Capitulo 9. Remordimientos.

- ¡Oh, por favor!. ¡Otra vez no! -gimió desesperada Jess mientras veía como Lockhart sacaba a Harry para otra de las representaciones de alguna de sus aventuras. En esta ocasión tocaba la lucha contra el hombre lobo.

- Aúlla fuerte, Harry. Y en aquel momento, creedme, yo salté tirándolo contra el suelo con una mano, y logré inmovilizarle. Con la otra, le puse la varita en la garganta y, reuniendo las fuerzas que me quedaban, llevé a cabo el dificilísimo hechizo Homorphus; él emitió́ un gemido lastimero, la piel desapareció́..., los colmillos encogieron y... se convirtió́ en hombre. Sencillo y efectivo. Otro pueblo que me recordará siempre como el héroe que les libró de la terrorífica amenaza mensual de los hombres lobo.

- ¡Cada día son menos creíbles! -apunto Ron entre la indignación por las mentiras de Lockhart y el sentimiento de pena por Harry que tenia que sufrir esto. Hermione escucho esto y le miro visiblemente enfadada.

- Hermione, tiene razón Ron. -dijo Jess en el tono mas conciliador que pudo. La morena la ignoro totalmente.

David y Jess, como siempre, salieron los primeros de la clase de Lockhart. No le soportaban y hacían todo lo posible por verle lo menos posible la cara.

- Oye, ¿donde están Harry, Ron y Hermione? -pregunto David mientras andaban hacia la biblioteca. Tenían que hacer un trabajo sobre "Pociones neumónicas" para Snape.

- No lo se. -respondió Jess parándose en el pasillo y mirando hacia atrás.- Normalmente, salen con nosotros de la clase de Lockhart... -volvió a andar- es raro.

Entraron en la biblioteca y se pusieron a buscar entre la ingente cantidad de libros, la información necesaria. David no sabia como lo hacia, pero Jess tenia una extraña cualidad para identificar los libros correctos.

- Ven aquí. -le dijo Jess a David cogiéndole de la manga de la túnica. Le arrastro por un par de pasillos llenos de libros de diferentes tamaños hasta otro, donde Jess empezó a coger libros y pasárselos a David. La torre que se formo en los brazos del metamorfomago, que a duras penas podía sostener tantos libros, tapaba la cara del chico.

- No sabia que estos libros tenían piernas. -bromeo la chica.

- Ya sabes como es la magia. -llego la voz de David desde detrás de los libros, continuando la broma.

David descargo en una mesa todos los libros y empezó a mirar en el índice del primero que cogió. Paso unas cuantas paginas y empezó a leer el primer párrafo.

"Las pociones neumónicas son aquellas que perturban o normalizan el funcionamiento de los pulmones. Su forma habitual de aplicación es por vía ingerida aunque hay algunas que son especialmente eficaces si se aplican pulverizadas por vía aérea mediante el hechizo "Vaporum potion". El ingrediente utilizado en la mayoría de las mismas es el aloe vera...

Un ruido despertó a David de su lectura. La señora Pince pasaba por delante de él con un libro en la mano. El ruido que había escuchado provenía del libro.

- ¿Por que hace ese ruido el libro? -pregunto Jess a David.

- Debe de ser de la Sección Prohibida. -David se acerco a Jess y la hablo en voz baja.- El año pasado me conto Harry que cuando uso por primera vez su capa invisible y entro en la Sección Prohibida para buscar a Flamel, oía extraños quejidos y gemidos que provenían de los libros.

- ¿Para quien será? -pregunto Jess interesada. Se levanto de la silla y se asomo hacia la entrada. Allí vio a la señora Pince dándole el libro a... ¡Harry, Ron y Hermione!. -volvió a la mesa donde estaba David que estaba copiando un fragmento de un libro de texto en un trozo de pergamino.

- ¡El libro era para Harry, Ron y Hermione! -exclamo Jess. David levanto la vista con las cejas levantadas.

- ¿Por que no me sorprende?. -se rio en voz baja.- Siempre que hay algo raro, están ellos por medio.

- ¿Les seguimos? -inquirió Jess.

- Soy el primero que se apunta a una aventura, pero te recuerdo que tenemos que terminar la redacción de Snape para esta tarde y no tiene pinta de ser precisamente corta. -dijo David mientras le enseñaba el pedazo de pergamino donde estaba escribiendo. - Nos hemos saltado el almuerzo para acabarlo.

