Te quiero
—Akane, te quiero.
—¡Cállate!
—Pero es que te quiero.
—¡No vuelvas a decir eso!
Ella avanzaba sin detenerse, no quería seguir escuchando a ese idiota susurrándole tan dulcemente todas aquellas lindas palabras.
—Bien, pues entonces te diré que hoy estás preciosa –insistía el muchacho siguiéndola tan cerca como podía.
—Por favor, de verdad, no sigas.
La chica frenó y respiró hondo, esto estaba siendo demasiado duro para ella. Él se acercó hasta la peliazul y con el dedo índice levantó su mentón para que lo mirara.
—Akane, mírame y créeme cuando te digo que nunca he querido a nadie como te quiero a ti —ella no puedo evitar sonrojarse ante tal declaración, era lo más bonito que le habían dicho jamás, por un momento se perdió en sus ojos y su confundido corazón quiso hacer oídos sordos a lo que su cabeza le decía. Tan fácil era perderse en ese mar azul marino, tan hipnotizada quedó por aquella tierna frase que sintió como se desvanecía su propia voluntad. Él aprovechó ese instante y le acarició la mejilla con suavidad, ante aquel tacto Akane cerró los ojos y se puso a soñar pensando que aquello estaba bien, pero sabía que no.
—Suéltame, por favor… —susurró cabizbaja apartándose de él.
—Por supuesto, no quiero incomodarte mi amor –dijo el chico alejándose de ella levantando las manos en señal de paz.
—No me llames así…
—¿Princesa te gusta más?
—¡No! Sólo… llámame Akane, como siempre.
—Lo que tú digas –comentó sin dejar de sonreír admirando con fervor a su querida.
—¡Deja de ser tan servicial! Tú no eres así… vayámonos ya a casa.
—De acuerdo.
—Y ahora cuando lleguemos quiero que te comportes. ¿Me has entendido?
—¿A qué te refieres?
—Nada de "te quiero", "preciosa" o "princesa", nadie se puede enterar de esto, ¿ok?
—Yo no puedo esconder así como así mis sentimientos…
—Tendrás que hacerlo… hasta que sepamos como cambiar esto deberás controlarte.
—No creo que debamos esconder este amor, creo que todo el mundo debería saber que nos amamos, que estamos hechos el uno para el otro —explicó con determinación agarrando con delicadeza la muñeca de la perpleja joven. Ella rio sonrojada.
—No puedo creer lo que dices, me parece surrealista oírte decir todo esto, como se entere…
—¡Que se entere todo el mundo, me da igual! —interrumpió con ímpetu.
—¡Basta! He dicho que lo mejor es que no digas nada, por favor.
—Entiendo, yo creí… ¿Tú me quieres verdad?
—¡¿Qué?! Yo… Bueno… Ahm —balbuceaba Akane apretando con fuerza las asas de su maletín notando sus mejillas arder como el abrasador fuego. Ante su silencio él se alejó con cuidado de ella.
—Akane… ¿me odias? —la mirada que el chico le dirigió le partió el corazón. Pobre, esto no era su culpa, él no lo hacía queriendo, aunque por supuesto él no comprendía lo difícil que era para ella.
—Claro que no te odio, nada de eso. Es sólo que si te escuchan decirlo, bueno, decirme a mi cosas bonitas nuestros padres, ya sabes… Nos casarán.
—¡Eso no es ningún problema! Pues nos casamos.
—¡No digas estas cosas sin más! Tú no quieres casarte conmigo…
—¡Claro que quiero honey, eres lo mejor que me ha pasado en la vida!
—Tú… déjalo no lo entiendes —resopló dándose por vencida—. Sólo por favor, prométeme que intentarás esconder lo que sientes, sólo hasta que sepamos como solucionar todo esto.
—Está bien, porque me lo pides tú, intentaré vigilar mis palabras.
—Gracias.
—¿Y ahora me he ganado ya un beso?
—¿¡Qué!? ¡Por supuesto que no pervertido! –gritó ella dándole un golpe con su maletín mientras empezaba a correr con las mejillas sonrosadas, él se frotaba la cabeza con una sonrisa tonta y la seguía para poder ponerse a su lado.
—Qué fuerza tienes mi querida marimacho.
