Ep. 9:

- ¿Rosa? - preguntó Gaara mientras miraba la cortina que Baki colgaba en la única ventana que había en su nuevo cuarto - ¿Fue lo mejor que encontró? ¿Rosa?

- Y fui afortunado de encontrar una que ya estuviera hecha en una villa tan campestre como Konoha. Y no entiendo de qué se queja, esta habitación es tan lúgubre que hace falta alegrarla.

Con el pésimo humor que el pelirrojo tenía, pensaba que a esa habitación había que prenderle fuego.

- ¿Reparó la cerradura de la puerta, Baki-san?

- Por supuesto. Hoy también enviarán algunos tapetes.

- ¿No había alfombras?

- No en Konoha.

Gaara suspiró, se sentía frustrado. Te hará muy bien, le había asegurado Temari, incluso te enseñará el significado de la humildad, que desgraciadamente desconoces, querido hermanito. Claro que Temari no había visto el establo de Inoichi-sama, que ningún ser humano había ocupado durante años. Hasta Timmy prefería pasar sus noches en la pequeña y superpoblada casa de su madre antes que dormir en cualquiera de los dos cuartos del establo, que alguna vez habían servido de recámaras para los cuidadores, pero que ahora sólo servían como depósito. Al Sabaku le parecía extraño que un hombre de la alcurnia del líder sólo tuviera un cuidador y cuatro caballos.

- Agradecería que pintara un poco estas paredes - dijo Gaara - Pero no de rosa.

- Tendrá que dormir con ese olor - le advirtió Baki.

- ¡Estoy durmiendo en un maldito establo! - señaló el joven.

- Tiene razón. Un olor molesto más no se va a notar.

A Gaara no le pareció para nada gracioso. Hasta había considerado la idea de echar los prejuicios por la ventana y acompañar a Baki a la hostería. Entonces recordó las advertencias de Temari de no exhibirse en público. ¿Cuándo demonios aprendería a decirle No a su hermana?

- Necesitaré más camisas - dijo Gaara mirando con desazón la manga de la que llevaba puesta, que ya se había manchado - Por lo menos una docena.

- ¿No le advertí que el blanco de nobles no encaja en un establo?

- Sólo encárguese de encontrar camisas, Baki-san. Y mientras anda por ahí, averigüe si hay mujeres disponibles en la zona.

- ¿Disponibles para qué? - preguntó Baki con toda inocencia, pero al ver la molesta expresión en los ojos del pelirrojo, agregó - Oh... vea, aquí no creo que...

- Ahórrese las dramatizaciones, ¿quiere? ¿Cuál es el problema?

- Tendrá que sufrir como el resto de nosotros.

Gaara arqueó una ceja.

- ¿Difícil, no?

- Éste es un vecindario agradable y tradicional. Si un hombre quiere sexo, tiene que casarse para conseguirlo.

- ¿Ni siquiera hay meretrices de taberna? - preguntó el kage con incredulidad.

- ¡Ni siquiera tabernas! Lo único que hay es el bar de la hostería - se complació Baki en comentar.

- ¿Y qué tengo que hacer? ¿Ir a Kiri a caballo?

- Ni se atreva a mostrarse por allí, a menos que esté preparado para un duelo - Gaara se veía obviamente decepcionado por lo que Baki dijo, con la sonrisa presente en sus labios - Escuché por ahí que hay una laguna muy bella cerca.

- Ya conocí la maldita laguna - farfulló Gaara.

Y en ese momento, la imagen de Ino montada en Shukaku apareció claramente en su mente, gracias a la mención que hizo de su chapuzón en las heladas aguas de la laguna. Shukaku, Kami-sama...

Gaara había tenido el impulso de salir tras ella por temor a que se lastimara cabalgando un animal tan temperamental, pero el sentido común le indicaba que si había tenido a la yegua durante ese tiempo sería capaz de montarla con destreza. Sin embargo, el sentido común del muchacho poco tenía que ver con su impulso de seguirla.

