NO PERFECT LINE
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He decidido comprar los derechos de Trafalgar Law… ¿Alguien necesita una mucama?
One Piece es propiedad de Eiichiro Oda.
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CAPÍTULO 9: Show time.
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La imponente prisión de máxima seguridad de Impel Down se erigía sobre una pequeña isla donde predominaban peligrosas salientes con empinadas colinas donde el suelo no era más que una combinación de arena negra y restos de magma solidificado, huellas de la antigua actividad volcánica de la isla.
No era de extrañar que las visitas sólo se permitieran a los abogados de los acusados y personal militar, eso una única y exclusiva ocasión al mes. La seguridad daba inicio en el instante en que ponías un pie dentro de los muelles militares en tierra firme donde se toma el único barco hacia la isla. No importa el motivo de tu visita, pasar por los dos puntos de revisión antes de tomar un barco militar para poder llegar a la prisión era necesario, donde después de otros dos puntos de control podías acceder a la única sala de acceso público.
Nami, con ayuda de Sanji, bajó del barco pisando por segunda ocasión en su vida el suelo de la isla. Frente a ella, Luffy ya avanzaba hacia el edificio con mucha más confianza de la que ella sentía.
Los amigos caminaron en silencio por la amplia explanada rodeada de torres de vigilancia, gruesas paredes de metal y guardias armados. Nami, con los nervios a flor de piel, estaba segura que desde la torre los guardias no despegaban la mira de su arma de sus cabezas. Al llegar a la pequeña puerta de metal que era la entrada, Nami se dio la libertad de observar lo poco que se podía apreciar de la instalación. El edificio constaba de más de veinte niveles sin una sola ventana, con una superficie perfectamente lisa. No podía apreciar recluso alguno, así como tampoco algún espacio libre para ellos. Si los rumores sobre la presión eran verdades magnificadas o encubiertas con mentiras, era algo que el exterior no dejaba entrever.
Un par de minutos después, la puerta fue abierta por el mismo vicealmirante Smoker en persona. El hombre llevaba un semblante más frío y adusto de lo común, lo cual no era de extrañar por la situación tan extraña en que se encontraban. Era bastante conocida la fama del peliblanco por impartir justicia de manera imparable. Aunque a través de su poca experiencia, sabía que el concepto de justicia del hombre tenía un aspecto más amplio de lo que se podía esperar de un hombre de la fuerza naval.
−Llegan tarde −dijo a modo de saludo, dejando que pasaran al pasillo principal de la recepción. Luffy sonrió de manera peculiar, como si esperara emprender una pelea en cualquier momento. Estaba por responder de forma enérgica cuando Smoker lo interrumpió:
–Tienen sólo diez minutos desde este instante. Ustedes nunca aparecerán en las cámaras de seguridad, sus registros en los controles desaparecerán además de que se cubrirá cualquier rastro de su presencia −dijo−. De no ser por Garp, y si por mí fuera, al entrar no tendrían la oportunidad de salir de este lugar.
Sanji chasqueó la lengua, sin embargo fue Nami la que mostró más sentido común ante la situación apremiante, principalmente previniendo cualquier impertinencia por parte de su pelinegro amigo que amaba tales retos.
−Estaré en deuda con usted −dijo Nami con semblante serio. Smoker la miró de reojo, sin cambiar en lo más mínimo su gesto adusto. Aun así, la mujer fue capaz de captar un pequeño gesto en su ceja que mostraba una pequeña pero inconfundible señal de desconcierto.
Smoker se detuvo entonces frente a una pared con dos puertas de acero con un aspecto pesado. Sacó sin cuidado un sobre del abrigo para ofrecérselo a Nami y dijo:
–Tashigi le envió esta carta, considero innecesario recordar que debe deshacerse de ella en la primera oportunidad.
Nami asintió en silencio, guardando la carta en su pantalón en el momento enq ue un agudo silbido resonó en las paredes justo antes de que se abrieran las puertas de acero, anunciando así el permiso para entrar.
–Hombres derecha, mujeres izquierda –dijo el vicealmirante.
La mujer sonrió amablemente y sin decir una sola palabra entró por la puerta correspondiente.
Guardias femeninas le esperaban.