Akane y Ranma entraron a la casa de los Tendo y se quitaron los zapatos. La peliazul notaba como su cabeza no soportaría mucho más escuchar al idiota de su prometido decirle cosas que para nada se acercaban a la realidad. Había sido un día de locos y lo último que quería era que sus padres malinterpretaran todo como siempre y organizaran una boda aprovechando esta absurda situación. Decidió ir a darse un baño para relajarse y ver cómo podría solucionar todo aquello, como podía conseguir que Ranma volviera a ser el de siempre, puede que en un pasado ella hubiera deseado que él fuera un poco más sincero y cariñoso con ella, pero nunca se imaginó que su prometido pudiera llegar a ser tan meloso, incluso pesado y empalagoso.
Resopló cansada introduciendo casi toda su cabeza en el agua, dejando tan solo la nariz y sus ojos al descubierto. Cuanto tiempo esperó escuchar un "te quiero" de su parte, sabía que su relación con él era muy parecida a la de una pareja, pero por supuesto todo estaría más claro cuando él se declarara para confirmarle que efectivamente, él también estaba enamorado de ella.
Recordó aquel momento en el que creyó haber escuchado a Ranma decirle que la amaba en el Monte Phoenix, pero aunque ella estaba segurísima de haberlo oído, que él lo negara le hizo pensar que muy posiblemente se lo había imaginado.
Cuantísimas veces fantaseó con una romántica declaración bajo la luz de la luna, después de tantos años por fin él juntaría el valor necesario y le diría que siempre la amó, desde el primer día que la vio, desde que sus vidas se cruzaron.
Inundó su cabeza en el agua lentamente intentando disipar todas aquellas ridículas imágenes que sabía que jamás se llevarían a cabo. Ranma no era romántico y todo lo que ahora le soltaba no eran más que una sarta de mentiras.
Pasados treinta minutos y hecha una pasa salió de la bañera y fue a su cuarto. Entró frotándose el pelo mojado con una toalla, aunque dicho objeto cayó de sus manos cuando encima de su cama encontró una nota escrita con una caligrafía tan mala que solo podía ser de Ranma. En un papel rodeado de corazones mal dibujados había la siguiente frase: "Akane Tendo, te quiero". Ella roló los ojos y la guardó en su escritorio, si esto iba a durar mucho iba a ser todo un infierno. Lo prefería cuando era él mismo, cuando se comportaba de manera egoísta o altanera, cuando presumía de ser el mejor, cuando descubría como a veces la miraba de reojo y sus mofletes se teñían de un suave tono rojizo, cuando se preocupaba por ella y lo escondía con alguna excusa, cuando le sonreía por cualquier tontería, cuando la protegía de todos demostrándole cuanto le importaba para luego desmentir cualquier cosa dulce que le hubiera dicho. Pero este… este que ahora la perseguía y adoraba, este no era su Ranma.
Decidió bajar a la cocina para ayudar a su hermana y de paso vigilar que el de la trenza se estuviera portando bien y no estuviera haciendo alguna tontería. Lo vio tranquilo en el patio, justo al lado del estanque entrenando sin hacer gran alboroto, suspiró aliviada y entró y cogió un delantal de los que estaban colgados en la pared, se colocó al lado de Kasumi y comenzó a pelar -descuartizar mejor dicho- zanahorias. Estaba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que su compañera le estaba hablando.
—¿Me oyes Akane-chan?
—¿Eh? ¡Ah! Perdona onee-chan, ¿decías?
—Entiendo que estés así, no es para menos…
—¿El qué?
—Bueno, por fin Ranma-kun ha accedido a casarse contigo ¿no? Tranquila, me dijo que era un secreto, no se lo diré a nadie, pero quiero que sepas que estoy muy feliz por ti.
—¡¿Qué?! No, no, no es lo que crees, no es lo que parece —dijo la menor soltando el cuchillo nerviosa— Ranma no hablaba en serio…
—Yo creo que sí, me lo ha dicho muy ilusionado, me ha dicho que te quiere y que nunca había sido tan feliz.
—Tú no lo entiendes Kasumi onee-chan, Ranma está bajo los efectos de un hechizo –dijo con pesadez y algo de tristeza-. Todo ha empezado en el instituto…
Ese mismo mediodía la china se había dirigido hacia el Furinkan para darle de comer a Ranma un rico plato de fideos que ella misma había preparado. Lo encontró sentado en un árbol junto a Akane mientras la peliazul le contaba que creía que Happosai se había colado en el vestuario de chicas. Shampoo no vio con buenos ojos esa cercanía y algo molesta se acercó hacia los dos cogiendo rápidamente del brazo a su prometido.
—¡Airen! Shampoo traer para ti rico plato de comida.
—¡Gracias Shampoo! Muero de hambre —expresó el de la trenza hambriento.
—Ranma, deberíamos ir a ver si el maestro está fastidiando a nuestras compañeras —dijo Akane visiblemente molesta— aunque pensándolo mejor, quédate con tu querida, no te necesito para deshacerme de él.
