Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
Capítulo IX
"Está decidido."
Bella POV
—Emmett hará el favor de cargarte hasta el coche—me ruboricé hasta el inicio de los cabellos
—Claro que no, peso demasiado—repliqué con las mejillas coloradas. Maldita sea, ¿tenía que ruborizarme justo en este momento?
— ¿Qué tanto puedes pesar si pareces una niña?— No pude evitar mirar mal al grandote
—A lo que se refiere este tonto Bella, es que te ves frágil y liviana. No debes pesar casi nada— explicó Rosalie
—Es cierto, su ánimo no era ofenderte—intervino Jasper
—En ese caso lo siento Emmett—Me disculpé
—Nah, no tienes que hacerlo. ¿Ya estás lista?—Alargó sus brazos hacia mí
—Es que me da pena—dije con el aliento retenido y oí la risita de Alice
—Pues que no te dé pena—y sin más me tomó entre sus brazos fuertes, teniendo mucho cuidado al hacerlo y cerré los ojos apretadamente esperando hacerme más liviana—tal como creí, no pesas nada—y luego de que estuvo seguro de que me encontraba bien, echó a andar a la salida.
Traté de ocultarme con mi cabello, puesto que afuera varias miradas se volvieron curiosas a ver al grupo y a mí como un verdadero bebé entre los fornidos brazos del chico levantador de pesas. Debo verme como una estúpida, pensé avergonzada.
Pero finalmente, nos encontramos fuera y no fui capaz de distinguir mi coche por ningún lado
— ¿Y mi camioneta?—Interrogué a Alice que iba al lado izquierdo de Emmett, permitiéndome verle directamente.
—Ah, bueno, preferimos traer mi coche… gasta menos gasolina, ya sabes—entrecerré los ojos
—De aquí a mi casa no hay mucha distancia—los cuatro se dirigieron una mirada cómplice— ¿Qué? ¿Qué me están ocultando? —Interrogué con ojos entrecerrados
—Que perspicaz es la pequeña—preferí no enrollarme en el apodo, porque quería creer que no era una ofensa.
—Lo sé—dijo Alice abriendo la puerta trasera de su auto en donde Emmett me depositó con mucho cuidado
—Gracias—mascullé en su dirección antes de que cerrara
—Cuando quieras—me guiñó un ojo previo a montarse en el asiento del copiloto y que Rosalie se inclinara por la ventanilla.
—Espero que estés muy bien Bella, me alegra mucho haberte visto—sonrió para luego apartarse
—Un gusto verte más repuesta. Cuídate—agregó Jasper y asentí un poco atontada
—Eh… gracias… a ambos—respondí y más tarde se paró al lado de la rubia. Ahora que los miraba, se parecían mucho. — ¿No vienen?—Pregunté, negaron con la cabeza.
—No, Alice te contará—me tenían de los nervios con ese secretismo.
—Vale—atiné a decir
— ¿Te pusiste el cinturón? —Interrogó la pelinegra y después que asentí arrancó, dejando atrás a Jasper y Rosalie quienes agitaban sus manos a modo de despedida.
— ¿Ahora me podrías explicar qué es lo que pasa? —Pedí
—Claro—miró brevemente por el espejo retrovisor—iremos a comprarte nuevos anteojos—sonrió y Emmett se volvió a medias para ver mi expresión
—Tiene cara de sospecha. No te cree—le dijo a su hermana y ésta frunció el ceño
— ¿Qué? No tengo cara de sospecha… bueno si, pero estoy aturdida… aún no tengo dinero para comprarlos—repliqué
—Lo sé. Por eso te los regalaremos—volvió a sonreír de forma amplia
— ¿Regalaremos?—No, esto simplemente no me lo creía.
—Si, los chicos y yo—se encogió de hombros y Emmett se volteó de nuevo
—Ahora tiene cara de qué mierda estás diciéndome—lo dijo en medio de una sonrisa traviesa
—No tengo esa cara—reclamé
—Si la tienes—dijo firme sin dejar de sonreír
—No. Y deja de decirle mis expresiones a Alice—sentencié sin saber de dónde había sacado ese malgenio. Él ni se inmutó—no necesito que me los regalen—vil mentira—no voy a ser su obra de caridad. —Crucé el brazo bueno y vi como la pelinegra rodaba los ojos
—No es una obra de caridad Bella, es un regalo. —Explicó lentamente
—Si, pequeña… deberías dejar de ser tan desconfiada—lo miré con ojos entrecerrados
—Desconfía confiando ¿no?—Alcé una ceja
—Parece que se enojó de veras Alice. Tiene cara de…—le dediqué una mala mirada y se quedó en silencio con una sonrisa
—Ash, Bella, déjanos hacerte ese regalo. Al fin y al cabo los necesitas con urgencia ¿no?— Preguntó alzando brevemente la mirada del camino que yo distinguía borrosamente.
Medité un segundo sus palabras. Al parecer no tenían otras intenciones al querérmelos regalar… pero yo no podía simplemente aceptarlos.
Negué con la cabeza.
—Puedo esperar hasta reunir el dinero—argumenté encogiéndome de hombros
—No, no puedes. Te los vamos a comprar hoy y punto final. Puedes enojarte conmigo y todo lo que quieras, pero lo haremos igual, ¿cierto Emmett?—El aludido asintió
—Sip. Asi que es mejor que te portes bien pequeña—me acarició la cabeza con una de sus manos y me sentí como una niña
— ¿Por qué me llamas pequeña?—Interrogué
—Porque lo eres, además es solo de cariño… no tienes por qué molestarte, esa no es mi intención—al acentuar su sonrisa, también lo hacían los hoyuelos tiernos en sus mejillas. Lo cierto es que Emmett era sumamente atractivo, pero no podía verlo con ojos de esa clase… de hecho, él me inspiraba ternura y una profunda seguridad, como la que daría un hermano, supuse. De no haber sido así, no hubiese permitido que me cargara.
