Capítulo 9


Santana abrió los ojos y se acercó a su lado. La cama estaba vacía. Dónde estaba Rachel? Luego recordó a su madre que la llevaba a su habitación. ¿Dónde estaba su madre? Miró el reloj. Quedaban alrededor de treinta minutos antes de la hora de levantarse. Tal vez podría tener algo de tiempo con Rachel. Su Hermanita era la única en la familia que era una persona mañanera.

Fue a usar el baño primero. Cuando terminó y se lavaba las manos, la curiosidad pudo más que ella. Abrió la puerta contigua a la habitación de la rubia.

Frunció el ceño en confusión y desaprobación, cuando vio a su madre dormida acurrucada con Quinn, durmiendo como solía hacerlo con ella y Rachel. Y estaban en el suelo. Frunció el ceño. Esto no iba a suceder.

Volvió a su habitación y cerró la puerta con fuerza. se encogió con ganas de tomar algo de nuevo. Agarró sus almohadas y las arrojó al otro lado de la habitación. Respiraba con dificultad en la frustración. Necesitaba controlarse

Se fue por el pasillo hasta la habitación de Rachel.

Quería gritar. Quería despertarla, pero la pequeña niña aún estaba escondida alrededor de las almohadas, respiró hondo y se metió bajo las sábanas junto a ella.

Rachel se movió en su sueño y entreabrió los ojos. -Hola, Sanny- susurró. Se deslizó junto a Santana y puso su brazo sobre ella.

-Hey bicho- susurró.

San se sintió instantáneamente relajada y el sueño se hizo cargo de ella de nuevo.

La puerta se cerró de golpe causando a Shelby saltar. Sintió a Q igual en sus brazos. La rubia de repente se disparó. Evitó los ojos de la madre Corcoran.

-Um... gracias... uh...- se puso de pie y se dirigió hacia el baño. Um... necesito alistarme-

Shelby observó a Quinn retirarse al baño. Suspirando mientras caminaba por el pasillo hacia la habitación de Santana. Era la principal sospechosa en el portazo. No se sorprendió al encontrar sus almohadas tiradas y su cama vacía. Se dio la vuelta y abrió la puerta del dormitorio de Rachel y vio a la más joven acurrucada en los brazos de San. Suspiró y decidió que iba a hablar con ella más tarde. Así empieza otro día.


Una hora más tarde, Puck entró en la cocina para buscar algo de comer. Rachel estaba en el mostrador tratando de tomar a un vaso. Puck la dejó en el suelo y le dio el vaso.

-Te tenemos un taburete por una razón, bicho dijo abriendo la nevera.

Santana entró en la cocina mientras apretaba su cola de caballo.

-¿Has visto mi chamarra de piel?-preguntó.

-Está en el armario debajo de las escaleras- dijo Rachel sirviéndose un poco de leche de soja.

-¿Por qué?- preguntó con el ceño fruncido.

-Porque ahí es donde se supone que deben colgar sus chaquetas-Shelby interrumpió entrando a la cocina con Quinn detrás de ella.

Santana se volvió y apoyó los brazos en la mesa y miró a la rubia. Lucía el mismo uniforme. Odiaba que estuvieran en el mismo equipo. Odiaba que ella fuera la capitana, pero lo que más odiaba es que todavía estaba en su casa. Y ahora estaba tomando a su madre. La rubia la miró a los ojos y San le devolvió la mirada.

-Quinn, Shelby le dijo tratando de no ver la tensión que estaba tratando de romper. La rubia la miró. -¿Te gustaría un batido o una tostada? Sabía que la chica no se sentía bien y ella no decía nada. Quería hablar con ella más tarde acerca de la cita que programó. Los cortes parecían peores esta mañana.

-Tostada, dijo con un murmullo sin romper la mirada con la morena

-Dormiste bien, princesa?- La morena le preguntó con una sonrisa. -No estuvo cómoda tu cama?-

San sintió un golpe en el brazo. miró por encima con frustración y era Rachel, la miraba con desaprobación. estaba a punto de pedir disculpas cuando su madre habló.