- Tienes razón. -dijo decepcionada.- Sin embargo, eres un aguafiestas. -sentencio haciéndose la enfadada.

Dos horas después salieron de la biblioteca y se dirigieron a las mazmorras para un clase doble de Pociones. Nada mas entrar dejaron las redacciones encima de la mesa de Snape. La clase fue como tantas otras. Snape criticando a Harry a la mínima mientras alababa a los Slytherin. David ya se había acostumbrado a desconectar cuando Snape empezaba a soltar la típica retahíla y a centrarse en hacer la poción.

Harry se despertó́ pronto el sábado por la mañana y se quedó un rato en la cama pensando en el partido de quidditch. Se ponía nervioso, sobre todo al imaginar lo que diría Wood si Gryffindor perdía, pero también al pensar que tendrían que enfrentarse a un equipo que iría montado en las escobas de carreras más veloces que había en el mercado. Nunca había tenido tantas ganas de vencer a Slytherin. Después de estar tumbado media hora con las tripas revueltas, se levantó, se vistió́ y bajó temprano a desayunar. Allí́ encontró́ al resto del equipo de Gryffindor, apiñado en torno a la gran mesa vacía. Todos estaban nerviosos y apenas hablaban, bueno todos excepto David que como era el suplente no sentía la presión.

Cuando faltaba poco para las once, el colegio en pleno empezó́ a dirigirse hacia el estadio de quidditch. Hacía un día bochornoso que amenazaba tormenta. Cuando Harry iba hacia los vestuarios, Ron y Hermione se acercaron corriendo a desearle buena suerte. Los jugadores se vistieron sus túnicas rojas de Gryffindor y luego se sentaron a recibir la habitual inyección de ánimo que Wood les daba antes de cada partido.

- Los de Slytherin tienen mejores escobas que nosotros -comenzó́- eso no se puede negar.

- Pero no saben usarlas. La verdad es que no se como se mantienen en el aire. -apunto David haciendo sonreír hasta a Wood que continuo tras la interrupción.

- Pero nosotros tenemos mejores jugadores sobre las escobas. Hemos entrenado más que ellos y hemos volado bajo todas las circunstancias climatológicas (¡y tanto! -murmuró George Weasley-, no me he secado del todo desde agosto), y vamos a hacer que se arrepientan del día en que dejaron que ese pequeño canalla, Malfoy, les comprara un puesto en el equipo.

Con la respiración agitada por la emoción, Wood se volvió́ a Harry.

- Es misión tuya, Harry, demostrarles que un buscador tiene que tener algo más que un padre rico. Tienes que coger la snitch antes que Malfoy, o perecer en el intento, porque hoy tenemos que ganar.

- Así́ que no te sientas presionado, Harry - le dijo Fred, guiñándole un ojo. - David se acerco a el antes de que saliera.

- Harry, eres el mejor buscador de los últimos años. Además, Malfoy estará mas preocupado por presumir de escoba e intentar tocarte las narices que en buscar la snitch. -le dijo para animarle.

David salió del vestuario y se dirigió a las gradas donde es esperaban Jess, Hermione, Ron y el resto de Gryffindor que jaleaban a su equipo con intensidad. David cambio el gesto cuando recordó que este era el partido en el cual Harry era perseguido por la bludger de Dobby.

El partido comenzó con la captura de la quaffle por parte del equipo de Slytherin. Solo con este primer movimiento se mostro la diferencia entre las escobas de la casa de la serpiente con el resto. Era increíble. Rápidamente el marcador se puso treinta a cero para Slytherin.

- ¿Que le pasa a esa bludger? -pregunto Hermione que tenia incrustados en los ojos sus clásicos prismáticos.- No ha dejado de perseguir a Harry en lo que llevamos de partido.- Le paso los prismáticos a Jess que no dejaba de girar la cabeza intentando seguir a Harry.

- Esto no es normal. Fred y George están desviando constantemente la bludger pero apenas se aleja de Harry esta regresa a golpearle. -exclamo Jess sin dejar de mirar el partido.

- ¿Las bludger intentan derribar a todos los jugadores sin distinción, no? -pregunto Hermione a Ron.

- Si. -respondió el apretando los puños.

Para redondear el panorama, empezó a llover. De repente, Wood hizo un gesto extraño y la señora Hooch toco su silbato.

- ¿Que pasa ahora? -pregunto Seamus.