No le respondí nada y me dediqué a mirar por la ventanilla aunque desistí rápidamente al no ver más que un borrón que me terminaría mareando
—Y ya que lo tienes todo planeado ¿Sabes dónde comprar anteojos? —Le pregunté a Alice
—Claro que si. Vamos a Port Angels, por cierto. Y comeremos ahí, ¿está bien?—Me observó por el retrovisor
— ¿Importa? —Lo sé, no me estoy comportando bien.
—No en realidad—rió
—Te vas a envejecer si te amargas por todo—comentó Emmett volteándose hacia mí
—No importa. —Contesté
—Es en serio, conozco a alguien que casi nunca sonreía y se enojaba por todo y ahora tiene treinta años pero luce de sesenta… es algo verdaderamente aterrador—relató y presté atención aún cuando me propuse no hacerlo.
— ¿En serio? ¿Quién? —Pregunté sin poderme contener
—Bueno… su nombre es… Iansa—fruncí el ceño
— ¿Iansa?— Repetí confusa
—Si…—pareció dudar
— ¿Iansa qué?—Entrecerré los ojos y él miró a ambos lados vacilante
—Pues… Iansa Caña—y Alice se largó a reír
—Eso ni siquiera es un nombre. Es una marca de azúcar—reproché y él pareció levemente avergonzado
—Si… bueno, no esperaba que te lo creyeras—replicó a su vez y no pude evitar el sonreír levemente
—Supongo que soy muy tonta—afirmé
—No, eres ingenua que es muy diferente, no eres tonta, para nada—dijo con firmeza y sin sonrisas
—De acuerdo—acepté vacilante
—Por lo menos te hice sonreír—él lo hacía nuevamente
Me limité a asentir
— ¿No te apetece usar lentillas?—Preguntó de pronto
— ¿Uh? Bueno, tengo dos razones para no usarlas. La primera es que son muy caras y la segunda es que… nunca me he atrevido a intentar cambiar mi apariencia. Me es raro verme sin lentes… siento que parezco un pez con cara de globo—Emmett rió a mandíbula batiente y Alice por su lado soltó unas carcajadas dignas de oso. — ¿Qué?—
—Bella, eso es lo más ridículo que he oído. Te ves encantadora sin lentes, se te aprecian mejor los ojos, que por cierto son de un muy bonito color—comentó el grandote luego que se calmó
—Claro, el color de la caca es muy hermoso—solté sarcástica
—Esta chica si que es graciosa—le dijo a su hermana
—Si, además de muy buena persona. Aunque creo que igual le falta una dosis de malas palabras y que utilice mejor ese malgenio suyo. Sería una mujer de armas tomar—Me dirigió una mirada
— ¿De qué hablas? Deja a la pequeña tal cual, no soy partidario de que la cambies—alegó Emmett con tono protector y dirigiéndome una mirada de tú tranquila que yo te defiendo del coco.
— ¿Puedes explicarme Alice? —Pedí un poco cabreada
—Todo depende de lo que ella decida Emmett—entonces me observó—creo que eres una chica encantadora… pero te falta un duro caparazón para que no te lastimen más. Y sé que puede sonar extraño… pero así están las cosas y debes elegir entre ser fuerte o un débil al que pisoteen—explicó con tono firme
—Ó— intervino Emmett—puede ser alguien fuerte por fuera y encantadora por dentro. Yo creo que esa es la mezcla perfecta y a la pequeña no le falta tanto por perfeccionar, es una chica fuerte y pienso que simplemente le falta un poco más de dureza y obviamente, usar palabras obscenas—me sonrió. Le sonreí de vuelta tímidamente, era como si me entendiera en serio y le agradecía que me defendiera de Alice, en este caso por lo menos. Aunque eso no quitaba mi enojo.
—Yo creo que puedo determinar que me hace falta y que no. Por favor dejen de decidir por mí. Estoy aquí atrás pero no fuera del coche y es de mí de quien hablan—comenté un poquito resentida
— ¿Ves a lo que me refiero? —Le dijo Emmett
—Si—respondió Alice en tono desenfadado.
Luego de eso nos mantuvimos en silencio, dejando que mis pensamientos fluyeran. A pesar de que me habían molestado un poco los comentarios de los chicos, supe que no lo hacían de malos… ellos solo querían que nadie más me dañara y jamás alguien se había interesado en eso… bueno, Edward lo hacía pero ya forma parte de un pasado que asimismo él olvidó pretendía olvidar yo.
—Prenderé la radio—anunció Emmett en medio de un bostezo y procedió a buscar una emisora de radio. Pasaron algunos temas recientes y más tarde el locutor anunció que vendrían baladas antiguas. Esperé a ver qué pasaban, después de todo formaba parte de la música que gustaba de oír. Sin embargo sentí como mis latidos se volvían erráticos al oír el inicio de la canción.
—Es un buen tema—dijo Alice
—Si, a mamá le gusta este tipo… ¿cómo se llama la canción?—Preguntó Emmett
—Se llama Stuck on you—respondí automáticamente y él se volteó a verme
— ¿Te gusta? —Preguntó con una sonrisa y a medida que la letra avanzaba, comencé a sentir un nudo en la garganta. Negué con la cabeza
—No. ¿Podrías cambiarla? ¿Por favor?—Casi rogué
—De acuerdo—extrañado cambió a un tema electro. Detestaba esa clase de música, era tan ruidosa aunque me sentí aliviada al dejar de oír la otra canción.
Supongo que después de todo ni por mucho enojo que sea capaz de echar encima de la herida ésta tardará en dejar de doler.
