Bueno, pueden asesinarme por tardar tanto...los quiero por no dejar de seguir la historia, que ya pudieron haber hecho desde hace mucho, pero creo que les gusto jjijijiji...

Antier (no se si se escriba asi) vi el trailer del capitan america OH DIOS!FUE GENIAL! Y LUEGO CUBRIERON EL CUERPO DE ALGUIEN CON UNA MANTA BLANCA Y NATASHA LLORANDO Y TODO EXPLOTABA Y LUEGO CAPITAN NO PODIA CONTRA BUCKY Y AHHHHHH! * cae al piso, convulsiona y muere al instants*

bueno veanlo fue genial; tmb el de spiderman pero bueno disfruten el capitulo y ARRIBA LOS HALCONES MARINOS! (no pude evitarlo)

Capitulo 9

Mientras Maria y Natasha caminaban tranquilamente hacia la mesa, Steve casi trotaba con Darcy de su mano, la pobre iba tratando de seguirle el paso pero no podía, usualmente eso pasas cuando corres con un supersoldado.

"¡Steve! ¿Qué demonios haces?"

"Trato de encarar la situación."

Justo cuando Maria llego para sentarse en la mesa, una figura alta se freno a un lado de ella y extendió su mano para sacar la silla. Maria sintió que la recorría una sensación de ira al ver su cara.

"¿Me permite señorita Hill?"

Maria solo lo observo sin decir nada mientras sentía que le subía el color en sus mejillas.

"Vaya, a buena hora te apareces."

Clint llego a la mesa y observo a Natasha. "¿Aun están vivas? Como no había escuchado nada de ustedes."

"Si Clint, yo tampoco sabía dónde estaban."

"Tú dime Steve, se suponía que irías por nosotras."

Jane, Thor y Bruce sentían como la tensión se los comía vivos.

"¿Nosotras?"

"Si, Maria y yo."

"¿Y ustedes que hacían juntas?"

Hasta este punto Maria noto a Darcy que trataba de esconderse detrás del brazo de Steve. Se veía algo cansada y respiraba pesadamente, como si hubiera corrido un maratón. ¿Qué hacia ella ahí? Definitivamente eso se pondría serio.

"Entonces, esa es la razón de que te olvidaras de mi."

Steve solo la miro confundido hasta que se acordó de Darcy; la susodicha salió de su escondite y sonrió levemente a Maria.

"Hola."

Jane se levanto de su asiento. "Maria, ella viene conmigo, es…"

"Jane tengo boca, y se hablar como la mayoría de las personas. Soy Darcy Lewis mucho gusto conocerte Maria. He escuchado muchas cosas de ti ¿verdad Steve?"

Steve no contesto, estaba muy concentrado en ver a Maria. Su vestido era del mejor color del mundo: Azul. Era de tirantes y de una tela brillante, el talle marcaba su cintura y llegaba hasta un poco arriba de sus rodillas. Traía unos tacones negros que la hacían ver más alta aunque se apreciaba que aun así tenia que parase de puntas para alcanzarlo. Su cabello oscuro caía en sus hombros y destacaba el color de su piel ademas de sus ojos azules, que aun mostrándose severos, eran hermosos. Sus pestañas se veían hermosas y sus labios rojos estaban presionados fuertemente (señal de que estaba muy enojada), al verlos Steve tuvo el impulso de besarlos, pero sabia como permanecer firme. De pronto un fuerte codazo en su brazo lo saco de sus pensamientos.

"Dije: '¿Verdad Steve?'"

Cierto… Darcy seguía a su lado. "Si es verdad."

Maria lo miro severamente. "Entonces solo te sentaste a hablar mal de mí a mis espaldas en lugar de recogerme."

"Si." Steve asintió levemente totalmente distraído hasta que al ver la ceja arqueada de Maria y Natasha se dio cuenta de su error. "…Es decir…no...eh…Darcy ¿Qué fue lo último que dijiste?"

Maria no pudo evitar sonreír. "Esta tartamudeando ¿Por qué lo hace? ¿Acaso no sabe que cuando lo hace me tortura con su inocencia? Suficiente es que venga con esa Darcy…sabía que no debía dejarlo con Stark."

