Capítulo 9- Un deseo

De alguna manera, ella se sabía envuelta en un sueño. Estaba en aquella playa en la que Tamaki le había pedido matrimonio, hacía casi un año atrás. Haruhi observaba el suave movimiento de las olas al atardecer, mientras el viento mecía su cabello. Sentía una presencia detrás de ella.

Sin llegar a ver el rostro de su acompañante, la chica giró rápidamente al sentir unos brazos rodeando su cintura. Levantó su cara y cerró los ojos, esperando el momento de unir los labios con los de él. Pronto sintió aquel ansiado beso, al igual que las firmes manos acariciando la parte baja de su espalda. Eran caricias expertas y poco castas.

Entonces se percató también de que el sabor de esos labios no era nada familiar ni tampoco esa manera de besar. El movimiento del beso era controlado en un principio, pero pronto se convirtió en algo urgente, intenso. Los labios de Haruhi podían sentir la ardiente caricia de los otros. Tamaki nunca la había besado así.

Fue debido a esa extraña sensación que la joven abrió levemente los ojos, haciendo que se encontrara con algo inesperado, pues no era su antiguo novio quien la besaba con tal pasión, sino que se trataba de Kyouya. A pesar de la sorpresa, Haruhi no rompió el contacto y aunque le parecía algo raro e irreal, se dedicó a disfrutar de ese beso y las caricias que él le estaba proporcionando.

El beso de Kyouya era algo totalmente nuevo para ella. El sabor de sus labios era diferente, al igual que el calor que manaba de ellos, lo que provocaba que la temperatura de su cuerpo se elevara y que lo deseara cada vez con mayor fuerza. Poco a poco, comenzaba a anhelar algo que estaba más allá de su propio entendimiento. Quería que el joven Ootori hiciese "algo más".

Sin embargo, la calidez de una mano la llevó a una completa oscuridad que la fue llevando hacia el mundo real. Despertaba de aquel sueño.

-Haruhi, despierta. Hemos llegado al aeropuerto.- dijo Kyouya mientras le ayudaba a incorporarse del asiento de la limusina.

-Lo siento…creo que ha sido mucho el cansancio de estos días.

Sin decir más, él salió del vehículo y le tendió la mano para ayudarle a salir, pero al dar su primer paso fuera, Haruhi tuvo un tropiezo que casi la hace caer. Kyouya reaccionó antes de que eso sucediera y la sostuvo pegándola hacia su propio cuerpo. Una de sus manos estaba en una parte muy baja de la espalda de la chica, haciendo que la situación fuera demasiado comprometedora.

-Ten más cuidado.- dijo Kyouya mientras desviaba la mirada a otro punto para esconder su rostro ruborizado, resultado del contacto de su cuerpo con el de su esposa.

-L-lo siento.- respondió ella. Sus mejillas también tenían un tinte sonrosado. Recientemente, Kyouya comenzaba a hacer frecuente esa reacción en sí misma y le resultaba inexplicable.

Ambos se apresuraron a dirigirse a la sala de espera. Kyouya tomó la mano de Haruhi entre las suyas y siguió caminando.

-¿Qué ocurre?-cuestionó la chica en voz baja.

-No es nada. Es solo precaución.

-¿Precaución?

-Puede que por aquí haya espías de mis hermanos. No deseo que tengan algún motivo para sospechar de nuestro matrimonio.

-¿En serio son capaces de algo como eso?

Kyouya sonrió con burla.

-¿Sabes? Ahora que me has ayudado en mi propósito, tengo ganada gran parte de esta guerra, Kaito y Kouji lo saben a la perfección, pero eso no les impide buscar otras maneras de fastidiarme. Y si logran averiguar la falsedad de este matrimonio no pararan de importunarme. Y créeme…es una de las cosas con las que no me gustaría tener que lidiar más.

-No entiendo como es que siendo hermanos pueden tratarse como si fuesen enemigos.

-Tú lo has escuchado, ellos me culpan de la muerte de nuestra madre y ahora yo les he quitado el poder que mi padre dejo. Seguramente lo entenderías si estuvieses en la misma situación.

