Nota de autor: Aquí les dejo un capi nuevo. La verdad es que espero escribir pronto el siguiente pero comienzo clases con un periodo anormal de pruebas así que no sé bien si podre actualizar tan pronto.
Desde que comencé a amarte
Capitulo Nueve
La tarde había terminado. Su curso había perdido pero no era algo que le importara mayormente.
Lo que ahora le importaba era donde se había metido Shaoran. Se suponía que se irían a casa juntos después del festival pero seguramente Shaoran se había olvidado de todo porque el encuentro con Kinomoto le había removido la sesera.
Suspiró cansada mientras se apoyaba en la pared.
El sol de la tarde comenzaba a teñir todo de una tonalidad anaranjada.
Había mentido con Takashi para poder salir con Shaoran, ahora tendría que dar una buena excusa para que fuera a buscarla. No quería ir sola a casa.
¡Maldición!
Kinomoto enredaba todos sus planes.
Marcó a Takashi y esperó con sus cosas en uno de los peldaños de la escalera de la escuela, que daban a la calle. Kinomoto le pagaría esto.
-.-.-.
Una semana después
Después de ese día, en el que se había permitido abrazarla no había podido sacarse a Kinomoto de la cabeza, si antes había sido difícil, ahora parecía ser que era una tarea completamente imposible.
Verla en la escuela, verla con Tsukishiro alrededor de ella todo el tiempo, desearla durante las noches… no saber en qué malditas condiciones estaba, lo volvía loco.
Si antes Takeru había ocupado su cabeza de ideas, ahora era Kinomoto quien no lo dejaba en paz.
Por qué lo último que le había dicho había sido funesto.
Esas palabras que hablaban de un futuro en el que ella no lo quería, en el que ella ya no lo miraría a él, un futuro en el que todo lo que él había tenido de ella sería de alguien más, lo volvía completamente loco.
-¿Qué es lo que sabes Eriol?
-¿Saber de qué?
-De cómo está ella, has estado con Daidouji toda esta semana, desde que la viste con el traje de princesa y te rendiste a sus pies no la has dejado sola ni para respirar. Debes saber cómo está.
-Cuando estoy con Daidouji no hablo de Kinomoto Shaoran
Eriol hizo una mueca.
-Además Tomoyito no podría confiar tanto en mi como para contarme algo de su adorada amiga.
Eso era verdad, menos aun sabiendo que Eriol era tan amigo de suyo.
Daidouji había pasado de verlo con normalidad casi dulce a verlo con suspicacia y recelo.
No es que esperara que fuese de otra forma, la verdad… entendía a Daidouji, la entendía demasiado bien como para molestarse por ello. Si el pudiese verse, desprendido de sí mismo, si pudiese verse como un desconocido que conoce de él lo que sabe, lo que ven sus ojos y lo que escuchan sus oídos, seguramente también sentiría desprecio hacia su persona.
Lo que había hecho con Kinomoto era una cabronada después de todo.
Pero él vivía el otro lado, ese lado que era inestable y que se estaba volviendo un lio por el deseo de la cercanía de Kinomoto. Estaba vuelto un imbécil.
-¿Y quieres que confíe en ti?, nunca has necesitado confianza Eriol, sólo necesitabas que ellas te desearan un poco del resto te hacías cargo.
Eriol quedo pensativo
-Tomoyo es diferente Shaoran. Con ella esto es… un poco más difícil
-Entonces… ¿Lo dejas?
-¡Estás loco! Eso sólo lo hace un poco más interesante
Valla eso sí que era nuevo. A Eriol no le gustaba nada que fuese tan complicado, aunque la verdad es que nunca las cosas se le habían dado de una manera que no fuese sencilla, para el todo era querer y tener.
-¡LI!
Volteó su rostro inmediatamente al escuchar esa voz chillona y se encontró con una de las mejores amigas de Takeru.
-¿Qué sucede? –Preguntó rápidamente
-Es Takeru, está en el cuarto piso con Kinomoto y escuché gritos –Él la miró asustado… quizás Takeru le había hecho algo a Sakura… -creo que Kinomoto quería golpearla.
Abrió sus ojos castaños con impresión ¡QUE, QUÉ! Un momento… Kinomoto no podía. Ella definitivamente no era de ese tipo de personas. Lo que decía esa chica tenía que ser imposible.
Se levantó rápidamente del escalón en el que reposaba su cuerpo.
La mirada de Eriol lo detuvo.
