Capítulo 9: Rubios, pelirrojos y morenos

Sakura despertó en el momento en que la puerta de casa se cerraba. Le costó un poco ubicarse, pues la cabeza le daba vueltas a causa del alcohol e interrumpir el sueño. Aunque ya sabía que no encontraría a nadie, se giró sobre sí misma para encarar, de nuevo, su soledad: Naruto se había marchado. Las sábanas aún estaban calientes, por lo que no haría mucho que se había ido.
Sakura se incorporó y se apoyó en el cabecero de la cama. Unos pasos subiendo las escaleras le confirmó que era su madre la que acababa de llegar. ¿Se habrían encontrado por la calle?

En otras circunstancias, habría corrido enfadada a interrogar a su madre sobre su cita nocturna con quién sabe quién, pero lo único que quería era volver a dormir y alejarse de la realidad. Miró el reloj, solo habían pasado dos horas desde que subieran al dormitorio y sin embargo había tenido el sueño más reparador en varios meses.

En aquella ocasión no habían hecho el amor, Naruto la había acompañado a su cama y ambos se habían acostado en ella. Hasta el momento en que la pelirrosa por fin se quedó dormida, el muchacho había estado abrazándola y llenándola de caricias, inundándola del amor y de la calidez que tanto necesitaba; estaba segura de que después de abandonarse al sueño él habría continuado así, hasta que finalmente decidió marcharse. Sakura estaba enormemente agradecida, jamás pensó que Naruto la ayudaría de aquella manera, cuando estaba con él todo era… confortable. Los besos que ambos compartían eran dulces, fáciles, tranquilos… tan diferente de los momentos que había vivido con Sasuke.

La puerta se abrió en silencio y la figura de su madre apareció en el umbral.
-¿Todavía estás despierta? –preguntó en un susurro. ¿Por qué hablaba en susurros si solo estaban ellas dos y ambas estaban despiertas?

-Creí que llegarías temprano, son las tres de la mañana.

-Me retrasé más de lo que esperaba, el asunto se volvió delicado.

-¿Itachi tuvo un gatillazo? – Preguntó mordaz. Bendito whisky…

-¡Sakura! No vuelvas a hablarme así, soy tu madre y no te lo consiento.

-Que seas mi madre no quita… que seas una puta. –Mejor no terminar esa frase.

-Ya hablaremos mañana tú y yo, buenas noches.

Adiós a todo el bienestar conseguido. Sabía que su madre había tenido una cita con el Uchiha, a pesar de que Sasuke había dicho que trabajaba esa noche. Iba demasiado arreglada en comparación a cuando salía con sus amigas, y la pelirrosa no era tonta, nadie venía a esas horas de una cita de trabajo.

-Ojalá estuvieras aquí ahora…

*

El autobús se retrasaba más de lo normal para ser domingo. La parada estaba abarrotada y eso que se dirigía hacia las afueras. Sakura estaba de pié la última en la cola, consciente de que tendría que ir todo el camino sin sentarse. Tenía pensado haber realizado la visita a Temari por la tarde, pero dada la pelea que había tenido en casa mejor adelantarla y esperar a que su madre (y ella) se tranquilizaran; y es que no era para menos: Haruka no había olvidado las palabras de su hija y, además, había visto la botella de whisky en el cubo de basura.

Durante el viaje fue pensando cómo enfocaría las conversaciones hacia lo que estaba viviendo sin revelar más de la cuenta, Temari era una de sus mejores amigas y las más madura de todas, pero Sakura no tenía muy claro si, sabiéndolo todo, podría verla con los mismos ojos.

Después de cuarenta minutos de recorrido, al fin llegó al campus universitario, era realmente grande, aunque dado el día que era estaba igual de vacío. Nunca antes había estado allí y mientras caminaba hacia el apartamento de Temari se planteó su futuro, quería ir a la universidad, aunque aún no sabía qué estudiaría.

-Y solo me queda un año para pensarlo…

El edificio en el que Temari vivía con sus otras dos compañeras de piso no era precisamente nuevo, pero la verdad no estaba mal. Subió al cuarto piso y llamó al timbre. Después de varios minutos, la rubia abrió la puerta completamente despeinada y con cara de acabar de despertar.

-¿Sakura? ¿Qué haces aquí? Pensaba que habíamos quedado por la tarde.

-Lo sé pero he tenido una pelea con mi madre y bueno… -dijo mientras su amiga se desperezaba y la dejaba pasar.

-¿Quieres algo para desayunar? –dijo la muchacha mientras rebuscaba en la cocina.

