Fue un rápido movimiento...
No lo pude ver... la primera impresión luego de ver el cuerpo de aquella mujer junto con el de su hijo me había dejado lo suficientemente anonadado como para no poder estar pendiente de las auras a mí alrededor.
Y Teijo aprovechó aquello al máximo.
.
.
No se iría con delicadeces... no haría lo clásico de intentar atacarme de alguna manera cuya razón no fuera el quitarme la vida, por lo que solo tomó el cuchillo que guardaba oculto por debajo de su mesa, para después con todas sus fuerzas enterrarlo de un fuerte golpe a mi cabeza, tal que incluso empujó mi cuerpo en contra de la pared, haciendo que mi cabeza nuevamente sufriera otro golpe al chocar con la misma.
—¡Ryo! — lanzó un largo y lloroso grito el niño, a la vez que Teijo simplemente dejaba incrustado el cuchillo, mientras que de mi piel brotaba y a la vez se desvanecía el aura en un vaivén perturbador, debido a que ya ni siquiera era capaz de controlar el estado aural, causando a su vez que la conexión que tenía con Takeru se perturbase como respuesta.
—Tú te vienes conmigo— reconoció Teijo, a la vez que entre cojeo empezaba a tomar a Naoto el cual, sin resultados, intentaba golpear al hombre durante forcejeos en contra del mismo.
Mi cuerpo no respondía... constantemente movía mis brazos, pero estos no seguían mis órdenes, se movían y realizaban acciones completamente aleatorias, a la vez que caía al suelo por la misma gravedad, sin poder quitar la vista de cómo Teijo empezaba a irse del lugar.
Presionando nuevamente el interruptor para cerrar para siempre aquella habitación.
Mis débiles y a veces fuertes balbuceos se escuchaban, a la vez que mi cuerpo temblaba, mientras que Teijo ni siquiera se inmutaba ante aquello.
—Veo que aún sigues con vida... aunque igual no creo que sea por mucho, algo me dice que ya no puedes regenerarte— declaraba ahora con mucha confianza el hombre, habiéndose dado cuenta de aquello debido a la herida de mi cabeza con la que me presenté en el lugar, a la vez que ahora se giraba hacia mí, tirando de igual manera del pelo a Naoto, el cual simplemente lloraba y gritaba enojado ante el trato— debo de considerarme con suerte de que no pensara el utilizar ese cuchillo contra alguien de... tus "características" — empezaba a decir, mientras que las compuertas empezaban a cerrarse— si no... bueno, no hubiera podido darte una muerte tan larga si ese cuchillo hubiese estado hecho con Arkon— decía en sabiondas palabras el hombre, mientras que yo simplemente sudaba, sin poder decir nada ante lo obvio.
—Ahora... simplemente mue— empezaba a decir nuevamente Teijo, pero este se quedó completamente abrumado cuando un brazo de aura se abalanzó sobre el mismo...
Chocando en la pared a unos cuantos centímetros al lado de su rostro.
No podía controlarlo... simplemente intenté sacar un brazo de aura desde mi cuerpo, pero, apenas logrando crear uno amorfo, este se abalanzó sin rumbo fijo, pasando por el lado de Teijo, a la vez que destruía el escritorio, provocando así que las compuertas que comenzaban a cerrarse dejaran de hacerlo; sin embargo, aquel intento de brazo desapareció pocos segundos luego de tocar aquella pared hecha por el metal cuyo nombre Arkon acababa de descubrir.
Nuevamente otra debilidad abordaba mi cuerpo una vez que aquel metal entró en contacto con mi aura, mientras que mis balbuceos continuaban, botando saliva por mi boca en respuesta a no poder controlar mis músculos.
—Supongo que quieres morir lo antes posible... está bien— declaró ahora molesto Teijo, a la vez que arrojaba con bastante fuerza a Naoto, haciendo que este se golpeara la cabeza quedara inconsciente en respuesta.
Teijo seguía herido, pero aquello no significaba que no fuera fuerte a lo que, a paso lento y aún cojeando, empieza a caminar hacia mi cuerpo agonizante hasta que, llegando al punto de quedar a pocos centímetros de mí, este simplemente me toma del cuello, para después con harto esfuerzo empezar a sacarme de aquella habitación.
—Bien pues... ¡Hagamos esto más interesante! — declaraba el hombre, a la vez que este, una vez que me arrojó de manera brusca al suelo a donde antes se encontraba su escritorio, saca el cuchillo de mi cabeza...
Para después enterrarlo en mi estómago.
Simplemente mis balbuceos se escuchaban... el estado aural ya no estaba activado debido a que Teijo me tocaba con su armadura aun puesta... únicamente podía alzar levemente mis brazos, apenas respondiendo mientras que a su vez leves agarres hacia su armadura como intento de detenerlo eran la respuesta ante tales tratos.
—¡¿Se siente bien no?! — declaraba Teijo, a la vez que, con sus manos manchadas en sangre, este simplemente sacaba el cuchillo para después volverlo a enterrar—¡El que alguien haga de tu vida un infierno se debe sentir excelente malnacido! — gritaba entre risas, mientras que el enterrar de su cuchillo no se detenía, a la vez que mis balbuceos, ahogados en sangre debido a las heridas, simplemente se atenuaban, mientras que el leve agarre que tenía una de mis manos en sus ropas comenzaba a desvanecerse.
Mi vista, como en muchas otras ocasiones desagradables, volvía a tornarse borrosa, a la vez que aún con mi cuerpo vivo, lo único que podía experimentar era el dolor... sin poder expresarme de alguna manera ante el abatimiento.
No me quedaba mucho tiempo... la muerte se acercaba cada vez más hacia mi moribundo cuerpo, mientras que Takeru, intentando correr a la máxima velocidad el estado aural, le era imposible debido al agotamiento que experimentó tras haber alcanzado aquel estado... pero aquello no lo detenía, se sobre exigía al punto de que nuevamente las heridas empezaban a aparecer en su cuerpo, mientras que el real dolor se encontraba en su mente...
El sentimiento que experimentaba cuando sentía mi aura agotarse... era el peor de todos para él.
.
.
.
.
El desagradable sonido del cuchillo enterrándose continuas veces en mi estómago era algo desesperanzador, Teijo no se detenía, mientras que mis ojos lentamente comenzaban a cerrarse...
La esperanza nuevamente se vio derrumbada una vez más... a la vez que las lágrimas en Takeru empezaban nuevamente a emerger ante lo obvio.
Mientras que yo... en mis últimos momentos de consciencia, pude ver como la madre de Naoto se había abalanzado hacia Teijo, sacándomelo de encima.
.
.
.
.
Nunca lo hubiera esperado... aquella posibilidad se había escapado por completo de mi cabeza una vez que Teijo me atacó, nunca pensé que la madre de Naoto fuera capaz de pensar hacer algo como lo que hizo.