-Es Takeru –Le dijo a modo de respuesta. Aunque a esa altura no sabía por qué le decía cualquier cosa, Eriol había escuchado tanto como él. Sin embargo quizás inconscientemente quería aclararle, que no iba hasta allá por Kinomoto, que la razón de su sorpresa, de su temor era Takeru tal como siempre.
Sin embargo, parte de esa ansiedad en su pecho tenían que ver con los deseos fervientes de demostrarle a esa chica que Kinomoto no podía golpear a nadie.
-Y acudirás como todo un príncipe devoto nuevamente
-No jodas Eriol
-Sólo recuerda que no eres su perrito faldero –Le gritó cuando él ya había comenzado a correr.
-Tshk! –Fue lo único que murmuro, de un tiempo a esta parte, a Eriol no le había parecido la actitud de Takeru, no sabía si era porque lo había besado aun estando con Takashi o por alguna otra razón que él no podía ver. Cosa que si pensaba bien no era tan difícil, Eriol veía muchas cosas que él no podía, era un pendejo pero un pendejo con la sesera bien activa.
Cuando la amiga de Takeru se detuvo sobre las escaleras del último piso se encontró con un escenario extraño y un hormigueo molesto comenzó a nacer en su pecho con la imagen que se presentaba delante de él.
El cabello de Sakura estaba en perfecto estado pero Takeru…. Takeru no podría haberse visto peor. Su ropa, sus labios… su cabello enmarañado.
Nunca la había visto de esa manera. Ella siempre procuraba verse bien. Y lo peor de todo, sus ojos lloraban copiosamente.
Se abalanzó a ella con rapidez y sin pensar siquiera.
Nunca la había visto en un estado como ese y le provocaba una desazón insoportable, porque las lágrimas de Takeru, de la persona que había amado durante tanto tiempo eran aterradoras.
Paso junto a Kinomoto pero ella no levantó la cabeza. El hormigueo de su pecho se extendió por todo su cuerpo cuando los brazos de Takeru se aferraron a su espalda y la escuchó llorar copiosamente.
No podía creerlo.
-Kinomoto…. Ella está loca Shaoran… me trajo aquí y comenzó a golpearme, si no fuese porque Nanami escuchó que me traía seguramente me hubiese continuado golpeando
Volvió a mirarla.
Kinomoto ni siquiera intentaba escapar de ese lugar; mantenía su cabeza mirando el suelo, con el cabello tapando su rostro.
Se sintió molesto. Quería ver su rostro.
Takeru seguía llorando en su pecho. Se soltó de ella después de acomodarle unos cabellos y fue hasta donde estaba Sakura, una Sakura inmóvil y sin rostro.
Y entonces eso que había nacido en su pecho se convirtió en un impulso incontrolable. Porque demonios no levantaba el rostro y desmentía la estupidez que estaba diciendo Takeru.
Que les mostrará a ellas, que le mostrará a él mismo que no era posible que algo así estuviese pasando por causa de Kinomoto.
Jaló de su brazo de manera brusca.
-Diles que no lo hiciste –Fue lo primero que escapó de sus labios. Escuchó la protesta de Takeru unos pasos más allá, pero quería que Kinomoto le hablara, así que se concentró en ella.
-Vamos Kinomoto… levanta tu cara… ¿dime qué demonios paso!
El cuerpo de ella temblaba. No sabía bien si era porque estaba nerviosa o estaba asustada, pero no quería soltarla, aun cuando al parecer ella no paraba de temblar.
Su aroma, ese que no había sentido hace días llevaba a su nariz de manera irremediable…
-Y que si hubiese golpeado a Takeru… -Le dijo mirándolo por primera vez, con los ojos empañados pero sin llorar. El entrecejo fruncido y los labios contraídos.
Se sorprendió.
Ella no podía haber golpeado a Takeru.
Miró su rostro con detención; tenía dos pequeños rasmillones en el mentón que en comparación a los que tenían Takeru eran insignificantes.
-Ella se lo merece
-Cállate –Fue lo único que pudo decir. Escuchaba aún los leves sollozos de su amiga de la infancia. Sabía que era una arpía cuando quería serlo, pero eso no le daba el derecho a Kinomoto como para golpearla y dejarla en esas condiciones.
-Quiero que me digas que paso –Le dijo en un tono algo más suave, pero sin dejar de ser firme, dictatorial y demandante.
No se había dado cuenta sino hasta que Kinomoto soltó una mueca de dolor que la estaba presionando demasiado fuerte.
Quería que ella dijese que había pasado. Quería que le dijese la verdad, no quería creer que había golpeado a Takeru de esa forma.
