Los magníficos personajes de Inuyasha le pertenecen a la sensei Rumiko, yo solo los eh tomado para crear esta historia que esta basa en el film La criatura Perfecta (2007). Lo que la hago no es con fines de lucro, solo es para sacar todas esas ideas que no me dejan dormir.


Capítulo 8. Lazos Rotos.

Cuando Naraku le llamó para entregarle la daga, no dudo y la tomo, sabía que debía obedecerle aun no obtenían su sangre, también era consciente que todo lo que hacían conllevaba un precio y sacrificios, la vida del detective y de Rin para salvar a la humanidad. Camino hasta ella, la levanto para poder ver su lindo rostro de nuevo, decirle con la mirada que la amaba y que lo sentía, llevo la daga hasta su estomago, pero al verla mirarle a los ojos ella transmitiéndole que comprendía porque lo hacía, supo que no podía hacerlo, estaría echando todo por la borda y de paso condenándolos de todas formas, no había manera alguna que la logrará sacar de ese lugar con vida, hiciera lo que hiciera terminarían muertos, aun que, existía la opción de matarla rápidamente para que no sintiera dolor y al terminar con Naraku se quitaría la vida. Opto por la segunda opción, si se la dejaba a Naraku la torturaría en sus narices y no podría con eso. Ella cerro sus ojos y estaba por clavar aquella daga en su amada Rin cuando su hermano lo detuvo.

¿Acaso estaba loco?

― ¿Por qué lo detienes Inuyasha?― preguntó Naraku.

― Esto está mal.― contestó antes de quitarle la daga a su hermano.

― ¿Cómo que está mal?― preguntó ya con un tono de sospecha.

― No es necesario matarlos ahora, inféctelos sufrirán más.― dijo al ser lo más rápido que se le ocurrió, ellos encontrarían la cura y podrían salvarlos, así Sesshoumaru no perdería a Rin, ahora solo esperaba que Naraku aceptase aquello.

― Me agrada como piensas.― dijo con una malévola sonrisa.― Llévenselos al pabellón de cuarentena.

Bankotsu y Renkotsu entraron al escuchar la orden, cada uno tomo a un preso, lo que no se esperaban era que Kouga forcejeara al último momento y se lanzara contra Naraku, para sorpresa de los presentes logró romperle el labio y morderlo en el cuello, para luego escupir al piso antes de ser sometido de nuevo por Renkotsu.

Inuyasha le vio sorprendido y entendió porque lo había hecho, la sangre de Naraku ahora estaba en el piso, les acababa de dar lo que necesitaban.

― Disfrutaré verte morir lentamente.― dijo Naraku al tomarle del cuello, ganas de sobraban para aplicar un poco más de fuerza y matarlo, pero sin duda la tortura era lo que más le gustaba.

En cuanto se los llevaron Naraku también se fue, Inuyasha quería explicarle a su hermano porque lo había hecho, decirle que todo estaría bien pero él se le adelanto.

― Encuéntrala.― dijo refiriéndose a Kagome.― Yo llevaré esto.― dijo al recolectar la sangre del suelo.

Entonces Inuyasha comprendió que no hacían falta explicaciones, Sesshoumaru ya sabía cuál era el plan.

...

Kagome estaba despertando, todo le daba vueltas, sentía frió y el olor a podrido le provoco arcadas, intentó tranquilizarse y pero aquel olor era demasiado asqueroso ¿Adónde le había llevado? Lo primero que comprendió fue que estaba acostada sobre una gran piedra rectangular, se sentó en ella e intento tranquilizarse para observar su alrededor.

Parecía que ella estaba en un cuarto al final de un pasillo, en el pasillo apenas había dos antorchas iluminando, mientras que donde ella estaba no había ninguna, solo era iluminado por la luz que llegaba del pasillo. En las paredes del pasillo podía apreciar que había unas piedras con formas extrañas y en las que la rodeaban había huecos rectangulares.

