¡Hola, Gente!
Acá la continuación del fic :)
Espero que les guste y compartan sus opiniones con la humilde autora.
¡Besos!
PD: La escena "De noche todos los gatos son
Potter" es algo subidita de tono, así que ojo…
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Enfermería
James estaba acostado en una cama aislada. Tenía una mueca en su cara que reflejaba cuánto dolía. A su lado estaba Lily tomándole la mano.
Al otro lado del castillo, en la casa de los gritos, se escuchaba un aullido a lo lejos. Era como si el lobo supiera que tenía sangre conocida entre las garras. Como si el hombre que vive con él, supiera lo que había hecho.
En la enfermería, Madame Pomfrey ponía compresas frías llenas de solución curativa sobre las heridas. Lily miraba horrorizada, le costaba creer que eso fue obra de su querido Remus.
- No se preocupe, Srta. Evans. Es una herida fea, pero se repondrá. El Sr. Potter es un muchacho fuerte- Dijo Dumbledore.
- ¿Está seguro?- preguntó Lily muerta de miedo- ¿No se… transformará?
- Srta. Evans, una alumna tan brillante como usted debería saber que se necesita mucho más que esto para convertirse en un hombre lobo- Sonrió el director.
- Sí, lo sé… Lo siento profesor, es que estoy tan asustada. Esta noche nosotros íbamos… él me pidió ayuda, y yo no le creí…-Y se puso a llorar.
- Estoy seguro, Srta. Evans, que él apreciará su presencia aquí. Buenas noches- Lily no se movía, así que Dumbledore siguió - Tal vez debería dormir.
- No, profesor… Si usted me lo permite quisiera quedarse esta noche a su lado.
- Claro. Pero no se quede despierta hasta muy tarde- Y se fue.
- Oh, James… Lo siento tanto - Y sollozó con la cabeza baja. James comenzaba a despertar.
- Se escucha tan diferente mi nombre en tu boca, Lily.- Habló con dificultad.
- Calla James, debes descansar- Sonrió con una dulzura nunca antes vista.
- Al fin puedo ver tu sonrisa, Lil… te ves tan hermosa. Le diré a Remus que me ataque más a menudo- Sonrió con dificultad.
- Ni enfermo dejas de ser un idiota, Potter- Dijo tomándole la mano con suavidad.
- Es que tu belleza eclipsa mi inteligencia, Evans -
- Shhh, debes dormir, James - Se iba a poner de pie.
- ¡No!- Le apretó la mano- Por favor quédate. Sólo hasta que me duerma.
- Está bien, pero sólo hasta que te duermas- Y le acarició la cabeza. James cerró los ojos y por primera vez, se durmió con una sonrisa en los labios.
Recuperación
Tres días estuvo James en la enfermería. Con los cuidados mágicos de la Sra. Pomfrey, las visitas de los merodeadores y la sonrisa de Lily Evans se sentía como nuevo.
En acciones no había mucho que contar. Pero en sensaciones sí y mucho.
Sabíamos que James estaba delicado. Lily también lo sabía. Y ella estaba preocupada. En clases ponía poca atención. A la hora del almuerzo, comió poco. Sentía el olor de las plantas curativas en todos lados. Hasta que decidió ir a la enfermería. Ahí encontró a los cuatro chicos. Cuando ella entró, se produjo un silencio cómplice. Los chicos se miraron entre sí.
- Bueno, creo que yo ya me voy Cornamenta- Dijo Sirius.
- Y yo James, tengo que hacer deberes- Se excusó Remus.
- Yo me quedo - Dijo Peter.
- Pero Colagusano, se te olvida que tienes algo que hacer- Dijo Sirius.
- No, ya hice todos los deberes…- Respondió, como siempre, despistado.
- Entonces me ayudarás a limpiar los trofeos Peter, te recuerdo que tengo castigo atrasado…- Inventó Sirius.
- Pero…- Iba a replicar, pero Sirius y Remus le dieron una mirada bastante explicita de que sobraba y al fin cayó en cuenta.
- Ah, cierto… Que cabeza la mía… Nos vemos mañana, James- Se despidió Peter.
- Adiós, chicos- Dijo James.
- Evans…- Se despidió Sirius.
- Adiós Lily- Dijo Remus.
- Hasta luego Remus… Black.- Ambos asintieron con la cabeza a modo de despedida.
Y salieron, dejando a James y Lily solos.
- ¿Cómo estás, Potter?-
- Ahora que estás aquí, mejor- Respondió James, Lily sonrió.
- En serio, ¿cómo te sientes?
- En serio que mejor… ya las heridas están casi curadas.
- ¿Y de ánimo?
- Pues muy bien, los chicos siempre vienen a verme… Y ahora apareciste tú. No puedo quejarme.
- Pues me alegra eso…
- ¿Si?, ¿eso es un poco de preocupación, Evans?
- Tal vez, Potter.
"¿Tal vez?, te quedaste a su lado toda una noche, tomándole la mano. Hoy apenas comiste. No atendiste en clase. La noche después de quedarte con él, apenas dormiste de la preocupación… Y ¿respondes tal vez?... Definitivamente tienes que mirar el diccionario, Lily"
James intentó moverse para cambiar de posición y un gemido de dolor se le escapó.
- ¿Qué te pasa?, ¿Qué te duele?- Preguntó Lily alarmada- ¿Llamo a la Sra. Pomfrey?
- No, no es necesario, sólo me duele cuando intento moverme muy rápido.
