Capítulo 8:
Sora miraba como Tea dormía plácidamente, comprendía por lo que debía estar pasando la pobre chica. Sora suspiro y fijo su mirada en la luna aunque, su hijo dormía a lado de la habitación continúa a esa, ella sabia que probablemente él de igual manera estaba mirando la luna.
Yugi efectivamente estaba mirando la luna, le causaba tanta intriga el por qué ahora se hallaba más conectado a ella. Los ronquidos de Tristan y de Joey no parecían molestarle en lo absoluto, por lo que generalmente los dejaba pasar.
—Yugi, ¿Éstas bien?— Preguntó sumamente preocupado Yami.— Haz actuado muy raro en todo el día.
Yugi intento evadir el tema y fingió demencia, él no quería tocar ese punto. Él estaba más que feliz con la llegada de sus amigos y le preocupara que por su culpa ellos salieran lastimados.
Yugi ahogó un bostezo, estaba relativamente cansado. Se estiró un poco y se preparo para irse a domir sin responder la pregunta de Yami, sobre todo porque quizás ni el tenga la repuesta.
De pronto la marca que Yugi poseía en la frente le comenzó a doler, intento a callar sus gritos y solo fuertes gemidos de dolor provenían de él. Escucho como los pocos perros del lugar ladraban insistentemente y después dejaron un aullido lo suficiente fuerte para despertar a sus amigos.
Los vidrios de la gran ventana que poseía la habitación se rompieron y también el espejo del pequeño tocador que poseía el cuarto. Un chillido estridente y duradero se presento causando que los presentes de la habitación se taparan los oídos tratando de que estos no llegansen a sangrar.
Luego silencio, demasiado silencio para todos. Joey fue el primero en intentar decir algo y las palabras murieron en su garganta, Tristan por su parte trató de incorporase tratando de encontrar una explicación lógica de lo que había pasado, cuando ambos divisaron el cuerpo de su amigo en el suelo sin dudador fueron a socorrerlo.
Joey exclamaba insistentemente su nombre al igual que Tristan. El primer instinto de Joey fue zarandear con fuerza el cuerpo de su amigo buscando una señal de vida, cuando intento levantarlo del piso una daga pasó muy cerca de él, casi pudo cortar su cara.
—Que cara...— Intentó pronunciar de manera lógica Joey, intentando de poner sus pensamientos en orden.
Tristan y Joey gritaron por el asombro, no podían creerlo. Sí el hostal era pequeño, aún así tenía por lo menos siete metros del suelo a la ventana, una persona normal no podía saltar tan alto. Ambos chicos presentes pasaron con dificultad saliva y se pusieron en posición de defensa ¿Qué más podían hacer?
La luna iluminó al sujeto misterioso mostrando la existencia de una mascara blanca, en ella solo se podrían vislumbrar un par de ojos verdes sin vida y fríos. Joey sintió un escalofrío recorrerle la espalda, su instinto le decía que corriera que aquel ser tiene una sed de sangre y no parará hasta saciarla.
Yugi dio señales de vida cuando comenzó a quejarse levemente provocando que, Joey y Tristan sonrieran por un momento sin dejar de lado su posición en defensa para luchar.
—Joey, no tengo ni la menor idea de lo que esta pasando —llamó Tristan acaparando la atención de su amigo. —Pero, de algo sí estoy seguro, debes de alejar a Yugi de aquí. Toma a Yugi y vete, yo me encargaré del resto.
Tristan cruzo mirada con Joey, una llena de determinación y confianza. Tristan no dejaría que tocasen a uno de sus amigos y mucho menos que los lastimarán. Joey quiso rechistar pero, al ver la situación simplemente asintió tratando de llevarse lejos a Yugi.
— ¡Ahora!— gritó Tristan con la intención de que se fuera lo antes posible Joey con Yugi. Joey asintió, colocando a Yugi en su espalda.