Una vez que sus heridas fueron regeneradas por completo gracias a mi aura... todo el trauma y dolor que experimentó fueron completamente aplacados luego de ver como Teijo atacaba a la persona que intentaba sacarla de aquella prisión.
Su única salida de aquel infierno.
No lo dudó... ella simplemente se abalanzó hacia Teijo con un grito, mientras que este junto con la misma caían hacia un lado, dejando el cuchillo enterrado en mi cuerpo.
La mujer no se detenía, esta simplemente empezaba a dar frenéticos golpes a la cara de Teijo, el cual luego de unos cuantos respondió al instante con uno de diferente nivel, parando directo a la mejilla de aquella mujer, para después golpearla con su rodilla directo a su vientre, sacándosela de encima.
—¡¿Quién te crees que eres maldita puta?! — se escuchó el grito molesto de Teijo, mientras que este empezaba a erguirse nuevamente, ahora empezando a caminar hacia la mujer— supongo que quieres que te mate a ti también ¿Eh?— declaraba en lunáticas palabras el hombre, a la vez que se ponía encima del cuerpo desnudo de aquella mujer, mientras que esta intentaba zafarse en lágrimas, sin resultado debido al peso del mismo Teijo, y la fuerza que este ejercía al sujetarla de ambas muñecas.
El hombre simplemente se quedó estático por unos segundos, mientras observaba el cuerpo delgado y desnudo de aquella mujer, a la vez que levemente una enorme sonrisa empezaba a enmarcarse en su rostro...
—Veamos... ¿Con tu hijo al lado?, me agrada...— declaraba en degeneradas palabras aquel enfermo hombre, a la vez que llevaba ambas muñecas de la mujer sobre su cabeza, sujetándolas con una sola mano, mientras que con la libre el sonido del cierre de su pantalón bajándose era el resultado de sus acciones, siendo nuevamente las lágrimas y gritos de aquella mujer lo único como respuesta.
Un enorme grito resaltó del resto... Teijo no se andaba con mentiras o juegos en lo absoluto, su locura y demencia llegaron a tales puntos que se atrevió nuevamente a cometer "tal" acto con aquella mujer.
Y solo un segundó pasó luego de aquel grito... cuando la patada de Takeru entra en contacto con el torso de Teijo, sacándolo abruptamente de aquella habitación.
—¡Ya me tienes más que harto maldito imbécil! — gritó enfurecido Takeru, mientras que las heridas que se demostraban en su ensangrentado pelaje no eran más que señal de lo realmente agotado que se sentía mi amigo...
El cual golpeaba continuamente la armadura de Teijo.
.
.
.
.
—¡¿Acaso piensas que tu puta armadura me importa?! — reconocía el pokémon a la vez que, sin poder haber respuesta por parte de Teijo ante la fuerza que mi propio amigo tenía, golpeaba frenéticamente el torso y la cara del hombre.
—¡Tú y tu asquerosa gente me enferma! — declaró en un largo grito Takeru... dando continuos golpes al rostro de Teijo más que nada, mientras que las mejillas del mismo comenzaban a deformarse ante lo obvio.
La debilidad lo abordó luego de que este entrara en contacto con la armadura de Teijo... sin embargo, su fuerza de voluntad prevalecía, a tal punto de que incluso contaba con esa fuerza luego de ver todas las cosas que había provocado, además de las que estaba cometiendo en aquel instante.
El vapor proveniente de la armadura de Teijo junto con el de su rostro, eran reflejo del que emanaba del puño de Takeru, a la vez que el cuerpo del hombre caía completamente inconsciente al suelo luego de tal paliza recibida por parte del Lucario.
Takeru simplemente jadeaba ante el cansancio, pero aquello no lo detuvo nuevamente a lo que, habiéndose encargado finalmente de Teijo, este corre de inmediato hacia su oficina, llegando luego de pocos segundos donde aún estaba mi cuerpo ensangrentado.
—S-Sí que s-se ve mal — decretaba Takeru bastante preocupado, titubeando debido al cansancio que de a poco su cuerpo cada vez más llegaba a su punto máximo, a la vez que comenzaba a insertar su aura en mi cuerpo, justo en el momento en el que esta comenzaba a extinguirse junto con mi esencia, ya habiéndome quedado inconsciente a pesar de todo.
Takeru simplemente cerró sus ojos, para así después unir mi esencia y aura una vez más, devolviéndome así finalmente el poder de la regeneración.
.
.
.
.
Los segundos de inquietante silencio transcurrieron, mientras que los nervios provenientes de mi amigo aumentaban a pesar de que observase como mi aura nuevamente crecía en mi interior...
Primero fue un brusco respiro... luego mis ojos abriéndose, a la vez que, mezclado con el continuo toser, lentamente la herida abierta en mi cráneo comenzaba a cerrarse, mientras que incluso en mi estómago, donde las continuas cuchilladas habían dejado prácticamente molida aquella zona, los músculos y órganos dañados empezaban a reformarse, regenerándose lentamente conforme mi aura aumentaba.
Mi respiración cada vez se hacía más normal, a lo que Takeru simplemente cayó al suelo al lado mío, respirando agotadamente de igual manera, mientras que sus brazos y piernas temblaban ante la enorme fatiga que solo su voluntad y adrenalina fue capaz de obviar por unos minutos.
Takeru solo jadeaba, a la vez que yo comenzaba a recobrar la consciencia de a poco, dándome cuenta de lo ocurrido, mientras que Takeru simplemente se giraba hacia mí, luego de notar como yo comenzaba a sentarme.
—Tú como nuevo y yo aquí...— declaró levemente fastidiado mi amigo, a lo que yo me giro hacia el mismo, para después ayudarlo a sentarse y apoyarlo en la pared, entregándole un poco de mi aura de igual manera para que las heridas del mismo se sanasen.
—Gracias amigo... no la hubiera contado sin tu ayuda— dije, esbozando una pequeña sonrisa, mientras que Takeru simplemente se mantenía en silencio, comenzando a mirar hacia otro lado debido al agradecimiento.
—Sí, sí...— decía el pokémon, sin necesidad para él de que yo le agradeciera, ya que estaba más que claro que él hubiera hecho aquello y más para poder continuar observando la sonrisa de su tarado amigo—Pero... aún no es tiempo para esto, aún hay algo que tienes que hacer— declaraba ahora más serio mi amigo, a la vez que se volteaba nuevamente hacia mí, para después señalar hacia "cierta" dirección, a lo que yo, ya sabiendo a que se refería, solo suspiro levemente para después girarme hacia aquel sector.
Para ver como aquella mujer simplemente se encontraba en posición fetal en el suelo.
.
.
.
.
Mis heridas se habían regenerado, pero aquello no significaba el que no me encontrara agotado, a lo que lentamente comienzo a levantarme, para después caminar hacia donde aún reposaba el cuerpo de aquella mujer.
No sabía de qué otra manera llamar su atención, por lo que simplemente me siento de rodillas al lado de la misma a la vez que me sacaba mi polera para ponerla sobre la misma.
