Comentarios al final…
Capítulo 9
La mañana había estado algo fría así que en cuanto vio un rayo de sol por su venta no dudó en arrastrar una silla y hacerse "bolita" lleno de cobijas justo debajo de la cálida luz.
Le parecía demasiado gracioso como las cosas que antes le resultaban tan comunes y banales estuviesen cobrando tal importancia en el, el frío parecía más intenso, el calor más bochornoso, el antojo por algún alimento demasiado deseable, realmente y viéndolo de un lado positivo agradecía la oportunidad de poder apreciar la verdadera belleza de la vida.
Las peleas entre Kakuzu y Hidan lograban hacerlo reír con fuerza acabando con estas contagiando a todos con su sonrisa, los terribles platillos de Kisame no le resultaban tan repugnantes como antes logrando "lagrimas" de agradecimiento de su amigo, en verdad parecía que su vida ahora era realmente buena, solo había algo que lo inquietaba y que necesitaba pero temía volver a sentir, sus ojos se cerraron pensando en aquellos rubios cabellos producto de muchos de sus desvelos, aquellas caricias, aquellos besos, aquellas palabras de amor que escuchaba día con día y que tanto necesitaba.
Lentamente comenzó a quedarse dormido, estaba realmente cómodo, la suavidad de la tela sobre su cuerpo, la pequeña brisa removiendo sus cortos cabellos, las pequeñas cosquillas sobre su nariz dadas por las "barbas" del borde de la cobija, tenía que moverse a la cama si no quería caer pero estaba muy, muy cómodo.
No pasó mucho cuando un pequeño vértigo le llego, se golpeó mentalmente sabiendo que como lo previó estaba por caer de la silla pero el golpe nunca llegó, con pesar abrió los ojos encontrándose con Itachi que lo sostenía por los hombros hincado frente a él, le sonrió apenado.
-perdón jeje me quedé dormido- se disculpó encogiéndose una vez más entre la tela, el moreno le sonrió negando con la cabeza.
-pudiste dormir en la cama sabes?...estas bien?-el pelirrojo asintió-Deidara preparará la cena, quiere saber si te gustaría algo en especial
-no- negó poniéndose lentamente de pie con ayuda de su amigo- lo que sea está bien
-a dónde vas?- le preguntó al ver que se encaminaba a la salida jalando con el mundo de cobijas
-abajo, quiero cenar con ustedes…vamos?
De algún modo comenzaba a acostumbrarse, los desayunos, comidas y cenas en cama se habían vuelto algo frecuente gracias a los horarios de sus medicamentos, no le agradaba, amaba la presencia de Deidara junto a él en cada una de sus comidas pero solo ellos dos… ese día quería comer con todos.
Una vez llegó a la cocina se encontró con todos los habitantes de la casa, apenas cruzó la puerta le saludaron e invitaron a sentarse sin preguntar absolutamente nada, el rubio se acercó saludándolo con un pequeño beso y tras unos minutos los trastes y la comida pasaban de mano en mano entre conversaciones y risas.
En medio de todo el ruido una insistente alarma sobresalió haciendo que el rubio sacara su móvil colocándolo sobre la mesa.
-es hora de la medicina danna
El menor estaba por ponerse de pie cuando la mano de Sasori lo detuvo
-podemos esperar a después de la cena?...la tomare en la habitación si?-pidió de una manera que incluso pareció suplicante, el rubio sonrió asintiendo levemente, realmente no podía negarle nada.
…
Las voces quedaron olvidadas a eco en la estancia, podía escuchar risas y el volumen un tanto alto de la televisión, una película de suspenso o algo así, un peso extra junto a él le hizo poner su atención en Deidara que sentado en la cama buscaba en el gran pastillero el medicamento pendiente.
Sonrió siguiendo sus movimientos, como sacaba la pequeña capsula amarilla y la empuñaba con cuidado de no perderla mientras s estiraba hasta la mesilla junto a la cama para tomar la botella de agua, era tan atento, tan comprensivo…demasiado bueno, apenas el rubio le tendió el medicamento le detuvo posando suavemente su manos sobre las de su compañero.
-esperemos un poco si?
-pero…
-necesito que…hablemos- le interrumpió, haciendo que el menor parpadeara confuso, dejando lo que sostenía una vez más sobre el buró.
-bien...de que quieres hablar?