- Fijaos, todos están descendiendo. Wood debe de haber pedido una pausa por lo de la bludger. -explico Ron.

Tras unos minutos de discusión volvieron todos al juego. Al toque de silbato de la señora Hooch, Harry dio una

patada en el suelo que lo propulsó por los aires, y enseguida oyó́ tras él el zumbido de la bludger. Harry ascendió́ más y más. Giraba, daba vueltas, se trasladaba en espiral, en zigzag, describiendo tirabuzones.

- ¡¿Le han dejado enfrentarse solo a esa bludger asesina? -pregunto Hermione indignada al ver como Fred y George dejaban de protegerle.

- Creo que ha sido decisión suya. Conozco lo suficiente a Harry en temas de quidditch como para asegurártelo. -afirmo David mientras le ponía una mano en el hombro a la morena para tranquilizarla.

Harry se mantenía en movimiento constante para que la bludger no le golpeara hasta que durante un angustioso instante, permaneció́ suspendido en el aire.

- ¿Por que se para? -pregunto Ron.

- ¡Ha visto la snitch! -dijo Ginny con los prismáticos de Hermione fijos en un punto del cielo.- ¡Esta un par de metros por encima de Malfoy justo a su espalda!- Todos se quedaron alucinados por la vista que demostraba Ginny.

- No te sorprendas David. Recuerda que en quinto sustituye a Harry como buscadora durante su castigo. -apunto la Hermione de su cabeza.- Lleva el quidditch en la sangre.

¡PLAM!. Se había quedado quieto un segundo de más. La bludger lo alcanzó por fin, le golpeó en el codo, y Harry sintió́ que le había roto el brazo. Débil, aturdido por el punzante dolor del brazo, desmontó a medias de la escoba empapada por la lluvia, manteniendo una rodilla todavía doblada sobre ella y su brazo derecho colgando inerte. La bludger volvió́ para atacarle de nuevo, y esta vez se dirigía directa a su cara. Harry cambió bruscamente de dirección, con una idea fija en su mente aturdida: coger a Malfoy.

Ofuscado por la lluvia y el dolor, se dirigió́ hacia aquella cara de expresión desdeñosa, y vio que Malfoy abría los ojos aterrorizado: pensaba que Harry lo estaba atacando.

- ¿Qué...? —exclamó en un grito ahogado, apartándose del rumbo de Harry.

Harry se soltó́ finalmente de la escoba e hizo un esfuerzo para coger algo; sintió́ que sus dedos se cerraban en torno a la fría snitch, pero sólo se sujetaba a la escoba con las piernas, y la multitud, abajo, profirió́ gritos cuando Harry empezó́ a caer, intentando no perder el conocimiento.

Con un golpe seco chocó contra el barro y salió́ rodando, ya sin la escoba. El brazo le colgaba en un ángulo muy extraño. Sintiéndose morir de dolor, oyó́, como si le llegaran de muy lejos, muchos silbidos y gritos. Miró la snitch que tenía en su mano buena.

- Ajá, -dijo sin fuerzas- hemos ganado. Y se desmayó.

Hermione y Ron se abalanzaron hacia el terreno de juego retirando a empujones a todo el que se interponía en su camino. La preocupación estaba grabada en su rostro. David y los demás se limitaron a seguir el camino abierto por los dos entre la marabunta de personas que se agolpaban en las gradas. Llegaron a donde había caído Harry que estaba rodeado por Lockhart, Colin Creevey y Wood. Ron vio como Harry intentaba levantarse.

- Vuelve a tenderte, Harry - dijo Lockhart, tranquilizador.- No es más que un sencillo hechizo que he empleado incontables veces.

- ¿Por qué no me envían a la enfermería? -masculló Harry.

- Así́ debería hacerse, profesor. - dijo Wood, lleno de barro y sin poder evitar sonreír aunque su buscador estuviera herido.- Fabulosa jugada, Harry, realmente espectacular, la mejor que hayas hecho nunca, yo diría.

Por entre la selva de piernas que le rodeaba, Harry vio a Fred y George Weasley forcejeando para meter la bludger loca en una caja. Todavía se resistía.

- Apartaos - dijo Lockhart, arremangándose su túnica verde jade.

- No... ¡no! —dijo Harry débilmente, pero Lockhart estaba revoleando su varita, y un instante después la apuntó hacia el brazo de Harry.

David vio consternado como el brazo de Harry se desinflaba como un globo con un agujero y se quedaba totalmente aplanado, como un guante.

