Capitulo IX
Un momento desagradable y Kohaku.
Para ellos todo parecía perfecto, el estar juntos de esa forma, eran dos almas fundidas por un mismo sentimiento.
- oh, oh…- dijo Minako al ver quien venia entrando al local, le da unos golpes y zamarreaba a Sango para que se diera vuelta a verla.
- ¿Qué pasa? - le dijo molesta, la había interrumpido en sus añuñucos con su novio.
- mira quien llego - señalándole la entrada sin quitar la cara de espanto, Sango al ver quien era abre los ojos entre sorprendida y molesta.
- ¿Dónde esta Aome? - le pregunto a la rubia y esta se encogió de hombros, su hermana la busca con la mirada en la pista y la ve besándose con Inuyasha, pero no solo ella los ve, también el joven de ojos azules que acababa de ingresar y una joven de cabellos blancos que los observo todo el tiempo desde lejos, "va quedar la grande" pensó.
Aome e Inuyasha se besaron por un largo tiempo, se sentían fuera de ahí, como si el tiempo se hubiera detenido solo para ellos. Lentamente se separan y ella coloca su cabeza en el pecho del ambarino y continuaron bailando. Inuyasha se fija que unos tipos estaban discutiendo a unos centímetros de ellos, antes de poder reaccionar, uno de estos le manda un cobo al otro botándolo a lado de ellos, pero fue inevitable que este le mandara un fuerte codazo en la espalda de Aome, la pobre se retrajo ahogando un grito de dolor, apenas logro sujetarse a él, Inuyasha preocupado la ayudo a moverse sacándola de la pista hasta llegar hasta la barra, sin dejar de observarla.
- ¿Qué sucedió?- le pregunto Vaitea acercándose a la joven que mantenía la cabeza gacha aguantando el dolor.
- se callo un tipo encima - le contó Inuyasha y ella preocupada se agacho buscando la mirada de Aome.
- Aome, ¿donde te duele?- le pregunto la joven.
- la espalda - le contesto apenas, la joven se levanta para ver, le levanta un poco la blusa, Aome se quejo un poco con el rose, y ve un marca roja a lado de la columna.
- ¿Qué sucede? - pregunto Yue al ver a la joven, venia de echar a los tipos que se habían puesto a pelear.
- mira - le dijo su esposa mostrándole el golpe.
- ¡auch! - dijo el joven al ver la marca roja, que ahora se estaba volviendo morada.
- mi amor busca hielo - le pidió su esposa y este rápidamente se dirigió a la barra, el ambarino levanto la ceja al escucharla.
- ayúdame a llevarla adentro, por favor - le pidió la joven y este se acerco para ayudar Aome y se fija en la mano de la joven cuando le esta bajando la blusa, ve la sortija de matrimonio, "estúpidos celos, claro, uno de los dueños" pensó dando un pequeño gruñido, al acordarse de cuando Aome les presento Yue. La llevaron a la parte trasera del local, él muy delicadamente la ayudo para que se recostara de estomago, en uno de los sofás de la habitación. Aome mantenía los ojos cerrados para soportar el dolor, él se hincó quedando a la altura de su rostro y tiernamente le acariciaba la mejilla y le corría unos mechones de cabello que caían en su rostro.
- voy a decirle a tú hermana que estas acá y voy a ir a buscar tus cosa ¿bueno? - le dijo él joven y ella solo pudo asentir, Vai, que se había sentado en una orilla del sofá, miraba la escena, sonriendo dulcemente.
- voy y vuelvo - le dijo a Vaitea luego de levantarse, justo cuando se retiro llego Yue, su esposa levanta la blusa para colocarle el hielo, ella y Yue quedan impresionados, era una enorme mancha morada, se veía bastante dolorosa, con mucho cuidado le coloca el hielo y Aome del dolor se tenso completamente aguantando las lagrimas, no sabia que le dolía más lo helado o el golpe, pero ninguno era agradable.
Él ojiazul se fijo que salio Inuyasha y se dirigió ingresar pero vio que entro Yue, así que prefirió esperar hasta que este saliera.
- por lo menos combina con tu blusa - bromeo el joven, Vai se aguanto la risa.
- ya te quiero ver en mi lugar - le dijo la joven enojada, él solo se echo a reír y como el hielo le adormeció un poco la zona, molesta le tira un cojín que estaba en el sofá y este se corrió un poco para esquivarlo.
- me voy antes que me maten - dijo retirándose.
Kanna apenas vio al de cabellos plateados solo, se le planto enfrente.
- Inuyasha - le dijo la joven y este solo rolo los ojos, ya se estaba comenzando hartar de lo cargante que era.