Se bajo de aquella piedra y caminó al pasillo, cuando pudo ver mejor aquellas extrañas piedras se llevo las manos a la boca para no gritar, esa "piedras" eran cráneos humanos y en los huecos de las paredes había osamentas ¿Dónde carajos estaba? Al salir de la impresión corrió por el largo pasillo topándose que se divida en dos, tomo el de la izquierda y este se dividía en tres, fue a la izquierda y llegó a una escalera que bajaba en forma de caracol, no creía que hacia abajo estuviera la salida, regreso y tomo el pasillo de en medio, topándose con una especie de altar que estaba iluminado por veladoras y en la pared había tres osamentas de pie, estás si las reconoció, no podía equivocarse, por sus ropas y joyas debían ser de Los Hermanos.

Regresaba y tomaba diferentes caminos, pero llegó a un punto donde ya no supo como regresar a donde la habían dejado, aquel lugar era como un laberinto sin salida. Se dejo caer en el suelo y comenzó a llorar, estaba perdida, tenía hambre y sed, mejor se hubiera quedado en aquel cuarto. Escucho pasos acercarse hasta ella y se levanto, no tenía a donde escapar y decidió encarar a Suikotsu.

― Veo que decidiste explorar por tu cuenta.― dijo Suikotsu al quedar frente a frente.― Te habrás dado cuenta que esto es un laberinto, por eso no me preocupe en amarrarte, jamás encontraras la salida... Me eh llevado una grata sorpresa al encontrarte, de todas las cosas nunca me imagine que podrías estar embarazada.

Kagome le miraba con terror, claro que se iba a dar cuenta, su vientre ya no pasaba desapercibido, Suikotsu se le acerco e instintivamente retrocedió quedando contra la pared.

― Tranquila no te mataré, sabía que no me equivocaba contigo, desde el principio supe que eras valiente, luchadora y fuerte.― decía mientras le acariciaba el rostro.― Dime ¿ese hijo es de Inuyasha?― ella no contestó pero no hizo falta que lo hiciera, él ya conocía la respuesta.― ¿Cómo fue posible? Tú no eres apta, pero no importa.― dijo al quitarle importancia al asunto.― Te mantendré aquí hasta que Inuyasha venga, lo mataré, haré que lo veas morir y me quedaré con tu hijo.

― ¡Eso jamás pasará!― gritó con coraje.

― Ese tonto sentido protector de madre.― se burló.― Ahora regresemos espero que Inuyasha no tarde en llegar.

...

Inuyasha iba por las calles intentando encontrar alguna señal de Suikotsu, pero nada, aquello le desesperaba, la noche ya había caído y entre más tiempo pasará Kagome con Suikotsu su vida peligraba, la de ella y la del bebé. Pero ahora se debatía en ir o no a la comisaría, pero en esos momentos Miroku era el único que podía ayudarle. Estaba por entrar, valiéndole un comino que Naraku se enterase de su encuentro con el detective Lee, cuando notó que Miroku salía a la calle, parecía que buscaba algo o a alguien, en cuanto lo encontró realizó una señal para que fuera al techo de la comisaria, él llegó antes que Miroku y cuando llegó se percato que estaba perturbado.

― Inuyasha.

― ¿Qué sucede?

― Dejaron esto en un cuerpo, es de Suikotsu.― dijo al tenderle una nota.

"Los guardianes de hueso custodian el lugar sin entrada ni salida."

― ¿Qué significa?

― Donde encontrarlo.― dijo al saber dónde estaban.

― ¿Ellos están bien?― refiriéndose a Kouga y Rin, aun no podía creer que los hubieran encontrado y que Sango e Izayoi se salvaran por un pelo de rana calva, habían salido por algo de comida y por ello no se encontraban en el departamento, si no, hubieran corrido con la misma suerte.

― No te preocupes, el plan sigue en pie.― dijo antes de irse y en cuanto Miroku le perdió de vista regresó a la comisaria.

