DISCLAIMER: Yuri On Ice no me pertenece.
ADVERTENCIA: OCC(?), Errores ortográficos, tensión y angustia.
Al fic.
Effugium.
Quiero correr y ocultarme
Yo quiero correr y ocultarme.
Pero lo hago todo el tiempo.
Y siempre me atrapas.
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El silencio era denso, palpable y sobretodo aterrador. Pero no había quien quisiera interrumpirlo. Yuuri apuntaba hacia abajo aun con su rostro desencajado, la mandíbula temblorosa y los ojos en blanco.
—Cogerás un resfriado.
Su cuerpo siguió estremeciéndose mientras que el nudo de su garganta se hacía duro, cortándole la respiración y el habla.
—Ten.
Sintió en sus hombros una manta cálida pero seguía temblando, con la mirada pegada al cuerpo descuartizado de la mujer tirado en el balcón, Yuuri sentía la pesada mirada de Viktor en su nuca picándole, sus manos posadas en sus hombros, y su cercanía.
Quiso decir algo, pero su mente se había desconectado hace un buen rato, por esa razón cuando atraparon su mano y lo zarandearon con lentitud, una fuerte sacudida golpeo su estómago y después por su esófago corrió fuego, mientras que las arcadas nacían desde el fondo de su garganta y todo lo que había comido, terminaba en el suelo, a los pies de un Viktor indiferente.
Arqueo su espalda brutalmente bajo las sensaciones que sentía su cuerpo. Sentía que vomitaba sus tripas mientras lagrimas gordas caian de sus ojos, como un sapo, de rodillas en el suelo regurgitando la más mínima gota.
—Oh Yuuri, te has ensuciado la camisa.
Alzo la mirada y lo contemplo con sus facciones preocupadas, mirando cómo se alejaba y de su alcoba sacaba un pañuelo para limpiarle la boca con una sonrisa tierna, casi maternal.
—Tranquilo, yo limpiare esto después.
No tuvo respuesta, pero todavía se cubría la boca cada que olía el hediondo olor a vomito pegado en su camisa, cada que la imagen venía a su cabeza. La sangre, el hueso triturado… sus manos huesudas temblaron ante el contacto suave del albino que lo tomo en brazos y lo levanto tambaleante del suelo.
—Yo lavare tu camisa, ¿Por qué no te cambias mientras?
El hecho de que no respondiera, y lo tratara como si no pasara nada, lo asustaba mucho más. Pero todavía encontraba, cuando lo observaba aun con las lágrimas en los parpados, el vacío de sus luceros, casi como si dijera "Fue mi culpa". Parecía que no recibiría ninguna explicación, pero igual, su mente no estaba preparada para saber algo.
—Yuuri ¿Me escuchas?
Viktor lo miro confundido torciendo la boca mientras que lo sentaba en su alcoba. Se veía preocupado, casi como un berrinche de niño que no recibe atención, pero Yuuri estaba inmutable, casi muerto.
— ¿Estas sorprendido?
Movió las pupilas a su dirección aun cuando sentía la brisa fría del exterior . La lluvia seguía cantando, y las cortinas levantadas por los ventarrones, rozaban con suavidad los dulces cabellos azabaches. Sin embargo no despegaba sus ojos del ente que también lo observaba casi fascinado por tener toda su atención.
—Aw, no me mire así Yuuri, me harás enrojecer ~
Estremeciéndose, sintió un nudo en la garganta, el grito que quería salir de su interior se lo trago cuando dos dedos limpiaron las ultimas lagrimas que rodaron por su níveo rostro. Viktor miraba con dulzura a su asquerosa presencia maloliente y desagradable.
Pero no sintió nada, no sentía nada. La imagen estaba en sus retinas y se repetía cada vez más, una y otra vez, mientras que fríos dedos le quitaban su camisa su mente pensaba, que esos mismos habían matado a un persona, y se habían mezclado con sangre, huesos, órganos.
Hiperventilo abrazándose las costillas y volteo la mirada hacia el albino que buscaba algo nuevo que pudiera ponerse. Las gafas se le resbalan del puente de la nariz y el rasguño de su mejilla comenzaba a arder, las sensaciones nublaban su cuerpo pero su mente, su mente no estaba ahí.
— ¡Ajá! ¡Mira lo que encontré!