—Gracias—dije un tanto atontada.
No sé cuánto tiempo más pasó, pero por fin el coche de Alice se detuvo frente a una tienda óptica.
Emmett se bajó y me abrió la puerta, dispuesto a cargarme
—No, espera—le detuve—creo que puedo caminar si me ayudas, me da vergüenza que me lleves en brazos—dije un tanto colorada
—De acuerdo, como quieras pequeña—me sacó de la parte trasera sin contratiempos y me ayudó a andar muy despacio. Los primeros pasos fueron una tortura, sin embargo luego lo logré con un poco más de facilidad
—Si serás terca—comentó Alice llegando a mi lado—Emmett podría haberte llevado, de hecho a eso vino. Solo por eso lo invité—cruzó los brazos sobre el pecho.
—Alice—regañé—no seas tan pesada—me mordí el labio inferior, ignorando las puntadas dolorosas.
—Siempre es así, ya estoy acostumbrado no te preocupes—comentó su hermano
—Pues está muy mal, deberías tratarlo con amor—
—Bella, por favor— dijo Alice rodando los ojos
—Cada vez me agradas más—me reí del comentario de Emmett
—Vamos mejor será. —Apuró la pelinegra aunque noté que sonreía
Entramos a la tienda y anduvimos hasta la mesa donde se encontraba un dependiente.
— ¿En qué puedo ayudarles?—Preguntó amablemente. Era un hombre de edad probablemente de unos cincuenta años
—Oh, queremos comprar anteojos para ella— me miró y sonrió, extendiendo la mano para que le diera mi receta. La saqué del bolsillo de mi pantalón y se la tendí. El hombre la leyó detenidamente y abrió los ojos ante la firma del final
—Claro, los cristales ya están listos y pueden escoger el marco que deseen por mientras que voy por ellos—fruncí el ceño. Generalmente venías y los pedías, luego volvías por ellos, no era automático. Sin embargo al parecer era la única que lo sabía ya que Alice y Emmett se pusieron a mirar, por ello decidí simplemente callarme.
—Oh, aguarde—llamó Alice—también queremos unas lentillas sin color, por favor—el dependiente asintió con una sonrisa antes de proseguir con su camino a una especie de bodega.
—Alice, no debiste decir eso— regañé
—Tú no debiste decirlo—pareció indignada
— ¿Sabes cuánto cuestan? No son baratos—extendí el brazo para exagerar
—Hoy te levantaste con ánimos de molestar ¿eh? No sabía que fueras tan peleona—noté cierto atisbo de agrado en su voz a pesar de que sonaba irritada
— ¿Qué puedo decirte? Las noches en el hospital me reformaron, soy una Bella nueva ahora— sonreí consiguiendo que su ceño se relajara—Alice, yo solo no quiero que gasten mucho en mí… me siento mal porque no sé como puedo pagárselos… no estoy acostumbrada—expliqué
—Puedes pagárnoslo... luego, pero no con dinero. —Sonrió y hombre, me puso los pelos de punta.
— ¿Entonces?—
—Ya verás. No te asustes por Dios, no vamos a hacerte ni a pedirte nada malo. —Aseguró sonriendo al ver mi cara de terror. La miré con ojos entrecerrados un minuto antes de asentir
—De acuerdo—
—No temas, yo la controlo y te protejo—Emmett me guiñó un ojo con complicidad y curvé mis labios.
Entonces Alice se alejó, en busca de marcos y regresó con unos cuantos.
—Aquí te traje algunos, estos son los más recientes—me tendió un par delgados y rojos con pequeñas piedrecillas brillantes. Hice un gesto de desagrado después de ponérmelos, la imagen que me devolvía el espejo no me gustaba. — ¡Se te ven muy bien!—Acotó la pelinegra aplaudiendo y negué con la cabeza.
—No me gustan. —Ella rodó los ojos y me tendió otros dorados y un poco más gruesos. Era extraño no usar los típicos anteojos negros y grandes. Me encontraba tan adecuada a ellos que ahora se me hacía extraño usar de otra clase.
Volteé un poco mi rostro en algunas direcciones y curvé los labios hacia abajo— No, tampoco estos—negué.
—Uhm… creo que podrían gustarte—dijo Emmett tendiéndome unos y los acepté. Eran lindos, un marco delgado negro y se veían cómodos. Me los probé y miré con detenimiento.
—Estos si me gustan—Mi cara se veía mucho más pequeña y al mismo tiempo proporcionada.
—A mí también, contrastan muy bien con su piel. Tienes talento hermanito ¿eh? —La pelinegra codeó al grandulón y éste le sonrió ampliamente
—Muchas gracias Emmett, estos son muy bonitos—le sonreí sinceramente y justo cuando creí poder ver el precio, Alice me los arrebató.
—Estos nos llevamos, y las lentillas, por favor—le dijo amablemente y le tendió los marcos recién elegidos junto a una tarjeta, luego se volteó y me dio una gran sonrisa
—Enseguida—respondió yéndose
— ¿Te gustaron? —Preguntó
—Eh, si… están hermosos. Muchas gracias—miré a ambos
—Por nada, solo hace falta que te recuperes y puedas andar para poner todo en marcha—no me dio tiempo a contestar nada, puesto que se fue en la misma dirección que el hombre
—A veces ella me asusta—dijo Emmett
—Lo sé. —Más tarde de haber pagado y que me pasaran mis nuevos anteojos mucho más delicados y femeninos que los de antes, Emmett me ayudó a caminar de regreso al coche.
— ¿Y ahora? —Preguntó Alice y antes de que pudiera decir algo comenzó a sonar mi móvil.