"¿Sabes? No importa. Antes de que digas algo, no me juzgues Maria. Deberías estarme agradecida."

"¿Yo? ¿Por qué?"

"Pues digamos que fui yo quien mantuvo a tu chico en la barra, lejos de cualquier rubia desesperada. Aunque él lo pudo haber hecho solo. Una mujer no busca que el hombre con el que coquetea le hable de otra mujer…"

Maria la observo fijamente. "Pero no es como que yo estuviera coqueteando con él…estaba coqueteando con mi whisky."

"Entonces ¿dices que soy aburrido?"

"Yo ya lo había notado." Natasha sonrió sarcásticamente.

"Aparte de que no sabe cumplir promesas."

"¿En serio? ¿Qué me dices de ti?"

"Yo te espere, y nunca llegaste. ¿Qué debía hacer? ¿Quedarme ahí hasta que acabaras de contarle tu vida a Darcy? Me puedo mover por mí misma."

"Entonces no veo la necesidad de que aceptaras que él te llevara"

Clint observaba todo desde su silla cómodamente sin importarle que eso no le incumbiera. "Maria: Darcy tiene razón."

"Tu cállate. Si no te hubieras ido no me hubiera helado durante media hora con Maria."

"Tú me aseguraste que estarías bien."

"¡Oigan! Clint ¿acaso fuiste tú el que me dejo plantada? Darcy ¿acaso fuiste tú la que me acompaño todo el tiempo? Natasha ¿acaso… no espera, tú si tienes razón para quejarte. El resto de ustedes no debería involucrarse, esto es entre él y yo."

Jane se levanto nuevamente de su asiento tomando a Thor del brazo. "Y yo estoy totalmente de acuerdo. Vámonos antes de que nos incluyan en sus problemas." Jane, Thor y Bruce se levantaron de inmediato y prácticamente huyeron.

Maria y Steve observaron a Clint y a Darcy para intentar que se fueran.

"Deja de mirarme así Maria, estoy en mi mesa y no pienso moverme de donde estoy."

Maria lo ignoro. "De acuerdo, imaginemos que CIERTAS personas no están oyendo."

"Darcy, deberías irte."

"¿Por qué?"

Steve volteo su cara fastidiado. "De acuerdo Maria; imaginemos. Ahora ¿Qué hacías tu con Natasha?"

"¿Por qué? ¿no querías ir por ella? Si era eso, pudiste haberme dicho y nos evitaríamos todo esta…"

"¿Y por qué crees que me incomoda Natasha? No tengo nada en contra de ella. Ademas ¿yo como iba a saber que tenía que ir por las dos?"

"¡El papel! ¿no te bajaste a recoger el maldito papel?" Maria y Natasha replicaron en unisonó; mientras Darcy se sentaba junto a Clint para ver mejor.

"Esto se pone interesante" le susurro Clint a Darcy.

"Ya cállense ustedes dos. ¿Cuál maldito papel?" Mientras tanto, Tony y Pepper caminaban hacia la mesa. Tony diviso con un poco de sorpresa a Maria y Natasha y a… si Steve. Inmediatamente sintió que se comenzaba a marear.

"Pepper, me siento mal. ¿Me acompañas al baño?"

"¿Por qué no vamos a sentarnos?"

"¡NONONONO! No quiero incomodar a nadie."

"No incomodas a nadie; eres el anfitrión."

A regañadientes, Pepper arrastro a Tony hasta la mesa. Cuando llegaron Steve seguía discutiendo con Maria. Tony trato de sentarse sin hacer ruido y que nadie lo viera.

"Mira Tony es mi testigo." Todos voltearon hacia atrás y Tony estaba con lentes negros tratando de esconderse.

"¿Qué?"

Steve se acerco a él y lo saco de la mesa. "Él te puede decir."

"Ahora no Steve, me siento mal."

"Tony se bajo conmigo a preguntar y no había ninguna nota."

Tony levanto la vista, totalmente asustado, solo que sus lentes no dejaban ver su expresión.

