Hola chicos, ¿qué tal les pareció el capítulo anterior?, ammm muchísimas gracias a todos aquellos que se han tomado la molestia de leer mi historia y a aquellos que dejan su Review, ya saben que es mi aliciente para continuar, sin más les dejo un capítulo más, espero sea de su agrado, besos...
Aclaraciones: los personajes no son míos, son de la escritora Stephenie Meyer, mío es el trama basado en una historia de mi propia autoría.
BUEN DÍA!!!!!!
Hay veces que la vida te ofrece cumplir un sueño, pero un sueño no puede ser eterno... por la mañana abres los ojos y descubres que la realidad es la más cruel pesadilla... ¿será posible que un corazón destrozado pueda latir de nuevo?
CAPÍTULO IX
Amigos
-¡Hey Bells!- el ensoñamiento al que la música de Edward Cullen me había condenado dio fin con aquéllas dos simples palabras. Mi cuerpo entero se contrajo pese a saber de antemano que no había qué temer, incluso ahora me daba cuenta que aún no era del todo inmune a él, después de haberlo intentado todavía lo recordaba. No quería voltear, no quería afrontar lo que fuera que estuviera pasando.-Bella, ¿vas al club vampiro?- me dolía hasta respirar, me había prohibido recordarlo, pero justo ahora, luego de aquélla palabra los recuerdos inundaban mi mente, nublaban mi pensamiento, haciendo trizas todo lo avanzado. Venían a mí cada uno de los momentos a la orilla de aquélla fría playa, dentro del bosque de Washington, de aquélla vida que hubiera deseado jamás haber conocido.-Bella… ¿te encuentras bien?- fue entonces cuando reaccioné, yo recordaba aquélla amable y fina voz, y traté de aferrarme a ese recuerdo para salir a la superficie de aquél mar lleno de dolor, salí pero aquélla sensación de muerte me poseyó. Volvía a ser ese ser endeble y frágil, lo detestaba, maldecía ser así, maldecía el momento en que Jacob Black se había cruzado en mi vida.- Bella…- como acto reflejo me abracé a aquél joven que estaba a mi lado, lo abracé y sin saber cómo, mis ojos comenzaron a derramar las lágrimas que conocían perfectamente los surcos de mi cara. Jasper simplemente me abrazó, no dijo más nada, ahí en medio de la calle me dejó llorar, me dejó aliviar el dolor, como si con eso el veneno que me lastimaba fuera a salir completamente de mi cuerpo. Estuvimos un tiempo ahí, fue hasta que comencé a sentir que la gente me observaba que me separé lentamente de él- ¿te encuentras mejor?
-Sí Jasper, muchas gracias…
-No hay de qué…- Su sonrisa gentil cubrió por completo su rostro y me infundió una sensación de bienestar, sabía que intentaba influir en mi estado de ánimo y de alguna manera lo estaba haciendo.-Así que no es necesario preguntar cómo te fue con Edward… mmm… esta vez se ha pasado de la raya por hacer llorar a una niña tan linda como tú…- Si, pese a tener la cara probablemente toda roja por el llanto, probablemente estaba alcanzando nuevas tonalidades.- ¡Qué encantadora…! Definitivamente Edward recibirá su merecido…
-Pero Cullen no hizo nada… Ammm bueno, salvo intentar humillarme en público, pero eso me da igual…- La plática con Jasper era bastante agradable, él era, sin duda alguna una buena persona, sobre todo por preocuparse por alguien desconocido.
-¿Cómo? ¿No estabas triste por tu clase?
-No… ¿tan malo puede ser Cullen?- Me resultaba extraño que Jasper pensara que el motivo de mi llanto era Edward, tal vez lo que él pensaba no era que su amigo fuera malo, si no que yo era débil, claro que esto era verdad, sin duda alguna yo era una tonta demasiado endeble.
