algo a Fionna para motivarla pero veo que no era necesario –rió la minina llevándose ambas patas a su boca.
-¡Cake! ¿Desde cuándo…? – la humana no tuvo tiempo de preguntar cuando fue interrumpida por la gata.
-Lo suficiente par de tortolitos, vaya besote que se aventaron chamacos, ya estaba empezando a preguntarme si se quedarían así por siempre.
La cara de los humanos se tiño de un rojo bastante vivo, Cake se acercó a Fionna y le puso una pequeña caja en sus manos, al principio Fionna no reconoció el objeto, fue hasta que volteo el objeto que pudo ver el reverso, literalmente de sus orejas se disparó humo blanco, mientras que su rostro se volvió de un rojo tan fuerte que parecía que le habían arrojado un balde de pintura escarlata, eran preservativos. Finn al ver la imagen de los mismos impresa en una de las caras quedo boquiabierto mientras que su cara cambiaba de tonalidades de rojo.
-Nos vemos luego chamacones, ya no los interrumpo.
La gata se va a paso veloz estirando sus piernas y de un par de zancadas huye dejando a dos chicos sumamente avergonzados.
-CAKE –gritaron al unisonó la pareja a la desvergonzada hermana de la humana.
Han pasado semanas desde que el reino de Ooo se enteró del fallecimiento de su héroe y protector, todos los reinos se vistieron de luto, llorando la pérdida de un gran amigo, un valiente caballero.
El reino de fuego estaba en un caos, guardias movilizaban de un lado a otro, la población en general estaba alterada, todos buscaban con desesperación a sus objetivos. En su balcón, la princesa Flame observaba con preocupación la situación, los dos únicos prisioneros que poseía el reino habían escapado, nadie se dio cuenta, ni siquiera la propia gobernante, era imposible, la lámpara que los mantenía cautivos era vigilada las 24 horas del día, no presentaba daño aparente por lo cual alguien debió de ayudarles a escapar, no era ninguno de sus súbditos, pues estos se dividían entre los que la querían a ella y los que odiaban al cruel tirano.
Su nefasto padre y aquel duque de pacotilla, recordaba con desprecio su intento de usurpar el trono y poner al pueblo en contra de ella, aquella habilidad tan extraña que poseía el noble de controlar a su gente era peligrosa, sin mencionar que el mismo rey era un rival duro de roer. Desde su fuga ella envió a un escuadrón de búsqueda liderado por su fiel amigo el pan de canela, confiaba que no estuvieran muy lejos del reino y pronto dieran con su paradero.
A la distancia, un perro de fuego con una ser de dulce montado en su lomo guiaba a varios soldados en búsqueda de los prisioneros, ya revisaron todos los alrededores del reino, ni siquiera el antiguo rey era tan rápido como para salir sin ser notado, por lo cual la única opción que quedaba era que se escondía junto con su cómplice en algún sitio en el interior del reino, por lo cual opto por dar marcha atrás y resguardar a su gobernante y fiel amiga, para su seguridad, pues era seguro que intentarían destronarla de nuevo.
Phobe se encontraba en la sala del trono revisando la lámpara que la mantuvo prisionera por tantos años, el sonido de las puertas abriéndose llamaron su atención, siendo su fiel caballero y protector el que entraba acompañado por sus tropas, justo al estar enfrente de la gobernante se pusieron de rodillas e hicieron una reverencia.
-Princesa, no hemos dado con el rastro de los fugitivos – se disculpó el pan de canela.
-¿Cómo es eso posible? – inquirió preocupada la ser elemental.
-Sospechamos que los prisioneros continúan dentro de la ciudad, posiblemente en las cavernas subterráneas.
-¿Y qué hay de los alrededores? – hablo Phobe con autoridad.
-Dado el tiempo en que nos percatamos de su escape es ilógico que hayan logrado recorrer gran tramo antes de nos percatáramos de su fuga, por lo que es poco probable que hayan huido a pueblos cercanos o algún otro reino.