Quitarse la ropa, revisar su cabello, pasar por detectores de metales y rayos X fue lo que tuvo que pasar para poder salir de esa sala. Una vez afuera se encontró sola vistiendo lo más básico de su ropa sin ni un artículo adicional. Una vez ahí, se encontró con un par de guardias armados que parecían esperarles pacientemente.
Ese breve instante en que esperó a que Sanji y Luffy le alcanzaran, se tomó la libertad de observar el lugar el cual no era más que otra sala completamente blanca, de techo bastante bajo, con cuatro puertas idénticas a las que ya había observado con anterioridad: dos a su espalda -una por la cual había emergido-, una en cada flanco y la última frente a ella. Las puertas no tenían manija alguna, ventanas ni alguna superficie extraña, poseían apariencia de simples bloques de metal. Observó las cámaras de seguridad y llegó a la conclusión de que la única manera de abrir tales puertas sería a través de algún sistema de mando especial en alguna parte lejana de ese punto.
Suspiró, sintiendo renacer la sensación de nerviosismo en su estómago. Cruzó los brazos y esperó en silencio a que sus amigos aparecieran.
Entonces recordó lo ocurrido un par de horas atrás.
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– ¡¿Doflamingo es tu hermano?! –preguntó, tan impactada por tal revelación que creía sentir la sangre abandonar su rostro. Nunca podría haber imaginado que tal relación podría existir.
La frustración era visible en el rostro de Law; como si el simple hecho de hablar del tema acabara con su paciencia.
–Nuestro parentesco es poco conocido –dijo–. Espero que tal relación siga siendo un secreto –finalizó con gesto serio.
Nami lo observó unos segundos antes de abrir un poco más los ojos cuando una revelación brilló en su mente. En un instante, giró para enfrentarse a un sereno Luffy. Claro, ¿cómo no fue capaz de verlo antes? Luffy estaba totalmente consiente de tal relación y, conociendo su mentalidad, no consideró importante informar con anticipación.
–Luffy, tú lo sabias, ¿cierto?
–Claro que sí, pensé que todos sabían –respondió, molesto por la forma en que Nami lo sujetaba de los hombros.
–¿Sabes quién es Doflamingo, acaso? –acercó su rostro al moreno, el cual trató de alejarse por instinto de sobrevivencia.
–Lo sé, pero no me interesa en lo más mínimo. Confió en Trafalgar.
Nami suspiró resignada, liberándolo de su agarre. Era inútil.
Giró su mirada hacia Law cuyo semblante parecía indiferente a la escena. Por un instante se sintió una mala persona al reaccionar de una manera tan obvia sobre su temor por la relación entre ellos.
¿Habría ofendido a Trafalgar?
–Hablaré con Garp y Franky. Cuando regresen hablaremos, ya que no tiene sentido discutirlo ahora.
Sin decir nada más, Nami lo observó abandonar la sala.
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El sonido de la puerta de seguridad abriéndose le trajo de nuevo a la realidad. Luffy y Sanji –este último portaba un semblante pálido y enfermizo– por fin se unían a ella en la habitación seguidos de un guardia cuyo aspecto no le era familiar. Un subordinado de Smoker, concluyó.
–Arlong ya se encuentra en la sala de interrogaciones, estará encadenado a la mesa y al suelo; no tendrán guardias que les protejan –explicó el único guardia que parecía hablar–. Tocaremos la puerta como señal de que quedan sólo dos minutos, tiempo en que deberán estar fuera de la prisión.
–Muy poco tiempo –agregó Sanji en tono despectivo.
La puerta de la derecha se abrió con el peculiar sonido de alarma dejándoles el paso libre. Nami empezó a rezar en su interior a cualquier deidad, espíritu o demonio para que el encuentro resultara sin contratiempo.
Entraron por un delgado pasillo estrecho de color blanco, donde otra puerta de acero se abrió hasta que la sala de interrogación fue visible.
Sanji colocó una mano en el hombro de Nami, atrayendo su atención antes de entrar.
–No tienes la necesidad de que Arlong te vea –murmuró en un leve susurro.
La mujer sonrió con una confianza que no alcanzaba su mirada.
–No quisiera verlo de nuevo –admitió Nami–, pero Nojiko es lo importante.
Sanji asintió aceptando su decisión.
Luffy entró primero, seguido de inmediato por Sanji mientras que ella les siguió un par de pasos atrás.
