Holaaa :) les traje 9.500 palabras. Entre Estudios, trabajo y mi país ha sido un torbellino! O_o no estoy acostumbrada a esto xD.
GRACIAS por el apoyo, favoritos y comentarios :D Tefy, Mel, Gaby, Jenni.. nos les respondo pero aun las leo ;)
CAMBIO DE IMAGEN: como podrán ver tenemos nueva imagen para el fic :D gracias a Andrea Reyes de FFAD :D me encataría saber su opinión. A mi me encanta, desde el cielo azul hasta las flores y Chester jaja.
CAMBIO DE CATEGORÍA: He decidido cambiar la categoría "Humor" por la de "General". Voy a ser sincera, tengo miedo de esto jaja pero atención: AUN HABRÁ HUMOR EN LA HISTORIA sólo que no descarto el drama prolongado por un tiempo. A mi no me gusta que mis personajes "sufran horriblemente" pero aquí ellos tienen ciertas dificultades (como ya habrán visto) LA BUENA NOTICIA ES: que me di cuenta que lo más importante en esta historia de Edward y Bella es REALMENTE EL ROMANCE, porque sin darse cuenta ellos se estan ayudando mutuamente (sé que varias lo han notado) y mi propósito, más que las risas, es hacerle justicia al amor que surge entre ellos y la fuerza que se dan ante sus dificultades. Esto NO nos cambia la trama así que si les gusta eso no tiene por qué cambiar, sólo estoy cambiando una palabra
Espero... comprendan porque es parte de mi aprendizaje como escritora y me permite darles más calidad. Por favor no huyan jaja lean primero y decidan después, no pierden nada :] GRACIAS.
As always... ENJOY
CAPÍTULO 9
EPOV
Apenas entramos a mi casa, solté la correa de Chester y me encaminé a la cocina.
—Esta vez sí que te conseguiste una bien loca, hermano— Anunció Emmett a la distancia haciéndome saber que se había quedado en la sala —Pobre Bella, se ve tan tranquila en la floristería. Rose siempre dice que es un poco dependiente para su edad pero... ¡nunca pensé que sería una acosadora!— Soltó una carcajada.
Eso no sonaba bien. Disimulé mi mueca mientras me acercaba a él con mi botella de agua en mano.
—¿Tú crees que...?
—Edward, la chica estaba escondida entre los matorrales de tu jardín. No se necesita ser un genio para deducir por qué— Respondió seriamente para luego volver a reírse —La dejaste mal, hermano.
Emmett me dio unas palmadas en la espalda y lo escuché encender el televisor.
—Oh... sigue allí.
—¿Qué? ¿Quién?— Por inercia moví mi cuello en varias direcciones esperando "ver" algo.
—Bella, en tu jardín, pero está hablando con... Jasper— Explicó perplejo.
—¿El chico Withlock? ¿Cómo conoce Bella al chico de los Withlock?
—Ni idea ¡Hey! ¡Quizás no te está espiando! Esquivaste una bala, hermano— Otra palmada más. Juro que si me da una tercera, le doblo la muñeca. Aprendí a hacérselo cuando tenía 12 años y aun puedo hacerlo.
Dejé que el ruido de la televisión llenara nuestro espacio. Estaba nervioso. Necesitaba preguntarle algo a Emmett, me moría de curiosidad por saber pero no podía preguntárselo directamente. Tenía que ser sutil. Si se daba cuenta de lo mi pregunta, sería mi fin.
—¿Cómo te va con Rose?— Pregunté en el tono más casual que pude encontrar.
—¡Genial! La veré esta noche. Dijo que tiene algo muy importante que decirme— Respondió entusiasta.
—¡Ah! Suena como una mujer muy hermosa— "Tranquilo, Edward, sé casual, sé-casual" Pensé para alentarme.
—Lo es, te lo juro. Su rostro es redondo con una sonrisa preciosa y rizos rubios. Sus senos son para morirse y sus caderas— mi hermano detuvo si descripción para emitir un silbido —Al principio pensé que eran un poco grandes... y supongo que sí lo son un poco... ¡Pero me encantan así! Es toda una mujer.
Asentí tratando a Rose como él la describía pero el recuerdo de Bella seguía filtrándose en mi cabeza.
—Eso es... genial, Emmett, suena como tu tipo de mejor ¿Bella también es rubia?— ¡Maldición! ¿Eso sonó casual, verdad? No sonó como que estoy tratando de averiguar cómo es Bella, ¿cierto? Porque si no fue casual, es mi fin, Emmett nunca dejaría de fastidiarme por eso.
—¡Oh! No, para nada. Bella tiene el cabello marrón.
"Marrón..."
—Ahora que lo pienso. Bella y Rose no se parecen mucho en realidad. Bella es un poco más de estatura promedio.
"Su cabello es largo" Pensé recordando cuando había exprimido el agua de lluvia la única vez que había venido a mi casa.
—Su cabello es largo, como... no se... más de la mitad de su espalda o algo así. Tiene un buen par de senos, es... para que te des una idea, más o menos como entre los pequeños de Jane y los grandotes de Lucy.
Hice una mueca de incomodidad al tener que conocer a alguien por comparación entre mis dos ex novias. Probablemente algo que a ninguna mujer le gustaría.
—Su piel es blanca— Continuó Emmett sacándome de mis pensamientos— Y se ve mucho más joven de lo que es— Explicó riendo —Rose siempre dice que esto es lo más envidiable de Bella. Yo aun no entiendo cómo pudo tener un hijo. No es precisamente muy delgada pero no se le nota nada, ¿sí me entiendes? Le pregunté a Rose pero ella sólo me dijo que Bella camina mucho y bajó las caderas.
Su hijo... sí.
—¡Oh! Ahora ella y Jasper están escondidos tras tu arbusto pero no están mirando hacia acá ¡Já! Parece que no es contigo después de todo.
Pude imaginarme a mi hermano de pie escondido tras la cortina y observando desde la ventana.
—Debes Parecer una vieja chismosa observándolos.
—¡Claro! Y tú con tus preguntas no, ¿verdad?— Contraatacó con sarcasmo.
¡Diablos! ¿Se dio cuenta? ¡No! ¡Es Emmett! Seguramente ya habría dicho algo.
"Cabello marrón, largo, joven..." fui musitando para mí mismo registrando todo lo que ahora sabía.
La verdad era que desde que Bella y yo habíamos dejado de hablar (después de navidad) comencé a sentirme bastante... extraño. Cuando había algo que me recordara a ella, en televisión, con mis alumnos, cuando mi mamá hablaba sobre su jardín y la hermosa planta que le habíamos obsequiado, mi mano picaba por tomar mi teléfono y escribirle algo pero me había resistido a hacerlo. No necesito más complicaciones en mi vida. Sin embargo no podía eludir ese sentimiento, me sentía... solo.
Después del accidente dejé de ser una persona sociable, interactuar con personas hoy en día implica dar muchas explicaciones y para muchos es más una carga que otra cosa, pero Bella parecía llevarlo tan natural. Me obligué a no pensar demasiado, incluso llamé a Ben, un amigo de la oficina con quien no había hablado en 5 años; me invitó a comer con su esposa en su casa y fue... absolutamente incómodo. Ben me tomaba del brazo y lo sentía llevarme a todos lados a pesar de que tenía a Chester conmigo, además de soportar las delicadas preguntas de "¿Cómo has estado?" como si en cualquier momento fuese a romperme a llorar.
"No, Ben. No."
Después de eso comencé a pensar cada vez más en Bella. Su hijo aún no había salido de mi ecuación pero... un hijo no interfiere en una amistad, ¿cierto? No es como si me gustara Bella y fuese a ser el padre del chico... es decir, amigos está bien.
Recordé la vez que Bella acercó su cuerpo hacia mí y entrelazó nuestros dedos sobre las flores, o la vez que accidentalmente sentí la forma de su pecho...
No, no, estos no eran pensamientos de amigos.
—Yo me voy, hermano. Tengo que prepararme para mi cita con Rose— Anunció Emmett.
—¿En serio? ¿Necesitas horas para prepararte para una cita? ¿Qué eres? ¿Mujer?—Lo provoqué sonriendo en dirección a su voz.
