CAPITULO 9.- MIEDO
Recordaba esa asfixiante sensación, aquella que le oprimía el pecho tan fuertemente que respirar se volvía una verdadera tortura, sumergiéndole con tal lentitud en las aguas de la desesperación que el simple hecho de existir se convertía en un sufrimiento inimaginable, quería escapar de ahí y de todo lo que representaba ese lugar y ese momento, pero sobretodo huir de ese sentimiento al que conocía tan bien y parecía dispuesto a perseguirlo incluso más allá de la eternidad, pero aunque su mente era consciente de ello y le mandaba a su cuerpo las señales necesarias para que escapará de esa oscuridad, una parte de si le paralizaba a tal grado que ni siquiera podía moverse, esa sensación abrumadora recibía el nombre de miedo, lo conocía demasiado bien como para simplemente ignorarle, quizás simplemente debería sumergirse en la densa niebla que opacaba sus sentidos y olvidarse de todo…eso haría y al fin podría descansar en paz, junto a su madre, por siempre…
-Ed, escúchame, quédate conmigo, quédate…-llamó Roy sosteniendo fuertemente la mano del chico, como si esperase que en un acto milagroso esté le respondiera con un fuerte apretón y le dijera que todo iba a estar bien, pero esos momentos no pertenecían más que a escenas dramáticas de algún película sentimentalista, en su realidad, Ed no respondía, ni siquiera abría los ojos; el miedo se reflejaba en su semblante y con cada segundo transcurrido lucía más pálido; tomó su mano entre las suyas y lloró, dos sencillas pero sinceras lágrimas le escurrieron por la mejilla, no le importó el que una multitud le observará, tenía miedo, tanto miedo…miedo de perderlo una vez más y para siempre, le había prometido que le protegería de todo aquel que intentará hacerle daño, Ed le había creído y al igual que hacía ocho años le había fallado, sus peores temores comenzaban a materializarse frente a sus propios ojos y lo único que podía hacer era observar, enfrentarlos sería demasiado porque no quería enfrentarse a la posibilidad de que Edward podía morir, al no en ese momento ni en ese lugar…
Un paramédico le apartó sin que el fuera consciente del todo, rogó para que le permitieran subir a la ambulancia que trasladaría a Ed a la sala de urgencias más cercana, pero no se lo permitieron, ni siquiera quería imaginar el estado físico que debería presentar en esos momentos para que no le considerarán capaz de afrontar la situación; simplemente no tenía sentido, durante años había trabajado dentro del cuerpo policiaco, había visto las peores atrocidades de las que un ser humano puede ser capaz y ahora le consideraban incapaz de afrontar una situación de ese tipo. Sintió como alguien le colocaba una manta sobre los hombros y le apartaba gentilmente de entre la multitud, se resistió al principio, pero al reconocer el suave y gentil que caracterizaba a aquella conocida voz cedió ante esta.
-No podemos hacer nada en estos momentos-le dijo.
Asintió con la cabeza e intento recobrar la compostura, alzó los hombros, irguió el cuello y adoptó esa postura decidida que tanto le había ayudado a lo largo de los años, se dirigieron hasta una habitación vacía y finalmente se desplomó, no lloró, gritó o realizó una escena digna de ser grabada, se limitó a sentarse en la silla más próxima y enterrar el rostro entre sus manos sin la menor idea de lo que haría si sus peores temores se hacían realidad, no podía imaginar un mañana sin Edward y entonces se preguntó, ¿En que momento ese muchacho de aspecto delgado y personalidad impulsiva había dejado de convertirse en un fantasma del pasado para construir la base de su futuro?
La respuesta fue procesada rápidamente por su cerebro, pero en ese momento no importaba, en realidad nada importaría si Ed no sobreviviría.