-Obviamente mi padre y el duque obtuvieron ayuda externa de un tercero, no descarte la posibilidad que su cómplice les haya facilitado no solo la huida, sino también algún transporte que lo llevara lejos de nuestros dominios.
-¿Sospecha de alguien en específico?
-Todos los enemigos que poseía Ooo se encuentran cautivos en el dulce reino o muertos a mano de Finn el humano, no se me ocurre enemigo lógico que quede para desafiarnos.
Tal vez los guardias no se percataron pero si el cremoso ser, la sola mención del nombre del humano ensombreció los ojos de la princesa, era obvio que no superaba aun el deceso del héroe y protector de todos los reinos, a pesar de los problemas por lo que pasaron durante su relación, sobre todo en su conclusión, ella seguía apreciando al joven que fue su primer amor.
-Alerten a los reinos cercanos, envíen un mensaje a la Princesa Bubblegum, avísenle que iré a visitarla e infórmenle de la situación – ordenó la soberana – Pan de canela, vendrás conmigo al dulce reino para discutir con ella el cómo lidiaremos con la fuga de mi padre y el duque.
-Si es ella creo que podrá hallarlos, aunque no estoy convencido aun de pedirle ayuda.
-Estamos en tiempos de necesidad, no podemos darnos lujos.
En realidad no era cierto, de cierta forma ella se sentía en deuda con ella por invitarla cuando discutieron y averiguaron sobre el paradero del humano, a pesar de lo paranoica y calculadora que ella fuera la dulce ser, se volvió a alguien cercana a ella, volviéndose alguien del cual se podía confiar, no mucho claro.
Tanto gobernante y guardián llegaron a bordo del perro de este último, Phobe optó su forma humanoide para no quemar el dulce suelo ni sus alrededores con su fogosa naturaleza, siendo recibidos por el mayordomo de más confianza de la princesa, Mentita. El sirviente llevó a ambos a la sala del trono donde los esperaban la dulce gobernante y la reina de los vampiros, la presencia de la bajista llamó mucho la atención de los invitados pues no era común que ella estuviera en el castillo a plena luz del día.
-Gracias por la invitación – agradeció la princesa Flame a la soberana de ese reino.
-No hay de que, estoy agradecida que quisieras involucrarme en esto.
-Estamos perdiendo el tiempo – vociferó la vampira - ¿Cuándo iremos tras ellos?
- Paciencia Marceline, mi detector de calor está fallando por alguna extraña razón.
-¿Detector de calor? – inquirió Phobe.
-Es un aparato que captura espectros en todo el reino, me avisa de cambios súbitos de temperatura y debido a que hablamos de dos elementales de fuego poderosos no debería ser problema el encontrarlos.
-¿Pero?... – cuestionó el Pan de canela.
-Hace unas horas una onda de calor que provenía del desierto intervino con mi máquina, ahora esta vuelta loca.
-¿Y que sería capaz de hacer algo así? – preguntó la vampira.
-Solo un volcán en plena erupción o una explosión solar pero ninguna es opción.
-Tal vez sea la persona que ayudo a escapar a mi padre y al duque – sugirió la elemental llamando la atención de las amigas – sospechamos que hubo un tercer involucrado en la fuga, tal vez el haya planeado todo esto.
-Si es cierto lo que dices entonces estamos lidiando con un ser muy peligroso, por decir poderoso – dijo alarmada la Princesa Bubblegum.
Justo en ese instante un reloj que la princesa llevaba puesto empieza a emitir un sonido agudo y tintineante.
-¿Qué es eso?
-Es mi aparato, acaba de captar algo.
Una pantalla aparece del techo mostrando un mapa topográfico del reino de Ooo, en dicho mapa se mostraba una línea color roja avanzando por el mapa sin rumbo especifico.
-¿Qué es eso? – señalo el protector de Phobe.