- Kanna, no tengo tiempo ni ganas de hablar contigo, en serio - la sujeto de los brazos y la corrió de forma brusca y él al retirarse, ella frunció el ceño, sabia que era por la joven con la que estaba que la trataba así, ya que antes no se hubiera comportado de esa forma. Inuyasha era el típico joven que se le daba todo en bandeja de plata, es apuesto, con dinero y con un futuro prometedor y esto las mujeres lo sabían, y se le ofrecían a piernas abiertas por decirlo literalmente y él, como todo hombre, no se negaba, pero algo había cambiado, o mejor dicho alguien lo había cambiado.
Ya cuando las amiga quedaron solas, Vai no pudo aguantar preguntar lo que le a estado rondando desde que la vio con el joven de cabellos plateados.
- ya lo encontraste - le dijo dulcemente Vai mientras le sujetaba el hielo, Aome no sabía de que hablaba.
- ¿Qué cosa? -pregunto y su amiga sonrío.
- tú hombre - le respondió, Aome analizaba las palabras - me alegra que te hayas vuelto a enamorar -
- ¿Enamorar?- pensó Aome hundiéndose en el sofá tratando de esconder el rostro -¿será posible? - pensó en voz alta.
- ¿por que no? -
- es que, es… demasiado pronto -
- pero Aome, esa no es excusa para negar lo que sientes, te vi cuando bailaste con él-
- Baile como me enseñaste - se excuso, su amiga hizo un sonido de gruñido al escucharla - tengo miedo Vai-
- ¿De que?-
- es que cuando estoy con él…, pierdo la cabeza, mi cuerpo no responde-
- es por que se guía por tú corazón -
- ¿acaso es correcto sentir como si toda la vida me hubiera faltado algo? pero cuando estoy con él… -
- te sientes completa -
- Sí -
- no es malo lo que estas sintiendo, todo lo contrario - le dijo Vai tratando de darle ánimos.
- yo no me puedo dar el lujo de perder la cabeza por alguien, ¡soy madre por el amor de Dios! -
- Hay… Aome -
- es que ni por Kouga sentí esto - la persona que escuchaba la conversación detrás de la puerta, sintió una punzada en el corazón - estoy loca - dijo hundiendo la cabeza en uno de los cojines que había en el sofá.
- un poquito - dijo su amiga riéndose - Trata de vivir tú vida, Kohaku tiene harta gente que lo quiere… -
- si eso lo se, pero no puedo evitar tener miedo a que otra vez me engañen y en especial a que rechacen a mi hijo-
- primero, tú sabias que Kouga no era de los trigos muy limpios y este otro joven se le nota que te quiere -
- pero, de todas formas se pone a coquetearle a otra -
- ¿Estas tú presente cuando lo hace? -
- Si, y eso es lo que más me molesta -
- hay Aome, lo hace para sacarte celos y veo que lo logro y con lo que respecta Kohaku, ¿él ya lo conoció? -
- no -
- entonces deja por un rato de pensar estupideces y si cuando lo conozca lo rechaza, lo mandas a la punta del cerro y se acabo, pero antes de eso no puedes decir nada. Yo voy a buscar una pomada para untarte y vuelvo, déjate de pensar tanta cosa- le dijo su amiga retirándose, tenía razón, pero ella había quedado curada del espanto con su ex y no quería más guerra y kohaku es lo más sagrado que tiene y no podría soportar que lo rechazaran.
En eso siente que alguien se acerca.
- ¿Inuyasha? - pregunto al sentir pasos, Vai no podía ser ya que se había retirado recién y él estaba por volver.
- así que se llama "Inuyasha" ese perro sarnoso con el que bailabas - esa voz la conocía más que bien, sintió que se le erizo la piel.
- Kouga, ¿Qué quieres? - se afirmo la bolsa se hielo y se levanto.
- para que te pones tan a la defensiva -
- sabes que, no quiero y no tengo ganas de hablar contigo en estos momentos-
- ¡no, si prefieres estarte besuqueando con ese tal Inuyasha! Tanto has cambiado Aome-
- y ¿Qué querías? ¿Que siguiera siendo la misma tonta que te creía todas tus mentiras?-
- no, pero, nunca pensé que te ibas a volver una cualquiera -
- ¡¿como te atreves?!- Aome se retiro enojada, él llamarla una cualquiera, cuando le fue totalmente fiel, era un descarado. Cuando estaba llegando a la pista de baile él la agarra del brazo haciéndola girar de forma brusca y haciendo fuerza en su muñeca.
- tengo todo el derecho, se te olvida que soy el padre de tú hijo - le dijo molesto agarrándola de la cintura, ella se quejo cuando le paso a llevar el moretón y lo separo de inmediato.
- NO, tú padre y mi padre son los padres de Kohaku, tú eres alguien que aparece de vez en cuando, solo para hacerlo sufrir IMBESIL- le grito tirándole la bolsa de hielo alejándose, la pareja de este había visto toda la escena y la miraba con odio mientras se alejaba de él.
Cuando se dirigía donde sus amigos se le cruzan enfrente Kanna, el rostro de Aome demostraba enojo, tanto por la pelea con la pelea como por el dolor en su espalda, pero esto no intimido a la joven - "ahora que"- pasó por la mente de la joven cuando se le puso enfrente Kanna.
