El final ya esta muy cerca. Debo decir que esta historia me ha traido buenos ratos y los personajes acabaron siendo mas complejos y ademas mas numerosos de lo que tenia en mente originalmente, por eso de nuevo me disculpo por haber dejado el fic detenido por tanto tiempo luego del cuarto capitulo. Espero este les guste y se queden hasta el ultimo, que seguramente sera el epilogo. Estara publicado en unos dias, asi que estense atentos, nos vemos y disfruten ;)
Todos lograron llegar en poco tiempo a Ciudad Limite gracias a la velocidad del auto de la Mascara, lo que era un alivio, ya que apenas ahí se encargaron de llevar a Elizabeth y a ambos niños al hospital, porque un parto de mellizos en esas condiciones de tanto estrés necesitaba que luego se examinara bien, más que nada para que los doctores vieran si tanto la chica como sus pequeños estaban bien.
Peggy y Raymond, seguidos por Milo, cargaron entre ambos a los bebés, mientras que la Mascara solo le sonrió a la chica y la cargo en los brazos, estilo nupcial, para poderla llevar hasta la puerta para que ahí pudieran darle una habitación.
Raymond, cargando a su sobrina, noto la escena, y no pudo evitar soltar una risa no muy disimulada al ver a su hermana en brazos del padre de sus dos hijos recién nacidos. Peggy lo escucho y quiso ver qué pasaba.
Peggy (cargando al niño): ¿Qué es tan gracioso?
Raymond: Nada, es solo que al verlos a los dos así me recuerdan a una pareja de recién casados
Elizabeth (algo sonrojada): ¡Raymond!
La Mascara se lo tomo como algo de lo cual sentirse orgulloso y no pudo evitar sonreír ante el comentario, aunque se le vino a la mente lo que Stanley diría si de pronto se encontraba a si mismo casado con Elizabeth. Usualmente lo que el pensara no le preocupaba mucho, pero esta vez seguramente lanzaría la máscara al sol, ya que después de todo lo que había ocurrido desde aquella noche y todos los problemas con los villanos, seguramente el dueño de la reliquia no necesitaba mucho para finalmente deshacerse de ella.
Cuando todos se disponían a entrar, una chica iba camino al hospital junto a su esposo. Se podía ver claramente que estaba embarazada, y que estaba casi de término. Se dio cuenta de quienes querían entrar también al hospital y decidió acercarse con cuidado al chico con la niña en brazos. Se puso detrás de él y le puso ambas manos en los ojos, a modo de broma.
Melanie: Adivina quién soy
Raymond: Mmmm… ¿Tía Gabrielle?
Melanie: -se ríe- No, trata de nuevo
Raymond: -sonríe- Ya Melanie, ya sé que eres tú, me hacías la misma broma cuando éramos pequeños
Melanie: -le quita las manos de los ojos y lo mira- No eres divertido. ¿Y se puede saber que haces aquí? –mira a la niña- ¿Y esa bebé? No me digas que es…
Raymond: Si, la hija de Lizzie. No me vas a creer por todo lo que pasamos antes de que ella y su hermano nacieran
Melanie: Cuéntamelo adentro, muero por ver como se encuentra mi hija –se sujeta la panza-
Ambos hermanos y Jason, el esposo de ella, fueron adentro para que la chica aun embarazada pudiera hacerse una de sus últimas ecografías antes del parto. Saludo a su hermana ya sin llamarle la atención el hombre tan extravagante que la iba acompañando. Peggy le presento a su nuevo sobrinito, y ella insistió en cargarlo, para saber cómo era sostener a un bebé, pero tan pronto como lo tuvo en brazos, noto algo raro en el. Ya tenía un rato de nacido y ya se le notaba mejor el color de la piel, y ella se preocupo un poco al notar que era…
Melanie: -va con Elizabeth- Hermanita, no te asustes por lo que te diré, pero… tu hijo tiene la piel verde
Mascara (algo ofendido): Pues claro, te recuerdo que su padre soy yo. Míralo, somos como dos gotas de agua
Jason: -lo mira- Oye ¿Qué acaso tú no eres…?
Mascara: Exacto, soy la Mascara –estira la mano y sin querer deja caer a Elizabeth-, un susto… digo un gusto
Elizabeth: ¡Auch!