- ¡Le ha quitado los huesos! -exclamo Jess escandalizada

- ¡Ah! —dijo Lockhart.- Sí, bueno, algunas veces ocurre esto, señorita Quake. Pero el caso es que los huesos ya no están rotos. Eso es lo que importa. Así́ que, Harry, ahora debes ir a la enfermería. Ah, señor Weasley, señorita Granger, ¿pueden ayudarle? La señora Pomfrey podrá́..., esto..., arreglarlo un poco.

David ayudo a Ron a cargar a Harry. La sensación del brazo deshuesado de Harry apoyado en su hombro, provoco un escalofrío al chico. Por detrás, iban Jess y Hermione discutiendo. La morena intentaba a duras penas justificar al profesor Lockhart diciendo que había sido un error y que por lo menos a Harry ya no le dolía el brazo. Jessica únicamente afirmo categóricamente que Lockhart era un inútil y se callo para no decir algo mas grave.

Dejaron a Harry con Ron y Hermione en la enfermería, ya que la señora Pomfrey al ver la situación solo había permitido que se quedaran dos a hacerle compañía al moreno. Se dirigieron a la sala común de Gryffindor donde había un ambiente en el que se mezclaba la alegría por la victoria y la preocupación por el estado de salud de Harry. Cuando David y Jess entraron por el retrato de la Dama Gorda fueron asediados por todos los alumnos ansiosos por saber algo sobre la situación del moreno.

- ¿Que le pasa? -pregunto preocupado Neville.

- ¿Le podrá curar la señora Pomfrey? -pregunto Parvati nerviosa. El resto de preguntas se perdieron entre el ruido de la sala común. David levanto la mano para pedir un poco de calma.

- Tranquilos todos. -intervino Jess.- Hemos dejado a Harry en la enfermería y esta acompañado por Ron y Hermione. No sabemos nada. Así que tendréis que esperar a que lleguen ellos para que podamos tener mas información.

Cinco minutos después entraron Ron y Hermione junto al resto del equipo de Gryffindor. El bombardeo de preguntas fue igual o mas ensordecedor que antes. No hubo manera de que la situación se calmara hasta que Angelina saco su varita y emitió con ella algo que se parecía mucho a un rugido de dragón.

- Hemos hablado con Harry. -dijo George tomando la palabra.- El tarugo de Lockhart le ha quitado todos los huesos del brazo. Va tener una noche difícil.

- ¿Por? -pregunto Dean Thomas.

- Va a tener que tomar Crecehuesos. -contesto Wood. Al escuchar esto, los que sabían de lo que estaba hablando el guardián se agitaron inquietos.- Y te lo aseguro, por experiencia propia, no es para nada agradable. Le va a doler pero bien.

- David, despierta. -dijo zarandeándolo Jess. Se había quedado dormido en el sillón de la sala común a pesar del barullo que aun había.

- ¿Que pasa? -pregunto el chico adormilado mientras levantaba la vista y veía a Colin al lado de Jess.

- Colin quería hablar contigo antes de irse. Quiere ver si podía visitar a Harry. -explico Jess. David se levanto del sillón a trompicones.

- Dime Colin. -dijo bostezando.- ¿Que querías decirme?

- Ya he encontrado lo que me pediste. -dijo el chico. La noticia despertó al metamorfomago de golpe.

- Cuéntame. -dijo cogiéndole y yéndose lejos de Jess que les miro con cara rara.

- He encontrado lo que buscabas. Es una poción y bastante sencilla de hacer. Pero no la tengo aquí. Bueno, en realidad la ha encontrado un compañero mío de primero de Ravenclaw. Cuando quieras conseguirla, solo tienes que ir a su sala común y preguntar por el. Pasa allí casi todo el día cuando no esta en clase. Se llama Michael Corner. - al escuchar ese nombre, la voz de Hermione retumbo en su cabeza.

- ¡MICHAEL CORNER!. ¡El idiota ese! -rugió indignada.

- De acuerdo. Le buscare mañana. -dijo aturdido David por el grito mental de Hermione.

- Me voy a ver a Harry. -exclamo Colin emocionado.

