El invierno aún no acababa, el frío cada vez aumentaba más. La nieve no se detenía, realmente podía ser hermosa en ocasiones, pero también muy molesta en otras ocasiones. Marinette por ejemplo amaba la nieve, pero irónicamente detestaba el frío. Aunque secretamente agradecía que la nieve no fuese dolorosa, porque de ese modo no era tan doloroso caer y ella era la reina de las caídas gracias a su legendaria torpeza.
Marinette deseaba poder faltar a clases, quedarse en cama sería una grandiosa forma de pasar el tiempo, ya estaba aburrida de tener que pasar frío innecesario. Aunque tampoco deseaba faltar, le gustaba ver a sus amigos y obviamente amaba ver a Adrien, estar en el mismo salón era un... ¿avance? Quizás en su mundo sí.
Esa noche Chat Noir y ella vieron una película. Al principio vieron un estreno, estaban dando en televisión "Un jefe en pañales."
—Aún no puedo creer que hayas llorado con el final —la chica no reía, era respetuosa. Chat Noir negaba con la cabeza, no quería comentar nada al respecto.
—No estoy llorando, los gatos no lloran —intentó defenderse. Aunque Marinette sabía que sí lloraban.
Dieron un avance de un nuevo estreno, el cual sería la versión live action de Aladdín. Mostraron un poco de "Un mundo ideal." Marinette tarareó la canción, le encantaba. Aladdín formaba parte de su infancia, jamás olvidaría esa película.
—Veo que te gusta Aladdín —comentó Chat Noir sonriendo.
—¡Me encanta! Es una película muy bonita, creo que todo el mundo la ha visto.
—A mí también me parece bonita —concordó Chat Noir —. Y esa escena me causa gracia, cuando el genio es una abeja y le da consejos para coquetear a Aladdín.
Ambos rieron al recordar esa escena, realmente era muy buena.
—A mí me gusta cuando vuelan en la alfombra mágica mientras cantan, es una escena mágica, inigualable. ¿Imaginas eso? ¿poder volar por el cielo? —y la azabache extendió sus brazos mientras cerraba sus ojos imaginando que estaba volando.
Adrien internamente pensó que en una ocasión ya había visto de ese modo a Marinette. Pero... ¿cuándo? ¿cuándo sucedió eso? Y la imagen vino a su mente rápidamente: fue cuando él salió con Kagami y Marinette estuvo con Luka. Él la hizo volar sobre el hielo.
—Mm... —Chat Noir estaba teniendo una idea —, ¿qué te parece salir mañana en la tarde?
—¿En la tarde? —ella dio un salto debido a la repentina pregunta —. Noir, eres un héroe, sabes que sería extraño que nos vean juntos.
Esa era la triste realidad. Si los parisinos los veían paseando juntos podrían creer que eran buenos amigos (lo cual era cierto), pero al mismo tiempo podrían pensar que Marinette conocía la verdadera identidad del héroe y se convertiría en una presa para Hawk Moth. Todo era demasiado peligroso.
—Tranquila, tengo una idea.
Esa tarde Chat Noir apareció a las cinco de la tarde para buscar a Marinette. Ella aún tenía sus dudas.
—Realmente pienso que es una mala idea salir juntos. Además, te recuerdo que aún no me has dicho dónde iremos y... —Chat Noir la tomó entre sus brazos y saltaron de tejado en tejado.
Marinette se calló de inmediato, fue repentino.
—¡Jamás me interrumpas! —le advirtió. Él rió, aunque por la adrenalina y el sonido del movimiento, Marinette no escuchó esa risa.
Aterrizaron dentro de la pista de patinaje. El patinador los observó y se sintió fascinado.
—¡No puedo creerlo! ¡Chat Noir en mí pista! ¡esto es increíble! —exclamó observando al joven héroe maravillado.
Marinette no entendía qué hacían ahí.
—Hola —saludó Chat —. Me preguntaba si... ¿podríamos patinar solos ella y yo hoy? —pidió.
—¿Bromas? ¡eres un héroe! ¡lo que digas es ley! —respondió él —. Yo mismo les pondré los patines —corrió y volvió a la velocidad de la luz con patines, conocía la talla de Marinette debido a la vez anterior en la que ella patinó. Aunque con él...
—No se preocupen por mí.
Chat Noir ayudó a Marinette a sentarse y le sacó sus zapatos, ella se sintió algo avergonzada, pero decidió no decir nada y simplemente dejarse llevar. Luego, colocó los patines en sus pies y finalmente se arrodilló para amarrar los cordones de la azabache.
—¿Ch... at? —preguntó ella tartamudeando, tenía un sonrojo demasiado notorio.
—Espera.
Chat Noir se encerró en el baño, escondido ahí, realizó la transformación de hielo. Mientras tanto, el patinador no dejaba de preguntar cosas a Marinette, parecía un paparazzi.
Luego, Chat Noir llevó de la mano a Marinette a la pista. Marinette tomó la mano sintiéndose algo cohibida.
—¿Confías en mí? —preguntó Chat Noir antes de entrar a la pista.
—¿Qué?
—¿Confías en mí? —repitió él.
Marinette simplemente asintió y ambos se tomaron de la mano. Patinaron. Al principio iban lento, luego fueron tomando confianza. Chat Noir esperó el momento adecuado y de la mano de Marinette comenzó a hacer muchos movimientos: giros, saltos, vueltas.
Y...
—Yo te quiero enseñar, un fantástico mundo.
Marinette se sintió hipnotizada.
Chat Noir cantaba increíble, su voz era melodiosa, dulce y afinada.
Por un momento, ella cerró los ojos y sintió una chispa, magia. Al abrir los ojos, no eran ellos. Chat Noir no llevaba su traje de hielo, llevaba harapos como los de Aladdín. Y ella tenía la vestimenta de Jazmín, ese hermoso traje celeste.
¿Era un sueño?
Volaban.
Ese patinaje realmente era mágico.
Tikki no podía creer lo que sucedía.
Marinette y Chat Noir habían invocado el poder del Kwagatama, ambos deseaban algo y al ser portadores lo hicieron realidad. Ahora ambos se encontraban viviendo el momento musical de Aladdín, "Un mundo ideal." No era un sueño, realmente estaban volando, realmente vivían ese musical.
—¡Ay, Dios! ¡Fu me matará! —se asustó la kwami.
Aunque Tikki tuvo suerte, cuando la canción acabó, Marinette abrió sus ojos y se vio volando en los hombros de Chat Noir. Algo similar a lo que había sucedido con Luka, solo que de un modo mucho más mágico y especial.
