Hola c: espero estén muy bien, yo aparecí de nuevo con éste capítulo, como le dije antes, este es desde la perspectiva de Sasuke y, aunque es corto, revela muchas cosas.

He aparecido mucho ésta semana, y el sábado subiré el otro capítulo que le sigue a éste, ya desde la perspectiva de Sakura.

Ojalá les esté gustando la historia:3

Abrazos virtuales para todos:3


Capítulo 9.

22 de septiembre de 2011

-SASUKE-

El reloj marcaba las 10:01am, un escaso minuto después de que había visto la última vez. El tiempo estaba pasando lento desde que había llegado a Manhattan. Desde que tuvimos ese accidente todo fue un desastre.

Me sentía culpable, aunque muy en el fondo sabía que no lo era. Alguien había jugado con los frenos de mi auto y eso causó el accidente, y estaba casi seguro de saber quien era.

Kabuto, ese imbécil, el hijo de puta que nos jodió la vida cuando estábamos muy bien. Después de que Sakura me contara todo sobre él, sentí un odio enorme hacía ese hombre. Quise matarlo, y estuve a quizás un golpe más de hacerlo, pero yo no era un asesino y Sakura me detuvo, de todos modos.

Suspiré e hice lo único que hacía cuando estaba encerrado en esa habitación. Busqué la foto de debajo de mi almohada y la miré por mucho rato. En ella estábamos Sakura y yo, ella estaba sobre mis hombros tapando mis ojos y yo tenía sujetas sus rodillas, ambos sonriendo, ambos felices.

Kisashi era un buen hombre, pero no me quería en la vida de Sakura. Todavía recuerdo cuando me los presentó.

-Hola papá –Dijo ella mientras abrazaba a su padre.

-Saku, hasta que al fin nos visitas. –Él le sonrió de vuelta y me miró. Primero vio mi brazo –el tatuaje- y luego voló hasta mi labio. Supe por su mirada endurecida que no le gustó lo que vio.

Creo que había empezado con mal píe.

-Papá, él es Sasuke Uchiha, y es mi novio. –El rostro de Kisashi no cambió más porque no tenía más ceño que fruncir. Levanté mi mano sonriendo cortésmente y algo apenado, no pensé que las cosas se darían así.

Él señor fue amable en eso y me saludó, luego miró a Sakura muy intensamente y ésta cambió el semblante. Joder, no le gusté a su padre. Y tampoco a su madre, fue casi la misma historia. Todo iba bien hasta que vieron mi tatuaje y mi piercing.

No creía que pensaran que eso es algo de delincuentes o algo así. Muchos jóvenes tienen tatuajes y era algo normal. Además, los míos tenían significados. Algunos representaban a mi familia. ¿Qué podía tener eso de malo?

Al poco tiempo entendí porqué me odiaban y me querían lejos de su hija. Kabuto era la viva imagen de un asesino pedófilo, o de un acosador –que era precisamente lo que era-. Supongo que muy en el fondo entendía a sus padres. Ver que el sujeto que intentó dañar a su hija tenía excesivas perforaciones y múltiples tatuajes obscenos en el cuerpo, quizás les daban un poco de derecho al dudar de mí o de cualquier otra persona con características parecidas, pero no el suficiente para alejarnos. Yo sería incapaz de hacerle daño.

Les intenté demostrar que la quería, mierda, claro que la quería. Amaba a esa pelirrosa, pero ellos nunca lo entendieron, creo que el trauma jamás lo superaron. Y por más que intentaba entenderlos y ponerme en sus zapatos, no podía aceptar la situación. Sakura ya era adulta y yo jamás le había hecho daño. Ya llevábamos 11 meses siendo novios oficiales y jamás hice más que respetarla y cuidarla.

Cuando vi a Kabuto fue un día que fuimos al centro comercial que ofrecía un espectáculo. Recuerdo que fue algo incómodo ver algo tan ridículo como lo que estábamos viendo, pero Naruto insistió en quedarse y luego fue más ameno, incluso gracioso. Hasta que noté que Sakura se había alejado y me dispuse a buscarla. Los centros comerciales no eran peligrosos, pero uno nunca sabe, con ese pelo rosa ella llamaba más atención de la que quería.

