Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia pertenece a Catt Ford.

Advertencias: Lenguaje adulto, escenas de sexo explícito. No está de más decir que es YAOI así que si no te gusta el Boys Love estas en la historia equivocada.


Capítulo 8

Naruto comenzó a despertarse con la típica sensación que le daban las pastillas y tenía ganas de ir a mear. Lentamente, se levantó y miró a su alrededor somnoliento. No reconocía dónde se encontraba, pero la ligera luz que emanaba de la puerta entreabierta y se reflejaba contra la pared le permitió deducir dónde se encontraba el cuarto de baño. Naruto se bajó de la cama lentamente y con cuidado, estiró la espalda y luego colocó las dos manos sobre su cadera, como si intentara ayudarla de alguna forma. Estaba un poco dolorido, pero la pastilla había cumplido su función.

Logró caminar la corta distancia hacia el baño sin problemas y orinó. Mientras se lavaba las manos, se miró a sí mismo en el espejo y como por lo general, después de un calambre, estaba pálido y con enormes ojeras púrpuras debajo de los ojos. Bajó la cabeza para beber del grifo y secó sus manos con una toalla, aún no era capaz de determinar dónde se encontraba.

Caminando con mayor facilidad, regresó a la cama y se deslizó debajo de las sábanas, temblando ligeramente cuando el aire frío tocó su piel desnuda. La cama se sentía cálida y se acomodó hacia el centro. Se sorprendió cuando su mano tocó piel desnuda y se sentó inmediatamente, el corazón le latía aceleradamente.

En la luz de la madrugada que se colaba por las ventanas, pudo reconocer que estaba en la cama con Sasuke. ¿Qué había ocurrido anoche? ¿Por qué estaba en la cama con el pelinegro? Inmediatamente movió los músculos de su ano, pero no le dolió por lo que concluyó que no habían follado y que tampoco había sido azotado. Se acomodó debajo de las sábanas.

Sentía frío y asumió, ya que no podía recordar lo que pasó la noche anterior, que Sasuke se había acostado con él y por tanto no sorprendería al hombre mayor encontrarlo ahí.

Mientras se acercaba al otro hombre, se dio cuenta de que Sasuke estaba desnudo. No había visto al otro hombre así antes y Naruto no pudo resistirlo. Levantó las sábanas y su pene se endureció inmediatamente.

—Mierda —dijo. Su ojo de escultor se había emocionado al ver que el cuerpo de Sasuke era completamente masculino, músculos poderosos y no tenía ni un gramo de grasa. Cada ángulo estaba elegantemente esculpido, cada parte era extremadamente viril, los músculos abdominales parecían tallados, al igual que los pectorales y los firmes muslos, todo era mucho mejor que sus más increíbles sueños. Para un hombre mayor que él (de treinta y dos) Sasuke estaba en muy buena forma.

Cautelosamente, Naruto tocó el pecho de Sasuke sintiendo como a este se le ponía la piel de gallina, se sentía distinto al suyo a pesar de que ambos son lampiños y eso era algo que le gustaba. Pasó un dedo por un pezón, maravillado al sentir que se endureció en respuesta. Pasó un dedo por el centro del cuerpo del hombre mayor, esquivó los rizos negros de su entrepierna y pasó por la pronunciada línea del torso hacia el muslo, acariciando los tendones.

Levantó la mirada para toparse con los ojos obsidiana de Sasuke, que lo observaban mientras exploraba.

—Es tan hermoso —susurró Naruto, incapaz de detener las palabras, pero inseguro de si su comportamiento era el adecuado.

—Gracias —dijo Sasuke en voz baja—. ¿Cómo te sientes?

—Un poco dolorido, pero bien —respondió Naruto, quitando su mano.

—¿Quieres tocarme? —preguntó Sasuke sin moverse.

—Oh, sí —susurró Naruto ansioso.

—Adelante.

Naruto se acercó emocionado, no era un orden, más bien una petición. A penas podía creer que le estaba dando la oportunidad de explorar su cuerpo.

Inhaló profundamente, oliendo el jabón y el aroma natural del otro hombre, había algo de la esencia de Sasuke que lo hacía sentir seguro. Lo primero que quería hacer era lamer la hendidura de su cuello, le había fascinado desde que lo contrató. Después exploró el pecho del azabache con sus labios y lengua, delineando cada pectoral.