Sonriente le mostro una piyama azul con botones, pero solo se le quedo viendo por un instante antes de desviar la mirada hacia el balcón. Eso pareció no agradarle a Viktor, pues se acercó a zancadas y se arrodillo entre sus piernas mirándolo desde arriba.
—Yuuri, ¿Estas enojado conmigo?
Chillo cuando una mano se deslizo por su pecho desnudo, y descubrió que incluso así podría seguir llorando. El rostro de Nikiforov se acercó a su pecho caliente mientras que le abría las piernas y enterraba las uñas en el lugar detrás de sus rodillas.
—Tu corazón…hace un bonito sonido cuando me acerco…
Alejo el rostro sin querer mirar la cabellera enterrada en su pecho que escuchaba, con un deleite morboso, su corazón palpitante y frenético.
—Eres….tan adorable
Se mordió los labios llorando en silencio cuando escucho el leve ronroneo de satisfacción del albino, no tenía intenciones de alejarse pues seguía sonriendo, eufórico, encantando de tener tan cerca su calidez. Pero así como para él era una maravilla, para Yuuri, era la peor de las torturas. Seguía paralizado, asustado, tembloroso, seguía sollozando aguantándose el asco otra vez, la mandíbula desencajada y los ojos en blanco.
—Ah, perdón, es que creo…que mi sonata favorito es el palpitar de tu corazón. ¿Extraño no?
Aguanto la respiración secuestrado por el temor al escuchar la declaración, y se vio acorralado cuando sin poder incluso moverse, las manos del albino subieron por sus muslos y lo abrazaron por la cintura pegando el rostro aún más. La tarde comenzaba a aparecer, pero la lluvia era tanta, que todo era oscuro.
Almendrado escucho la suave risita del hombre y trago saliva bajando la mirada.
Sus manos estaban más delicados que de costumbre, o tal vez era porque se sentía ligero. Siendo jalado por un entusiasmado Viktor, su cuerpo parecía un muñeco sin voluntad propia. No se sentía aun con las fuerzas de asimilar todo lo que había pasado, incluso Viktor le había tenido que poner la camisa, porque se veía tan inmovilizado, que mover un solo pie, lo alarmaría a correr, correr despavorido
—Me alegra que ya te sientas mejor, te veías algo perdido —No quería verse a un espejo, porque contemplaría su sonrisa temblorosa y le daría aún más asco del que sentía ahora — Ademas, esa camisa se te ve mejor
Asintió con lentitud mirando el suelo. Sus pies cosquilleaban, ansiosos de moverse, tenía el impulso de soltarse y correr desesperado hacia la puerta. Era la desesperación carcomiéndole por dentro, cosechando sus nervios, que lo dejaba a la deriva e indefenso.
Se adentraron al salón en donde estaba el piano, y se sintió aún más débil ante la inmensidad de vacío que había. No se había dado cuenta de ello pero, esa sala era grande, pero solo tenía un piano en el centro.
Se quedó estático en el lugar mientras que Viktor colocaba el candelabro encima del piano. Sin embargo era tan trémula la luz, que se sentía asfixiado por las sombras del lugar. Esas 3 pequeñas iluminaban poco, tan poco como para sumergirlo en una espesa penumbra.
—Comenzare a tocar mi sonata favorita, la llame Pur et lascif(1) —no sabía francés, pero le interesaba muy poco saberlo igualmente — Oh, no hay más sillas.
—¡Y-Yo pue-puedo traer una!
Se mordió la lengua tan rápido como dijo eso. Sus nervios le obligaban a acelerar su respiración porque sentía que cada gota que recorría su cien, era un gramo de desesperación regándose en su cuerpo.
—No te preocupes, yo la traeré.
Jadeo tocándose el pecho y Viktor le extraño su compartimiento, pero solamente ladeo la cabeza sonriendo y tomo su mano de improvisto guiándolo a la banca en donde estaba el piano.
— Siéntate aquí, no tardo nada.
Apretó sus hombros levemente y sus pasos retumbaron por el lugar, sin embargo no tenia el valor de mirarlo partir cuando sabía que al voltear, encontraría su mirada azul asechándole. La sentía en la nuca, y ahora, no hacía más que morderse el interior de sus mejillas con tal de que ningún alarido saliera de su boca.
Fue en poco tiempo pero, a los segundos, los pasos ya no se escucharon. Agudizo su oído mirando fijamente la llama de la vela y sintió sus piernas enflaquecer cuando intento levantarse. Sus vellos estaban erizados del miedo, mientras que su cuerpo trataba ser de lo más ligero ante el piso de madera que siempre cruje.
