antes que nada Feliz Año queridos lectores... y como verán no he muerto, es mas resucite! y aqui les dejo en noveno capitulo de esta historia
Cap 9 ¿¡Hola y Adios?!
Después de esa noche, a la mañana siguiente la rubia se encontraba distraída más de lo normal… mientras tanto Heck se encontraba platicando con Coop en un bar, donde el Rubio le pedía a su amigo salir pero este se negó porque le había dicho que la rubia lo llevaría a cenar, al otro lado de la ciudad, Mugi se encontraba en el baño de su trabajo mirándose en el espejo mientras esperaba a su amiga…
Alguna vez ya sabes… ¿cambiaste de bando? – pregunto la rubia un poco dudosa
Eso depende – respondio Azusa quien se encontraba dentro del cubículo
¿De qué? – volvió a preguntar la rubia
De qué diablos estás hablando – sentencio la pelinegra quien salía del cubículo para ir a lavarse las manos y darse un retoque – ¿un trago después del trabajo?
Cenare con Heck - contesto la rubia sin mirar a la pelinegra – quiero decir, alguna vez te gustó, o pensaste que podría gustarte antes de darte cuenta que no te gustaba otra mujer
Porque – respondio la pelinegra aún más desconcertada de lo que le decía la rubia mientras seguía retocándose las pestañas
Busco a alguien para Yui y pensé en ampliar las opciones – respondio la rubia aunque sabía que le estaba mintiendo a la pelinegra
Ya lo intente y no sucedió para mi – respondio la castaña quien se encontraba al lado derecho de la rubia – me gustan los hombres, quiero decir… los odio pero ya sabes…
Siempre soñé con esta con una mujer antes de morirme, pero es como… querer ir a Noruega alguna vez – esta vez fue Azusa quien hablo mientras se sumía en sus pensamientos – me entiendes, quizás nunca suceda – le respondio la pelinegra a la rubia
¿Heck te llevara a cenar? – pregunto la castaña quien se encontraba arreglando su cabello
Yo lo llevo a él – respondio la rubia quien trataba de sonar normal
La tarde había pasado rápido dando paso a la noche… Mugi y Heck habían ido a cenar y se encontraban de regreso a su casa, el pelinegro era quien venía manejando mientras que la rubia miraba por la ventana completamente distraída pero este se dio cuenta de que algo andaba mal con su mujer y para romper la atmosfera decidió entablar una conversación con ella
Fue divertido – decía el joven con una sonrisa mientras miraba de reojo a su esposa pero ella no daba señas de respuesta – ¿no fue divertido? La pase bien – pero ella seguía sin responder – ya sabes Mugi creo… - pero su esposa lo interrumpió
Oye, el terreno baldío, ¿te acuerdas cuando lo hicimos en los arbustos? – pregunto la chica saliendo de su trance
Nunca te lleve a los arbustos – respondio el muy desconcertado
Lo siento, fue otro – contesto ella con una sonrisa – hagámoslo en los arbustos – decía ella y al cabo de 10 min se encontraban en un terreno con muchos árboles y arbustos, el pelinegro quien no estaba de acuerdo con la idea de la rubia se tuvo que resignar después de un rato de jugar a las escondidas como ella había sugerido… al encontrarla estaban dispuestos hacerlo pero un ruido llamo la atención del pelinegro pero la rubia no le dio importancia, pero de nuevo el ruido se volvió a escuchar y esta vez fue la rubia quien hablo…
Quien sea que este ahí salga de una buena vez – decía la chica muy enojada y en cuestión de segundos salieron una pareja de gay, que al parecer también se encontraban haciendo cosas indebidas, después de una charla entre los cuatro decidieron irse a su casa.
A la mañana siguiente al otro lado de la ciudad se encontraba una castaña arreglando unas flores a la entrada de su floristería pero se percató que al otro lado de la calle venia caminando la rubia quien se dirigía hacia ella
Hola – decía la castaña con su típica sonrisa
No, no, no estés feliz de verme – respondía la rubia un poco alterada – no puedes, no quiero que estés feliz de verme – decía ella mientras entraba al local de la castaña
De acuerdo – contesto la castaña sacada de onda quien se había quedado en la puerta del local
De acuerdo – afirmo la rubia quien se había dado vuelta para ver a la castaña – estoy aquí porque no sé qué es lo que sucede, no lo sé… me haces sentir algo, algo que no puedo sentir… ¡Estoy casada! – decía la rubia sin dejar de caminar de un lado a otro mientras que la castaña solo bajo la mirada al suelo pues sabia a lo que se refería la rubia – estoy casada, por el amor de Dios, tengo un esposo. Este… hombre que, este hombre maravilloso no hizo nada malo.