-No, lo lamento pero no logro comprenderlos. Me parece estúpido el odio que se tienen.

El joven Ootori no pudo evitar una leve sonrisa.

-Yo no odio a mis hermanos. De hecho, recuerdo que cuando era pequeño deseaba que me integraran en sus juegos y sus paseos, pero yo no soy un miembro grato en esa familia. Ya deberías saberlo.

-Tu hermana no cree eso de ti…te ama.

-Un grano de arena en una playa inmensa.

-¿Qué has dicho?

-Las cosas son así. No hay más que hacer. Ahora debemos darnos prisa.

Pronto, Haruhi y Kyouya abordaron el avión en primera clase. La chica miraba sorprendida a su alrededor.

-¡Que agradable es tener un asiento cómodo cuando se está tan agotado!- expresó la joven mientras tomaba su lugar en el avión.

Kyouya la imitó y comenzó a relajarse antes de que el avión despegara.

-Será mejor que descanses. El viaje será largo.- le indicó él.

Pero Haruhi ya había cerrado sus ojos, agotada por aquel largo día. Kyouya la observó con cuidado. Lucía muy tranquila y eso la hacía ver…linda. Era la única palabra que se le ocurría en ese momento, además de dulce e indefensa. El verla así comenzaba a provocar algo en él. Algo como lo que le inspiraban los luminosos ojos de su hermana o los dulces abrazos de Nanami. Era un sentimiento de ternura.

Kyouya volvió a recriminarse por sus pensamientos. Sabía que no debía sentir por ella nada además de la profunda gratitud y el respeto que le tenía, pero últimamente no podía evitarlo. Le parecía difícil no sentir aquello por ella, aunque no era correcto.

Suspiró frustrado antes de mirarla por última vez. Entonces, Kyouya se despojó de su abrigo y se lo colocó a Haruhi. Una vez hecho, el joven se acomodó en su asiento para poder dormir. Ya había cerrado sus ojos cuando sintió un suave peso sobre su hombro. Entonces se percató de que Haruhi continuaba durmiendo acurrucada en él.

Iba a reacomodarla sobre su asiento, pero al ver su semblante tan tranquilo, Kyouya se dio cuenta de lo placentera que le resultaba a ella esa posición y no se sintió capaz de apartarla de sí mismo. Además, era posible que sus hermanos tuvieran algunos espías en los alrededores, por lo que no podría ser tan malo aprovechar la situación.

Aun con la cabeza de la joven sobre su hombro, Kyouya se relajó sobre su asiento y se dispuso a dormir, dejando todas sus preocupaciones de lado, bajando la guardia poco a poco.

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Haruhi comenzó a abrir sus ojos cuando la tenue luz del sol se filtró por las ventanillas. Había tenido una buena noche a pesar de encontrarse en pleno vuelo. Sin duda se encontraba cómoda, pues estaba sobre algo tibio y suave y con un olor bastante familiar.

Entonces se incorporó rápidamente, pues se dio cuenta de que había estado sobre el pecho de Kyouya, rodeándolo con ambos brazos, mientras uno de los brazos de él descansaba en su cintura. Las mejillas de Haruhi estaban completamente teñidas de rojo.

Kyouya despertó también ante la inesperada incorporación de Haruhi. Sin embargo, lucía totalmente despreocupado, a pesar de la situación.

-¿Qué ocurre? ¿Ya han anunciado el aterrizaje?

Haruhi no fue capaz de contestar. En lugar de eso, miraba a Kyouya con una mezcla de confusión y vergüenza. Entonces cayó en la cuenta de que el abrigo de su esposo había caído sobre su regazo.

-¿Qué sucede? ¿Tuviste una mala noche?

-¿C-cómo es…? ¿Nosotros…? ¿Qué…?

Kyouya la miró confundido un momento, hasta que se percató de que su brazo aun descansaba en la estrecha cintura de Haruhi y comprendió lo que deseaba decirle.

-No es lo que piensas. Anoche tu cabeza se deslizó hasta mi hombro y no me atreví a moverte por temor a que despertaras.

-P-ero ¿y ese abrazo…que…?