Santana, acompáñame a la sala por favor La madre dijo con una voz que significaba que hablaba en serio, pero también manteniendo el aire causal.

La morena se bajó del taburete y siguió a su madre a la sala de estar. Shelby se volvió y la miró. Sabía que ella estaba buscando sus palabras y que se sentía frustrada. Miró a su hija y le dijo con cuidado.

Deja a Quinn, Santana. ¿Quieres que sepa que todavía duermes con Rachel? La cara de Santana cayó. Shelby continuó. . Entonces no contrariarla por necesitar alguien que se quede con ella sé que podrías estar celosa y -'

No lo estoy, dijo entre dientes. Vaciló y se desinflo ligeramente.

De cualquier manera, Santana, dijo cruzando los brazos. Si me entero de que algo pasó en la escuela hoy, nunca esperes para ir a otra parte, otro juego con Britt por el resto de temporada. Tu elección..

Shelby dejó a su hija mayor con una mirada de indignación y volvió a la cocina.

¿Estás bien? oyó preguntar a Rachel. No te ves muy bien.

La mujer miró a la rubia cuando volvió a entrar. Su rostro estaba enrojecido y su comportamiento en general era bastante desanimado.

-Quinn- comenzó Shelby.

Tomó las manos de la rubia a como Santana volvió. -Estoy bien,- respondió

-Vamos- dijo la morena desde la puerta mientras se ponía la chaqueta que cogió del armario. -Vamos a llegar tarde a la práctica.

-¿Seguimos teniendo nuestra cita de café?- la niña le preguntó a su madre mientras que los demás se metían a la camioneta Range Rover.

-Vamos a tomar un café, Y tú puedes tomar el té descafeinado- su madre le corrigió a como Rachel se metió en la parte trasera.


Quinn metió sus cosas en su casillero. Había sido capaz de evitar a Shelby por la mayor parte de la mañana con los Corcorans. La mujer llevo a todos al McKinley para la práctica de la mañana. Rachel pudo salir y tomarse un café y un bagel con su madre antes de la escuela en lugar de pasar un rato en la escuela. Quinn simplemente tenía ganas de escapar. no quería ser parte de ello en lo absoluto.

-Hey- una voz saludó interrumpiendo sus pensamientos.

levantó la vista y Britt estaba de pie junto a su casillero. Esperaba que Santana estuviera allí, pero no podía verla. Sólo la había visto cuando salieron del Range Rover de Shelby. no quería hacer frente a la morena todavía. Había estado demasiada mortificada por su comportamiento infantil la noche anterior. Aunque una voz real en la parte posterior de su cabeza le dijo que Shelby no se lo diría. Tenía la sensación de paranoia de que Santana lo sabía de todos modos.

-Tierra a Quinn-dijo Brittany de nuevo.

-¿Dónde está Santana?- preguntó cerrando su casillero, dirigiéndose hacia el vestuario.

Sintió una mano en su brazo, tirando de ella hacia atrás.

-Oye, no hagas eso, dijo Brittany. Eres mi amiga también, Quinn.

Lo siento, murmuró. Sólo... Miró a su alrededor en el pasillo vacío. Sólo estoy cansada.

Britt asintió. Tú y yo tenemos que pasar el rato. Como antes

-Estoy castigada. Q negó con la cabeza. Nombra la última vez que la pasamos juntas.

-Bueno, no puedo, así que es por eso que deberías. dijo la otra rubia. Eres mi amiga, Q. Y estoy aquí para ti. Al menos para distraerte. suspiró. Sé que Santana puede estar un poco molesta y ustedes dos no se llevan muy bien, pero sólo dale una oportunidad.

-No voy a dar oportunidades, dijo con cuidado. sólo voy a sobrevivir a vivir con ellos.

Ella comenzó a alejarse de Brittany.