El timbre sonó repetidas veces, no respondió, no tenía ganas de atender, si era el cartero podía simplemente dejar la correspondencia y marcharse sin más, realmente no creía que se fuera a ofender; pero el molesto artefacto continuo sonando con aquella tonadita que tanto le había gustado a su madre, en lo personal lo detestaba, pero en cinco años desde que sus progenitores perdieron la vida en aquel lamentable "accidente" no se había dignado a volver al que durante su adolescencia fue su hogar ni mucho menos a arreglar cosas como la molesta gotera que había en el segundo piso o limpiar el patio trasero donde las hojas del manzano se habían acumulado durante años; el timbre era uno de sus menores problemas en aquel momento y sin importar de quién se tratará parecía decidido a no marcharse hasta que abriera la puerta; se levantó con desgano del sucio suelo, arrojó la botella vacía de cerveza hasta un extremo de la habitación y dirigiéndose hasta la puerta, le abrió.
El dolor atravesó rápidamente sus nervios sensitivos y su cerebro no tardó en procesar la situación, le habían golpeado, se llevó las manos hasta la nariz para detener la hemorragia y no tardó en detectar quién había sido su atacante, sino hubiera estado tan ebrio en ese instante habría reclamado en voz alta o mejor aún entablado una pelea, pero en aquel preciso instante no podía pensar en otra cosa que en la increíble cantidad de sangre que le escurría por la nariz y manchaba su blanca camisa, no dijo nada, tomo una servilleta sucia y contuvo la pequeña hemorragia.
-Cuando Riza me dijo que tu aspecto era malo, se estaba quedando corta.- Maes se talló los nudillos de la mano derecha, no estaba acostumbrado a golpear a las personas al rostro y menos a su mejor amigo, pero el fin justificaba los medios o al menos eso creía. Roy le respondió con una recriminante mirada y se fue a sentar sobre la mesa del comedor; al igual que el resto de los muebles una gruesa capa de polvo le cubría; el silencio se apoderó de la habitación, el Sol se filtraba por la opaca ventana y uno que otro habitante indeseable como cucarachas o grillos atravesaban la habitación, ninguno de los dos dijo nada, Roy demasiado ocupado en cortar la hemorragia y Maes en calcular cuanto tiempo le llevaría limpiar esa habitación y el resto de la casa.
-Veníamos aquí cuando eras mas joven. ¡Que tiempos aquellos!-. Exclamó el segundo sentándose junto a Roy, le paso el brazo por el hombro y se quedo a su lado contemplando a la nada durante un largo rato, es cierto que tenía preparado un largo discurso recriminador, pero este podía esperar, Maes estaba seguro de que Roy conocía las razones por las que se encontraba ahí y su silencio no denotaba más que las pobres excusas que su amigo tenía para defenderse.
Finalmente el corto o largo silencio dependiendo de la perspectiva fue roto por la nítida y suave voz de Roy quién aún sostenía fuertemente la servilleta en su nariz.
-¿Cómo esta Edward?
-La cirugía fue todo un éxito, por ahora se encuentra en terapia intensiva, no ha despertado aún, pero los médicos creen que se recuperará pronto.
Roy esbozó una breve sonrisa al escuchar las palabras de su amigo, Ed estaba bien y quizás pronto mejoraría, dentro de unos días tendría listo el papeleo listo que le devolverían la custodia a la Señora Rockbell y todo habría acabado para el pequeño rubio, alegarían inestabilidad mental y le enviarían a casa, con su familia, lejos del juicio, la policía, las personas que tanto daño le habían hecho y aún intentaban lastimarlo y hasta matarle; lo mejor para Ed es que él desapareciera de su vida para siempre.
-Es bastante cobarde él que hayas huido y hasta irónico el que te ocultes en casa de tus padres…
El comentario de Maes le causó gracia, nunca había mantenido una buena relación con sus progenitores y ahora que intentaba huir de todo venía a ocultarse en la casa de las personas a las que jamás en vida se le habría ocurrido pedir apoyo.
-Yo tenía miedo por Ed, pero le convencí de que debería seguir adelante, prácticamente le obligué…le prometí que le protegería y…-pausó un momento sin querer remarcar la obviedad del asunto e intentado evadir con cierta sutileza el hecho-bueno, no cumplí mi promesa, le fallé y ahora temo ver sus ojos nuevamente, no quiero escucharle decir que fallé o ver la decepción en su mirada.
