Bonus Day 2: Elementary school

Un par de locos

A veces estaba realmente harto de su situación. Era muy frustrante que día a día fuera la misma rutina. Pero, la pregunta ahí era, ¿por qué?

Allen llegó enojado a casa. No saludó a nadie y simplemente tomó un poco de agua directamente de la botella.

—Ya te vi—regañó su padre entrando a la cocina—, sabes que no me gusta que hagas eso.

—Lo sé, pero es que estoy tan enojado.

—Déjame adivinar, ¿tu amiguita de ojos dorados?

—Sí, Road.

—¿Ya hablaste con ella?

—No creo que me escuche, solo la ignoro.

—Esa chica es muy extraña, tú no le has hecho nada, ¿por qué te tiene tanto odio?

—No tengo idea y ya estoy harto.

Allen subió a su alcoba y se tiró de golpe en su cama. Se puso a rememorar todo lo que había vivido con Road, su abusona personal.

Ella era una chica inteligente que sacaba buenas notas, era bastante solitaria, usualmente solo hablaba con unas pocas chicas, pero lo que lo sacaba de quicio era que lo molestara.

Siempre se burlaba de él por los errores que cometía. Era un chico de 15 años, ¡no era perfecto! Allen se preguntaba porqué motivo era tan mala con él. Ese día en especial, se había burlado de su extraño cabello, llamándolo brote de habas como solía hacerlo. Suponía que Road tenía sus razones para ser así, pero ¿por qué solo a él lo trataba mal? Había muchísimos chicos más patosos que él en todo el colegio, ¿por qué no cambiar de objetivo?

Algo tenía que hacer y probablemente eso era enfrentarla.

Al día siguiente, Allen llegó a la escuela totalmente decidido a obtener una respuesta a ese mal trato que recibía.

Estuvo observándola durante las primeras clases y curiosamente notó que cada vez que la miraba siempre se topaba con su mirada y ella desviaba rápidamente la vista a otro lugar.

A la hora del receso, la estuvo buscando sin éxito hasta que le preguntó a una de sus amigas y ella le dijo que estaba en el jardín trasero del colegio.

Allen se dirigió hasta allí, buscó por un par de minutos acercándose al jardín lleno de flores solo para ser sorprendido por un chorro de agua directamente en la cara y que terminó por empaparlo todo.

Enojado, abrió los ojos después de retirar un poco de agua de su rostro, y claro, como se lo suponía, la causante de todo había sido Road.

Ella lo miraba con pánico en su rostro. Esperen, ¿pánico? ¿Por qué Road lo vería así luego de mojarlo de esa manera?

Road corrió hasta la toma de agua y cerró la llave apresuradamente.

—Allen…—dijo ella regresando junto a él, en un tono que no supo cómo definir.

— ¿Por qué me mojaste?—refunfuñó.

—No fue a propósito Allen, no te vi. Estaba regando las plantas y me distraje por un momento y fue por eso que te mojé sin querer.

—Como si pudiera creerte, Road. Tú siempre estás molestándome sin razón alguna y ésta bien podría ser otra de tus bromas pesadas. No sería nada raro, pero mira cómo quedé—Allen se señaló a sí mismo todo mojado.

—Ya te dije que no fue a propósito. Sé que siempre te insulto y molesto, pero juro que esta vez no fue así.

—Y ya que estamos hablando de esto, vine por respuestas. ¿Por qué siempre me molestas? ¿Por qué solo a mí? ¿No prefieres molestar a alguien más? ¿Acaso te he hecho algo para que me trates así? Que yo sepa siempre he intentado ser amable contigo, pero tú nunca me lo permites.

Road se quedó mirándolo en silencio por unos segundos, sin saber qué decir. Era la primera vez que veía a Allen así de enojado y por obvias razones ella era la culpable de su enojo.

—No hay una razón—simplemente dijo.

— ¡Ay Road, es obvio qué lo haces por algo! No te creo que lo hagas porque sí.

Road había estado intentando hablar y aclarar las cosas tranquilamente con él, pero no se lo permitía. La estaba acorralando poco a poco y ella nunca le diría la verdad. Así que optó por comportase como siempre.

— ¡Ya te dije que no tengo una razón! ¡Me gusta molestarte y punto!