Britt suspiró. -Si necesitas un descanso, puedes venir y pasar la noche en mi casa.-

se detuvo a medio paso. Poco a poco se dio la vuelta y miró a su amiga a la que pasó la mayor parte de su infancia ocultándole sus secretos.

-¿Qué haría Santana? ¿Qué no ustedes son pareja? ¿No estará celosa? preguntó con inquietud.

-¿Por qué habría de estar celosa? preguntó la otra rubia. -somos amigas.-

-No tires de eso conmigo. Tú eres más que eso y todo el colegio lo sabe.-

Quinn estaba tratando de comenzar una pelea. estaba siendo agresiva y tratando de hacer un punto. no iba a ser un juego de simpatía de alguien.

-Quinn, Brittany dijo acercándose a ella. Tú no eres esa persona que quieres decir. Sé que pretendes serlo, pero no lo eres, así que dejalo. suspiró. -Escucha, sé ... Antes, cuando estabas en problemas, todavía estoy aquí para ti lo sabes ...

Su mirada se disparó. No estoy en ese tipo de problemas. dio un profundo suspiro y cerró su casillero. Estoy cansada, Britt. Por favor, solo déjame en paz. Vio la mirada herida de Brittany. Vamos, dijo con una sonrisa forzada. Tenemos que correr.


Kurt vio a Rachel que se estaba preparando para la clase. Tenía una taza de té en la mano.

-Rachel! la llamó.

Ella sonrió y metió la mano en su casillero. traje un té para ti. Jengibre y menta. Le tendió la taza de té al chico.

Él asintió con la cabeza y sonrió.

-No creo que esto signifique que te perdono por abandonarme sin previo aviso ayer- dijo con una inclinación de cabeza.

-¿Qué? -preguntó confundida.

Estaba hurgando las cosas en su casillero y se detuvo ante la acusación. Él la miró con incredulidad.

-Rachel, no puedo creer que no hayas venido a la lección de ayer.-

Rachel rodó los ojos y volvió a su casillero. No podía quitarse a Quinn de su mente. Se veía tan enferma. -Lo siento, estuve enferma.-

-El profesor Schuester no dejaba de preguntar por ti.- Kurt tomó un sorbo de su té.

-¿Qué quieres decir?- preguntó mientras caminaban por el pasillo.

-Bueno, no todos nosotros venimos de leyendas de Broadway. No dejaba de hacer referencia a la técnica que por supuesto, genéticamente es la técnica de tu madre y cómo tenía que emularlo,- dijo Kurt con un aire.

-Lo siento- dijo con un encogimiento de hombros, sin saber si una disculpa era lo que se necesitaba

-No sé si quiero ser parte de un club de fans Corcoran. Sólo quiero clases de canto- dijo con un suspiro.

Ella puso su mano en el brazo. – Y vamos a tomarlas. Vamos, no puede ser tan malo.-

Él arqueó las cejas. -Sii fue malo- dijo. -Confía en mí-

-Bueno, vamos a ir hoy. No va a ser tan malo.- le contestó la morena.

Se detuvieron frente a su casillero. Él recogió sus libros y se dio cuenta de la pequeña morena, que se quedó en silencio.

-oK, dijo Kurt mientras trataba de recuperarse de su actitud anterior. Lo siento.

-No es eso, dijo mordiéndose el labio. Tengo que contarte un secreto.

Ella sacudió la cabeza con una sonrisa mientras se animó de inmediato.

¿Sí?


Santana cerró su casillero en los vestidores de los cherrios. no iba a admitirlo, pero Quinn pasó una práctica decente. Ella lo miró de reojo. estaba buscando lo peor por el segundo. negó con la cabeza. no iba a pensar en eso.

-Hey-

sonrió. -Hey, Brit-.

-Eso no fue tan malo- dijo Brittany saliendo del vestuario.

La morena asintió y siguió a la rubia, dejando sus preocupaciones acerca de Quinn Fabray atrás.

-Entonces Quinn- comenzó la rubia. Santana se desinflo al menos pensó que la estaba dejando atrás.

