sapphire97: Hhahahahhah XD. Hhahahahaha XD, ya veras lo que pasará ;). Hahahahahhaha ya la sigo :3


No podía negarlo, abril había sido uno de los mejores meses que había vivido en mucho tiempo. Me la pasaba todas las noches en la habitación de Sev, y a veces él en las mías, mientras las tardes en la que ninguno tenía nada que hacer, no la pasábamos hablando en su despacho mientras corregíamos los deberes de nuestros alumnos.

Pero como todo buen comienzo tiene su final, el nuestro llegó…

La mañana del tercer día de la primera semana de mayo, se había anunciado que había atrapado al "asesino" Sirius Black, y que este sería llevado a recibir el beso del dementor esta noche. Lo peor no fue esto, sino que quien lo había entregado había sido Snape.

— ¡¿Por qué demonios lo entregaste?! —grité al entrar a su despacho con el rostro empapado.

— ¿Qué ocurre? —preguntó al parecer sin captar la pregunta.

— Mi hermano, lo entregaste, el único hermano que me queda, y tú lo entregas para que sea besado por dementor— dije sin evitar sollozar.

— Era mi deber, es buscado por el ministerio…—soltó neutralmente sorprendiéndome sus palabras.

— Yo igual, mi cabeza vale más que la de él, y aun así no te veo entregándome a él…—dije secando mi rostro, intentando no volver a llorar delante de él—. Me entregaré a cambio de él, diré la verdad…—solté sin pensar, dando la vuelta para irme, pero antes de llegara a la puerta, sentí como sostenía mi mano desde detrás de mí.

— No te entregues— dijo a mi oído—. Solo buscarás que lo maten a ambos…—soltó casi sonando dolido.

— Prefiero morir que vivir sin familia…—solté con desprecio antes de salir corriendo de allí.

No sabía por dónde empezar, ni por donde terminar. Pero al parecer mi cuerpo sí, porque sin darme cuenta había llegado al frente del despacho de Dumbledore. Y luego de pronunciar "chocolates de limón", las gárgolas se movieron y subí hasta allá.

— Quiero entregarme a cambio de la libertad de mi hermano— le dije a Dumbledore al verlo sentado solo detrás de sus escritorio.

— ¿Sacrificarías tu libertad por tu hermano? —preguntó sin creérselo.

— Hasta mi vida— respondí sin inmutarme.

— No será necesario, ya estoy encargándome de ello…

— ¿Qué? —pregunté sin entenderle.

—Sé que Sirius es inocente— respondió sin esperármelo—. Pero quiero algo a cambio de liberar a tu hermano…—soltó de golpe, mientas notaba que ninguno de directores en los retratos estaba. La conversación que teníamos solo la sabríamos ambos.

— Lo que quiera— respondí sin dudar.

— ¿Qué está dispuesta a darme? —preguntó mirándome con suma curiosidad, por lo que sonreí. Sabía que quería, por lo que suspiré antes de responder.

— Lo dejaré ver mi mente, todos mis recuerdos, todo lo que quiera saber, solo por favor salva a mi hermanito…—supliqué casi a punto de llorar.

— ¿Tanto te importa? —preguntó sorprendido antes de yo asentir y sentarme delante de su escritorio.

— Vea lo que crea necesario…—solté relajándome antes de él verme a los ojos y apuntarme con su varita.

—Legeremens —pronunció antes de entrar a mi mente…

Primero fueron los recuerdos de mi infancia, los cuales pasó rápidamente. Luego la primera vez que vi a Tom. Y lo siguientes fueron más importantes. La primera vez que me entregué a él. La primera vez que me dijo que me amaba. Los ocho años de servicios que le di a Tom, torturando y asesinando tanto magos como muggles…

Sin creer que seguiría, comenzó a ver cuando fingí mi muerte y los siete años que dediqué a ayudar a magos y muggles a través del mundo hasta que me topé con Flamel. Y finalmente, llegó al recuerdo de la vez que estuve con Severus por lo que lo detuve de golpe.

—Ha visto suficiente…—solté respirando con dificultad, mientras el barbón me miraba extrañado—. Supongo que vio suficiente—dije levantándome de la silla, pero con un solo movimiento de su varita me hizo sentarme de nuevo.