Me tranquilicé un poco cuando la vi a las afueras del baño de mujeres, pero se me fue el alma del cuerpo al ver su mirada. Parecía horrorizada, como si estuviese viendo algo increíblemente malo. Fue ahí cuando seguí su mirada y vi que a algunos metros estaba un hombre, de quizás casi 40 años, despeinado, robusto, peligroso.

Supuse que quizás quería hacerle daño y la saqué de ahí, no sin antes amenazar al idiota ese. Sakura no estaba bien, estaba incluso aún más desorientada de lo que había estado ese mismo día, y recordé que me había dicho algo de una pesadilla. Cuando ya estábamos todos juntos ella se alejó de mí y se fue con Ino. No contestó mis llamadas, no fue a sus clases ni la volví a ver por toda una semana.

Ya estaba asustado, sabía que algo estaba pasando pero Ino me evitaba y Gaara no sabía nada. Ino no la dejaba sola. Hasta que vi a la rubia en clases sin Sakura e hice lo último que pensé que haría en esa universidad. Me metí a su cuarto. Ella estaba acostada y dijo algo como "Estoy bien, Ino, termina de irte."

Le dije que era yo, la abracé y le pedí que no me alejara de ella. Le recordé que le dije una semana atrás que no permitiría que superara sus miedos sola, y lo estaba cumpliendo. Ella me abrazó y llorando me contó lo de la casi violación, el miedo de sus padres y su pesar. Su pesadilla y todo lo demás. Quise matarlo, y juré que si lo volvía a ver, lo haría. Iba a matarlo.

No volvimos a saber nada del maldito de Kabuto hasta que se apareció un día en la universidad, se veía más decente pero no menos peligroso. Y no lo pensé dos veces al propinarle un golpe en su mandíbula cuando se atrevió a llamarla muñeca.

Le grité muchas cosas, lo amenacé y le dije que se alejara de Sakura. Él sólo sonreía y se burlaba. Lo golpeé más duro, más rápido. Mis nudillos estaban sangrando al igual que todo su rostro. Fue hasta que escuché el grito de Sakura romper mi burbuja y a Naruto quitándome de encima de él, que me detuve. Las cosas se tornaron algo menos delicadas, Sakura se asustó mucho y aunque estaba agradecida, cuando entendió todo, se vio molesta. Se vio increíblemente molesta conmigo. Pero sé que en el fondo estaba preocupada.

Gaara ya sabía e Ino estaba histérica, dijo que ella misma mataría a ese idiota cuando lo viera.

A las semanas Sakura les contó a Naruto y a Hinata porque eran sus amigos y merecían saber lo que había pasado. Ella estaba mejor, aunque evitaba estar sola. Tampoco quería salir a lugares muy cerrados o con poca gente. Está de más decir que jamás la dejaba sola. Pero quería que lo superara, quería a mi ángel de nuevo conmigo.

No volvió a aparecer. Al menos no hasta que fuimos a una fiesta y los frenos del carro fallaron.

-Ángel, te vas a divertir, ya verás.

-Lo sé, gracias por hacer todo esto por mí. Te quiero, Sasuke. –Agarró mi mano y sentí su calidez.

Seguí manejando hacía la fiesta en la playa que había organizado un compañero de clases. Los demás iban atrás en el carro de Gaara, Naruto no quiso conducir esta vez.

Adelante había una especie de piedra gigante que tenía pintado en rojo "Adiós, muñeca", era grande y estaba oscuro, no llegué a verla hasta que estábamos muy cerca. Estaba en todo el centro de la carretera y logré esquivarla. Pero ya no pude frenar. El carro seguía en una velocidad y el volante se había ido, no podía controlar nada, ni el volante, ni las luces, ni los frenos. Todo ocurrió muy rápido después de eso. Escuché a Sakura gritar y solté el volante para saltar sobre ella y que no se hiciera daño. Un segundo antes del impacto contra la montaña, ella había susurrado No me dejes y yo juré no dejarla.

Desperté en una cama de hospital la misma noche y me dolía todo mi lado izquierdo. A los minutos fue que recordé todo el impacto y enloquecí gritando el nombre de Sakura. Nadie venía, así que me arranqué todo lo que tenía conectado en mi cuerpo y salí.