—Sí, si, si, lo que sea. Ya quisieras tú que una chica te diera...
—¡Hey!— Lo interrumpí riendo.
—Su corazón, hermano. Iba a decir su corazón— Replicó él riendo de igual forma y pellizcando mi mejilla entre sus dedos para luego alejarse de mi rápidamente. Le lancé un cojín que estoy seguro no le llegó ni cerca.
—¡Y sexo también!— Gritó desde mi izquierda y esta vez supe donde apuntar: la puerta principal —¡Ay! Sólo por eso vas a acompañarme.
—¿A dónde?
—No sé, por ahí, ¡vamos, apúrate!
—No me mandes como si fuese Chester— Señalé caminando hacia él. Emmett puso su brazo sobre mis hombros, abrió la puerta y dirigió mis pasos.
—No, Chester es mucho menos complicado que tú. Ya quisieras tú ser como Chester— Me dio un par de codazos en el abdomen.
Estaba a punto de replicar que si alguien allí era un perro, ese era él, cuando me interrumpió.
—¡Bella! No sabía que te gustaban los chicos menores ¿Sabes que eso es ilegal, verdad?— Comentó Emmett soltándome de su agarre ¿El muy maldito me había llevado hasta Bella? —¡Jazz! ¡Amigo! ¡Eres un perro!— Celebró imitando unos ladridos.
Escuché al chico reírse de buena gana.
—¡Emmett! Ya sabes que mi corazón tiene dueño— Me sorprendía la camaradería que sentía entre ellos. Ya sabía que habían hablado unas cuantas veces en las fiestas de acá y cuando se encontraban pero... yo también he hablado con él. Después de eso, su tono se volvió más formal —Buenas tardes, señor Cullen.
—Hola Jasper— Repliqué simplemente.
Después de un momento de silencio escuché una femenina risa y (aunque tuve la tentación de bromear con Emmett y decirle que ya se le estaban subiendo los estrógenos) sabía que era de Bella pero no sabía el por qué.
—¡Bien! Yo ya me voy— Anunció Emmett dándome otras palmadas en la espalda ¡Diablos! Se salvó porque hay testigos pero la próxima vez que lo vea...—Nos vemos pronto, hermano. Vamos Jasper, te daré un empujón hasta tu casa—
—¿Un empujón?— Preguntó Jasper dando voz a mi propia confusión. El chico sólo vivía a unas cuadras —Pero yo sólo vivo a un par de...
—Exacto. Vámonos, antes de que oscurezca— Reiteró mi hermano hasta que escuché sus pasos por la grava.
La voz de Jasper se escuchó a lo lejos
—¡Adiós señora Swan! ¡Muchas gracias por todo! ¡Le debo una! ¡Le juro que...!—
—Sí, sí, sí. Sube al auto— Lo cortó Emmett —¡Adiós!—
¿"Gracias por todo"? ¿Qué era lo que ese chico agradecía tan profusamente a Bella? De repente la escuché reírse y me sentí incómodo al saber que me estaba perdiendo de algo que no podía ver, lo más probable es que Emmett le estuviese haciendo señas obscenas a Bella o algo, así que aclaré mi garganta para hacerme notar.
—Ahm...
—Yo también me voy. Adiós— Señaló Bella apresuradamente.
Repentinamente sentí como si se me estuviese escapando entre los dedos, pero no podía dejarla ir, tenía que hacer... algo... lo que sea, quería dejar de sentirme como un perdedor. Edward Cullen no era ningún perdedor.
—¡No! Espera ¿Quieres... ver televisión conmigo?— Pregunté e inmediatamente hice una mueca al darme cuenta de lo patético que eso sonaba.
¿Ver televisión? Y pensar que yo la acuso a ella de actuar como niña.
—Están pasando el maratón de "Friends"— Expliqué tratando de salvar la situación "¡Si, claro! Como si eso fuese posible".
No escuché nada por un rato y me removí incómodo al pensar que tal vez la había asustado, que estaba pensando como rechazarme o peor, que se había ido y me había dejado esperando en medio de...
—Ok. Vamos.
Solté un silencioso suspiro por lo bajo y seguí sus pasos hacia mi casa. Sentí a Chester caminar junto a mí. Si hubiese necesitado guía (aunque no era así porque conocía mi jardín y mi casa como la palma de mi mano), Chester era lo suficientemente grande como para tocar su cabeza con tan sólo estirar un poco mis dedos, pero en lugar de eso la estire hacia los pasos de Bella que se escuchaban frente a mí. Gracias a mi coordinación y un poco de suerte, mi mano llegó a la parte media de su espalda y la deslicé un poco hacia abajo para posarla en su cintura. Emmett tenía razón, no era precisamente pequeña pero estaba bien... bastante bien.
En el momento en que atravesamos la puerta y la cerré tras de mí, aparté mi mano de Bella y me encaminé directo a la sala.
—Pasa— Indiqué sentándome en el sofá y tomando el control de la televisión que estaba en su lugar de siempre, en la mesa junto a mí.
Sentí el sofa hundirse junto a mí y supe que ella estaba ahí. Mientras colocaba el canal pasé casualmente mi mano a mi lado y noté que ella no estaba allí... estaba más lejos de lo que pensé. Me tensé al pensar en lo incómoda que quizás estaba. Con todos estos cambios de humor seguro le estaba dando jaqueca. Pero ya no más. Ya me había decidido y si algo sé hacer es actuar.
—¿Quieres un poco de agua? Creo que también tengo unas galletas.
—Ah, claro, si— Respondió sonando distraída.
Me levanté y me dirigí directo a la nevera. Sabía que ella podía verme allí desde el sofá y nuevamente me ponía nervioso al no poder verla a ella. Tomé un vaso de la repisa de la derecha y saqué una jarra para servirle.
—E... Edward...— La escuché hablar tentativamente y luego escuché sus pasos muy cerca de mí —Yo puedo hacer eso si quieres. Yo te ayudo— Se ofreció colocando su mano sobre mi mano que aun sostenía la jarra.
—No es necesario, yo puedo— Me rehusé apartando la jarra de ella, pero no contaba con que la sostuviera tan fuerte. Lo siguiente que sentí fue la jarra soltándose de mi agarre para luego escuchar el sonido del vidrio rompiéndose.
—¡Oh, Dios! ¡Qué vergüenza! Lo siento muchísimo...
Las palabras de Esme retumbaron en mi cabeza "Cuando quiebres algo, lo primero que haces es recogerlo todo. Si crees que un vidrio roto es malo, imagínate lo malo que es cuando causa una hemorragia". Sí, Esme es un poco exagerada. Por inercia moví mi cuerpo para acuclillarme a recoger los pedazos de vidrio pero me detuve a mitad de camino cuando me di cuenta... de que ya no podía hacer eso. Era una tarea tan simple y sin embargo, ya no tenía permitido hacer eso. Sentí el impulso de hacerlo de todos modos porque para eso aún tenía manos pero... sabía que lo único que iba a conseguir era hacerme más daño así que, derrotado, aparté mis brazos y me incorporé nuevamente.
—Ya los estoy recogiendo, no te preocupes. Es que quería ayudarte y terminé haciendo un desastre— Explicó Bella sonando agitada.
Recosté mi peso contra la isla de la cocina y, silenciosamente, le señalé el bote de basura más cercano. Esperaba que me hubiese visto. Cuando escuché un crujido de los vidrios cayendo en el bote, supe que lo había hecho.
—¿Estas bien?— Preguntó Bella suavemente y así, como si nada, dejó de sonarme como una niña apenada y más como una mujer adulta. Sentí su mano junto a la mía sobre la mesa y brevemente me pregunté si eso habría sido casualidad.
—Si— Murmuré distraído.
La oí resoplar y luego... ¿reír? Sí, eso creo.
—¿Qué pasa?— Pregunté curioso.
—Es que... ¡No tengo idea de cómo lo haces! Es decir, sé que es tu casa pero yo he vivido en la mía por 26 años y sigo tropezando de vez en cuando...— "¿26?" Un bufido se escapó de entre mis labios "26" —Y aquí estas tú, caminando con gracias por toda tu casa, cruzando en cada esquina, tomando cada cosa tan fácilmente. Por un momento temí que tuvieses un accidente haciendo las cosas tu solo ¡Y mira quién terminó causando un accidente!— Culminó riendo con un tono algo exasperado.