—Oh, disculpen—miré apenada mi celular y vi que la llamada era de mi padre— ¿Hola?—
— ¿Dónde estás? ¿No se suponía que volvías hoy?—Sonaba molesto
—Si, ya voy para la casa, ¿estás ahí? —
—No. Obviamente estoy trabajando, pero te quiero allí antes de las seis—sentenció y sin darme tiempo de decir algo me colgó. Guardé con un poco de enojo mi teléfono
—Debo volver a mi casa, lo siento—anuncié
—Ah ¿por qué?—Interrogó con un puchero la pelinegra
—Porque mi padre me ha dicho que debo estar en la casa a las seis—contesté masajeándome la sien
—Si es por eso, no tienes de que preocuparte porque son las cuatro recién y es hora de comer— explicó Emmett
—Pero…—
—Tú confía en nosotros porque estarás de regreso antes de las seis—me guiñaron un ojo y sin que pudiera alegar algo, ella arrancó y él se dedicó a hablar conmigo y entretenerme.
-o-
Finalmente comimos en un restaurant, donde la comida estaba deliciosa sobre todo para mí, que no había probado nada más que jaleas y platillos insípidos de hospital. Me reí un resto y logré olvidar lo de mi padre, al fin y al cabo hiciera lo que hiciera iba a estar enojado igual.
—Alice ya es tarde—anuncié
—No tanto ¿qué hora podría ser?—Preguntó despreocupada bebiendo de su bebida
—Er… ¿quizá las cinco cincuenta?—Dijo su hermano y por poco Alice escupió todo lo de su boca
— ¿¡Qué!? —Dejó la servilleta sobre la mesa y se apresuró en pedir la cuenta, sacando de su cartera atropelladamente unos billetes e iba a decir algo cuando ella habló—puta mierda, ¿por qué no me dijiste antes Emmett? Joder—exclamó enojada y me encogí ante sus palabras
—No me eches a mí la culpa y ten cuidado de tu lenguaje, Bella no está acostumbrada— se paró con estrepito de la mesa llamando la atención y obligó a su hermano a hacer lo mismo
—Lo siento Bella, no hay tiempo de que camines—encogiéndose de hombros apuró a Emmett para que me tomara en brazos. Yo estaba simplemente aturdida
—Pero…—
—Lo lamento. Ya es tarde— se excusó el grandulón llevándome en volandas hasta el coche, siendo el principal foco de atención. Me acomodé y antes de que pudiera terminar de hacerlo, Alice arrancó.
—Bella, para que sepas que no suelo andar con el reloj en la espalda, jamás me atraso—se excusó la pelinegra manejando como verdadera desquiciada, preferí ponerme el cinturón de seguridad digo, solo como mera precaución.
—Claro que no, a menos de que sea día de semana y debas ir al colegio, ahí si que te levantas a la hora—agregó irónicamente su hermano ganándose una mirada envenenada
—Eso no es culpa mía— veía como los coches pasaban rápidamente por nuestro lado
— ¿A cuánto vas?— Pregunté con voz vacilante y baja
—A… no lo sé, ¿eso qué importa Bella?—
—Es que estoy acostumbrada a seguir las leyes… mi padre es policía ¿recuerdas?—Me miró por el espejo retrovisor
—Tranquila, esto es una emergencia y… me gusta andar rápido, debes confiar en mí— sonrió guiñándome un ojo
—Eso si es cierto, la enana maneja de puta madre—agregó Emmett
—De acuerdo…—suspiré
—Llegarás a tiempo Bella—aseguró la pelinegra
—No te preocupes. Estará enojado de todos modos—me encogí de hombros
No dijeron nada y solo se dieron una mirada significativa entre ellos. El resto del camino fue en silencio y en menos de lo que esperé estuve frente a mi hogar.
—No es necesario que te bajes Emmett. Puedo caminar sola—abrí la puerta y puse el primer pie fuera y luego el segundo. Me tomó un poco de esfuerzo pararme sobre ambos pero finalmente lo conseguí, aunque eso no evitaba el dolor.
—Muchas gracias chicos, de veras. Por todo—les dije inclinándome en la ventanilla—y te agradezco de corazón que me hayas ido a ver mientras estuve en el hospital—le sonreí a Alice
—Cuando quieras Bella, solo procura no caerte seguido. Arruina mis planes—fruncí el ceño pero no dije nada y me alejé del coche
—Cuídate pequeña y haz reposo— me dijo tiernamente Emmett y asentí con una sonrisa. Prefería no decir "lo prometo" porque no sería así, debía hacer muchas cosas como para permitirme guardar reposo.
Esperé a que se fueran para suspirar y con dificultad caminar hasta mi hogar. Mordí mi labio inferior ante el repentino dolor de la pierna, aunque no me detuve hasta lograr llegar a la puerta.
Busqué las llaves con esfuerzo y respiré aliviada cuando pude abrir.
Apoyándome en la mano buena me fue posible entrar en mi casa y cerrar. Gemí quedamente al apoyarme contra la puerta. Todavía tenía un poco sensible la piel ante los roces, puesto que los cardenales aún no desaparecían del todo.
Dejé sobre la mesita de centro la bolsa con las lentillas y miré la estancia.
Era un completo desastre. Las cajas de pizza se amontaban por doquier igual que las botellas de cerveza vacías
Resoplé molesta
Mientras su única hija estaba en el hospital, ni siquiera fue capaz de dejar algo de comer o siquiera molestarse en ordenar un poco.
—Esto es demasiado—dije entre dientes sintiendo la rabia consumirme, aunque rápidamente ésta desapareció sustituida por la típica resignación. Resignación al desapego de mi padre.
Caminé con dificultad hacia la cocina para tomar un analgésico y posteriormente me dediqué a levantar las cosas del suelo y mesa. Todo esto con un gemido, hasta que la casa se vio mucho más aseada. Suspiré cuando me puse frente al lavaplatos para fregar la loza sucia.