-¿Qué pasa con ella?- -preguntó con fuerza.

-está bien?- Preguntó de nuevo.

-no quiero hablar de ella, Britts,- respondió la morena abriendo su casillero. Encontró la mirada de su amiga. Era curiosa y con ganas. -Ella está bien. ¿de todos modos por qué quieres saber?-

-Porque estoy preocupada,- vio la frustración de Santana. -Me preocupo por ti.-

Santana frunció el ceño. ¿Por qué?

Porque me preocupo por ti, dijo Brittany con una sonrisa.

La morena dejó caer los libros en sus brazos. ¿Qué? –preguntó y empezó a recogerlos.

No observo la expresión de la rubia porque recogió rápidamente sus libros.

Tú eres mi mejor amiga y... Sí, la rubia sonrió.

Santana le dio una sonrisa nerviosa. Si.

-Eres un buena amiga, San, y una buena hermana, pero parece que sólo le permites a una amiga ver eso, dijo empujando su hombro. -Quinn no es del todo mala.-

-Sin embargo lo es conmigo- dijo con un suspiro. -Estoy compartiendo un baño con ella. Tiene a mi mamá.-

la rubia arqueó la ceja. -Cómo que tiene a tu mamá?-

-No importa- dijo. -sólo ... Estoy teniendo dificultades para acostumbrarme.-

Britt puso su mano sobre la morena, haciendo que la chica frunciera el ceño

-Lo sé. Y vamos a salir de eso-. Santana sonrió. -Somos amigas no?-

Santana dejó su falsa sonrisa. Sí, pensó. Amigas.


Quinn suspiró. La práctica había terminado. Ahora sólo tenía que ocultarse. Ella sólo lo necesitaba... Dobló la esquina y inmediatamente frunció el ceño. no quería ocultarse. O bien, reconsideró, tirarle algo a alguien. La persona que vio cuando dobló la esquina le daban ganas de tirar algo.

Finn, dijo con un suspiro.

¿Cuál es tu problema? -preguntó el chico alto apoyándose agresivamente contra el casillero junto al de la rubia.

Abrió su casillero y puso los ojos en blanco. ¿De qué estás hablando?

-Te vi esta mañana- dijo con una sonrisa burlona.

Rodo los ojos de nuevo y se preguntó lo que nunca vio en él. Ah, claro, era el mariscal de campo. Popular por asociación.

agarró sus libros y cerró su casillero.

-Qué viste Finn? Correr en mi práctica?-

-¡No! Dijo lanzando sus manos en el aire. -Salir del Range Rover de Puck.-

Pensó de nuevo en la mañana. había estado atrás Puck, estaba detrás del asiento del conductor. Probablemente parecía que conducía, o por lo menos a un idiota como Finn lo veía así. porque Shelby se marchó después de eso. Suspiró. No iba a lidiar con esto.

-ya no es tu asunto, Finn, - dijo caminando junto a él.

-Hey-, dijo tras ella. -Es mi asunto.-

-En realidad no , Finn,- dijo volviéndose hacia él. -Terminemos con eso.-

comenzó a alejarse de él.

-Sólo porque eras mi novia , no quiere decir que fueras una puta- él la llamó.

Se detuvo a medio paso y se volvió para mirarlo.

-El hecho de que seas el hombre más débil que conozca, no quiere decir que alguna vez me importaras-, se burló. -Déjame en paz, Finn.-

siguió por el pasillo con dignidad y gracia, hasta que oyó de él sus quejas en la otra dirección y se dio la vuelta en la esquina. no iba a perder la calma, a pesar de sentir que había perdido todo lo demás.

Santana observó a Quinn y Finn luchando desde el otro extremo del pasillo. No le importaba. No. No le importaba.


-Señorita Corcoran?- oyó a alguien llamándole a su espalda. Se dio la vuelta y frunció el ceño inmediatamente. Trató de recuperarse.

-Profesor Schuester- dijo ladeando la cabeza.