—Yo no diría "con gracia"— Señalé sonriendo en su dirección.
—Sí, claro, deberías verte— Murmuró distraída.
Tuve que hacer un esfuerzo consciente para no ahondar demasiado en su frase.
—Es cuestión de costumbre. He vivido solo por 10 años, siempre me he sentido muy unido a esta casa al punto de conocerla bien. Llevo 5 años... siendo así, y por suerte no fue tan difícil. Los primeros años tropezaba todo el tiempo, tenía moretones y aún tengo un par de marcas de recuerdo— Fruncí el ceño al recordar lo angustiados que Esme y Emmett se sentían las veces que los llamé para que me llevaran al hospital —Tuve que luchar mucho con mi familia para que me dejaran hacer las cosas por mí mismo porque sabía que podía hacerlo pero... valió la pena.
Su silencio me ponía un poco nervioso pero continué.
—No soy perfecto en lo absoluto. Sigo tropezando, especialmente en lugares extraños— Sonreí al recordar la vez que había manoseado a Bella por error cuando casi me caía —Pero lo importante es hacer algo.
—Eso es muy admirable, Edward— Indicó Bella y casi podía imaginarla sonriendo, aunque aún no había dominado el arte de "oír las sonrisas". Sería mucho más fácil acariciar sus mejillas y verificar si verdaderamente lo hacía.
Ella no era la primera persona en decírmelo pero me pareció que era la primera persona a la que realmente le creía que era algo grande.
—Algo así— Repliqué bajando mi mentón.
Estaba muy consciente de la cercanía de Bella en ese momento. No sabía si ella se daba cuenta pero su cuerpo estaba prácticamente bloqueando al mio y me tenía acorralado contra la isla de la cocina. No quería mover ni un músculo.
El ladrido de Chester nos hizo saltar a ambos y sentí la mano y el cuerpo de Bella apartarse de mí.
—Vamos— Señaló y escuché sus pasos encaminándose hacia la sala. Sus particular y raramente ruidosos pasos.
Tomé una bolsa de frituras de la alacena y la seguí. Ambos caímos cómodamente sobre el sofá y esta vez la sentí más cerca, la tensión en el ambiente había bajado mucho y mi cuerpo respondió a ello haciendo que me desparramara en el sofá y colocando mis pies sobre la pequeña mesa central.
Ver el maratón con Bella fue una de las cosas más divertidas que había hecho en un tiempo. Nos reímos mucho, compartimos nuestros momentos y capítulos favoritos y, por supuesto, las frases. Estábamos a mitad del capítulo donde Rachel se entera de que está embarazada y... sólo digamos que es algo totalmente imprevisto.
—Wow... eso no debe ser nada fácil— Comenté riéndome cuando escucho a Rachel pidiendo que la alejen del alcohol antes de que olvide que no puede beber.
—¿Un embarazo no planeado? No, nada fácil, créeme— Respondió Bella en un tono un poco más serio.
Oh, mierda, creo que toqué un tema sensible. La voz de Seth hizo su aparición en mi cabeza. Diablos.
—Ahm... si... eh... ¿Cómo esta Seth?
—¿Qué? ¡Oh! Ah... está bien— Al igual que yo, la voz de Bella volvía tornarse tensa.
Me negaba a volver a ese estado. "Ella es mi amiga y... tiene un hijo... no pasa nada"
—Bien. Sonaba pequeño, tiene... ¿Seis?
—Ocho— Corrigió ella presurosa y riendo —No estaría muy feliz si le dices pequeño. Está en esa etapa donde se cree todo un hombre y además insiste en que está a sólo un par de años de ser, y cito, "el próximo Michael Jordan"— Continuó Bella entre risas —Si tan sólo tuviésemos a alguien que le enseñara a encestar. La coordinación ojo-mano de ese niño es casi tan mala como la mía.
Si, recordaba muy bien esa fase, mi mamá aun habla todo el tiempo de sus "pequeños hombres".
—Bien. Tal vez su papá pueda...
—No— Me interrumpió Bella cesando su risa por completo —Él papá de Seth no está presente.
Oh, mierda, ¿qué se supone que significa eso?
—¿Por qué...?
—El huyó.
¡Oh! Ouch. He metido tanto la pata que siento que mi cuerpo entero cayó en el hueco.
Traté de concentrarme en el sonido de la televisión y tamborileé mis dedos en el sofá al ritmo de la canción de "Friends". Maldición.
—Pues... Seth suena como un gran niño. Lo que haces, criarlo tu sola, eso sí es admirable— Argumenté haciendo lo posible por tomar la situación como algo normal y olvidar la tensión que se estaba construyendo en los músculos de mi espalda.
—Oh por Dios— La escuché susurrar.
—En serio. Me disculpo por haber actuado raro al principio pero en realidad respeto lo que haces. El sólo hecho de haberlo tenido tan joven...
—Oh por Dios— Esta vez fue un chillido.
Viré mi cuerpo hacia ella para hablar mejor.
—Bella, ser madre soltera no es algo de qué avergonzarse. Por otro lado, ser un padre que huye, eso sí...
—Oh Dios— El chillido de Bella fue más agudo y largo esta vez y por un segundo me pregunté si tal vez se había lastimado —No puedo más, ¿qué voy a hacer? No puedo más, no puedo— Susurró ella y estaba bastante seguro de que no estaba hablando conmigo.
—Ah...
—No puedo... Rosalie me va a matar pero ya no puedo... ¡Es un hijo, por Dios!— Bella seguía hablando sin sentido como en un diálogo interno.
—¿Bella, de qué estas...?
—¡Seth no es mi hijo!— Exclamó con fuerza.
—¿Qué?
—¡Seth no es mi hijo!— Gritó nuevamente.
—¿Cómo que no es tu hijo? ¿Entonces que...?
—¡Seth no es mi hijo!— Gritó por tercera vez y con la misma fuerza.
—¡Ya entendí, Bella! No me grites.
—Oh... lo siento— Se disculpó riendo algo incómoda —Tenía que sacármelo del pecho.
Froté mi cara con mis manos en un intento de recomponerme y pensar.
"Bella no es madre... no tiene hijos... ¿entonces por qué...?"
Mis dedos se colaron debajo de mis lentes y frotaron mis ojos, podía distinguir fácilmente las pequeñas cicatrices sobre ellos e inmediatamente alejé mis manos.
—Tú dijiste que era tu hijo.
—Si... supongo que técnicamente dije algo así— Replicó crípticamente.
¿Qué clase de respuesta es esa? La de una niña que tiene la boca llena de dulce pero, aun así, no lo admite. Eso es.
—Ok, entonces, ¿por qué el niño te dijo "mamá"?— Inquirí confundido.
—Él no me dijo "mamá".
—Claro que sí, yo lo escuché cuando llegó. Estábamos Rosalie, Emmett, tú y yo, el niño llegó saludando a su mamá así que si no te estaba hablando a ti entonces...
Me quedé en silencio procesando el descubrimiento que acababa de hacer.
—Exacto— Confirmó Bella.
"Hermanito, esta noticia te va a tumbar de tu nube"
—A Emmett le va a dar un ataque cuando se entere— Aclaré mientras pensaba en las distintas reacciones de mi hermano... gritar, patalear, salir corriendo... si, definitivamente va a salir corriendo. Oh, oh.
—¡No! No puedes decírselo, tienes que prometerme que no vas a decírselo— Pidió agitada
—Me mentiste a mí y a mi hermano... ¿Y ahora quieres que te ayude a engañarlo? ¿Por qué?
—No es por mí, es por Rosalie.
—¿Crees que voy a hacer algo por la mujer que está engañando a mi hermano?— Inquirí un poco más agitado por todo lo que había escuchado.
La mujer lleva casi 2 meses saliendo con mi hermano y no se le ha ocurrido decirle "Hey, por cierto, tengo un hijo".