Respiro profundo y se dejó hacer caminando, tenía ganas de correr pero estaba manteniendo la compostura, lento, seguro, escuchando los leves truenos que irrumpían el silencio, mientras que las velas danzando deprisa ante el incesante miedo del joven.
Ya se estaba acercando, estiro su mano para tomar el pomo y abrir la puerta, pero cegado por la oscuridad, miro sobre su hombro tragando saliva y descubrió que no podría seguir sin una vela que lo acompañara. Su corazón latió rápido, mientras que se debatía interiormente si agarrar una. No le importaba para nada que la cera lo quemara, lo que me inquietaba era Viktor. Si no había vela, si faltaba una, lo perseguiría.
Y lo que menos quería era llamar la atención en esos momentos.
—T-Tu puedes, v-vamos
Su voz, no le gustaba como sonaba su voz. Era tan quebradiza y rota, eran como sollozos silenciosos de un animalito a punto de ser degollado, una bestial guillotina cortando gargantas, matando personas. Respiro aun cuando la misma le dolía, y se acercó a tomar la vela mientras que se voltea ahora iluminado.
Cubrió la llama con su palma para que no se apagara por el movimiento y aun a pesar de sentir el calor, el fuerte latigazo de frio que lo ataco en ese momento no fue nada comparado a eso. Sintió pasos a sus espaldas que venían rápido, zancadas salvajes que solo le advirtieron lo inevitable. Y tal vez fue por esa razón, que carcomido por el miedo, dejo escapar un alarido y acelerando el paso, abrió la puerta y se adentró a un pasillo cerrando con más lentitud de la necesaria el portón.
Se sintió como un idiota esperando cuando en ese instante podría estar corriendo hacia su libertad. Pero es que si pegaba la oreja en la puerta, no escuchaba nada. Eso es, los pasos, que antes escucho, se habían desvanecido.
Aterrado y desconfiado, miro por el cerrojo batiendo sus pestañas tupidas, como el interior de la sala estaba tranquilo, afónico, y sobretodo, iluminado por solo dos velas.
¿Habrá sido su imaginación? Se sintió sofocado mientras que caminaba por el pasillo cuando el pensamiento de que se estaba volviendo loco cruzo por su cabeza, perder los tornillos por el pánico era común, pero no era la única vez que sentía y veía cosas que no pasaban en realidad.
Se mordió la uña del pulgar y acelero el paso solo por si las dudas, la madera seguía sonando pero no era nada que los truenos no pudiesen acallar fácilmente. Trago saliva cruzando la esquina del pasillo, y se encontró con 3 ventanas , una pintura de su abuelo y un florero. Dudoso, camino pegándose a la pared y miro los vidrios mojados, curioso por lo que habría al otro lado de la neblina tupida que tapaba su visión.
—Me pregunto cómo la estará pasando el señor Nish-
Lo decía por inercia, pero eso había que provocado que la imagen regresara justo cuando la derretida cera caliente caía en su palma. Se sostuvo con la mesita en donde estaba el florero conteniendo las arcadas y se apoyó en la ventana sintiéndola helada. Tendría que superarlo, pero todavía se sentía pesado, su cuerpo sentía que no podría más del malestar.
—No, no puedes…
Se sorprendió al notar cómo se estremecía su cuerpo y se tomó la mano tratando de calmarse y seguir el paso. Estaba escapando, y no estaba llevando nada, y a pesar de la desesperación que empavaba su cuerpo iba lento, con cuidado, sintiendo las piernas entumecidas, locas por salir velozmente.
No importaba a donde fuera, si dormía en la calle, si moría de hipotermia, no quería quedarse más allí, estaba seguro de eso, mientras que cruzaba el otro pasillo.
—¿Que demo-
Y fue entonces que, parpadeando lentamente, descubrió que el la de izquierda, también tenía un florero, 3 ventanas y una pintura de su abuelo.
Se sintió en un laberinto, mientras que cruzaba pasillos, y miraba el cuadro del viejo katsuki, perturbado por los ojos que le seguían, asechaban cada uno de sus paso. Sentía que perdería la poca paciencia que tenía, que saldría corriendo velozmente y golpearía cualquier puerta que lo llevara a una salida, sin embargo estaba ahí, caminando entre la penumbra, tratando de salir del lugar.