Sasuke arqueó ligeramente la espalda ante la lenta exploración, inhalando súbitamente cuando la boca de Naruto capturó uno de sus pezones, excitándolo con pequeñas mordidas y lamidas alrededor de la aureola. Suprimió el deseo de tomar la cabeza de Naruto, guiar su recorrido y controlar sus movimientos, por alguna razón se sentía bien dejando al rubio la libertad de descubrir sus zonas erógenas, de permitirle el mando al menos por un momento.

Naruto experimentó que era ser un activo por primera vez en su relación y disfrutó del viaje, sintió que ejercía el poder suficiente para excitar a Sasuke de formas que ni él mismo podía comprender.

Movió su lengua sobre la suave piel del pecho de Sasuke, bajando hacia el duro sexo que yacía sobre el estómago del azabache. Lamió la cabeza y sintió unas poderosas manos detenerlo, sintió que su papel como activo duro tan poco, pero disfruto cada segundo de este.

Sasuke giró a Naruto sobre su espalda y le sonrió.

—Es mi turno.

Sosteniendo al rubio, Sasuke exploró el cuerpo de su hermoso kitsune que estaba al alcance de su boca. Lamió las marcas que hizo el día anterior, borrando cualquier dolor que pudiera haber quedado con su lengua. No se arrepintió de hacerlas, de hecho, verlas lo hacía sentirse orgulloso. Naruto le pertenecía y no iba a dejar que ningún idiota se lo quitara y pensar que el rubio desconocía lo atrayente y exótico que es, hacía que todos pusieran especial atención en él en cada lugar al que entraba.

—Eres tan bello, y eres todo mío—murmuró. Levantó la mirada para encontrarse con un par de labios rosas sonrientes y esos hermosos ojos azules entreabiertos, llenos de deseo y una emoción más cálida.

—Todo suyo —repitió Naruto. Jadeó cuando la boca de Sasuke tocó su pene y tragó toda su longitud. Jamás había sentido algo igual, fue lo último que pensó, antes de embestir violentamente la cavidad húmeda y cálida que lo rodeaba.

Desde su primer encuentro, Sasuke había deseado saborear a su rubio amante y ahora tenía la oportunidad de hacerlo, por lo que lamió, succionó, mordió y acarició. Recorrió con su lengua el delicado pene de Naruto, notando cada zona que hacía al joven gemir y sacudirse. Succionó sus testículos, lamiéndolos uno por uno hasta que Naruto perdió el control. Finalmente, Sasuke relajó su garganta y tomó el pene del chico hasta la raíz, su nariz tocó los rizos rubios de la base. Les permitió a los músculos de su garganta contraerse alrededor del endurecido miembro, sus manos sostuvieron las delgadas caderas mientras el rubio gritaba y trataba de embestirlo eyaculando en su boca. Cuando Naruto por fin dejó de moverse, su pecho vibraba por su respiración agitada.

Sasuke sonrió y se acercó para darle un tierno beso en los labios, intercambiando el sabor del semen con su dobe. Naruto abrió los ojos y acarició la mejilla de Sasuke.

—Quiero estar adentro de ti, Naruto. Quiero tomarte por completo y hacerte mío —susurró Sasuke.

—Por favor… quiero sentirlo dentro de mí —respondió casi sin aliento.

Sasuke sonrió y sintió que Naruto abría las piernas, dándole la bienvenida. Quien diría que su rubio estaría tan ansioso por entregarse completamente a él.

—Tu cadera… ¿estás seguro de que estarás bien?

—Estoy seguro —dijo Naruto, aunque su voz tembló por la incertidumbre, aun con algo de temor por el hecho de tener a Sasuke dentro de él. —Solo estoy un poco rígido.

Sasuke movió la mano y se encontró con que el pene de Naruto estaba rígido, a pesar de que acababa de correrse.

—Supongo que sí es verdad —dijo de broma.

Naruto rio y Sasuke se emocionó al escuchar tal sonido. Besó los sonrientes labios.

—Será más fácil la primera vez si te recuestas sobre tu estómago. Puedes relajarte y dejar que yo haga el resto.

—Sí, Masutā —dijo Naruto obedientemente.