Mascara: -la vuelve a levantar- Lo siento preciosa, me distraje con un fan
Finalmente se dirigieron donde la secretaria del hospital para que pudieran llevar a Elizabeth y a sus hijos a una habitación. Pusieron a la chica en una silla de ruedas y luego de abrazar a sus hermanos llevaron a los tres para que fueran examinados y Melanie se dirigió a hacerse su ecografía junto a su esposo y Raymond, ya que el estaba tan feliz con el nacimiento de dos de sus sobrinos que moría por ver a la tercera. Suponía que ambas tendrían mellizos, pero de todas formas estaba feliz por su otra hermana, sabía que hacía tiempo quería tener un bebé y se alegraba que finalmente se le hubiera cumplido el deseo.
La Máscara y Peggy se quedaron solos y Milo estaba esperando en el auto, ya que había querido entrar pero lo echaron a patadas de ahí porque no se admitían animales en el hospital.
Mascara: -se pone las manos en la cara y vuelve a ser Stanley-
Peggy: Deberías estar feliz, tus dos niños ya nacieron y parecen ser muy sanos
Stanley: -guarda la máscara en su chaqueta- Yo también estoy feliz por eso, pero lo que mas me preocupa es como ira a reaccionar Elizabeth, ¿Cómo tomo todo cuando se lo dije?
Peggy: Bueno, dudo que haya escuchado mucho de lo que dijiste, considerando que estaba dando a luz a dos niños varios metros por encima del suelo y en la guarida de un villano, así que supongo que deberás intentarlo de nuevo
Stanley: Supongo que es verdad, lo mejor será que entre para ver si puedo hablar con ella, ya con los niños nacidos y en buenas condiciones creo que podrá… aguarda… ¿Dijiste… dos niños?
Peggy: Si, un nene y una nena, muy lindos los dos. La niña luce más como Elizabeth, mientras que el niño…
Stanley: ¿Qué pasa con él?
Peggy: Es muy sano, y eso es lo que importa, solo que tardo un poco en nacer, y su cara es… bueno…
Stanley: Verde
Peggy: Suena mal si lo dices en ese tono, pero si… pero no te asustes, quizás solo sea un parecido físico, quizás no se parezca en nada mas a la mascara
Stanley: ¿Cómo se supone que no me asuste? –se pone a caminar en círculos- Que horror, la ciudad, la pobre ciudad… y el teniente Kellaway… le harán calzón chino las veinticuatro horas del día, seguramente a la Mascara se le ocurrirá una especie de paseo padre e hijo para hacer travesuras, quizás lo deje a él a cargo de la ciudad y él se encargara solo de molestar a la policía… y lo peor es que ellos irán tras de mí, sin que pueda hacer nada al respecto, y… y…
Peggy: -lo detiene- Stanley, basta. Primero que nada, siéntate –lo pone en un sillón cercano-, me estabas mareando con eso. Y segundo, no tienes que asustarte sin saber primero si el niño tiene o no los poderes de la Mascara, quizás sea como tú, un chico tranquilo y bueno, que tenga la cara verde aun no nos dice nada
Stanley: Ya, tienes razón, pero quizás sea bueno que vaya a verla a ella y a los niños, solo para estar seguro de que todo está bien, quizás luego pueda hablar con ella y aclarar todo
Peggy: ¿Quieres que vaya contigo?
Stanley: No, no es necesario, necesito algo de privacidad con ella, de verdad espero que no me odie
Stanley hizo lo que dijo y luego de hablar con la misma secretaria le dijeron que Elizabeth ya estaba estable, que pese a las condiciones tan extremas y complicadas del parto, ella y sus hijos se encontraban bien y que ya podía recibir visitas. Raymond aun estaba ocupado con Melanie, así que seguramente le gustaría ver a alguien conocido luego de todo lo ocurrido.
Stanley: -toca la puerta-
Elizabeth: Adelante
Stanley: -entra- Hola ¿es buen momento?
Elizabeth: -le sonríe- Hola Stan… veo que decidiste quitarte la mascara
Stanley (sorprendido): ¿Qué? ¿O sea que…?
Elizabeth: Si, escuche lo que me confesaste justo antes de que te pusieras la máscara y te encargaras de esos robots. Fuiste muy valiente
Stanley: Gra-gracias… pero no era yo realmente… bueno, quizás si… pero… es que él es tan diferente de mi, a veces siento como si fuera otra persona… pero eso no importa ¿Cómo están los niños?
Elizabeth: -mira ambas cunas- El doctor me dijo que tanto Jocelyn como su hermano están bien, pero quiere que nos quedemos unos días solo para estar seguro
Stanley: ¿Jocelyn?