-Sé que estás incómoda por mí, por el hecho de reunirme con tu hermana pequeña- dijo casualmente.

Entrecerró los ojos y asintió con la cabeza en alto. Cruzando las manos sobre sus libros en su pecho -realmente no creo-

Puso sus manos en señal de rendición. -Tienes razón lo siento. No sé lo que todos ustedes han tenido que pasar-

La forma en que lo dijo hizo que Santana no se sintiera mejor. Mientras que él dijo que era una casualidad, lo oyó como una amenaza. Siguió mirándolo. Oyó en su cabeza a Rachel pidiéndole que confiara en ella. Suspiró.

-Bueno, a mi hermana le gusta, así que no se atreva a meterse con ella- respondió la morena con fiereza. hizo un esfuerzo para calmarse cuando se dio cuenta de que estaba amenazando a un profesor.

-Sé que eres sobreprotectora, quiero decir, protectora con ella, respondió. ¿Por qué no vienes a los ensayos? Sé que no tiene Cheerios esta tarde. Vio su mirada acusatoria. Sue lo anunció en el salón de maestros. Todo el mundo tiene que saber lo que Cheerios está haciendo. Así que siempre eres bienvenida. Suspiró. -Aunque, sé que Rachel quiere sentirse más independiente, pero si se te facilita detener tu ansiedad está bien.

Empezó a alejarse. Tenía la boca abierta con disgusto con lo que acababa de ocurrir. Ella frunció el ceño.

-Voy a estar allí, respondió finalmente.

Se dio la vuelta y siguió caminando. Sonrió. -No puedo esperar!-


Puck estaba apoyado en el casillero con una chica de primero. Estaban hablando casualmente acerca de algo y él estaba pensando en besarla. Y entonces lo oyó.

'- no quiere decir que fueras una puta.-

Levantó la mirada con el ceño fruncido. La chica que seguía hablando, o más específicamente todavía estaba hablando con él, seguía acariciándole el brazo. Sin embargo, no se centró en eso. Vio cómo Quinn giró en la esquina. Miró a la chica y le acarició la mejilla.

-Llámame-, dijo la chica entregándole su número.

-Claro-, dijo con una sonrisa. Me tengo que ir.

Él endureció su mirada mientras seguía a Finn por el pasillo.

-Oye, hombre, ¿qué fue eso?-

-Amigo, escucha, he enrollado con muchas chicas estúpidas, pero me gustaría pensar que iría después de alguien tan puta como Fabray,- exclamó Finn.

-Te lo advierto, amigo,- dijo Puck encrespando los puños. Quinn y él podrían tener una relación muy confusa, pero nadie la llamaba así. Nadie diría esas cosas.

Finn negó con la cabeza y suspiró. -Oh mi Diosss! estás durmiendo con ella!-

-No-, dijo con calma-.

-Oh, date un descanso Puck eres el Gran Hombre más puto que conozco y ella es -.'

El chico alto nunca terminó la frase. Puck le dio un puñetazo en el lado de su cara. -Te lo advertí, dijo sacudiendo su puño.

Finn se estrelló con fuerza contra las taquillas.

-Jesús!, Corcoran- gritó. Tú, tu hermana zorra y tu novia puta piensan que-´

El pasillo se hizo eco con los puños de Puck contra la cara de Finn. Después de dos golpes en cada lado y Finn gritando en agonía, Puck se detuvo. Y se puso de pie.

-No hables de ellas así me oíste-

-Corcoran!- Gritó Figgins. Hudson-Hummel! A mi oficina, ahora!-


Después del segundo periodo, Quinn apenas podía mantener los ojos abiertos. Le dolía el cuerpo. Estaba caliente y tenía frío. No se suponía que la menopausia llegaría más tarde? Abrió la puerta de los vestidores. Tenía una hora libre y luego era el almuerzo. Sólo necesitaba dormir. Vio un banco de madera en la parte trasera de los vestuarios y se relajó. Por último. Se dejo llevar tranquila.