Sasuke lo besó una vez más y luego lo acomodó sobre su estómago. Acarició los firmes glúteos con placer, disfrutando de la forma en la que sus manos podían cubrir los dos músculos. Golpeó uno ligeramente.

—Levántate, dobe —dijo.

Naruto levantó las caderas, ya no le molestaba que el azabache lo llamara así, lo consideraba más un mote cariñoso que un insulto por la forma en que este lo pronunciaba. Sasuke deslizó una almohada debajo de él.

—¿Está bien?

—Sí —respondió suspirando.

—Lo tomaremos con calma —prometió Sasuke, aunque ver ese hermoso trasero le hacía querer enterrarse de una sola vez. Presionó la base de su pene para disminuir la lujuria y regresó a masajear a su amante sensualmente.

Apretó y frotó los glúteos redondos, notando cómo Naruto abría más las piernas en respuesta, como si lo estuviera invitando a hacer lo que quisiera, cosa que planeaba hacer. Les permitió a sus pulgares moverse más cerca de la grieta con cada movimiento, introduciéndose más.

Naruto gimió mientras Sasuke separaba sus nalgas y acariciaba su agujero por primera vez. Se estaba masturbando contra la almohada debajo de él y sintió que su entrada le pulsaba por la anticipación, apenas podía esperar por lo que venía.

Sasuke fue a por lubricante, mantenía uno en cada habitación de la casa, rio un poco al pensar que había colocado ahí el frasco años atrás. Su falta de actividad sexual había desembocado en artículos que jamás habían sido usados, solo esperaba que los condones no tuvieran fecha de caducidad.

Humedeció sus dedos y los introdujo en el caliente agujero de su amante sintiendo cómo este le abrió paso. Lentamente lo penetró, sintió cómo Naruto abrió más las piernas para darle mayor acceso, levantando el trasero para encontrarse con su mano. Acarició la espalda del rubio con su otra mano, tratando de relajarlo para la penetración.

Lentamente lo embistió con el dedo y se acercó a su oreja.

—Así es, ábrete para mí, dobe —le susurró—. Ábrete para que pueda penetrarte con mi verga. Te ves tan hermoso a mi merced, esperando a que te haga mío.

Se alejó para así poder agregar otro dedo, penetrándolo con la mayor delicadeza que pudo. Naruto estaba bastante estrecho y Sasuke sabía que su pene era más largo y grueso que el promedio. Sus instintos primitivos se habían activado, pero los controló. No quería lastimar a Naruto.

Introdujo otro dedo y los movió para encontrar la zona erógena de su chico, lo acarició todo hasta que el delgado cuerpo se estremeció por la estimulación.

Sasuke retiró los dedos y abrió el condón, lo deslizó sobre su pene con manos temblorosas. Pausó para apretar la base nuevamente. Ver a Naruto recostado frente a él con las piernas abiertas, empuñando las sábanas y con el agujero humedecido por la preparación casi hace que se corra. Y quería hacer que esta primera vez fuera maravillosa para ambos, quería darle placer a Naruto y reclamarlo como su pareja.

Sasuke se acomodó entre los muslos de Naruto y acarició la suave piel.

—Sométete a mí, Naruto —le susurró nuevamente al oído—. Tómame en el interior de tu cuerpo. Permíteme darte el placer que jamás imaginaste y deja que te haga mío.

Inundado por la emoción y las sensaciones físicas que solo Sasuke podía crear con esa voz autoritaria y ronca, Naruto jadeó.

—Tómeme, Sasuke … Onegai [1]… quiero sentirlo… quiero que me haga suyo…

Sasuke cerró los ojos, se sentía abrumado por la respuesta. Tomó los labios de Naruto en un último beso y cambió de posición para alinearse con su agujero. Tomó la delgada muñeca entre sus poderosas manos y lo penetró, sabía que la cabeza de su pene sería la parte más dura para el rubio.

Naruto gritó mientras trataba de resistirse ante el enorme intruso, luego se rindió por la fuerza que ejercía el azabache. Finalmente, la cabeza del pene se introdujo y Sasuke hizo una pausa, acariciando su espalda con cuidado.

Le quemaba y el músculo de la cadera se estaba entumeciendo mientras Naruto se relajaba.