- Deja ayudarte - Y se inclinó sobre James. Él sintió su perfume, un exquisito olor a lavanda… "Podría perderme en ese olor…"
- Gracias.
- No es nada…
- Gracias por quedarte conmigo la otra noche.
- No tiene importancia…
- Sí que la tiene. Significó mucho para mí.
Se quedaron mirando a los ojos un rato. Perdidos en los del otro. No se daban cuenta, pero inconcientemente se iban acercando. Estaba todo predispuesto para el beso, pero…
- Disculpen la interrupción jóvenes, pero es hora de cambiar las vendas, Sr. Potter.
- Claro, yo me voy.
- No, Srta. Evans, puede quedarse y ayudarme.
- Sí, Srta. Evans, ayude a la enfermera- Dijo James con una radiante sonrisa.
- Claro… - Respondió la chica algo perturbada.
- Puede sacarle la parte de arriba del pijama.
- Sí.
A Lily le latía el corazón como nunca antes, le sudaban las manos. Estaba nerviosa. Qué digo nerviosa, moría en cualquier momento de un paro cardíaco…
"Ay, Jesús… le estoy sacando la ropa a James Potter… Tranquila, Evans, tranquila…"
Le sacó la camiseta, la enfermera retiró las vendas. Y entonces lo vio. Delgado, pero fibroso y musculoso, "Dios bendiga el quidditch", pensó. Abdominales ligeramente marcados, brazos fuertes, manos un poco ásperas por el entrenamiento y unos ojos que la miraban como si fuera la primera vez… "Esto te provocará insomnio, estoy segura que te traerá problemas para dormir de noche"
Y mientras la Sra. Pomfrey aplicaba compresas frías en ese estómago que le parecía perfecto, James apretaba su mano, pues seguramente aún ardía un poco, pero lo soportaba.
"Es valiente… y guapo... Y Lily, piensa en otra cosa"
Hasta que finalmente la enfermera terminó con su trabajo que parecía algo eterno, como si supiera que para ella, Lily Evans era una deliciosa tortura ver a James Potter semi desnudo a su lado, gimiendo de dolor.
"¿Tiene que gemir así?"
La enfermera terminó, le dio las últimas indicaciones a James y le dijo que probablemente al otro día podría levantarse y reanudar sus actividades normales, menos el quidditch porque podría recaer y los dejó solos nuevamente.
- Gracias otra vez, Lily. Te haz vuelto indispensable…
- No hice nada…
- Sí, no te das cuenta, pero haces muchísimo. Gracias por cuidar de mí.
- ¿Sabes algo?
- ¿Qué cosa?
- Eres un buen enfermo. Incluso podría decir que da gusto cuidar de ti- Dijo Lily con una sonrisa.
- Es que eres mi enfermera preferida, Lily. Contigo es imposible no sentirse bien.
- Claro. Bueno, ya me tengo que ir. Espero que pronto vayas a clases. Adiós… James.
De noche todos los gatos son Potter
Cuando James besa es como acostarte en una cama de agua. Envuelve, abraza y abrasa. Todo se vuelve calor, saliva y sexo. Porque cuando James Potter se apasiona todo a su alrededor se vuelve rojo intenso y el cielo en infierno. Es sudor y lenguas. Son dedos que chupan con vigor y también es frío, porque cuando penetra es como un cuchillo afilado.
Lily abre las piernas sin resistencia, porque es imposible resistir. Cuando las manos de James Potter se pierden en sus rizos rojos, su lengua recorre su cuello y ella sólo puede entornar los ojos. No quiere ni pensar lo que sería si siguiera bajando con su lengua y esas manos. Una de ellas se desliza por su cuerpo, recorre sus curvas reconociendo cuerpo, senos, caderas. Con sospechosa habilidad desabrocha los tres botones de su blusa y con su nariz roza sus hombros desnudos. Mete su mano en la espalda y la obliga a sentarse para besarlo. No se da cuenta cuando ya está sin sostén. La boca de James vuelve a su cuello y baja hasta la clavícula. Su lengua hace círculos en sus pezones y Lily debe ahogar un gemido. Sigue bajando por su abdomen hasta llegar a sus piernas, las besa como si estuvieran cubiertas con miel.
La lengua de James se introduce en su vagina y Lily está lo suficientemente húmeda para ser penetrada. James toca sus pechos y sus pezones están duros. Le besa la boca con fuerza pero la penetra con suavidad. Lily levanta las caderas para recibirlo mejor. Sentir a James dentro suyo es una de las sensaciones más cálidas que ha percibido.
James besa y se mueve despacio, círculos, hasta el fondo de Lily. Ella agarra las sábanas de la cama y se entrega al placer. James se mueve caca vez más rápido y más violentas son las embestidas. Rápido, más suave y más rápido alternadamente.
James habla en su oído y el susurro provoca escalofríos.
Lily lo abraza y le araña la espalda. Escucha gemir a James y decir su nombre.
Embiste una vez y otra vez, y otra y otra y otra más, cada vez más profunda y más eufórica que la anterior.
Lily ahoga un gemido y siente la calidez del semen de James. Su corazón late con tanta fuerza que pareciera que se saldrá por la boca. Estertores, calidez y una paz indecible.
Abre los ojos y está en su cama. Sola.
Sabía que ver a James sin camisa le traería problemas en la noche. Todas las noches. Porque cada vez que se masturba y llega el orgasmo, piensa en él.
Y ese es el mayor secreto de Lily Evans.
El de todas las noches.
Cada noche es visitada por él.