Elizabeth: Fue idea de Ray, era el nombre de nuestra abuela. Cuando ella murió Melanie y yo teníamos diez años y Ray apenas era un bebé de uno, así que no la recuerda nada, pero mamá le conto que era una muy buena mujer y por eso quiso que mi hija tuviera su nombre. Aun no me decido por el nombre de mi hijo, así que pensé que te gustaría escogerlo
Stanley: ¿Segura? La verdad nunca he sido creativo con los nombres, de no ser por mi amigo Charlie nunca se me hubiera ocurrido como llamar a mi perro, fue suya la idea de llamarlo Milo
Elizabeth: Esta bien, solo piensa que nombre te gustaría. Quizás el nombre de tu padre o de tu abuelo
Stanley lo pensó por largo rato, pero no se le venía ninguna idea buena a la mente; todos los hombres en su familia tenían nombres muy malos y no quería que al niño lo molestaran por eso, ya bastante tenía con tener la cara verde. Pensó en su padre, su abuelo, su tío, su tío abuelo, primos, pero nada, no entendía el por qué de tan mal gusto, aunque luego de pensarlo, su apellido tan extraño solo podía ser acompañado por un nombre aun peor. De verdad había tenido suerte de ser llamado Stanley, tal vez su madre se apiado de él y decidió romper con esa tradición.
Pensó en que nombre le vendría bien a un niño como él, y luego recordó su plática con el doctor Neumann poco después de haber encontrado la máscara, sobre su origen mitológico y esas cosas, y luego de considerarlo, pensó que el nombre correcto debía ser…
Stanley: Loki… quiero que se llame Loki
Elizabeth: ¿Lucky? ¿Lo dices por la suerte que tuvo de no haber salido herido luego de cómo vino al mundo?
Stanley: No, L-O-K-I, como el dios nórdico. Mi psicólogo me hablo sobre él, es el dios del caos en la cultura de esos lugares. Pensé que le vendría bien, de no ser por él, la Mascara no existiría y por ende tampoco él ni Jocelyn
Elizabeth: Entonces me parece bien, creo que le queda
Stanley: -va hacia las cunas y toma al niño- Hola, mi pequeño Loki… de verdad deseo que seas un buen niño, no como el malandrín de tu padre, ojala cuando crezcas puedas educarlo bien, ya lo he intentado todo, pero nada ha resultado, quizás a ti si te haga caso
Loki: -abre los ojos y lo mira-
Stanley: Dios mío, es igual a él… diría que se puso la máscara si no la tuviera aquí conmigo
El pequeño siguió mirando al extraño que tenía en frente, podía tener solo horas de nacido, pero sabía muy bien quien era su padre, ya que recordaba muy bien quien lo había recibido y que decía orgullosamente ser su progenitor. Su inteligencia y su memoria eran asombrosas y se dio cuenta que quien lo tenía en brazos no era el sino alguien más. Una inteligencia así no era nada normal para un niño tan pequeño… quizá un primer indicio de que de verdad su cara no era lo único raro en el.
Stanley no lo noto inmediatamente y quiso jugar con él, como lo haría un padre afectuoso, pero el niño solo se le quedo mirando como esperando que se fuera pronto, de hecho ya se estaba molestando, quería ver a su papá. Lo único que logro hacer fue tomar con mucha fuerza el dedo del hombre que tenía en frente, para así alejarlo.
Stanley: -sonríe- Vaya, pero que niño tan fuerte eres, y eso que solo naciste hace dos horas… ¡WAAAA!
Loki lo había levantado solo sujetándolo por un dedo y lo dio vueltas en el aire varias veces hasta dejarlo mareado, pero seguía haciéndolo mientras su madre lo miraba muy asustada y su hermana lo miraba y empezaba a reír, como divertida por lo que su hermano le hacía al pobre tipo.
Loki finalmente lo lanzo al otro lado de la habitación, para volver a su cuna y aplaudir orgulloso de lo que había hecho. Elizabeth parecía preocupada por Stanley, pero se alivio al verlo levantarse, tal parecía que el golpe no había sido grave.
Elizabeth: ¿Estás bien? ¿Quieres que llame a la enfermera?