-Ya he desayunado gracias.

-Hump, como quieras. Y bien, ¿qué es eso tan importante de lo que querías hablar? Cuando anoche vi tu sms me preocupé un poco la verdad, sobre todo porque me lo enviaste a las cuatro de la mañana.

-Es… complicado la verdad.

-Espero que no tenga nada que ver con ese maldito pelirrojo otra vez. –Sakura sonrió con tristeza. –¡Bendita paciencia! –Dijo la rubia mientras cargaba con una bandeja hacia al salón.

-¿Dónde está Ten-Ten y tu otra compañera? –Sakura la siguió.

-Pues ambas se han quedado a dormir esta noche en casa de Neji y Lee, ayer tuvimos una fiesta allí y no estaban en condiciones de volver por su propio pié. Yo me vine porque hoy es día en que el casero se pasa a por el alquiler, aunque espero que venga por la tarde.

-¿Qué tal le va con Neji?

-Bien, bien, ya sabes, insoportablemente acaramelados, no llevan ni un mes juntos, espero que se les pase pronto esa etapa porque es realmente incómodo estar cerca de ellos.

-Quien lo diría, conociendo a Neji.

Continuaron poniéndose al día, aunque quien realmente hablaba era Temari: le contó sobre las clases en la universidad, sus compañeros, el día a día siendo independiente, las fiestas a las que iban y a las que insistió una y otra vez para que sus viejas amigas se apuntaran. No paró hasta que Sakura le prometió que irían a la siguiente. Tras conocer las novedades desde la última vez que se vieron, Temari insistió en saber aquello que había llevado a Sakura hasta allí.

-Temari dime una cosa, ¿alguna vez has sentido algo por alguien que no deberías? –Temari la miró con sorpresa y no contestó enseguida. Se tomó su tiempo para analizar la respuesta, mirando de arriba abajo a su pelirrosa amiga. Finalmente frunció el ceño.

-Exactamente, ¿de quién te has enamorado?

Eso sorprendió a Sakura, nunca se lo había planteado. Desde luego, enamorada no estaba, eso lo tenía claro, estaba sintiendo algo por alguien pero… era muy confuso porque no era como se suponía que debía ser: no tenía mariposas en el estómago al verle, no sentía un cosquilleo cuando él le acariciaba el rostro, no pensaba a cada momento en esa persona…

-¿Sakura? ¿Me estás escuchando?

-No me he enamorado de nadie, creo que ni siquiera me gusta ¿sabes? Es algo… diferente. Es como… como si le necesitara, pero no de la forma convencional.

-Espera, espera, espera, me estoy liando. Si le necesitas es porque te gusta, y ¿por qué no deberías enamorarte de él? ¿Es algún psicópata?

-No, es peor, mucho peor… ya le gusta a otra persona.

-Uf… mal asunto. ¿La conoces? –Sakura levantó una ceja sin comprender –A la chica, ¿la conoces? Bueno no importa, la verdad te digo una cosa, me alegro mucho de que tengas a alguien en mente que no sea cierto pelirrojo, ''si no puedes olvidarle por ti misma, entonces deja que alguien te ayude a hacerlo. El mejor remedio contra el amor es… el propio amor'' ¿recuerdas? –Temari se levantó de la silla para abrazar a la pelirrosa. –Estoy muy contenta por ti, de verdad que me alegro muchísimo, es lo que necesitabas.

-No, no lo entiendes. No me gusta, pero cuando estoy con él… es como si todo fuera más fácil, como si pudiera volver a todo antes de Sasori, no sé. Es algo difícil de explicar.

-Joder Sakura, acabo de levantarme, todo esto supera mi cabeza en plena resaca. De verdad, no entiendo nada. Bueno, y en estos momentos ¿qué tipo de relación tienes con él?

-Pues… -Sakura se sonrojó –él me cuida, me prometió que me ayudaría a superar todo esto.

-Espera, ¿qué? ¿Te dijo qué?

-Le conté… lo mío con Sasori, le dije todo lo que ha supuesto para mí que rompiéramos y… le dije que estar con él es lo mismo que estar con… Sasori.

-Joder… o ese chico es masoquista o te quiere de verdad.

-Si… eso parece, y conmigo no hará más que sufrir, me siento mal por eso, y también por la chica que está enamorada realmente de él. Ninguno de los dos se merece esto.

-Tranquila cariño, tú has sufrido demasiado tiempo, ahora tienes que ser egoísta y preocuparte solo y exclusivamente por ti. Me parece bien que salgas con ese chico tan encantador y aunque no sientas un cosquilleo eléctrico cuando te mira o te derritas cuando te besa… el roce hace el cariño. Date tiempo.