"¿Cuál nota? ¿de qué hablan?"

"Pepper siéntate aquí y observa." Pepper se sentó junto a los chismosos de la mesa.

"No Pepper, no lo hagas. Steve y Maria están resolviendo sus problemas personales. No deberíamos meternos."

Maria se acerco despacio y lo observo fijamente. "¿Desde cuándo eres tan comprensivo con los sentimientos de los demás?"

"Desde que tu acostumbras romperle la nariz o dejar paralitico a cualquiera que te pregunte como estas."

"Si, aja. Quítate los lentes." Maria sabía que si no lo veía a los ojos no podría analizar su reacción para decidir si era culpable o no.

"¿Por qué? ¿Te molesta que me vea mejor que yo?"

Después de observarlo mucho tiempo y repasar todo lo que había pasado, Steve sujeto a Tony del brazo, antes de que pudiera irse.

"Tony ¿Dime que el papel que arrugaste no era esa nota?"

"Quítate los lentes."

"No era y no, no me los quito. Te abrumaría con mi grandeza si me los quito."

"¡Quítatelos y contesta la pregunta!"

Tony observo a ambos asustado y se quito los lentes. "Me apego al artículo de la constitución que estipula que no puedo hablar sin mi abogado y…"

"¿Qué articulo es?"

"No tengo idea, pero hay uno ¿verdad?"

Tony volteo hacia Pepper tratando de buscar ayuda. "Lo siento, no me mires así. No sé si existe ese artículo. Y no sé que hayas hecho, pero no te ayudare. Ya te he soportado muchas cosas. Arréglate con ellos."

Pepper se retiro con Natasha y Clint.

"¿Qué cosas verdad? La persona en la que más confió y me deja solo."

"¿Entonces?"

Tony tomo una cuchara y la apunto hacia Maria. "Antes de que me mates, no es mi culpa; lo hice con la intención de ayudarles a ambos. A diferencia de otras personas, no creo que ustedes funcionen y segundo, la mujer de tu edificio no siguió tus instrucciones."

"¿Sabes Steve? Este es el momento en el que dices 'tenias razón, fue Tony; eres una persona llena de inteligencia y sabiduría.'"

Steve miro a Darcy con una cara de 'deberías callarte'. "Bueno, creo que será en otra ocasión. Iré a tomar un trago." Darcy se levanto y se fue.

"Tal vez debería ir a evitar que se embriague."

"Tú no vas a ningún lado."

"¿Qué propones que hagamos con él?"

"No quieres arriesgaste conmigo Maria."

"Ya lo hice dos o tres veces y sigo aquí, no me das miedo."

"Pero mírate, estas muy linda como para ensuciarte con mi sangre."

"Eso no es problema, Tony. A mí no me preocupa ensuciarme el traje; después de todo es tuyo."

"¿Ves? Si ya hay un voluntario ¿para que posponerlo?"

"Espera, falta media hora para las doce y tengo que dar un discurso ¿no podríamos dejarlo para el otro año?"


Maria tomo asiento en la mesa y suspiro pesadamente. "¿En serio creíste que esto sería fácil? No lo es. Tienes a un montón de superhéroes que se meten en problemas, y que ademas tienen amigas y novias entrometidas. Phil hacia que se viera fácil, aunque tal vez eso era porque todavía no trataba con todos al mismo tiempo, a eso le agregas los demás y es un completo desastre. Si no destruyen la ciudad me quedare conforme pero ¿Qué se metan en mi vida personal? Eso está mucho más de lo que puedo soportar."

Desde que ellos vivían todos juntos, no hacían más que estresarla. Tony hackeaba a cada rato la red de Shield, ademas de explotar el laboratorio con Bruce y Jane, y eso era cuando Pepper estaba en casa ¿Qué harían cuando no estuviera? Por más que lo repitiera, Tony no entendía que no puedes volar felizmente sobre el espacio aéreo de un país en guerra sin esperar ser golpeado por un misil. Su bromita le había salido muy cara frente a las naciones unidas. Al menos nadie declaro la guerra.