-Es una línea de calor, viene del gran desierto y va muy rápido.
-¿A dónde se dirige?
El Rey Flame y su cómplice el duque esperaban impacientes sentados en una roca, aquel sujeto que los sacó de su prisión de cristal les dijo que esperaran justo en ese sitio, pero llevaban horas en espera, aquel enigmático ser cubierto con una capucha no les dijo los motivos o razones por la cual los liberó pero no pensaban cuestionarle en el momento sus motivos, estaban libres y eso era lo que importaba.
-Llevamos esperando mucho ¿Qué quiere ese sujeto de nosotros? – habló el noble.
-Paciencia, ese sujeto nos liberó y llevó lejos del reino de fuego, parece un aliado potencial así que esperemos a que regrese – ordenó el antiguo soberano.
-Si nos quedamos aquí seremos encontrados por la loca de tu hija o por algún otro.
-Calla, alguien viene.
Justo en ese momento una especie de bola de fuego se impacta a varios metros delante de ellos, provocando una pequeña explosión que levanto una nube de polvo. Una vez disipado la capa de polvo se reveló que justo en donde la bola de fuego cayó se encontraba un joven elemental de fuego de pie observándolos con despreció e ira, ninguno de los nobles lo reconoció pero era obvio que no era un amigo.
-¿Quién eres tú? – cuestionó el duque.
-Su verdugo.
-No sé quién te creas muchacho pero no estamos jugando y para tu desgracia nos descubriste por lo cual no podemos dejarte ir con vida – vocifero el Rey Flame mientras sus llamas se intensificaban.
Justo en ese momento el ser lanza un golpe con su mano como si cortara el aire como una cuchilla, el Rey espero cualquier otro movimiento pero este nunca llegó, solamente el sonido del algo cayendo y rodando por el piso fue lo único que se escuchó, el antiguo soberano miro a sus pies encontrando la cabeza de su antiguo compañero de celda. El horror se hizo presente en su rostro, observo a aquel joven que lo miraba con una cara de autocomplacencia, él era peligroso, sabía muy bien que el duque era de los elementales más fuertes que conocía pero a ese chico no le tomó ni un pestañeo el acabar con el ex duque.
-Tú sigues – sentenció el joven elemental.
Justo en ese momento el ser de fuego esquiva una cuchilla que se dirigía a su pecho, de entre las sombras emergió una figura encapuchada con la mano extendida.
-Eres realmente hábil príncipe Flame Solem, justo como mi maestro me había dicho – hablo la sombría figura.
Al rey no le tomo nada el reconocer al individuo que lo libero de su prisión.
-¡Por fin llegas! – exclamó el rey.
-Silencio, estoy conversando con el chico – reprendió la enigmática figura – es un placer conocerte.
-Así que eres tú el que me dio ese mensaje de encontrarme aquí contigo - dijo Solem – y no me llames por mi nombre tan a la ligera.
-Mis disculpas, me alegro de que llegaras, la verdad estaba preocupado de que no llegaras a tiempo pero pone muy feliz que hayas llegado – se disculpó el desconocido haciendo una reverencia.
-¿Eres amigo de este monstruo? – cuestionó de forma agresiva Solem señalando al Rey Flame.
-En lo absoluto – la respuesta deja sorprendido a ambos seres elementales – era solo la carnada para atraerte, mi maestro conoce tu situación y te propone un trató: entregarte a tu enemigo a cambio de tu fidelidad.
-¡Espera! ¿Príncipe? – Inquiere el antiguo soberano – eso es imposible, mi hermano solo tuvo dos hijos y los ejecute a ambos, no queda nadie que lleve su sangre.
-Es cierto – revela la figura – él no es hijo de sangre de tu hermano, él fue adoptado por tu nuera, Solaris, la antigua reina del reino de fuego, basta con ver que no tiene la gema que los distingue como miembros de la familia real, fue entrenado por sus hermanos cuando vieron su potencial con el objetivo de acabar contigo, pero los ineptos no supieron esperar y trataron liquidarte ellos mismos pero como ya sabrás fracasaron.