Una risa sin gracia y grotesca, los hizo deternece a ambos. Ahora podían ver mejor a la otra persona parada al otro lado de la habitación, la máscara que poseía era sostenida con una banda roja con rombos negros formados en serie, su cabello estaba atado en una cola alta dejando un par de mechones negros a los lados, y en medio de su frente que salia debajo de la banda; en su oreja derecha colgaba un dado. Su ropa era aún más extraña, llevaba una gran capa roja con pequeño chaleco rojo a juego y un par de pantoloncillos de seda color negros junto con un par de botas grises; sin mencionar que alado de su cadera colgaba una bolsa llena de dagas.
—Entregen al chucho y no les haré daño— hablo la misteriosa perdona con voz profunda. Miró como ambos chicos aún seguían protegiendo al chucho con extravagante cabello. Sería sin duda una noche larga— Como quieran, entonces ¡Mueran!
Lanzó su primera daga directo al corazón al chico de color café y sin embargo, salió desviada. Miró incrédulo lo que había pasado hasta que, poso su vista hacia el chico que debía exterminar. Ahora tenía un poco de más sentido.
—¡Yugi!— Exclamaron ambos amigos viendo como se reincorporaba de la nada su viejo amigo.
Yugi se coloco enfrente de ellos con la intensión de protegerlos, mirando fijamente a su agresor. Solo tenía una meta en mente proteger a sus seres queridos.
—Sin duda eres el hijo de Yuback— dijo aquél sujeto en forma despectiva hacia Yugi— No importa, igual te destruiré.
Yugi cruzo rápidamente mirada con Yami buscando crear una estrategia, pues él apenas sabia lo básico como la creación de una psiball. Quizás Yami podría ser de más ayuda.
Yami asintió guiñando su ojo y alzando su pulgar demostrando a Yugi que ahora ambos eran un equipo y todo lo resolverían juntos.
La primera daga se lanzó precisa y directa hacia la frente de Yugi con la intención de con solo un golpe tratar de terminar todo pero, nada paso.
Un hombre se interpuso entre la daga y su objetivo, la paró con su mano lo que provocó que bastante sangre saliera de ella. Yugi lo reconoció de inmediato era aquel tipo que había chocado con el un par de días antes.
—Largate ahora, Duke— exclamó aquel ser jugando con la daga de su mano.— Si no quieres que esto, sea la causa de tu muerte.
Yugi vio como aquél llamado Duke maldigo, cuando el otro sujeto señalo su propia daga. Duck corrió un par de pasos atrás y saltó, sin embargo, nadie escucho la caída pero, tampoco lo vieron subir y así como llegó desapareció.
—Así chicos, se corre a un cobarde —, Hablo de nuevo aquel ser volviendo a jugar con la daga como si fuera lo más divertido del mundo.
Poco segundos después llegaron Tea, la madre de Yugi, y un alguien que Yugi no logro reconocer por completo, pero, se parecía bastante al que jugaba con la daga a excepción que el que llego no tenía la piel morena ni tampoco una cicatriz en la cara que iniciaba en su ojo y terminaba a la mitad de la mejilla.
—¡Bakura!—, logro escuchar que llamaba el de tez blanca al de tez morena con reprimenda.— Te lastimaste, me voy por un segundo, ahg.
No logro de terminar de recriminar a su compañero cuando, Bakura se acerco a Yugi y le entregó el arma con el que jugaba.
—Acabas de conocer el otro lado de la familia, son unos imbéciles — comenzó casualmente Bakura mientras señalaba el símbolo que poseía la daga, dos serpientes comiéndose a una tercera— Guardarla bien, serás lo único que conservaras cuando los exterminemos por completo.
Yugi abrió los ojos sin poder creer lo que pasaba, su padre era algo como eso y encima tiene que eliminar a todos lo demás miembros de su otra familia.
—Bakura eso fue muy cruel— volvió a regañar a su casi gemelo.
