Ginny Weasley
Capítulo IX
Nuevos Amigos
-¡Mierda Luna! La seño ya está en la puerta ¡Corramos!
Yo soy capitana del equipo de fútbol femenino del colegio, me manejo corriendo y pasando obstáculos, peor Luna es tan despistada que se puede tropezar con sus mismos pies y darse cuenta recién cuando está en el suelo.
Aligeré mis pasos para poder ir a la par con mi amiga, ya llegábamos tarde, mejor que lo hiciéramos con dignidad.
-Señorita Lovegood y señorita Weasley –Nos dijo la profesora cuando ya se disponía a cerrar la puerta del salón de lengua castellana perfectamente decorado y arreglado por la docente para las clases electivas de su ciencia-. Veo que llegan atrasadas.
-Estábamos en la biblioteca… cuando el timbre sonó… tratamos de correr… para llegar a tiempo –Decía cortadamente por el cansancio Luna.
-Hablando de biblioteca, y ya que llegaron tarde, les pediré un favor –dijo sonrientemente-. Hablen con la señora Prince, díganle si ella es tan amable de facilitarme estos libros que están escritos en esta nota-. Le pasaba a Luna un listado de alrededor diez obras, obras de todos los tiempos, leí por ahí a Romeo y Julieta-. Comenzaremos de inmediato con los trabajos de tiempo completo. Vallan juntas, los libros son pesados, y traten de no tardar.
Nos dedicó una sonrisa y entró al aula de clases, con Luna suspiramos agradecidas.
-Bien, marchemos a la biblioteca nuevamente, puede que nos encontremos con Granger-
-Pero si es una sabelotodo, al igual que tu hermano ¿No crees que estará en el electivo igualmente?
-Sí, tienes razón… ¡Con las ganas que tenía de conocerla! –Dije con entusiasmo. Había algo en ese carácter que describieron Neville y Harry que me hizo sentir ya, un cariño especial-. Solo espero que no sea como Cho.
-No creo que sea como ella, sino, los chicos no le hubieran invitado a nuestro lugar de encuentro. Suena egoísta, pero es la verdad.
Cambiamos el tema de conversación con mi amiga, haciendo el camino de regreso a la biblioteca mucho más ameno. Al llegar al sitio favorito de la profesora McGonagall –después de su aula de electivos- nos dispusimos a buscar a la señora Prince, la bibliotecaria.
Hogwarts tiene demasiados encantos y debo de reconocer que la biblioteca es uno de ellos. No sé realmente cuántos y de qué tiempo albergará tantos libros. Sus texturas tienen un olor del plástico nuevo, como también, al recuerdo, a la delicadeza en que se han transformado las hojas que contienen información, historias, vivencias. Cuenta en toda su pared central, que da a uno de los jardines de Hogwarts con seis ventanales. Todo ellos son custodiados por unas cortinas gruesas de tono burdeo, a juego con el color de las paredes que son de un tono ocre. Los estantes son de cacao, barnizados supongo, porque brillan inmediatamente con el contacto del sol al entrar por aquellos seis sectores de luz.
-¿Señoritas? –La señora Prince aparece de la nada, cargada con unos cuantos libros, dejándolos en su escritorio.
-Buenos días, la profesora McGonagall nos ha pedido por favor, si usted le puede facilitar estos libros –Luna le pasó la hojita a la bibliotecaria.
-Son demasiados, pero todos están en la misma sección de novelas –hizo una pausa señalándonos el lugar al que debíamos de ir, se encontraba cerca de las mesas de estudio, la cuales estaban escasamente ocupadas a estas horas de la mañana-. Ahora jovencitas no les puedo pasar personalmente los libros, tengo que hacerle la ficha a la ruma que tengo en mi escritorio –se disculpaba-, ¿Podrían buscarlo ustedes? Luego les escribo el dato de devolución –nos pedía con amabilidad.
-No hay problema señorita Prince, vamos Luna-
Nos dirigimos al sector señalado y comenzamos a buscar todos los títulos anotados en aquel papel, nos dividimos los nombres para hacer el pedido más rápido, pero unos susurros comenzaron a distraerme.
