Capítulo 8 — Sra. Sarutobi
Un tono de timbre de teléfono despertó a Temari, la alarma de las 4:30 de la mañana, otro día comenzaba, quiso levantarse, pero no pudo hacerlo por el brazo que la envolvía. Y ese brazo era de...
—Shikamaru. —La rubia lo llamó. —Shikamaru, es momento de que te despiertes. —El moreno ni siquiera se movía. —¡Qué te levantes!
—¿Qué pasa mujer? —El hombre talló sus ojos con todo el cansancio del mundo. —Es el colmo, ayer no me dejaste dormir en 3 ocasiones.
—No fue como que yo te pidiese que no durmieras, la primera fue porque viniste a disculparte, la segunda porque te quedaste perdiendo el tiempo en tu coche y la tercera... —Shikamaru enarcó una ceja. —La tercera fue por mero gusto. —Temari se levantó de la cama y buscó su toalla para meterse a bañar, estaba desnuda y el hombre a su lado no pudo evitar sonreír.
—Si así te veré siempre que venga aquí entonces no me molestaría desvelarme una y otra vez por ti. —Temari simplemente sonrió.
—Esto no se volverá a repetir, los dos perdimos la cabeza, entiendes qué está mal, ¿verdad?
—Por qué? Somos personas libres, tú no tienes pareja, ni yo tampoco.
—Y tus citas? ¿Vas a decirme que solo son una distracción?
—Son solo mujeres pasajeras. —Temari pronto quitó su sonrisa. —Pero tú eres diferente.
—¿En qué sentido? ¿En qué no tuviste que pedirme una para follar?
—No, no es eso, nunca me había desvelado por ver a una mujer.
—Wuhuu, me siento afortunada, alguien no durmió por querer tenerme entre sus brazos.
—Temari, ¿qué te sucede? Antes eras más... no dulce, pero si tierna.
—Nada, me iré a bañar, para entonces ya deberías haberte ido. Se vería mal el que me vieran saliendo con el presidente una noche antes y después llegando con el vicepresidente.
—¿Saliste con mi padre?
—Algo así, unos materiales que se me olvidaron conseguir, por eso regresé a la empresa y a buscarte.
—Por eso tenías ese olor peculiar a mis padres. —Shikamaru se levantó y abrazó a Temari. —Pero hoy... hoy hueles a mí.
—Se me hace tarde Shikamaru, ya deberías irte, cierra la puerta cuando te vayas. —Temari quitó los brazos de Shikamaru que estaban sobre de ella, entró al baño y se quedó ahí.
Desde el otro lado de la puerta se podía oír como Shikamaru recogía sus cosas y se iba, escuchó que cerró la puerta y se relajó.
—El colmo... —Se sentó en la tina esperando a que el agua cayera, se quitó la toalla y como de costumbre fue a verse al espejo, miro aquellas marcas de besos por todo su cuerpo lo cual la sonrojo, recorrió aquellas ojeras dibujadas en su rostro por falta de sueño y pensó en su jefe, él estaría igual o peor, después desenredo su cabello para que fuese más fácil peinarlo, cuando pasó sus dedos por los finos hilos rubios pudo oler un ligero aroma a la loción de su jefe. Pero no podía caer ante esto, no iba a perder el dinero algo por aquello que llamaban amor, entró a la tina y se bañó como normalmente hacía, salió y se puso un traje azul marino, se dejó el cabello en una coleta alta.
Tuvo que salir más temprano por el hecho de que no tenía carro, al salir del edificio vio el coche tan conocido y aquel hombre, más que conocido.
—¿No le dije qué se fuera? —musitó la rubia.
—No tienes coche, ¿lo olvidaste? Sube, hoy tengo que ir a otro lado, entonces ocúpate de lo demás, acabo de hablar con Chouji acerca de la orden del día, te dejó y me voy.
—No utilice mi carro como excusa.
—No es excusa, hiciste lo mismo por mi ayer, ¿no? Hoy por ti, mañana por mí.
—De acuerdo, pero deje de fumar, suficiente tengo con que su oficina tenga ese olor y después mi casa.
—Cielos, que molestia.
Los dos subieron al coche, el camino era silencioso, Temari observaba su muñeca, tenía la pulsera que Sasori le dio, estaba perdida viendo aquel objeto hasta que Shikamaru le habló.
—¿Puedes abrir la guantera del coche, por favor? —Shikamaru no quitaba la vista del camino.
—Claro... —La rubia así lo hizo. —¿Qué sacó?