- hola linda - le dijo la joven de cabellos blancos, moviéndose alrededor de ella muy femenina, mirándola de pies a cabeza, tratando de ver que era lo que Inuyasha le gusto.
- hola - le dijo cortante no le gustaba la forma desagradable con que la miraba.
- me alegra mucho el poder hablar contigo - Aome fruncía levemente el ceño, que era lo que esa mujer quería hablar con ella, nunca en su vida la había visto - vi que bailabas con Inuyasha Taisho-
- Si y ¿Qué tiene? - le dijo exasperada, el efecto del hielo se estaba comenzando a pasar con el calor que hacía en la pista.
-nada, solo te quiero dar un consejo, no confíes en Inuyasha, es conocido en todo Tokio por ser un casanova incluso hasta en New York - Aome sintió como si alguien estuviera jugando con su moretón, esto era lo que le faltaba para que fuera una excelente noche, que alguien le viniera a decir que Inuyasha era un verdadero jhdshdf- Yo salí una vez con él, menos mal que no sufrí como las otras, pero, cuando consigue lo que quiere, te bota como quien tira un trapo sucio - no sabía si creerle, podía ser la típica mujer despechada, pero sus palabras de todas formas estaban haciendo efecto.
- gracias por el dato- le dio una sonrisa demasiado fingida, pero no pudo evitarlo.
- un placer, debemos apoyarnos entre la mujeres -
Inuyasha la ve conversando con alguien, pero, no logra distinguir muy bien quien es, le llama la atención la expresión del rostro de Aome. Al ver que se aleja, se acerca velozmente hacía ella.
- Aome ¿estas bien?- le dijo el ambarino apenas llego donde ella.
- de lo mejor - le contesto, de forma irónica.
- no lo pareces-
-bueno eso ya es problema tuyo si no me crees - le dijo retirándose, Inuyasha la sujeta del brazo haciéndola girar, su rostro reflejaba confusión, que era lo que había sucedido ahora.
- ¿Qué te sucede? -
- ¿Qué que me sucede? Es entretenido darte cuenta que solo atraes hombres que quieren jugar contigo - gesticulaba todo lo que decía.
- ¿de que demonios estas hablando?-
- ¡estoy cansada de que jueguen conmigo!- le grito
- nadie esta jugando contigo- cerraba los ojos masajeándose la cabeza, no por que lo escuchaba, era como si estuviera viendo a Kouga y la piel de su espalda de apoco comenzó a latir, la anestesia del hielo estaba pasando y trataba de aguantar el dolor pero la única forma que tenía en esos momentos era liberándolo trasformado en la rabia que sentía, en contra del primero que se le cruzo enfrente y el que estaba pagando los platos rotos era Inuyasha.
- ¡Tú eres típico hijito de papá que siempre obtiene lo que quiere, todo se te a dado fácil, dinero fácil, la vida fácil y no podía faltar, las mujeres! ¡¿No es cierto?! - él solo levanto la barbilla y escuchaba lo que le decía, se mostraba completamente frío, pero le dolía cada palabra que salía de la joven, ella estaba totalmente encolerizada y no se daba cuenta de lo que estaba haciendo, o mejor dicho, diciendo. Él siguió escuchando cada cosa que le gritaba, tenía razón, era todo lo que le decía, miles de veces se lo dijeron, pero nunca le había afectado como ahora, y cuando se detuvo, él le asintió con la cabeza, le pasó su chaqueta y se retiro si emitir palabra alguna.
Aome cerro los ojos al reaccionar ante lo que había echo y corrió a buscarlo, pero ya era demasiado tarde, alcanzo a verlo correr en su vehiculo.
- Aome ¿Qué sucedió? - le pregunto su hermana, la había seguido al verla salir.
- Nada, me quiero ir - le contesto con la vista en blanco.
- bueno, voy a buscar a Miroku - la joven no le dijo nada más estaba absorta en sus pensamientos y tampoco quería responder preguntas a su hermana.
- Aome ¿que paso? Estaba todo bien - Aome se giro a mirarla y la rubia pudo ver como lagrimas brotaban de los ojos de la joven y solo atino acercarse abrazarla
- soy tan tonta Minako - le decía sin cortar el sollozo -como le pude decir todo eso, todo por culpa de ese imbecil de Kouga y además esa tipa -
- ¿Qué tipa? -
- una tipa que se me acerco y me dijo que Inuyasha iba a jugar conmigo-
- espera, ¿ella es de cabellos blancos?- la joven asintió y su amiga gruño, una de las "locas" aventuras de su amigo para variar y al referirse de locas, no es precisamente por que le gusta pasarlo bien, bueno en parte, si no por que en realidad le patina el coco. Minako llego a conocer una larga lista de mujeres con las que salio su amigo y la mayoria estaba bastante chalada, ella pensaba que talvez por eso a Inuyasha en parte le gustaba Aome, por que es quitada de bulla, los problemas que tiene son por que otro se los traían y en la forma en que se conocieron y no pudieron cada uno sacárselos de la cabeza, se imaginaba ser parte de una historia romántica.