-¿Y entonces huiste como un cobarde?-. Maes lanzó la pregunta de frente, esperaba una airada respuesta, pero al igual que con el sorpresivo golpe no hubo más que un leve asentimiento y una frustrante aceptación.
-Yo no hui, si estoy lejos de Ed, él podrá…
-¡En verdad eres un cobarde!-. Le dijo enérgicamente Maes sin llegar a los gritos poniéndose de pie y tomándole fuertemente de la camisa-. Cuando ese niño se despierte se preguntará por ti, querrá verte y hacerte preguntas Roy y ¿Qué es lo que harás?...Mandarle una postal donde te disculpas y le dices que le deseas un feliz cumpleaños, que te perdoné, pero tienes cosas más importantes que hacer.
Roy no respondió, ocultó la mirada, su decisión era la correcta, quizás no pareciera acertada en ese momento, pero a largo plazo le traería beneficios a todas las partes implicadas, el acuerdo podía considerarse aceptable y…se sorprendió a si mismo, al descubrir que describía la relación que mantenía con Ed en términos jurídicos, con la frialdad que caracterizaba los argumentos dados en las cortes…
-¿Hirieron tu orgullo, no esa si?-Preguntó Maes soltándole al observar su nula reacción.- Tu le prometiste algo a ese niño y al ver que no eres capaz de cumplirle prefieres esconderte y fingir que nada paso, no puedes enfrentarlo; mientras él esta luchando con la prensa y personas que darían lo que sea por verle muerto en aquella rígida habitación de hospital tu te encuentras aquí auto compadeciéndote y pensado en lo miserable que eres al no poder cumplir tu palabra. ¿Sabes porque te golpeé?- Formuló la pregunta, mas no le dio tiempo para responder-Te golpeé porque eres un idiota que sólo piensa en si mismo y el más grande fracaso de su vida, pero en el momento en que dejes de ver a Ed como un fracaso entenderás lo que realmente significa para ti…Tú le temes más que a nada al fracaso y has venido a esta casa a demostrarle a tus padres cuanta razón tenían, ellos siempre te creyeron un fracaso y creo que tenían razón.
Maes ajustó su chaqueta y salió con el mismo silencio con el que había entrado de la silenciosa mansión, no estaba seguro de que sus palabras o acciones hubieran sido las correctas, pero Roy tendría que descubrir por si mismo que lugar ocupaba Ed exactamente en su vida, pero cualquier persona podría ver que ese muchacho de ojos y cabellos dorado había dirigido los pasados ocho años de la vida de Roy e influiría notablemente en su futuro.
Descubrirlo hoy o mañana era únicamente responsabilidad de Mustang.
Abrió los ojos con lentitud, al principio las luces le molestaron, pero pronto se acostumbró a la leve iluminación, era de noche…el silencio y la oscuridad se habían apoderado de ese lugar y supo que continuaba vivo, de lo contrario no le dolería de esa manera el cuerpo y la molesta aguja del suero no le provocaría tal picazón y ardor en el brazo derecho. Pronto reconoció la decoración propia de un hospital, fría e indiferente, blanca e inmaculada, como una bienvenida anticipada al cielo o quizás infierno. No tenía gran experiencia en los hospitales, pero si el sofocante efecto que le producían.
"Salí de una prisión para entrar en otra"
Recordó esa frase que tantas veces había repetido meses atrás, cuando recién le habían rescatado y él no veía en su mañana más que dolor, tristeza y desesperación, en aquel entonces había estado tan deprimido que ante la menor oportunidad había atentado contra su propia vida, ahora estaba ahí por causas relacionadas, aunque diferentes y que parecían el guión improvisado de una mala comedia escrita por un guionista mediocre, cerró los ojos, no quería recordar, pero uno tras otros los sucesos que le habían conducido hasta ese lugar se avecinaban a su mente…
Las personas le oprimían, hacía mucho calor, estaba de mal humor y el que le acribillarán con todo tipo de preguntas no le ayudaba a remitir el terrible dolor de cabeza que desde hacía minutos le acribillaba, ansiaba llegar al automóvil negro que a unos metros les esperaba y disfrutar del aire acondicionado y la caja de aspirinas que seguramente dentro le esperaba, el sonido típico de un arma al ser disparada tensó el ambiente, observó el rostro desconcertado de los guardias y los pocos asistentes que lo habían escuchado, sintió como Roy le jalaba del brazo con tal fuerza que llego a lastimarlo, otro disparo, el caos reinó y un intenso dolor en la espalda provocó que se desvaneciera...después de ello apenas y fue consciente de lo que sucedía a su alrededor y en minutos perdió la conciencia, teniendo el tiempo para comprenderlo, el más grande temor de Roy se había hecho realidad: habían intentado asesinarle.