Verdaderamente agradecía que Natasha y Clint aun no se hubieran mudado a la estúpida torre; entonces si hubiera sido un completo desastre. Eso sí, había alguien que por más que buscara, no lograba hacerlo culpable de nada. Tal vez porque Tony robaba el escenario o tal vez porque sabía lo mucho que la decepcionaría si hacia lo mismo que el montón. Siempre había apreciado que Steve tratara de controlarlos y que fuera comprensivo con ella.

Lamentablemente, esa noche, tenía mucho porque culparlo. "Lo siento."

Maria levanto sorprendida su cara escondida entre sus manos. Steve estaba sentado a un lado de ella y no sabía cuánto tiempo llevaba ahí observándola. "¿Qué?"

"Si, lo siento." Su cara mostraba una honestidad y vergüenza que la hicieron sentir una maldita malagradecida. En serio que no tenia porque culparlo de algo (aunque hubiera sido lo más fácil), él había cumplido con su palabra, solo que cayó en la mente astuta de Tony…o no tan astuta porque desde ahora estaría a merced de ella, y vaya que se haría cargo de él.

"No creo que tengas que disculparte de algo."

"Claro que sí, mi compromiso era contigo y no con Tony; él no tenía por qué estar allí, ademas debí haber sido yo el que preguntara, después de todo ¿él no te invito o sí?"

"Me mando una invitación."

"A lo que me refiero es que…"

"Yo entiendo, solo bromeaba. No soy buenas con las bromas y si tu eres fácil creyéndolas, no me ayudas mucho."

Ambos sonrieron, pero Maria se sentía mal. Quería disculparse, pero no sabía cómo (o tal vez no quería; la verdad no lo sabía)…

"No creo que deba hacerlo, después de todo, él ya dio todo por arreglado... ademas no fue culpa mía, fue de Tony y ya pago."

Después de quedarse varios minutos observando, oyeron al presentador llamar a Tony al estrado. En cuanto subió, Steve y Maria compartieron una mirada de complicidad.

El susodicho pasó con lentes puestos. "Buenas noches, personas estimadas… y no tan estimadas." Al decir esto último lanzo una mirada de reojo a Maria.

"¡Que se quite los lentes!" Tony observo con fastidio a Clint que se escondía entre la multitud con el resto del equipo.

"Lo siento, los abrumaría con mi perfección, ademas no quiero humillarlos."

La gente comenzó a reír y todos le empezaron a gritar que se los quitara. Ante la presión de la gente, volteo a ver a Pepper que se encontraba a su derecha.

"Vamos, quítatelos y abrúmalos con tu perfecto rostro." Le susurro al oído.

"Si, y para que, para que Maria esté lista con una cámara para humillarme el resto de mi vida."

"Tú te lo ganaste."

Al quitárselos, dejo al descubierto un ojo morado y el otro un poco hinchado. La gente lanzo una exclamación de sorpresa. Pero Clint y Darcy comenzaron a reír mientras Jane y Natasha trataban de controlarlos.

Maria y Steve también sonreían y Tony pudo ver lo satisfechos que estaban. "Espero que estén contentos ustedes dos de por allá."

El publico volteo hacia la mesa de ambos y comenzaron a murmurar cosas. Steve se reacomodo en su silla tratando de evadir las miradas.

"¡Que nos diga como se lo hizo!" La gente volteo ahora hacia Darcy

"¡Mejor que nos diga quien fue!"

Tony se exaspero y tomo el micrófono. "De acuerdo ustedes dos. Sigan hablando así y lo único que obtendrán es una orden de restricción, destruiré su reputación, y Clint: me encargare de que te quedes sin empleo, vaya que me encargare de ello. Ni siquiera sé que hacen ustedes dos aquí… y para su información me caí…"

"si, como no…" se escucho una voz en el fondo.

Después de eso, Tony pudo reanudar su discurso.

Mientras Tony ofrecía un brindis, todo el equipo, incluidas Jane y Darcy, lo apoyaban y tomaban de sus copas. Maria los observo un poco. De verdad que sobresalían entre el resto de la multitud.