—Escúchame, Edward, sé que suena mal pero...— Suspiró —Rosalie no ha salido con más nadie desde que nació Seth. Es algo muy difícil para ella, pero me prometió que esta semana definitivamente se lo diría.
Apreté mi mandíbula con fuerza, estaba listo para decirle que no, que de ninguna manera lo haría.
—Por favor, Edward. Rosalie quiere mucho a Emmett y quiere decírselo, simplemente tiene miedo, lo último que quiere hacer es ahuyentarlo.
—¿Y tú simplemente asumiste la maternidad de un hijo que no es tuyo?— Pregunté exasperado con mis manos en el aire.
—Sí, lo hice. Ella necesitaba mi ayuda— Bella suspiró nuevamente —Tu mismo actuaste todo raro cuando pensaste que Seth era mío, eso es lo que Rosalie quiere evitar.
La voz de Bella se hizo más suave y mi determinación cedió.
—Por favor, Edward, por favor— Susurró ella y la sentí moverse en el sofá acercándose a mi.
Diablos.
El momento fue interrumpido por el timbre de mi teléfono. Lo saqué de mi bolsillo y contesta sin pensar.
—Hola hermano. Estoy llegando a tu casa, ¿ok? Voy con Rose. Nos vemos— Habló Emmett sin tomar aire.
—No creo que...
Lo siguiente que escuché fue la llamada cortada y a Emmett riendo y abriendo la puerta.
—Tú dijiste que te llamara antes de venir y ya lo hice. Soy genial ¿O qué? ¡Oh!— Cesó su risa —Creo que interrumpimos algo— Susurró audiblemente
Sentí a Bella alejarse de mí en el sofá.
—Hola Edward— Saludó Rosalie —Hola Bella, no sabía que estabas aquí— Continuó en tono sugerente.
¿Qué sugería? No tengo idea.
—Mierda. Estas aquí— Replicó Bella.
—¡Gracias! A mí también me alegra verte— Bufó Rosalie.
—No, la floristería ¿Quién...?
—Renee llegó y...
—Mierda, no— Chilló Bella alargando la última palabra.
—Te cubrí el trasero, Bella, tranquila.
Presencié la conversación de Rosalie y Bella aun pensando qué hacer con el secreto que había descubierto. Me sobresalté nuevamente al sentir algo tocarme el abdomen.
—¿Edward, qué te pasa? Te veo nervioso.
—Nada— Respondí levantándome de mi asiento para ir a la cocina —Hola Rosalie— Dije a regañadientes.
Sentí a Emmett seguirme y pararse junto a mí mientras yo tomaba una botella de agua de la nevera.
—Disculpa la interrupción, Ed— Se excusó riendo —Nunca me imaginé que tú y Bella se pondrían "cariñosos" en el sofá...
—No estábamos "cariñosos"— Rectifiqué y tomé un trago de agua.
—¡Oh! ¿Entonces les gusta rudo? Nunca me imaginé que a Bella le gustara sucio. Eres un perro...
Experimenté la horrible sensación quemante del agua saliendo por mi nariz.
—No, no— Lo detuve sacudiendo mi mano y sujetando mi nariz con la otra para calmarme un poco. No, no funciona.
—¿Qué te pasa, Edward?— Preguntó Emmett finalmente adoptando un tono más serio y colocando su mano en mi hombro.
En ese momento pensé en mi hermano menor. El niño pequeño que constantemente robaba la atención de mis papás con tan sólo llorar, del que siempre me burlaba cuando jugábamos fútbol con papá porque ni siquiera sabía patear bien la pelota, el que sin importar todas las veces en que yo le escondía sus videojuegos o le pintaba la cara con marcador mientras dormía, siempre terminaba sonriéndome y mirándome como lo que no era: el tipo más genial de todos. Pensé en la última vez que pude ver sus ojos pequeños y su amplia sonrisa, y en el hecho de que jamás en mi vida lo había escuchado hablar de una chica de la forma en que hablaba de Rosalie. Como algo real.
—Nada, Emmett— Respondí y me di cuenta que mi voz sonaba áspera.
Se quedó en silencio por un largo momento. Sin decir nada le dio un apretón a mi brazo y acomodó su brazo sobre mis hombros dirigiéndome hacia la sala.
Escuché como las chicas susurrando algo y el brazo de Emmett detuvo mis pasos.
—Yo sé que tengo que decirle a Emmett, Bella. No me presiones más— Señaló la distintiva voz de Rosalie.
Giré mi cuerpo hacia mi hermano para llevarlo de vuelta a la cocina pero él me detuvo con más fuerza.
—¡No te estoy presionando!— Siseó Bella —Pero te digo que su hermano ya lo sabe así que más te vale decírselo pronto.
Oh, no. Oh, no. Ya viene, lo presiento. Imágenes del hundimiento del Titanic vinieron a mi mente y estaba bastante seguro de que Dicaprio no sería el único ahogado.
Empujé con fuerza el pecho de Emmett efectivamente logrando que retrocediera, pero el monstruo volvió con más fuerza y me torció el brazo para inmovilizarme junto a él. Llegados a este punto parecíamos mimos moviéndonos en silencio.
—¿Y qué quieres que le diga, Bella?— Dijo Rosalie hablando un poco más fuerte. No estoy muy seguro de que ella se diera cuento de ello —"Hey, Emmett, ¿recuerdas ese niño que crees que es de Bella? ¡Pues es mío!
—¿QUÉ?— Gritó Emmett soltándome de su agarre.
Me adentré en la sala nuevamente y el lugar se sumió en silencio. Este era uno de los tantos momentos en que ser ciego me hacía un inútil.
—Emmett, bebé, lo siento tanto.
Rosalie finalmente rompió el silencio y escuché sus tacones sobre el piso de madera acercándose a mi posición.
—No quería que te enteraras de estas forma, bebé. Seth... Seth es mi hijo y he querido decírtelo pero tenía tanto miedo.
Su voz sonaba afligida como al borde del llanto, además sonaba muy cerca de mí y me di cuenta que lo más probable era que Emmett seguía estando a mi lado.
Sentí unas manos pequeñas deslizarse por mi cintura y supe que era Bella. Con una mano en mi cuello, la sentí bajar mi cabeza hacia ella y colocar su boca junto a mi oído.
—Ellos necesitan hablar, ven conmigo— Susurró suavemente.
Jaló mi cuerpo hacia donde sabía estaba la puerta principal y la seguí.
—¡Emmett! ¡Di algo! ¡Por lo menos cierra la boca y mírame! ¿Tienes idea de lo difícil que es esto?
Ouch. Eso no sonaba NADA bien.
Bella y yo salimos al jardín pero nos quedamos lo suficientemente cerca de la puerta por si pedían refuerzos. "Por favor, Dios, que no pidan refuerzos".
—Supongo que la verdad ya salió a la luz— Dijo Bella con su mano sujetando la hebilla de mi pantalón.
—Sí. No era mi intención que...
—Tranquilo. En realidad me alegra un poco que ya se sepa. Siento que me quite un peso de encima— Dijo en tono distraído jalando la hebilla de mi pantalón de un lado a otro y haciéndome reír con ello.
—¿Bella?
—¿Uhm?
—¿Por qué dijiste que Seth era tu hijo?— Pregunté suavemente para que no se ofendiera porque esa no era mi intención.
—Ya te dije, Rosalie ha tenido muchos problemas...
—No— La interrumpí y coloqué mi mano en su hombro para asegurarme de posicionar su cuerpo hacia mí, urgiéndola a verme aunque yo no pudiese verla a ella —No estoy hablando de Rosalie ni de sus razones para engañarnos. Estoy hablando de ti ¿Por qué el sacrificio? ¿Por qué lo hiciste?
No podía dejar de pensar que si Bella estaba dispuesta a tomar la maternidad de un hijo que no era de ella, ¿qué otros tantas cosas hacia diariamente por otros?
La sentí suspirar y su cuerpo se relajó bajo mi mano.
—Es... es lo que siento, Edward. Cuando mi amiga, que siempre ha estado ahí para escucharme, me lanza una mirada de auxilio; cuando mi mamá necesita que trabaje de más en la tienda; cuando mi abuela necesita que esté cerca por si acaso necesita levantarse de su cama... ¡Por supuesto que tengo que hacer algo! Puede que yo no sepa o haga mucho más pero con ellas siempre sé qué hacer: estar ahí, mi propósito es ese... ayudarlas.