Estiré mis miembros doloridos y continué con mi labor; casi sonriendo al acabar. Por fin todo estaba en orden y lavado. Dejé caer mi cuerpo en una silla y oculté la cara entre las manos intentando ahuyentar el dolor de cabeza. Ya eran más de las seis y Charlie todavía no aparecía. Un tanto enojada me levanté y busqué en el refrigerador cosas para preparar la cena.
Las fui dejando con más fuerza de la necesaria sobre la encimera y del mismo modo, preparé la comida. Sin dejar de fruncir el ceño la dejé en el horno y con enojo tomé un papel y un lápiz avisándole a mi padre que la cena estaba lista, el aseo también y que estaría en mi habitación, durmiendo.
Tomé mi bolsa y subí la escalera mucho más lento que una tortuga pero lo hice y lo hice sola, para mí eso era importante.
Por lo menos mi habitación seguía tal cual, solo la ventana se encontraba abierta y me apresuré en cerrarla para evitar el frío viento. Lo que si me llamó la atención, fue ver mi cama hecha, que lo recordara… no la había hecho antes de ir a la escuela ese día y mi padre no iba a hacerla así que no lo encontraba lógico. Me la quedé viendo un poco más hasta que encogí los hombros y me dejé caer sobre ella. Mis músculos lo agradecieron y más mi cabeza al ponerme una almohada en los ojos.
Gemí de gozo al acomodarme a gusto, jamás mi cama me había parecido tan amplia y cómoda.
Me quité los anteojos sin dejar de taparme la cara. Era agradable volver a algo conocido, me dije, después de dejar mis anteojos sin la necesidad de ver.
Mi habitación y la relación con Charlie era lo único que no había variado durante estos días, puesto que incluso yo había cambiado. Y algo me decía que seguiría siendo de este modo, y no solo se trataría de un cambio interno si no que externo… con Alice a mi lado, todo era posible y de cierto modo eso me aterraba porque no me encontraba cien por ciento segura de querer ser alguien diferente, no me quería convertir en esas chicas típicas y malas, yo quería seguir siendo esta Bella… aunque de cualquier modo debía reconocer que me gustaría cambiar ciertas cosas.
Me volteé en la cama, y retiré la almohada de mi cara para mirar el techo. Me gustaba pensar a veces, en cómo sería si me preocupara un poco más de mi imagen personal, cuidar mi cabello por ejemplo. Tomé un mechón y jugué con él en mi dedo. —No eres tan feo— dije en voz alta— Quizá podría peinarte con más cuidado y dejar de secarte tanto— suspiré dejándolo al cabo de unos segundos.
Ni siquiera con eso mi apariencia cambiaría. No, yo ni siquiera podría alardear de curvas o una delgadez bonita. Si bien tenía un pecho un poco prominente no era el pecho ideal. A los chicos les gustan los senos enormes y los tremendos traseros, como los de las porristas. Yo tenía lo propio pero jamás podría ser como ellas y sus cuerpos esbeltos y esculturales. Una de las razones era mi enorme torpeza conjunto a la falta de alguien que me alentara y apoyara en ello. Negué con la cabeza, volteando el rostro y colocando mi yeso estirado al igual que la pierna magullada, así me sentía mucho más cómoda.
Debía dejar de pensar tantas estupideces, me dije antes de sumirme en un sueño profundo y muy reparador después de haber ordenado tanto.
-o-
Me desperté con la boca seca y la cabeza zumbando, tardé unos segundos en ser capaz de ver y de inmediato alargué la mano para tomar mis lentes. Me sorprendía lo ligeros que se sentían en mis dedos, eran tan delgados que hasta miedo me daba romperlos.
Me los coloqué y luego miré la hora.
—No puede ser— gemí, eran las dos de la mañana y no se oía más que la lluvia repiquetear en el tejado y uno que otro ladrido lejano de perro. Me levanté con un quejido y medio cojeé hasta la puerta. No se escuchaba ningún ruido, bueno, aparte de los ronquidos de Charlie. Tensé los labios, ni siquiera cuando volvía a casa era capaz de preguntarme cómo me encontraba. Pues bien, si lo que quería era ser ignorado, lo tendría. Me limitaría a hacer las cosas y dejárselo por escrito, comería antes y luego él tendría que atenderse solo. Yo era su hija, no su empleada e inclusive me hallaba segura de que la trataría mejor que a mí.
Bajé las escaleras lentamente hacia la cocina y rebusqué en las ollas por algo de comer, lo único que hacía falta era que se lo hubiese comido todo. Sin embargo para mi gran alivio aún quedaba un poco de sopa. La calenté y más tarde me la comí. No podría tomar analgésicos si no me alimentaba bien y todo lo que deseaba era sentirme mejor, no peor.
Y mientras comía completamente sola, pensé en que en realidad, Alice tenía razón. Si, la tenía. Yo quería cambiar, ya estaba harta de ser siempre la ignorada y la rechazada, aunque tampoco es que me interesara formar parte de un grupo popular o algo, yo solo quería ser capaz de defenderme sola y no tener miedo ni reservas para decir lo que realmente pensaba. Y sabía perfectamente bien quien podría ayudarme, solo me tenía que recuperar y claro, ahorrar. Desde ahora mi nueva meta era ser alguien mejorado y más frío. Nada más de la chica tartamuda, cobarde y que todos se sentían con el derecho de pasar sobre ella, incluso mi padre y amigo.