Su cuerpo le dolía. sólo dormiría aquí hasta el quinto período y entonces ella sería de oro. Tenía que estar en un lugar donde la gente no estuviera tratando de gobernar su vida. sólo tenía que escapar. Ella puso su estómago en el banco de madera. Sólo necesitaba escapar, pensó una vez más, mientras sus ojos se cerraron.


-Así que golpeó a un compañero? Shelby preguntó boquiabierta a su hijo. no podía creer que estuvieran en la oficina del director de nuevo.

-No sólo es un compañero de estudios, Sra. Corcoran, un compañero de equipo- dijo el Director Figgins con desaprobación. -Se supone que su hijo líder de nuestro equipo debe llevarlo a la victoria, no a golpear a sus compañeros de equipo.-

-Noah, causaste esto?- preguntó mientras observaba a su hijo mirar con enojo el suelo.

no levantó la vista. Finalmente, lo hizo. Shelby vio algo en sus ojos y no estaba segura de cómo se sentía acerca de que sea allí.

-Él llamó a Quinn puta. Y luego a Santana una zorra-, dijo el muchacho con frialdad. -realmente no quiero tener a Quinn en la casa, pero nadie debería ser llamado así

vio a su hijo por unos momentos más antes, de mirar al director-

-Suena como si estuviera defendiendo a su hermana y Quinn. Estoy ansiosa por oír cómo planea castigarlo por defender el honor de estas dos chicas.-

El Director Figgins suspiró. Nunca pudo ganar con esta mujer, porque ella tenía una molesta tendencia de tener razón.

-No permitimos la violencia, Sra. Corcoran, comenzó.

-Entiendo eso, pero ¿Estás permitiendo la violencia de otras mujeres?

La conversación continuó en círculo y terminó con Noah obligado a tener detenciones adicionales en una fecha posterior. Sin embargo, Shelby le aseguró Figgins que Noah no comenzaría sus detenciones esa semana. Figgins no tenía mucha opción en el asunto. Aparte de que el muchacho tuvo que ser suspendido por las reglas del distrito en contra de la violencia. Sin embargo, su suspensión, gracias de nuevo a las palabras ardientes de Shelby sólo duraría el resto de la jornada escolar.

-Así que, ¿vas a contarme lo que pasó? La madre preguntó mientras salían a la Range Rover.

-Él estaba siendo un idiota,- se encogió de hombros. -Así que lo callé.-

-Noah, realmente desapruebo la violencia- dijo subiéndose al coche. -Ya lo sabes, pero me alegro de que defiendas a Quinn.-

-Y San, Noah corrigió. -Quiero decir... Quinn ... no sé si somos amigos pero la respeto. Ella es prácticamente mi hermana ahora, y yo no voy a aguantar la mierda de Finn. Odio la forma en que trata a las chicas. Es que... Es una mierda-

-Muy descriptivo, querido-, dijo con un suspiro. -Si hay otro incidente como éste, Noah, voy a tener que castigarte. Tú cumpleaños es la próxima semana. Preferiría no ser uno de los que tienen que experimentar un castigo.

-Lo sé, mamá. Lo siento- dijo, mirando por la ventana. -Es una mierda ¿sabes?-

-¿Qué?- Preguntó

-Eso es por lo que puedo luchar ahora- dijo en voz baja.

Ella dio un profundo suspiro. -Lo sé- susurró. -Lo sé.-


-Hey-

Quinn saltó despertándose. Se espantó cuando vio el reloj en la pared. Eran las 2:45. Había dormido por el resto del día escolar.

-¡Oh Dios mío!- dijo poniéndose de pie.

-Cálmate, Fabray,- dijo Sue Sylvester detrás de ella. -Te Cubrí. Tus maestros pensaban que estabas reunida conmigo-

Vamos.-

-¿Por qué lo hiciste?- preguntó todavía aturdida. Temblorosa re-hizo su cola de caballo.

no se sentía mejor. No, en lo absoluto.