—Estás tan estrecho. Tan caliente —dijo Sasuke mientras acariciaba la tensa espalda del más joven. Pudo sentir la sumisión en el momento en el que lo penetró, cuando Naruto suspiró y se forzó a relajarse.

Sasuke comenzó a mecer las caderas, introduciendo lentamente su pene en el cálido y estrecho ano, tratando de controlarse a fuerza de voluntad.

—Háblame, Naruto. ¿Qué sientes?

—Me siento tan lleno —dijo Naruto—. Es tan grande.

—Ríndete, Okiniiri. Déjame entrar —le ordenó Sasuke, y su voz pareció calmarlo. Podía sentir los músculos internos estremecerse a su alrededor, como si tiraran de él hacia adentro. El agonizante calor del canal que se aferraba a su erección envió chispas de fuego a su espina dorsal. Miró hacia abajo para encontrarse con el agujero rosa de Naruto estirándose alrededor de su verga, aceptándolo en su interior y gruñó por el poder que sintió.

Una vez Naruto se rindió a lo inevitable, la calurosa invasión se transformó en placer. Jamás se imaginó que se sentiría tan lleno, tan completo con Sasuke en el interior de su cuerpo. Era como si una parte del rompecabezas que estaba perdida, apareciera y llenara el espacio que no sabía que necesitaba o le faltaba. Suspiró y se relajó todavía más cuando el pene de Sasuke acarició su próstata y envió ondas de placer a través de su cuerpo, su atención se enfocó en esa sensación. Calor se esparcía por su cuerpo con cada embestida de Sasuke. Naruto se sentía poseído, valioso y precioso ante los ojos de Sasuke.

Inconscientemente enterró su erección en la almohada debajo de sus caderas, levantó el culo para encontrarse con cada embestida. Con cada caricia Sasuke lo acercaba al orgasmo, haciendo que un éxtasis llenara su cuerpo.

Sasuke sonrió mientras sentía que los músculos de Naruto apretaban su miembro. Agarró las delgadas caderas y colocó al chico sobre sus rodillas, lo abrazó mientras lo embestía, buscando su propio orgasmo. Gritó cuando se corrió, eyaculando en el condón, deseaba poder plantar su semilla en el interior de su rubio, pero incluso sin eso, Naruto le pertenecía. Lo embistió una última vez y se quedó inmóvil mientras una onda de placer lo rodeaba.

Se dejó caer, colocó a Naruto debajo de su cuerpo y disfrutó cubriendo el delgado cuerpo con el suyo.

—Mío —gruñó suavemente y mordió la suave piel del hombro, no fue lo suficientemente fuerte como para dejar una marca. Había reclamado al dobe como suyo, su marca era imborrable y estaba satisfecho.

Los dos hombres se quedaron dormidos mientras Sasuke todavía estaba enterrado en el interior del cuerpo del rubio.

Naruto despertó y sintió las sábanas frías a su lado antes de abrir los ojos. Se preguntó si todo había sido un sueño, pero luego recordó que Sasuke lo había follado. Movió los músculos de su ano y el dolor que sintió le dijo que no había soñado.

Cambió de posición en la cama, solo quería quedarse recostado y permitir que su mente se relajara. Se estiró sobre la suave cama y se preguntó si Sasuke esperaba a que se levantara.

—Hola, cariño —dijo Sasuke, llamándolo por el diminutivo que solo su oka-chan [2] y su oba-chan [3] usaban. Entró con una bandeja, la colocó en la mesita de noche—. ¿Cómo te sientes? ―preguntó, tocando la frente del rubio con dos de sus dedos dándole un pequeño golpe de manera cariñosa.

—Estoy bien —respondió Naruto sonrojado. Se sentía inseguro de cuál era ahora la situación entre ellos.

Sasuke se dirigió al armario y sacó una camiseta de franela.

—Ponte esto para que no te dé frío. Te traje el desayuno.

Obedientemente, Naruto se colocó la camiseta. Sasuke acolchó las almohadas y las acomodó en la cabecera para que se recostara.

—¿Qué me trajo? —preguntó Naruto emocionado, se notaba que Sasuke estaba de buen humor y le gustaba mucho, más de lo que debería ser consentido por él.

Sasuke rio.

—Solo café y pan tostado. Temo que no como aquí frecuentemente, así que no hay mucho en casa.