Estaba nervioso, ansioso y preocupado, sabía que Deidara no se negaría y aun así cierta angustia lo invadía, no quería sonar…grosero?, tomo aire dejándolo salir en un intento de aclarar su mente.
-yo…Dei…hace algunas semanas que siento…mi cuerpo ya no es el mismo- el rubio se tensó- tranquilo-le sonrió- me refiero a que…hay algo que quiero hacer y…no sé si pueda o si espero más…no sé si pueda hacerlo después
No se necesitó más, Deidara sonrió depositando un pequeño beso sobre su frente mientras se levantaba para dirigirse a la puerta, abrió un pequeño cajón y sacó una hoja de papel, escribió unas cuantas palabras y con un poco de cinta adhesiva pegó la hoja sobre la puerta desde la parte de afuera, cerró activando el seguro.
-sabes que no tienes que pedirlo Danna- le sonrió recargado sobre la madera- pero tendrás que darme unos minutos vale?
Sasori lo miró sorprendido, no pudo más que asentir mientras veía a su compañero desaparecer tras la puerta del baño, con un gran alivio se dejó caer sobre el colchón, en verdad era afortunado, no lo pensaba como una necesidad carnal, jamás lo vio así, no con Deidara, extrañaba su tacto, ese tipo de tacto que lo hacía estremecer, anhelaba sus respiraciones juntas, sus caricias, sus besos pero más que nada, esperaba el segundo después de que todo terminara, ver el rostro del rubio sonriente y cansado, feliz, saber que se debía a él y no a alguien más.
El sonido de la puerta abriéndose lo sacó de sus pensamientos, tan solo giro su rostro encontrando al menor recargado en el marco de madera portando tan solo su camisa abierta y sus ajustados bóxer negros, sonriéndole, correspondió estirando sus brazos invitándolo a acompañarlo en el lecho.
Deidara se acercó con pasos seguros y se detuvo estando frente a él, Sasori sentado a la orilla de la cama y el de pie sosteniendo ambas manos, mirándolo desde arriba con una suave pero claramente nerviosa sonrisa.
-yo…temía pedírtelo-confesó sonrojado el rubio logrando una mueca de completa sorpresa del otro- yo quería…pero no sabía si podíamos- hizo un pequeño puchero y el pelirrojo sonrió.
-supongo que el que no habla, dios no lo escucha- negó levemente con la cabeza- somos un par de idiotas Dei
-jeje tienes razón, pero tú más, era obvio que no te lo iba a negar pero yo tenía miedo de hacerte daño- bufó
Antes de que el pelirrojo pudiese protestar sintió los cálido labios de otro contra los suyos, un suave roce, sus manos se desprendieron de las del artista posándose inmediatamente sobre la esbelta figura frente a él, sintió el peso sobre sus piernas y unos brazos enroscarse en su cuello, estaba algo sorprendido, todo iba muy lento, los movimientos eran suaves y delicados como si Deidara evitara lastimarlo, sonrió ante la idea, extrañamente se sentía muy bien aun cuando no había consumido sus medicamentos, dejó todo de lado y se concentró en lo que hacía, no podía desperdiciar un solo segundo.
Intentó darse vuelta para recostar a su compañero sobre el colchón pero este se lo impidió, le miró extrañado apenas se separaron unos centímetros pero el rubio tan solo le sonrió y lo empujo por los hombros obligándolo a quedar bajo él.
-que pretendes Dei?-pregunto sonriendo
-pretendo…complacerte, sip eso se podría decir- rió mientras acercaba sus labios ahora al delgado cuello-no soy muy bueno tomando iniciativa en estas cosas Danna, así que tenme un poco de paciencia si?
-no necesitas hacerlo
-lo sé, pero quiero hacerlo
Las palabras quedaron al aire cuando las caricias retornaron, Deidara apenas portaba un poco de ropa mientras Sasori estaba cubierto de pies a cabeza a causa del fio que su cuerpo sentía, se apenó un poco al ver como el menor luchaba contra las prendas y se decidió a darle una mano, sujeto el pequeño rostro en sus manos incitándolo a distraerse con sus labios mientras la ropa, una a una caían a ambos lados de la cama y entonces el rubio sintió el contacto con la fría piel, se separó de golpe.