-Déjala ya Shaoran, ella solo está loca de celos…
El rostro de Kinomoto seguía teniendo el ceño irremediablemente fruncido.
-Déjame Li, cualquier cosa que te diga… ¿me la creerás? –dijo con ironía
Porque preguntaba eso. Claro que se la creería
-Takeru es tan importante para ti que te deja un poco ciego
Kinomoto estaba molesta. Podía verlo en sus ojos verdes empañados, podía escucharlo en el tono de su voz y percibirlo en su semblante. Pero él no podía quedar con esa duda. Ella debía decir que había pasado.
-No digas eso de Shaoran, solo porque estas celosa de nuestra amistad… yo no te había hecho nada Kinomoto y tú vienes a golpearme como…
-Déjala hablar –retó a Takeru.
-No me importa lo que digas y tú –Dijo hablándole ahora a él -nunca me creerás de todos modos.
Ella hizo un ademan para soltarse de su brazo pero no podía soltarla. Quería escuchar un poco más… quería escuchar que ella no había golpeado a Takeru.
-Muévete –Escuchó una voz que venía desde sus espaldas.
Miró hacia las escaleras que estaban tras de él. Esa era la voz de Tsukishiro que intentaba pasar a la amiga de Takeru. La rabia subió a su cabeza con una rapidez peligrosa.
-Yue
Ella lo llamaba Yue…
-Suéltala –Nunca había escuchado que ese condenado tuviese un tono tan autoritario.
-Esto no te incumbe Tsukishiro
Tsukishiro le devolvió la mirada con una sonrisa torcida en los labios. Kinomoto forcejeo para zafarse con más decisión, quería irse junto a ese sujeto se lo decía todo su cuerpo mientras jalaba de su agarre.
-Escucha Li, ella no es de tu propiedad y no quiere estar contigo en estos momentos.
-Ella me golpeo, no deberías ser tan condescendiente con una chica que…
-No me importa lo que digas –Le dijo mirándola mientras se acercaba a Sakura –para mí no eres más que una arpía.
Takeru se crispo a su lado y sus mejillas se volvieron sonrosadas.
-Si conocieras a Sakura –Dijo Tsukishiro mientras se la quitaba de las manos y ella se apresuraba a ajustarse a su lado. –sabrías sin necesidad de preguntarle que ella no le pegaría a nadie. Le crees a una chica que es una mentirosa… das un poco de lastima. Vamos –le había dicho por ultimo a Sakura dedicándole una última mirada fulminante, en unos ojos platinados tan oscuros… ojos como esos no tenían el derecho de ser así de siniestros.
No dijo nada, no dijo nada porque Takeru se había apresurado a agarrar su mano y porque la imagen de ese tipo abrazando a Kinomoto por los hombros, apartándola de su lado parecía una predicción funesta que de alguna manera había logrado paralizarlo.
Se quedó ahí. Logró llevar a Takeru hasta la enfermería. Ella le había contado toda su versión, una versión en la que narraban a una Sakura que él no conocía.
Prefirió no decir nada. Se limitó a abrazar a Takeru, no quería dejarla llorar sola. Sin embargo se encontraba contrariado.
Él no podía creer en todo lo que Takeru estaba diciendo. Quería hablar con Kinomoto, quería escucharla otra vez. No sabía bien si era una excusa que sus deseos habían encontrado o la incertidumbre de saberla culpable lo atormentaban de una manera poco racional
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-¿Yue… como es que llegaste aquí? –Ella seguía sin levantar la cabeza.
-Estaré siempre que lo necesites, en el lugar que necesites.
Le dijo con una seriedad insólita, con una tranquilidad que ella no le conocía.
La había encaminado a un lugar muy alejado de la gente. Era hora de almuerzo. Faltaban muchos minutos para que entraran a clases.
Se detuvo cuando estuvieron en el pasillo que los dejaba entre la sala de música y la de video. En ese lugar habían pocas ventanas, la luz era escasa y la gente inexistente.
El cuerpo de Yue se posiciono frente a ella. A lo lejos, se podía escuchar el ruido de las risas, de los gritos y el murmullo de conversaciones infinitas.
-Como me encontraste Yue –Volvió a preguntar.
Sintió la mano de Yue en su rosto. Sus dedos eran fríos. Levantaron su mentón para que sus ojos lo miraran. Yue era hermoso.
-Eriol llamó a Tomoyo y Tomoyo me llamo a mí.