—No hay problema —dijo Naruto, inhalando profundamente y el delicioso aroma que emanaba de la taza que Sasuke le entregó. Se sorprendió con el primer sorbo, pues Sasuke había recordado cómo le gustaba su café. Levantó la mirada y la enfocó en el hombre mayor mientras aceptaba un pedazo de pan tostado con mantequilla.

Comieron en silencio y Naruto bostezó una vez terminó. Sasuke le quitó la taza vacía de los dedos.

—¿Cómo está tu cadera?

—Está bien, Sasuke —respondió con una sonrisa.

—Explícame por qué solo tomaste una pastilla.

—Dos me dejan inconsciente por horas. Una no alivia el dolor tan rápido, pero no me deja tan débil —explicó Naruto—. Además, el que me frotara la espalda me ayudó a relajarme, así que esta vez no estuvo tan mal.

—¿Por qué no vuelves a dormir y te relajas por hoy? —preguntó Sasuke.

Naruto bostezó, pero sacudió la cabeza.

—No quiero importunarlo. Seguramente tiene cosas que hacer.

No había forma en la que Sasuke pudiera decirle lo vacío que se sentiría si él se marchaba. No podía admitir que lo extrañaría, ni a sí mismo.

—No, planeo relajarme también. ¿Puedo ir por algo a tu apartamento?

Naruto se sonrojó, recordando cómo lo había dejado. Se había sentido tan ansioso de ver a Sasuke últimamente que no se molestaba en arreglar nada, no es como si lo hiciera seguido, pero al menos no se habría encontrado con su apartamento lleno de embaces vacíos de ramen.

—Eh, no hay problema.

Sasuke rio.

—Ya he visto lo peor. Si quieres tu portátil y un cambio de ropa interior…

Naruto se sonrojó más. ¿Acaso Sasuke lo estaba avergonzando a propósito? Seguro estaba tan rojo que un tomate sentiría envidia de él.

—No creo tener ni una prenda limpia. Pero me servirá mi portátil.

Sasuke besó la sedosa cabellera rubia.

—Acuéstate y descansa. Regresaré pronto.

Naruto se volvió a recostar y abrazó una almohada, se sentía querido. Era un sentimiento agradable después de haber estado lejos de casa durante cuatro años. Esperaba… pero luego reprimió ese pensamiento. Sasuke jamás lo amaría, tendría que conformarse con lo que el fotógrafo estaba dispuesto a ofrecerle, así eso sea un fingido cariño temporal.

El domingo fue un día de descanso para los dos. Naruto durmió gran parte del día y Sasuke caminaba descalzo y de puntitas por el umbral de la puerta para mirarlo, no quería que se diera cuenta. Se dijo a sí mismo que hacía eso simplemente porque el dobe era muy bello.

Naruto mantuvo una ligera sonrisa en el rostro mientras abrazaba su almohada, la forma en la que mecía sus caderas hacía que Sasuke se sintiera solo, sin importar cuantas veces se dijera que era una estupidez, no podía evitarlo, era como si el rubio al estar dormido lo alejara de su lado, era algo que no le gustaba sentir y pensar eso era algo ridículo viniendo de alguien como él.

Cada vez que Naruto suspiraba o cambiaba de posición, Sasuke salía corriendo en su dirección.

Entre sus cortas visitas, lavó su ropa y la que encontró esparcida por el apartamento de Naruto. Incluso la dobló, sonriendo al pensar que sus papeles se habían invertido. Él era un dominante y hacía el aseo para su sumiso.

Cuando llegó el atardecer, Sasuke pidió comida china y ordenó lo que pensó que le gustaría a su chico.

El lunes por la mañana, encontró a Suigetsu zapateando impacientemente, con los brazos cruzados y recostado contra la puerta del estudio.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron comenzó a hablar con sarcasmo.

—Hasta que por fin decidiste venir a trabajar. ¿Qué ha pasado?

Sasuke estaba caminando lentamente, con un brazo alrededor de Naruto, que estaba ligeramente dolorido y cojeaba.

—A Naruto le molestó la cadera el sábado por la noche después de que regresamos de la cena. Todavía no está del todo bien. Tuvo que tomar otra píldora esta mañana y no quise dejarlo solo.

Suigetsu caminó hacia ellos con los brazos extendidos.

—Yo lo sostengo, tú abres.