Inuyasha se apresuró, ¿Cómo no se le ocurrió aquel lugar? Solo los hermanos de más alto rango conocían aquel sitió que era como un laberinto creado para albergar los restos de los hermanos que morían, si otra persona llegase a entrar jamás encontraría la salida.

...

― En lo que esperamos ¿Quieres que te cuente un poco de este lugar? No insistas tanto, ahora lo hago... Este es un recinto donde van a dar los hermanos muertos, no son muchos, así que no creas que todos esos cráneos son de mis antepasados, los que fueron acomodados en forma de cruces son de nuestras madres y los otros, bueno, son de humanos que nos sirvieron incondicionalmente.

― ¿Cómo esperas que Inuyasha nos encuentre? Tú mismo dijiste que era un laberinto.

― Porque él conoce este lugar a la perfección, por su rango se le dio a conocer cada pasaje de entrada y salida de aquí, si bien es enorme él sabe donde te tengo, allí donde te deje en un principio.― dijo al señalar el lugar.― Es una tumba vacía, esa tumba y este cuarto sin concluir era para su padre, sería un lugar sagrado y de adoración por llegar a tener el más alto rango en La Hermandad, pero al cambiar de lado, paso a ser el lugar que Inuyasha ocuparía al morir. Que mejor lugar para matarlo que su tumba predestinada.

Kagome intentaba crear un plan en su mente pero no se le ocurría nada, sin descartar el hecho de que estaba preocupada por Kouga y Rin, jamás se perdonaría si algo malo les llegaba a ocurrir solo por protegerla a ella. Tan sumida estaba en sus pensamientos que se sobresalto cuando Suikotsu la tomo como costal de patatas sobre su hombro, para luego dejarla caer dentro de aquella tumba, observo aterrada como la cerraba, intento abrirla desde adentro pero no poseía la fuerza necesaria para hacer aquello. Si la había encerrado quería decir que Inuyasha ya había llegado.

― Tardaste.― dijo con total calma Suikotsu.

― ¿Dónde está?― preguntó furioso Inuyasha, no estaba para estar perdiendo el tiempo.

― Justo aquí.― dijo al golpear con su mano la tumba.― No tan rápido.― dijo al captar las intensiones de seguir caminando.― No nos hemos visto en mucho tiempo, hablemos.

― Déjate de tontería y déjala ir.

― ¿Y perder a ese niño? No lo creo, he pensado en darle a Naraku el niño o quedarme con él, ya si ella sobrevive será de Naraku.

― ¡No te dejaré!

En esta ocasión Inuyasha se lanzó sobre Suikotsu estampándolo contra la pared, pero sin mucho esfuerzo Suikotsu lo mando al final del pasillo. Para cuando Inuyasha se recupero ya tenía a Suikotsu enfrente, el ojidorado lo tacleo derrumbándolo en el suelo, lo golpeó con todas su fuerzas y el muy maldito solo se reía de él, lo tomó de las solapas de su camisa y lo arrojo contra una pared.

Suikotsu ni se inmutaba con los golpes de Inuyasha, se estaba divirtiendo mucho con eso y ahora le tocaba a él atacar, forcejeó con Inuyasha un momento hasta que estrello el cuerpo del chico contra las paredes de cráneos rompiendo varios por el choque; Inuyasha se sostuvo de unos de los huecos y sintió un metal, uno de los cadáveres tenía una espada, la tomó y ataco a Suikotsu.

Los golpes iban y venían, ninguno de los dos se detendría hasta que uno de ellos estuviera muerto.

...

Sesshoumaru llegaba a un pequeño laboratorio en donde su padre y Kagewaki estaban preparando los sueros. Esperaba que la sangre que llevaba fuera suficiente para eliminar la enfermedad.

― ¿Con esto bastará?― preguntó Sesshoumaru a su padre al entregarle la sangre de Naraku.