David se levanto sorprendentemente tarde el domingo, teniendo en cuenta que la noche anterior había echado un cabezadita en el sillón de la sala común. Cuando quiso bajar al Gran Comedor, ya eran casi las once de la mañana y estaba prácticamente vacío. Desayuno rápidamente y tomo rumbo hacia la sala común de Ravenclaw. Quería tenerlo todo listo cuanto antes, así que necesitaba esa poción. Tuvo suerte esta vez ya que cuando llego a la puerta de la sala común, Padma acababa de abrirla.

- Hola Padma. -saludo David provocando un bote en la chica.

- Hola David. -dijo dándose la vuelta.- Que susto me has dado. ¿Que haces por aquí? -pregunto sorprendida.

- Negocios. Tengo que ver a uno de primero que se llama... ¡ah!... Michael Corner, ¿te suena?.

- De oídas. ¿Quieres entrar y así lo buscas? -le ofreció Padma.

- Me lo has quitado de la boca. -bromeo David. Entraron en la sala común de Ravenclaw.

- Allí hay unos de primero. -dijo la chica señalando a un grupo de alumnos que hablaban entre ellos.- Seguro que ellos son capaces de decirte algo.

- Gracias Padma. -dijo David mientras se acercaba al grupo.- Perdonad, estoy buscando a Michael Corner, ¿sabéis donde puede estar?.- Un chico moreno se adelanto y al ver el león en la túnica del chico puso cara de desconfianza.

- Soy yo. ¿Que hace un Gryffindor en la casa de las águilas?. -pregunto despectivamente. David inspiro hondo para no responder de forma cortante, necesitaba esa poción.

- Soy el amigo de Colin Creevey, el que necesita la poción para las fotos. -contesto David mordiéndose la lengua.

- Demuéstralo. -dijo con tono mandatorio Michael.- Transfórmate, si de verdad eres el metamorfomago del que me hablo Colin.

David volvió a suspirar cabreado. Este chavalín le estaba empezando a tocar la moral. Tendría que darle una lección y sabia exactamente como. El problema era que nunca antes había intentado una transformación total. Cerro los ojos y se concentro firmemente en la imagen del chico que tenia delante. Sintió como su cuerpo se comprimía y todo dentro de el se movía de sitio. Los gemidos ahogados de los que acompañaban a Michael le confirmaron que lo había hecho bien. Cuando abrió los ojos vio como todos le miraban con la boca abierta menos Michael que intentaba sin éxito mantener en su rostro la misma cara de frialdad.

- Bien, eres quien dices ser. -dijo despectivamente mientras sacaba un trozo de pergamino de uno de los bolsillos de su túnica.- ¿Que me darás a cambio de la poción?

- ¿A cambio? -pregunto sorprendido David.- ¿Te has fijado que ahora soy como tu?

- ¿Y que? -pregunto desafiante.

- Que como no me des ya la poción y se te bajen los humos, puedo irme ahora mismo con este aspecto y... se me ocurre que podía empezar a molestar a Peeves. -dijo con una sonrisa maligna.- Luego, simplemente volvería a ser yo y tu tendrías que aguantar su venganza; cosa que no creo que sea muy divertida. -ahora si que había cambiado el gesto al chico.- Tu decides.

El chico le dio el pergamino con los ingredientes y las instrucciones para hacer la poción. Luego, se dio la vuelta sin dirigir la palabra a nadie y subió por unas escaleras mascullando entre dientes. David volvió a cerrar los ojos y recupero su forma normal.

- Encantado de conoceros, chicos. -dijo despidiéndose del resto de los de primero. Ellos no contestaron. David salió de la sala común de Ravenclaw para dirigirse a la suya. Dio la contraseña a la Dama Gorda y entro. El ambiente que había allí no era nada normal. Todos tenían un gesto triste y decaído.

- ¿Que pasa? -pregunto a Seamus.

- Ha habido otro ataque. -respondió el chico.

- ¿Quien? -pregunto preocupado. A la vez que Seamus se lo dijo, recordó la respuesta: Colin Creevey. David salió de la sala común a todo correr mientras los remordimientos empezaban a aparecer en su mente. Si, el sabia que esto iba a pasar y que no podía hacer para evitarlo si no quería que todo volara por los aires. Pero, Colin... había sido tan majo con el... le había ayudado a conseguir la poción que buscaba. No era justo.

- David, para un momento. -resonó la voz de Hermione en su cabeza. El chico se detuvo como si se hubiera pegado de morros contra un muro. Estaba en el cuarto piso. Entro en el cuarto de baño de esa planta.

- ¿Que quieres Hermione? -pensó después de comprobar que no le había seguido nadie y encerrarse en uno de los cubículos.