-Duele –Dijo mientras sus dedos acariciaban la herida de su rostro.
-No
-¿Que te hizo?
La pregunta de él era tan diferente a la que había hecho Li minutos antes, incluso su voz sonaba diferente.
Pronto las manos heladas de Yue tomaron la mitad de su rostro.
-No quiero hablar de esto. -Su cuerpo fue absorbido poco a poco cuando los brazos de Yue la jalaron hacia él y la rodearon. El olor de Yue era familiar, era seguro. Se dejó atrapar por ellos.
-¿Duele mucho?
Y entonces supo que no estaba hablado de su herida.
El corazón que ya se había apretado hace un rato pareció quer salírsele por la boca y atorrarse en su garganta. Por fin pudo llorar. Después de aguantarse todo ese tiempo. De haber permanecido firme a los reclamos de Takeru, a las palabras de Li… Yue le permitió llorar.
-Está bien… está bien Saku.
Lo sabía, ahí con Yue todo estaba bien.
Cinco minutos después ellos estaban apoyados en la pared del pasillo. Y ella recargaba su peso en Yue.
-Gracias
-Sakura
-¿si? –le respondió mirando hacia el vacío. Aun dolía pensar, así que quería mantener los pensamientos fuera de su cabeza, todo lo que fuera posible.
-Quizás no es el mejor momento pero hay algo que debo decirte
No dijo nada. Escuchar la respiración de Yue era pacifico.
-Sólo dime
-Te quiero Sakura
-Lo sé
-No, no lo sabes. Me gustas.
Sintió calor en su pecho y su rostro. Que estaba diciendo Yue.
Su cuerpo se tensó, pero no se alejó de donde estaba. Perder el calor de Yue en ese momento le sería insoportable.
Él no dijo nada por un momento.
-Sé que quieres a Li, pero yo te he querido todo este tiempo Saku… todo este tiempo
Sintió como los labios de Yue se apoyaban en su cabeza y acercaba más su cuerpo al suyo. La respiración de Yue chocaba en su cabellera.
-Siempre pensé que serías mía Sakura
Yue no decía nada que la hiciera sentir incomoda.
-Para siempre mi Sakura
Las manos grandes de Yue pasaron sobre su hombro y jugaron con sus cabellos.
Sabía que lo que Yue le decía eran palabras pesadas, palabras que eran toneladas de verdad. Pero no sonaban amenazantes, no parecían demandarle algo o asustarla. Eran más como algo agradable.
No le dijo nada, no hablaron de ese asunto después de eso. Pero su cabeza se quedó con esas palabras dando vueltas.
Antes de que se diera cuenta el timbre de la clase volvía a sonar. Yue se levantó de donde estaba y extendió su mano.
Ni si quiera pensó en que eso no fuese correcto. Algo así no se le paso ni por un segundo por la cabeza.
Cuando comenzaron a avanzar no retiró su mano, aun sabiendo que aquello podía significar muchas cosas. En ese momento quería sentir los helados dedos de Yue entibiarse entre los suyos. Quería pensar que estaba cerca, tan cerca que no se alejaría de ese lugar… que no dejaría que nada pasará.
-Cuando quieras hablar de eso… -Dijo mientras caminaba junto a ella –Yo estaré ahí. No tienes que darme una respuesta si no quieres, y tampoco quiero que pienses que si… -Suspiró –Que si dices que no, algo entre nosotros va a cambiar como sea Sakura… sea lo que sea que elijas, seguirás teniendo siempre un espacio enorme en mi vida. Ella presionó más fuerte la mano de Yue.
Antes de que entraran al salón Yue soltó su mano y sintió el desolado abismo de la separación. Él le sonrió. Acomodó sus cabellos y se inclinó para quedar a su altura y besar su mejilla.
-Ahora… será mejor que sonrías.
Las mejillas de ella subieron de color casi al instante. Nunca antes Yue la había besado.
-Esa expresión es aterradora pero… te queda mejor que la de antes. –Dijo mientras reía. Ella acompaño su risa y lo golpeó en el hombro. Yue… era Yue, y pese a lo que le había dicho… seguiría siendo Yue….
Sonrió. No estaba triste… y no se sentía incomoda, definitivamente lo que había dicho Yue seguramente no era tan malo.
Yue entró a la sala y ella estaba siguiéndolo cuando encontró a Li al final del pasillo mirando con un rostro inexplicable. Agachó la cabeza y entró.
Apenas unos minutos después Li entró en el salón. Seguramente se había demorado porque había llevado a Takeru a la enfermería. Era una estúpida, todavía le dolían cosas como esas.