-Porque eres mi Lider-, dijo. Su mirada se suavizó. -Necesitas descansar, Q. Te ves como la muerte.-

-Bueno, me siento como ella.. -Lo siento.-

-No te preocupes-. se encogió de hombros. -La próxima vez que decidas quedarte en el vestuario. Avísame. Pude oírte roncar desde mi oficina.-

Sue desapareció en su oficina. la rubia suspiró


Kurt y Rachel caminaron hasta la escuela secundaria. Rachel miró a su mejor amigo con cuidado. Tenía la misma cara de cuando ella le había dicho su secreto.

-¿Qué estás pensando?- le preguntó finalmente.

-En primer lugar, ¿de dónde sacaste todos esas paletas Tootsie pop?- -preguntó con una sonrisa maliciosa.

Rachel se rió. -Mi mamá me los compró para que la entregara a la clase..- ella sonrió. De repente su sonrisa se desvaneció. -¿Crees que la señorita Jenkins llame a mi mamá? Acerca de lo que haré.-

Kurt inclinó la cabeza. -Probablemente. ¿Vas a estar en problemas?

-Cálmate- dijo Rachel. -te lo haré saber.-

El silencio cayó sobre ellos de nuevo.

-Así que ...- Kurt finalmente comenzó. -Quinn vive contigo.-

-Sí- asintió con la cabeza.

-Pero no me puedes decir por qué?-

-No- dijo al entrar a la escuela.

-Pero el secreto era que ella está viviendo contigo?-

-Sí,- dijo Rachel. -¿Qué quieres decir?-

-No lo sé- murmuró. -Todavía estoy pensando en ello.-

-Hola, Sr. Schuester- la niña sonrió al entrar a la sala del coro. frunció el ceño cuando vio a Santana en el umbral. -¿Qué estás haciendo aquí?-

-Estoy observando-, respondió Santana a la ligera.

-¿Por qué?-la pequeña Corcoran frunció el ceño.

-porque puedo- respondiendo de vuelta.

-Vamos a empezar, ¿de acuerdo?- Kurt dijo tratando de romper la tensión mientras daba una palmada.


La mayoría del ensayo fue infernal. Rachel se quedó mirando a Santana con fastidio. San mantuvo rigidez cada vez que el señor Will Schuester sonrió o felicitó a la niña. juró que captó su mirada cada vez y sólo estaba felicitando a Kurt por esa razón, pero no estaba segura. Suspiró. Todo era simplemente agotador. El corazón de Rachel cayó cuando Quinn entró a la sala de coro. no necesitaba más de una audiencia. El Sr. Schuester debe pensar mucho de ella, pensó.

Apenas a la mitad, Santana anunció que se iban.

-Mi madre está afuera- prácticamente siseó al señor Schuester, para gran vergüenza de Rachel.

-Santana!- Rachel dijo mortificada.

-Lo siento- se burló del maestro mientras conducía a Rachel por la puerta. Quinn las siguió en silencio. Kurt corrió tras ella.

-Rachel?- Preguntó Kurt. Él la miró con confusión.

-Nosotros te podemos llevar a tu casa, Kurt,- dijo Rachel, señalando a Santana en las costillas cuando empezó a oír una protesta.

Santana miró a Quinn a lo que Rachel se puso la mochila. -¿Tiene la peste o algo así?-

-Kurt, ¿estás listo?- preguntó una nueva voz.

Las chicas se volvieron y fruncieron el ceño a Finn. La cara de Santana se relajó y levantó las cejas con una sonrisa.

-¿Qué te pasó en la cara?- Preguntó Santana. -Quiero decir no de lo que es obvio.-

-Cállate, Satanás!- El chico alto silbó.

-No hables con mi hermana de esa manera!- la pequeña morena respondió caminando hacia el gigante.

-Hey ahora,- dijo Santana deteniendo la niña por la mochila. -Deja que yo me preocupe, de Gigantusaurio pene flácido.-

-Vamos- la rubia murmuró mientras pasó junto a Finn ignorando su sonrisa burlona.