Al escuchar sus motivos no pude evitarlo más. Tomé su cintura entre mis manos y atraje su cuerpo al mío para envolverla en un abrazo.
Su figura encajaba muy bien en la mía y sonreí porque finalmente pude comprender lo que Emmett quería decir con "medianamente alta". Con movimientos un poco rígidos, Bella subió sus brazos y los entrelazó tras mi cuello. Olía a Dalias.
¿Cuándo fue la última vez que había hecho esto?
Me aventuré a rozar mis labios sobre la piel expuesta de su hombro haciendo patrones indefinidos. Tomé consciencia de que en Bella había encontrado algo que no tenía y que no sabía que buscaba: comprensión en lugar de lástima. Ella era la persona más cálida que conocía después de Esme. Pero Esme, al ser mi mamá, aceptaba todo de mi... hasta lo que no se merecía como mi ira y rigidez pero Bella... (Reí suavemente con mi cara escondida en la curvatura de su cuello y sentí su cuerpo apretarse más hacia el mío, si eso era posible)... Bella sabía pasar a través de todo eso y... verme.
Mierda... es mi fin.
—Bella...— Llamé alejando mi rostro para poder hablar más claro pero manteniendo las puntas de nuestras narices unidas.
—¿Mmm?
—¿Quieres...?
El ruido de la puerta junto a nosotros siendo azotada con gran fuerza la hizo saltar entre mis brazos y apartarse con prisa.
—¡Bella! ¡Nos vamos!— Gritó Rosalie y casi podía jurar que sentí la ráfaga de viento cuando pasó rápidamente junto a mí.
—¡Rose...!— Comenzó Bella.
—¡Nos vamos!— Reiteró su amiga con aun más fuerza e ira.
Escuché pasos presurosos alejándose de mí y asumí que Bella había corrido tras ella, pero segundo después los escuché de vuelta y sentí sus manos sosteniendo los míos.
—Disculpa, me tengo que ir. Espero... verte pronto.
Su voz sonaba dudosa, como si no creyera realmente en sus palabras. Así que le di una sonrisa y un último apretón a sus manos antes de que me soltara y se alejara otra vez.
Me quedé un rato allí, de pié en mi jardín, como en un trance. "Bella..." No sabía si sonreír o quejarme así que probablemente mi expresión sería algo así como una mueca extraña. "Es mi fin, en serio, es mi fin. Bella Swan va a acabar conmigo"
Comenzó a dolerme la cabeza así que desperté de mi trance y me adentré en la casa. Apenas crucé el umbral Chester llegó corriendo hasta mis pies, ladrando repetidamente, abrió su boca, colocó mi mano en ella como mordiéndome pero sin realmente hacer presión y me jaló hacia el sofá de la sala.
Tuve que agarrarme de la cabeza de Chester para no caerme cuando choqué con las piernitas de Emmett.
Verán, mi hermano no es una persona particularmente callada o silenciosa, es decir, hasta una persona con un poco de dificultad de audición puede saber cuándo mi hermano, "el pequeño tornado Cullen" (palabras de Esme, no mías) estaba cerca. Así que me sorprendí mucho al saber que estaba allí. Me mantuve de pie con mis piernas junto a las de él y mirando hacia donde asumía estaba sentado.
—Emmett, ¿qué diablos haces? ¡Casi me caigo!— Le reproché y esperé su respuesta pero nunca llegó así que continué —No deberías quedarte callado delante de un ciego, en serio, podría pensar que estas muerto.
No recibí ninguna respuesta. Ni un gruñido. Nada.
Oh, por Dios.
—¡Emmett!— Lo llamé con fuerza comenzándome a desesperarme —¡Emmett!— Repetí esta vez alzando mis manos hacia el frente palpando sus hombros y luego su cara.
No sentía sangre, bien, eso estaba bien. Estiré su cara y sus mejillas, sentí sus ojos abierto pero... ¡Nada! ¡No decía nada!
—¡Emmett qué diablos te pasa!
Bajo mis dedos sentí su boca moviéndose como murmurando algo. Acerqué mi oído un poco pero no escuchaba nada aun.
Momentos desesperados requieren medidas desesperadas. Lo siento, hermanito.
Estiré mi palma derecha y con firmeza la llevé hacia atrás para luego acercarla otra vez a su mejilla dándole una sonora cachetada.
¿Creen que no funcionó? Se equivocan.
—¡Edward! ¡Qué diablos te pasa!— Finalmente reaccionó... y me dio un puñetazo en la pierna.
—¡Hey! ¡Qué clase de persona ataca a un ciego!
A mi lado, Chester comenzó a ladrar otra vez demostrando que estaba de acuerdo conmigo. Ok, tal vez sólo ladró porque es un perro y los perros ladran, pero yo prefiero la primera razón.
—Rose tiene un hijo— Anunció él en tono grave.
Suspiré y me dejé caer pesadamente sobre el sofá.
—Lo sé.
—¿QUÉ?
Inmediatamente sentí otro puñetazo, esta vez en mi hombro.
—¡Ouch! ¡Deja de golpearme! ¡Tus piernas son de pollo pero tus manos son enormes!— Grité.
—¿Cómo que lo sabes? ¿Desde cuándo lo sabes?— Inquirió exasperado.
—Desde hace como 30 minutos, Emmett.
—¿Y no me dijiste nada?— Continuó con más fuerza logrando que unas gotas de lo que asumo era saliva salpicaran en mi cara. Menos mal tenía lentes.
—¿En qué momento? ¿Cuándo llegaste de la mano con Rosalie?— Me defendí.
—Pero de todos modos no planeabas decirme, ¿cierto?— Señaló Emmet hablando lentamente.
Mierda.
Otro puñetazo impactó contra mi hombro.
—¿Qué diablos, Emmet? ¡Te voy a denunciar por golpear un invidente! ¡Es en serio!— Grité
—¿Por qué no ibas a decírmelo? ¿Qué diablos pasa contigo, Edward?— Arguyó igualando mi tono.
—Es que...—Me trabé sin saber qué decir o en realidad cómo decirlo —Yo...
Emmett suspiró y esta vez cuando sentí su mano en mi hombro no era para darme un puño sino para darme un apretón. De todos modos me asustó un poco.
—Bella te lo pidió, ¿cierto?
Apreté mis labios no queriendo responder pero parece que eso era respuesta suficiente.
—Es tu fin, hermano— Anunció él.
—No sé de qué estás hablando— Repliqué tomando el control del televisor que estaba en la mesa y encendiéndolo.
—Ahm... sí, sí lo sabes. Lo mismo me sucede con Rose. Conozco la cara de un hombre sometido por una mujer cuando lo veo, créeme.
Sus palabras me sorprendieron y de inmediato volteé para defenderme.
—¡Yo no estoy...!
—Claro que sí— Suspiró de nuevo sacudiendo ligeramente mi hombro —Tranquilo, hermano, es peor cuando se niega. Yo te comprendo.
Hablaba pacientemente como si de repente se hubiese llenado de sabiduría.
Pura mierda.
—¿Y cómo sabes eso? ¿Tienes experiencia siendo un hombre sometido?— Sonreí con suficiencia pensando que con eso ya lo había atrapado.
—Si.
—¿Qué?
—Te dije que sí— Su respuesta era simple y sin sarcasmo alguno. Eso sólo sirvió para confundirme aun más —Yo lo admito, haría prácticamente todo lo que Rose me pidiera, no puedo evitarlo. Esa mujer es... fantástica— Explicó adquiriendo un tono soñado.
—Y aun así casi te da un ataque cardíaco cuando te dijo que tenía un hijo.
—¡Detalles, Edward! ¡Detalles!
Sonreí al ver como tenía Rose a mi hermano... ¡Já! Mi hermano felizmente sometido ¿Quién diría?
—¿Entonces qué vas a hacer?— Pregunté con un poco más de curiosidad del que quisiera admitir.
—Lo arruiné, Edward— Respondió derrotado y sombrío.