En medio de la habitación, estaba el hombre que marcó su vida.
Notó las manos de Arlong entre gruesos grilletes y cadenas sujetadas con firmeza a la mesa de acero, mientras que los pies mostraban la misma seguridad pero en el suelo. Portando un limpio uniforme de rayas y cabello corto, Nami fue capaz de reconocer el paso del tiempo en el demacrado rostro. Aquellos rasgos angulares seguían siendo iguales, sin embargo su físico era demasiado delgado y su espalda se curvaba de manera más pronunciada.
Caminó en silencio y se sentó frente al hombre. A su lado derecho Sanji permanecía de pie mientras Luffy se recargaba en la pared atrás de ella.
Respiró con profundidad; era momento de verle.
La mirada frente a ella eran simples huecos oscuros de frialdad y crueldad enmarcando una sonrisa amplia y torcida.
–Vaya, ya eres toda una mujer –dijo Arlong dulcemente, sin desviar su mirada.
La sangre se congeló en sus venas al escuchar su voz.
–Es por Nojiko–se repitió a sí misma una y otra vez, soportando la repugnancia en su estómago.
–Responderás a las preguntas de Nami si sabes lo que te conviene, pedazo de mierda –gruñó Sanji.
La profunda risa de Arlong hizo eco en la habitación.
–¿Con quién hablaste de mí? –se apresuró Nami a preguntar, utilizando un tono frío e impersonal.
–Con todo aquel que deseaba escuchar. Como imaginarás, siempre debemos buscar maneras de matar el tiempo en este lugar, así que es bueno hablar de nuestros seres queridos.
–¿Mencionaste a mi hermana?
Arlong permaneció en silencio unos segundos, momento que le pareció una eternidad a la mujer.
–Por fin tu hermanita paga por lo que hizo, ¿no crees?
Nami abrió los ojos sorprendida, sintiendo el terror asaltar su cuerpo. Arlong no se detuvo:
–Desde el momento de tu traición, querida, mi única meta fue hundirte en la peor de las miserias: la desesperación y el dolor –ante las palabras, Nami cerró los puños bajo la mesa–. Inculparte no era una opción si no quería dañarme, así que sólo quedaba un camino.
–¿Qué hiciste a mi hermana? –preguntó Nami con voz contenida.
–No fue sencillo; desapareciste bastante bien estos largos años –continuó hablando Arlong sin notar la fiera mirada de Luffy.
–¡Dime dónde esta mi hermana! –gritó Nami, poniéndose de pie con rabia desbordando en sus ojos.
–Habló con muchos sobre ustedes –dijo lentamente el hombre que apoyó las manos sobre la mesa, dirigiendo sus ojos llenos de odio–. Si alguna mente enferma de este lugar se interesó en la basura de tu hermana, te puedo asegurar que desde el momento en que la encontraron estaba muerta.
Nami bajó la mirada; no podía seguir.
–Entonces no tiene sentido seguir hablando con mierda que sólo habla porque aún tiene boca –dijo fríamente, levantando su mirada para sostener la ira en la mirada del hombre.
La mandíbula de Arlong se tensó notablemente, los músculos en su cuello se marcaron y su rostro enrojeció en segundos. Con un fuerte impulso se lanzó al frente con la intención de dañar a Nami, sin embargo las cadenas detuvieron su avance. Nami reaccionó instintivamente, inclinándose hacia atrás con la mano en puño en su pecho.
Estaba asustada, no podía negarlo.
Entonces sintió una mano en su hombro haciendo que girara a ver a Sanji a su lado, con una sonrisa serena brindándole tranquilidad.
–Saldré de este lugar muy pronto… –dijo Arlong iracundo mientras tiraba con fuerza de las cadenas, con la mirada roja y una sonrisa amenazante–. Disfrutaré el cazarte, tanto como voy a amar el verte rogar por piedad a mis pies como la basura que eres.
Nami no esperó lo que pasó después.
En un instante, un certero derechazo de Luffy impactó directo en la mandíbula del hombre, mandándolo al borde de la silla apenas sostenido por las cadenas de acero.