- debo disculparme - dijo Aome abrazándose.
- no seria bueno, conversen el lunes, deja que se relaje un poco, debe estar como loco -le dijo Minako y ella asintió. Durante el regreso al departamento, Aome mantenía su vista en la ciudad y cuando su hermana iba a preguntarle, Miroku le sujeto la mano y le negó con la cabeza.
Inuyasha al llegar a su departamento, estaba que se lo llevaba el diablo, se sirvió un vaso de whisky empinándoselo al seco, hizo un gesto de amargo cuando este atravesaba su garganta y con su ante brazo de una forma brusca saco las gotas que quedaron en sus labios y sin soltar la botella se tiro en el sofá de su living, sin para de beber y mirando un punto fijo, trayendo a la mente todo lo que había sucedido en esa noche. Al otro día no apareció donde su padre, no contestaba el teléfono ni su celular, Don Inu Taisho preocupado fue hasta el edificio del joven pero no había señales de vida, solo esperaba que estuviera bien. Minako también lo llamaba, pero simplemente estaba incomunicable.
El día lunes Aome parecía león enjaulado en la oficina, se paseaba de un lugar a otro impaciente, pero Inuyasha ese día no apareció, Minako fue a la oficina de ellos pero encontró Aome sola.
- ¿no llego? - la joven negó con la cabeza estaba demasiado deprimida como para hablar, Minako prefirió no decirle que Inuyasha no contestaba el teléfono, pero Aome ya estaba preocupada, ya que su padre había aparecido también preguntando por él - después de la pega voy a pasar al departamento de él -
-avísame cualquier cosa -
- Si no te preocupes- en eso el celular de Aome comenzó a sonar, no reconocía el numero.
- ¿bueno? Si habla con ella. Si, si. Pasado mañana - lo ultimo lo dijo con cierto pesar, Minako escuchaba atenta tratando saber que pasaba - si gracias, ahí estaré. Chao - cuando colgó dio un suspiro pesado, se veía preocupada.
- ¿Qué, paso algo malo? - le pregunto su amiga y Aome frunció un poco el labio tratando buscar una solución al problema que se le había presentado.
- me llamaron sobre el traslado de instituto -
- y ¿que te digiero? ¡¿No los aceptaron?! - hablo impaciente Minako
- no, es que…, tengo que ir pasado mañana a firmar -
- pero eso es bueno -
- en parte. En la tarde iba a tener que pedir permiso por que no tengo con quien dejar a Kohaku, uhiiii, ¿como le hago…? - decía sobandoce la cabeza,
- ¿y tú mamá? - le pregunto la joven.
- regresa hoy a Osaka - Minako como de costumbre cuando pensaba se mordía el labio sacándose los cueritos de este.
- ya se - dijo Minako chasqueando los dedos - yo lo cuido-
- no como se te ocurre, no, no podría, no -
- ¿por que no? ¿No confías en mí? - le dijo colocando ambas manos en su cintura - Antes mi hermana me dejaba a cargo de los monstruos de sobrinos que tengo, y esos si que daban pega y eran tres, capaz que por eso me caían mal lo cabros chicos - decía riéndose
- ¿en serio Minako, no es molestia?-
- no para nada, después de almuerzo lo vamos a buscar, yo me lo llevo a mi departamento y tú te vas tranquila- Aome la abrazo fuerte y se retrajo un poco cuando le dolió la espalda.
- estoy pagando todas mis culpas con el golpecito este - dijo la joven sobandoce y su amiga se echo a reír.
A la hora de almuerzo Aome se mantenía absorta en sus pensamiento, no había tocado bocado, sus amigos comentaban lo bien que lo habían pasado, Kasumi estaba chata de escucharlos, especialmente cuando hablaban de la parte cuando Aome bailo.
- oye Kasumi te tengo un regalo - le dijo Youko con una sonrisa maliciosa y le paso una fotografía salían Hoyo, Youko y un joven de cabello corto de color blanco.
- Mira él es Yue dueño de la Shikon no Tama ¿a que no adivinas de quien es intimo amigo? - la joven se giro y miro fijo Aome con el ceño fruncido se le veía un poco dolida y se paro bruscamente y se retiro, Youko estaba muerto de la risa pero en parte se sintió mal, pero según él ya se le iba a quitar.
Aome durante el día trato avanzar en uno de los proyectos nuevos, Don Inu Taisho le había dicho que tenían que tener un bosquejo para el día viernes, los clientes querían ver algunas ideas y rogaba que Inuyasha apareciera, no solo por el proyecto, si no también para disculparse.