-Digamos que hay ocasiones en las que se siente lo suficientemente motivado para ser cruel, bien Bella, sea cual sean los motivos por los cuales estés deprimida, ten en cuenta una cosa, nadie jamás en el mundo tiene el poder para hacerte sentir mal, sólo tú misma… tú eres quien decide que las cosas te afecten o no…
-Gracias Jasper…
-No tienes nada qué agradecer, siempre que quieras estaré ahí para ti, no lo olvides…- y sin más me volvió a abrazar, podía sentir emanar de él una muestra de cariño, no entendía los motivos de aquello, y comenzaba a sentirme tan bien que me sentí una maldita, sí, una maldita, pues aunque no sentía nada más que gratitud hacia Jasper, conocía los sentimientos de Alice… sintiéndome incómoda, me separé lentamente de Jasper…- ¿Quieres ir al club vampiro? ¿quieres platicar de algo? ¿quieres que te acompañe a casa? Haremos lo que tú quieras, ok Bells - ese mismo apodo de nuevo, me tensé instantáneamente, era una simple reacción, pues esta vez no iba a permitir que llegara a más, sin duda alguna Jasper se había percatado de ello…- Entiendo… discúlpame, nunca más te diré de esa manera ok Bella… perdóname
-No Jasper, discúlpame tú, ¡Dios Santo soy tan patética!- Me volví a agarrar de él, fue como un sostén del cual podía agarrarme- Es que de esa manera me decía alguien a quien deseo olvidar…
-Ok Bella, discúlpame, prometo nunca más volver a recordártelo, y no llores más… no te vez bonita cuando lloras- Y limpió mis necias lágrimas con sus fríos dedos, nunca había visto los rasgos de Jasper, tenía unos profundos y tristes ojos azules, entornados de una marcadas ojeras, que traspasaban su traslúcida piel, su boca era delgada y rosada, su nariz aguileña y pequeña, su cabello rubio, revuelto y lacio enmarcaba a la perfección su rostro; pero había algo que no cuadraba con sus bellos rasgos, ahí cerca de sus ojos, en sus mejillas y frente, se encontraban unas cicatrices tenues y poco visibles, pero que en algún momento debieron ser profundas, pese a eso sin lugar a dudas era un joven muy hermoso.
-Bien Bella, esta vez no tomaré tu parecer, creo que lo conveniente es ir al club vampiro, te hace falta una buena dosis de la alegría de Alice- Noté como sus facciones se hacían más suaves, incluso más bellas cuando pronunciaba su nombre
-Pero no se te ocurra decirle cómo estuve…- hice uso del último esbozo de actuación que me quedaba e hice una expresión terrorífica.
-Sí, entiendo a lo que te refieres, estoy seguro de que traería los canguros de Australia si con eso te pusieras feliz… ella es Alice…- Las comisuras de sus labios se alzaban, incluso el tono de su voz, que con tan sólo decir el nombre de mi amiga, se volvía más suave, meloso, parecía como si lo envolviera, podría pasar desapercibido por cualquiera, pero justo ahora que mi cuerpo entero le prestaba atención, era imposible para mí.
-Sí, lo sé, aunque hay ocasiones en las que se pasa de la raya y me hace sentir apenada…
-Pero sólo lo hace porque eres su amiga, desde que tú apareciste ella es más feliz- Esta vez la mirada de aquél joven me atrapó, pude entender sin necesidad de una explicación de su parte el motivo por el que estaba ahora conmigo, por el cual en las afueras de la universidad me había hablado –hay veces en las que mi hermana por estar con Emmett no puede acompañarla, y pese a su jovialidad y entusiasmo, Alice tiene dificultades para hacer nuevos amigos, eso la hace ser muy triste…
-No te creo Jasper, Alice debe tener millones de amigos, es bastante linda…
-Probablemente eso lo sepamos tú y yo, pero hay gente que no se toma el tiempo de averiguarlo, muchos incluso tienen miedo de ella, sólo porque es bastante hiperactiva, tuvo una experiencia desagradable al llegar aquí, supongo que eso la ha frustrado, por eso me siento bastante aliviado de que tú hayas aparecido, de que seas su amiga- La mirada de gratitud con la que Jasper me estaba viendo no dejaba espacio a especulaciones, claro estaba que aquél joven de ojos azules, al estar conmigo, en estos momentos, al abrazarme con aquella fuerza únicamente estaba asegurando el bienestar, la alegría y la sonrisa de Alice, él se preocupaba tanto por ella, como si…- Sabes Bella, Alice es como un sol, que da vida, fuerza e ilumina todo lo que está a su alrededor… - No era como, sin lugar a dudas Jasper estaba enamorado de Alice… - hay, creo que desviamos un poco la conversación, el motivo principal, era que tú estabas triste…- de pronto volteó a verme, con un poco de pena y duda, supongo que pensó que mientras él hablaba de Alice, yo estaría al borde del suicidio o algo por el estilo.