Después de terminar mis reflexiones – y la sopa– dejé el plato y me tomé dos analgésicos. Carlisle me dijo que podía tomar cada ocho horas y seis si el dolor era mucho, yo ya me los había tomado por el día entero y no me importaba. Además, pensé subiendo dificultosamente la escalera, no era necesario que fuera a clases tan pronto. Ya había terminado la mayor cantidad de los finales – Bastante bien he de agregar –, también estaban entregados los trabajos y faltaba muy poco para que llegaran las vacaciones de primavera y si me decían algo, les mostraría los papeles médicos y bla blá. No había razón para preocuparse.
Así que eso hice, falté siete días de clases enteros, repitiendo casi la misma rutina, hacer las cosas y preparar cena y luego antes de que llegara Charlie escabullirme a mi habitación y no salir hasta el día siguiente cuando ya se había ido a trabajar. Solo Alice fue a verme una tarde porque estaba colapsada con los exámenes que debía y otros tantos que necesitaba para sacar adelante su promedio. Me ofrecí a ayudarle y después de mucho regañar aceptó, por esa razón es que la espero hoy que es sábado y un día sin clases.
—Hola Bella—saludó cuando le abrí la puerta
—Hola—me dio un abrazo corto y sonreí correspondiéndole.
—Eres tan amorosa al devolverme el abrazo, es la primera vez que lo haces—observó y luego le indiqué que podía pasar
—Necesitaba acostumbrarme ¿de acuerdo? Por lo general la gente no me abraza—dije cerrando la puerta una vez que estuvo dentro. Contempló la estancia para más tarde sonreírme
—Es una casa muy bonita—
—Uhm… ¿gracias? Eres una de las pocas personas que han venido así que no sé si cuenta de mucho…—reflexioné en voz alta
— ¿Quiénes más han venido? —Preguntó dejando sobre el sofá su bolso
—Uhm… ¿contándote a ti?—Ella asintió—solo dos, tú y Edward. Ya sabes, no soy una persona demasiado sociable—acomodé un mechón de mi cabello—podemos sentarnos aquí, ¿quieres algo de beber?—Inquirí caminando a la nevera
—Agua por favor— pidió antes de que pudiera decirle lo que tenía
—Claro—serví un vaso para ella y uno para mí. —Bien, ¿en qué específicamente necesitas más ayuda?—Me miró con expresión consternada
— ¿En realidad? En todo, soy pésima estudiante—solo le faltaba darse de golpes contra la mesa. Reí un poquito
—No puedes ser tan mala, recuerda que estabas en los animadores y necesitabas un promedio mínimo sobre seis y eso ya es bueno—apunté bebiendo agua
—Pero si lo comparas con el tuyo…—hice un gesto con la mano
—Eso es diferente y nunca te debes comparar con nadie, además yo tengo mucho tiempo disponible para estudiar, mientras que ustedes los animadores tienen que complementar estudio y prácticas. No sé cómo la hacen en realidad, yo no podría—reflexioné en voz alta
—Era animadora, ya no. Recuérdalo. Y en todo caso, tú te preocupas de tu casa, preparas la cena, alimentas a tu padre, vas de compras, limpias, lavas…—comenzó a numerar con sus dedos—y a pesar de eso, sigues teniendo excelentes calificaciones y oh, si, por cierto—buscó en su bolso y fruncí el ceño—tengo unos exámenes tuyos, el profesor los entregó ayer y yo me ofrecí para traértelos. —Me tendió unos papeles y los tomé con entusiasmo.
Sonreí satisfecha al ver solo dieces—jamás había visto tantos diez en mi vida. Estuve tentadísima de borrarles tu nombre y ponerles el mío para que mis padres creyeran que yo los había obtenido—me reí de su alocada idea
—Tus notas no son malas y ya, basta de hablar. Vamos a estudiar para ese examen de trigonometría—dije dejando a un lado mis pruebas
—En serio no quiero, odio los números—gimió recostando la cabeza
—Alice, los números forman parte importante de la vida de todo ser humano, siempre van a servirte de algo—levantó bruscamente su mirada a la mía y me miró con ojos entrecerrados
—Ah claro que iré por la vida diciendo ¡oh mira! Esa escalera tiene un ángulo de elevación igual sesenta ¿cómo podré calcular la altura de esa pared? ¡Pero claro! En vez de usar una huincha de medir como la gente normal, calcularé trigonométricamente que si tengo el cateto no sé qué, lo mejor es usar Tan de sesenta—habló gestualizando de forma exagerada y me reí de su cara y su puesta en escena
—No me malentiendas, pero me causas mucha gracia—dije tratando de contener mis risotadas
Sonrió
—Eso es lo de menos, si le causara gracia al profesor de trigonometría sería hermoso, pero lo único que le causaré será pena y ni siquiera tendrá piedad de mí, la vida es tan triste—se lamentó causándome más risa. Finalmente me calmé y respiré profundo
—Ya, tranquila, yo te ayudaré. En realidad no es tan difícil—me miró con una cara de por favor, ¿estás jodiéndome? —No te miento, se vuelve simple una vez que te sabes las razones trigonométricas de memoria—cambió su postura por una de completa atención
—Son seno, coseno y tangente, ¿no?—Asentí
—Si, pero también existen cosecante, secante y cotangente—su rostro decayó—por Dios Alice, no pongas esas caras. No son difíciles. Te lo digo en serio—ella pareció abatida pero asintió
—De acuerdo, tú eres la que sabe—se encogió de hombros y rodé los ojos
—Mira, la fórmula de seno es…—
—Cateto opuesto partido hipotenusa ¿cierto?—Asentí—la de coseno es cateto adyacente partido hipotenusa y la de tangente es cateto opuesto partido cateto adyacente ¿no?—Me miró expectante y sonreí
—Muy bien Alice, eso está excelente—respiró aliviada
—Pero las otras no me las sé… creo que falté a esa clase—se mordió el labio inferior y le resté importancia con un gesto de la mano
—Ya te sabes las fundamentales y las otras serán pan comido porque son las mismas pero al revés, es decir su valor recíproco—vi en su cara como el entendimiento se hacía espacio—entonces el valor recíproco de seno es cosecante y sería…—
—Hipotenusa partido cateto opuesto—dijo lentamente y del mismo modo apareció una gran sonrisa en su rostro
— ¡Muy bien! el de coseno sería… —
—Sería secante y es hipotenusa partido cateto adyacente y tangente sería cotangente y es cateto adyacente partido cateto opuesto ¡Ay qué feliz me siento! ¡Ya me lo sé!—Se agitó en la silla y me sentí complacida
—Ahora solo debes aplicarlo—asintió con entusiasmo. Por lo menos se encontraba más motivada y eso sirvió para que comprendiera el resto de la materia y los ejercicios. Resultó ser que era muy veloz y los sacaba casi de inmediato. Sin duda su mente era rápida y tan vivaz como ella misma.