-Por favor, contéstame, no sabes lo mucho que necesito escuchar tu voz –Los susurros eran realmente melancólicos la voz de aquella chica sonaba apagada, triste-. Encuentro tan extraño todo esto, no sabes las ganas que tengo de volver a abrazarte y sentirme protegida en tu regazo. Llámame por favor cuando escuches el mensaje, te quiero, Viktor-
-¿Qué haces, Ginny? –Luna me sacaba de mi estado de espía.
-Escuchaba a una chica hablar muy tristemente por celular –dije apagada.
-No hay que meterse en lugares o cosas Ginny, vamos, nos falta un solo libro y con eso terminamos-
Miré la lista, efectivamente, Romeo y Julieta, la edición de 1910, traída exclusivamente de no sé que parte importante del mundo era la solicitada por la profesora, y como todo no es fácil, se encontraba unas cuantas filas arriba de los demás libros a una altura razonable para mi hermano. No para mí o Luna.
Luna daba saltito para agarrar con la punta de sus dedos aunque fuese, la base del pesado libro, pero ni siquiera llegaba a tocar parte de la madera cacao que sostenía aquel titular. Vi que miró alrededor, tratando de bsucar a algún compañero o chico que fuese un poco más alto que nosotras, pero no había nadie en ese momento que nos sirviera para nuestro propósito.
Traté de hacer lo mismo que Luna, pero ni modo, soy ágil en los deportes, porque mi estatura me permite moverme entre las demás jugadoras, pero en cosas de altura, no soy muy buena.
Supongo que metimos algo de bulla, porque entre mis saltitos, noté una mano que se alzaba delante de mis ojos, y con algo de dificultad, tomaba el libro de las desdichas.
Era una muchacha más alta que yo, con el cabello enmarañado, los ojos a juego con su cabello, que era del color de los estantes de libros, con su uniforme algo desordenado, pero aún así, se veía linda.
Nos dio una sonrisa a Luna y a mí y nos pasó el libro.
-Gracias –dije mientras ella posaba en mis manos el libro. Sus manos eran suaves y cálidas, en ningún momento, dejó de sonreír. Fue ahí que noté que colgaba de su cuello un celular que tenía en la pantalla casi invisiblemente las frases "mensaje de voz enviado" mi rostro se descompuso, su voz sonaba idéntica a la voz de los susurros que había escuchado hacía tan solo unos instantes atrás.
-¿Te pasa algo? –me preguntó Luna, notando mi rápido cambio de estado.
-No, estoy bien –dije volviendo a sonreír.
-¿Encontraron todos los libros chicas? –La señora Prince llegaba a nosotras con la disposición de anotar los libros que saldrían de aquel sitio.
-Sí –respondimos ambas.
La bibliotecaria hizo su trabajo anotando los títulos y luego nos dejó en libertad de llevárnoslo.
-¿Quieren que les ayude a cargar algunos? –nos dijo la chica de cabello enmarañado.
-¡Gracias! –dijo Luna, pasándole inmediatamente un tercio de los libros que cargaba-. Son grandes y pesan mucho, y la sala queda bien lejos-
En el trayecto yo hablaba con Luna, sin dejar de poner atención en todas las cosas que hacía nuestra compañera de viaje, observaba todo con mucha meticulosidad, como si tratase de grabarse cada centímetro de tierra, las texturas de los árboles y los caminos. Ves que me pillaba mirándola, me daba una sonrisa sincera.
Golpeé la puerta del salón, la profesora ya se encontraba sin su chaleca, tenía sus manos sucias con el plumón de la pizarra y se notaba a lo lejos éste rayado con muchísimas frases y textos.
-Muchísímas gracias chicas –nos decía abriéndonos mucho más la puerta-. ¿Tú también, Granger? –preguntó azorada.
Luna y yo nos miramos, tuvimos que haberlo pensado en cuanto la vimos, Hogwarts tiene tan solo un curso por nivel, por lo que la mayoría se conoce, y ella no aparentaba ser una alumna inferior en edad a Luna y a mí. Además estaba en la biblioteca, y si le sumaba la conversación melancólica que había oído, debía de haber sido porque extraña su hogar, y por el bruto recibimiento de mi hermano, ni modo.
-Sí… -Pronunció tímidamente-. Estaba en la biblioteca y bueno, ayudé a las chicas ya que venían muy cargadas.