— ¿Tom te amó?, creí que él no sentía amor por nadie…—soltó él sin creérselo.

—Yo también, aunque siempre he creído que era más obsesión que otra cosa…—dije encogiéndome de hombros.

— Y realmente lo dejaste por Regulus…—agregó como si aun no creyera aquello, pero igual asentí—. Podrías ser más útil de lo que creí…

— No voy a luchar contra él— solté sin miedo haciendo que me viera extrañado—. Cree que estoy muerta, si sabe que no es así, me matará en cuanto me vez— aclaré con miedo a pensar en verlo de nuevo.

— No te preocupes, eso lo sé perfectamente— dijo aliviándome un poco—. Pero aun así, sabes cómo piensa, sabes cómo actúan los mortífagos, podríamos anticipar sus movimientos en cuanto él vuelva…

— Sí puedo, sí señor— afirmé—. Ayudaré en lo que haga falta, quiero recompensar lo que he hecho, y sé que solo lo haré si Voldemort muere…— agregué antes de él asentir y sonreírme de repente.

— Y debería hacer las paces con Severus…—soltó de forma divertida haciéndome sonrojarme al saber que había visto esos recuerdos.

— Si no necesita nada de mi profesor, es mejor que me vaya…—solté levantándome de la silla y él reír.

— La mantendré al tanto de algunas cosas que harás este año—dijo poniéndose serio de nuevo por lo que asentí antes de salir de su despacho para luego buscar a Lupin, tal vez él sabría algo de Sirius…

Tal como esperaba, estaba en su despacho, aunque en vez de estar preparando otra clase, se encontraba recogiendo sus cosas…

— ¿Qué haces? —pregunté extrañada.

— Me voy, Snape reveló que soy un hombre lobo, por lo que decidí demitir…—respondió enfureciéndome más aun de lo que ya estaba.

— Ya me va a escuchar— solté furiosa—. No mejor lo mato ahora mismo, primero Sirius y ahora tú…— continué devolviéndome hacía la puerta.

— No vale la pena Hydra, mejor ayúdame a terminar de empacar— dijo serenamente—. Sabía que al final se sabría…—soltó de la nada.

— Tal vez, pero si no fuera por el murciélago ese no hubiera sido de ese modo— solté con rabia mientras comenzaba a ayudarle a empacar—. ¿Has sabido algo de mi hermano?

— ¿No te has enterado? —preguntó extrañado—. Hace unos minutos Fugde estaba furioso, al parecer escapó— soltó haciéndome sonreír de felicidad antes de saltar a abrazarlo—. Creí que habías tenido algo que ver, pero ya veo que no…—dijo sin aun yo soltarlo.

—Estaba en el despacho de Dumbledore, hace poco me enteré que lo habían atrapado…—aclaré soltándolo—. Pero ya veo que mi hermanito no necesita ayuda para escaparse…—solté riendo antes de terminar de ayudarle a guardar sus últimas cosas en sus maletas—. Por cierto, ¿A dónde irás ahora? —pregunté de repente cambiando de tema.

— No lo sé, con mi condición se me hace algo difícil conseguir trabajo, pero ya me las apañaré…—respondió notándose algo preocupado.

— Si no tienes donde quedarte, puedo hacerte lugar en mi casa…—solté sonriéndole, antes de tomar uno de sus plumas que estaban aun en el escritorio y un trozo de pergamino, antes de escribirle mi dirección—. Estaré todo el verano allí, y puedes quedarte a cuidarla el próximo año escolar cuando vuelva a Hogwarts…

— Lo tendré en cuenta Hydra, y gracias…—soltó sonriéndome al tomar el trozo de pergamino—. Por cierto, supongo que ya terminaste con Snape…—dijo cambiando el tema de repente.

— No salíamos Remus, y lo sabes, pero básicamente sí, no le perdonaré que haya entregado a mi hermano…—respondí sin expresión en mi rostro antes de escuchar que alguien entrara al despacho. Eran Hermione y Harry, por lo que sonreí a Lupin—. Parece que tienes más visitas, es mejor si los dejo solos…—le dije solo para que él pudiera escucharme, mientras los chicos caminaban hacía nosotros.