—Uff, ya estoy cansada. Aprender es extenuante—se dejó caer en la silla resoplando por lo bajo. Miré de soslayo el reloj y me di cuenta de que habíamos estado casi tres horas estudiando y era hora de comer
— ¿Quieres comer conmigo?—Pregunté y ella abrió sus ojos
— ¡Claro que si! Muero de hambre pero creí que sería feo decírtelo, ya sabes… una falta de educación—se encogió de hombros y me levanté negando con la cabeza hacia el teléfono
—Si tienes hambre o sed o necesitas cualquier cosa me lo debes decir—hice una pausa— ¿te apetece comer pizza?—Asintió efusivamente y sonreí marcando el número
— ¿Y tu padre no viene a comer contigo?—Inquirió y sin despegar los ojos del teléfono le contesté
—Casi nunca come conmigo—procuré que mi tono fuera neutro
—Pues que mal por él, se pierde una gran compañía—la miré
—Es lindo de tu parte decirlo Alice, siempre creí que solo aburría a la gente. A mi padre le aburro—me reí sin humor
—Ush—fue todo lo que dijo cruzándose de brazos. Cuando cogieron mi llamada pedí una pizza familiar y unas coca colas— ¿Cómo sigue tu pierna?—Preguntó una vez que colgué
—Mucho mejor, casi no me duele al caminar—anduve sin cojear hasta la mesa— ¿Ves?—Era cierto, ya casi no me dolía. Claro que la marca del morado seguía ahí, pero no molestaba demasiado—y tampoco la cabeza. No veo la hora de que me saquen el yeso, me siento tan inútil—pensé en voz alta moviendo mi brazo
— ¿Entonces tu padre limpia?—Preguntó y logré dilucidar un rastro de ironía en su voz
—Pues…—Emmett me había dicho que guardara reposo y Alice seguramente me lo preguntaba por ese motivo
—No hace falta que respondas—negó con la cabeza y nos quedamos un poco en silencio—Bella, ¿ya recuerdas si alguien te empujó ese día?—Inquirió en tono confidente y la miré sopesando mis próximas palabras
—Bueno… no estoy segura de que me hayan empujado—negué—no, no creo que esa haya sido la verdadera intención de…—me quedé en silencio abruptamente y no pareció inmutarse
—De Tanya, ¿no es así?—Me miró con atención
—Yo nunca he…—
—Lo sé, lo sé. Pero el rumor ya corre en la escuela, creo que había alguien más ese día…aunque no la acusó directamente, sino que se limitó a plantar esa idea en la cabeza de los chicos—se encogió de hombros—pienso que todos lo creen, pero algunos lo niegan porque están de su lado y otros…otros solo lo ignoran. Nadie hace nada y eso me cabrea—tensó la mandíbula y suspiré
—Alice, hay que afrontarlo. No soy más que la nerd a nadie le interesa realmente—hablé con convicción, sin rastro de pena o alguna otra emoción
—Pues a mí si me importa y a los chicos también—señaló
—Ellos ni siquiera van en nuestra escuela—le resté importancia
—Deberías hacer algo. No puedes simplemente sentarte ahí y ver que todos te tratan como la mierda, tienes que defenderte y tratar de…—habló inspiradamente
—Lo sé. —Fue mi respuesta pero conseguí que se quedara en silencio—ya me harté. Quiero cambiar… de verdad necesito hacerlo, necesito dejar todo esto que sinceramente es una…una —busqué la palabra—una mierda—suspiré complacida al decirla—de andar sufriendo por gente que no vale la pena y dejar de permitir que todos jueguen conmigo. Ya ha sido suficiente, me he cansado—expliqué sin dejar de cruzar los brazos firmemente sobre el pecho. Observé su rostro sin expresión concreta.
—Vaya... pensé que tendría que jugar un poco con tu mente y cosas así… pero veo que ya estás decidida—habló con una media sonrisa— ¡Bella esas son excelentes noticias!—Exclamó haciéndome dar un salto de sorpresa.
— ¿Lo son?—Pregunté un poco vacilante
—Pues claro, con Rose ya tenemos todo planeado—y antes de que pudiera preguntarle de qué hablaba sonó la puerta y medio aturdida caminé hacia ella.
Recibí la pizza y busqué el dinero en mis vaqueros y más tarde cerré.
La dejé sobre la mesa y fui por unos platos. Luego me senté frente a Alice.
—Uh, pizza—retorció sus dedos antes de tomar un pedazo y darle un mordisco—Uhm tan putamente deliciosa—exclamó con los ojos cerrados y me reí un poco preparándome para morder mi trozo.