Las tres caminaron en silencio por el pasillo.

-Rachel, no sé de estas cosas de coro. Pero no quieres ser una super-friki- dijo San yendo por el pasillo. -Sé que te gusta la música, pero hay que encontrar una... actividad socialmente más responsable.-

La pequeña miró a su hermana y luego a Quinn. La rubia se encogió de hombros. -¿Cómo qué?- replicó la morena

Todas se acercaron al coche. La madre salió del asiento del conductor cuando las vio. Puck se bajó del asiento delantero y se apoyó en el coche.

-Rachel!- La madre dijo acercándose a las chicas con pasos de gigante. -Acabo de recibir un mensaje de tu maestra.-

La Corcoran más joven hizo una mueca. -¿Sí?- -preguntó intentando no encogerse.

-Así que lo hiciste?- la madre preguntó con una mezcla de incredulidad y shock.

La niña asintió con la cabeza y miró al suelo.

-¿Por qué?- la mamá preguntó ignorando las miradas confusas del resto de los chicos.

La morena se encogió de hombros. -Ella fue bastante desagradable y terriblemente mala conmigo.-

-¿Quién?-Santana preguntó con el ceño fruncido.

-Jeanie Marks- respondió.

-Que no merece lo que hiciste, Rachel. tu comportamiento fue muy inadecuado y aterradoramente pensado y ejecutado- dijo Shelby con un movimiento de cabeza.

-¿Qué hiciste?- Puck preguntó con interés. Él parecía irradiar de orgullo.

Los hermanos mayores miraban con interés.

Rachel se miró los pies. -Bueno,... Como dije que fue mala... Y ... Aparte me dijo que yo ... parecía un chango ... ... lamí una paleta Tootsie pops, y una por cada compañero de clase... Y... Ellos lo dejaron en su mochila... Fue algo así como una masa pegajosa... "

Quinn resopló con el fin de contener su risa. Santana ni siquiera intentó hacerlo. Puck miró a su hermana con orgullo.

-No se rían- Shelby dijo tratando de ocultar su propia sonrisa. -Ese fue un mal movimiento, Rach. Estás castigada por una semana.-

Santana observó divertida como Rachel dio una sonrisa de satisfacción. -No se supone que quieras estar castigada- le susurró al oído

-No me gusta hacer la tarea sola- susurró a su vez con una sonrisa.


Quinn se sentó rápidamente en la mesa de examen. Cuando Shelby le dijo a todos que tenían que ir de nuevo a los médicos, no había sido feliz. Santana no lo estaba cuando se les dijo que tenían que esperar al doctor. Todos ellos estaban esperando afuera de su puerta. Q vio al médico hablando en voz baja a Shelby. no era bueno. No era nada bueno.

Finalmente se volvieron a mirarla.

-La infección empeoró, Quinn- el médico le informó.

-Genial- suspiró. -¿Es por eso que me siento como la muerte?-

El médico le dio una leve sonrisa. -Sí- continuó más solemne. -Vamos a tratarla, pero vamos a tener que hacer una cirugía sencilla podemos llegar más tarde esta noche y'-

-De ninguna manera- respondió. -No voy a hacer eso.-

-No tienes opción, cariño, Shelby dijo acercándose a la chica.

-Es ridículo! Sólo deme un poco de medicina- dijo frenéticamente.

-Me temo que no es tan fácil. tu piel ha crecido a lo largo de la infección. Necesitamos operarte. Tenemos que quitarlo y luego darte algunos antibióticos fuertes a través de una vía intravenosa. El médico la miró casualmente.

-No, no voy a hacer esto- murmuró.

Shelby intercambió miradas con el médico. -Voy a escribir lo que hay que hacer.-

Quinn vio como el médico salió de la habitación.

-No he ido a los médicos en toda mi vida- dijo con un suspiro mientras Shelby la ayudó a vestirse.

-Bueno, es la primera vez para todo- dijo llevándola hacia el pasillo.