― Ella estará bien.― fue lo único que dijo, ya estaba enterado que Rin y el detective Lang estaban infectados.

― Solo ten listo el suero a tiempo.

― Lo estará pronto, cuando lo esté debes conseguir que la mayoría lo beba, principalmente Naraku.

― Sé cómo hacerlo, solo no hagas que me arrepienta de haber permitido que la infectarán.

...

Suikotsu miraba a Inuyasha con aires de grandeza, el chico apenas si podía mantenerse de pie, le había roto un par de costillas y dislocado su brazo izquierdo.

― Si te rindes ahora y te transformas como yo, te dejaré quedarte con tu hijo, de todas maneras, ella ya está muerta.

― ¡No lo está! No dejaré que muera.― dijo con coraje Inuyasha, lucharía hasta las últimas consecuencias.

― Mírate, eres tan patético, el virus me hizo más fuerte es una pelea que tengo ganada.― decía mientras lo sujetaba del cuello.

Kagome escuchaba todo lo que pasaba afuera, ponía todas sus fuerzas para intentar mover la piedra pero debía pesar toneladas, su rostro ya estaba cubierto de lagrimas de desesperación por lo que decía Suikotsu, Inuyasha estaba mal herido, su Inuyasha no podía morir, no podía dejarla a ella y a su hijo, sabía que Inuyasha era más fuerte de lo que aparentaba y si era verdad lo que decían, ahora que había recuperado su humanidad debía tener esa fuerza de voluntad que hacía que los humanos no se rindieran por más dura que fuera la situación.

Inuyasha estaba tan decepcionado de él, no había podido mantener a salvo a Kagome y había hecho lo que no quería, condenarla al dejarse llevar por sus impulsos carnales y tomarla como suya, su pequeño hijo, a él también lo había condenado.

― ¡Inuyasha!― gritaba a todo pulmón Kagome, esperando Inuyasha la escuchara y luchara por sus vidas, ella aun le tenía fe.

Estaba por recibir el golpe de gracia por Suikotsu cuando escucho la voz de Kagome desde adentro de aquella tumba, ella aun confiaba en él, le tenía esperanza y creía que podía salvarla, entonces como si aquellos gritos le dieran la fuerza que necesitaba detuvo la mano de Suikotsu, cambiando los papeles, ahora él era quien lo sostenía del cuello, tomo la espada que había perdido hace un momento y le corto la garganta, en un vano intento por detener la hemorragia Suikotsu llevó su mano a su garganta e Inuyasha le atravesó el pecho con la espada, el cuerpo de su contrincante se desplomo frente de él y sin perder más tiempo fue hasta la tumba donde Kagome estaba presa.

Kagome vio como la tumba se abría de nuevo, no sabía quién era, tenía miedo de ver la cara de Suikotsu porque significaría que Inuyasha estaba muerto, pero su corazón se tranquilizo al ver esos ojos dorados pertenecientes a las persona que tanto amaba.

― ¿Estás bien?― preguntó al sacarla de ese lugar.― Ya acabó.― le consoló al estrecharla entre sus brazos.

― ¿Y tú? ¿Cómo estás?

― Sanaré en unas horas, salgamos de aquí.

...

Naraku entraba a toda prisa a la sala común de la abadía, le habían mandado llamar otros hermanos ya que estaban alterados, muchos compañeros comenzaron a sentir que todo les daba vueltas y sentir su cuerpo palpitar.

― ¿Qué les pasa?― preguntó al verlos en el suelo confundidos.

― Señor, se convierten en humanos.― le informó Renkotsu al ver la transformación que habían sufrido sus colegas.

― ¿Cómo pasó esto?― preguntó furioso Naraku, eran veinte de ellos los que ahora eran humanos.

Se escucho el bullicio en la recepción y salieron a toda prisa, entonces vieron algo que les helo la sangre, otros tantos sufrían la misma transformación.

― Averigüen que está pasando ¡Ahora!― el gritó de Naraku se escuchó por todo el piso.