La fuerza del golpe fue evidente en la cantidad de sangre que empezó a brotar de la boca del hombre. Luffy no se detuvó. Tomó al preso por la parte trasera de la cabeza y estampó el rostro del mismo tres veces, sin piedad, hasta dejarlo precariamente con el rostro ensangrentado sobre la superficie de metal.
Pocas veces Luffy mostraba tal furia y violencia en sus actos, provocando una metamorfosis del risueño y alegre hombre al fiero guerrero. No pronunció palabra alguna; la advertencia estaba implícita en el dolor.
La puerta se abrió y los guardias se detuvieron en la entrada.
Al parecer la visita terminaba antes de lo planeado.
En el transcurso de regreso a tierra firme, Nami le sonrió con sinceridad a Luffy por primera vez en días.
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Monkey D. Garp tenía poca paciencia para las reuniones estratégicas, las evitaba como si fuera una plaga mortal. Por tal razón cuando Trafalgar le pidió su asistencia en la sala de reuniones, con precisa exactitud –por cortesía– arribó a la sala una hora después.
La mayoría eran conscientes de las costumbres del hombre mayor, y por tal motivo Zoro se encargó de resumir lo acontecido hasta ese momento. El mayor, sentado en la cabecera de la mesa, observó con calma a los presentes. Tanto Zoro como Luffy tenían un aspecto relajado y desenfadado, Usopp no escondía su temor al no detener el tic nervioso de su ojo, mientras Franky sonreía con emoción por su aporte en el plan.
Trafalgar permanecía estoico, mientras que Nami mantenía una mirada preocupada y ausente, como si sus pensamientos estuvieran lejos de la mesa. Por otro lado… Sanji miraba a Law con el rostro totalmente rojo. Era realmente divertido observarlos.
−Sólo tendrán doce horas. Si en ese transcurso de tiempo no recibimos noticias sobre ustedes, entonces no me hago responsable de lo que pueda pasar.
Trafalgar asintió sin añadir nada.
Nami levantó sus ojos marrones y le regaló una sonrisa bastante triste.
–Agradezco lo que hacen por mi hermana.
Monkey D. Garp dirigía una fugaz mirada a Trafalgar antes de suspirar y bajar los ojos, sintiendo una leve sensación de culpa por la situación en que la mujer se involucraba por voluntad propia.
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Los subterráneos del edificio de los Supernova eran bien conocidos por ser laboratorios y talleres clandestinos de varios personajes. Desde el pasillo exterior al taller, Law observó cómo Franky y Nami charlaban animadamente observando el motor de uno de los automóviles. El hombre señalaba piezas y movía sus manos con exageración, tal vez explicando alguna nueva invención.
Por otra parte, Nami se inclinaba buscando un mejor ángulo de visión del motor de la máquina. Law, desde su afortunado ángulo de visión, no dejó pasar de notar lo largas que se venían las piernas de la mujer con el ajustado vestido de encaje negro. Por la espalda tenía un escote pronunciado y el borde de la falda –que se ajustaba perfectamente a mitad de sus piernas– lucían ligeras plumas de color negro. Agradeció el tener el sentido de vestirse de manera más formal de lo que acostumbraba.
–Hola, Law, llegas súper a tiempo –dijo el peli azul, sorprendiendo a Trafalgar. Mostrando la mayor dignidad posible al verse descubierto, se acercó a ellos ignorando a Nami y su pequeña sonrisa traviesa–. Esta es mi última creación: el fabuloso Franky-licius supreme–dijo sobreexcitado.
Law guardó silencio, quedándose en sus pensamientos lo horrible de tal nombre. Al menos el auto no lucía llamativo con el color negro y los cristales ahumados, agradeció que la excentricidad no se reflejara en la máquina.
–En apariencia es como cualquier otro vehículo, la diferencia radica en la velocidad de su motor modificado así como su chasis blindado ultraligero de una fusión de metales de mi invención. Será imposible de rastrear y el sistema de audio es de la mejor calidad –Trafalgar asintió, sin entender por qué podría parecerle interesante el sistema de audio en ese vehículo.
Cinco minutos después de explicar qué significaba cada botón del panel delantero, estaban listos para partir.
–Estoy ansiosa por manejarlo –exclamó Nami emocionada, tomando las llaves que Franky le ofrecía–. Espero poder aprovechar el nuevo sistema de frenos.