Recuerdo que algunos doctores se volvieron locos al verme pero otros estaban aún peor llevando a alguien en una camilla hacia terapia intensiva. Enloquecí cuando vi que era Sakura y de ahí no dejé que me atendieran. Yo estaba bien, podía caminar y tenía todos mis sentidos agudizados. Pero ella.. Dios, no permitas que nada le suceda fue lo primero que pensé. Pedí acercarme a ella pero no me dejaron. Vi a Ino en la esquina opuesta a mí recargada en Gaara, Naruto e Hinata no se veían por ninguna parte. Todo fue muy rápido.

Llegaron los padres de Sakura, discutieron muy fuerte con la rubia y luego conmigo se tornó todo peor. Cuando me tuvieron que dar un calmante, y volví a despertar, fue que caí en la cuenta de que Sakura ya no estaba en ese hospital.

Decidí no recordar más nada y en cambio miré de nuevo el reloj. Las visitas se permitían a partir de las 11:00am –Exceptuando a los familiares- y para mí sorpresa ya eran las 11:15am.

El doctor Hachi ha sido amable conmigo desde que llegué aquí y le conté todo. Kisashi y Mebuki no sabían que me estaba quedando en la clínica, así que tenía prohibido pasar por la otra ala de la misma a verla. Pero ellos estaban de viaje, ellos no sabrían que me acerqué a su hija. Además, el doctor ya me dijo que podía verla sin decirle nada de nosotros, y ella ya sabía algunas cosas, de todos modos.

Miré la mesita al lado de mi cama y decidí llevarle su bolso. Fue lo único que pude recuperar del auto luego del accidente. Su teléfono no sobrevivió, pero sus documentos sí. El mío, en cambio, seguía vivo, no se golpeó lo suficiente para destrozarse. Le mandé un mensaje a Ino para decirle que los padres de Sakura no estaban y podría venir a verla.

La rubia había enloquecido cuando los padres de Sakura le prohibieron acercarse a ella cuando se enteraron de que había perdido la memoria. La verdad es que estaban molestos con ella desde que decidió decirles que confiaba en mí. Ino trataba de entenderlos y lo hacía –ella también vivió el trauma- pero no les daba la razón. Naruto e Hinata vienen de vez en cuando o me llaman para saber como iban las cosas por aquí.

Ino congeló su año junto con el de Sakura, y aunque la rubia amenazó mucho a Gaara para que se quedara en la universidad, el muy enamorado no lo permitió. Estaban en un hotel cercano aquí –en habitaciones separadas (cuestiones familiares)- los papás de Ino ya estaban enterados e intentaron hablar con los de Sakura, pero no llegaron a mucho.

La verdad es que ellos estaban asustados. Hablé con un psicólogo para ver que podía hacer respecto a esta situación, y lo que me dijo fue que ellos estaban atemorizados de que se repita de nuevo la historia. Que al verme a mí con ella, es como si lo vieran a él. Y que su odio era algo inconsciente. Ellos no querían odiarme, pero no sabían hacer otra cosa y luego fue el accidente y todo empeoró.

Suspiré y me levanté. Salí de la habitación y me encaminé a la de Sakura. Antes de entrar me crucé con el doctor y le comenté lo del bolso, me dijo que no había problema y que entrara.

Me advirtió que ella estaba de mal humor, y no pude evitar sonreír un poco. La extrañaba tanto…

Toqué y no escuché respuesta. Toqué de nuevo y abrí despacio la puerta. Ella estaba refunfuñando cosas, con los tubos para respirar en su nariz y los brazos cruzados. Pero mas que molesta se veía triste. Se me arrugó el corazón.

-No tengo hambre. –Fue lo único que susurró mientras miraba por la ventana.

-Me alegra oír eso porque no te traje comida. –Al escucharme volteó súbitamente la cabeza en mi dirección y formó una perfecta O con sus labios. Se veía adorable.

Jesús, cuanto la había extrañado.


¿Y? ¿sí les gustó?

¿Qué les pareció? ¿Merece reviews?

Oh.. quería contarles que subí otro one shot, ésta vez un Naruhina, uno algo diferente a lo que quizás hayan leído. Les invito a pasearse por él, se llama Fly.

Ahora sí, hasta el sábado!