—No quedarle bien a chica fea ponerse celosa, además Ranma ser mío.
—Oye, yo no soy de nadie. Akane, las chicas pueden esperar unos minutos a que me termine esto.
—Tú mismo, me voy.
—Por favor Akane, esperar un momento, yo necesitar que tú veas como Airen escogerme a mi —dijo amablemente Shampoo mientras sonreía a su rival mostrándole su impecable y falsa sonrisa.
—¿Eh? —dijeron los dos jóvenes a la vez.
La del pelo morado sacó un frasco de su bolsa, era muy parecido al de un perfume y en su interior se podía ver un líquido rosado. Sonrió de lado, se colocó frente a Ranma y presionó el borde para lanzarle un poco de esa colonia al muchacho. El pelinegro la miraba desconcertado, pero justo cuando las primeras gotas cayeron encima d él, Happosai, perseguido por decenas de chicas saltó encima de la cabeza del de la trenza haciendo que él se tambaleara y se girara levemente para mantener su equilibrio colocándose justo delante de Akane. Abrió los ojos con enfado por el golpe del maestro pero rápidamente cambió su rostro cuando vislumbró a la peliazul mirándolo con preocupación.
—¿Estás bien Ranma? —él se acercó hasta ella decidido, sin apartar su mirada. Le cogió las manos haciendo que ella diera un pequeño paso hacia atrás y se sonrojara —¿Qué…qué haces?
—Estoy más que bien Akane, es sólo que nunca me había dado cuenta de lo preciosa que eres
—ella parpadeó varias veces anonadada, pero Shampoo la apartó velozmente de Ranma y lo observó con los ojos llorosos.
—¡No, no, no! Tú tener que mirarme a mi, tenías que enamorarte de mi. ¡¿Qué haber hecho chica violenta?! Haber arruinado buena oportunidad para Shampoo.
—¡Yo no he hecho nada! –gritó la peliazul confundida.
—Shampoo, te agradecería que no gritaras así a mi prometida, ella es muy delicada y no voy a permitir que nadie le hable mal —afirmó el muchacho mientras rodeaba a Akane por el hombro con su brazo.
—Ra-Ranma… —susurró la Tendo sorprendida.
—Airen, tú no entender, yo ser tu prometida, tú ahora querer a Akane por pócima, no ser amor de verdad, no querer a chica fea como ella.
—Shampoo, no suelo gritar a chicas y no creo que lo haga, pero por favor, te pido que no vuelvas a llamar fea al ser celestial que tienes aquí en frente, Akane es tan bella que las diosas del Olimpo le tienen envidia.
—¡¿Qué?! ¿Có-có…? Ranma, no digas esas cosas, ¡te van a oír todos! —reprochaba la peliazul ardiendo de vergüenza.
—¡Que se enteren todos, Akane, yo Ranma Saotome te quiii…
—Shhhttt, no enfrente de toda la escuela idiota —Akane le tapó la boca a toda prisa ¡ y luego le dio una patada tan fuerte que lo mandó volar tan lejos del instituto como pudo.
Shampoo se acercó desafiante a Akane.
—Esta vez tú ganar, pero yo buscar cura para hechizo, airen no ser para ti, airen pronto ver que yo ser su verdadera prometida.
—Pero ¿qué se supone que tengo que hacer ahora con él? —preguntó Akane, pero no obtuvo respuesta pues la china ya había desaparecido.
—Y eso es todo Kasumi onee-chan, Ranma cree que me quiere pero es sólo por ese estúpido hechizo.
—Vaya… aunque de todos modos, debe ser agradable que tu prometido se muestre ahora tan amable, yo aprovecharía un poco esta nueva actitud, se le ve mucho más atento —concluyó la mayor sonriendo.
—Onee-chan… yo no… yo quiero que se cure, no me gusta que vaya diciendo esas mentiras, ¿qué pensará todo el mundo?
—¿Qué más da lo que piensen los demás Akane-chan? Lo diga normalmente o no, él siempre está ahí para ti.
—Sí pero… esto es distinto. No es él mismo…
—Lo sé, lo sé, tú te enamoraste del Ranma egoísta, arrogante y creído.
—Exac…espera, no, no, a mi nunca me ha gustad…—Kasumi le entregó un bol con ensalada cortando su frase.
—¿Te importaría llevarla a la mesa? Pronto estará la cena —Akane negó con la cabeza y obedeció entendiendo que incluso su hermana mayor estaba harta de oír aquella mentira.
