Cap 9
Pero qué clase de mal chiste es este – dijo la rubia al ver el cajón vacio – estuvimos horas trabajando para nada – dijo en frustración sacando el cajón y tirándolo a alguna parte de la oficina el cual cuando impacto con el suelo se le soltó una tapa dejando caer un sobre.
Parece que si tenía algo – Shikamaru se acercó – tenía un fondo falso para evitar que la gente robara el contenido si de alguna forma conseguían la combinación correcta de los sellos – dijo analizando la situación y tomando el sobre.
No creo que en ese sobre este lo que busca la dobe – dijo Sasuke con frustración en su voz.
Ino – la aludida miro a Shikamaru – porque no le entregas esta carta a Naru, de todas formas va dirigido a Naruto – dijo mostrando el sello del clan Uzumaki – tal vez si tenga algo de información valiosa para ella – dijo entregándole la carta.
Chicos, ahora que terminaron de trabajar me dejarían a mi trabajar – Kakashi había estado parado todo el tiempo mientras miraba como sacaban los sellos de su escritorio, cuando todos se comenzaba a retirar – Ino – esta se detuvo – quiero que traigas a Naru aquí una vez termine de leer la carta, me gustaría hablar con ella – dijo sonriendo.
Hai – Ino sonrió de igual forma y se fue al hospital donde Naru estaba, si bien ahora estaba en perfecto estado y podía irse ella no tenía ningún lugar al cual ir, no tenia como poder mantener un hogar ya que su departamento ahora ya no era de ella y vivir en la calle no era opción, gracias a que ya no habían tantos heridos por las misiones desde que la guerra termino Naru aprovecho para pedirle a Tsunade que la dejara vivir en el hospital una temporada la cual acepto gustosa por que podría ir a visitarla más seguido y así se aseguraría de que no escapara.
Naru-sama ¿Por qué ya no intenta separarse de Yoko-sama? – la pequeña pregunto inocentemente ya que Naru ha estado tranquila sin hacer mayores cosas en el hospital.
Porque necesito saber lo que le falta a la técnica, espero que los pergaminos de mi familia me ayuden en esto – dijo apoyándose en la muralla mientras la pequeña la miraba desde la cama – sé que mi madre se especializaba en sellos y mi padre era un genio en ellos, debe haber algo en sus pergaminos que me pueda ayudar – dijo con esperanza en ello cuando suena la puerta – adelante – Naru esperaba a Tsunade como siempre, era costumbre de la Senju visitarlas todos los días pero llego Ino un poco cansada de la carrera que se pego desde la torre Hokage – Ino – dijo preocupada Naru – siéntate – dijo tomándola y dejándola en una silla – espérame que te traigo un vaso de agua – fue al baño de la habitación y lleno un vaso para la rubia la cual agradeció el gesto y al tomar un sorbo recordó el por qué de su carrera.
Naru-chan toma, encontramos esto en la torre Hokage – dijo pasándole la carta – tiene el sello de tu clan, espero que sea útil – tomo otro trago de agua – Kakashi-sen… quiero decir el Hokage quiere hablar contigo después que leas la carta.
¿Acaso Tsunade no puede venir como todos los días a hablar? – dijo Naru con cara de interrogante antes de abrir la carta.
No Naru, Tsunade se retiró como Hokage – esa noticia no se la habían mencionado por lo que quedo my sorprendida – el nuevo Hokage es Kakashi-sensei.
Después de reponerse de la sorpresa – espero que haga su trabajo y no lea todo el día – dijo entre risas.
De eso se encarga Shizune-san – dijo riendo también Ino – vamos lee la carta y te acompaño a ver al Hokage.
Yo también quiero ir – la pequeña se acerco a Naru y la abrazo por la espalda.
Si Akina-chan, también iras – Ino estaba un tanto celosa de ella por tener la libertad de hacer lo que quisiera con Naru, pero tenía que recordar que era la hija de Naru, adoptiva, pero la hija de Naru.