El contacto de mis manos con sus hombros nuevamente la exalta, esta vez solamente para volver a encorvarse, mientras que los temblores ante el miedo prevalecían.
—"Ya no está... no te haré daño..."— se escuchaban mis palabras en la mente de aquella mujer, diciéndolas así ya que ni siquiera yo era capaz de emitir palabras ante la pena que sentía al ver tal maltrecho cuerpo y alma, ya que también era consciente de los dolores que existían tanto fuera como por dentro de aquella mujer.
Los sollozos empezaron a emitirse, a lo que me exalto cuando de la nada la mano de la mujer sostiene la mía, la cual aún se encontraba en su hombro.
La mujer lentamente, y ya sin importarle el que la polera que le había puesto se callera, se gira hacia mí, simplemente para chocar su vista con la mía.
No podía evitarlo... quedé completamente horrorizado cuando aquella mirada se posó sobre mis ojos; aquellos sentimientos que sin necesitar el poder de mi aura para así ver sus pensamientos logré ver con tal claridad luego de que esta de igual manera apretara mi mano con más fuerza que nunca...
Ya que la mujer deseaba la muerte.
.
.
.
.
Estaba completamente desesperanzado... no sabía de otra manera para así solucionar aquel dolor, por lo que exalto completamente a la mujer cuando la recuesto sobre el suelo, dejándola boca arriba.
—"¿L-Lo va a hacer?" — preguntaba nerviosa en su mente aquella mujer, sin saber que la escuchaba, pudiendo hacerlo ya que aún estaba en contacto con la misma.
La mujer simplemente cerró sus ojos, pensando que finalmente su muerte se acercaba.
—"Gracias..."— fueron las últimas palabras de la misma, mientras que una pequeña lágrima emergía de sus ojos.
Sin embargo... esta los abre por completo cuando, en vez de sentir algún daño o algo que conllevara su muerte, solo siente como mis frías manos se posaban en su frente y en su vientre.
—Mi aura y la de Takeru... pueden sanar un sinfín de heridas, pero estas...— empezaba a decir, mientras que de mis manos una pequeña capa de aura emergía— no son del tipo que se puedan eliminar— reconocí, mientras que las lágrimas en mis ojos comenzaban a hacerse presente...
Ya que estaba prácticamente limpiando por completo su cuerpo... tanto en lo psicológico como en lo físico.
.
.
Takeru no sabía que pensar... el mismo se extrañó cuando un débil brazo de aura emergía de mi cuerpo para después chocar con el suyo, sacándole un poco de su aura para así poder hacer lo que tenía pensado cometer.
Ya que... gracias al poder de modificar el aura de Takeru, no solo podía "manipular" los recuerdos de la gente...
También podía "separarlos".
Era algo que en simples palabras era incorrecto con el simple hecho de entrometerse con las memorias de una mente ajena, sin embargo, la situación en la que se encontraba aquella mujer lo valían.
No borré sus memorias... no me creía capaz de hacer aquello, ya que no solo tendría que borrar las que experimentó, sino también todas las que poseía; sin embargo, eso no significaba que no pudiera arrancar el dolor y sufrimiento experimentado por aquellos tratos, dejando así su fuerza de voluntad libre para que la misma pudiera superar los actos recibidos por su cuenta, sin olvidar los mismos.
—Sacaré cualquier rastro que haya dejado en tu cuerpo... — reconocí, a la vez que con mi mano puesta aún en su vientre, comenzaba a tensarla y concentrarla en la misma, empezando a detectar fácilmente como ciertos y asquerosos "resultados" se encontraban aún en el vientre de aquella mujer.
—No sentirás nada... no te preocupes— reconocí, mientras que con mi propia aura, prácticamente quemaba únicamente aquellas marcas físicas que durante tanto tiempo reposaron en los interiores de aquella mujer, sin embargo, un nuevo sentimiento me tomó por sorpresa completamente, algo nuevo me abordó; algo de lo cual nunca en mi vida estuve preparado para hacer...
Cuando la vida... comenzó a ser detectada por mi aura.
.
.
.
.
Simplemente eso... una pequeña aura emergía de aquel vientre... un aura ingenua, careciente de cualquier sentimiento más que el de comodidad.
Mi corazón se paralizó por completo luego de aquello, mientras que mi antes tan confiado actuar al pensar que podía volver todas las cosas a la normalidad se derrumbaba por completo.
No pude... me di cuenta demasiado tarde... solo noté la existencia de aquel ser cuando mi aura, que en aquel momento se encontraba eliminando cualquier cosa que existiese dentro del vientre, lo tocó.
Borrando su vida al instante.
.
.
.
.
Esos son uno de los sentimientos que aún hoy me siguen persiguiendo... me abalancé; me determiné a destruir todo rastro de Teijo que se encontraba en aquella mujer, sin siquiera enfocarme en mayor medida con mi aura ante la existencia de aquella pequeñísima vida que tan poco percibida pasaba, al punto de que ni siquiera cuando le di mi aura por primera vez pude notar.
Fue por aquel error... que terminé por matar aquella nueva vida.
.
.
.
.
No dije nada... simplemente me mordía el labio con fuerza, mientras que la mujer prácticamente se había quedado dormida luego de todo el dolor que de un momento a otro había retirado tanto por dentro como por fuera de su cuerpo.
Takeru no estaba del todo consciente de lo que había ocurrido... pero no podía ocultarle el hecho de que había encontrado una vida durante mi proceso de "exterminación", por lo que él simplemente baja levemente sus orejas, debido a lo lamentado que se sentía hacia mí, sabiendo el dolor e impotencia que me abordó luego de que acabara con la vida de aquel ser.
En el pecho de la mujer simplemente caían lágrimas, mientras que yo, con mi rostro completamente deformado por la pena, empezaba a sacar la mano del vientre de aquella mujer, a la vez que de la mano que aún reposaba en su cabeza, de igual manera la comenzaba a retirar, sacando con la misma lo que parecía ser una delgada hebra de aura, siendo aquello las emociones que había purgado de sus memorias.
Takeru estaba preocupado... el cansancio no lo dejaba levantarse, no podía apoyarme o ayudarme, pero este se queda completamente alarmado cuando ve que nuevamente me colocaba de pie, a la vez que una oscuridad comenzaba a rodearme.
—No quiero seguir aquí... luego de esto nos vamos de este lugar de inmediato— reconocí, mientras que Takeru simplemente no sabía que pensar luego de esas palabras, a la vez que yo comenzaba a caminar hacia las afueras de aquella habitación.
.
.
.
.
No tardé mucho en llegar hasta él... aún seguía inconsciente, pero solo fue necesario un golpe de mi puño imbuido en aura para que el mismo despertara.
Teijo tardó poco en saber lo que había ocurrido, admitiendo por completo su derrota, a la vez que sus jadeos y babeos ante su maltrecha cara por culpa de Takeru, simplemente eran indiferentes a su fría mirada que este ponía sobre mí.