- Además de lo que encargué, traiga una caja de sake - dijo disgustado, y luego preguntó - ¿Ni siquiera alguna inocentona en toda la zona?

- Ni una.

- Entonces que sean dos cajas de sake.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Ino casi evitó pasar por la pradera alta teniendo en cuenta su mal humor. Allí Sakura solía reunirse con ella varias mañanas a la semana para acompañarla en sus cabalgatas. No era tan afecta a la equitación como su amiga, aunque lo hacía bastante bien, pero no todas las mañanas. Las muchachas no habían hecho planes para encontrarse ese día. Sakura era una joven muy espontánea en sus decisiones para ir a algún sitio. En consecuencia, como Ino no sabía exactamente cuándo vería a su amiga, siempre incluía en su itinerario matinal la pradera alta, punto medio entre las casas de ambas, por si acaso.

Sakura ya estaba allí cuando Ino entró a la pradera, cosa inusual pues la rubia además había llegado antes que de costumbre, ya que en su apuro por abandonar el establo había salido más temprano.

- Debe ser día de limpieza general en tu casa hoy para que salgas tan temprano - comentó Ino mientras se acercaba a su amiga - ¿O a tu madre se le ocurrió volver a redecorar la casa?

- Ninguna de las dos cosas. Simplemente, tengo noticias que no puedo esperar para contarte, pero también me muero de curiosidad.

- ¿Debo suponer que tu curiosidad es prioritaria?

- Por supuesto - sonrió Sakura - Especialmente cuando ni siquiera regresaste con el carruaje, sino que mandaste a uno de los criados con él. Yo habría ido ese mismo día, pero ya le había prometido a mi madre que leería en su reunión de la Sociedad de Poetas, y por la noche vinieron a cenar Sasuke y sus padres.

- ¿Cómo fue eso?

- Muy bien, considerando mis nervios. Ahora dime, ¿es cierto que tu padre compró ese animal?

Ino se rió.

- Es verdad, y también algunas yeguas que todavía no han llegado.

- ¡Debes estar loca de contenta! Sasuke estaba muy impresionado también, no dejó de hablar de ese semental anoche. Le contó todo lo referente a su padre. Incluso apostaron a que debe ser un caballo de carreras retirado, de modo que no me sorprendería si esta semana visitan tu casa para inspeccionarlo con mayor cuidado. ¿Todavía no lo has montado?

- Ya sabes que las damas no deben montas sementales.

- Ese no es impedimento para ti - respondió Sakura, conociendo a su amiga - ¿Entonces no?

- Todavía no - suspiró Ino.

- ¿Y qué pasó con su apuesto domador? ¿Hiciste que lo despidieran?

- ¿Lo crees apuesto?

- Divinamente apuesto. ¿A ti no te parece?

Ino se encogió de hombros.

- Supongo que tiene cierto atractivo si dejas de lado su grosería, cosa que yo no puedo olvidar. Pero no, todavía no he tenido la suerte de deshacerme de él. Cuando Gaara Ichibi dijo que estaba incluido con el caballo, lo dijo en serio. El maldito contrato de venta estipula que no pueden despedirle.

- ¡Qué extraño!

- Descabellado es lo que es - contestó Ino, recuperando parte de su enojo al volver a pensar en el asunto - No creerías todas las atribuciones que eso le ha dado: ser arrogante, grosero y prepotente en su comportamiento.

- ¿Sucedió algo más?

- Sí, todo eso que te dije.

- Qué extraño - repitió la Haruno pensativa - Por lo general, los hombres no se comportan así frente a ti. Es muy similar a la actitud que tú habías tomado con Sasuke.

Ino se quedó mirando a su amiga, y luego volvió a coincidir:

- Sí, ¿verdad?

- Bueno, Ichibi-san es bastante más apuesto que la mayoría de los hombres - señaló Sakura - ¿Crees que tendrá el mismo problema que tú, que todas las mujeres se enamoran de él cuando le ven?

- No todas las mujeres que conozco se enamoran de mí cuando me ven.

- ¡Ya sabes a qué me refiero! - la pelirrosa soltó una carcajada.