—La pequeña caja rosa.
—¿Ésta?
—Sí, ábrelo, es para ti.
Temari abrió los ojos como platos, de la caja sacó un collar con un pequeño cuerno de venado plateado.
—¿Esto es...?
—Te lo iba a dar ayer, pero me quedé dormido en el carro y después ya sabes qué pasó. Feliz Cumpleaños Señorita Temari.
—Esto es demasiado...
—Tómalo también como disculpa por todo lo que paso, comprendo que no se volverá a repetir, volvamos a cómo debemos ser, jefe y empleada.
—Muchas gracias Sr. Shikamaru...
—Elegí el cuerno de un venado, porque es el animal que más me gusta. Cuando lleguemos deja que te lo ponga.
—Claro...
Llegando al estacionamiento, Shikamaru se volteó hacía Temari y le dijo que se pusiera de espaldas a él, lentamente colocó el collar en el cuello de la rubia y cómo si fuese castigo le plantó un pequeño beso en el cuello.
—Tengo que irme Sr. Shikamaru.
—Adelante.
Temari salió ruborizada del coche, al entrar a la oficina se encontró con Sakura.
—¡Temari! ¿Qué haces aquí tan temprano? Apenas son las 6 y algo.
—¿De verdad? Ah, vine a ver a Chouji...
—Chouji entra a las 9, oye, que bonito collar. —Sakura se acercó para verlo mejor. —Estás muy roja mujer, ¿te pasa algo?
—Nada, entonces iré a la oficina del Sr. Shikamaru y de ahí me pasó a Recursos Humanos, dile a Ino que por favor me avise cuando Chouji llegue.
—Claro...
Temari subió al elevador, bajó y después se quedó un momento en el despacho de su jefe, ordeno algunas cosas que había por ahí, pero también buscaba pistas acerca de con qué tipo de gente salía Shikamaru, aunque no encontró nada.
Pasaron las horas y Temari estaba aburrida en la oficina de Recursos, Ino llegó avisándole que Chouji ya había llegado, así la rubia fue a verlo.
No hubo nada nuevo, Chouji tenía juntas que atender en nombre de Shikamaru el cuál no llegaría, así que sólo le dio la orden del día. Ella completo todos los deberes y cómo ya no tenía nada que hacer, bajo al estacionamiento a buscar su coche, el cual seguía ahí –gracias a la alta seguridad de la empresa— Fue al supermercado y compró algunas cosas para hacer la cena, llegó, preparo la cena y después de comer se fue a bañar y se acostó.
Pronto se dio cuenta de que volvía a la vida monótona de antes, por un momento extrañó a su jefe, pero quitó ese pensamiento de su mente, se quedó dormida.
Y así, sus días volvían a ser iguales, uno tras otro, y al darse cuenta, ya cumplía una semana de no ver a Shikamaru. Se preocupó un poco así que fue a la oficina de Shikaku.
—Si tú no lo sabes, entonces menos yo querida.
—¿Podría usted darme alguna pista?
—La clínica.
—¡Claro!
—Pero no dejan pasar a cualquiera... —Temari apretó los puños. —Te entiendo, así que ve y diles que vienes en nombre de Asuma Sarutobi, seguro y te dejan pasar.
—Y si encuentro a su hijo, ¿qué le digo?
—Que no se haga tonto, comprendo un poco su situación, pero no puede dejarle todo el trabajo a Chouji, a mí o a ti.
—Sí Sr. Nara.
—Por favor, este es mi número. —Shikaku le tendió un pedazo de papel a Temari. —Llámame en cuanto sepas por qué no se ha presentado.
—Sí señor.
Temari salió inmediatamente de la empresa, se dirigió a la clínica, aún era temprano, las 5 y media, así que tendría bastante tiempo en hablar con Shikamaru, normalmente él tenía citas a esa hora, así que no estaría con Kurenai.
Llegó a la clínica, estaciono el coche y por mera curiosidad buscó el coche de su jefe, pero no lo encontró. Fue adentro y se encontró con la encargada, se acercó a ella para que la atendiese, sorpresivamente no había casi nadie, lo cual era raro en una clínica.
—Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle?
—Vengo a ver a una amiga, Kurenai Sarutobi.
—Claro, pero aquí me dice que debe de agendar una cita.
—Ah, vengo en nombre de Asuma Sarutobi.
—¿En serio? —Los ojos le brillaron a la encargada. —La paciente Kurenai se alegrará de saber que hay noticias de su esposo después de 3 años. —Esto hizo que Temari se pusiera muy nerviosa, mentir no era lo suyo.