Se mantuvo en silencio un largo rato, si los médicos y enfermeras descubrían que estaba despierto insistirían en hacerle todo tipo de pruebas y preguntas incomodas, era extraño, pero no pensaba en otra cosa más que en lo mucho que le gustaría ver a Roy y preguntarle cual debería su reacción ante los médicos y la prensa, no le agradaba admitirlo en voz alta, pero la sola presencia del adulto no sólo le tranquilizaba, sino que le hacía sentir mejor consigo mismo; además de que parecía tener experiencia lidiando con la prensa y policía.
Espero un largo rato a que entrará por la habitación vigilada por los guardias de seguridad, pero no llego y tal y como había pronosticado una decena de médicos no tardó en entrar a la habitación y un inmenso número de personas desfilaron por la habitación durante el resto del día culminando con la visita de Al y Winry, no se sintió incomodo ante su presencia, mas no le agrado el que le vieran así; quizás Roy había tenido razón después de todo, lo peor había pasado ya, tenía miedo y mucho, pero lo enfrentaba cada día y…
-Hermano…-llamó Al con un dejo de preocupación en la voz-¿Vas a continuar con lo del Juicio y…?
-No lo se-respondió irritado al ser sacado de sus pensamientos-eso depende de…-No completó la frase, hasta ese momento no lo había mencionado, pero extrañaba a Roy, su sarcasmo y comentarios fuera de lugar e incluso la manera en que le decía pequeño, pero no había tenido el valor suficiente para preguntarle, no sin dejar entrever cuanto lo necesitaba.-No hablemos de eso, acabo de salir de cirugía y no estoy de humor para ello-. Se quejó encendiendo el televisor y cambiando rápidamente de tema, prefería en ello.
Roy Mustang se ajustó la corbata y elogió su imagen frente al espejo, le gustaba la manera en que ese traje le lucía, remarcaba su intelecto, recordó a Ed y lo mucho que detestaba las corbatas y cuanta razón tenían respecto a estas, eran incomodas y le daban la sensación de que traía puesto un collar.
-Edward…-Murmuró en voz baja, el juicio tendría lugar ese día y desde el accidente no había tenido el valor de ir a verle, según sus fuentes el chiquillo continuaba en el hospital, recuperándose y comportándose como cualquier otro adolescente, pidiendo y comiendo comida chatarra que no debería, durmiendo hasta tarde y quejándose de las rígidas reglas del hospital, le alegraba, también tenía pesadillas y momentos de depresión, pero había aprendido a controlarse, incluso había estrechado su relación con su familia; no sentía que tuviera nada de lo que realmente preocuparse, al menos no al recibir la carta que Ed la había enviado días atrás donde le dirigía todo tipo de insultos y le reclamaba por irse sin avisar, suponía que esa era la manera de decirle lo mucho que le extrañaba y a decir verdad él también quería verle.
Subió al automóvil y condujo durante horas, los recuerdos de los innumerables momentos que paso discutiendo con Ed dentro del reducido espacio le acompañaron durante todo el trayecto, al igual que la enorme cantidad de libros y revistas que Ed había acumulado, el chico tendía a decir que prefería leer sobre como hacer que su cabello se viera más sedoso o la reproducción de las bacterias que él conversar con él.