Mientras Naru leia la carta su cara era estudiada por Ino la cual se preocupo al ver que esta comenzaba a llorar una vez terminada la carta Ino se acercó a ella – ¿Qué pasa Naru? – dijo preocupada parándose de la silla y acercándose a ella, esta no respondió solo le entrego la carta para que leyera.
Querido hijo.
Si estás leyendo esto es porque todo salió mal, tu madre debió haber muerto en el parto, y yo defendiendo la aldea de algún mal que la amenazaba, lamento que no hayamos podido verte crecer ni darte el amor que todos los niños tienen, pero quiero que sepas que aunque todavía no te conocemos ya te amamos mucho, porque tú eres el legado de nuestro amor, tendrás una vida muy dura sin nosotros pero quiero que la vivas con una sonrisa en la cara y la frente en alto, sé que no soy un ejemplo de padre pero si fui ejemplo de shinobi, lo más probable es que tengas aptitudes para serlo ya que eres mi hijo y el de Kushina-chan, pídele al actual hokage que te diga en donde vivíamos, que te de las llaves de nuestra casa, en ella podrás encontrar alguno que otro pergamino que te ayude a ser un mejor shinobi.
PD: toda la carta es suponiendo que seas hombre como yo alguna vez quise, pero en el caso que seas mujer como quería tu madre quiero que sepas que te hubiera querido igual, porque eres mi hija.
Te quiere mucho, tu padre, Namikaze Minato
Ino después de leer la carta abrazo a Naru que estaba llorando a mares, la carta le fue dirigida mucho antes del ataque del zorro pero desde ese entonces que sus padres querían darle amor, amor que se le fue negado durante veinte años, años en los que tuvo que valerse de sí mismo y ahora perdió el legado de su familia, había sido hombre como quería su padre pero en la guerra perdió su cuerpo y se transformo en mujer dejando de ser merecedor del apellido Uzumaki que le fue otorgado por su madre al nacer – pensaba que ya no era digna de mis padres Ino – decía en lagrimas – pero ahora, de alguna forma creo que me hubiesen aceptado como soy ahora – decía llorando.
Claro que te aceptarían – decía en forma de consuelo – mírate, eres hermosa, la kunoichi más hermosa de la generación y la más fuerte – decía apretándola nuevamente.
Pasaron los minutos y todavía estaban abrazadas, Akina e Ino abrazaban a Naru para que esta se sintiera mejor, siguieron así hasta que una voz en la puerta las sorprendió – ejem –dijo con gracia haciendo que las chicas se separaran – creo que e interrumpido algo, será mejor que vuelva en una hora más – decía con malicia Tsunade que las miraba desde la puerta, pero se acerco a Naru una vez se percato que esta tenía los ojos rojos por lagrimas – ¿que paso? – pregunto preocupada.
Tsunade-obaachan – dijo tiernamente Naru – me voy del hospital, pediré las llaves de la casa de mis padres al Hokage.
¿La casa de tus padres? - dijo preocupada, luego en su mente armo el rompecabezas al ver la carta en manos de Ino – pequeña mía – dijo abrazándola – ya era tiempo que supieras todo – acariciándole la cabeza como a un gatito – espero que me dejes visitarte allá también
Por supuesto obaachan, eres más que bienvenida a la casa – dijo sonriéndole con ternura – ahora tengo que irme a ver al Hokage – dijo mientras se apartaba de Tsunade.
Espera Naru – Ino la tomo de los hombros – ¿piensas ir así?
Naru vestía solamente una falda de cuerpo entero blanca y su pelo estaba suelto, este llegaba hasta la cintura – no tengo más ropa, ya que una pequeña me destrozo los pergaminos con agua – dijo mirando a Akina la cual se escondió detrás de Ino – y tampoco tengo dinero para comprarme ropa, además Kakashi-sensei no es tan pervertido como para saltarme encima – dijo confiando en su maestro.