—¿Qué hiciste?
—Nada.
Esperé un momento para que se explicara mejor pero no lo hizo.
—En serio, dime al menos qué dijiste.
—Ya te dije, ¡nada!
—¿No dijiste nada?— Alcé mis manos preguntándome cómo diablos era eso posible ¿Ni un grito? ¿Ni una pregunta? ¿Ni una frase? ¿Nada?
—¡Estaba en shock! ¡No me lo esperaba! Y además... ¡Eso no te importa! ¡Deja de hacerme sentir peor!— Gritó él a la defensiva.
De repente una idea iluminó mi mente y lo entendí.
—Wow... eres Ross— Murmuré.
—¿Quién?
—¡Ross! ¡Cuando Rachel le dice que está embarazada el no hace nada como por dos horas y luego le reclama a la compañía de condones!
—¡Deja de hablar de ese estúpido programa, Edward! ¡Tu hermano esta en serios problemas aquí!
—¡Hey!— Hice una pausa —Primero: "Friends" no tiene nada de estúpido. Segundo: Tú sabes que sólo hay una solución para tu problema querido hermano.
Apagué el televisor, puse el control en su lugar y me puse de pie, sonriendo en la dirección donde sabía que el permanecía sentado.
—Te iras arrastrando a pedir perdón como el sometido que eres.
Reí cuando lo escuché gruñir como respuesta y me retiré a mi habitación. Sí, él sabía que yo tenía razón.
—¡No creas que te me vas a escapar! ¡Cuando piense en algo, tú vas a tener que ayudarme! ¡Los sometidos tenemos que permanecer unidos!
Gritó desde la sala y esta vez fui yo quien gruñó.
Antes de que pudiese arrepentirme me lancé sobre mi cama, saqué mi teléfono del bolsillo de mi pantalón y disqué el temido número 666.
—¡Edward! Tiempo sin saber de ti. Dime qué...
—Sí, sí, sí. Necesito una cita para mañana en la mañana, ¿es posible?
Lo dije con toda la autoridad y fastidio que pude reunir en una sola oración, secretamente esperando molestarla.
"Por favor di que no, por favor di que no, por favor di que no"
—Nos vemos mañana a las 10— Respondió en tono triunfal.
¡Maldita sea!
Jessica 1 Edward 0
-
Mis dedos tamborileaban rítmicamente sobre mi pierna. Podía oír los gemidos de Chester del otro lado de la puerta (ese perro era como un manso ratoncito cada vez que una mujer le ponía un dedo encima). Tuve que retener mis ganas de apretar el botón de mi reloj y escuchar la hora para saber cuántos minutos quedaban.
—Edward, ¿necesito recordarte que fuiste tú quien pidió esta cita?— Inquirió en su estúpido tono "profesional" semi robótico.
—Si no te has dado cuenta, ya lo hiciste— Respondí con fastidio. Escuché el sonido del bolígrafo rayando sobre el papel.
¿Qué diablos pudo haber escrito sobre eso? ¿Ahora puede analizarme con una sola oración? No creo que su doctorado haya sido "tan" bueno.
—Cuéntame un poco sobre lo que hiciste este tiempo ¿Cómo pasaste las fiestas?
—Fue navidad— Repliqué incómodo señalando lo obvio.
—¿La pasaste con tu familia?
—Emmett y yo fuimos a comer en casa de mamá...— Asentí sopesando si realmente debería continuar... ¡Qué diablos! —Carlisle apareció borracho pidiendo perdón otra vez— Terminé rápidamente.
Pasó un momento de silencio antes de escucharla de nuevo.
—¿De qué forma te pidió perdón?
—Lo usual. Se culpó de todo, me pidió que regresara a la oficina diciendo que "todos me extrañan"— Señalé con sarcasmo al final —Y que él me extraña.
—¿Tu no crees que sea así?
¿No se lo acabo de decir? Que psicóloga tan poco perceptiva.
—¡No! Es sólo Carlisle jugando al juego de las culpas y ahogado en alcohol— Ya estaba demasiado familiarizado con ese aspecto de mi padre como para profundizar en sus palabras o siquiera creerle— Como sea, después me fui y me encontré con Bella.
Las palabras salieron de mi boca antes de pensarlas y el nombre de Bella resbaló entre mis labios con una naturalidad que me sorprendió. Como si siempre hubiese estado ahí, sólo esperándome.
—¿Te encontraste con ella casualmente?— Preguntó Jessica rayando con su bolígrafo nuevamente.
"Casualmente". Mmm.
—Define casualmente.
—Está bien— Habló lentamente —Tu no sabías dónde estaría ella y, sin embargo, ambos se hallaron en el mismo lugar y a la misma hora.
¡Diablos!
—Entonces no— Respondí brevemente.
Su silencio me dio a entender que quería que yo elaborara mi respuesta pero, vamos, incluso ella sabía que yo no iba a hacer eso.
—Si no fue un encuentro casual entonces, ¿ella fue a buscarte?
—No.
Otro silencio. Con este paso podríamos tardar horas dando vueltas sin decirle nada ¿Cansarme? No cuando tengo años de experiencia mareando a Emmett de esta forma.
—Edward, ¿tú buscaste a Bella y te encontraste con ella a propósito?
Mierda. Emmett nunca es tan directo. Quizás el doctorado realmente es bueno.
—Ok, sí. Ella me dijo dónde estaría, yo no quería estar en mi casa y la busqué ¿Feliz?— Gruñí
—Yo no tengo por qué estarlo, Edward, no es mi vida. Lo importante aquí es, ¿eso te hizo feliz a tí?
Su pregunta me tomó desprevenido y escogí ese momento para comenzar el tamborileo de mis dedos nuevamente, antes de contestar:
—"Feliz" es un término muy amplio.
—Tienes razón ¿Qué término usarías tu para describir tu tiempo con Bella?
—Yo...— Estaba a punto de contestar sin pensar, simplemente cualquiera de mis usuales respuestas, pero el momento que tuve con Bella hace dos días me hizo detenerme. La sensación sostener y sujetarla contra mí —Yo... diría que me gustó. Me sentí... tranquilo, alegre, como no me sentía desde hace tiempo— Culminé sonriendo.
—¿Y Ahora qué vas a hacer con Bella, Edward?
Suspiré. Ya había tomado una decisión en cuanto a ella. La había tomado cuando finalmente supe lo que se sentía abrazarla, olerla... quizás incluso la había tomado aquel día en el parque cuando decidí continuar hablando con "la loco de los conos metálicos" en lugar de levantarme e irme.
—Voy a invitarla a salir.
Escuché su bolígrafo al caerse ¿Tanta sorpresa le daba?
—¿Por qué lo dices con tono pesaroso?— Preguntó tosiendo un poco.
"Tranquila, Jess, casi no me di cuenta"
—Porque... ¿Tienes idea desde hace cuánto tiempo no pienso en una relación?— Moví mis brazos exasperado.
—Si reviso mis apuntes, probablemente me haga una idea— "Sabelotodo" —Sólo tengo una pregunta, ¿por qué no lo has hecho aún?
—¿Hacer qué?
—Invitarla a salir, Edward. Hacer una movida, no lo sé *Romance*— Resaltó la última palabra pronunciándola lentamente.
—¿Romance?— Inquirí extrañado —Hola, soy Edward Cullen, ¿nos conocemos?— Indiqué con sarcasmo estirando mi mano frente a ella y quitándola un segundo después.
Yo, un romántico, sí claro.
—No es cuestión de que sea lo tuyo o no Edward. Es cuestión de que Bella es una chica y tienes que moverte ya ¿Siquiera sabes cosas de su vida? ¿Si tiene novio?
¿Novio? ¡No! Ella me lo habría dicho.
Me lo habría dicho... ¿no?
—Tú no puedes decirme qué hacer— Defendí-
—Tú fuiste quien dijo que la invitaría a salir, yo sólo sugiero que lo hagas más rápido— Contraatacó ella abandonando su tono profesional y haciéndolo un poco más infantil. Supongo que ya al fin estaba empezando a afectarla.
Estaba a punto de decir algo más cuando nos toques suaves en la puerta me interrumpieron.