—¿Puedo pasar?
—Llene este formulario, le avisare a Kurenai que habrá noticias de su esposo.
—No por favor, yo... yo quiero darle la noticia, no lo arruine. —Temari dejó el bolígrafo sobre la mesa del recibidor.
—Ah, tiene razón, perdone.
Después de llenar el formulario, la enfermera le indico en que habitación debería entrar. La habitación estaba pintada de un azul celeste, y al fondo había una camilla y en ella, una mujer con la piel pálida y el cabello negro, la cual miraba fijamente fuera de la ventana.
—Shikamaru, ¿se te olvido algo? —La mujer volteo a ver la puerta con una sonrisa, pero al ver que era otra persona enarco ligeramente una cerca. Sus ojos eran color rojo y lucía bastante decaída.
—Yo las dejo a las dos, tiene 10 minutos, la paciente necesita descansar. —dijo la enfermera, retirándose y cerrando la puerta.
—Perdona, pero... ¿nos conocemos?
—Usted... usted a mí no, pero yo he oído varías cosas en las que está presente. —La rubia le sonrió haciéndola sentir en confianza. —Mi nombre es Temari No Sabaku, un placer, trabajo para Shikamaru Nara.
—Ah, entiendo, mi nombre es Kurenai Sarutobi, dime... ¿qué te trae por aquí?
—Yo... yo estoy preocupada por mi jefe, no ha venido al trabajo durante una semana, así que investigué un poco y di a esta clínica.
—Que chica tan inteligente. –Temari se sonrojó. —Así que ese niño no está yendo al trabajo... hablaré con él señorita Temari, no se preocupe.
—No es necesario que haga eso... vine para saber si él estaba bien, pero ahora veo que lo está, cuidando de usted, me alivia un poco saber eso, además... yo no sólo vine por eso
—¿No?
—Yo... quiero conocerla, sé que usted es conocida de Shikamaru desde hace tiempo y no sé preocupe, Shikaku Nara ya me ha informado de la situación.
—¿Shikaku? Vaya... hace tiempo que no nos vemos... Shikamaru le prohibió pasar a esta clínica a verme, a pesar de que éramos buenos amigos.
—¿En serio?
—Shikamaru es un chico muy sobreprotector, por lo que a veces es difícil tratarlo, pero es gracias a él que estoy viva.
—¿Qué... qué tiene?
—Hmmm, en mi Luna de Miel con mi esposo, me condenó un virus, hasta el momento ningún médico ha sido capaz de darme un buen diagnóstico, pero con suerte he salido viva de cada situación.
—¿De verdad?
—Sí, y todo gracias a Shikamaru... por lo que veo, nadie entra sin la autorización de Shikamaru, así que tú debes ser alguien especial para él. —Kurenai le sonrió a Temari.
—Perdone por decirle esto, yo entre con el nombre de su esposo, debe ser una falta de respeto para usted.
—Para nada, algo de compañía femenil no me hace daño, llevo aquí mucho tiempo, así que es como una cura que otra chica este conmigo.
—¿Shikamaru viene aquí diario?
—Esta parece su casa, siempre se queda conmigo y mi hija Mirai para cuidarnos, es realmente un buen chico.
—Lo sé... —Temari sonrió cálidamente.
—¡Aja! ¡Te atrapé! A ti te gusta Shikamaru, ¿verdad?
—¡N-no!
—No puedes negármelo.
—Es sólo que es mi jefe, por eso me preocupo.
—Ehh... no te creo, pero está bien, no es cosa fácil reconocerlo. A mí nunca me costó trabajo, mi esposo siempre estuvo conmigo desde que éramos niños.
—Vaya, eso debe ser precioso.
—¿Lo crees? Mis compañeros me molestaban por casarme con un hombre de toda la vida, pero a mí nunca me importo, yo estaba enamorada de él desde que nos conocimos, y gracias al cielo, fue correspondido.
—¿Puedo preguntar dónde está él ahora?
—No he tenido noticias de él desde hace mucho tiempo, desde que nuestra hija nació. Pero, no puedo culparlo, él se siente mal, pero yo sé que me está vigilando siempre.
La puerta se abrió y dejo entrar a la enfermera.
—Señorita Sabaku, los 10 minutos ya han pasado, por favor retírese.
—Shizune, por favor deja que ella venga más seguido, es amiga de Shikamaru.
—¿Estas segura Kurenai?
—Claro, tu compañía para mí es especial, pero la de ésta chica también lo será.