Cuando Minako llego al departamento del joven, golpeo varias veces pero este no contesto, pego la oreja en la puerta tratando oír si se sentía movimiento, pero no se escuchaba nada.
- Inuyasha, abre por favor, soy yo Minako, se que estas ahí, tu auto esta en el estacionamiento - le grito la joven golpeando la puerta sin cesar, al no recibir respuesta, se acordó que su amigo guardaba una llave de emergencia detrás del extintor que esta a lado de la escalera.
Cuando puso la llave en la ranura, abrió lentamente, le costo un poco abrirla, había algo que impedía el paso, hizo un poco de fuerza y por fin logro abrirla con el espacio suficiente para entrar, eran unas sillas las te estaban haciendo taco. Luego de cerrar la puerta, el olor le llego de sopetón, era entre licor y cigarrillo, pero un olor concentrado bastante asqueroso, habían muebles tirados por todos lados, el ambarino no se veía por ninguna parte, pero cuando entro a la habitación de él, ve la cabellera plateada al otro lado de la cama y se acerca, estaba sentado en el suelo con la misma ropa del día sábado, la joven lentamente se sentó un lado de él en la cama, pudo observar como el piso estaba lleno de colillas de cigarro y un par de botella entre whisky y ron, y él mantenía la vista fija en la vista que le daba de la ciudad el inmenso ventanal de su habitación
- Inuyasha - dijo de forma suave la joven tocándole el hombro.
- ah… por la mierda Minako ¿Qué haces aquí? ¿Mejor dicho como entraste?-
- con la llave del extintor -
- maldito el día en que te dije - regaño entre dientes
- ¿Que pasa? Hoy no fuiste a trabajar, en Shikon no Tama te fuiste como loco y este lugar huele a cantina - dijo frunciendo la nariz por el olor.
- nadie te invito así que ándate -
- ¡no!, no me voy a ir, eres mi amigo, imagínate que me hubiera demorado un poco más, te hubiera pillado intoxicado, que se yo. Aome también esta preocupada - el joven se bufo al escuchar lo último.
- ahora esta preocupada, después del montón de mierda que me tiro encima -
- si me contó, Uds. son tal para cual, un par de polvoritas. Entiéndela estaba enojada, primero el golpe, segundo su ex que apareció y la trato fuuuu…- la joven hizo gesto con su mano - y tercero tu amiguita loca que se puso a decirle cosas. Y tú cuando te enojas no es precisamente por rabia acumulada, ¿o no? - el ambarino asentía de mala gana se acordó de cuando le grito en la fiesta de Kikio - ya vamos, párate - le pidió la joven sujetándole el brazo para que se levantara.
- no tengo ganas - le dijo soltandose.
- y que, piensas quedarte ahí toda la vida, ya vamos -
- ¡te estoy diciendo que no tengo ganas! -
- ¡haber Inuyasha Taisho cual es el problema! ¿Por qué no me vas a salir con que te molesto lo que te dijo? Te han dicho cosas peores - el joven hizo un gesto con el labio y corrió la mirada hacia el otro lado y su amiga miraba sorprendida - No fue en parte por lo que te dijo, fue por que ELLA te lo dijo -
- me sentí como un pedazo de mierda -
- si no te bañas vas a comenzar a oler como una, ya vamos -
- no quiero, me quiero quedar acá, quiero estar solo-
- no seas cabro chico, estas loco que te voy a dejar aquí y además solo -
- relájate, no voy a seguir tomando, se me acabo el copete -
- ¿en serio?- le dijo sorprendida - si tienes casi un almacén, uh… te tiene cagado mi amiga - dijo la joven largándose a reír y el joven la miro de reojo molesto.
- ya oh… voy a pedirte algo de comer - dijo la joven levantándose y dirigiéndose al living, Inuyasha venia detrás de ella tambaleándose chocando con lo que se le cruzara, ya se dio cuenta por que habían muebles botados, no habían sido por ataques de ira - oye, llama a tu papá, estaba súper preocupado-
- si se, me ha estado llamando todo el día - dijo echándose en el sofá del living.
- te quería llamar otra persona pero preferí no darle el teléfono -
- ¿por que?-
- por que si lo hubiera echo, se habría dado cuenta que el famoso mudo que la llamaba, no era tan mudo - el joven hizo una mueca al acordarse.
Después de ordenarle un poco, Minako se retiro. Inuyasha llamo a su padre y le dio como excusa que salio de la ciudad y que se le había quedado el celular en el departamento y le aviso que talvez no iba a ir al día siguiente y así fue. No era que estuviera tomando, si no que estaba pasando la borrachera, el día anterior se acostó ya de madrugada y al día siguiente despertó con el hachazo así que volvió a recostarse y para cuando despertó ya era mediodía del día miércoles, estaba con un agujero en el estomago, cuando fue a la cocina vio unas bolsas con cosas, Minako había pasado el día anterior y lo vio tirado en la cama, pensó que estaba muerto, pero al escuchar que roncaba como loco se dio cuenta que no era así, así que le dejo las cosas encima. Agradecía mientras se lo devoraba.