— Sí, aunque tal vez deberías agradecerle a Harry, él liberó a Sirius…—soltó en voz baja haciéndome sonreír, y sin hacer pregunta fui hacía donde Harry.

— Gracias— le dije sonriéndole sin él entenderme—. Creo que nadie nos ha presentado…

— Es Hydra Black, la profesora de pociones…—soltó Hermione al lado de su amigos por lo que asentí antes de sonreír.

— Hermana mayor de Sirius— aclaré sorprendiéndolo a ambos—. Así que gracias, tal vez el año próximo pueda contarte más cosas sobre él y tu padre…—solté sonriendo antes de salir del despacho, dejándolo con seguro ciento de preguntas, pero aun no estaba preparada para hablar con mi hermano con alguien…

Sin nada mejor que hacer, volví a mi habitación a descansar y prepararme para el resto de año que aun no acababa. Aunque esta semana ya había examinado a los de primero y segundo, no podía irme hasta que se entregara la copa de las casa, entonces ahí si podía largarme por tres largos meses de aquí. Tal vez menos si al barbón se le ocurría mandarme a alguna misión.

Sumida en mis pensamientos, entré a mi habitación luego de pronunciar la contraseña, encontrándome con una mala sorpresa.

— Largo— solté sin inmutarme—. Debí cambiar la contraseña…—dije más para mí misma notando que no se movía de mi sofá.

— Tenemos que hablar— soltó él seriamente—. Solo hice lo que tenía que hacer…

— ¿Revelar el secreto de Lupin también era algo que "tenias que hacer"? —pregunté furiosa—. ¡Por tu culpa tuvo que irse, y quien sabe cuándo podrá conseguir un trabajo decente!— le reclamé.

— Por su culpa Black escapó, es un…—soltó antes de yo alzar mi varita hacía él.

— Es un hombre inculpado, muy injustamente— le interrumpí con furia—. Es inocente, él no tuvo que ver con que mataran a James y Lily, y mucho menos con el asesinato de aquellos Muggles…

— ¿Cómo estás tan segura?, ¿Qué pruebas tienes?

— Porque yo estuve cuando se le dijo al señor tenebroso el paradero de ellos— respondí con rabia—. Desaparecí tan solo días antes de su asesinato, fue Peter— solté algo que había guardado para mí durante años—. Se lo dijo delante de mí, aunque en ese entonces no me importaba…

— ¿Los Potter iban a morir y tú lo sabías? —preguntó sin creérselo.

— No sabes cuánto me arrepiento de no haber hecho nada…—solté suspirando—. Así que por lo que sé que mi hermano es inocente, él no es como yo…—agregué antes de abrir la puerta para que se fuera—. Y si no tienes más que agregar, lárgate de mi habitación— dije sin él aun inmutarse.

— Pudiste haber prevenido que hayan muerto…

—Sí, y la muerte de casi una centena de magos en mis manos…—solté con suma ironía—. Ambos sabemos que mis manos no están precisamente limpias, al igual que las tuyas, así que no necesito que me recuerden mis errores— dije sin expresión esperando aun en la puerta para que se marchara. Y al parecer lo iba hacer ya que al fin se levantó de mi sofá para luego caminar hacia mí.

— No lo hago— dijo al llegar a estar frente de mí a pocos centímetros de mí—. Te debo una disculpas…—soltó llevando su mano a mi rostro para luego acariciarlo, como tantas veces lo había hecho—. No tenía ni idea de la verdad…

— Lo sé, tal vez te perdone eso, pero no que hayas delatado a Remus…—solté apartando su mano de mi rostro—. Eso fue infantil, ¿acaso fue una venganza personal? —Pregunté pero él no respondió contestando a mi pregunta—. Eso creí, buenas noches Snape.

— ¿Tengo oportunidad de recuperarte? —preguntó sin moverse.

— Nunca me tuviste— respondí con frialdad—. Pero si esto responde tu pregunta, tienes un año completo cuando comiencen las clases, después de todo, eres un gran amante…—solté mordiéndome el labio inferior, antes de él besarme de pronto y terminar saliendo de mi habitación, dejándome con una sonrisa tonta en el rostro, la cual borré rápidamente.

No podía enamorarme, y menos de él. Sabía que mis días estaban contados, y no pienso llevarme a nadie conmigo cuando muera…