—Aunque no lo creas te conozco bien, sé que en realidad no eres mala, solo eres así para ocultar tu verdadera forma de ser, es como si intentaras protegerte de las personas que te rodean, pero no tienes que actuar así conmigo, especialmente porque soy el único que entiendo ese lado de ti.

Road lo miraba ahora con gran sorpresa.

— ¿Así que crees conocerme?

—No lo creo, lo sé.

—Vaya, pues yo no lo veo así, ya que si en verdad me conocieras como dices ya sabrías porqué te trato de esa manera.

— ¿Así que en verdad hay una razón?

—Por supuesto, no estoy tan loca como para ser mala contigo porque sí.

— ¿Y por qué no me dices esa razón?

—Porque no vas a creerme. Pensarás que estoy loca y te alejaras aún más de mí.

— ¿Alejarme más de ti? ¿Qué significa eso? Crecimos juntos, nunca he estado lejos de ti.

—Eso es lo que tú crees, Allen.

Ahora la mirada en su rostro era… ¿de soledad?

Allen no estaba entendiendo nada de nada. Al parecer sí había una buena razón para que ella lo tratara así y él no lo había notado.

—Recapitulemos—pensó Allen—Road y yo nos conocemos desde siempre, al principio ella no era así, pero algo cambió y empezó a actuar de esa manera en contra de él, ¿para que no se alejara más de ella?

No, definitivamente no entendía nada.

Allen notó como Road alzó la mirada y lo enfrentó.

—¡Eres un pedazo de estúpido! ¿Qué no ves que hago todo esto para que me prestes atención? ¿Para que nunca te alejes ni te olvides de mí? Es lo único que puedo hacer para que me mires. ¡Allen hago todo esto porque estoy enamorada de ti! ¡¿Comprendes?!

Road para nada tenía la idea de declararse de esa manera, en realidad nunca lo iba a hacer, pero el chico la tenía acorralada y quería respuestas.

—¿Me amas? —dijo él en shock.

—¡Claro que sí, imbécil! Pero tú nunca me miras, nunca te fijas en mí. La prueba de ello es que no te habías dado cuenta de mis sentimientos. Si tan solo me hubieras prestado un poco más de atención, lo hubieras descifrado.

La voz de Road le decía a Allen que estaba a punto de llorar. Y él no sabía ni que decir. Esa era la primera vez que alguien se le declaraba. ¡Y había sido Road!

—Yo…no sabía…

Allen fue totalmente interrumpido cuando Road lo besó de improviso. Él se quedó totalmente quieto sin poder reaccionar. Ese también era su primer beso.

Ella se alejó de él y sin mirarlo se dio la vuelta.

—Espero que ahora lo comprendas—y dicho esto se fue de ahí.

Allen lo pensó durante el resto de las clases, a las que ella no se presentó. Lo pensó toda la tarde e incluso no pudo dormir. La razón por la que Road lo trataba así era para llamar su atención ya que estaba enamorada de él. ¡No se lo podía creer! Pero, y ahora ¿qué debía hacer? Primeramente, debía aclarar su mente.

Al día siguiente, ya en la escuela, divisó a Road entrando al salón de clases y corrió para alcanzarla.

—Road—llamó al llegar junto a ella, pero fue totalmente ignorado. La chica ni siquiera lo volteó a ver. Y así fue durante el resto del día. Cada vez que él le hablaba, ella bajaba la vista y seguía su camino o simplemente se daba la vuelta y se iba por otra parte.

Empezó a frustrarse terriblemente por ese trato. Se le declaró, lo besó y ahora ¿lo ignora?

—Oye Allen—llamó su amigo Lavi—¿has notado que Road te ha estado ignorando por una semana?

Allen lo miró con el enojo presente en su rostro.

—¿Acaso crees que no me he dado cuenta de ello?

—¿No deberías estar feliz de que te haya dejado en paz?

—¡Como quieres que me sienta en paz con esto!

—Estás muy extraño, ¿te ocurrió algo?

El chico suspiró. ¿Era buena idea contárselo a Lavi? ¿Le serviría como consejero?

—¿Prometes que si te lo digo no harás un escándalo de ello y no se lo dirás a absolutamente nadie?