Detuvo el automóvil en una esquina y tomó el cuaderno de Ed, nunca había tenido el valor de leerlo, bajo el pretexto de un juego lo había evadido durante meses, quizás simplemente no estaba preparado para enfrentar la consecuencia de sus actos y descubrir palabra por palabra lo que Ed había tenido que pasar durante los 8 años que estuvo secuestrado; ahora conocía cada palabra que esas gastadas hojas guardaban y los sentimientos más profundos de Ed se habían revelado ante sus ojos, durante su lectura había tenido que detenerse para llorar en más de una ocasión sintiéndose como una rata miserable al pensar en lo estúpido que había sido al sólo pensar en si mismo, desde el principio no había querido más que enmendar sus errores, realmente no había querido ayudar a Ed a recuperarse, por eso accedió tan fácilmente a llevarlo a vivir consigo aún cuando nunca había tenido un hijo o siquiera una mascota a su cuidado, le habría gustado decir algo como que se arrepentía de ello, pero no iba a mentirse más, Ed le había enseñado demasiado y él también le había ayudado, su relación había sido el intercambio equivalente perfecto, una balanza que ya había soportado más peso del que debería.
Reanudó su camino y condujo sin detenerse durante toda la noche, llego a tiempo para el juicio, la misma multitud que había abarrotado la entrada durante el atentado impidiendo identificar a los culpables conglomeraba la entrada del edificio donde el juicio tendría lugar; había convencido al fiscal que retirará a Ed del juicio, no quería someterlo a más presión ni exponerlo al peligro nuevamente, tenían infinidad de pruebas y esperaba que estas tuvieran mayor peso que las enormes cantidades de dinero de los acusados, no confiaba plenamente en el sistema penal de su nación, pero al menos por el momento no veía otra alternativa.
Al llegar fue recibido por Riza y Havoc, algunos de sus compañeros que habían llevado el caso junto a él, técnicamente él sólo había servido como apoyo en la investigación ya que por motivos de índole profesional su nombre no figuraba entre los que habían llevado el caso, en realidad se habían infringido varios normas y reglas legales, pero a nadie parecía importarle demasiado. En el juicio sólo estaría en noción de observador, había probabilidades de que declarará, pero sus palabras no tendrían gran relevancia, todo lo que él debería haber dicho lo diría Riza quién oficialmente había llevado la delantera en el caso; todo estaba listo, lo habían preparado con meses de anterioridad y revisado hasta el más mínimo detalle, esperaba que las pruebas presentadas fueran suficientes para que el Jurado y Juez declararan culpable a los implicados, incluso sin las declaraciones de Ed.
Tomó asiento en la sala y el juicio dio inicio.
Tenía calor, demasiado, el sudor le escurría por la frente, quizás era víctima de los nervios o de los 36° C de temperatura ambiental, bueno, si tomaba algo frío su pequeño problemas se arreglaría, ¿Por qué las cosas no eran así de simples todo el tiempo?
Sostenía en brazos ese cuaderno al que tanto apreciaba, Roy se lo había enviado con una patética nota donde le decía "Adiós", sinceramente estaba molesto, él no era un perro o gato del que cuando te das cuenta de que te causa problema o se enferma demasiado lo dejas sin siquiera verle a la cara, Mustang habría de escucharlo y le gritaría tan fuerte que se aseguraría nunca más volviera a enviar una carta, ni siquiera a una chica.
Respiró hondo, sino hubiera tomado esa decisión a última hora no se sentiría tan nervioso y temeroso, pero necesitaba hacerlo, no por los demás, sino por y para si mismo, para demostrar que si podía caerse también podría levantarse las veces que fueran necesarias; no intentaría vencer al miedo y la rabia, lo transformaría en la fuerza que le indujera a continuar hacia adelante ahora y siempre…Le gustaban esas palabras, se escuchaban bonitas, pero la práctica implicaban ciertos inconvenientes, como el detalle de que más de una persona estaría feliz de verlo tres metros bajo tierra y la venda que cubría su pecho le causaba picazón, quizás todo fuera producto de los nervios.
-¿Ed, estás seguro de que quieres hacer esto?-Preguntó Maes que en aquel instante empujaba la silla de ruedas donde le transportaba.
