Desde ese momento sabía que las cosas cambiarían radicalmente de rumbo. En su vida, en la vida de sus compañeros, en la vida de cada uno de los habitantes de ese planeta. Todo cambiaría por el simple hecho de que AllMight cambió.
— ¿Joven Bakugou...?
Lo miró con desdén, más por aquel pensamiento rondando por su cabeza que por verdadero desprecio a su nueva figura, mucho más esbelta que antes, mucho menos voluminosa.
— ¿Qué...?
Detuvo su mano al atrapar su muñeca, los dedos dirigiéndose hacia su rostro con lentitud, y entonces se percató de la lágrima deslizándose por su mejilla, parpadeado varias veces para evitar que más salieran de sus ojos, al tiempo que limpiaba rápidamente la humedad que cayó a su barbilla.
—... Bakugou...
No había fuerza en el brazo que tenía en su puño, no había fuerza tratando de hacer que lo soltase o combatir su empujón para alcanzar su rostro. Pero no podía haberse hecho tan débil, ¿no? No había manera en que el héroe más fuerte y poderoso del mundo se haya vuelto incapaz de luchar contra su agarre.
—Joven Bakugou—murmuró, la voz extrañamente baja y frágil, la boca que siempre terminaba con una sonrisa sus peleas estaba entreabierta en expectativa. Expectativa a la que no sabía cómo responder—, ¿Por qué estás...?
—AllMight—pudo soltar, sin separar los ojos del azul sorprendido en sus pupilas—, usted... yo...
Fue observado con confusión, podía verlo por las cejas alzadas y los labios pacientes, esperando que terminara de hablar o siguiera con sus acciones.
Pero claramente aquello era algo imprevisto, sus hombros tensándose y sus brazos temblando ante el contacto entre sus labios, rápido y dubitativo. Lo miró boquear, desorientado, y por fin sintió la muñeca que todavía sostenía intentar empujarlo.
— ¿Q-qué estás...?
No tuvo que aplicar mucha fuerza para hacer que trastabillara hasta quedar acorralado contra la pared, y el escritorio pegado al muro había hecho el favor de hacer que quedaran a la misma altura, las largas piernas dobladas sobre el mueble.
—Joven Bakugou—le escuchó intentar de nuevo, tratando de alejarlo con empujones nada poderosos—, deberías... tienes que...
—No.
Su cuerpo se paralizó, y podía ver su mano temblar contra la suya, indecisa.
— ¡Joven Bakugou!
Se permitió mostrar los dientes, la irritación molestándole el centro del pecho, y pegó la muñeca a la pared, olvidándose de ser gentil un momento.
Sí. Sus vidas iban a cambiar por completo. Él se encargaría de ello.
Y se atrevió a volver a besarlo con esa mentalidad abrumándole la cabeza, dejando su admiración cambiar a deseo, tomar forma ante el nuevo AllMight frente a sus ojos.