- bueno - dijo Hoyo al contestar el teléfono de la oficina.
- Hoyo, soy Inuyasha, pásame a Minako -
- no esta, salio hace unos minutos - el joven ordenaba sus cosas mientras le hablaba.
- bueno dile que la llamo después -
- llámala a su departamento, no va a venir en la tarde -
- ¿por que le paso algo? -
- no se, parece que estaba enferma. Te dejo debo salir -
- gracias, adiós - luego de cortar se quedo pensando, su amiga estaba enferma, no la había visto el día anterior y quien sabe, la llamaba al celular pero no le contestaba, se preocupo, se pego una ducha, se vistió y partió al departamento de la joven, cuando llego vio que estaba la camioneta de ella, así que subió. Desde adentro del departamento se escuchaban risotadas que mandaba la joven, levanto una ceja, por lo que se escuchaba no estaba tan enferma.
Después de tocar el timbre apoyo una mano en el marco esperando que abriera.
- ¡Inuyasha! - dijo feliz la joven al verlo, el ambarino la miraba de pies a cabeza muerto de la risa, estaba envuelta en papel metálico de cocina y con una pistola de juguete en la mano.
- ¿por que demonios estas vestida así? - dijo sin quitar la expresión de burla en su rostro.
- estoy con visita - le respondió la joven.
- deberías decirle a tú amiguito que no sea tan original en sus fantasías -le decía lanzando carcajadas y la joven rolo los ojos.
- NINAKO MEN- se escucho la voz de un niño llamando a la joven e Inuyasha entra para ver que estaba sucediendo, Minako no dijo nada, solo lo miraba esperando ver si descubría quien era. En eso llega corriendo un niño haciendo como que disparaba con su pistola de juguete a la joven y Minako hacía como que se desmayaba por los balazos, Inuyasha se agacha para ver mejor el rostro del niño y sorprendido se gira mirando a la rubia que todavía estaba en el suelo. Ella se levanto y sujeto de los hombros al niño.
- Te presento a Kohaku - le decía la joven sonriéndole de oreja a oreja y el ambarino le da la mano saludándolo.
- mucho gusto Kohaku - le miraba las facciones al pequeño, era la viva imagen de su madre, el único detalle eran los intensos ojos azules del menor.
- hoya - le saludo el niño y se giro tironeando a Minako.
- ma, ma, ma… - le decía el niño.
- quiere a su mamá - dijo Inuyasha.
- na que ver, quiere seguir jugando - le aclaro la joven - no nada más, estoy cansada - le dijo des ganada.
- pasa yo juego con él - le dijo Inuyasha quitándole la pistola de juguete a la joven y ella lo miraba sorprendida, por como salía corriendo detrás del niño haciendo como que disparaba y así se la paso jugando con él, parecía un cabro chico más, Minako deseaba que Aome viera lo que estaba pasando.
Aome iba agotada, pensó que tenía que puro firmar los papeles y listo, así era pero los tuvieron esperando más de una hora para eso. Ya al regreso pasó a comprar cosas para preparar de comer donde la rubia, era la mejor forma de agradecerle, dándole en su punto débil.
- traje para preparar lasaña - le decía a Minako entrando al departamento levantando las bolsas, su amiga la miraba demasiado feliz y en eso ve sorprendida por el pasillo como alguien cae al suelo haciéndose el muerto y que su hijo corriendo salía de la misma habitación de donde salio el joven y se tiraba sobre él, y este le hacia cosquillas, Minako miraba la reacción de Aome que sonreía ante la escena.
- MAMÁ - grito el niño al verla y corrió hasta donde ella, trayéndola a la realidad, ella se agacho para recibir el abrazo de su hijo y él le daba besitos en la mejilla. El ambarino un poco avergonzado se levanto desviando la vista arreglándose la ropa y no pudo evitar mirar con encantado la escena.
- MA, MA, MA… - decía impaciente el niño dando brinquitos y tirando las manos pidiendo algo.
- ¿quiere seguir jugando? - dijo Minako frunciendo el ceño estaba agotada.
- no quiere algo - le respondió tratando descifrar que era.
- DUCHE - le decía el niño Aome se golpeo la cabeza acordándose
- verdad, perdóname guatón, se me había olvidado - le dijo la joven sacando un dulce de una de las bolsas y con una dulce sonrisa se lo entrego, cuando subió la mirada se topo con la del ambarino, no la miraba de forma fría, solo la miraba, pero no pudo evitar sentirse avergonzada por lo que paso en el club y corrió la vista.
- AHI ETA eh…. - dijo el pequeño al ver el dulce y se dirigio donde Inuyasha, lo tomo de la mano y lo llevo al sofá, hizo que se sentara y él se sentó sobre el joven y le hacia señas para que prendiera la televisión con el control remoto, Aome los miraba algo emocionada, agarro las bolsas y se dirigio a la cocina rápidamente, allá no pudo aguantar las lagrimas.