-Un movimiento involuntario mientras dormía, además…fuiste tú quien me abrazó primero.

-L-lo lamento…-

-No hay de que preocuparse, además…eso me permitió identificar al espía.

-¿En serio?

-Así es. Resultó de mucho provecho y dormí cómodamente.- concluyó Kyouya con una leve sonrisa. Haruhi le correspondió con timidez.

A los pocos minutos se anunció el aterrizaje. Todo transcurrió como era debido y pronto pudieron descender del avión.

Kyouya permanecía cerca de ella mientras caminaban para abandonar el aeropuerto. De pronto, él la sujetó por la cintura con suavidad, provocando que a Haruhi se le erizara la piel.

-El espía nos sigue.- susurró Kyouya al oído de Haruhi, haciendo más fuerte el cosquilleo de su piel.

Ella trató de actuar con normalidad, sin embargo, el contacto que mantenía con el joven Ootori la ponía nerviosa y le provocaba una extraña sensación en el estomago.

Cuando llegaron a la salida del aeropuerto, se detuvieron. Kyouya miraba con discreción a su alrededor.

-¿En verdad existe un espía?

-Mis hermanos no se andan con juegos, Haruhi. Si nos enviaron en un viaje hasta aquí es porque ya lo tenían todo preparado.

-Es tan absurdo.

-Lo es. Pero te lo dije ayer: mis hermanos buscarán hacer de mi vida un infierno si descubren que he planeado esto para fastidiarlos.

Esperaron varios minutos. Haruhi miraba con cuidado por sus alrededores, hasta que descubrió a una extraña mujer con lentes oscuros que permanecía a una prudente distancia y que, al igual que ellos, simplemente esperaba sin moverse de su sitio.

Kyouya decidió que ya era momento de avanzar, pero no deseaba hacerlo sin hacer su último movimiento. Tomó a Haruhi por la cintura con ambas manos, acercándola a él todo lo que podía.

-Hagamos que el espía se vaya a casa tranquilamente.- murmuró Kyouya, instantes antes de acercar su rostro al de Haruhi.

A pesar de lo inesperado de la situación, la chica cerró los ojos, aceptando el beso. Increíblemente, aunque Kyouya era nuevo en el asunto, besaba como un amante experto. Haruhi se dio cuenta de la rapidez con la que él era capaz de aprender.

Los labios del joven se movían hábiles, aunque conservaban su gentileza. Haruhi comenzaba a disfrutar de la caricia sobre su boca, de sus alientos mezclándose, por lo que, de manera instintiva, llevó sus manos alrededor del cuello de su esposo.

Kyouya, por su parte, buscaba la forma de prolongar el momento. El asunto de los besos le resultaba demasiado agradable, aunque le costaba admitirlo. No sabía a ciencia cierta a que se debía, si era una cuestión de mero placer físico o si se trataba de Haruhi. No lo sabía. Lo único que le importaba era que había encontrado una excusa perfectamente válida para repetirlo y no se arrepentía.

Ambos se separaron cuando el aire comenzaba a hacerles falta. Haruhi tenía la cara enrojecida y Kyouya solo apartaba la vista. La chica miró a su alrededor y notó que la persona sospechosa ya no estaba en su sitio.

-¿Ya podemos irnos?- preguntó Haruhi en voz baja, recuperando el aliento.

-Si…podemos.

Pronto pudieron tomar un taxi que los trasladó hasta su hotel. Aun cuando se dirigían a su habitación, Kyouya no soltó a la chica.

-¿Crees que aun nos siguen?

-No, pero tenemos que seguir en nuestro papel de recién casados.

Haruhi solo asintió, en tanto, sostenía la mano de Kyouya con fuerza. Comenzaba a acostumbrarse al gesto.

El botones los guió hasta su habitación. Una suite de lujo que tenía una impresionante vista de la ciudad. Haruhi de adentró en el lugar mientras Kyouya daba algunas indicaciones al empleado. La chica quedó maravillada. El lugar era muy hermoso, y aunque la decoración estaba planeada para una pareja de enamorados, a ella le parecía lindo…hasta que percibió un detalle.

