*Disclaimer: los personajes de Hetalia no son míos (lamentablemente) son pertenencia de Hidekazu Himaruya*

En el barco no había nadie, ni siquiera el vigía, quien seguramente se había escapado para celebrar con todos en la playa. Por lo que Alfred no tuvo a quien recurrir para ayuda, aunque su capitán no le estaba causando gran problema. Pero, cuando por fin llegaron a la cubierta, Arthur se soltó del agarre de Alfred para acercarse tambaleando a la borda.

-Hey, ¿Dónde vas? Ten cuidado.

-Tú no me des órdenes, mocoso. Yo hago lo que quiero en este barco- contesto Arthur, para luego sacarse la larga chaqueta roja que andaba trayendo –Ufff, hace calor, quiero nadar- se trataba de sacar torpemente las botas, pero el grado de alcohol en sus venas le hizo caer al suelo. En la caída se golpeo en su hombro herido, gimiendo de dolor.

-¡Arthur! Ten cuidado, estas herido.

-¡No me interesa! ¡Estoy bien maldito idiota! Sólo necesito nadar y me recuperare…

-¿Qué, acaso eres una sirena? …. Oi, ¡¿Qué estas haciendo?! – Alfred grito al ver que su capitán se estaba acercando peligrosamente a la borda con intensiones de tirarse al mar.

-¡No te acerques o me tirare!- grito de vuelta Arthur, no logrando que sus palabras detengan a Alfred, quien lo agarro por la cintura, y trataba de sujetarle para que no se tirara- I-idiota, ¡¿Dónde estas tocando?! ¡Suéltame, Pervertido!

- ¡No lo haré! Maldición, estás herido, tus heridas pueden abrir por el golpe.

- ¡Te ordeno que me sueltes! – acto seguido Arthur dio un certero codazo en el estomago de Alfred, quien, aunque el golpe no fue muy fuerte, retrocedió instintivamente.

-¡Ha ha ha! Byeee~ - grito Arthur al verse libre de su navegante, tirándose al mar.

-¡Maldición, Arthur! – Alfred también se tiro para traer de vuelta a su capitán y deseando que las heridas de este no se hayan abierto y atraigan a los tiburones. Este ultimo pensamiento hizo que se desesperada más, olvidándose que Kiku le había dicho que en la zona no había tiburones.

Una vez en el agua, Alfred trato de buscar a su capitán, al ver que no salía a flote se preocupo. "N-no puede haberse ahogado…¿verdad?... es cierto que tomo mucho ron, whisky, cerveza… pero es un pirata, debe saber nadar en esas condiciones…". Se sumergió para poder buscarle bien, pero de noche el mar no se veía muy claro. Cuando volvió a subir por aire, escucho.

- Idiota, ¿a quien estas buscando?- escucho decir de repente a alguien, reconociendo inmediatamente al dueño de esa voz.

-¡Arthur! Volvamos al barco. Tus heridas pueden abrir.

-Ha ha ha, como si eso fuese a pasar, mocoso- antes que Arthur pudiese seguir hablando, Alfred lo tomo y lo arrastro hasta al barco para de nuevo subir a cubierta. No mostrando resistencia alguna, aunque si maldiciendo de mil formas a Alfred.

Una vez en cubierta, Arthur se recupero inmediatamente, y de un golpe, se alejo de Alfred, tomo su chaqueta, dejando sus botas, y se dirigió a la cocina.

- Wait, ¿Dónde vas ahora? Debes dormir… ¡Shit!…- al ver que no lo escuchaba, decidió seguirlo. Por un momento pensó que seria fácil llevarlo a su camarote y hacerlo descansar, ¿Qué gran problema puede causar un hombre ebrio? Pensó. Nunca supo que serian muchos si ese hombre era Arthur. Encontró a su capitán en la despensa de la cocina bebiendo una botella de ron.

- ¡Feliks dijo nada más de alcohol! ¡Suelta esa botella!

-Trata de quitármela, a ver si puedes, vaquero- dijo desafiante Arthur, abrazando de forma protectora la botella con ron. La escena parecía como si una madre estuviera protegiendo su bebe. Alfred juro escuchar a Arthur decirle palabras cariñosas a su botella.

- Me estas aburriendo, capitán. – Alfred siempre aceptaba un desafía cuando se lo proponían, y esta no seria la excepción. Por lo que se tiro a Arthur, tratando se sacarle la botella de las manos, cosa imposible por el fuerte agarre que este tenia sobre la botella.