-¿Si quisiera podríamos simplemente dar media vuelta y fingir que nada pasa?-. Preguntó el rubio apretando entre sus manos el cuaderno y viéndole fijamente, Maes se intimidó por un segundo ante la rudeza de la mirada, asintió débilmente y observó con no poca curiosidad la manera en que Ed mezclaba la confianza y la malicia en una débil sonrisa-. Eso sería bastante cobarde, ¿no crees? Y me rebajaría al nivel de ese idiota de Mustang, ya casi llegamos, es muy tarde para mirar atrás…
El adulto observó lo aterrado que estaba y el increíble autocontrol que tenía, no dijo nada más, limitándose a empujar la silla y hablar con el guardia que restringía la entrada.
El chirriante sonido de la enorme puerta de roble atrajo la atención de todos los presentes, incluyendo al juez y el hombre que en ese momento declaraba; Ed lo conocía y una oleada de dolorosos recuerdos le atrapó, el sujeto le vio fijamente y el chico evadió la mirada un par de segundos para después enfrentarle como otras tantas veces recordaba haberlo hecho en circunstancias diametralmente opuestas, no había cedido en el pasado cuando todos los factores se encontraban en su contra, ¿Por qué habría de hacerlo ahora?
Le susurró suavemente a Maes que le dirigiera hasta un rincón de la habitación, su entrada no había sido del todo discreta, pero ello no significaba que fuera el centro de atención durante toda la sesión.
No prestó mucha atención en lo que decían, la defensa tenía muy poco material con el que auxiliar a sus clientes y la policía ya le había explicado semanas antes todos los elementos que usarían durante el proceso, al parecer para aumentar su confianza; hacía veinte minutos había enviado un mensaje al abogado a cargo anunciando que se presentaría a declarar tal y como lo habían planeado en el plan original, acabar con todo ello rápido y de un solo golpe sin darle tiempo a los acusados de exponer tontas excusas o trabas legales fungía como su plan inmediato, plan que casi se había visto cancelado debido al inesperado ataque que le había mandado varios días en el hospital, su inesperada presencia también representaba un nuevo golpe por decirlo de una manera, nadie esperaba que se presentará tan pronto por lo que la defensa no tendría preguntas preparadas con anterioridad cuyo objetivo seguramente sería hacerlo quedar en ridículo o como un enfermo mental.
Escuchó su nombre, hubiera preferido ponerse de pie por si mismo y demostrar que era un muchacho fuerte e independiente, pero tras haber salido de una delicada cirugía y terapia intensiva tenía suerte de sostenerse sobre la silla de ruedas con una pizca de dignidad, un guardia le ayudó a llegar hasta la zona estipulada y le hizo declarar un tonto juramento relacionado con la verdad, no lo necesitaba, no tenía necesidad de mentir, pero la idea de que si tuviera intenciones de mentir esas palabras no serían más que un aliciente para demostrar lo bueno que podrías ser engañando a las personas le causó gracia…sus pensamientos regresaron cuando la fluida voz del abogado empezó con la ronda de preguntas, al principio suaves y por momentos desde su punto de vista incluso inútiles, pero en cuestión de minutos subieron de nivel de tal manera que debía admitir le habían tomado por sorpresa, ¿Cómo podía una pregunta relacionada con sus planes a corto plazo transformarse en una descripción específica de lo que sus captores le habían hecho?
Y el pánico le invadió, hubo de admitirlo, Roy le había dicho que la mejor manera de vencer el miedo era reconociéndolo y aceptándolo; no sabía que responder o como decirlo sin dar lástima o echarse a llorar, recordarlo era demasiado doloroso y desesperante, decirlo en voz alta una verdadera tortura.
Roy observó el pánico en los ojos de Ed, sus ojos brillaban más de lo usual y contraía sus hombros, clavó su mirada en el chico, quería decirle que podía hacerlo, había recorrido un camino demasiado largo como para caer en ese preciso instante; reconoció su desesperada mirada pidiendo apoyo y consiguió encontrarse con las orbes doradas que tantas alegrías y disgustos le habían dado en los últimos meses, movió los labios lentamente sin producir sonido alguno, era un chico listo, sería capaz de recordar la conversación de meses atrás.