-¿No deberías de estar en clases? si mi razonamiento no está fallido, deberías de estar en Historia electivo-
-Sí… -Esta vez miró al suelo-. Aún no me ubico muy bien en el colegio, es bastante grande y cuando fue la hora de buscar la sala, no la encontré y antes de llegar atrasada, preferí ir a la biblioteca a repasar mi horario para no tener nuevamente problemas.
Miro a la profesora con un rubor en sus mejillas, a Luna y a mí nos dio gracia.
-Por ser nueva y haber acertado en el poema que os di en la clase de hoy, no diré nada, pero trata de no saltarte clases-
-Sí profesora-
-Si quieres, nosotras te podemos mostrar el colegio y así te acostumbras a él –dijo animadamente Luna. Yo asentí casi frenéticamente.
-Muchísimas gracias, aún no nos presentamos como se debe. Mi nombre es Hermione Granger y soy estudiante de cuarto año –nos tendió la mano y nos besó a cada una en la mejilla.
-Yo soy Luna Lovegood, voy en tercero medio, soy humanista al igual que tú –dijo alegremente.
-¿Cómo sabes que soy humanista? –preguntó.
-Porque su novio, mi novio y hermano son tus compañeros de clases –noté como era ella ahora la que cambiaba su rostro-. Yo me llamo Ginny Weasley.
Ella dio un suspiro, pero repuso la sonrisa que se le había ido hacía unos segundos atrás producto de la sorpresa-. Se me hacía conocida tus facciones Ginny, pero creo que no las había asimilado.
-Señoritas… -McGonagall nos hizo darnos cuenta que llevábamos conversando a las afueras del salón de clase, así que entró, esperando que hiciésemos lo mismo.
-¡Júntate con nosotras en el recreo! –Le alcanzó a gritar Luna-. En el árbol más grande, en el otro jardín, te estaremos esperando-
-Espero que vallas –le dije con todas las ansias de mi corazón, mientras ella cerraba la puerta del salón de clases con la misma sonrisa.
Pero no llegó.
Comenzó el recreo, con Luna avanzamos rápidamente hacia nuestro lugar de encuentro, saludamos a nuestros novios y nos acomodamos junto a ellos.
Pero ella no apareció.
-¿A quien buscan con la mirada? –preguntó Harry, al notarnos inquietas con Luna.
-A Hermione –dijo sin tapujos Luna.
Ron se atoró con el jugo que bebía, luego de mirarnos con una cara de ofuscado, sorprendido y de no entender nada.
-¿Escuché bien? –dijo mirándome retadoramente.
-Claro, ¿O a caso ahora te haces el tonto? –adoro sacarle de sus casillas.
-¿Ya la conocieron? Ron me dijo que no alcanzaron a llegar a la biblioteca en el primer recreo –Harry… mi Harry, siempre tratando de que su mejor amigo y su hermosa novia no discutan. Sé que en el fondo le encanta vernos desquiciadamente discutir por bobadas.
-En ese momento no pudimos, pero por llegar tarde a la clase de McGonogall, nos mandó a buscar una tracalada de libros a la biblioteca. Y ahí ella nos ayudó a cargarlos hasta la sala del electivo. No supimos que era ella hasta que la profesora le reconoció-
-Se sorprendió bastante cuando supo quienes éramos nosotras –dijo Luna.
-Yo le hice acordar a cierto personaje que hacía unas horas atrás había conocido –dije para picar a mi hermano, éste se sonrojó-. Pero no por la personalidad, porque cuando supo que era tu hermana, puso una cara horrible -Todos rieron, menos Ron-. dijo algo así como: a.. tus rasgos se me hacían conocidos.
-¿Y qué opinan de ella, chicas? –Neville que había permanecido pacientemente escuchando todo nos preguntaba por nuestra opinión.
-A mi me encantó su personalidad, es genial –dijo Luna con alegría.
-Opino lo mismo, no sé como tu, Ronald Billius Weasley pudiste decir cosas feas de ella. Es más, quiero una cuñada así-
Si Ron estuvo sonrojado hace unos instantes atrás, ahora, eso quedaba en el pasado. Su rostro incluyendo sus orejas se habían mimetizado entre sus rojos cabellos.
Su reacción, volvió a causar las risas en los presentes.
-¿Te sonrojas porque estás furioso o porque crees que será verdad? – ¡Adoro sacarle de quicio!
-¡Ginevra Weasley! Si dices algo más así… -Y el timbre hizo su entrada, haciendo que Ron se tragara las palabras que quería decirme.