—Para qué son los amigos, Allen.

—Bien…

Al terminarle de contar la historia, el joven de cabello blanco solo se enojó más al ver a su amigo reír a carcajadas.

—¿Qué es tan gracioso?

—¿En serio no te habías dado cuenta? —le dijo llorando por tanto reír—Road te mira diferente a como mira a todos, era obvio que era porque le gustas.

Eso definitivamente hizo enojar aún más a Allen.

—¡¿Lo sabías y no me dijiste nada?!

—No me ibas a creer.

—Ok, ok, cierto, pero dime, ¿ahora qué hago?

—Allen, cuando alguien se te declara, hay 4 opciones. Una, agradecer los sentimientos, pero no corresponder. Dos, rechazar directamente. Tres, ignorar totalmente a la persona para que ella misma se aleje de ti. Y, cuatro, corresponder a sus sentimientos. Ahora, ¿cuál de ellas es la mejor opción para ti?

—No la voy a rechazar, eso sería muy cruel. Tampoco quiero ignorarla, aunque es eso lo que ella está haciendo conmigo.

—Entonces, te quedan dos opciones más. ¿Cuál prefieres?

Allen lo pensó un poco. ¿Agradecerle y ya? ¿Eso no arruinaría su extraña amistad? No sabía por qué, pero desde que Lavi le dijo las opciones, quería escoger solo una. Corresponder sus sentimientos.

En esa semana en la que Road lo había ignorado, se había sentido completamente vacío. Si miraba hacia atrás, ella siempre había estado a su lado, siendo cruel con él, pero ahora entendía sus razones. Porque ahora Allen sabía a qué se refería Road cuando le dijo que no quería que se alejara más de ella. Él siempre había estado a su lado solo por costumbre, Road siempre estaba ahí y nunca había ni pensado que ella se fuera y lo dejara solo, hasta que ocurrió y se sintió terriblemente mal. A eso se refería la gente cuando dicen, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierdes.

—Lavi, a mí también me gusta—confesó seguro de ello.

—Ya era hora que te dieras cuenta, tonto.

—¿Y ahora, por qué dices eso?

—Porque a pesar de la forma en la que ella te tratara, tú siempre la cuidabas y protegías, aunque no directamente.

—Debiste decírmelo antes—se quejó.

—¡Oye! Estás cosas las debes descubrir por ti mismo.

—Bien, dejando eso de lado. ¿Qué hago?

—Te ayudaré para que puedas hablar con ella.

Como buen amigo que era, Lavi ideó un plan para que Allen hablara con Road sin que ella huyera.

Después de sus clases de deportes de ese día, Road se dirigía a los vestidores para cambiarse e irse a casa, cuando Allen apareció repentinamente de los vestidores de los muchachos y se puso en su camino.

—Road, quiero hablar contigo.

Ella se dio la vuelta y comenzó a irse, pero Allen la seguía justo detrás. Lo único que había en ese largo pasillo donde caminaban apresuradamente eran unos salones que estaban ocupados por otros alumnos y al final, los baños. Road intentó entrar ahí para librarse de Allen, pero Lavi estaba parado justo en la puerta para evitar su entrada.

—Allen solo quiere hablar contigo, ¿por qué no lo escuchas?
—Eres un maldito, Lavi.

Allen ya estaba justo detrás de ella y la dejó sin escapatoria.

—Road, solo escúchame unos momentos, por favor.

—No tengo nada de qué hablar contigo Allen, ya te he dicho todo lo que debías saber.

Allen sonrió un poco al escuchar que le hablara. Extrañaba esa dulce voz.

—Tal vez tú ya lo hayas dicho todo, pero yo no. Road, en esta última semana que has estado lejos de mí, te he extrañado demasiado, como no tienes ni idea.

— ¿Cuál es tu punto? Habla de una buena vez para que pueda irme.

—Mi punto es que en esta semana me he dado cuenta de que…

Allen se quedó en silencio unos momentos. Lavi le hacía gestos con la cara para que continuara hablando. ¡Debía decirlo ahora!

—Tú también me gustas…

¡Listo! Lo había dicho.

Road parpadeó repetidamente, lo miraba de una forma en la que parecía analizarlo. Si Allen había llegado a pensar que eso era lo único que tenía que hacer y decir estaba muy equivocado.