"A lo único que tenemos que temer es al miedo por sí mismo"
Ed leyó los labios del adulto y recuperó el control, hacía semanas habían leído juntos un libro sobre la lectura de los labios, en lo personal había quedado encantado con el tema al descubrir que había muchas maneras de comunicarse y ser capaz de aprender una nueva manera de hacerlo, habían ensayado un par de frases, Roy le había citado esa y recordaba lo mucho que le había gustado, decía tanto con tan pocas palabras. Le agradeció en silencio y enfrentó al abogado y a las preguntas que le estaba haciendo.
-Ellos abusaron sexualmente de mi…durante mucho tiempo.- Declaró en un tono medio que la habitación sumergida en el total silencio amplificó-. Venían cada semana o a veces tres días, no lo se, nunca tuve un reloj y tampoco había ventanas en el lugar en donde me tenían encerrado, me llevaban a otra habitación en el primer piso…es decir en el piso arriaba del sótano, segundo piso, creo…y...entonces, ellos…
-¿Le violaban?ó el abogado a modo de pregunta.
Ed asintió en silencio, la palabra realmente se escuchaba mal en los labios de ese hombre, en realidad sonaba tan terrible como debería; no le agradaba, pero esa era la realidad.
-A veces me golpeaban…-completó Ed con la voz ligeramente temblándole, empezó a jugar con sus pulgares-y me en ocasiones me daban algo de beber o tomar…
-¿Le gustaba lo que le daban?
-No es que se tratará precisamente de comida, en realidad creo que eran drogas, me hacían sentir mal, pero el dolor se iba por momentos o a veces aumentaba.
-¿Reconoce a los acusados como los culpables?-cuestionó el abogado acercándose demasiado al chico quién empezaba a temblar ligeramente; Ed observó a los hombres fijamente y al igual que en las primeras pruebas asintió y agregó.
-Reconocería esos desgraciados donde fuera…
Una serie de preguntas incomodas continuaron, apenado a la vez que enojado las contestó una otras otra, de vez en cuando giraba hasta donde Roy buscando un poco de ayuda y tras tranquilizarse y reponerse mentalmente continuaba, desconocía la verdadera razón, pero el tener cerca a Roy le daba la fuerza y el valor suficiente para vencer el miedo…le avergonzaba, pero también le gustaba.
CONTINUARÁ…
Hola, que puedo decir, antes que nada disculpen por que tardé tanto en actualizar, me limitaré a decir que he tenido problemas de índole personal que me impiden actualizar, sobre todo porque cada tarde durante las últimas dos semanas me sentaba frente a la PC e intentaba escribir algo y nada de nada, avanzaba un párrafo y le borraba porque no me gustaba, además de que formatearon mi PC por segunda vez en dos meses y adiós doc, este y muchos otros fics se perdieron.
En cuanto al capi, tuve problemas con él, muchos en realidad, empezando por la reacción de los personajes ants un intento de asesinato, tenía dudas respecto a como manejarlo y no se como haya quedado y en lo referente al juicio, ok, he copiado el modelo americano porque es el más popular y conocido, conozco al de mi país y es pura burocracia, papeleo y corrupción, en lugar de acusar a alguien , parece que estas llenando formas para un concurso o algo así y el adoptar el de otro país latinoamericano, en realidad no les conozco bien, así que opte por esté, es lo malo de estar influenciada a tal manera por nuestro vecino país del norte.
Ha quedado un poco largo, en el próximo capitulo habré de cerrar la primera parte del fic y abriré la segunda, si, como tardo, pero no quería tratar el tema de manera irrespetuosa y exponerlo a los personajes principales en una relación sentimental de tales circunstancias habría sido una verdadera ofensa contra las victimas de violación desde mi punto de vista.
No se que tal les parezca, pero como siempre estoy abierta a criticas, comentarios, sugerencias y demás…y MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, perdonen que no les responda personalmente, pero tengo reducido el tiempo frente a PC por mi médico y me cuesta escaparme, además de que cuando lo hago las "ideas" no fluyen, pero sepan QUE LES APRECIÓ MUCHO Y ME ENCANTA LEERLOS, y si, los leo muchas veces, pero cuando intento responder viene mi madre y me arranca de la PC, XD.
Gracias por leer.