—Supongo que ahora harás lo mismo que lo que le hiciste a mi hermano...— decretaba en palabras que solo yo podía entender debido a que observaba sin cuidado sus pensamientos, ya que por fuera ni siquiera era capaz de modularlas correctamente ante lo magullado que estaba su rostro.
Mi mano simplemente se posaba sobre su cabellera, a la vez que empezaba a tirar de la misma.
—Creo... que igual Ryuji nunca fue un buen hermano con nosotros dos... lo más probable es que le haya dejado loco como un subordinado suyo— seguía hablando el hombre, mientras que mi rostro únicamente se reflejaba desinterés ante aquello.
—Te hizo bastante daño ¿No? — seguía diciendo...
Pero sus siguientes palabras se congelaron por completo, cuando introducía en él el sufrimiento que había sacado de la madre de Naoto.
.
.
.
.
Los ojos y la boca de Teijo se abrieron por completo una vez que aquella pequeña hebra de aura traspasara su mente, mientras que yo, una vez hecho aquello, simplemente comienzo a retirarme del lugar, con una sombría mirada, dejando el cuerpo de Teijo a mis espaldas, mientras que los gritos agonizantes del mismo empezaban a escucharse, junto con las incontables lágrimas que emergían de sus ojos.
—Ahora te haces una idea...— reconocí en un susurro, completamente frío, mientras que por dentro la pena me abordaba, a la vez que comenzaba nuevamente a entrar en aquella habitación a lo que, una vez que estuve nuevamente al lado de aquella mujer, simplemente la cubrí lo más posible con mi polera, para después levantarla.
—¿Te puedes levantar ahora? — pregunté aún en susurros, mientras que Takeru intentaba hacer el esfuerzo luego de aquello, sin embargo, cuando se encontraba a mitad del proceso, este vuelve a caer inevitablemente...
Sorprendiéndolo cuando mi brazo de aura lo sostiene cuando estuvo a punto de tocar el suelo.
—"Solo tenías que decirme que no..."— reconocí ahora por telepatía, sin ya tener intenciones de siquiera hablar, a la vez que nuevamente activaba el estado aural, mientras que otro brazo de aura emergía para después levantar a Naoto.
Luego de aquello simplemente caminé... todas las personas, aquellas familias que apenas si sabían lo que ocurría; los incontables hombres y mujeres que permanecían completamente inconscientes luego del trato que Takeru les había dado en antaño.
Nada me inmutaba, mi vista estaba completamente perdida, mientras que el estado aural activado era más que señal suficiente como para hacer que las personas se alejaran de mí, temiéndome ante lo mismo.
No pasaron muchos minutos, mi cansancio era más que obvio, pero aquello no me importaba luego de todo lo que experimenté...
El aura de Takeru estaba junto a la mía... y con ello pude darme la energía suficiente como para empezar a correr hacia donde aún estaba aquel pueblo en cuarentena, llegando al mismo en solo minutos.
Mi cuerpo simplemente se hizo presente en la zona... todos quedaron sorprendidos ante aquello, sin embargo Kaito y Yosuke eran los que no podían demostrar otra emoción que la del mismo asombro reflejados en sus estupefactos rostros.
Luego de notar la identidad de aquella mujer que aún reposaba sobre mis brazos.
—Teijo está inconsciente en su oficina... todos sus hombres fueron detenidos, ya no están obligados a quedarse aquí— declaré en voz alta y seria, sin darme el tiempo de explicar hechos que en aquel entonces no quería mencionar, siendo lo más preciso y simple a la vez en la revelación que finalmente declaraba hacia aquellas personas.
Dejando simplemente un silencio en el ambiente.
.
.
.
.
Luego de aquello simplemente me fijé plenamente en Kaito... cómo el temblor en sus piernas y brazos empezaban a aparecer luego de que sus ojos se posaran en el rostro de su mujer, mientras que esta aún los tenía cerrados, completamente sumida en un placentero y merecido sueño.
Las lágrimas empezaban a emerger en el hombre, a la vez que este empezaba a acercarse hacia mí, sin saber a quién mirar más, si a su hijo a quien creía nunca volver a ver, o a su esposa, la cual prácticamente había revivido ante sus ojos luego de creerla muerta.
—¿Qué le hicieron...?— preguntó completamente desconsolado el hombre, a la vez que temía debido al estado en el que se encontraba, siendo su cuerpo desnudo cubierto únicamente por mi polera un obvio indicador.
Me quedé en silencio por unos momentos, mientras recordaba todas las cosas que había sentido en su aura una vez que separé sus sentimientos.
Todos esos gritos... esos llantos, se concentraron en mí sin piedad como consecuencia luego de haber separado aquellos sentimientos de su aura, mientras que a su vez Kaito me observaba, como si realmente quisiera saber lo que le habían hecho a su mujer.
—Ya me encargué de todo... ella verá si te lo dirá o no en un futuro, ese ya no es mi papel— reconocí, mientras que Kaito estaba completamente impactado ante aquellas palabras; ante el sinfín de significados que las mismas aportaban...
Simplemente cerré los ojos... dejé a Naoto y a aquella mujer en sus brazos, mientras que este, con ambos completamente en sueños, simplemente los abrazaba desconsolado, sin saber qué más hacer además de lanzar un desconsolado llanto mezclado con continuos agradecimientos, apenas entendibles ante las lágrimas, pero igual sentidos por mi parte y por todos de igual manera.
—Harumi...— dije otra vez en susurros, llamando la atención de mi esposa.
—Ya es hora de irnos— reconocí finalmente, exaltando por completo a mi mujer ante aquellas palabras.
—Pe-Pero Ryo... estas personas aún...— intentaba explicarme mi esposa de la obvia condición en la que el pueblo se encontraba, sin embargo, esta se queda en silencio cuando mi triste mirada se posa sobre la suya.
—Solo... quiero irme a casa... por favor...— declaraba más como petición, dejando en claro el cómo me sentía en aquel momento luego de expresar tales sentimientos en mi rostro.
Harumi no sabía que decir... mi dolor era más que apreciable, por lo que esta simplemente camina hacia mí para después abrazarme, ya sabiendo que las palabras no servirían para poder consolar el dolor y tristeza que en mí se encontraba.
Simplemente dejé caer mis ojos sobre los hombros de Harumi... las lágrimas o sollozos no existían, solo el silencio fue respuesta de aquello, mientras me aferraba lo más posible a mi esposa, sin querer que esta se separara de mí.
El resto simplemente nos observaba... Takeru se había bajado por sí mismo una vez que llegamos al lugar, logrando caminar apenas, pero al menos ya por su propia cuenta, mientras que este se había dirigido hacia Hanako luego de todo lo acontecido.