Pero de la nada sale un señor preguntando por algunas plantas
Me preguntaba si podía ayudarme – decía el hombre quien al parecer no se había percatado de la conversación entre las dos mujeres – estoy por comenzar un jardín de hierbas – el señor seguía hablando lo cual había provocado la molestia de la rubia quien se metió al almacén que tenía la castaña al fondo, después de que la castaña despachara al pobre señor casi a patadas se dirigió rápido al almacén
Entiendes – decía la rubia quien vio entrar a la castaña al almacén – debes de entender, no puedo hacer esto, en realidad no puedo hacer esto… sea lo que sea debe detenerse y debe detenerse ahora, ¿comprendes? se acabó – dijo finalmente la rubia saliendo del almacén, dejando a la castaña sin la oportunidad de objetar algo
¿¡Que!? – se dijo a sí misma la castaña pero algo la saco de sus pensamientos cuando se dio vuelta fue capturada por unos suaves labios, así es, era la rubia quien había regresado para iniciar un beso ansiado por ambas mujeres, tanto deseaban besarse que la castaña choco con una caja de flores cayendo sobre ella junto con la rubia sin dejar de besarse, la rubia le quito el suéter que traía la castaña, mientras que la castaña no dejaba de acariciar cada parte del cuerpo de la rubia bajando una de sus manos hacia el trasero de la rubia, tanta pasión había entre ellas que fue interrumpido porque la castaña accidentalmente se había enterrado una espina de unas rosas que se encontraban cerca de ella.
Auch – se quejó la castaña quien se había separado de la rubia
¿Qué te paso? – preguntaba preocupada la rubia
Tengo espinas en el trasero – decía la castaña quien intentaba pararse mientras empezaba a reírse
Lo siento – decía la rubia entre risas, pero las risas fueron interrumpidas por el sonido de la puerta de entrada
Es otro cliente – decida la castaña un poco más calmada mientras iba a darle otro beso a la rubia pero la voz del cliente las interrumpió pues reconocían aquella voz
¿Hola? – Decía la persona desde afuera - ¿Ritsu? ¿Estas atrás?
No entres Heck, yo… - respondio rápidamente la castaña separándose de la rubia para poder salir del almacén – estaba haciendo el inventario… Hola
Hola – contesto el joven con su típica sonrisa
Mm, ¿que se te ofrece Heck? – pregunto la castaña mientras fingía estar bien
Comprar algunas flores – respondio el con una sonrisa en el rostro
Flores, por supuesto – decida la castaña un poco nerviosa
No para mi… sino para mi esposa, Mugi – dijo el joven, pero la castaña al escuchar el nombre de la rubia se tensó – recientemente estuvo un poco… no lo sé, ya sabes lo que dicen… nada más alegre que un brote oportuno, pensé en algunos de tus lindos arreglos – dijo finalmente el pelinegro, mientras que dentro del almacén la rubia escuchaba la conversación de su esposo con su ahora "amante.
Definitivamente – respondio ella quien por dentro estaba hecha un manojo de nervios – ¿cueles le gustan?
Tú sabes cuales le gustan – contesto el joven con tranquilidad mientras miraba a la castaña que ponía cara de duda - lirios, le gustan los lirios
¿Lirios? Bueno, eso es simple – respondio ella con la misma tranquilidad que tenía el muchacho
¿Te gusto el futbol la otra noche? – pregunto el chico mientras observaba las demás flores en lo que la castaña hacia el arreglo
Fue una experiencia – contesto la castaña sin mirar al joven
¿Cómo encontraste a Mugi? – pregunto le pelinegro
Bien… - contesto ella lo mas natural
Me preguntaba si te conto algo acerca de… mi o, creo que estoy haciendo algo mal eso es todo… eso es lo que pienso. Y si te contó que es… lo que estoy haciendo, o no haciendo… entonces puedo detenerlo o comenzarlo, lo que sea y luego podemos… como antes – dijo finalmente el pelinegro
No dijo nada Heck – contesto secamente la castaña quien miraba fijamente al pelinegro y este a ella
Estas son hermosas… ¿Cuánto es? – pregunto el tratando de sonreír
Cortesía de la casa – respondio ella – deberías preguntarle a ella… no a mí – y vio como el pelinegro salía del local, la castaña rápidamente se dirigió hacia el almacén pero noto que este se encontraba vacío pues la rubia había salido del almacén por una pequeña ventana que daba a la calle y rápidamente la castaña salió del local para tratar de alcanzar a la rubia quien iba corriendo hacia un parque…
¡Mugi! – Gritaba la castaña quien iba corriendo detrás de la rubia – Mugi, espera
Ritsu, por favor – decía la rubia algo frenética
Habla conmigo – contesto la castaña quien seguía detrás de la rubia pues esta no dejaba de caminar a prisa
¿Qué quieres que diga? Dios, yo estaba allí y lo escuché – mencionaba la rubia sin detenerte – y él se culpa
Puedes terminar con esto – dijo finalmente la castaña
¿Cómo? – grito finalmente la rubia quien se detuvo y se giró hacia la castaña
Dime que me vaya – respondió la castaña tratando de no llorar – dime que es lo que quieres y me iré… y nunca me volverás a ver…
¿Eso es lo que quieres tú? – pregunto algo desconcertada la rubia
Te quiero a ti – contesto la castaña con sinceridad
Ritsu – susurro la rubia quien no dejaba de mirar a la castaña que tenía enfrente – no puedo
Ya lo sé – dijo la castaña bajando la mirada – estaremos bien – dijo finalmente la castaña mientras se acercaba a la rubia para darle un abrazo de despedida y luego plantarle un beso en la mejilla de la rubia – no te olvides de mi
Jamás lo haría – respondio la rubia mientras abrazaba a la castaña para luego separarse y agarrar cada quien el camino a sus respectivas casas
lamento por no actualizar antes pero pasaba por un proceso de ruptura y un enamoramiento no correspondido casi al mismo tiempo pero por suerte todo quedo en el pasado ahora solo me enfocare en terminar algunos fics y a mi Servicio Social en el lab! :)