—Disculpen. Doctora, su paciente de las dos ya llegó— Anunció Lauren con los ladridos de Chester haciendo eco tras ella.
Tomé eso como mi señal de despedida y me encaminé velozmente hacia la puerta antes de que Lauren la cerrara.
—¡Recuerda lo que te dije, Edward! ¡Y nos vemos la próxima semana!— Gritó Jessica antes de que pudiera escaparme.
Cuando finalmente salí de su oficina me llené de alivio. Lauren colocó la correa de Chester en mi mano.
—Gracias— Le sonreí.
Sentí su mano rozar la mía aun cuando la correa ya estaba en mi poder y el contacto hizo que me apartara, aunque no sabría decir por qué.
—Hasta luego, señor Cullen— Murmuró.
—Hasta luego, Lauren— Que chica tan amable.
Chester y yo hicimos nuestro camino hacia mi casa. En la ciudad reinaba el olor a tierra húmeda y un vapor intenso en el aire. Ya habían pronosticado olas de calor por la futura tormenta que esperaba Seattle en cualquier momento. Hasta ahora, ese "momento" se ha hecho esperar por 5 días. Los susurros de la gente a mí al rededor, cuando la palabra "ciego" y "pobre" se filtraban en sus conversaciones, no me molestaron tanto pero, aun así, los notaba.
Apenas llegué hice mi rutina. Solté a Chester, le bajé el sonido a mi celular y fui directo a mi cama para recostarme. No había podido dormir bien la noche anterior, girando y girando en mi cama. Ahora mis párpados apenas se mantenían abiertos. Me quité la camiseta y me lancé a la cama sin parsimonia alguna. Gracias a Dios que aún no comenzaba clases con los chiquillos.
Estaba acostado, abrazando con fuerza mi almohada. Cuando por fin sentía que mi mente se desconectaba lo suficiente y me quedaba dormido. El estruendo de la puerta principal al ser azotada me sobresaltó.
—Eeeeedwaaaaard— Llamó mi "dulce" hermano.
Inmediatamente tomé otra almohada y la coloqué sobre mi cabeza. En algún lado había escuchado que ante el ataque de un oso lo mejor era hacerse el muerto, así que esto debía servir.
—¡Oh!— Lo escuché exclamar a unos pasos de mi —¡Psst! ¡Edward! ¿Estas dormido?— Preguntó suavemente (o al menos tan suave como él podía) cerca de mi oído. Se escuchaba como si estuviese comiendo algo de una bolsa. Probablemente uno de esos Cheetos que tanto le gusta quitarles a sus alumnos porque no son "comida saludable". Hipócrita.
Traté de no mover un músculo y por un momento creí que había funcionado.
—¡Ok! Supongo que iré a comerme este Cheetos junto a tu pulcro piano mientras despiertas.
Visiones de porquería y sucios naranja por mis inmaculadas teclas me hicieron estremecer e incorporarme velozmente.
—¡Oh, bien! ¡Ya estas despierto!— Señaló mi hermano alegremente.
Idiota.
—Si.
—Bien. Vístete rápido que tenemos que irnos. Ya tengo casi todo preparado y Bella nos está esperando— Anunció lanzándome algo que descubrí eran prendas de ropa —Dime otra vez por qué mamá sigue vistiéndote. Estas combinaciones son como de abuelito, en serio ¡Tienes 29 años!
Gruñí y me vestí a regañadientes —¿Estás seguro de que esta ropa está bien?— Estaba bastante seguro de que no había escogido las que mamá había dejado.
—Sí, sí, sí. Apúrate. Por cierto, deberías pensar en hacer ejercicio otra vez, estas un poco gordito en el abdomen.
—Espera, ¿cómo que Bella nos esta esperando?— Pregunté extrañado mientras me cambiaba los pantalones... y elegí ignorar el insulto a mi cuerpo aunque no pude evitar pasar mi mano sobre mi abdomen. Supongo que si estaba comiendo mucho últimamente.
—Lo descubrí. Finalmente lo descubrí. Bueno... Bella me ayudó, pero finalmente lo descubrí. Una forma para que Rosie me perdone— Su voz rebosaba alegría y pude adivinar la sonrisa en su rostro.
—Tranquilo, Emmett, sólo ha estado molesta contigo por 24 horas.
—24 horas de pura tortura— El tono serio en su voz me hizo reír aún más fuerte.
—Y... ¿hablaste con Bella?
—Sí, Edward, yo hablo con tu novia más que tú.
Rodé mis ojos tras mis lentes y terminé de ponerme los zapatos caminando hacia la puerta.
—En fin, Bella me ayudó a ver exactamente lo que necesito hacer para demostrarle a Rose que estoy listo para formar un familia con ella.
Ese comentario hizo que me girara sobre mis talones para estar de frente a él nuevamente.
—¿Una familia? ¿Vas a formar una familia? Emmett, ¿no crees que vayas un poco rápido?
—Edward, tu eres una tortuga. Por supuesto que crees que voy demasiado rápido— Explicó como si fuese lo más obvio del mundo —Escucha, yo no sé qué tan lejos llegará esto entre Rose y yo, lo que sí sé es que ella me hace sentir como nunca, es especial y lo mínimo que nos merecemos es que yo lo intente, ¿cierto?
Oh, por Dios. Ahora mi hermanito menor sabe más que yo. Fantástico, esto es... fantástico.
—Sí, sí, sí— Repetí sus palabras.
Coloqué el bastón en mi bolsillo y subimos a Chester en la parte de atrás de la camioneta. Prácticamente podía sentir sus patas temblando de emoción, le encanta porque sabe que puede asomar la cabeza por la ventana.
Una vez dentro y en camino a la floristería, le pedí a Emmett que me contara cuál era exactamente su plan magistral.
—Ok, ok. Bella me dijo que lo más importante para Rosalie es su hijo.
"Sí, claro, por eso lo negó" pensé amargamente.
—Así que cuando Rose comience su turno hoy en la floristería, lo primero que verá será la dulce imagen de su hijo jugando conmigo. Bella me lo va a presentar, en unos minutos verá lo genial que soy y cuando Rose llegue sabrá que me llevo bien con el niño y que no hay razón para que este molesta ¡No podrá resistirse! ¡Es un plan perfecto!
—¿En unos minutos verá lo genial que eres? ¿Le estas dando a un niño de 10 años solamente unos minutos? Escucha, yo no soy precisamente un ejemplo a seguir, pero dudo mucho que un niño...
—¿Estas dudando de mi genialidad? Además, yo trato con chicos todo el tiempo, sé de qué hablo.
—No, tú tratas con adolescentes, YO trato con niños
—Como sea, mi plan es perfecto.
—Perfecto... ¿Por qué no me suena tan perfecto?— Pregunté perplejo.
—¿De qué hablas? ¡El pequeño Sebastián me va a adorar!
¡Por eso no me sonaba "perfecto"!
Me reí un poco antes de contestar —Emmett, el niño se llama "Seth".
—¡Oh! ¿Se llama Seth? Estoy casi seguro de que se llama Sebastián, Edward— Discutió sonando muy seguro de sí mismo.
—¡Definitivamente se llama Seth!— Insistí riendo mas fuerte.
—Está bien, wow, gracias por salvarme hermano.
Me dio unas palmadas en la espalda y continuó hablando de su plan perfecto durante todo el camino. A mí me parecía bastante básico pero... supongo que no es mi problema.
—Diablos. Hay una motocicleta atravesada.
—¿Qué tiene de malo?
—Que la cosa es enorme y se robó mi puesto— Contestó a regañadientes.
Finalmente se estacionó, al parecer un poco más lejos de su gusto. Bajamos a Chester y le coloqué su correa pero antes de que pudiese llegar hasta la puerta, sentí la mano de Emmett colisionando con mi pecho, deteniendo mi paso y sacándome un poco el aire.
—¿Qué diablos...?
—Alguien está rondando a tu novia— Susurró en mi oído.
—¿Qué?
—¡Te están rondando a tu novia!— Exclamó aun en susurros —Hay un tipo musculoso junto a Bella.
—Ahm... ok... seguramente es un cliente— Respondí automáticamente aunque sentía mi ceño fruncirse.