-dios lo siento danna, estas helado- se disculpó frotando con insistencia las palmas de sus manos por los brazos, torso y pernas de su compañero de una forma tan espontanea que le causo gracia al otro.
-estoy bien Dei- lo jaló de nueva cuenta para que cayera sobre el- en realidad me estas calentando muy bien
El rubio se sonrojó de golpe al entender el doble sentido de las palabras, se golpeó mentalmente sonriendo y una vez más volvió a su labor, sus cuerpos chocaban y giraban, las caricias iban y venían reconociendo el terreno ya tantas veces explorado, sus respiraciones se agitaban a cada segundo y aunque Deidara tratara de evitarlo sabía que a excitación del momento no perdonaba al pelirrojo, bajó un poco la intensidad de sus besos y dio un pequeño salto en sentir las traviesas manos del su novio sobre su trasero, frunció el ceño extrañado al darse cuenta que el contacto era piel con piel, ¿en qué momento su ropa interior había quedado colgándole del tobillo?
Se inclinó levemente tomando las muñecas de Sasori obligándolo a deshacer la caricia, el otro estaba por protestar pero desistió al ver al menor descender sus besos por su torso, su ombligo y detenerse sobre el elástico del bóxer.
-que vas a hacer…Deidara?
El rubio le sonrió y asegurándose de tener bien sujetas aquellas manos sacó su lengua dando una larga lamida sobre la tela ya un poco tensa por el miembro bajo ella, Sasori echo la cabeza hacia atrás dejando salir un ligero gemido, hacia tanto que no hacían aquello, mucho antes de todo lo que ocurría, las veces anteriores todo era tan rápido, si, lleno de pasión y cariño pero rápido, sonrió al sentir el rose de la ropa bajar hasta sus rodillas y dejó salir el aire que sostenía cuando la misma lamida pasaba ahora sobre su entrepierna desnuda.
La habitación se llenó de suspiros, la respiración algo errática del rubio hacía notar el esfuerzo que hacía por complacer a su pareja, se perdió concentrado en su trabajo, su misión, hacer que Sasori se sintiera bien, disfrutara, algunos murmullos llegaron a sus oídos pero no escuchaba, no fue hasta que sintió un tirón en su cabello que se separó del aquel pedazo de carne.
-de-detente…ya, es suficiente Dei- el pelirrojo se veía agitado y un tono rojizo adornaba sus mejillas, un poco de sudor caía por su frente
-me pase-murmuró preocupado el menor mientras se ponía de pie y se inclinaba acariciando el rostro del pelirrojo- dios me pase verdad?, estas bien danna?
Sasori soltó una carcajada intentando regular su respiración y resistiéndose a continuar la labor del rubio ante el punzante dolor que el mismo se había provocado al detenerlo
-no es eso, solo…-lo jaló hasta invertir posiciones dejándolo bajó él- te necesito…
Deidara se dejó hacer más tranquilo, no sabía que tanto podía resistir su compañero y cada acción le hacía dudar, tomo confianza cuando sintió sus piernas ser separadas con suavidad y sonrió para sus adentros al sentir los dedos del mayor explorar su entrada, uno de ellos se deslizo en su interior.
-Dei, que?
Sasori lo miró boquiabierto, ¿cuánto tiempo había pasado el otro en el baño?, su dedo ahora acompañado de otros dos se deslizaban con sorprendente facilidad.
-quise…ahorrarte esa parte-susurró entre suspiros- no hay tiempo que perder danna…así que…porque no empezamos
Aquellas palabras excitaron al pelirrojo mucho más que cualquier tipo de afrodisiaco, Deidara no solo se había preparado para el anticipándose a su necesidad, se estaba ofreciendo en bandeja de plata, su poco restante autocontrol impidió que se desangrara en el momento que el rubio tomo sus propias piernas bajo sus rodillas invitándolo a continuar.
Su cuerpo respondió solo y antes de darse cuenta estaba dentro del menor temblando levemente, su compañero mantenía la cabeza ladeada y sus manos habían soltado sus piernas de golpe al sentir la intromisión y ahora reposaban sostenidas solo por las suyas propias bajo él, sin esperar mas se inclinó dejando salir toda la energía que como por arte de magia había inundado su interior, sus caderas se movían con una extraña mezcla de lentitud y firmeza tratando de evitar el dolor y llegar al placer cuando antes.