—Es la verdad Ryo, es mejor decirsela en este momento que después — contradijo Bajura bufando molesto. —Necesitamos matar a eso desgraciados.
Tristan tosió de manera falsa, sabía que no era el momento pero, debía recordarles a esos extraños que literalmente no estaban solos y además que debían resolver eso en un lugar privado.
Bakura asesinó con la mirada aquél que había tosido, aunque le causaba un poco de gracia su cabello, ese chico le recordaba a una carta de Duel Monster que poseía cuando conoció a Ryo, esa era una historia para después.
Joey atrajo la atención de todos cuando poso una mano en el hombro de su amigo para demostrar que Yugi no estaba solo, pronto le siguieron Tristan y Tea respectivamente.
—Gracias chicos — habló Yugi conmovido por el acto de sus amigos. Luego analizo bien aquel acto y negó suavemente con la cabeza— No puedo pedirles que arriesgen su vida por mi, no quiero que nada malo les pase.
—Oh, vamos Yugi— Continuo Joey.
—Te perdimos una vez, no podemos dejar que eso vuela ocurir— Exclamó Tea dispuesta a ayudar a Yugi. Tristan asintio mostrando acuerdo con lo que decían sus amigos.
—Lo sentimos pero, no vinimos desde lejos para dejar que nos eches así como así — Dio por terminada la discusión Tristan.
Yugio sonrió agradecido con sus amigos. Tea se le ocurrió una gran idea, saco un marcador negro de la nada y todos colocaron sus manos, ella dibujo una carita sonriente como símbolo de su inquebrantable amistad.
—Bien, bien— Intervino Bakura rompiendo el momento de amistad de los chicos.— Si van a quedarse será necesario enseñarles lo necesario, no quiero que sean un estorbo en el campo de guerra.
Los tres chicos aceptaron gustosos, ayudarían a vencer a Yugi a vencer a esas cosas y también a salvar el mundo.
—Por cierto, Yugi—, intento llamar su atención Ryo de forma calmada y con una sonrisa en el rostro.— Yo soy tu tío, quizás no me recuerde y también tampoco Sora te haya hablado mucho de mi pero, somos familia. Puedes decirme: tío Ryo.
Aunque a Yugi le pareció extraño conocer un tío de la nada asintió y abrazo a su ahora tío, justo cuando pensaba que estaba solo estaba rodeado de seres que lo querían. Yugi cruzó mirada con Yami y este le sonreía enternecido, quizás siempre estuvo acompañado pero, apenas se había dado cuenta.
Sora se junto después junto a Yugi y Ryo, sonrió agradecida a su hermano. Hace mucho que no lo veía y quería saber los detalles en como se terminó casando con Bakura, ella recordaba que él era un amigo de la infancia y siempre molestaba a Ryo, sin mencionar que siempre que Ryo intentaba salir con alguien de forma romántica Bakura siempre arruinaba su cita. Sora rio divertida, seguro que seria una buena historia para después.
—Madre—. Llamó Yugi mirando fijamente a su ascendente.— Sé que quieres protegerme pero, me dañas más ocultando la verdad. Por favor, dime quién fue en verdad mi padre sin mentiras esta vez.
Bien hola, sé que paso tiempo y jajajajajajajaj
*Le tiran tomatazos*
Seguimos con la historia.
¿Quién es el verdadero padre de Yugi?
¿Por qué la linea colateral perteneciente al padre de Yugi quiere matarlo?
¿Dejaré de hacer chistes malos sobre poner esta historia en hiatus? Quizás sí, no sé.
¿Sora le dirá la verdad a Yugi?
¿Alguien leerá esta mis delirios?
¿Merece un cometario? ¿No? ¿Ni uno solo? ¿Este fic es muy malo?
Ok, ya entendí las señales T.T
Hasta el siguiente capítulo que probablemente sea mañana o en unas horas, lo que suceda primero.