"No deberías estar allí."

Steve también los observaba sin siquiera acercarse. "No. Thor y Natasha son los encargados de atraer las miradas, Clint y Darcy de hacer ruido, y Bruce y Jane de darle un toque serio al grupo. Por lo tanto yo no encajo."

"¿En serio? ¿Y porque no te agregas? Así serian tres atrayendo miradas."

"Si me acompañas, tal vez; así seriamos cuatro."

Maria sonrió y sintió que sus mejillas se ponían rojas. "Gracias… ¿era un cumplido cierto?"

"Claro. De hecho lo había querido decir antes, pero no pude. Te ves hermosa."

"No. He usado mejores cosas."

"No, te ves bien sin el uniforme…no digo que te ves mal con él, simplemente te ves más…más…"

"¿Humana?"

"Si…no, no era eso lo que quería decir…"

"¿Estás diciendo que parezco una controladora sin escrúpulos?"

Steve la miro con los ojos muy abiertos y su rostro rojo de vergüenza. "¡No! ¿De dónde sacas eso?... ¿te estás burlando de mi?"

L e hubiera gustado contestar que sí, pero no habría sido correcto. Solo le gustaba la manera en que decía las cosas y se contradecía a sí mismo.

"¿Yo? ¿Una simple mortal burlándose del Capitán América? ¿Me dejarías hacerlo?" contesto con una sonrisa que lo hizo sonrojarse un poco.

"Tony lo ha hecho, y no le ha ido bien."

"¿Es amenaza?"

"Tú estás perdonada…siempre y cuando me dejes hacer algo." Contesto con un gesto algo sospechoso.

Maria lo miro confundida. "¿Así? ¿Qué cosa?"

"Besarte…" El pensamiento estuvo a poco de resbalarse de sus labios. Maria lo observo dudar. "Descuida, no voy a hacer nada que dañe tu reputación o algo así. ¿Me acompañas afuera un momento?" pregunto señalando una puerta hacia un pequeño balcón atrás de ellos.

Maria dudo un poco y después asintió. "Claro." Ambos se levantaron de su mesa dejando a Tony y sus invitados celebrando y embriagándose.

En cuanto estuvieron afuera, Maria sintió el aire frio de la ciudad. Se estremeció un poco, pero se acostumbro rápidamente. Al verla temblar un poco, Steve se quito su saco y la cubrió.

"Espera, no necesitas hacer eso."

"No descuida, lo necesitas más que yo."

"Pero, te podrías enfermar y eso sería terrible para el país y sus intereses." Cuando termino de hablar se dio cuenta de la estupidez que había dicho. Que excusa tan estúpida. Estaba perdiendo el control de su mente y eso no le gustaba. Maldito Steve y sus ojos.

"Tú y yo sabemos que eso no sucederá, y te lo dice el tipo que estuvo congelado 70 años. No me pasara nada."

"Pues a mí me ha dado pulmonía y sigo aquí."

"Solo consérvalo."

Ambos caminaron hacia la barda del balcón y se recargaron en ella. "Gracias por cierto. ¿Era en serio lo de conservarlo?"

"No lo tomes tan en serio por favor." Le contesto con una sonrisa.

"Y entonces ¿Qué hacemos afuera?"

"¿No te cansas de estar adentro con toda esa gente tan hipócrita e interesada? Y no hablo del equipo y compañía."

Maria le dio una mirada confundida. "Si, todas las personas se acercan y tratan de hablar, pero en realidad no les interesa un cacahuate quien eres, solo buscan complacer sus intereses. Ahora quisiera ser ignorado como antes."

Maria se sintió mal por él. "¿Lo dices por Darcy?"

"No, Darcy fue buena, molesta, pero buena. Antes de ir a buscarte, Tony me presento algunas personas. Fue más incomodo de lo que esperaba. Una era una modelo. Casi me comía con los ojos."

Maria sonrió y comenzó a reír; se veía hermosa cuando reía. "¿Por qué no lo hace más a menudo?"

"Deberías sentirte agradecido. Cuando a mi me miran me quieren matar con la mirada. No conoces a Fury enojado y no quieres hacerlo, créeme."