...

Sesshoumaru acaba de darle el antídoto a Rin, Kouga ya se estaba recuperando, pero Rin seguía sin reaccionar, le costó trabajo inyectarla porque luchaba contra él y cuando al fin pudo aplicársela calló inconsciente.

― Ya le di la vacuna a los demás, ahora debemos esperar.― dijo Myoga, Sesshoumaru solo asintió y Myoga se retiró.

― ¡Vamos reacciona!― la tomó entre sus brazos y acaricio su rostro.― No puedes dejarme.― imploró.

...

Kagome e Inuyasha subían por una colina algo empinada, por lo que Inuyasha opto por llevar a la chica en su espalda haciendo caso omiso a las protestas de ella, le decía que estaba muy lastimado para ello y que ella podía ir a pie, pero ese era un camino muy sinuoso y temía que ella cayera de bruces al suelo.

― Inuyasha.― llamó Kagome preocupada, sabía que su raza sanaba rápido pero no podía evitar sentirse preocupada.

― Estoy bien, casi llegamos.

Al llegar a la cima Kagome se sorprendió al ver a tantas personas, a lo lejos pudo ver a su capitán y a Miroku acercarse a ellos.

― Al fin llegan ¿Qué te paso?― preguntó Miroku al ver a Inuyasha prácticamente cubierto de sangre.

― Peleó con Suikotsu.― contestó Kagome al ver que Inuyasha estaba agitado.

― Sí que te dio batalla... Sé que necesitas descansar pero debes ir y detener al ejercito.― Kagome e Inuyasha le miraron interrogantes.― Van a desaparecer la ciudad, estamos sacando a las personas, debes darnos más tiempo.― Inuyasha asintió, comprendía la magnitud de la situación.― Cámbiate antes, si llegas así no les inspirarás confianza.

Una vez vistiendo un traje limpio se aproximo a Kagome quien ahora estaba con Sango.

― Volveré pronto, te lo prometo.― dijo al besarla.

― Cuídate.― no quería que se fuera pero aun había muchas personas sanas en la ciudad.

...

Inuyasha se frotaba las sienes, llevaba ya rato tratando de hacer entender al general para que cancelaran el ataque.

― Entiendan ya todo acabó, quien origino todo esto ya murió, los llevaré hasta su cuerpo.

― ¿Qué hay de las personas infectadas?

― Tenemos una vacuna, dejen que se las muestre.

― Demasiado tarde.― dijo después de un momento.― Desde está tarde se han roto los lazos con La Hermandad, ustedes fueron los responsables ya no se les cree.

― Eso lo sé, pero no dejen morir a más gente inocente.

― En dos horas todo habrá terminado, es todo.― dijo aquel general al darle la espalda.

...

Inuyasha subía a toda prisa las escalinatas de la abadía, tenía que sacar a Sesshoumaru, Myoga, Rin, Kouga y demás sobrevivientes, al entrar el recibidor era un caos, varios hermanos iban y venían agitados, parecía que algo malo se había dado mientras estuvo ausente y dudaba que fuera por la orden de erradicación dada por el gobierno.

― ¿De dónde vienes? ― preguntó Naraku al verle parado en el recibidor.

― Fui a buscar a Suikotsu, aun nada.― mintió a medias.

― Es una lástima, de alguna manera la infección se propago a Meguro, también será desaparecida...― Inuyasha le escucha atentó, había algo más.― Los humanos han roto sus lazos con La Hermandad, nos culpan por esté pequeño incidente y nos mandaron un veneno en la sangre, sesenta y dos hermanos ahora son humanos.― aquello quería decir que Sesshoumaru ya había hecho su trabajo, pero ese maldito de Naraku al tener su reserva personal y no había bebido de la sangre "contaminada".― Pero no todo está perdido.― dijo con gozo.― En esté caos descubrimos que hay hombres que no perecen ante la locura y se transforman en seres hambrientos de sangre, así como Suikotsu.