—No necesito tu compasión—le contestó prácticamente con un gruñido y con una expresión en el rostro que no podía identificar bien.

Allen se quedó en shock con esa respuesta. Tanto que no se movió cuando Road comenzó a caminar de nuevo hacia los vestidores.

—Allen—tuvo que llamar su amigo—haz algo o se te va a ir.

Allen regresó casi a la normalidad y sin un plan en mente corrió detrás de ella, justo antes de que intentara volver a esconderse.

—Road—el chico la tomó de la mano para dejarle las cosas completamente en claro—escúchame de una maldita vez, ¡¿quieres?!

Road se detuvo con total sorpresa. Allen no estaba siendo amable.

— ¡Me gustas! ¿Entiendes? ¡Me gusta tu forma de ser! ¡Me gusta tu cabello, tu sonrisa, tus ojos, tu piel, tu todo! ¡Me gusta tu carácter! ¡Me gusta que estés siempre a mi lado! Ahora incluso no puedo estar sin ti. ¿Qué tan difícil es eso de comprender?

Road se quedó callada por unos momentos antes de responder.

—Solo lo dices porque yo me declaré antes. Si no nunca se te hubiera pasado por la cabeza.

—Eso es solo porque tú siempre habías estado conmigo y pues…nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Road lo miró con el ceño fruncido.

—Aunque digas eso, no puedo creerte así tan fácil.

— ¡Con un demonio!—gritó Allen totalmente enojado.

Ahora Allen recurrió a lo que ella había hecho el día en que se le confesó.

La besó. Fue totalmente diferente al beso que ella le dio. No fue suave. No fue dulce. Fue salvaje y necesitado. Incluso la tomó fuertemente de las muñecas para que ella no huyera. Aunque ella ni siquiera lo intentó. Al contrario de ello, le correspondió con la misma intensidad. A pesar de ser el primer beso de ese tipo que ambos experimentaban.

Faltándoles el aire y totalmente avergonzados se miraron a los ojos por unos segundos sin saber qué decir.

— ¿Y eso?—le preguntó Road.

—Así comprendí perfectamente que hablabas en serio acerca de tus sentimientos por mí, así que creí que yo podría hacer lo mismo.

Sin poder contenerse, la chica se puso a reír.

— ¡Eres un real idiota!—le gritó con lágrimas en los ojos, aunque Allen no supo si por tanto reír o por otra cosa.

—Pues déjame decirte que también tú eres una idiota por no habérmelo dicho antes y por no creerme a la primera. ¿Acaso no me conoces? ¿Cómo podías creer que bromeaba con algo así?

— ¡Oh vaya! Era obvio que eso iba a creer si te me declarabas tan de repente justo después de que yo también lo hiciera.

— ¡De acuerdo! ¡Somos unos idiotas y lentos los dos y punto!

—Bien dicho, porque definitivamente lo somos.

Ambos cruzaron sus brazos y se miraron desafiantemente.

—Pero qué linda pareja—dijo Lavi con ironía, sorprendiendo a los dos que no se habían percatado con su presencia—, creí que necesitarías más de mi ayuda pero veo que no, así que felicidades.

—Gracias Lavi—le dijo Allen sonriendo.

— ¿Gracias? ¡Yo no he aceptado nada!—se quejó Road.

—Tan solo cállate y disfruta, Road—le dijo Allen volviendo a besarla.

N/A: Quise hacer una diferencia de cómo encararon la situación en este capítulo y en el anterior, basándonos en sus edades. En el anterior todo fluyó adecuadamente y "sin dramas", en cambio aquí quise que se frustraran y confundieran un poco.

Me basé un poco en Arnold y Helga de Hey Arnold para este capítulo, son mi nuevo trauma y pronto escribiré sobre ellos.

¿Alguien más se emocionó con la imagen del tomo 26 donde está Allen sonrojado porque le preguntaron si Road realmente había sido su primer beso? ¡Me encantó! También escribiré sobre eso, tal vez lo haga un especial de San Valentín.

Este es el último capítulo de la Rollen Week, mil gracias a Stormy por dejarme participar.

¡Larga vida al Rollen!