-No te preocupes, incluso en conversación Alice suele ser algo envolvente- pude notar cómo un leve sonrojo irradiaba en sus mejillas; el tiempo se había pasado, ya nos encontrábamos frente a una puerta antigua que conocía bastante bien. Realmente la presencia de Jasper me había tranquilizado, podía sentirme de nuevo tranquila y feliz.
-Bella, comenzaba a preocuparme por ti, Edward llegó desde hace un rato, así que supuse que tu clase ya había concluido… dame por menores… -La ansiosa voz de Alice me daba la bienvenida…
-Enana, dale un respiro a Bella, probablemente después de ir a la guerra necesite un poco de comida…- Ese era Emmett, quien ahora me veía con un poco de lástima- no te preocupes, tu amiguito Emmett irá a tu rescate- así se fue volando rumbo a la barra, sólo escuché cuando Rose lo reprendía con un "Emmett, es sólo una chica, no es uno de tus alumnos del equipo"; Alice, Jasper y yo nos quedamos en la mesa de siempre, estábamos riéndonos por nuestros amigos que peleaban por saber qué era lo mejor para alimentarme…
-Bueno Bella, ¿me vas a contar qué tal te fue con mi hermano? Espera un momento… ¿por qué tienes los ojos hinchados?- Alice me miraba con dureza, parecía como una advertencia de que probablemente por la noche habría un regaño. Pronto desvié mi mirada hacia Jasper, quien me miraba con una mezcla de complicidad. Alice siendo lo suficientemente perceptiva, desvió la mirada, pero antes de eso, pude sentir cómo su cuerpo se crispaba, probablemente tendría que platicarlo con ella más tarde, para que no hubiera malos entendidos después.
-Cullen intentó intimidarme, pero eso ya lo sabíamos… digamos que en su intento quedamos empatados, estuve a punto de lanzar el tiro de gracia y ganarle, pero es bastante listo…- Le sonreí, pero me entristecí por completo al notar cómo sus ojos, pese a intentar ocultarlo, estaban llenos de tristeza. – Después me encontré con Jasper, camino aquí, me venía contando divertidas cosas sobre ti… - Ahora Jasper era el que estaba tenso, pude sentir cómo los dos estaban nerviosos, Alice, ya no se mostraba triste, más bien estaba un poco apenada, me dieron bastante ternura, y me juré entonces que haría lo que estuviera en mis manos para ayudarlos a que estuvieran juntos.
-Bella, aquí tienes… - Emmett y Rose habían traído comida para mí, era bastante: una rebanada de pastel de chocolate, una de zanahoria, una de pay de queso con zarzamora, un sándwich de pan integral, una malteada de fresa, un café, una hamburguesa, dos rebanadas de pizza, un refresco de cola y una ensalada.
- Pero… pero… ¿Por qué han traído tanta comida?
-Te lo dije Emmett…- Esa era Rose quien miraba con enojo al grandote del grupo, Emmett estaba entristecido, se me figuró a un bebé enorme haciendo pucheros y no pude contener las carcajadas consecuentes a esto. Todos me miraron sorprendidos, y se unieron a mi risa, Alice y Jasper se miraban tímidamente, Rose había perdonado a Emmett y este la sostenía entre sus brazos, todo era atmósfera de alegría, me sentía dichosa, probablemente esto era una muestra más de cómo el sol brilla con mayor potencia luego de la tempestad.
-¿Se puede saber por qué ríen así? Nos perturban saben…- esa sedosa voz, era bastante conocida ahora por mí, rápidamente volteé hacia él, pero su expresión confundida me ocasionó mayores arcadas de risa.
-Hay Edward… ¿podrías tener un poco más de sentido del humor? – Emmett palmeó el hombro de su hermano, mientras decía aquello.