Por el contrario, Kyouya no estaba impresionado en lo absoluto. Estaba más que acostumbrado a ese tipo de lujos. Así que simplemente pasó de largo y comenzó a ponerse cómodo, desabotonando su camisa. Entonces reparó en Haruhi, quien miraba algo en la habitación.

-¿Sucede algo?- preguntó el muchacho, acercándose a ella.

Entonces lo vio. La cama matrimonial cuidadosamente decorada con pétalos de rosas, con suaves sábanas de seda en color rojo y velas aromáticas en todo alrededor.

-No esperaba menos.- murmuró Kyouya sin un atisbo de sorpresa.

-La cama es demasiado pequeña, ¿Cómo vamos…?

-Yo buscaré otro rincón en donde dormir. Tú puedes quedarte con la cama.

-Tal vez…podrías buscar otra habitación.

-De ningún modo.- concluyó él, tajante.

-Pero…así no tendrías que dormir en otro sitio, tendrías una cama solo para ti.

-Si hago eso, ten por seguro que mis hermanos serán los primeros en saberlo. ¿Cuándo se ha visto una pareja de recién casados durmiendo en habitaciones separadas?

-Esto va a ser muy incómodo…para ambos.

Kyouya sonrió con burla.

-No te preocupes, no pienso aprovecharme de ti ni violar tu privacidad. No es parte del contrato.

Sin saber porque, Haruhi se sintió herida. Creía que aquella falta de interés se debía a que ella no resultaba atractiva para un hombre como Kyouya.

-Bien, entonces…quisiera tomar un baño. ¿Podrías salir de la habitación por un rato?

-Yo quisiera tomar una siesta. No te preocupes, seguramente, cuando salgas estaré profundamente dormido.

-Podrás dormir cuando haya terminado mi baño. Insisto en que me des algo de privacidad.

-¿Por qué? ¿Hay algo que temes que mire? Tu cuerpo es igual al de cualquier otra mujer y para mí ya no es algo desconocido…ni tampoco algo en lo que tenga interés. No entiendo porque ahora te preocupa tanto cuando hace algunos años ni siquiera te importaba.

Kyouya se recostó en un amplio sofá y cerró los ojos. Haruhi decidió no continuar con aquella discusión. Sin embargo, las palabras de Kyouya la habían herido y ella no lograba entender el porque.

Cuando la bañera se llenó lo suficiente, Haruhi se metió en ella y comenzó a masajear su cuerpo para relajarse. Acarició uno de sus delgados brazos y sintió la suavidad de su propia piel, recordando que su padre le insistía todo el tiempo en lo importante que era una piel linda cuando se trataba de conquistar a los hombres. Y su piel era tan tersa que no dudaba en que a alguien le gustara acariciarla.

Masajeó entonces sus firmes y torneadas piernas, y a su mente llegaron aquellos días en los que, estando junto a Tamaki, él le expresaba lo mucho que le gustaba admirarlas y se moría por tocar. ¿Sería él el único que deseaba hacerlo?

Sus manos llegaron hasta sus senos y se dio cuenta de que eran suaves y redondos. Eran los de una mujer. Y a ella misma le parecía que eran lindos. ¿Había acaso algún hombre que fuera capaz de admirar su cuerpo?

Las palabras de Kyouya volvían a su cabeza. ¿De verdad no le resultaba atractiva? La sola idea de que no fuera así la entristecía y frustraba a la vez. Deseaba sentirse hermosa, como cuando se alistaba para una cita con Tamaki. Que Kyouya pudiera llegar a desearla.

Haruhi se mordió los labios. Apenas podía creerlo, y es que, muy a su pesar, tenía que admitir que Kyouya comenzaba a gustarle demasiado, y que deseaba dormir en sus brazos…una vez más.

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Muchas gracias por esperar esta actualización. Ahora estoy felizmente graduada y con ánimo para seguir con mis fics. Gracias a quienes se han tomado la molestia de leer, y a: xXm3ch3Xx, sirone aphrody, Lesty, RitsuFujioka, Azali Kinomoto, Akari29, xanxel, Lilyy-Chaan, akire-chan, Fall93 y a Lunalle por sus reviews.

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