Paso por el mismo pasillo unas contadas 8 veces, y se detuvo en una en particular sosteniéndose de una mesa, se sentía mareado, el posible vértigo y el cansancio comenzaba aparecer en su cuerpo. Por dentro estaba rogando no desmayarse, no ahí, en esa mansión, seria penoso que lo encontraran en un intento de escape y las consecuencias que vendrían después.
¿Que le haría Viktor? ¿Se enfurecería? ¿Qué cosas era capaz de hacer con tal de que no se fuera?
Tomo una gran bocanada de aire y sintiendo el corazón galopando en su pecho, siguió adelante notando una pequeña cosa de la que no se había percatado antes. Las flores, las flores que estaban encima dela mesa al lado de la pintura no eran las mismas. Estas eran petunias rojas, cuando se supone, en todas había visto petunias amarillas.
Intrigado, miro la vela que estaba a la mitad, y se encamino a zancadas rápidas cerrando fuertemente los ojos. No quería observar, que de nuevo, estaba atrapado, sentía que de ser así se derrumbaría. Pero para su suerte al entreabrir los ojos, contemplo unas pasillo diferente, que para su alivio, tenía a la izquierda, unas escaleras que conocía realmente bien.
Iba a seguir, pero de pronto, aquella puerta misteriosa que alguna vez atrajo su atención, volvió a absorberlo. Se sintió como un idiota cuando se detuvo en ella, y acerco la mano al pomo, un poquito más cerca hasta tocarlo. Estaba frio y rasposo, ruido por el tiempo o por garras…
Empujo suavemente pero al primer intento descubrió algo nuevo. Una llave. Necesitaba una llave.
Trago saliva cuando el tic tac del reloj sonó marcando las 6 de la tarde. Su cuerpo se crispo tan abruptamente que lo primero que hizo fue caminar con rapidez hasta las escaleras. Las bajo casi trotando sin importarle la vela y no se detuvo a ver el vitral y sus fulminantes colores. Los relámpagos parecieron reaccionar a su desesperación porque comenzaron a resonar con fuerza por todo el lugar. Cuando llego el primero que alumbro la mansión a oscuras, ya estaba cerca de llegar a la puerta, estaba cerca de irse.
La vela se había apagado ya un buen rato, pero sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, por eso cuando busco las llaves de la mansión que estaban en su bolsillo y la metió emocionado por poder irse, la desilusión que llego después fue tremenda.
La puerta no se abría.
—¿Que estás haciendo?
Se escucharon pasos que venían a su espalda y halo con más fuerza la puerta, las lágrimas de frustración que comenzaron a caer de sus mejillas, no fueron de ayuda, su vista borrosa en la oscuridad y sus alaridos de miedo solo luchaban por salir afuera, ver el cielo azul, mas allá de una ventana.
—Yuuri ¿No íbamos a escuchar la sonata juntos?
Cuando una mano le toco el hombro, la rehuyó como si fuera fuego y retrocedió. Se pegó a la puerta sollozando y Viktor le miro dolido con los ojos decaídos y el cuerpo tieso. Hipo tocando con desesperación la puerta y junto sus rodillas temblorosas ante un albino triste.
—¿Me ibas a abandonar?
Se sobresaltó cuando sus ojos lo vieron. Habían muchos sentimiento, pero ninguno que pudiese describir. No pensó mucho lo siguiente, simplemente miro el suelo, se tragó su llanto desesperado y se escabullo por un lado corriendo hacia el pasillo izquierdo.
La puerta, la puerta trasera.
Estaba consiente, de nuevo, de aquellos gritos que rompían el silencio a sus espaldas, pero estaba huyendo, respirando con dificultad, tragándose el miedo, y recordando el camino. Lo hizo por un largo tramo, hasta que contemplo una puerta, una de madera, estaba a unos kilómetros y no faltaba nada para lle-
— ¿En verdad deseas esto? ¿Después de todo el tiempo que pasamos juntos?
Un chillido nació de su garganta, garras filudas tocaron su hombro y lo impulsaron hacia atrás. Hilillos de sangre se deslizaron por su cuello mientras que forcejaba con una fuerza que siempre fue desconocida.
—¡Maldición! ¡Suéltame ya hijo de puta!
Con los ojos inyectados de sangre, su cuerpo se levantó del suelo y quito las manos que querían aventarlo al piso. Levantándose torpemente, las lágrimas gordas cansadas de rodar por sus mejillas se detuvieron, la salida estaba cerca, muy cerca.