Después de unos segundos en silencio, Maria continúo. "Yo también me he sentido hastiada de ese ambiente. Toma a los miembros del consejo por ejemplo. Ellos esperan que les rinda cuentas de cualquier misión, sin importarles mi opinión, si resulte lastimada psicológicamente, si algún agente necesita atención, etc. Solo les importan las cifras, estadísticas, estadísticas y más estadísticas. A veces pienso que en verdad no son personas."

"Tony podría decir en este momento que eso es justo lo que tú haces." Claro que Steve no iba a decirle eso. Debía preguntarlo con cuidado. "¿Y a ti que te preocupa?"

Maria suspiro. "No lo sé… cuando era joven quería hacer tantas cosas. Me uní a los marines pensando que era capaz de cambiar el mundo. Parecía que todo sería fácil… cuando era niña no pude…mi vida…" Maria no encontraba como explicar lo difícil que había sido su infancia.

"Solo digamos que mi infancia no fue muy justa como las de las demás personas. Creí que uniéndome al ejército, podría ser parte de los buenos y no del otro lado como mi padre. Para mí eso era fácil. La portera de mi apartamento era buena, mi papa era malo; los niños eran tontos y las niñas listas; el gobierno estaba bien y los delincuentes eran los malos."

"Y así es la mayoría de las veces Maria."

"No lo creo; cuando cumplí 14 me di cuenta de que la Sra. White, ese era su nombre, me regañaba por mi actitud; mi papa de repente era amable conmigo; los chicos comenzaron a ser más astutos; las chicas se comportaban como tontas maquilladas; en el gobierno había corrupción y había delincuentes que eran así por sus familias. Creí que uniéndome al ejército podría distinguir lo bueno de lo malo…pero fue peor."

"¿Y qué pasa con Shield?"

"Con el tiempo pierdes los anhelos de cuando eras más joven, no puedo regresar a eso, y Shield no es algo con lo que hubiera estado de acuerdo tiempo atrás; pero es una buena oportunidad así que no la puedo desperdiciar."

"Tal vez todo pueda ser grisáceo, pero eso no significa que tu debas serlo, tú debes elegir ser blanco o negro…o amarillo o azul.

Maria sonrió hacia su comentario. "¿Qué beneficios tiene el lado oscuro?"

"Tienen galletas, Clint dice que es divertido."

"Bueno, si vuelve a decirlo, me encargare de despedirlo por traición. ¿Y el otro lado que ofrece?"

"Sacrificios…" Ambos se miraron de manera insegura.

"¿Qué seguimos haciendo aquí si podemos ir a conseguir galletas?" le pregunto con una sonrisa

"Bueno hay dos lados de la fuerza ¿de acuerdo?" pregunto colocando sus dos manos como una balanza para pesar cada opción.

"Del lado derecho tenemos una vida llena de sacrificios y sufrimiento al inicio, pero al final obtienes una buena recompensa. Del lado izquierdo tenemos el lado oscuro que te ofrece galletas, poder, fuerza y la habilidad de aplastar a los buenos; pero en algún momento te pedirán cuentas del poder que recibiste y entonces las galletas se agotaran y comenzara un castigo eterno. ¿Todavía crees que estas en el lado equivocado?"

"Contigo no queda duda de nada."

"Entiendo que estés confundida, pero esa es una buena circunstancia para mantenerte firme hacia lo que en verdad quieres ser. Yo también he tenido dudas de si estoy haciendo lo correcto y a veces creo que Shield tiene métodos poco ortodoxos, pero sé que son buenos. Tú lo eres.

Maria sonrió sarcásticamente. "Sí, bueno el hecho de que hagas cosas buenas no significa que seas bueno. No somos buenos Steve, todos tenemos algo de maldad, solo necesitamos a un Tony Stark que la saque de nosotros."

Steve comenzó a reír. "Bueno, para que veas que aun no saca lo peor de mí y para que sepas que aun no pierdo mi bondad, te traje un regalo." Cuando termino saco de su pantalón una cajita pequeña de terciopelo y la coloco en sus manos.