Yosuke por otro lado, sin bien estaba igualmente impactado ante la aparición de la esposa de su hijo, no pudo también evitar el no darse cuenta de lo que a mí me ocurría... por lo que este empezó a caminar hacia nosotros, ya sabiendo lo que tenía que hacer.
—Harumi...— una voz se hizo presente en el silencio, exaltando nuevamente a mi esposa, a lo que esta simplemente alza un poco su vista, solamente para encontrase a Yosuke a unos cuantos pasos de distancia de nosotros.
—Esto...— empezaba a decir un poco entristecido el hombre, luego de haber notado mi actitud— Todos ustedes ya han hecho más que suficiente por nosotros— declaraba Yosuke, mientras que mi esposa simplemente levantaba una ceja en son de duda ante lo que aquellas palabras significaban.
—Yo y el resto del pueblo nos podemos encargar de aquí en adelante— reconocía con una leve sonrisa el hombre, mientras que Harumi simplemente bajaba la mirada levemente— algo me dice que también tienen a su propia familia que los espera— reconoció ahora en un tono amable, a la vez que mi esposa no podía el negar aquellas palabras...
Al fin y al cabo... ella de igual manera quería volver a casa.
—Por favor, intenten comunicarse con nosotros de alguna manera luego de que nos vayamos... nosotros somos de Hotaru— empezaba a decir Harumi, mientras que Yosuke asentía varias veces, a lo que Harumi empezó a sujetar y a la vez a acariciar mi rostro, para así separarlo de su hombro y chocar la vista conmigo.
—Preparemos las cosas... ¿Sí? — me preguntó en voz baja, a lo que yo simplemente sujeto su mano contra mi mejilla, para después asentir y recibir un pequeño beso como respuesta.
.
.
.
.
Las cosas así pasaron... una vez que todo estuvo listo, los medicamentos fue lo último que les dejamos ya que, a pesar de no haberlos utilizado todos, quedaron algunos analgésicos y antiinflamatorios, los cuales no se veían tan afectados ante el tiempo o el clima a como era el caso de los que utilizamos al inicio para así controlar los síntomas de aquellas personas antes de que nos diéramos cuenta del metal que se encontraba dentro de las mismas.
Takeru aún estaba acostado... tardé varios minutos en convencerlo de que este no se encontraba en condiciones de caminar todo ese tramo, y su orgullo fue finalmente corrompido ante la seriedad de mis palabras, junto con la misma actitud que tenía en aquel momento, para así convencerlo de reposar en la carreta una vez que sacamos todas las medicinas.
Los minutos pasaron, empezando a partir una vez que todo estuvo listo... yo tiraba de la carreta, a la vez que Harumi y Hanako de igual manera me ayudaban, mientras que estas junto con Takeru no podían el no dejar de sentirse preocupados por mí, debido a la obvia tristeza mezclada con frialdad que mi mirada reflejaba en todo momento luego de que decidiéramos retirarnos de aquel lugar.
Y... una vez que finalmente comenzamos a retirarnos de aquel lugar, las personas de aquel pueblo lentamente empezaban a darse cuenta realmente de lo que había ocurrido en aquellos días, mientras que de a poco los sentimientos comenzaban a florecer en cada uno de ellos, sintiéndose como la libertad finalmente recobraba sus corazones una vez que mi familia y yo lo trajéramos hacia los mismos.
.
.
Primero fueron las lágrimas... luego fueron las risas.
Solo cuando nosotros nos empezamos a ir... los gritos de gracia y alegría empezaron a resonar hasta el último rincón de aquel dañado sector de cuarentena; la esperanza fue finalmente respondida, y no podían estar más agradecidos luego de escuchar que Teijo había sido finalmente vencido.
Las risas y alegrías me eran completamente indiferentes... Harumi y Hanako junto con Takeru no sabían que decir o hacer para cambiar mi actitud, mientras que yo simplemente caminaba en línea recta, tirando de aquella carreta sin demostrar cansancio.
Simplemente quería irme de aquel lugar.
.
.
.
.
Mis ojos nunca se cerraron... aquella vida que destruí... aquellos sentimientos que soporté para así traspasárselos a Teijo, dejaron una marca en mí que apenas si podía controlar con el simple hecho de contar con mi familia a mi lado.
Todo ocurrió demasiado rápido en mi mente... para aquel entonces simplemente caminaba... el recorrido era largo, pero aquello no me importaba.
Solo cuando la noche emergió luego de pasar varias horas caminando, sin importarme en sus reacciones, en el instante en el que todos se dispusieron a descansar, activé mi estado aural para subirlos a la carreta con la mayor delicadeza posible, levantándolos de tal manera con los brazos de aura que evité que los mismos se despertaran, a lo que de igual manera levanto la carreta de aquella forma, solamente para partir en dirección hacia Hotaru.
Me cansaba... las heridas en mi piel ya habían aparecido desde el momento en el que Takeru me salvó en las oficinas de Teijo, pero mi obstinación a seguir usando y a la ves desactivando el estado aural, causaba que mis heridas se abriesen y se cerrasen continuas veces, sin darme siquiera el tiempo para regenerarlas, dejando en las mismas horribles costras que se tornaban de un negro y preocupante color.
Mis piernas temblaban a la vez que corrían... mis brazos sucumbían ante el cansancio, pero mis órdenes eran distintas, y estos continuaban moviéndose a pesar del agotamiento que los mismos recibían con los segundos que pasaban...
Ya llegaba el punto en el que no sentía el dolor... las heridas habían dejado de sentirse en mi cuerpo, pero aquello no significaba que estas hubiesen desaparecido.
Mi vista no cambiaba, y gracias al estado aural, aquellos segundos agonizantes de mi cuerpo fueron durante solo unos minutos.
El bosque nuevamente me resultaba conocido... el alivio recorrió mi mente luego de darme cuenta de que estábamos a pocos metros de mi hogar... mientras que de mi piel el aura apenas emergía, como si de la llama de una pequeña vela a punto de extinguirse se tratase, hasta que, llegados a ese punto, mi estado aural finalmente llegó a su final, desactivándose sin remedio, mientras que yo había alcanzado dejar la carreta en el suelo antes de que mis brazos de aura se hubieran desvanecido irremediablemente.
No alcanzando a hacerlo sin que ellos se despertaran...
.
.
.
.
Todos abrieron sus ojos completamente extrañados una vez que aquella carreta chocó de manera brusca contra el suelo luego de que mi estado aural se hubiera desactivado. Harumi y Hanako empezaban a levantarse, mientras que Takeru lo hacía de igual manera, ya más recuperado ante el tiempo que había pasado en reposo.
La noche seguía vigente, todos comenzaban a darse cuenta del lugar en el que se encontraban, y solo el horror pudo ser reflejado en su rostro una vez que observaban como mi cuerpo se encontraba completamente ensangrentado en el suelo.
—¡Ryo! — gritó Harumi como obvia reacción ante todo lo que de un momento a otro abordó su cabeza tras deducir lo que imprudentemente había cometido todo ese tiempo.