-¿Nos iremos todos juntos a casa? –Preguntó Neville. Luna y yo tenemos clases en la tarde, por lo que nos quedaremos la hora de almuerzo en el comedor del colegio, pero no sabíamos los horarios de los chicos.
-Nosotras nos quedamos, tenemos clases hasta el primer bloque de la tarde –respondió Luna.
-Nosotros literalmente, tenemos el bloque de clases que comienza a las cinco, pero en el primer bloque está la reunión para ver lo de CEAL, así que yo me quedo también –dijo Harry.
-Yo me voy a las una nomás a mi casa, no tengo que hacer nada –decía Neville.
-Yo tengo que organizar las cosas del club de ajedrez, así que también ocuparé parte de mi tiempo libre de ahora en la tarde-
-¿Te quedas entonces? –le pregunté.
-No, me iré con Neville, quiero almorzar en casa, el almuerzo del colegio es delicioso, pero prefiero más el hogareño-
-Te gusta demasiado el almuerzo de nuestra madre, mamón –culminó Ginny, dándole un rápido beso en la mejilla a su hermano y corriendo para que este no le atacara con cosquillas.
Con Luna caminamos tranquilamente a nuestra sala de clases, no había ahora indicios de que lloviera más tarde.
-Ojalá que Hermione se quede a almorzar, ahí podríamos hablar con ella. ¿Nos crees? –me comentaba la rubia.
-Le mandaré un mensaje a Harry, para que la invite a almorzar con nosotros-
La clase de matemáticas comenzó con el monótono Snape, quien siempre me pregunta cosas a mí, jura de guata* que por ser la novia de su alumno favorito, tengo los mismos conocimientos de él. Al ratito después me llegó la respuesta de Harry, me decía que Hermione se quedaría en el colegio, así que compartiría con nosotros la hora de colación.
Se nos pasó la hora volando, o sería las ganas que tenía de ver y hablar con Hermione nuevamente que hizo del tiempo más rápido. Cuando ya bajábamos con Luna el último peldaño, divisamos a dos cabellos alborotadamente desordenados, supusimos de inmediato que eran Harry y Hermione.
Me abalancé a Harry como si no le hubiera visto hace meses y él me respondió sin ninguna queja. Cuando terminamos nuestra bienvenida calurosamente, sonreí avergonzada ante Hermione, la cual sonreía por mi muestra de cariño.
Avanzamos al comedor y seleccionamos la comida, hablábamos de puras trivialidades, pero yo quería realmente conocer la chica nueva, y de seguro que ella a nosotros.
-Cuéntanos Hermione más cosas sobre ti, que hacías antes de venir hasta acá, por qué vives ahora aquí, no sé, ¡Todo!-
-¡Ginny, contrólate –Me decía Harry tiernamente.
-Bueno… vengo de la segunda región, ahí hace siempre muchísimo calor en el verano y primavera, algo de frío en el otoño y mucho más en invierno, pero es solamente eso, hielo, nunca llueve, y si caen algunas gotitas es una vez al año, con suerte. Por lo mismo, tiene el clima árido, mucho desierto y casi nada de verde, todo lo contrario de aquí –Nos miró para saber si nos aburría su relato, a mi para nada, Luna la veía con atención y Harry hacía lo mismo-. Vivía en una pequeña ciudad, contaba con un solo colegio, por lo que todos nos conocíamos, pero debido a que soy "una sabelotodo insufrible" mis compañeros no se acercaban a mí. No tuve amigos, que va, amigo, hasta que cumplí los once años, cuando llegó a mi salón un chico llamado Viktor. Al principio tampoco le querían, pero con el tiempo se fue ganando el cariño de la gente, y como ambos congeniamos a los años, fuimos por así decirlo, algo populares. Al entrar en la Media, fui presidenta de mi salón, organizamos muchas actividades para juntar dinero, y lograr la creación de un comedor decente en mi ex colegio-
-¿Viktor es solo un amigo? –Tenía que saber si la persona que tenía en mente para mi hermano estaba comprometida o no. Harry y Luna me miraron, saben mis intenciones.