-¡Sabandija! – grita colérico el traicionado Rey el cual prepara dos bolas de fuego en sus manos pero cuatro ráfagas de agua a presión, arrojadas por el misterioso ser, perforan sus miembros dejándolo inmovilizado.
El ataque revelo a un ser compuesto por su mayoría de agua con forma humanoide, solo que en vez de cabello poseía una serie de tentáculos diminutos hechos de agua, dos ojos amarillos centellantes y una boca redonda, no poseía dientes ni lengua pero tenía la habilidad para comunicarse sin la necesidad de una
-Guarda silencio – ordena su atacante.
-Ósea que si me uno a tu señor me entregaras al asesino de mis hermanos y atosigador de mi madre a cambio de mí completa devoción.
-Así es y no solo eso, si le eres de utilidad para llevar a cabo su cometido incluso podría darte el reino de fuego, ya no portarías un título que se te impuso, serías un auténtico rey.
Solem guardó silencio por unos segundos.
-Es una oferta tentadora, solo un tonto la rechazaría – el ser de agua sonríe – pero voy a declinar.
-¿Qué? – el ser acuoso no parecía estar muy contento por el rechazo del joven elemental.
-Veras, no me interesa en lo más mínimo poseer el reino de fuego, sonó tentador acabar con este bastardo – señalo al rey que aún seguía tendido en el suelo – pero ¿Qué me detiene de matarlo justo ahora?
-Yo por supuesto – afirmó el monstruo con una sonrisa siniestra – no es que me interese su vida pero si no nos sirves entonces no puedo dejarte con vida, representas una amenaza para mi señor y seria problemático que te vuelvas contra nuestra.
-Y por eso enviaron a un elemental opuesto para asesinarme en caso de que la negociación no funcionara.
-Eres un chico listo.
-Y tú estás demasiado confiado.
-No conoces mi poder y lo terrorífico que puedo llegar a ser.
-Hablas demasiado.
Solem crea un latido de fuego, lo balancea en el aire y dirige un golpe contra la cabeza del ser de agua pero al impactar el látigo se evapora, el ser de agua sonríe por el inútil intento del joven.
-Es inútil, nuestros elementos son opuestos y poseo la ventaja, todos los ataques que lances son ineficaces contra mí.
-¿Cuál es tu nombre? – pregunta Solem.
-Aquos.
-Ok, adiós Aquos.
De un instante a otro el príncipe desaparece y aparece delante de Aquos, la sorpresa del elemental de agua no se hizo esperar, no se esperaba que fuera tan rápido, Solem entierra su puño en el pecho de este soltando una nueve de vapor por el mismo, cuando intenta sacar su mano Aquos lo impide atrapándola en su pecho para después sujetar con sus tentáculos a Solem, produciendo un sonido parecido al de unas brasas siendo apagadas con agua, la piel de Solem comienza a perder brillo mientras en su rostro se dibuja una mueca de dolor.
-Fue un muy buen ataque sorpresa, por desgracia acortaste tu distancia, esta es mi victoria – celebra Aquos.
Los labios de Solem se curvan a un lado. Del cuerpo de Aquos comienzan a aparecer burbujas, poco a poco estas fueron creciendo a brotar por todo su cuerpo, el elemental de agua podía sentir todo su cuerpo hervir, como si un pequeño sol hubiera brotado en su pecho, fue en ese momento en que se dio cuenta de que el puño de Solem, que aún seguía en su pecho, brillaba con más intensidad, ahora lo entendía, el chico había concentrado todo su calor en su mano., trató de retroceder pero el joven príncipe no se separaba de él.
-¿Cómo es esto posible? – masculló el ser de agua.