-¡Sal de mi, idiota!

-¡Entonces entrega la botella!

-¡Ni muerto!

La pelea ya parecía de dos niños de 5 años que peleaban por un juguete. Hasta mordidas y tiradas de pelo hubo. De repente, Arthur se quedo quieto mirando a Alfred, soltando en el proceso la botella.

-¡HA! Gane, los héroes siempre ganamos.- dijo muy alegremente Alfred, sin notar que Arthur le quedaba mirando.

-Ahora vamos a tu camarote, debes dormir.- al notar que Arthur no se movía, ni respondía, decidió tomarle en brazos, como si de una princesa se tratara. A pesar de lo vergonzoso de esta posición, Arthur no emitió ningún comentario. Teniendo los ojos escondidos tras su pelo.

Al llegar al camarote del capitán, Alfred coloco a Arthur en su cama. Como Arthur parecía dormido, Alfred le quedo mirando un rato. La verdad, Arthur era un hombre muy delgado y de estatura no muy alta, la gran mayoría de sus rasgos eran delicados. No se parecía en nada a los piratas que había conocido antes. La tripulación en general no se parecía en nada a las otras tripulaciones piratas que había conocido y enfrentado. Eran divertidos, los momentos que pasaba con ellos estaban llenos de diversión y aventura. Recién, cuando Arthur se empezó a comportar como un niño y se tiro al mar, para depuse pelear los dos por una botella de ron, había sido muy entretenido.

No pudo evitar sonreír ante esto. Se estaba divirtiendo en un barco pirata. Miro al hombre en la cama y se acordó que este tenía las ropas mojadas y debía revisar si las heridas no se le habían abierto. Pero para hacer esto debía de sacarle la ropa. Alfred se sonrojo y empezó a avergonzarse.

-N-no va ser la primera vez q-que veo a un hombre d-desnudo… maldición por que estoy tartamudeando- dijo despacito, para después empezar a desabrocharle la camisa a Arthur, dejando el pecho de este descubierto. Gracias a esto pudo ver que las heridas no se habían abierto, y que las vendas no estaban manchadas con sangre pero si mojadas, por lo que tenia que cambiarle las vendas.

-O-oi, Arthur, despierta, necesito cambiarte las venas. HEY. – vio que Arthur tenia los ojos abiertos y supuso que le había entendido, aunque al único que miraba era a él.

Arthur se enderezó con la ayuda de Alfred, sin sacarle los ojos de encima a su navegante. Alfred se dispuso a cambiar el vendaje. Esta vez sentía que los ojos de su capitán estaban posados en él, que le miraba fijamente.

-¿Pasa algo? ¿Tengo algo en la cara?- dijo Alfred con un leve sonrojo en la cara, le ponía nervioso que el otro hombre se le quedara observando de esa forma. Arthur no le contesto.

-Bien, me voy. Duerme un poco.- dijo Alfred después de terminar de cambiarle las vendas, se dirigía a la puerta para poder arrancar de esa mirara fija que le ponía nervioso. Pero una voz le detuvo, o mejor dicho una palabra.

-Alfie…

Alfred se quedo de piedra en la puerta del camarote. Sólo una persona le llamaba por eso nombre y era el niño de su infancia, el cual crecido no le reconocía. Arthur no puede haberle reconocido, ¿verdad?... debió ser su imaginación. Iba a abrir la puerta del camarote, ignorando aquello, pero esta vez la misma voz le detuvo. Haciendo que esta vez se diera la vuelta.

-Alfie, ¿eres tu?... estas muy grande…

"N-no puede ser… él ya me recuerda". Se le quedo mirando con una cara muy sorprendida y con ojos anchos. En sus ojos estaba la esperanza de que esto no fuera una equivocación.

- Me alegro… saber que arrancaste desde Saint Paul… Alfie- eso había sido su confirmación. Alfred se alegro mucho y se acerco, despacio primero, como si estuviese inseguro, para luego aumentar un poco la velocidad y se tiro a los brazos de su capitán, no de su Artie.

-¡Artie, Artie! ¿Sabes quien soy yo? ¿Ya me recuerdas? Te extrañe mucho…- no le importaba si parecía un niño, en ese momento se sentía como uno.

- Si, te recuerdo. Lo siento mucho… pero que grandes estas.

- Bueno, es que crecí…pero, ¿Por qué? ¿Por qué me recordaste ahora y no antes?