-Sí Edward, y no molestes a Bella ¿ok?- sentenció Alice
-Menos después de molestarla en clases…- Rosalie
-Pero yo no he hecho nada…
-Más te vale no haber hecho nada…- ese era Jasper, en esos momentos, yo estaba incontrolable, realmente toda la situación me estaba dando demasiada risa, y no podía controlarme.
-¿Se puede saber porqué todos están atacándome?- el rostro aniñado de Edward haciendo puchero era bastante parecido al de Emmett, sólo que era más tierno y lindo. Jamás lo había visto comportarse de esa manera; probablemente era por el hecho de que no había convivido con él lo suficiente, o tal vez porque en mi fuero interno lo tenía como por una individuo pagado de sí mismo y ególatra amargado, pero esta nueva cara de Edward me gustaba.
-Pobre Cullen, ya no lo ataquen, mejor ayúdenme con la comida para el regimiento que trajeron Rose y Emmett…
-Por eso te quiero Bella…
-Emmett, deja primero que ella escoja qué comer, tú ya habías comido…
-Pero Rose, mi cuerpo enorme siempre tiene hambre…
Así, todos y en paz cenamos aquella noche; ahí, viéndolos comer, pelear, bromear y reírse, me sentí completamente dichosa. El día, había estado lleno de un montón de sentimientos encontrados; haberme encontrado con un ángel al piano fue la visión más hermosa que hasta ese entonces había visto, una visión que llena mis sentidos incluso ahora; fue el día que había vuelto a recordar a Jacob pudiéndome percatar del engaño que era su supuesto olvido. Había conocido a Jasper, y un poco sobre su amor por Alice. Ese día marcó el inicio de una vida distinta, una vida futura, que estaba llena de esperanzas, llena de personas nuevas, una vida que yo ansiaba, una vida que se ponía en mis manos.
-Bella, nunca te había escuchado reír…- La percepción de Alice jamás me dejaba de sorprender.
-Es cierto Bella…
-Y tienes una sonrisa muy linda…- Las palabras de Jasper siempre me tomaban desprevenida y me intimidaban, me dio tanta pena que mis mejillas se enrojecieron…
-Justo como sus mejillas…- Alice, tras las antiguas palabras de Jasper no se había puesto triste, eso me alegraba profundamente.
-Y bien Hermanito, planeas disculparte con Bella por tus majaderías… ¿o me equivoco? Recuerda quién es la fuerza bruta de la casa…- muy pagado de sí mismo sentenciaba Emmett.
-Hay amor, mejor no digas nada…
-Sí, eso precisamente eres, la fuerza ¡BRUTA!- decía Edward, la comisura de sus labios se torcía hacia arriba, era un gesto bastante sutil, como sensual "¡Cómo diablos pensaba en lo sensual de Cullen!", me grité a mí misma, mientras negaba con la cabeza intentando bloquear mis pensamientos.- y no, no pienso disculparme con alguien que me ha ofendido también…- la profundidad de la mirada de Edward me sedujo, no entendía a qué se refería, incluso me daba miedo entenderlo… algo en mi interior me advertía que corría peligro, un peligro jamás antes experimentado. La plática concluyó ahí, nos despedimos mientras Jasper y Edward nos acompañaban a nuestras habitaciones. Alice iba platicando en secreto con su hermano, mientras Jasper y yo, sólo caminábamos, él decidió romper el silencio…
-Bella, por favor, no le vayas a decir a Alice de qué platicamos hoy…- él se notaba inseguro y temeroso, yo le sonreí para infundirle valor, pero no habló.
-No te preocupes Jasper, entiendo, muchas gracias por escucharme y dejarme llorar sin preguntar nada…
-No hay de qué Bella, cuando quieras…
-Espero que no muy seguido…
-No quiero que pienses que esto lo hago sólo por Alice, quiero que realmente me veas como tu amigo, pues eso seremos, ¿ok?
-Claro amigo…- los dos sonreímos en gesto de convenio, pronto Edward desapareció y Alice apareció detrás de nosotros, Jasper nos dejó en la entrada del edificio, por la mirada de Alice, podía suponer que la noche era joven.