Si tu lo dices – a Ino no le gustaba mucho la idea ir con ese vestido a ver al hokage ya que era un tanto revelador ya que tenía un buen escote y llegaba a medio muslo por lo que era un tanto revelador para su gusto ya que Naru era de ella y no quería que todos la comieran con la mirada.
Naru y Akina parecían ser simples aldeanas ya que no portaban con ningún implemento ninja, Akina vestía una falda castaña con una polera sin mangas del mismo color y su cabello estaba amarrado con coletas como el de Tsunade llevándose las vistas de los jóvenes de la aldea mientras que Naru quien caminaba junto a Ino se llevaba las otras miradas de los chicos de la aldea, era hermosa y su vestido no dejaba espacio para la imaginación ya que dejaba ver sus buenas curvas y el escote que tenia dejaba ver un buen tanto de su desarrollado busto, muchos se acercaban con intenciones de ligarla pero eras espantados por Ino, al llegar a la torre Hokage Shizune las recibo.
Naru-chan abrazo a la rubia – que bueno es verte por aquí, no salías del hospital pensé que tenias algo grave – digo preocupada – pudiste haberme dicho siquiera que vendrías – la regaño.
Lo siento Shizune-nee, el hokage me ha mandado a buscar, y no te preocupes que me repuse hace días, pero no tenía a donde ir por lo que me quede en el hospital – dijo con su característica sonrisa.
Pudiste haberlo dicho, mi casa es tu casa – la reprendió más.
No quería incomodar a nadie – dijo con cara de borrego directo al matadero.
Bueno, ya no importa – dijo resignándose, su hermanita siempre era así, no quería molestar a nadie y nunca lo ha hecho – pasen, y díganle a Kakashi que en media hora le envíate unos documentos para que siga por lo que no quiero ver documentos sin firmar en su escritorio o no habrá más tiempo feliz – dijo un tanto seria cosa que hizo a las rubias reír.
No te preocupes, le llevaremos tu mensaje – dijo Ino entre risas.
Caminaron un par de minutos hasta que llegaron a la oficina del Hokage, tocaron y luego escucharon al peliblanco darles la pasada – Hokage-sama, he traído a Namikaze Naru como lo pidió.
Gracias Ino, ahora puedes dejarnos solos – dijo mirando a Naru de pies a cabeza, Ino no quería por eso había sido formal, para quedarse pero parece que no le funciono.
Hai – se voltio pero recordó lo de Shizune – Shizune-san dice que en media hora vendrá con mas papeles por lo que quiere que los que tiene estén terminado o no habrá mas hora feliz – eso descompuso al ninja copia, le faltaban muchos informes y no terminaría solo.
Gracias… te puedes retirar – dijo con un leve tono de preocupación en su voz – si puedes consígueme tiempo con Shizune, entretenla con alguna conversación – la rubia asintió y se retiró dejando a Kakashi con Naru y Akina, pero el hokage no había visto a la pequeña.
Felicidades Kakashi-sensei – dijo la rubia – eres el rokudaime – dijo con gracia – espero que trabajes y no leas todo el día los libros de ero-senin.
Gracias Naru, la verdad es que no alcanzo a leer mucho con el trabajo extra que he tenido desde que dejaste de hacer las misiones, la aldea rebosa de economía gracias a las misiones que llegan de todo el país, misiones que antes no llegaban debido a que alguien las hacía y dejaba mal a Konoha – Kakashi sonaba con un tanto de sarcasmo.
Naru-sama necesitaba vivir, el dinero es necesario para vivir en el mundo – la pequeña Akina salió de la espalda de Naru para posicionarse frente a esta como si quisiera defenderla de Kakashi.
¿Quien es la pequeña? – Kakashi se acercó a la chica.
Mi nombre es Akina y soy la hija de Naru-sama – dijo orgullosa haciendo a Naru sonrojarse un poco.