Mis ojos aún estaban levemente abiertos... mientras que mis músculos temblaban ante la fatiga, a la vez que Harumi apenas si trataba de tocarme de la manera menos dolorosa tanto para mí como para ella que me observaba con tales heridas en mi cuerpo.
.
.
.
.
No lo esperábamos...
.
.
No fue su culpa...
.
.
No éramos conscientes de lo que realmente estaba ocurriendo en nuestro hogar...
.
.
Y por mi culpa las cosas pasaron así...
.
.
Takeru no los vio... apenas con el estado aural sería capaz de detectar sus auras, pero aquello ya no era factible...
No una vez que una larga barra negra atravesara su hombro por la espalda.
Mis ojos simplemente se abrieron un poco más luego de notar lo obvio... aquello solo fue el preludio de lo que serían varios hombres comenzando a rodearnos, trayendo consigo el pensamiento de que hubiesemos regresado en el tiempo para toparnos nuevamente con los hombres de Teijo, los cuales habían apresado casi al instante a Takeru y a Hanako, mientras que Harumi fue apartada al instante de mi lado, dejando caer bruscamente a mi cuerpo en respuesta.
Uno de los hombres me tomó del brazo... no mostraba corazón en sus tratos, mientras que a su vez otro de los mismos le ayudó, comenzando a levantarme levemente mientras que mis piernas y mi vientre se arrastraban en la tierra.
—Ya era hora de que llegaran, los estábamos esperando...— dijo seriamente uno de los hombres armados, a la vez que todos ellos comenzaban a llevarnos hacia el pueblo.
Takeru empezaba a objetar... ya había tenido demasiado contactos con aquel metal como para no sentirse ya acostumbrado al sentimiento que traían consigo los mismos, sin embargo, en el momento en el que el mismo intentaba arrancar aquella barra, varios hombres lo detuvieron, superándolo en número, mientras que a su vez le enterraban otras tres más en sus muslos y antebrazo derecho.
El grito de mi amigo fue lo único que se escuchó, mientras que Hanako y Harumi no hacían más que forcejear con todas sus fuerzas ante los hombres que las apresaban, a lo que la Lopunny pudo patear a uno de los mismos, pero la misma, al igual que Takeru, simplemente recibió aquellas barras de igual manera, siendo necesaria solamente una de las mismas para así debilitarla lo suficiente como para así transportarla.
—¡Déjenla! — gritó enfurecido mi amigo luego de notar como habían tratado a Hanako, mientras que este, en el suelo luego de recibir aquellas barras, empezaba a luchar con todas sus fuerzas para así mover sus extremidades, haciendo que las mismas temblaran ante el esfuerzo, ignorando por completo el dolor que las mismas provocaban.
Takeru de a poco empezaba a separarse del suelo, pero sus ojos se tornaron por completo en negro cuando, de un golpe, cayó completamente inconsciente al suelo.
No cerré mis ojos... observé todo lo que había pasado, ya que los mismos hombres así lo deseaban, dejándome al frente de mi familia a la vez que aún me sujetaban.
La oscuridad nuevamente surgió... una vez que aquellos hombres me taparon la vista con una bolsa plástica.
.
.
.
.
Luego de aquello el silencio fue lo único vigente... ya no tenía concepción del tiempo que pasaba, al punto de que ni siquiera sabré si habrán pasado solo segundos, o un día completo hasta que nuevamente me sacaron aquella bolsa.
El sol iluminaba mi cara... notaba como la nieve se encontraba en contacto con mis rodillas una vez que aquellos hombres me dejaron en el suelo.
Ya no veía mis heridas... suponía que al menos habían pasado unas horas... habiendo amanecido ya en consecuencia.
No reaccioné a nada... simplemente pude escuchar aquellas palabras, para después sentir como un punzante dolor se enterraba en mi columna.
—Colóquenselo...— fue la orden que se escuchó, para después sentir como el dolor se propagaba por mi espalda por el resto de mi cuerpo.
.
.
.
.
Duró varios segundos... el dolor físico llegaba a ser tal que incluso vomitaba a momentos, mientras que los hombres que me sujetaban ya me habían soltado luego de aquello, sin importarles lo que hiciera en aquel momento.
De a poco me acostumbraba a aquel desagradable sentimiento, mientras que el sudor y los temblores aún permanecían, a la vez que empezaba a levantar levemente mi mirada para así observar a quien había dado la orden de enterrarme a aquel objeto en mi espalda.
A la vez que observaba a Taichi con Hiyori en sus brazos.
—Buenos días Ryo...— fueron las primeras palabras que dijo luego de que mis ojos chocaran con los suyos— hacía tiempo que quería volver a verte—decretó con una singular sonrisa marcada en su rostro.
.
.
.
.
Mis ojos se abrieron por completo... mi corazón se aceleraba, a la vez que con mi vista se movía desesperadamente de un lado a otro, identificando casi al instante como Takeru, Harumi, Hanako e incluso Takeshi en las manos de otro hombre, estaban a unos metros atrás de Taichi, completamente apresados por una gran multitud de hombres que nos rodeaban.
Mi casa estaba a lo lejos... la veía claramente, mientras que yo, sin poder comprender todo lo que ocurría, simplemente me exalto cuando noto algo aún más obvio que lo que mis ojos observaban.
Haruko, Yoshiro... y Hina no se encontraban ahí
—¡¿Dónde están?! — pregunté en un grito ahogado, el cual apenas si fue escuchado por Taichi, siendo respondido primero por la misma sonrisa que nunca fue retirada de su rostro.
—El Zoroark atacó a Hina y a mi hijo, Ryo— empezaba a decir Taichi, mientras que este ahora cambiaba su rostro por uno más serio— Mi hijo escuchó como ese pokémon había enloquecido, y para cuando pudo entrar a tu casa...— empezaba a decir lentamente... mientras que yo no retiraba mis ojos de su rostro.
—Ese animal ya la había matado— reconoció finalmente Teijo, mientras que mis ojos se abrían por completo luego de escuchar tales palabras.
.
.
.
.
Nuevamente mis oídos dejaron de escuchar... únicamente un chirrido empezó a aumentar de a poco su volumen dentro de mi cabeza, a la vez que aquellas últimas palabras dichas por Taichi se repetían incontables veces dentro de mi cabeza.
—Mientes...— reconocí en dolorosas palabras, mientras que las lágrimas empezaban a recorrer mis mejillas— Mas te vale soltarlos a todos ahora mismo— reconocí en un frío y vengativo tono, a la vez que de a poco me empezaba a levantar, mientras que mi mirada se posaba aún en los ojos de Taichi.
—¿O qué? — preguntó burlonamente el hombre, haciendo que yo me abalanzara hacia el mismo con intenciones de golpearlo y apartarlo de mi hija.