Después de dejar el plato de comida en la mesa, se acercó con pasividad hasta el pasillo para poder observar como Ranma entrenaba. Miró sus movimientos y sonrió al pensar en cómo sería un Ranma cariñoso como el que tenía ahora mismo en frente, se preguntó si le gustaría tanto como le gustaba su querido insensible. Él la vio, si algo había aprendido a lo largo de estos años era a notar su presencia, a percibir su mirada clavada en él, dejó de patear el aire y le dirigió la sonrisa más sincera que ella jamás había visto, se sonrojó ante ese simple acto y le devolvió la sonrisa aceptando que por ahora tendría que adaptarse a este nuevo prometido, mientras encontraba una cura para él.
Toda la familia se reunió en el comedor para cenar, después de una rápida ducha Ranma corrió a sentarse al lado de la peliazul guiñándole un ojo, se acercó hasta su oído y le susurró que se portaría bien, ella asintió tímidamente en señal de agradecimiento. Comenzaron a comer sin más dilaciones. La cena estaba yendo bien, demasiado bien quizás para el gusto de algunos. No se oían peleas o reproches entre los prometidos, no es que siempre las tuvieran pero Nabiki encontraba incluso que la manera en la que estaban callados era sospechosa. A veces Akane miraba de reojo a Ranma mientras él comía como un salvaje su bol de arroz, pero esa noche el pelinegro comía con extraña calma y su hermana evitaba todo tipo de contacto con el joven.
—¿Vais a contarnos ya qué pasa? —acabó preguntando la mediana de las Tendo levantando una ceja.
—¿A qué te refieres? —dudó Akane sabiéndose descubierta.
—Pues a que actuáis raro.
—Yo no veo nada raro Nabiki —apoyó Kasumi a su hermana pequeña.
—¿Os habéis peleado queridos?
—Por supuesto que no mamá, yo nunca pelearía con Akane, aunque pensándolo mejor ese ceño fruncido te queda tan mo… —él no pudo continuar pues notó la mano de su prometida tapándole la boca con desespero.
Aprovechando que el muchacho estaba despistado Genma se incorporó sobre la mesa para atacar aquel último trozo de sashimi que quedaba por comer, con una asombrosa velocidad el pelinegro se percató de todo y atrapó con los palillos aquel diminuto manjar. Sin pensárselo dos veces lo introdujo con una desconocida delicadeza en la boca de su prometida, alegando que lo había guardado para ella. En aquel instante un limpio sonido resonó en la habitación, desconcertados y extremadamente sorprendidos todos soltaron de manera involuntaria los palillos con los que estaban comiendo. Las miradas de los presentes se clavaron en la pareja, sin decir una palabra todos preguntaban con los ojos lo mismo "¿Qué demonios ha sido eso?". Ranma continuó comiendo como si nada hubiera ocurrido, Akane sin embargo quedó atónita, su prometido regalándole el último trozo de pescado, era inaudito e imposible, la gota que colmó el vaso. Levantó su rostro tragando aquella pieza y actuando tan rápido como pudo cogió al de la trenza por la solapa de su camisa y lo lanzó tan fuerte como fue posible para evitar una embarazosa conversación.
—¡Idiota, deja de bromear! —gritó disimulando un repentino enfado.
—¿Qué acaba de pasar? —comentó alucinada Nabiki.
—Es una broma que el muy imbécil de Ranma ha comenzado en clase.
—Mmm a mi me ha parecido algo muy tierno Akane-chan —pronunció con severidad Nodoka. –Yo creo que mi hijo estaba siendo todo un caballero.
—Hija, ¿significa eso que Ranma y tú habéis avanzado en vuestra relación?
—Por supuesto que no, os digo que es una estúpida broma, lo hace para reírse de mi.
Akane se levantó estresada, no podría aguantar mucho más esta situación, y estaba claro que no podría esconder los sentimientos falsos de su prometido eternamente. Tenía que hacer algo al respecto o la cosa iría de mal en peor. Decidió ir a su habitación a descansar pues había sido un día agotador, mañana sin ninguna duda iría a ver a Shampoo para poder solucionar todo este enredo.
Continuará
...
¡Hola!
Tenía esta historia en mis borradores desde hacía siglos, y hoy que tengo algo de tiempo he decidido publicarla. Consta de dos capítulos, este y otro que publicaré en breves porque solo me queda revisarlo. Es algo así como una comedia romántica, inspirado un poco en los capítulos donde Ranma se cree mujer (uno de los mejores del anime) y el del hilo rojo.
Espero que os guste.
¡Abrazos fuertes para todos!