Ciertamente esto después será molesto…. Como explicare algunas cosas – Naru estaba un poco acomplejada con respecto a la situación que tenía en frente.
Valla… solo en cuatro años y ya tienes una hija – dijo el hokage – pero que no debería estar todavía en pañales – dijo extrañado – y tú no tienes cuerpo de madre – dijo analizando el busto y las caderas de Naru.
Kakashi-sensei deja de mirarme tan lascivamente – dijo tapándose el pecho con las manos – la adopte hace dos años, no he tenido ninguna relación con ningún hombre – dijo roja de la vergüenza – ¿cómo esperar que lo haga?
Como lo haría cualquier mujer – dijo con tranquilidad – como sea, quiero hablar de algo contigo, es sobre tus padres – dijo en tono serio.
Si lo que quieres es decirme quienes son no te preocupes que eso ya lo sé – dijo antes que el hokage hablara – es más, mi razón de volver a Konoha es por eso mismo.
Con que ya lo savia – pensó el líder de la aldea – bueno, dime que es lo que quieres – respondió Kakashi.
Quería pedirte las llaves de la casa de mis padres, mi padre al ser Hokage la llave creo que la dejo por aquí al igual que quiero que me digas en donde está ya que yo no tengo ni la más remota idea – dijo mostrando la carta que había salido de la oficina.
Las llaves de la casa de Minato-sensei… creo haber visto las llaves por aquí – dijo buscando entre los cajones, una vez encontrada – bueno, aquí las tienes, te mostraría en donde vivía pero tengo que trabajar mucho, y solo me quedan – consultando el reloj – ¡quince minutos! – dijo en un grito.
Pero por qué no creas clones para hacer el trabajo mientras me muestras el lugar – dijo con una sonrisa recordando aquella técnica que no había realizado desde la guerra ya que temía que Yoko tomara el control de los clones.
Supongo que no me queda de otra, sino perderé mi hora feliz y eso no es para nada bueno – Kakashi junto su chakra y creo 15 clones dejándolo un tanto cansado, en el instante los clones comenzaron a trabajar y Kakashi salió de la oficina con Naru y Akina dejando a Shizune que iba a recordarle al Hokage que le quedaban quince minutos, pero cuando vio a todos los clones hacer el trabajo supo que no podría ganar la pequeña apuesta que tenia con este por lo que le grito.
Kakashi-san, crear clones para hacer el trabajo es injusto – grito al peliblanco – estás haciendo trampa.
Lo siento Shizune, pero esto es un encargo de un antecesor por lo que es más importante que los papeles – ante esas palabras Shizune se acercó para hablar con Kakashi en privado, esa conversación ni Naru o Akina se enteraron pero después de unos minutos Shizune se fue roja y Kakashi se acercó a ellas con una radiante sonrisa, o al menos eso se podía ver por la forma de sus ojos.
¿Que fue eso Kakashi-sensei? – Naru lo miro con un signo de interrogación en la cara.
Te lo diría pero hay una pequeña presente – dijo acariciando la cabeza de Akina, ante esto Naru entendió a lo que refería por lo que atino a decirle.
Deberías casarte con ella luego, no creo que seas del tipo que se casa después de tener descendencia – dijo calmadamente aunque tenía la cara roja.
Eso no es de tu incumbencia mi pequeña alumna, ahora te llevare a la casa de Minato-sensei, así que mientras me acuerdo de donde era caminemos por la villa – Kakashi dejo en claro con ese comentario que no se acorvaba de la ubicación por lo que Naru se enfado un tanto pero se aguantó el grito de molestia ya que esperaba que este se acordara en algún minuto.
Espero por tu bien que eso de que se olvido sea mentira o alguna broma porque no tengo ganas de caminar por toda la aldea preguntando por una casa que ha estado deshabitada durante veinte años – fue el pensamiento de Naru mientras seguía a su sensei afuera de la torre Hokage