Lo mejor sería desligarse de esa historia, arrancársela del pecho y ofrecérsela al tiempo, para que la marchitara o la olvidará. Pero su corazón no paraba de enviar señales equivocas.
Durante toda la clase sintió que dos ojos la observaban fijamente.
Dos filas a la derecha, Li se había cambiado de puesto y la miraba con una expresión que no podía entender. Se volteó rápidamente después de haberlo descubierto. No quería saber de él, por lo menos no por ahora. Necesitaba que esas emociones se le pasasen.
Enterró su cabeza en su libro de física. Jamás había entendido nada de eso, por qué esta vez sería diferente.
Antes de que pudiese darse cuenta sus ojos se fijaron en la espalda de Yue y sus cabellos platinados un poco largos y alborotados. Jamás le había importado preocuparse por su apariencia, pero seguramente era porque siempre había sido demasiado atractivo.
Sabía de Yue todo lo que nunca había podido aprender de Li. Como le gustaba la comida, de qué lado de la cama le gustaba dormir, cuál era su helado favorito, que canción quería escuchar cuando estaba triste… pero
Quizás debía dejar de pensar en eso.
-Hey Saku, ya se ha acabado la clase.
Abrió sus ojos con pereza. Tenía frío. Bostezó perezosamente y pasó su mano por sus ojos cansados.
-¿Y Tomoyo? –Preguntó cuándo no la encontró cerca.
-Creo que Hiragizawa la rapto otra vez.
Suspiró. Eriol llevaba raptándola desde que Tomoyo había vestido el traje de princesa.
-¡Tsukishiro! –Ambos voltearon su cabeza hacia el profesor. –Cómo es que lleva acá más de tres meses y aún no tenemos todos sus papeles al día.
-Pero… -Tartamudeo él y luego se volvió para hablarle –Espérame. –Le acarició el cabello rápidamente luego volvió a hablar con el profesor –Mi padre lo debe haber olvidado, había llenado todos los datos pero… ¿Existe algún problema si los relleno otra vez?
-Para nada, pero tiene que ser ahora, si me acompañas a dirección académica podemos generar nuevos documentos para que puedas completarlos.
Eso significaba que Yue demoraría. Él la volvió a mirar, como pidiéndole una respuesta.
-Si quieres, puedes volver a casa
-No, esperaré acá
Él le sonrió.
-Bueno, entonces vamos.
Tomó su bolso y lo puso sobre la mesa. Esperaría, pero durmiendo, estar despierta y sin nada que hacer la obligaba a pensar en Li.
Sólo debía intentar mantener su mente en blanco para quedarse dormida. Yue no podía tardar demasiado.
¡Ah! Era tan difícil no pensar en todo lo que había pasado ese día. Takeru, Yue y Li….
Li…
Había pasado de ella en ese lugar, justo como había dicho Takeru.
Se acomodó sobre la mesa y cerró sus ojos.
Definitivamente Li nunca creería en ella.
Takeru la había llevado ahí para insultarla, para humillarla y para mostrar su desprecio por un Li que jamás la había dejado sola.
Ella realmente lo odiaba, pero jamás sería capaz de hacerlo entender eso.
Escuchó que la puerta se abría y se cerraba rápidamente.
-Yue… eso fue…
Había comenzado a decir pero antes de que terminase su frase vio el rostro serio e inexpresivo de li. Con el cuerpo apoyado sobre la puerta y sin intenciones de irse.
-No soy Yue –Dijo antes de avanzar hasta ella que hace un segundo se había puesto de pie y había tomado su bolso.
No dijo nada.
-Dime Kinomoto… -Esa voz. Li estaba cabreado, conocía perfectamente ese tono de voz, lo había escuchado muchas veces durante esos días en que él jugaba a quererla un poco. –Hubieses preferido que fuese él.
-Qué quieres Li. –Le dijo un poco a la defensiva. Él se estaba acercando sigilosamente, como si ella fuese su presa.
-Que me digas la verdad… quiero saber que paso en el cuarto piso con Takeru.
De alguna manera, la forma en la que le hablaba ahora era diferente a como se lo había pedido hace unas horas. Ahora parecía cabreado, pero no molesto, ahora parecía que quería hacerla paga por algo…
La acorraló entre la ventana y su cuerpo. Podía sentir su respiración en el rostro. Demasiado cerca…
Volteo su cara hacia otro lado. No quería mirarlo porque mirarlo hacía que su corazón latiera tan rápido que podría delatarla.