"¿Para mí?"

"No, es para Natasha; dásela de mi parte."

"Has estado mucho tiempo en la torre."

"¿Y crees que no aprendo nada de ti?"

Maria la comenzó a abrir y adentro encontró un collar de oro con un dije de corazón, de oro también. Cuando lo saco de la caja, observo que se podía abrir y al hacerlo, encontró en su interior dos espacios para poner fotos.

Al ver que no reaccionaba, Steve pensó que tal vez no le había gustado. "¿Me mataras o te lo quedas?"

"Es muy lindo. ¿A quién se supone que ponga en las fotos?"

"Puedes poner una de Tony, que es tu mejor amigo y en el otro espacio una del equipo, ya que tanto nos quieres."

Maria sonrió y se comenzó poner roja. "¿Y qué tal una del equipo y una tuya?"

Steve la miro casi asustado. "¿Hablas en serio?"

"Claro, eres el único que no me saca de quicio."

Al observarlo con más cuidado, Maria noto unos bordes en el dije que parecían embonar en algo. "¿Qué es esto que tiene alrededor?"

"Oh, cierto. El dije abre una especie de…una pequeña… se supone que abre un diario." Contesto algo avergonzado.

"¿Y dónde está el diario? ¿Acaso crees que soy insensible?"

"Deja de contradecirme, te estás tomando muchas libertades. No creí que te fuera a interesar, y era más fácil traer solo el collar, que traer un diario conmigo. Piénsalo, hubiera sido vergonzoso."

"Gracias, en serio. Pero no creo que debas gastar en mí, se ve muy caro. No quiero que en tu presupuesto de Shield aparezca 'regalos para Maria Hill' como un rubro más en tus gastos."

"Descuida, yo tengo mis fondos. Pero si tanto te molesta me lo puedes regresar."

"No dije que me molestaba, solo dije que no quería que gastaras mucho dinero. Prefiero quedármelo, ya lo gastaste, no sería cortes regresarlo ¿o sí?"

Steve sonrió y se guardo la cajita en la que venía el collar. "No, creo que no. ¿Quieres que te lo ponga?"

"Si."

Steve se coloco a espaldas de Maria, mientras ella recogía su cabello hacia adelante. Sintió que su cuerpo se tensaba al sentir la cadena fría en su cuello. Cuando Steve cerró el collar, ella se dio media vuelta para mirarlo de frente.

De pronto se sintió abrumada por sus ojos tan profundos, y en ese silencio le dio la sensación que estaba escrudiñando todo dentro de ella con su mirada. Pero Steve ni siquiera estaba pensando en eso. Solo pensaba que era la mujer más hermosa que había visto y que lo único que deseaba en ese momento era besarla, aunque ella pudiera reaccionar de manera violentamente. Desgraciadamente era tanto su nerviosismo que sus pies se quedaron plantados en el piso de concreto y por más que quisiera no podía moverse.

"Ahem, gracias por el collar, en serio." Maria se volvió acomodar y dio un paso hacia atrás.

Al ver que seguía observándola, comenzó a caminar hacia la entrada al salón. "Sera mejor que entremos antes de que alguien note que nos fuimos."

"Espera…" en un movimiento rápido se acerco a ella y la tomo del brazo. Maria sintió que el estomago se le revolvía y que sus mejillas se ponían rojas.

"Me va a besar…esto segura… ¿Qué voy a hacer? ¿Por qué a mí?"

"¿Puedo preguntarte algo?"

Maria dejo salir un suspiro leve de alivio. "Claro." Contesto tratando de mantener la compostura.

"¿Te estás divirtiendo adentro?"

"hmm…la verdad no."

"¿No crees que sería más divertido ir a recibir el año nuevo en otra parte?"

"¿Es en serio?"

"Claro. Allá adentro no te llevas bien con nadie, y estoy seguro que es mejor pasar desapercibido en la ciudad; no tienes nada que perder."

Pasaron muchos años y Maria nunca pudo explicar cómo fue que salió un sí de su boca esa noche…