—¡Yuuri! ¿No me recuerdas? ¡Por favor!
No se detuvo a escuchar sus gritos lastimeros, pues giro el pomo y fue como un chorro de adrenalina cuando el click sonó primero y luego, el chirrido de la puerta vieja. Sus bisagras sonaron como gritos agudos, pero eso no lo detuvo.
Llovía, llovía fuerte, pero su cuerpo se arrastró hasta afuera y se levantó en medio de a neblina, corriendo, trotando, mientras que sus anteojos se caían en el camino, su piel sentía las gotas como fuerte balas, escuchando una última cosa antes de desaparecer.
—¡Vitya! ¿Lo recuerdas? ¡No me dejes!
En medio del trueno, sus pies se detuvieron abruptamente, su respiración se cortó de un tajo, y quedo a la deriva mientras que un martilleo golpeaba fuertemente su cabeza . Sus ojos entrecerrados por el fuerte dolor, lograron entrever una silueta, antes de que todo se volviera negro.
(1)Se traduce como Puro y lascivo.
Respondiendo Reviews
Ninna Tendo: ¡Que bueno que te haya dado miedo! Eso era lo que buscaba xD Y sí, muertisima xD. La verdad es que desde un principio y la idea principal del fic, a tomado un giro brusco, comenzando con que este fic no seria largo si no corto. Yo también tengo mis uñas largas, que bueno que por ahora no este leyendo algo que perturbe eso xD. Otra vez lo hice xD, perdón por demorar pero es que el bloqueo me mata xD. Woa, eres mayor que yoxD, yo este año apenas cumplo los... JAJAJJ ¡feliz cumpleaños atrasado querida! Espero la hayas pasado genial y sí, todo un adulto Viktor 7v7. Gracias por leer, espero te haya gustado, adiós~
Mushu Smaug: ¡Eso es divertido! JAJAJA, te recomiendo no hacerlo si no deseas pesadillas o tal vez la chancla de tu jefa(?) JAJAJJA. Ese sentimiento lo conozco, es lo que siente Yuuri en todo el fic xD, el corazón a mil. Pues, yandere no sé...yo le daría otra definición uvu Uff, te aseguro que desde hoy, ya nada sera igual. Se interrumpió la sonata :c y Yuuri salio pero ¿Cuando tardara? ¡Gracias por leer! espero este capitulo también te haya gustado como a mi~ byee~
Fujioka-Miyazono: Es muy poco probable que mi fic termine asi xD la verdad seria decepcionante si solo se va y ya. Se que tienes muchas preguntas mas ninguna puedo responder xD Es que Yuuri piensa en todos los factores que provocarian su ida, la verdad yo creo que él es muy paciente. Mira que despues de mucho no se fue, y ahora con esto, fue lo que le hizo dejar de pensar e irse. Yo no puedo dejar de amar a Viktor xD por razones que bueno, no sé JAJAJ -Risa malvada- Sigue leyendo conmigo y lo descubriremos ¡Gracias por leer! Espero te haya gustado, adios~
Guest: Pué tal vez tengas razón o no, igual xD, gracias por leer~
Luna Kagamine: ¡Hola! Y eso es bueno 7v7, te estas sintiendo como Yuuriiiiii. Todos lo esperábamos la verdah uvu, la pregunta es ¿Qué mas es Viktor? No lo definiría Yandere xD Imaginame a mi con el miedo latente de que algo parezca tras de mi puerta JAJAJJA xD Pues ya se fue alv, el problema es ¿Cuanto va a durar?. Sobre el cadaver ¿Crees que no lo limpio? ¿O intento lograr algo? Yo no sé xD, espera a leer mas así como yo xD ¡Muchas gracias por leer! Espero te haya gustado, nos vemos~
Ayer no actualice porque no estaba xD ¡Pero bueno~! Hoy tengo tiempo de sobra para traerles la actualización. Aviso que hoy acaban mis vacaciones *Llora* Así que si me desaparezco de improvisto, no lloren por mi, ya mori xD, nah, tengo capítulos adelantados, mas no duraran para siempre xD. Muchas gracias por leer y dejar sus lindos review, me emocionan un montón uvu.
¿Merezco un review? ¡Me encantaría saber que te parecio! owo
Gateway To Infinite~