- ¿Qué sucede? - le pregunto Minako que la había seguido.
- es extraño sabes, con la única persona con la que hace eso es conmigo, ni con mis padres y mucho menos con Kouga es así cuando aparece- le dijo emocionada sin poder evitar que las lagrimas siguieran cayendo.
- pero él no se lo merece -
- lo se, el día sábado cuando se apareció, tenía tanta rabia Minako, sabes todo lo que hablaba se basaba en mi, me decía "yo tengo derecho sobre ti, soy el padre de tú hijo"- lo ultimo lo dijo imitando la voz del joven.
- como se atreve, utilizar el niño para molestarte, un pedazo de escoria, eso es - dijo molesta la rubia.
- esta es mi triste historia, el papito que le fui a dar a mi hijo -
- Aome lo hijos se hacen de a dos -
- si pero lo pude haber evitado-
- mmm… la suertecita la tuya, que el pastel ese se fuera aparecer justo ese día-
- y no es chiste, primero el golpe, después este otro y que después se me aparece esa tipa que me dice que Inuyasha es conocido por todo Tokio como un casanova - Minako hizo una mueca desviando la mirada - y al ver tú cara veo que es verdad -
- pero Aome que hombre no se salva de ser un fresco en algún momento de su vida, o lo es o lo deseo -
- si pero pareciera que yo los atraigo a todos, cuando supe que el idiota este me estaba engañando y luego que terminamos me re juraba que todavía me amaba y a los días ya estaba viviendo con ella -
- pero es que él es un caso especial de estupidez, además Inuyasha desde que te conoció no ha salido con nadie y eso si que es un milagro-
- ya y que dices de Kasumi -
- bueno hay algunos que no son TAN estupidos como otros - ambas jóvenes se largaron a reír, pero un carraspeo de garganta las trae a la realidad, Inuyasha había escuchado la mitad de la conversación, y Aome nerviosa seco sus lagrimas y se puso a sacar las cosas de las bolsas para preparar la lasaña, Minako haciéndose la loca se retiro diciendo que iba a ver al niño y cuando paso a lado el ambarino, este le gruño por el comentario que escucho y ella solo se retiro sin mirarlo.
- espero que no haya habido mucho trabajo -le dijo el ambarino apoyando la espalda contra la pared, Aome le daba la espalda, pero sentía su mirada en la nuca.
- más o menos, yo en realidad no e podido hacer mucho, el viernes hay que mostrar algo a los clientes y como no se que vas a diseñar no puedo hacer mucho - Aome dejo de hacer lo que estaba haciendo y se giro a mirarlo, respiro profundo y boto rápido - te quería pedir… que me perdones, no debí decirte todas las cosa que te dije. Lo siento - bajo la mirada y jugaba con sus manos nerviosa, él sonreía.
- digamos que estamos a mano - al escuchar esto levanto la vista.
- gracias - le dijo y le sonrió, rápidamente se volvió a girar para prepara la comida e Inuyasha de forma sigilosa se acerco a ella y con cuidado coloco su rostro a lado del de ella.
- ¿y tú espalda? - le dijo al oído, ella dio un brinco, no lo había sentido acercarse
- me-me duele un poco… menos - le respondió, estaba nerviosa sentía como él olía su cabello y ella cerraba los ojos sintiendo las famosas mariposas en el estomago.
- Aome, Koha…- al escucharla se separaron, él la miraba sonriendo - uh… por mi no se separen - la rubia se reia ante la reacción de ambos.
- ¿Qué paso con Kohaku? - pregunto Aome nerviosa y colorada como tomate
- se quedo dormido -
- ¿te molesta si lo acuesto en tú cama? -
- no para nada - le respondió la rubia y Aome se retiro, sin mirar a Inuyasha.
- lo hubieras acostado tú - le alego el ambarino, molesto por que los interrumpió.
- si se me cae y rompo, no me da miedo, obligada a ponerme en campaña para reponérselo -
- estas loca Minako - la joven reia.
- o mejor se lo repones tú - le movía las cejas sonriendo de forma picara y su amigo negaba con la cabeza al escuchar las locuras que hablaba su amiga.
Minako saco la caja de las masas y se puso a leer la receta, trato hacer lo que decía, pero estaba dejando la embarrada, Inuyasha estaba muerto de la risa al ver el caos que tenía.
- ¿de que te ríes? Ayúdame- le alego la joven a ver como su amigo se mofaba de ella.
- no me metas a mí -
- Minako - dijo Aome al ver lo que estaba haciendo su amiga.
- es que te quería ayudar - decía la joven mientras colocaba cara de niña buena.
- ya veo - decía riéndose.
- ya si no sirvo para la cocina - dijo haciendo un puchero.