- No lo se…- dijo Arthur mirando tristemente hacia el piso – No se que paso conmigo…- agrego y abrazo a Alfred, dejando que este apoyara su cabeza contra su pecho.

-Te prometo que nunca más te olvidare, al fin de cuentas yo te quiero mucho, siempre lo hice y aun lo hago.

-Y-yo también te quiero mucho- dijo Alfred. Esto era verdad, siempre le quiso. Desde niño siempre dijo que él se casaría con Artie, a pesar que este siempre se ponía rojo y enojado por la declaración. Los sentimientos siempre estuvieron con él, aun después de que no le recordase. Sólo que él también los había olvidado. Siempre, la única persona en su corazón y mente era Artie. Pero ahora los recordaba y los confirmaba. Tal vez ahora que Arthur le recordó podían estar juntos.

Sentía la cara ardiendo, seguro que ahora se parecía al tomate que Antonio le dio antes. De un momento a otro, Arthur le abrazo muy fuerte, Alfred no tuvo la oportunidad de detener la acción, pero no era como si quisiese que parara el abrazo. Se sentía a gusto en los brazos de Arthur, su olor era agradable, aunque aun olía a ron, su aroma era agradable y apaciguador, tal como lo era años atrás.

- Me alegro saber eso, Alfred- dijo para después tomar la cara del chico y posar sus labios con los de Alfred.

La sorpresa de Alfred fue grande, Arthur le estaba besando, aunque era un beso casto y puro, dejo en shock a hombre más grande. Intento en un principio separarse, pero la sensación le estaba gustando, por lo que fue él quien hizo el beso un poco más hondo al corresponderle.

Se separaron por un minuto, Alfred tenía un lindo sonrojo rosa en su cara y miraba hacia el piso, mientras Arthur miraba al chico frente a él sin quitar sus brazos de la espalda de Alfred, para así no permitir que este se alejara Por la cabeza del navegante pasaban mil preguntas, la principal; ¿Qué fue eso?, pero todas se borraron cuando miro hacia arriba, hacia los ojos de Arthur.

Esos ojos verdes parecían brillar en la oscuridad del camarote, dejaron sin habla ni pensamientos a Alfred, ya nada le importaba. Por lo que no le importo que Arthur volviera a besarlo más profundamente esta vez o que él respondiera y abría sus labios facilitando la entrada de la lengua de Arthur a su boca. No le importaba que ahora los besos fueran muy apasionados y hambrientos. Tampoco le importo cuando los labios de su capitán pasaron a su cuello y le besaban ahí, seguro dejando marcas.

Menos le importo que sintiera la mano de Arthur colarse debajo de su polera y que esta acariciase su piel, hasta alcanzar sus pezones, que cuando fueron tocado, no pudo evitar gemir, tampoco le importo que el capitán England le sacara la polera y que jugara con sus pezones con su boca, no le importo gemir por esto, ni porque sintió que una mano se posaba en su entrepierna medio dura.

Simplemente se dejo llevar, que importaba todo lo demás, se podía ir al diablo la misión y el resto, no importaba tampoco el alcohol que habían bebido, tal vez el detonador de esto.

Lo único que importaba ahora era que su Artie le recordaba y le amaba, y que ahora estaban los dos ahí disfrutando del momento, de acariciarle, besarse y entregándose el uno al otro… Si, que importaba que alguien los viera o escuchara los gemidos fuertes que daba Alfred, no quería que se acabara el momento…

¡¡Mi*rd*!! Hola, ¿Cómo están?.... ¿yo? ¡Enferma!, pero bien… creo… Después de enfrentar una semana como las we*s, decidí que subiría este capitulo para el bien de la humanidad (¿?). Se, es corto, pero era perfecto para dejarlo ahí, creo. Pero espero que disfruten el capitulo, y perdonen mi falta de experiencia de escribir "acción", soy nuevita en esto.

El próximo capitulo el lunes (a quien engañas si siempre lo subes el martes).

¡¡Muchas gracias por todos lo reviews, que esta semana me alegraron mucho mi existencia (en le U, especialmente)!!

La quiero mucho =)

P.D. Si van a ver más parejas, dentro de los próximos capítulos saldrán más (empezare por el GerIta)

P.D.2. ¡¡Dejen Reviews por favor, si es que tienen una duda, un comentario, una recomendación o un intento de asesinato, o cualquier cosa es siempre bien recibido por esta chiquilla medio (¿medio?, ¡entera!) rara!!

P.D.3. Disculpen las groserías censuradas….