—De acuerdo, entonces ya escucho señorita Sabaku, desean su compañía. —Shizune le sonrió a Temari.
—Vendré siempre que pueda señorita Kurenai.
—Sólo no hagas lo mismo que Shikamaru. —Kurenai le sonrió. —Por favor, dile que coma bien.
—Se lo haré saber, con permiso.
Temari salió de la clínica, definitivamente, aquella mujer y las citas debían estar conectadas, además de que Shikamaru había mencionado anteriormente que él visitaba a dos bellas mujeres, quizá se refería a Kurenai y a su hija, todo calzaba perfectamente. Subió a su coche y fue a la oficina a buscar el coche de su jefe, pero no había llegado.
De nuevo regresó a su casa, había algo de tráfico, suerte que ella estaba al principio de la columna, vio pasar a alguien conocido, y era él, de nuevo rodeado por 3 "señoritas" por no decirles cómo se debe.
"La ciudad es bastante pequeña eh..."
Sin que se diera cuenta, lo siguió aún dentro del coche, vio como ellas se adentraban en un hotelucho de baja calidad, él se quedó afuera con la misma mujer de la otra vez.
"Lisa"
Con mucho cuidado, acercó el coche hacía donde ellos estaban, ya era noche así que no se preocupaba por que la vieran.
—Así qué... ahora ¿Qué necesitas de mí? —La mujer se le insinuaba a Shikamaru.
—Yo... necesito que me digas si convenciste a tu padre.
—¿Sobre eso? Hablé con mi papi, pero me dijo que es imposible, ya te dije lo que querías, así que ahora entremos con las demás, hoy quiero divertirme contigo y demostrarles a esas gatas que soy tu mejor partido.
—Lisa, yo... estoy un poco cansado para tener diversión, y sobre todo de las tuyas. ¿Lo comprendes?
—Te dejaré libre si me dices lo mucho que me amas.
Temari simplemente escuchaba desde el otro lado de la ventanilla, se sentía incómodo escuchar algo que ni ella quería saber, pero era necesario saber con qué tipo de gente se reunía Shikamaru.
—Te amo Lisa, sobre todas las cosas. —Temari se sentiría celosa, pero escuchando el modo en que Shikamaru lo decía, lo dejó pasar.
—Así se habla muchacho, entonces ve y se libre.
Lisa se metió al hotel y Shikamaru se quedó en la banqueta, sacó un cigarrillo y lo fumo. Temari no aguanto las ganas de saber qué hacía y quienes eran ellas, salió para encontrarlo con unas ojeras de mapache.
—No te ves nada bien.
—¿Temari?
—¿Por qué no vas y descansas?
—No me lo puedo permitir, pero... quizá si es en tu casa.
—No, olvídalo, solo vine a ver por qué mi jefe no venía al trabajo, pero ya entendí por qué.
—No es lo que parece, te lo juro.
—No tiene por qué explicarme nada, solo jefe y empleada, ¿no?
—¿Estás celosa?
—Por supuesto que no. —Temari desvió la mirada.
—Claro que sí, sino ¿por qué no me miras a los ojos?
—Porque me gusta mirar el piso. —Shikamaru se rio y se acercó a ella, tomándola de la cintura.
—Quizás debería reconsiderar lo que te dije ese día. Me traes loco mujer.
—Tu igual me traes loca. —El moreno sonrió pícaramente ante su comentario. —Me traes loca por todo el trabajo que me dejas, ¿te harás responsable?
—Mañana iré, ¿qué te parece si entramos y nos divertimos?
—No quiero arruinar tu amor por Lisa, así que con permiso... —Temari quiso zafarse de los brazos de Shikamaru, pero lo único que consiguió fue que la apretará más fuerte.
—No escaparás.
—Suéltame, esto no tenía que pasar.
—¿Qué esperabas qué pasará? ¿Qué te dejará, así como así? Tú sola provocaste esto. —Shikamaru besó el lóbulo de la oreja de Temari, y ella se estremeció. —Llevas el collar, eres una buena chica. —Esta vez mordió sólo un poco el lóbulo de la rubia y ella simplemente abrazó a su jefe para reducir el dolor.
—Sr. Shikamaru, en la calle no.
—Entonces vayamos adentro.
—¡No me refería a eso!
Los dos empezaron a discutir hasta que una voz los interrumpió.
—¿Temari?
—¿Sr. Sasori? –Temari dejo de juguetear con Shikamaru, esa sería una larga noche.
Capítulo 8 Finalizado.