Stanley: -se para y se soba la espalda- Estoy bien, no es necesario… descuida, he acabado peor luego de una noche de fiesta de esas que le gustan a la Mascara
Loki lucia muy inocente, como si nada de eso hubiera pasado, ya que luego perdió interés en su travesura una vez que vio que el hombre estaba bien, y se concentro en una maquina de signos vitales que se encontraba desconectada cerca de él. Sin que su madre o Stanley lo vieran abrió la carcasa de plástico y empezó a jugar con todos los cables que encontró, desconectándolos de su lugar y poniéndolos en otra parte. Acabo con lo que estaba haciendo y la conecto de nuevo. En la pantalla aparecieron coloridas imágenes y personajes infantiles, como si fuera una televisión. El y su hermana se acomodaron y se pusieron a ver lo que salía en pantalla mientras ambos adultos hablaban, y no fue hasta que escucharon la música del programa que estaban viendo que los dos notaron que estaban haciendo.
Stanley (sorprendido): -se pone la mano en la frente- No puede ser, este niño es un genio
Elizabeth: Debió sacarlo de mi abuelo… según se era un importante ingeniero en Dijon, una ciudad en la Borgoña, que está el este de Francia, y ayudo a reparar varios de sus famosos campanarios
Stanley: Pero dudo que haya empezado en eso siendo solo un bebé
Elizabeth: Pues no… de hecho le empezó a gustar la ingeniería siendo adolescente, como a los trece o catorce años
Jocelyn pronto se aburrió de lo que estaba viendo con su hermano y empezó a perder interés. El noto eso y arreglo la pantalla del aparato una vez mas y sintonizaron un noticiario, y ahí lo dejo, más que nada porque a la niña le gustaron los vivos colores que aparecían durante los titulares, pero el niño se fijo en lo que decía quien anunciaba las noticias.
Periodista: Muy buenas tardes, me encuentro reportando desde el centro de Ciudad Limite un horrible robo a banco por parte del infame "dúo terrible". No se sabe aun con certeza que es lo que quieren estos malhechores mutantes, pero según se ha informado al parecer estarían buscando dinero para financiar su pronto regreso a su forma humana. Más detalles de esta noticia en solo unos minutos
Stanley: Genial, vaya momento para que pase esto –saca su máscara-. Elizabeth, no te preocupes, regresare pronto, espero no tengas problemas con Loki mientras no estoy
Elizabeth: Descuida Stanley, estaremos bien
Stanley: -le sonríe y se pone la máscara-
Los niños vieron con admiración como ese hombre raro de pronto solo con ponerse esa mascara se convirtió en su padre. Claro que Jocelyn no lo captaba muy bien ya que su memoria era normal para una niña recién nacida, pero Loki, con su memoria avanzada, sonrió ampliamente al ver a su padre aparecer por fin luego de haberse desvanecido prácticamente.
Mascara: -se levanta su manga y deja ver un reloj inmenso con su imagen- Pero miren qué hora es, ya debo ir a almorzar, tengo deseos de un pescado frito y una masa frita muy, muy grande, es mejor que me vaya –está por irse, pero siente algo en su pierna, mira hacia abajo y ve a Loki-. Hola mi retoño –lo levanta-. ¿Qué pasa? ¿No quieres que se vaya tu viejo?
Loki: -dice que no con la cabeza-
Mascara: ¿Te gustaría ir a combatir el crimen con tu heroico padre?
Loki: -dice que si con la cabeza-
Mascara: Pero primero debemos pedirle permiso a tu mami –mira a Elizabeth-. ¿Estás de acuerdo, mamá?
Elizabeth: Pueden ir, pero tengan cuidado
Loki: -se pone a aplaudir-
Mascara: Entonces vamos, puedes conducir… es broma, lo hare yo, pero puedes hacerlo la siguiente vez –pone al niño en sus hombros-. ¡Que alguien nos detenga! –se va girando-
Padre e hijo se fueron a pelear juntos contra esos extraños villanos, pelea que acabo en una gran victoria como siempre. El pequeño Loki había acompañado a su padre por primera vez y se sentía muy emocionado. Recibió un par de miradas de agradecimiento y admiración por parte de la gente y por parte de la policía (salvo por Kellaway), pero también de ternura, otras de sorpresa, más que nada porque no se imaginaban a la Mascara siendo papá, pero consideraban que podría hacerlo bien.
El niño sentía que podría acostumbrarse a ello conforme creciera, y así lo sentía también la Máscara. Con tan buen hijo a su lado ayudándolo y con una hija tan linda que, pese a parecer normal, quizás en un futuro también mostrara habilidades especiales, no podía sino sentirse impaciente por lo que se vendría en los próximos años.
CONTINUARA…