-Hay algo más, es… otro chico. Tampoco puedo quitármelo de la cabeza, aparece su imagen cuando menos lo espero y, aunque es un auténtico cabronazo, siempre que lo he necesitado ha estado ahí. Pero con él no siento la calidez que siento con Na… con el otro. Además a ambos nos ha pasado cosas desagradables por culpa de personas cercanas y…

El rostro de Temari podría haber sido realmente cómico en otra situación, incluso la situación podría haber sido divertida si no fuera por lo que realmente estaba sufriendo, y lo que vendría.

-Sakura te dije que un amor… no hacía falta que buscaras a dos... en fin. ¿Alguna chica está enamorada es este también?

-Em… unas cuantas creo, es un chico bastante popular.

-Otro popular, vaya. Bueno, si quieres saber mi opinión… haz una prueba, Podrías tener una cita con cada uno y averiguar con cual te sientes mejor, más cómoda, quien te atrae más, cual hace que te derritas por sus huesos.
«Pase lo que pase, quiero que sepas algo: los sentimientos es algo que no puedes controlar, no importa que tu mente piense que esa persona no te conviene, o que ya hay otra chica que muere por él, aunque sea tu mejor amiga, los sentimientos es algo que nadie maneja y no debes sentirte mal por tenerlos.

*

Sakura caminaba pensativa por la calle de camino a casa. Temari le había hecho sentirse un poco mejor, al menos el sentimiento de culpabilidad había desaparecido un poco: bien es verdad que ella no sabía que el ''chico encantador'' era Naruto, el primer y único amor de Hinata, ni que se habían acostado juntos, o que el otro en cuestión era Sasuke Uchiha, cuyo hermano hacía casi un año que era el amante de su madre. Pero había conseguido aliviar un poco su pesar.

Una parte bastante oscura de su mente le gritaba que no estaba haciendo nada malo, porque no estaba enamorada de Naruto, no sentía nada por él y el chico la había aceptado sin que nadie le obligara. Además, Hinata llevaba mucho tiempo enamorada de él, era cierto, pero el rubio jamás se había fijado en ella y, por esa regla de tres… Naruto llevaba mucho tiempo enamorado de la propia Sakura (cinco años había declarado él), y ahora por fin formaba parte importante de la pelirrosa.

-¿Esta es la vida de una chica cualquiera? –se preguntó.

Debía cambiar. Su vida debía dar un giro radical, no más lamentaciones, no más llanto ni dolor, no más compadecerse de sí misma. Tomaría las riendas de su vida otra vez, tenía diecisiete años, tenía que salir, disfrutar de la vida, ya tendría tiempo para sufrir en el futuro. Sería difícil, pero lo intentaría… ahora sabía que no estaba sola.

-Está bien, lo haré. ¡Seré una nueva Sakura! –gritó con una amplia sonrisa.

-Al menos podrías ser una menos escandalosa, estúpida. –Sakura se giró avergonzada para encontrarse de frente con Sasuke. El muchacho caminaba justo a dos pasos de ella y no se había dado cuenta, tan metida en sus pensamientos como estaba.

-¿Qué haces siguiéndome?

-¿Siguiéndote? Vivimos en la misma calle que yo recuerde –dijo mordaz –tu casa está en frente de la mía, para más detalle.

Sakura respiró hondo. No perdería los nervios, quizás sería un buen momento para empezar a cambiar, mejorar ligeramente la relación con su vecino. Ayer prácticamente echó a Sasuke de su casa para quedarse a solas con Naruto, así que su mal humor (por otra parte tan frecuente) era comprensible. Sin embargo, cuando el joven clavó su mirada azabache en sus ojos verdes, sintió un leve cosquilleo en el estómago.

-Está bien, no he dicho nada.

Continuaron caminando uno al lado del otro, guardando las distancias y sin hablar. Sus casas estaban todavía a unos diez minutos y el silencio comenzaba a ser demasiado incómodo.

-¿Averiguaste dónde fue tu madre anoche? –preguntó el moreno al cabo del tiempo. Con las manos en los bolsillos y aquella actitud tan fría Sakura se preguntó si realmente le importaba aquel asunto.

-No me lo ha dicho, lo único de lo que me ha hablado esta mañana es de lo que me pasará la próxima vez que me beba una botella de whisky… -¡Mierda! No debería haber hablado de eso.