- Si es fácil, haber córrete un poquito - eso hizo la rubia y Aome se puso otro delantal - tú echa a remojar esto - le dijo pasándole las masas de la lasaña, Minako como niña chica hacia caso a todo lo que le decía Aome, la dejo armarla y colocarla en el horno.
- ¿cuanto quieren apostar que ahora Minako va comer lasaña todos los días? - la rubia encogió los ojos y lo miraba con odio, ante la agradable broma de su amigo.
Minako muy feliz por lo que había echo, se devoro dos platos de lasaña, Inuyasha hizo lo mismo, estaba que se moría de hambre, como no, si paso casi dos días durmiendo.
- ¿esta sonando un celular o es idea mía? - dijo Minako, Aome se levanto al darse cuenta que era el de ella
- Alo. Si. Bueno. Si, yo bajo altiro. Chao -
- ¿te tienes que ir? - pregunto Minako
- Si me vienen a buscar -
- No te sientas mal por la loza Inuyasha la va a lavar - Inuyasha la miro de reojo, no le gusto lo que oía ni siquiera en su departamento lo hacia, menos la iba a lavar donde ella, por muy amiga que sea. Aome fue a buscar al niño, que todavía dormía y ya cuando regreso, Inuyasha le sostenía sus cosas ella se las iba a recibir, pero él las corrió y le negó con la cabeza.
- yo te ayudo - le dijo abriendo la puerta.
- gracias -
Minako se despidió de Aome y le dio un beso en la mejilla a Kohaku, que dormía como un angelito, como no con todo lo que jugo.
- oye Inuyasha, acuérdate que tú vas a lavar la loza - le dijo minako frunciéndole el ceño.
- Si, si después vengo - le dijo saliendo del departamento.
Ya abajo, ven el vehiculo de Miroku, su hermana baja casi corriendo del lado del copiloto.
- mi chanchito que se quedo dormidito - dijo Sango hablando como boba al ver al niño dormido - hola Inuyasha - le dijo al ambarino con una sonrisa picara y luego miraba a su hermana. Aome corrió la mirada un poco avergonzada por el comportamiento de su hermana. - dámelo yo lo llevo - le pidió a Sango, pero sonó más como orden.
- ya esta dormido Sango, se va a despertar - le dijo Miroku y esta se resigno. Aome se subió al asiento de atrás e Inuyasha le paso las cosas a Miroku luego de saludarse con un apretón de manos y este se subió al vehiculo. La joven bajo el vidrio e Inuyasha se agacho a la altura de la ventana.
- nos vemos mañana - le dijo el joven apoyándose en la ventana del auto.
- hasta mañana… Inuyasha - dijo la joven dándole una dulce sonrisa.
- hasta mañana… Aome - le dijo devolviéndole la sonrisa. Se quedo viendo como se iba y cuando comenzó a sonar su celular vio que era Minako, miro hacia el departamento de ella que daba justo la vista hacia la calle, la ve parada en la ventana haciéndole señas y él le hacia gesto de que no entendía lo que le decía, era obvio que lo llamaba por la loza o para copuchar, pero ni loco volvía a subir no quería arriesgarse, así que apago el celular y se fue a su auto.
Mientras se dirigía hacia el departamento de Sango, su hermana le hacia miles de preguntas pero ella no tenía ganas de responder ninguna, sino fuera por que Miroku le decía que la dejara tranquila la tendría mas que chata.
Ya en la noche cuando fue acostar a Kohaku, se acostó a lado de él y como siempre él le pedía que le cantara la canción que lo hacia dormir, estaba tan acostumbrado y como no, si se la cantaba desde que supo que estaba embarazada y desde ese día se transformo en lo más preciado que tenía.
Hijo mió
"hijo del corazón
Deja ya de llorar…
Junto a ti yo voy a estar
Y nunca más te han de hacer mal.
Tus ojitos de luz…
Llantos los han de nublar…
Ven aquí, mi dulce amor,
Ya no nos han de separar.
Hijo mió, mi amor…
No me importa el sufrir,
Como un sol, tú me das luz
Y das calor a mi vivir.
De mi amor, de mi amor…"
Ya cuando estaba terminando la canción ya estaba profundamente dormido, se tiro en su cama y como siempre antes de dormirse se acordó del ambarino, el verlo tratando a su hijo de esa forma, no pudo haber sido planeado, ya que ella no estaba, solo lo descubrió, ya todo iba a ser distinto y mañana va ser otro día.
Continuara…
Tan tan…. Talvez me odien por haberlos echo pelear otra vez, pero tenía que hacerlo para llegar hacerlo más emocionante o por que estoy rallando la papa jajajaja, no todo tiene su propósito y en los siguientes capitulos se van a dar cuenta.
Como pueden ver, no he asesinado a mi profe, todavía, pero lo estoy pensando, jiijijij
Ah… la canción es de la película Dumbo, por si quieren escucharla, es muy linda, snif.
Gracias por lo reviews y suerte a todos y todas.
Bye.