Pero dejándome completamente estático... cuando este saca su arma, colocando la punta de la misma en la pequeña cabecita de mi hija
—No... no... no...— empezaba a decir repetidas veces el hombre, a la vez que tenía su dedo puesto en el gatillo— Tú no te encuentras en posición de mandarme, Ryo...— reconocía.
—¡Finalmente controlé a este imbécil! —gritaba y se alzaba victorioso Taichi, a la vez que se giraba hacia el resto de sus hombres, los cuales lanzaban leves afirmaciones, o pequeñas risas ante aquella "victoria" — ¿Ya no eres tan fuerte sin tu estado aural eh? — preguntó nuevamente el hombre, para después caminar hacia mí y lanzar un puntapié directo a mi estómago, haciendo que me encorvara en respuesta.
Simplemente tosía, a la vez que Taichi empezaba a agacharse, quedando su rostro frente al mío.
—Has pasado por alto mucho tiempo Ryo... ya no puedo seguir permitiendo que sigas siendo superior a mí— reconocía el hombre, a lo que este simplemente me escupe directo a la cara, mientras que yo me enfurecía ante lo obvio.
Chocando mi cabeza con la suya.
.
.
.
.
Fue un fuerte golpe... lo suficiente como para hacer que el mismo hombre perdiera el equilibrio y callera, a lo que me abalanzo hacia el mismo, con intenciones de sacar a mi hija de sus manos, pero casi al instante varios de los hombres que nos rodeaban me detienen casi en el acto, ganándome en número, sin poder hacerles frentes con la ayuda del estado aural ya que aquella barra seguía insertada en mi espalda.
Los hombres me arrojaron al suelo... sujetaron mis brazos y piernas, mientras que uno de los mismos al instante me apuntó con su arma.
—Lo hago cuando usted diga jefe— decretó el hombre del arma, estando preparado para lanzar el gatillo.
—¡No! — gritó enfurecido Taichi, a la vez que este empezaba a levantarse, completamente humillado ante lo que acababa de ocurrir, mientras que a su vez aún tenía a Hiyori en sus brazos, la cual, habiendo estado dormida en aquel entonces, simplemente empezó a llorar luego de haberse despertado ante el brusco movimiento.
—No... eso sí que no— decretaba Taichi, mientras que, ya completamente erguido, simplemente volvió a sacar su arma.
—¡Tú... me vas a obedecer! — decretó, a lo que este nuevamente apuntó su arma en contra de Hiyori.
—¡No... por favor! — intentaba gritar ahora yo en lágrimas... mientras que mi llanto hacia un poco inentendible mi voz— ¡E-Está bien...!— decretaba finalmente, a la vez que mis lágrimas seguían saliendo al notar como la vida de mi hija corría peligro.
—Tú ganas... solo... no le hagas daño a mi niña— supliqué, mientras que incluso mis mocos salían de mi nariz ante la pena y desesperación que me abordaba en aquel momento.
Taichi se quedó quieto luego de aquello, a lo que, esbozando nuevamente una sonrisa, vuelvo a respirar cuando este saca el arma de mi hija.
—Tráiganla también... quiero que él la vea— reconoció de un momento a otro Taichi, a lo que, luego de dichas aquellas palabras, uno de sus hombres comienza acercarse hacia nosotros, mientras que el sonido de las cadenas moviéndose son lo primero en escucharse hasta que, una vez que aquel hombre apareció delante de nosotros, este solo le pasó la cadena en la mano a Taichi...
Mientras que Haruko... aparecía a mi lado.
—¿Sabes?... ustedes de verdad piensan que se encuentran por sobre mis órdenes— empezaba nuevamente a hablar Taichi, mientras que yo simplemente chocaba mi vista con los llorosos ojos de Haruko— Pero... me golpeaste Ryo, y eso no lo voy a perdonar tan fácil— reconocía el hombre, empezando a caminar en círculos en el lugar.
—Tú trajiste estas bestias a nuestro pueblo, tú permitiste que el Zoroark asesinara a uno de los nuestros, y ahora los defiendes e incluso los consideras como tu familia— seguía diciendo.
—Eso... es muy asqueroso amigo... de verdad— reconocía en un tono humorístico y sarcástico.
—Tú tienes que pagar de alguna forma por lo que has provocado... de verdad lo lamento— reconoció el hombre, a la vez que nuevamente comenzaba a caminar hacia mí.
Los pasos se acercaban, mientras que sus hombres comenzaban a retirarse, a lo que este, una vez que quedó delante de mí, se agacha nuevamente, para dejarme completamente extrañado cuando él mismo deja a Hiyori recostada a centímetros de mí.
Simplemente me abalanzo hacia ella una vez que Taichi la soltó, abrazándola con todas mis fuerzas.
—Chicos... ya saben que hacer— decretó Taichi, a lo que varios hombres comenzaban a moverse, llamando mi atención cuando estos se colocan a la espalda de toda mi familia, a la vez que el mismo Taichi se colocaba a las espaldas de Haruko.
—Muy bien Ryo, es tu turno— reconoció aún en un tono victorioso el hombre, extrañándome al no saber a lo que me refería, mientras que yo simplemente lo miraba en son de duda.
—Ash... te lo haré más fácil— dijo nuevamente...
A la vez que nuevamente sacaba su arma, arrojándomela luego de aquello.
—¿Q-Qué significa esto? — pregunté asustado, preocupándome aún más cuando Teijo y los hombres que estaban a las espaldas de mi familia, sacan y colocan un cuchillo tras la garganta de cada uno de ellos.
—Quiero que tú me obedezcas a partir de ahora... pero luego de que me golpeaste, creo que ya decidí cual será el mejor castigo— reconoció Taichi.
—Quiero que mates a esa bebé— dijo en frías palabras el hombre, mientras que yo aún tenía mis ojos completamente abiertos ante ello— y... si te niegas o haces algo indebido con esa arma...— empezaba a decir en un tono sádico, a la vez que apoyaba aún más el cuchillo sobre el cuello de Haruko, mientras que la Riolu lloraba ante lo que veía y sentía— bueno... ya te haces una idea— reconoció.
—No...— fueron mis primeras palabras... mientras que más lágrimas empezaban a emerger— por favor... no... ¡Te lo suplico! — grité, mientras empezaba a observar a mi hija, la cual inclusive había dejado de llorar una vez que reposó en mis brazos.
—¡Vamos Ryo! ¡No tenemos todo el día! — reconoció el hombre, a la vez que apretaba el cuchillo sobre la garganta de Haruko, haciendo que la misma gritara por el dolor—¿Me vas a hacer contar hasta tres? — preguntaba aún con aquel humor sádico, mientras que yo repetía una y otra vez las mismas palabras.
—¡No...! ¡Por favor no! — eran las pocas palabras que podían emerger de mi boca, mientras que las lágrimas mezclada con la baba y mis mocos apenas hacían apreciable mi deformada cara ante el dolor que padecía en aquel instante.
—¡Uno! — empezó a contar Taichi.
—¡No! — lancé un largo grito.