Sasuke la miró con frialdad y apretó el paso, dejándola atrás. Si aquel había sido el intento del muchacho por entablar una conversación, Sakura acababa de meterlo en un cohete y mandarlo a la Luna.

-¡Espera Sasuke! –Corrió un poco detrás de él –Me dijiste que tu hermano ayer trabajaba ¿no? Así que no pudo estar con él.

-Itachi trabaja en un bar de copas –respondió con voz de ultratumba- así que, por el atuendo de tu madre, es bastante probable que estuviera con él. –Ni siquiera se giró o paró para mirarla.

¡Joder! Si quería seguir el consejo de Temari y poner las cosas en orden con sus sentimientos tenía que hacer algo. En un gesto involuntario, tomó al muchacho del brazo y le detuvo, él se deshizo de su mano de un fuerte movimiento.

-No me toques

-¿Por qué estás tan enfadado? Creí que después de todo podríamos llevarnos mejor. Me dijiste que no eras un monstru…

-No termines esa frase o lo lamentarás. –Dijo el muchacho en un susurro peligroso.

-Solo quería que nos conociéramos mejor –insistió la pelirrosa a la desesperada –mira mi amiga nos ha invitado a una fiesta universitaria la próxima semana, ¿por qué no vienes también? Estarán Shikamaru, Kiba, Ino…

-¿Pretendes que vaya a una fiesta con tus amigos? ¿Con el imbécil de Naruto? –Preguntó irónico –Vete a la mierda Sakura.

Cuando se giró para contemplar a la muchacha se dio cuenta que ésta ya no le prestaba atención. Habían llegado a la calle en la que vivían, estaban a unos pocos metros de sus respectivas casas y, frente a la puerta de la pelirrosa, un muchacho pelirrojo observaba la fachada de la casa con atención. Los ojos de Sakura se habían abierto no solo por la sorpresa, sino también por el terror, Sasuke incluso pudo ver como palidecía y comenzaba a respirar con dificultad.

Justo en el momento en que Sakura dio un paso atrás (quizás para salir huyendo) el muchacho se giró y vio a ambos. Fue un momento realmente extraño, Sasuke se sentía totalmente confundido, no podía entender qué había causado tal conmoción en la muchacha; mientras, comenzó a caminar lentamente hasta ellos.

-No… no, por favor… no… no… -era lo único que Sakura podía pensar. Estaba tan bloqueada que no pudo diferenciar realmente quién era aquel joven hasta que estuvo frente a ella. No era Sasori. Era Gaara.

-Mi primo me ha dado esto para ti –dijo con aquella voz tan carente de vida. Ante la muchacha, tendía un sobre con lo que debía ser una carta en su interior. Sakura continuaba mirando aquellos ojos azules, intentando convencerse de que no era quien creyó en un primer momento, pero el parecido entre ambos la bloqueaba y la hacía sentirse a punto del desmayo.

-Lárgate –dijo Sasuke peligrosamente mientras cogía la carta de un violento movimiento. Gaara clavó aquellos ojos tan peculiares en él, pero no se movió ni se inmutó ante la evidente amenaza del moreno.

-Sasuke Uchiha.

Tras estar un instante en una especie de duelo de miradas, el pelirrojo dio media vuelta y se marchó.

-Oye tú, ¿estás bien? –preguntó Sasuke mientras zarandeaba ligeramente a Sakura. Solo entonces la joven pareció reaccionar, parpadeó varias veces y respiró intensamente, parecía que había contenido el aire mientras Gaara había estado frente a ella.

-Ese… era Gaara ¿verdad? –preguntó con un hilo de voz.

-¿Qué pasa, ahora no te funciona la vista además del cerebro? Claro que era Gaara.

La muchacha asintió despacio y anduvo lentamente hacia la puerta de su casa, donde momentos antes había estado el pelirrojo. Sasuke la siguió, no muy convencido de que consiguiera llegar sin desmayarse. Cuando llegó, se giró hacia el muchacho y sonrió confundida.

-Estoy bien, estoy bien… ya no me afecta, no me afecta.

-Quién lo diría.

-¿Qué es eso? –preguntó ella dirigiéndose al sobre que tenía Sasuke en la mano. Él se lo tendió para que pudiera cogerlo.

-Una carta de Sasori –La letra en el sobre no dejaba duda de ello: una caligrafía elegante imprimía en el sobre el nombre de Sakura, la muchacha la reconoció al instante. El dolor estaba a tan solo un paso del volver, tenía que hacer algo rápido, necesitaba… necesitaba a Naruto.

-Iré –dijo una fría voz sacándola de sus pensamientos –iré contigo a esa fiesta.