—¿Los clientes le ponen el brazo alrededor de los hombros? Entonces no quiero ninguno de esos clientes con mi Rosalie.
Chester escogió ese momento para empezar a jalarme así que finalmente entramos y la campanilla sobre la puerta nos anunció. Mi perro me llevó con facilidad por el pasillo y el olor a flores ya era familiar para mí.
—Ho...hola Edward— Saludó Bella cuando llegamos al mostrador. Chester ladró de forma más insistente junto a mí —Hola Chester, hola mi amor ¿Cómo estas hoy cariño?
Disimulé una sonrisa al pensar que mi perro recibe más amor que yo. Emmett y yo saludamos a Bella y por primera vez pude agradecer la curiosidad de mi hermano.
—¿Quién es tu amigo, Bella?
—Soy Jacob Black— Anunció una desconocida y grave voz.
—Emmett Cullen.
—Ahm— Tartamudeó "Jacob" un segundo después pero no entendí por qué y maldije mi ceguera otra vez.
—Él es mi hermano: Edward— Señaló Emmett.
Más por inercia que por otra cosa extendí un poco mi mano hacia el frente, varios segundos después (demasiados, quizás) sentí la mano del hombre tomar la mía, era tan grande como la de Emmett así que en lugar de intimidarme le di mi sonrisa más segura. La que generalmente usaba cuando iba a la oficina.
—Es un placer— Le dije con calma. No creí apropiado decirle que el placer era de él.
Me soltó rápidamente y agregó —Bella, pensé que no aceptaban perros en la tienda.
—Ahm... sí, pero...
—Es mi perro lazarillo— Expliqué haciendo lo mejor posible por mantener mi barbilla en alto y mi sonrisa no tan falsa... lo segundo no me funcionó muy bien.
—Oh... ¡Oh! Lo siento mucho hermano, no sabía que eras ciego— Se excusó Jacob.
Una vez más la palabra "ciego" retumbó en mi cabeza.
—¡Bellaaaaaaaaaa! ¡Bella! ¡Bella! ¡Bella! ¡Bella!— Gritó un niño a todo pulmón y sentí un empujón en mi pierna cuando pasó junto a mí.
—Hola Seth, ¿cómo estás?
—¡Cansado!— Escuché un jadeo de sorpresa —¡Tío Jacob!
¿Tío?
—¡Chiquillo! Cada vez que te veo estas más enano— Rió Jacob
—¡No es cierto! Bella dice que he crecido mucho— Chilló el niño sonando molesto.
—Es broma, tranquilo ¿Cómo te va con el baloncesto?
—Ah... muy bien, soy excelente, el mejor lanzador— Habló Seth rápidamente.
—¡Así se hace! ¡Es genética Black lo que tienes allí!
—OK Seth, hay unas personas acá que quiero presentarte. Él es Edward...
La escuché cerca de mí así que di una sonrisa en su dirección general.
—Geniales lentes— Señaló Seth —¡Wow! ¿Estes es tu perro?
Un segundo después escuché los gemidos de Chester. Seguramente le estaban haciendo cariño. Se supone que Chester también estaba entrenado para defenderme pero juro por Dios que si un ladrón se acercara a él y le acariciara de alguna forma, este perro sería tan manso como un ratón.
—Sí, él es Chester.
—¡Genial! ¿Sabe algún truco? Siempre quise tener un perro pero mi mamá no me deja— Hablaba tan rápido que rebosaba entusiasmo y reí al imaginarlo.
—Claro. Chester: siéntate— Ordené frotando mi índice y mi pulgar.
—¡Genial! ¿Viste eso tío Jacob?
Supuse que Chester había decidido escucharme. Sí, "decidido", porque aún hay veces que se niega a hacerlo pero prefiero no hablar de eso ahora.
—¿Qué más hace? Por favor, dime que más hacer, por favoooooooooooor— Insistió Seth.
—Ok. Chester: arriba— Alcé mi brazo lo más alto que pude y froté mis dedos nuevamente.
Al momento sentí la húmeda nariz de Chester hacer contacto con mi muñeca.
—¡Fabuloso! ¿Viste eso Bella? ¡Bien hecho Chester!
—Ahm... Seth, espera, él es Emmett— Anunció Bella.
—Ah... Hola.
Reí disimuladamente y me acerqué a mi hermano para susurrarle al oído —¡Ouch! Excelente forma de comenzar la relación con tu futuro hijo.
A cambio de eso recibí un codazo en las costillas pero supongo que lo tenía merecido.
—Hola Seth, soy Emmett, soy profesor de secundaria.
Seth sólo hizo un sonido de disgusto y lancé una risotada que alguien más acompañó (sonaba como Jacob) "Gran forma de hacer una buena impresión, Emmett". Supongo que a los niños les emocionan más los perros que los profesores.
—¡Seth, no seas grosero!
—Lo siento. Hola, Emmett— Repitió el niño más pausadamente pero con tono renuente.
Sabía que Emmett necesitaría un poco de tiempo con el niño así que al escucharlo hablándole hice mi mejor esfuerzo para ignorar donde sea que Jacob estuviese y llamé a Bella.
—Hola— Me susurró posando su mano en mi abdomen y me estremecí ante su toque.
—Hola— Susurré de vuelta aunque no estoy del todo seguro de por qué susurrábamos.
Tomé la mano que descansaba en mi abdomen y entrelacé nuestros dedos. En el fondo podía escuchar las voces de Emmett y Seth, estuve vagamente consciente de mi hermano chillando como cuando le pedía postre extra a Esme, pero lo ignoré.
—Bella...
—¿Si?
—¿Te gustaría salir conmigo mañana en la noche?— Sonreí un poco nervioso y sintiéndome tonto —Como más que amigos, ya sabes, salir...
¡Dios! ¿Por qué era esto tan difícil? ¿Tan oxidado estaba? ¡Yo era mucho más suave que esto! Generalmente eran unas sonrisas, unas frases y listo.
Bella bufó antes de responder —Está bien ¿A dónde vamos?
—Es sorpresa— Respondí con una sonrisa. Sabía perfectamente a dónde quería llevarla.
Instintivamente me acerqué más ella y el dulce olor a dalias que expedía asaltó mis sentidos atrayéndome más a su cuerpo. Acaricié sus delgados nudillos y sentí mis pies chocar ligeramente con los de ella cuando quise acercándome, haciéndome ver que ya estábamos tan pegado como podíamos... al menos sin besarnos.
Una helada e inesperada declaración interrumpió mis pensamientos de lo que sea que iba a hacer en ese momento.
—Te voy a matar— La voz de Rosalie era alta y clara, lo peor es que no tenía idea de a quién se refería y aunque sabía que lo más probable es que no me hablaba a mí, aun así no pude evitar el escalofrió que recorrió mi espalda.
¿Dije "declaración"? Quise decir sentencia, porque eso era lo más cercano que había escuchado a una sentencia de muerte.
Creo que escuché a alguien en la habitación tragar en seco.
...
¡Fiu! ¡Llegué! :p
Emmett se entera de la verdad, Edward por fin arriesgará todo lo que antes conocía por Bella, aparece "Tío Jacob", Rose quiere matar a alguien... ¡Hay muchas cosas para opinar acá! ;) así que siéntanse libre de desahogarse en su review jaja.
Cualquier duda o sugerencia que tengan también es bien recibido :)
SIGuiente CAP: Una BREVE explicación de Jacob (espero que sea breve :/) EXTENSOS momentos del ROMAAAANCE que ustedes y Bella me han pedido xD jajaj aunque... dificultades también se asoman. Yo quiero que Bella y Edward sean felices juntos pero... quiero que lo hagan sin secretos ni tantos problemas que aun tienen... ¡así que habrá que resolverlos! Quedan poco capítulos ¿ok?
Ay Diooooos esta historia me pone nerviosaaaaaa XD añoro las tramas ligeras no se, no se jaja xD... (suspiro) ok, ya me calmé jaja
Espero leerlos en sus comentarios, siempre me alegra hacerlo y gracias de antemanos por TODO su apoyo :') hasta en las malas.. ustedes son súper geniales.
Abrazos! Alessa.