Sasuke rio con burla.

—Buen intento. Toma las llaves y abre la puerta.

Suigetsu sonrió.

—Al menos lo intenté.

Naruto sonrió ligeramente, no comprendía por completo el intercambio entre los dos hombres.

—Lo siento Suigetsu, pero creo que no podré hacer mucho hoy.

Suigetsu miró por encima de su hombro.

—No hay problema. Haremos todo lo que no requiera tu presencia. Ve a descansar, Naru-chan. —Para ese momento, ya había abierto la puerta y los tres hombres entraron, Sasuke se llevó a Naruto a su oficina. La manta continuaba sobre el sofá, así que la levantó, acomodó al rubio sobre un costado de su cuerpo con una almohada sobre la cabeza y otra entre sus rodillas.

Luego colocó la manta sobre él.

—Descansa, dobe. No te preocupes por nada. Estaré afuera si necesitas algo, ¿de acuerdo?

—Sí —Naruto suspiró y se relajó mientras la pastilla surtía efecto. Esperó que Sasuke lo follara otra vez esa mañana, pero esté lo dejó solo en la habitación de huéspedes la noche anterior después de cenar.

Después de pasar una noche solitaria cambiando de posición sobre la cama, pensando que pudo haber hecho mal o que fue lo que no hizo. Naruto finalmente se despertó en la mañana en una posición perjudicial para su cadera.

Suigetsu miró cómo Sasuke enterró los dedos en las hebras doradas del menor. Los ojos de Naruto se cerraron y se quedó dormido, obviamente estaba bajo la influencia de las pastillas que Sasuke le dio.

—¿Está bien? —susurró.

Sasuke se dirigió a la salida y cerró la puerta.

—Tuvo una especie de accidente unos años atrás. Todo lo que me dijo fue que lo operaron por algo y que por lo general no le causa problemas. No conozco la historia por completo, pero si está bajo estrés o en la posición errónea, le dan calambres.

—Necesitarás un buen potro —aconsejó Suigetsu lascivamente—. Con una superficie acolchada, a la que se le pueda ajustar la altura y con aros…

Decidiendo que atacar era su mejor defensa, Sasuke ignoró el sabio consejo de su amigo.

—¿Cómo vas con Chōji? ¿Dónde está?

Suigetsu tosió.

—Lo envié a la oficina por algunas cosas. Vendrá pronto ―respondió.

—Esa no es una respuesta convincente —lo molestó Sasuke.

—Todavía estamos conversando —Suigetsu respondió lentamente—. Aparentemente Naruto le dijo que no me dio la oportunidad de explicarme bien. Que hirió mis sentimientos por no confiar en mí y que podríamos llevar las cosas con calma.

Sasuke lo encontró todo muy divertido.

—¿Naruto? ¿Aconsejando a Chōji? — Eso era algo que lo hacia reír mentalmente solo tratar de imaginárselo. El rubio era el menos indicado en dar consejos sobre ese tipo de relación si tomaba en cuenta que este apenas estaba conociendo ese mundo.

—Bueno, sea lo que sea que le estés haciendo, quiero que me des todos los detalles —dijo Suigetsu lamiéndose los labios—. Al parecer has ganado su confianza, espero que seas digno de ella.

Sasuke se dio la vuelta y fingió inspeccionar la colección de látigos. Yo también lo espero, pensó.

.

.

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Continuará...


[1] Por favor

[2] Mama

[3] Abuela

Konnichiwa!

Aquí les dejo un nuevo capítulo de esta apasionante historia entre nuestro hiperactivo rubio y el orgulloso y un poco amargado Sasu-chan, un poco corto, pero a más de alguna le provocó una hemorragia nasal. Haha xD

¿Qué les pareció? Por fin paso lo que todas estaban ansiosas por que sucediera. Seguro sintieron eterna la espera, pensé que esos dos nunca llegarían a tan ansiado y apasionado encuentro.

Espero lo hayan disfrutado y como siempre gracias por sus comentarios, alertas y favoritos. Cada uno de ellos son muy bien recibidos.

A Jess M Potter y Rouce me alegro que les esté gustando el fic y este Naruto sumiso, a mí tambien me parece adorable y seguro que con este capítulo pensaron, "Por fin". haha. ¡Besos!

Nos leemos pronto.

Sayonara!