—¡Dos! — siguió en lo suyo.
Ya no gritaba, únicamente abrazaba a mi hija.
—Dios... ya me cansé de esto— decreto Taichi, corriendo hacia mí, patearme directo en la cara y tomar bruscamente a Hiyori.
Simplemente levanto la mirada... mientras que pensaba que el horror no podía ser más alto que en el que me encontraba sumergido en aquella situación...
Pero mis parámetros se vieron completamente superados... cuando Taichi lanzó a mi hija al suelo.
Empezando a dispararle continúas veces a su pequeño cuerpo y al de Haruko.
.
.
.
.
El tiempo se detuvo...
.
.
.
.
Cinco disparos...
.
.
.
.
—Ahora sabrás lo que se siente... el que alguien te quite a la mujer que más amas en el mundo— dijo Teijo.
.
.
.
.
La sangre empezaba a manchar la nieve... el llanto de Hiyori se había dejado de escuchar.
.
.
.
.
Mis ojos... como si de un mismo latido se tratase... se tornaron completamente negros después de aquello.
.
.
.
.
Nadie se movía... Taichi simplemente sonreía triunfal, mientras que mi cuerpo de rodillas simplemente lanzaba un grito completamente agonizante.
El suelo temblaba... de a poco, sin razón alguna, todo a mi alrededor empezaba a mutar... a la vez que extrañamente el aura empezaba a emerger de todo lo que se encontraba a mi alcance.
Nieve, rocas, arboles... su vitalidad empezaba a degradarse, mientras que yo comenzaba a volverme el epicentro de aura que abruptamente empezaba a acumularse en mi cuerpo...
—Ya hicimos todo lo necesario caballeros... ¡Nos vamos de aquí! — reconoció Taichi, mientras que a su vez todos los hombres comenzaban a prácticamente correr de aquel lugar... sabiendo lo que estaba a punto de ocurrir.
Mientras que dejaban a mi familia, junto con Haruko y Hiyori aún vivas al lado de los mismos.
.
.
.
.
Aquella barra... nunca bloqueó mi aura... nunca fui incapaz de entrar al estado aural; sin embargo, aquel objeto causaba algo que impulsaría a Taichi para así utilizarlo en contra de mí y obligarme a hacer lo que estaba haciendo en aquel momento.
Ya que, una vez que aquella barra entró en contacto con mi cuerpo... una ilusión fue la consecuencia...
Una ilusión impuesta por el aura del mismo Yoshiro.
.
.
.
.
Taichi quería eso... quería que yo enloqueciera en base a esa ilusión... quería que yo causara el caos en aquel pueblo y él... limpiándose las manos de toda culpa, volvería para ser su salvador y convencer a todos los del pueblo el que yo era un peligro y debían encerrarme o mejor aún: asesinarme...
.
.
.
.
Acumulaba demasiada aura... mi familia intentaba gritarme, pero mis sentidos estaban completamente apagados una vez que entré en aquella ilusión.
El cambio fue tan abrupto... que solo pasaron unos cinco segundos, cuando pasé a la tercera fase del estado aural.
.
.
.
.
No se dio el tiempo para ver como mi piel había sido arrancada... no se dio la transición clásica de una fase a otra... el dolor de aquella ilusión fue tal, que inconscientemente y sin saberlo en aquel entonces, la habilidad de Krin, o en este caso la de Giratina, despertaba tenuemente en mi control, dándome la oportunidad de transformar la materia en aura, algo que apenas si había adquirido conocimiento durante la primera pelea que tuvimos Takeru y yo contra Ryuji.
Mi cuerpo seguía acumulando el aura del entorno a pesar de haber entrado a la tercera fase... la tierra se volvía árida... los árboles secos caían, y las rocas se resquebrajaban.
Desde mi punto de vista... toda mi familia había sido asesinada ya... solo veía a los hombres de Taichi, mientras que el mismo se encontraba parado donde la misma Haruko se encontraba en el mundo real.
Lo quería matar... habían destruido lo más preciado de mi vida delante de mis ojos, y lo iba a hacer sufrir más que a ningún hombre en la tierra.
Por lo que me abalancé hacia "él" sin rechistar.
.
.
.
.
La velocidad era ridícula... no me contuve al igual que lo hizo Takeru en su momento... ya había dejado nuevamente de ser yo, para convertirme y dejarme poseer por aquel odio que abordaba mi mente.
Takeru no me podía detener... nadie podía ponerme un alto...
Y solo estuve a pocos centímetros de asesinar a Haruko de un solo golpe...
.
.
.
.
Cuando un puño derecho... el cual irradiaba un brillo blanco y cálido... me golpeó directamente en mi rostro, dejando un punto y aparte en mi cometido, creando una honda perpendicular tal, que incluso nuestro hogar fue completamente destruido por ello...
Siendo Yoshiro... el ser que se encontraba tras aquel golpe... mientras que en su ojo derecho, completamente blanco, varias venas blancas se enmarcaban.
.
.
.
.
Aquí amigos por desgracia termina el cap jajaja
Espero les haya gustado, y los invito a comentar si es que tienen algún dato curioso por ahí e-e xD, (Que digo… si igual el único que comenta es Lord fire 123 T-T xD)
Lord fire 123 jajjaja que bueno que te gusten los puzles, aunque tampoco es algo taaaan rebuscado lo que tenemos aquí en YEP, pero… igual tiene lo suyo en complejidad e-e jajaja. Ya veremos si tu teoría se cumple o no, eso solo lo podremos saber en los siguientes caps e-e, aunque ahora con la aparición de nuestro amigo rojinegro, creo que aparecieron más dudas que respuestas xD.
Y o sea, referente a la cordura de Renzo, más bien se dijo que era lo más probable que despertara al día siguiente del que le sacaron aquel dispositivo, y debido a lo mismo el volvía a estar completamente "al mando" de su cuerpo una vez que pasó lo mismo, dejando en claro que en realidad él no era tan malo como se le pintaba u-u
Sobre la razón del porqué Teijo apresó a la madre de Naoto, pues… que te digo, una mujer bella a la vista de cualquiera, en manos de un hombre de mente enferma y descarada, simplemente fue por los sucios pensamientos que tenía Teijo, más que por cualquier tipo de relación que tuviese con Naoto o Yosuke, eso fue simplemente coincidencia u-u
Y eso sería, un agrado seguir escribiendo por estos lares
Como tema aparte, (Y porque sé que no muchos ven los perfiles e-e) estoy subiendo la historia a wattpad, con el mismo nombre de usuario, les agradecería mucho que se pasaran, allá el contenido aunque no lo crean se ve mejor, y además que ahí me dan la posibilidad de colocar música en determinados momentos del cap. Y tengo varias canciones puestas en escenas como la muerte de Hiyori, o en la pelea final de Takeru y Ryo contra Teijo, y así ^^
Espero les haya gustado el cap, y… sin más que decir…
¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :P