-A Viktor le amo con todo mi corazón –dijo con la misma expresión de antes. Mierda, ya está ocupada, me lamentaba-. Pero como amigo. Siempre ha sido leal, me ha protegido y apoyado en todo, realmente le extraño, es un pilar fundamental en mi vida-
-Que bonito hablas de él, de seguro es un chico muy dulce –Dijo Luna, terminando de comer su último cucharón de su almuerzo.
-Jajaja –Ella se reía con ganas-. Si tú le ves a primera vista, crees que quiere matarte, jajaja –Volvía a reír contagiándonos sus risas-. Pero basta que hables con su persona, y te das cuenta que es un amor, solo tiene la apariencia de un matón, porque valla cuerpo que se gasta con tanto ejercicio que hace-
-Pero desde hoy, no solamente tienes a Viktor como amigo, hoy tendrás una amiga, y se llama Ginny Weasley –sorprendí a todos con mis palabras y la verdad es que comenzaron a nacer cuando recordé la primera vez que escuché a Hermione, hablaba muy tristemente con su celular, necesitaba a Viktor porque se sentía sola y si a eso le sumas el recibimiento de mi hermano, se debió de haber sentido devastada.
-Y tendrás a otra amiga, algo loca, pero amiga de todas formas, Luna Lovegood –Luna imitó mis frases y se puso de pié, como lo había echo yo inconscientemente y se acercaba a Hermione para abrazarla.
-Yo tampoco me quedo atrás Hermione, me encantará ser amigo tuyo.
Los cuatro nuevos amigos nos abrazamos y sonreímos. ¡Qué provechoso fue este almuerzo!
Un celular cortó la magia del momento. Nos volvimos a ubicar en nuestros puestos y Harry comenzó a hablar.
-Hola Draco, ¿Cómo estás?... ¿Y el bebé?... a, ya…que lástima… ¿Una semana, tu madre no puede?... me imagino… bueno compañero, cuida a tu hijo, nos vemos-
-¿Cómo está el sobrinito? –pregunté, al parecer, no era un simple resfriado.
-No muy bien que digamos, no era una simple gripe, creo que es principio de bronquitis, Draco no vendrá durante toda la semana, su madre tomó turnos dobles por lo que no puede cuidarle el resto del día-
-Pondré mucha más atención y tomaré apuntes en el electivo para Draco, así trataré de ayudar –Dijo la castaña.
-Gracias Hermione, nosotros haremos eso en las clases comunes –decía mi novio.
Luna estiró los brazos hacia arriba, hizo un sonoro suspiro y sonrió –Soy en este preciso momento, inmensamente feliz, feliz de saber que si algo me pasara algún día, ustedes sin dudarlo, me ayudarían-
-Yo también –Dijo Harry, besándome la mejilla.
-Yo estoy de acuerdo con ambos, ¿Y tú Hermione?-
-Sí, yo también, ahora soy feliz-
Nota de la autora: Hola a quienes siguen el fic ^^ les agradezco los rew que recibo semanalmente (: se que les había dicho que este capítulo lo tenía escrito, pero se borró ;____; así que tuve que re-escribirlo xD.
Lo que les puedo decir, es que el próximo capítulo tendrá el primer momento romántico por así decirlo entre Ron y Herms, así que ya sean las cantidades de rew que reciba durante la semana lo subiré antes, me reí mucho escribiéndolo, y espero que les guste ^^ también es contado por Ron.
Espero que hayan pasado una hermosa navidad, y que este año nuevo que se avecina sea mejor que este año que ya pronto comienza a dejarnos. Que todas las cosas que quedaron inconclusas las puedan llevar a cabo, y que los sueños y metas que se proyecten los puedes llevar a realidad. Ya saben, me conformo con un "síguelo" "está mal" o lo que usted quiera xD :D.
Hay una expresión que usa Ginny, jura de guata es muy común escucharla en Chile, por lo general se utiliza cuando uno quiere alegar de que otra persona da por echo algo que uno no sabe a ciencia cierta, dándote créditos que no son tuyos, porque no sabes.
Otra aclaración.. ¿En qué ciudad de realata la hsitoria? pues, no quiero dar nombres, porque eso me priva de mi imaginación XD dije que Herms venia de la 2da región, pero es para que supieran más o menos que el tipo de clima que hay, pero ciudad?, tampoco la nombro. Aunque por características de distancias de horarios y algo en el clima y la forma de ser que tiene la ciudad, podría tratarse de La Serena, o esos sectores.