Entonces las manos de él tomaron su mentón. Los dedos de Li no eran como los de Yue, eran mucho más cálidos.
Cerró los ojos, no quería ver su rostro.
-Dime Kinomoto ¿qué fue lo que paso?
Por qué tenía que torturarla de esa manera.
Logró empujarlo para que dejara de acercarse.
-Déjame Li.
-¿Que es lo que pasa? Sólo debes decirme que le hiciste a Takeru y te dejaré ir
Dudó por un segundo, un segundo maldito en el que los ojos de ambos se encontraron
No podría salir de esto, no podría volverlo a empujar, porque en ese momento, justo como lo estaba viendo ahora Shaoran Li le había quitado toda su decisión y voluntad.
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Se sentía irritado. Desde que la había visto con Yue, esa sensación lo estaba atormentando.
Era verdad que quería saber acerca de lo que había pasado con Takeru pero su cuerpo le decía que era mucho más importante, hacerla entender que ella era suya pese a todo lo que había dicho.
Hace tiempo había pensado en dejarlo estar, había pensado….
La miró indefensa. Había bajado completamente la guardia, acercó sus labios a su cuello.
¡Dios! Esa mujer lo volvía loco.
La verdad es que no había pensado nada. Sólo que verla con otra persona seguramente sería insoportable.
Pero de esa idea a la situación en la que estaban ahora había un largo tranco, y lo había cruzado con los ojos cerrados… sólo con esa sensación en el pecho que quemaba… que quemaba con la necesidad de saber de ella… de saberla en sus brazos y saberla suya.
-Qué… qué haces Li
-Soy Shaoran
-De… tente Li
-Shaoran –volvió a repetir mientras dejaba su cuello y besaba sus labios.
¡Dios! Había muerto todos esos días por darle un beso.
Las manos de ella habían dejado de resistirse.
-Tsukishiro no puede hacer esto Kinomoto
Volvió a buscar su cuello, entre sus cabellos. El aroma de ella lo volvería loco. tenía que controlarse.
-Tú no quieres a Tsukishiro.
-Eso… no es algo que tenga que importante.
Rió mientras volvía a buscar su boca.
-Eres mía Sakura –Susurró contra su boca y sintió como ella se deshacía poco a poco. Le encantaban las reacciones de Kinomoto. Tan inexpertas.
Entonces ella abrió los ojos… hermosos ojos verdes y tubo que besarla, porque si no lo hacía el deseo lo quemaría por dentro.
Más pronto que tarde dejó de besarla. Ella seguía con los ojos cerrados. Apoyo su cabeza en la frente de ella. El flequillo de su cabello le hacía cosquillas.
Tenía una expresión compungida.
Sintió como inspiraba profundamente y se alejaba de él.
-Es suficiente, pensé que venías por lo de Takeru
La miró, no dijo nada. La verdad es que él mismo no estaba muy seguro de que estaba haciendo, solo sabía que si no lo hacía su cordura se perdería en algún lugar.
-No sé qué demonios intentas hacer pero… me iré antes de que termine enredada otra vez.
Dejó escapar un suspiro contenido. Los latidos de su corazón aumentaron la velocidad. Ella lo estaba dejando abiertamente… ya no quería que eso fuese así.
Avanzó los pasos que pudo hasta ella y tomó su mano.
No sabía que decir y probablemente decir cualquier cosa sería insuficiente cuando no entendía las razones de su cuerpo para haber llegado hasta ahí.
-¿Por qué haces esto Li?
-No lo sé
-Entonces deja de hacerlo
- No puedo
Dijo antes de que cortara el paso que lo llevaba hasta ella y la besará otra vez. De una manera posesiva, de una manera frenética como si la perdiera entre segundos.
-Te necesito Sakura –susurró contra sus labios.
La vio cerrar sus ojos con fuerza. Y la abrazó, por qué se estaba resistiendo. Poco a poco, la sintió ceder… su corazón aceleraba sus latidos a cada segundo.
(Sonido de celular)
Ella se sobresaltó y se separó de él, contestó el celular.
Por su rostro pudo entender que era Tsukishiro. Tomó su bolso y sin mirarlo salió del salón.
No importaba. Ella todavía lo quería, lo había descubierto mientras la besaba.
Tsukishiro no se quedaría con ella. No lo dejaría.
Muchas gracias a todas las personas que dejaron sus comentarios, que leyeron el fic y que lo siguen constantemente. De verdad me hacen muy feliz =) muchas, muchas gracias!