–Es hora de irnos –dijo Trafalgar, interrumpiéndole. Entró al lado del copiloto suponiendo que no tenía sentido discutir sobre quién manejaría; prefería concentrarse en otros asuntos.
–Tienes razón, es mejor irnos antes de que Sanji se dé cuenta que le mentí acerca de que Robin regresó herida –farfulló Nami con un deje de cansancio recordando como toda la tarde el rubio rondó a su alrededor exclamando preocupación así como su odio a Trafalgar por querer involucrarla en una situación tan difícil–. Nos vemos, Franky –se despidió antes de entrar al asiento de piloto del vehículo.
Apenas empezaban a circular por las calles cuando Trafalgar interrumpió el corto silencio.
–Recuerda mantener en mente el plan, es mejor no dejar nada a la improvisación –dijo seriamente. Al mirarla de soslayo, notó que esa noche la mujer decidió maquillarse más de lo que acostumbraba verle. Le agradaba lo llamativos que se veían sus ojos marrones con sombras oscuras.
–Intentará obtener información. Procura dar rodeos y evitar ser directa lo más posible, debes mantenerlo interesado con datos irrelevantes.
Nami asintió con una leve sonrisa; podría sobrevivir a eso.
–Demuestra respeto, más no temor –continuó el moreno.
–Seré una tierna mariposa frente a la persona reconocido por su crueldad y sadismo –dijo con sarcasmo. Aun le costaba creer que Law tuviera a ejemplar personaje de hermano.
–El gusta de la buena compañía femenina, así que no descartemos el tema –Nami no pudo evitar una mueca de espanto ante tal hecho–. Podría ser una carta a tu favor si sabes manejarte apropiadamente.
–Debe tener mujeres al alcance de su mano, lo que no garantiza que yo sea una tentación –dijo con un deje de nerviosismo–. Bien podría sólo ignorarme.
–Es una posibilidad, y es por eso que te haremos más interesante a sus ojos –habló Law con una sonrisa astuta–. Usaremos una carnada para atraer su atención.
Nami le miró desconfiada, notando cómo el hombre reclinaba el asiento para descansar un poco.
–¿Qué será la carnada? –preguntó–. No lo mencionaste en los planes.
–No era necesario más drama del rubio –dijo Trafalgar con un tono aburrido en la voz–. Esta noche, tú serás mi propiedad.
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Nami era voluble. Lo sabía, pero aun así no pudo evitar pasar por diversos estados de ánimo por el camino a su destino. Enojo, frustración, nerviosismo y resignación.
Admitía que su primera reacción fue la de querer girar el vehículo para retomar su camino para regresar a casa, arrepentida por siquiera pensar en aceptar tal plan; tal vez prefería estar un rato escondida entre las cobijas de su cama, pero el rostro de su hermana en su mente le hizo tomar valor. Aceptó el plan, sin embargo ello no evitó que se quejara por interminables minutos de lo estúpido, poco viable e inseguro de la propuesta de Trafalgar así de lo ofensivo que le pareció la frase, ella no era un trozo de ganado para ser propiedad de alguien. Su mente se tranquilizó logrando analizar la situación fríamente, llegando a la conclusión de que la idea no era tan descabellada como le pareció en un principio.
–¿Qué te preocupa? No recuerdo que fuéramos incompatibles –dijo un socarrón Law, sacando a Nami de sus casillas. Era cierto, varias veces habían demostrado ser más que compatibles, pero eso no era lo mismo que fingir una relación de profundidad.
Era claro que no sería necesario fingir atracción al hombre a su lado.
–Creo que podría funcionar –dijo Nami aun con renuencia–. ¿Cuál será nuestra historia, entonces? Yo no soy buena inventando cuentos, eso lo hace Usopp, así que tendrás que reaccionar ante la posibilidad de que desee escuchar algo sobre nuestro pasado como la feliz pareja de enamorados que seremos.
–No habrá necesidad –dijo Trafalgar levantando su asiento para observar el camino rodeado de altos muros de vegetación que impedía la vista al interior de los terrenos–. Sólo usaremos la verdad omitiendo cualquier relación a tus amigos.
Permanecieron en silencio un par de minutos más sólo interrumpido por las breves indicaciones de Law sobre qué ruta seguir.
–En caso de que él decía ayudarme, ¿pedirá algo a cambio?