-Ciencia básica, si calientas el agua comienza a evaporarse – respondió con arrogancia su adversario.
-Es imposible, puedo tolerar altas temperaturas e incluso enfriar mi cuerpo, tu no eras tan fuerte.
-El viejo yo tal vez no hubiera tenido una oportunidad contra ti, pero ahora soy diferente, muere con tu arrogancia.
-MALDICIÓN.
Aquos explotó en una nube de vapor, el color de Solem volvió a la normalidad, observó al antiguo enemigo de sus hermanos arrastrándose patéticamente por el suelo tratando de huir. Con calma, se dirigió hasta, pone su pie encima de él derrotado rey y lo voltea boca arriba para encararlo, el esperaba que la rabia que había acumulado contra el llenara su pecho, pero al ver el rostro de terror se llenó de un sentimiento asqueroso, aquel tipo que hizo sufrir tanto a su madre se veía patético a sus pies, ya no le hallaba el gusto a matarlo, ya no, hace un par de semanas hubiera aceptado la proposición del ser al cual acababa de liquidar pero todo cambio, la pelea que tuvo con el humano le había abierto los ojos, el dolor, la rabia, el rencor nunca llenarían su pecho, un sentimiento de paz lo a bordo de gran sobremanera.
Solem miro el cielo sintiendo el calor del sol en su rostro, encaró de nuevo al rey Flame y se rio.
-Eres patético, no vales la pena.
A pesar de sus palabra Solem le aplastó ambas rodillas al tirano, el cual dio un grito de dolor que se pudo escuchar muy a lo lejos.
-Esto es por mi madre y mis hermanos.
Justo en ese instante el sonido de una especie de aeronave llama la atención del elemental de fuego, Solem fija su vista al cielo y efectivamente en este yacía una especie de vehículo y de este bajaron una chica compuesta de dulce que lucía un traje a prueba de fuego, una vampira con sombrero, un pan y una chica con aspecto humano, de cabello rojo y tono de piel bronceado, el grupo observó la escena ante ellos, el duque sin cabeza y al rey en el piso mal herido. Los cuatro centraron su atención en el joven elemental que se encontraba a un lado del fugitivo a cual buscaban.
Por su parte Solem se hallaba sorprendido, frente a él se encontraban las versiones femeninas de Gumball y Marshall, tuvo que aguantar sus ganas de echarse a reír, era algo ridículo, pero lo que más llamó su atención fue la chica de cabello rojo, sobretodo la gema roja en su frente. De un momento a otro la chica cambia su forma, su cabello se vuelve de fuego y su piel comienza a emanar un resplandor anaranjado revelando que al igual que él era una elemental de fuego y por su gema se podía deducir que era un miembro de la familia real.
-¿Quién eres tú? – interrogó la princesa Flame.
-Me llamo Solem.
HOLA A TODOS, ESPERO QUE HAYAN DISFRUTADO ESTE CAPÍTULO, LAMENTO NO SUBIRLO DESPUÉS DE TANTO TIEMPO PERO DEBIDO A LA FALTA DE TIEMPO NO HE HALLADO EL MOMENTO PARA PONERME A TRABAJAR EN ELLA, POR ELLO LES TRAIGO UNA PROPUESTA: POR LO REGULAR ESCRIBO UNAS 10,000 PALABRAS, SIENDO UN TOTAL DE 20 HOJAS EN PROMEDIO POR EPISODIO, ESTE ME SALIÓ EN 8,000 MÁS O MENOS, ASÍ QUE MI SOLUCIÓN ES HACER CAPÍTULOS MÁS CORTOS Y SUBIRLOS CON UN POCO MÁS DE FRECUENCIA, PERO USTEDES DECIDEN, DÉJENMELO EN EL REVIEW O EN UN PM, LES DOY UN GRAN SALUDO Y UN FELIZ TODO POR LAS FIESTAS PASADAS, NOS LEEMOS PRONTO.