Deidara se abrazó a su espalda gimiendo quedamente y concentrándose solo en la sensación de ese miembro entrando y saliendo de él, tan seguro, tan caliente, los envestidas aumentaban poco a poco y olvidó por completo el reproche que cruzo por su cabeza al verse interrumpido tan repentinamente, podía sentir e aliento de Sasori junto a su oído y las constantes caricias en su cabeza y cadera.
La noción del tiempo perdió sentido y volvió con algo de lucidez cuando los movimientos sobre el comenzaron a ser erráticos y torpes.
-diablos…
El mayor se separó un poco maldiciendo con una mueca de disgusto, el rubio no preguntó nada pero sintió un ligero temblor en el otro, sonrió comprensivo y con un ligero empuje quedo ahora él arriba sentado y Sasori abajo recostado, ese era su límite, se notaba cansado y frustrado por el deseo de terminar así que se ocupó de hacer el trabajo.
-dios…así Dei…m-más rápido
El rubio cabalgaba con fuerza intentando compensas el bajón de energía, la base de la cama comenzó a chocar contra el muro y aunque sentía el cansancio en sus piernas se obligó a complacer la petición de su novio, sintió una mano atendiendo su hasta ahora olvidado miembro y un sonoro gemido abandonó su garganta, se dejó caer hacia adelante probando por enésima vez esos labios que le parecían tan adictivos, cerró los ojos con fuerza cuando se sintió llegar al final y se separó jadeando.
-te amo
Y con esas dos palabras una corriente eléctrica bajó desde su columna llenándolo por completo, su cuerpo convulsionó siendo detenido por el firme abrazo del mayor, sintió su esencia abandonar su cuerpo perdiéndose entre ambos vientres siendo consciente del final solo al sentir el cálido liquido de Sasori chorrear entre sus piernas, su mente se bloqueó y el sonido a su alrededor era como un eco rebotando en su cabeza, su pecho subía y bajaba con fuerza y unas suaves pero constantes caricias circulaban sobre su espalda encorvada.
-da-danna…estas bien?-se limitó a preguntar sin moverse de su sitio sintiéndolo un dentro de él
-mejor que nunca- tomó con cuidado su rostro besándolo con suavidad-gracias Dei
-danna….
-si?
-también te amo
-lo se Dei, lo sé- volvió a recostarlo sobre su pecho
El rubio sonrió, sintiendo las lágrimas agolparse es sus ojos, no podía ser, no podía ser la última vez que sintieran eso, carraspeo reprimiendo el llanto y aplicando más fuerza en el abrazo ignorando la pequeña punzada de dolor que llegó al sentir al otro salir, la fuerza se había ido y su cuerpo pedía descanso.
-tranquilo, tal vez no sea igual…pero creo que podemos repetirlo algunas veces mas
El rostro de Deidara se iluminó y asintió infantilmente mientras jalaba las sabanas colocándolas sobre los dos ,eso siempre pasaría, el saber lo que pensaba y responder si siquiera formular la pregunta lo llenaba de dicha, bien lo mostraban en aquellas patéticas películas románticas comerciales, cuando dos personas están enamoradas es como si fuesen una sola, sintió las exhalaciones calmadas de Sasori y lo vio dormido, se acurrucó pensando, de ahora en adelante le negaría esas películas a Konan, ya le estaban afectando.
…
-creo que no están de humor para ver una peli-Madara miraba sonrojado la hoja de papel pegada en la puerta, la leyenda "no molestar" resaltaba en tinta roja.
-m…ya se divirtieron bastante pero recuérdenme mover su cama del muro- comento igualmente sonrojado Pain
-deben admitir que fueron bastante discretos, de no ser por esos golpeteos ni cuenta nos dábamos
El par asintió mientras seguían a Itachi escaleras abajo, sería mejor dejar a la pareja descansar.
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Wiiiiii, creo que ahora no tarde tanto XD, debo decir que quería meter un capi asi pero honestamente no se me dan muy bien, prefiero dejar en lime pero en fin, por eso la tardanza u.u lamento mi patético intento de lemon =_=, ahora si, el que sigue será el final, será un capitulo largo y aunque ya tengo las partes más relevantes necesito hilar el resto.
He recibido una petición de un final alterno y realmente me movió jejej aun no se si resulte por como va la historia pero tratare de pensar algo, en fin, gracias por leer y porfas no olviden comentar nwn