- Quiero que estés tranquilo. Ni me imagino lo duro que debe de ser para ti esta situación. Saber lo que va a pasar y no poder hacer nada para cambiarlo. Pero tienes que empezar desde ya a ser consecuente con la misión que tienes. No te puedes derrumbar por un suceso que ni siquiera es fatal y que sabes que, al final todo va a salir bien y quedara en una anécdota tétrica.

- ¿Anécdota tétrica?. Es eso lo que crees que son estos ataques. -pensó alucinado David.

- Si, quedaran como anécdotas que nadie querrá recordar, pero anécdotas al fin y al cabo. Por favor, serénate. Recuerda que vas a tener que soportar cosas peores y no querrás que te las diga.

David inspiro y soltó el aire cinco o seis veces para tranquilizarse. Hermione tenia razón. Debía ser fuerte y no derrumbarse a las primeras de cambio. Hizo memoria de lo que le quedaba... Nick Casi Decapitado, Justin Finch-Fletchey, la prefecta de Ravenclaw, Hermione... las muertes de Cedric, Dumbledore, Ojoloco, Tonks, Lupin, Fred...

Iba a tener que soportar demasiada miseria como para que esto le afectara. Aunque fuera la máxima ironía, tenia que tomar ejemplo de lo que sabia que iba a hacer Snape en su papel de espía doble. Tenia que afrontar estas situaciones con la misma sangre fría y el mismo corazón de piedra que el.

- Efectivamente David. Se fuerte, se valiente, eres un Gryffindor, demuéstralo. -le animo Hermione.

- "No conoceré el miedo. El miedo mata la mente.

El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.

Afrontare mi miedo. Permitiré que pase a través de mi y sobre mi.

Y cuando haya pasado girare mi ojo interior para escrutar su camino.

Por donde haya pasado el miedo, no quedara nada. Solo estaré yo." -recito en voz baja el metamorfomago. La calma volvió a el.

Cuando entro en la enfermería estaba preparado para lo que fuera. Colin estaba allí rígido como una estatua con las manos engarfiadas y a la altura de la cara como si hubiera sostenido algo en el momento de ataque. Cuando vio la cámara con el interior totalmente derretido, comprendió que lo que estaba agarrando era eso.

Hola Colin. -le saludo David a pesar de que sabia perfectamente que no podía oírle.- Ya he cogido nuestro pequeño negocio. Te enseñare los resultados en cuanto te despiertes de esta siesta. Reconoce que lo has hecho para no tener que hacer los exámenes. -se sentía como un idiota haciendo bromas a alguien que no podía ni siquiera decirte que no tenían gracia, pero Colin se lo merecía.- Por cierto, tu amigo Michael Corner es un poco insoportable, ¿lo sabias?. Me ha tocado ponerle en su sitio. Bueno... todo va a salir bien. Estoy seguro.

David abandono la enfermería y susurro:

- Aunque no pueda evitar esto, no todo será igual.

Comentarios.

Parece que las musas empiezan a hacer de las suyas, no me han dado la inspiración para terminar este capitulo antes. Sin embargo, no he estado del todo ocioso, ya que estas amables señoritas me han forzado a escribir un capitulo muy especial del cuarto año. Como veis David empieza a ver las desventajas de su conocimiento. Y ahora respuestas:

- Yessica: No, si al final entre ficlius (¿es una chica?.)y tu me vais a subir el ego por las nubes, jajaja... Tendré que creeros cuando decís que escribo bien. Aunque creo que has entendido mal lo que quería decir en el comentario del capitulo anterior. Lo que quería decir es que hay muchos tipos de escritores y yo me incluyo en los que su técnica no es la mejor pero sus historias son entretenidas y otros que escriben muy bien y ademas son entretenidos. Centrandonos en lo que se refiere puramente al fic:

1. Si tienes que estar mas atenta, jajajaja, esto es como las series de televisión. Si no ves un capitulo, te pierdes la historia, jajajaja. Que Luna hubiera ganado la competición hubiera quedado muy previsible, por eso elegí a Angelina

2. En realidad, todo el asunto de David le concierne a todo el mundo, pero no es recomendable que se sepa. David será lo suficientemente discreto como para que no se note, ademas Dumbledore estará preocupado por todo lo que pasa con Harry y sus aventuras.

Espero vuestros comentarios y que os guste el capitulo.

Un bratzo, xotug