― ¿Qué quiere decir?

― En las calles ya no solo esta Suikotsu y en estos momentos muchos de nosotros se están transformando, evolucionando a una nueva estirpe de Nosferatus.

― Señor...― comenzó a decir Inuyasha al no entender del todo.

― Ahora les daremos caza a los humanos.

― ¿No cree es algo extremo? Estoy seguro que aún podemos llegar a un acuerdo.

― Los acuerdos se acabaron, ahora nosotros seremos los amos y ellos nos servirán, comprenderán el gran error cometieron al acabar con nuestro pacto.

― Señor, debe venir es importante.― interrumpió de golpe uno de sus allegados.

― Cuando regrese te inyectarás esto.― dijo Naraku al mostrarle el suero en que trabajaba Suikotsu.

Sin desaprovechar que lo había dejado solo y el caos en el lugar se dirigió a toda prisa a los pabellones de cuarentana, donde esperaba estuviera su hermano y no se equivoco.

― ¡Myoga, Kouga! Saquen a todos de aquí.

― ¿Qué pasa?― preguntó el anciano.

― Van a desaparecer la cuidad en menos de una hora.

― ¿Qué esperan? ¿Una invitación?― preguntó exasperado al ver que se quedaban sin hacer nada.

Kouga fue el primero en reaccionar y empezó a alertar a las pocas personas que no habían sucumbido a la enfermedad.

― ¿Ella está bien?― preguntó Inuyasha al ver que su hermano tenía a Rin entre sus brazos.

― Lo estará, por ahora solo duerme.

― Naraku planea acabar con los humanos, está transformando a todos en seres como Suikotsu.

― Démonos prisa.― dijo Sesshoumaru al cargar a Rin.― Hay una salida de emergencia al final del tercer pasillo, nadie nos vera.

― Miren a los traidores.― todos voltearon al escuchar la voz de Naraku.― Dijiste que no habías encontrado a Suikotsu.

― Te dije que soy más fuerte ahora.― dijo Suikotsu al aparecer detrás de Naraku.

Inuyasha no podía creerlo, él le cortó la yugular y le enterró una espada en su pecho, sin descartar el hecho que lo había dejado dentro de la tumba donde había osado encerrar a Kagome.


Si lo sé, se ahora mismo se estarán preguntando un sin fin de cosas como: ¿Acaso Suikotsu es más duro de matar que Bruce Willis? XD y ¿Por qué tarde en actualizar cuando se suponía que estaría antes de lo pensado? Pues, me puse a actualizar otras historias que tenía un poco abandonadas, era justo que les sacudiera las telarañas, el polvo y las musarañas.

Ery-sama, como podéis ver nada malo le paso a Rin :)

jossy-chan, creo hubo una pequeña confusión, Renkotsu y Bankotsu llegaron por Kagome pero Suikotsu (quien está infectado) fue más hábil y fue él quien se llevo a Kagome.

Maritza, ya hasta perdí la cuenta de tus amenazas y algo me dice que seguirán XDDD.

Astron, espero comprendas un poco ahora a Sessho, ahora que puse su punto de vista.

Misheru Taisho, seee acertaste al querido Inu se le ocurrió una poco usual idea para que Sessho no tuviera que acaba con su linda Rin.

KaterineC, supongo que sigo siendo malvada y eso que ahora no preguntaste nada XP, pero pronto seré buena y no las haré sufrir... mucho :D.

Paulaa, que bueno que te gustara, comprendo, es algo larga, me ha pasado con otras historias que eh leído ya van algo avanzadas, pero bueno, espero te gustara este capítulo.

chuckylandia, muchas gracias por leerla y pasarte a dejar un mensajito :D, nos estamos leyendo también en tus historias.

Kagome Taisho 77, me quitaste un peso de encima, una de mis preocupaciones era que no le entendieran al anterior capítulo.

Nos estamos leyendo, hasta la otra.

05/05/2014