–Un favor, una deuda de honor que utilizará cuando mejor le convenga –dijo seriamente.
Guardaron silencio hasta que Nami observó una mansión sobresalir en el horizonte, sin embargo no era totalmente visible gracias a un amplio muro de pulcro vegetal donde sólo sobresalía una elegante entrada de rejas de acero. Al cruzar el muro, Nami pudo apreciar a más detalle la mansión.
Amplios balcones coloridos por cientos de flores que colgaban de hermosos maceteros de metal forjado, arcos con enredaderas de vibrantes tonos, fachadas con terminaciones rústicas de metal y madera, así como suaves tonos marrones, blancos y amarillos daban a la mansión un aspecto elegante. Era una lástima que no tuviera la luz del sol para poder apreciar cada detalle, como el piso de mosaicos que observó por la ventanilla.
–Recuerda: al salir del auto cuidaremos constantemente lo que decimos, no necesitamos que sepa quiénes son tus conocidos –insistió Trafalgar mientras desabrochaba su cinturón de seguridad.
–Espera –dijo Nami–. Ya sé lo que Doflamingo querrá en caso de acceder –añadió, atrayendo la mirada de Law.
–¿Qué pedirás de mí? No tienes necesidad alguna en ayudarme.
Trafalgar giró a verla con un semblante sereno, como si esperara la pregunta con anticipación.
–Al salir hablaremos al respecto –dijo, lacónico.
Permanecieron unos segundos observándose en calma hasta que Law salió del vehículo, provocando que Nami suspirara con resignación.
Era el momento de reutilizar sus encantos.
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Debo confesar algo: Fue el leer la saga de Arlong cuando me enamore totalmente de One Piece, así que espero me perdonen por esta escena, especialmente cuando se que esperaban algo mas XD. Pero así va la trama, si algo aprendí de Oda-sensei es de que absolutamente nada en una historia es relleno D:
Ahora, advierto que el próximo capitulo será muy largo o: o al menos más de mi estándar.
Reviews!
Hanasho: Robin anda de parranda (?). Nami, junto a Usopp y Chopper creo que son los más susceptibles a las situaciones de riesgo, sin embargo, es de admirar que aun así sigan enteros y apoyando. Es más difícil ser valiente cuando tienes mas que perder :P
No se necesita cuenta para ver los blogs en Tumblr o: así que no te preocupes. Ardo en emoción de ver a Bartolomeo en anime, creo que mucha/os podremos vernos reflejadas en su actitud xD.
Por último, sobre Law y Mingo, desde el momento en que se empezaron a relacionar en el manga me dije "D: seria genial para un fic" y tada!. Gracias por el review!
Antoinette Gray: Muchas gracias por tu review! Tu emoción es realmente contagiosa *w*. Law y Dofla será una relación que me daré mi tiempo en profundizar en el fic, lo prometo XD
Okashira janet: Me da mucho gusto que mi historia te agrade al punto de que no importe que sea un universo alterno *w*, espero te agrade este capítulo :) Gracias por los reviews!
Zeydeis: _ Creo que este capitulo te dejara más intrigada pero era importante D: espero te guste. Gracias por el review!
Mayte-ya: Gracias a tu review me di cuenta de que no deje las referencias de las canciones en cada capitulo _. Para remediarlo, realice un mix con los temas que me sirven de inspiración para los capítulos, igual los temas utilizados hasta el momento son:
Lost Novembre – Diaura/Stereo Hearts – Gym Class Heroes/Titanium – David Guetta Ft. Sia/Mr Saxobeat – Alexandra Stan/Closer – Nin Inch Nails/Kiss Me – Club Des Belugas/Gods And Monsters – Lana Del Rey/The Call of Ktulu – Metallica/Constantine End Titles – Constantine Movie OST/Do I Wanna Know – Artics Monkeys.
En mi perfil de Tumblr o Fan Fiction podrán encontrar un enlace a ese mix :P. Gracias por tu review!
AnhiVann: Muchas gracias por tus palabras tan amables *w* me motivan a seguir (y mejorar). Espero te guste este capítulo!
Me retiro a dormir y mientras cuento los segundos del nuevo cap de One Piece en anime…. ¿Sera que se nos hara ver los tattoo de Trafi? …. Entrare en modo Bartolome XD
-Out-
