¡¡Hola!! Esta y la que subiré luego serán (creo) que las últimas viñetas hasta el día 5, esta es la del 20/7. Pero ya tengo escritas otras cuantas y estoy con las demás, o sea que a partir del 5 habrá diarias o casi. Os dejo el aluvión de viñetas ahora con las que habría subido, probablemente, si hubiera podido la próxima semana. R&R se agradecen mucho, sobre todo reviews. Cada vez que pincháis al GO! me ayudáis a mejorar como escritora, ¡así que no dudéis en pinchar de vez en cuando! Espero que os guste. Besos.
Alice conducía a toda velocidad. La flecha de la velocidad casi tocaba el extremo. Me habría quejado de no haber sabido que era inútil. Era la primera vez que Alice podía usar su Turbo 911 amarillo libremente, y se notaba tanto en su ánimo como en la enorme sonrisa que estaba dibujada en su rostro desde que había aceptado a ir de compras a Seattle. El trayecto habría durado casi cuatro horas de haber ido a una velocidad normal, pero en apenas dos horas y media ya habíamos aparcado en un parking. Me gustaba ir a Seattle, aunque fuera de compras. Port Angeles estaba más cerca, a solo una hora y veinte minutos (cuarenta minutos para Alice y los que fueran con ella), pero le faltaba librerías y ambiente. Aunque pareciera mentira, echaba de menos el sonido de una ciudad grande, ¡y eso que Phoenix era cuatro veces más grande que Seattle! Pero claro, que viajar a Phoenix nos habría llevado más de un día por la carretera de la costa que tiene un tráfico muy denso y pasando inevitablemente por Portland y Sacramento, y muy cerca de Los Angeles.
Así que allí estábamos, en Seattle. Lo primero que hicimos fue ir a Macy's en la cuarta avenida. Alice y Rosalie habían querido ir directamente a Chanel, Dolce&Gabanna o Dior, pero tuve que recordarles que las únicas prendas de Chanel y Dior en la ciudad las encontrarían en Macy's y que Dolce&Gabanna no tenía sucursal en Seattle.
-Deberíamos haber ido a Phoenix.- se quejó Alice.
Reí internamente pensando en lo acostumbrada que debía estar Alice a hacer viajes de compras a Los Angeles, Nueva York, Paris, Londres, Milán, Tokyo y Amsterdam. En cambio, yo estaba acostumbrada a comprar en pequeñas, más pequeñas que Macy's. Cuando comencé a mirar la ropa me di cuenta de que habíamos llegado en época de rebajas. Acababa de coger un vestido de Jones New York negro y elegante que tenía tachado el precio 124 dólares y ahora marcaba 92,99. Lo puse sobre mi brazo y fui a buscar unos tejanos. Alice había insistido en que comprara al menos un vestido y luego lo que quisiera. Estaba decidida a afeminarme, y no me parecía tan mal después de todo. Después de veinte minutos buceando entre pantalones, conseguí encontrar unos tejanos que no fueran piratas y que desde sus 89 dólares originales había llegado a 40,05... pero no me convencían mucho. Decidí ir a probarme el vestido, pues tanto ver ropa me mareaba. Mientras me miraba en el espejo como me quedaba el vestido, Alice y Rosalie aparecieron junto a mí.
-Te queda muy bien.- sonrió Rosalie, alisando una arruga de la falda suavemente.- Aunque es algo simple, podríamos encontrar algo mejor.- me ofreció.
-¿Simple?- inquirí, confundida.- A mi me gusta.- 'Es mi estilo' pensé, pero no lo dije.
-Nadie se atreverá a llamarte simple cuando haya acabado contigo.- rió Alice, aunque su voz pareció mitad risa mitad gruñido.
-Solo porque temen que les chupes la sangre.- bromeé.
Alice y Rosalie se unieron a mis risas. Me dejaron volver a cambiarme y después insistieron en pagar la prenda con su Visa Oro.
-Es mucho más impresionante cuando la sacas para pagar algo.- musitó Rosalie, molesta.
Salimos del Macy's y fuimos a una pizzeria para comer. Rosalie y Alice me ofrecieron ir a varios restaurantes lujosos que se agolpaban a nuestro alrededor pero me parecía una tontería gastar más de ochenta dólares en una simple comida cuando podía gastar doce dólares en una pizza pequeña y una bebida. Se sentaron junto a mí mientras comía.
-La próxima vez elegiré lugar yo para ir de compras.- advirtió Alice.
Se me cayó el cielo sobre la cabeza. Ya me imaginé horas en el coche yendo hacia Los Ángeles, Nueva York o Canadá. Por eso me horrorizó aún más lo que dijeron después.
-No sé... en Milán han abierto una nueva tienda de Armani Women con tres plantas, ¡una dedicada solo a zapatos!- propuso Rose, visiblemente emocionada.
Horror, horror, horror. Viaje en avión de doce horas con mis nuevas hermanas... no sabía si sería peor o mejor que el viaje de catorce horas que tenía en mente imaginando ser ellas. Claramente había una desventaja, no podías tirarte de un avión en marcha.
-¡Tenemos que ir!- exclamó Alice, entusiasmada.- Pero después de la boda, claro.- me sonrió, para tranquilizarme.- Será el primer viaje de compras de Bella como mujer casada.- rió.
-Como una Cullen.- me sonrió Rosalie.
Así que ser una Cullen implicaba viajar horas y horas para ir a la nueva Armani Women. Fabuloso.
Nota de autora: bueno, el tiempo de trayectos lo averigüé con los Google Maps (¡qué la luz de Carlisle los ilumine!) y los modelitos con precios y rebajas gracias a Macy's Online (¡y la locura de Alice les ayude!). Si investigáis sobre Macy's veréis que algunos precios son bastante caros, no del nivel de las tiendas preferidas de las Cullen, pero por ahí las andan.