—Sip, es muy rica—murmuré después de haber tragado
—Como te decía—bebió coca cola—con Rose te vamos a ayudar. Necesitas un cambio querida Bella y no es que te esté queriendo insultar, nada de eso. —Aseguró al ver mi mirada—es solo que eres muy inocente y temes mucho—
—Ya no, en serio. —Asintió sin mucha convicción
—Entonces cuéntale al director quién te empujó—habló con voz desenfadada
—No, prefiero ocupar ese recuerdo. —Me miró confusa
— ¿Ocupar?—Sonreí
—Si, ya verás—está vez asintió un poco sorprendida
—Me gustaría saber qué tenías en mente para cambiar—preguntó tomando otro pedazo
—No lo sé, quiero cambiar un poco mi apariencia…no para agradarle a la gente, si no que para agradarme a mí misma. Estoy cansada de decirme al mirarme al espejo que no tengo remedio, siempre lo hay ¿no es así?—Me sonrió
—Eres muy bonita Bella, pero te escondes bajo esa ropa de hombre y en los anteojos. Sabes que es cierto—me callé.
—No tengo demasiada autoestima Alice, me desanimo con facilidad y siempre creo que me veo ridícula a la hora de cambiar mi vestuario. Necesito ayuda para esto—asintió
—La tendrás, eso ni lo dudes—sonreí tomando otro trozo de pizza después de beber mi bebida—creo que debemos juntarnos un día de estos con Rose para hablar e ir de compras, ella es especialista en estas cosas, las ama, se pasa todo el día viendo ese programa de modas y vestuarios, hasta a mí me agota salir de compras en su compañía—reí un poco
—Eso me gustaría verlo, te ves con tanta energía que no me lo creo— pareció suspirar
—Es que no has visto a Rose de compras, agota a cualquiera. Pero nadie duda de su buen gusto y ese don que tiene para encontrar el estilo perfecto para el resto—comió de su pizza
—Pues se ve muy bien todo el tiempo—le concedí la razón. No desconfiaba de las facultades de la rubia.
Terminamos la pizza entre conversaciones sobre ropa y posibles juntas para ir a comprar. Lo que tendría que hacerse cuando hubiera ahorrado suficiente.
—Bueno Bella, muchas gracias por la pizza y por haberme ayudado a estudiar—sonrió cuando la acompañé hasta la puerta
—Gracias por la compañía, en serio y…espero verte pronto—dije sinceramente
—Lo harás—me guiñó un ojo y se dio la vuelta para irse e iba a cerrar la puerta y de repente se volteó, provocándome un sobresalto—oh, si, lo olvidaba… a qué no adivinas quién me preguntó por ti—puso una cara de pícara que casi me hace estallar en carcajadas
— ¿El profesor de inglés? No le entregué un apunte—reflexioné
—Nop. ¿Quieres saber?—Alzó las cejas y asentí un tanto contrariada—Edward, él me preguntó cómo te encontrabas—crucé los brazos sobre el pecho tratando de controlar mi corazón y procuré mantener una expresión neutra
— ¿Oh, si?—Asintió
—No le dije nada, bueno nada es un poco exagerado. Le dije que si quería saber, debería preocuparse un poco más porque yo no soy una paloma mensajera ni su amiga… si, lo sé… soy un poco pesada con algunas personas—la miré boquiabierta
—Claro que no, me parece perfecto—sonreí
—Me alegra, pensé que podrías enfadarte—se encogió de hombros
—Nones—sonrió satisfecha
—Ahora si me puedo ir en paz. Nos veremos pronto Bella—y luego de darme un corto abrazo se fue saltando hacia su coche.
Sin duda Alice Masen era una chica especial.
Con un suspiro me devolví a la mesa y comencé a levantar las cosas de la comida, y entonces sonaron golpes en la puerta. Como acto reflejo miré alrededor tratando de localizar lo que Alice había olvidado y al no encontrar tal cosa fruncí el ceño. Acomodando los lentes en mi nariz caminé para abrir
— ¿Qué se te olvidó…?—Mis ojos se abrieron involuntariamente al ver al personaje frente a mí…
¡Hola! ¿Qué les pareció el cap? Vemos que Bella ya lo tiene decidido, quiere cambiar pero chicas, no será tan radical e inmediato porque como dice ahí, tiene que ahorrar y ya en el otro cap aparece… la Push, solo espero no se decepcionen jaja
En realidad las palabras son insuficientes para explicarles lo que sus reviews, sus favoritos y alertas provocan en mí… siendo sincera, nunca esperé tanto apoyo a esta historia y estoy simplemente anonadada y más contenta que no sé qué. De todo corazón les agradezco sus palabras alentadoras, amables y que dejen su opinión, es importante saber que están pensando de lo que pasa para saber como hacerlo después… ya he hecho bastantes cambios jaja pero son buenos, espero (: Así que muchas gracias a las hermosas chicas que me dejan su reviews, a las que agregan a sus favoritos y alertas este fanfic ¡Me hacen el día jaja! y nuevamente, espero no decepcionarlas… y oh! Sí, antes de que lo olvide (cabeza de pollo) lamento decepcionarte "Guest" pero no voy a convertir a Bella en una perra, y que sepas que aprecio tu opinión al igual que la del resto, es solo que no creo que sea necesario ;) y otra cosita más, con respecto a una duda de "Dreams Love Troubles" Creo que tienes razón, comenzaré a trabajar en un Edward POV para que sepan si realmente se da cuenta que está celoso… pero no puedo decirte en qué capítulo será todavía, debo revisar y luego les doy la información exacta ;)
Ahora si, no les doy más la lata y esperando que tengan una buena semana y no muy pesada, me despido hasta el viernes :P
Un abrazote enorme y muchas bendiciones
Chau chau
Pd: Perdónenme si se me pasó algún error ortográfico y/o de gramática… y chicas lamento si fue un poco escuálido el mensaje, pero ando con el reloj en la espalda D:
