Capítulo 9. Un vergonzoso pero inesperado día

Amanecía un nuevo día, la luz solar iluminaba a una pareja de enamorados que estaban profundamente dormidos en la habitación de un hotel lujoso, cuando la luz le dio de lleno a Vegeta se molestó y se despertó enseguida, cuando se desperezó vio a su lado a su amada mujer, que la luz le diera en su bello rostro la hacía más hermosa, si eso cabe.

Quiso despertarla para poder pasar el día juntos, ya llevaban tres días en ese paradisiaco lugar: yendo de compras, comiendo en hermosos restaurantes, amándose por las noches…lo que son unas vacaciones románticas, el príncipe pasó las manos por debajo de la sabana para rodear la cintura de su mujer y despertarla dándole suaves besos en el cuello, Bulma lo notó y respondió a su amado esposo.

- Buenos días Vegeta – dijo perezosamente Bulma, aunque feliz de que la despertara así.

- Hummm… buenos días, hay que levantarse que luego todo son prisas

- Un poquito más en cama, por favor, estoy a gusto aquí contigo

- Dijiste que cumplirías todos mis caprichos

- Y levantarse de la cama ¿es uno de ellos?

- Ahora mismo sí

- Bueno, vale, su alteza, nos levantaremos pero nos duchamos juntos

- No me voy a negar.

Los dos se adentraron en el baño y se encendió la pasión: Vegeta abrió el grifo del agua, mezclando ambas temperaturas y puso a su mujer debajo, tener esa visión de ella bajo el agua le encantaba, de un momento a otro estaban besándose mutuamente con pasión pero sobre todo con el amor de los dos. Entre gemidos, besos húmedos y caricias, el príncipe penetró a su mujer rápidamente pero suavemente ya que podía herirla y no quería hacerlo, muchas veces debía controlar su fuerza cuando estaban juntos. Pasaron 10 minutos de embestidas decididas y precisas y llegaron al clímax, por la noche lo repetirían, ahora debían terminar para pasar el día juntos fuera de la habitación.

Ambos estaban vestidos y arreglados, antes de salir de la habitación estaban tomando el desayuno, estaban hablando de lo que harían hoy:

- ¿Qué te apetece hacer Vegeta?

- Hmp… me da igual, mientras no sea algo ridículo

- Oye! Nada de lo que hacemos juntos es ridículo

- Sobre todo una que yo me sé – después de decirlo, Vegeta emitió una sonrisa traviesa provocando que Bulma se sonrojara.

- Por cierto, ¿llamaste a casa?

- Llamé ayer por la noche antes de la cena

- Me refería a hoy, no ayer

- Hmp… no, estuve ocupado con otro tema

- Mira como me rio – dijo, irónicamente, Bulma

Terminaron y salieron del hotel, el primer sitio al que fueron fue a un centro comercial, Vegeta odiaba profundamente estos sitios sobre todo cuando su mujer iba de tienda en tienda, probándose todo sin parar y haciéndole cargar con todo, como si fuera su sirviente. Llegó la hora de comer y fueron a un restaurante lujo.

- Menos mal, ya tenía muchísima hambre

- Tú siempre tienes hambre Vegeta

- Hmp

- ¿Te lo estás pasando bien?

- Hmp

- Que borde eres! No contestes si no quieres. Voy a avisar al camarero

Pidieron su comida, esperaron, les sirvieron y se disponían a comer hasta que a Bulma se le ocurrió algo, que para ella iba a resultar divertido, se quitó un zapato y como había un mantel cubriendo toda la mesa hasta el suelo, puso el pie entre las piernas de Vegeta tocando lo que ella estaba autorizada a tocar, ver y sentir. El príncipe lo notó enseguida, se puso muy tenso por la situación no se esperaba que su mujer fuera tan atrevida y alocada, empezó a encenderse de una manera muy excitante, ella poco a poco, con su pie, iba acariciando lo que había a su alrededor haciendo que su marido se pusiera más tenso y rígido, detuvo su labor de manera abrupta y se dirigió al baño donde esperaba que su marido la siguiera y así fue.

- ¿A qué ha venido eso Bulma?

- No me digas que no te gustó, solo quería darle emoción a la comida.

- Tú lo has querido, luego no me pidas que pare.

Cogió a su mujer por los hombros y le plantó un sensual y pasional beso, ella guio a su marido a uno de los servicios del baño y desataron su pasión contenida. Vegeta estaba sentado y ella entre sus piernas con la falda del vestido levantada y él penetrándola de manera apasionada.

- Así Vegeta, así, más mi príncipe, más

- Bulma estoy llegando a mi límite, me encantas, como me pones. Bulmaaaaa

- Vegetaaaaaa

Y culminaron su momento íntimo y pervertido en el baño del restaurante, ambos salieron con una diferencia de 5 minutos para que nadie sospechara, aunque por las caras que tenían los demás clientes del local parecía que habían escuchado todo.

La pareja estuvo paseando por toda la ciudad: fueron al cine, al parque, retomaron las compras provocando que la vena de la frente de Vegeta casi estallara, hasta que por fin llegaron al hotel.

"Por fin podré descansar un poco…" Pensaba Vegeta, pero se equivocaba, su mujer tenía otros planes.

Cuando llegaron a la habitación, Bulma había ido rápido al baño a asearse y cambiarse de ropa porque quería ir a cenar con su marido a un restaurante lujoso y romántico, le hizo prometer a Vegeta que no ocurriría lo mismo que en la comida, aunque reconocía que lo había disfrutado y mucho.

Llegaron al restaurante, pidieron su comida, estaban disfrutando de la velada, Bulma no esperaba un viaje tan hermoso con su príncipe, directamente no pensaba en vivir esos instantes sin que su marido se fuera entrenar todo el día y volviera por la noche, parecía que vivía un sueño y no quería despertar.

- Estoy feliz de estar así contigo, mi amor

- Hmp – Vegeta emitió una leve sonrisa como dando a entender que sentía lo mismo, nunca lo expresaría con palabras.

- Pena que el viaje termine en unos días, pero no me quejo de nuestra vida.

- Yo tampoco la verdad, aunque no te acostumbres a que sea tan sincero

- Tranquilo sé todo lo que sientes con tus actos, no hace falta que me lo demuestres con palabras – en ese instante Vegeta se puso serio y a Bulma no le gustó nada.

- ¿Pasa algo, cielo?

- Bulma tengo una sorpresa para ti. – de repente sacó de su chaqueta una cajita pequeña con un bonito papel de color dorado envolviéndolo, ella no quería hacerse ilusiones por lo que podría ser.

- Ábrelo mujer, ¿a qué esperas? – cogió la cajita, le quito el papel, la abrió y casi se queda sin aliento. En su interior había un hermoso anillo con una esmeralda rodeado de pequeños diamantes y también una pequeña nota:

"Esto debí pedírtelo hace unos años pero no me atreví, así que te lo pido ahora… ¿Quieres casarte conmigo?"

Bulma se quedó helada con la nota, no se esperaba eso de Vegeta, por otro lado, el príncipe estaba atento a la reacción de su mujer, sabía cuál iba a ser la respuesta, se estaba impacientando quería una respuesta de inmediato o le daría algo.

- Vegeta… yo… claro que quiero casarme contigo mi amor – se levantó de la silla, cogió de la mano al príncipe, lo abrazó fuertemente y selló su boca con un beso queriéndole transmitir lo que verdaderamente sentía, él, por su parte, rodeo la cintura de su mujer con sus fuertes manos profundizándolo más todavía.

- Entonces ¿quieres casarte conmigo?

- Sí, Vegeta, por supuesto que sí.

Ambos estaban felices por cómo había salido todo, Vegeta no le había comentado ese detalle a su suegro, fue la única parte del plan que se había guardado para él solo.

Se dirigieron al hotel para celebrarlo, y así fue durante toda la noche.

Continuara…