- Sí, pero el hecho es que Ichibi-san no es un hombre que inspire amor en absoluto.

- Tampoco lo eras tú para Sasuke. Justamente lo contrario.

Eso era cierto, pero a Ino no le cuadraba que un hombre echara mano de sus mismas artimañas. ¿Deliberados? ¿Todos esos insultos habrían sido deliberados? ¿Hasta el beso no habría sido más que un instrumento para insultarla otra vez? Cuando recordó lo del beso, Ino dijo:

- No quiero que hablemos de ese criador de caballos. Se me acaba de ocurrir que tengo una especie de problema con el que tú podrías ayudarme. No tengo ni la menor idea de cómo se besa.

- ¿Cómo se besa? - preguntó Sakura incrédula.

- Sí, cuáles son las técnicas. Creo que tendría que saberlo antes de conocer a mi kage, ¿no te parece?

- No necesariamente... pero aguarda un minuto. ¿No pretenderás que yo te enseñe, no?

- ¡No seas gansa! Pero tú sabes más que yo. ¿Sasuke te ha enseñado? ¿Te salió naturalmente? ¿Se necesita práctica?

- Práctica, sí. Sasuke no se había dado cuenta de que estaba enseñándome, pero sí lo hizo. Yo no, no me salió naturalmente. La primera vez estaba tan nerviosa que ni siquiera lo disfruté, pero después me pareció algo que hubiera hecho toda la vida. Claro que... Ino, en realidad no nos besamos seriamente. Tan sólo besitos rápidos cuando nos encontramos o cuando nos despedimos, y si estamos seguros de que nadie nos ve, como sabrás bien.

Ino, como carabina de Sakura y Sasuke, había sido quien en más de una oportunidad había vuelto la cabeza para constatar que nadie les viera, de modo que con una sonrisa le preguntó:

- ¿Pero todavía no te metió la lengua en la boca?

- ¡Ino! ¿Dónde aprendiste esa cosa?

- Por accidente, te lo aseguro - respondió la rubia evasivamente - Bueno, ¿sí o no?

- No, pero Sasuke lo mencionó para advertirme, según él para que no me lamentara si alguna vez él se dejaba llevar y lo hacía. También dijo que, después de que nos casemos, esa forma de besarnos sería parte de...

- ¿Eso? - susurró Ino.

- Sí, de eso. Pero, si quieres mi opinión, me da como asco.

- En realidad, no es tan así...

Los ojos de Sakura se abrieron desmesuradamente.

- ¡Ino Yamanaka, ¿quién te puso la lengua en la boca?!

- ¿Yo dije que...?

- ¡No fue necesario!

- Está bien, fue Gaara Ichibi - contestó Ino de mala gana - Y antes de que me preguntes por qué no lo mencioné, es porque me pongo furiosa cada vez que lo pienso.

- ¿El criador de caballos?

- Ya te dije que su comportamiento fue prepotente. Y además me echó la culpa a mí por mirarle.

- ¿Y era cierto? - inquirió su amiga, curiosa - ¿Le mirabas?

- Primero déjame preguntarte esto. Si un hombre se apareciera ante tus ojos medio desnudo, ¿te darías la vuelta inmediatamente?

- ¿Estás bromeando? - rió ella - Probablemente le miraría un poquito antes de hacerlo.

- Bueno, yo me olvidé de darme la vuelta.

- ¿Le viste desnudo?

- Medio desnudo, dije. Y me doy cuenta de que tendré que explicarte todo - le llevó un rato, pero cuando terminó dijo - Quizá tengas razón en eso de que está haciéndolo deliberadamente. ¿Crees que tengo que decirle que no necesita preocuparse? ¿Que pronto mi corazón tendrá un dueño?

- Creo que lo mejor sería que hablaras con tu padre.

- Si lo hiciera perderíamos al semental, porque mi padre le echaría de inmediato.

- No hay escapatoria - dijo Sakura indignada - Maldición si lo haces o no. Tiene que haber algún medio para que le obliguemos a cuidar sus modales.

- ¿Que le obliguemos? - sonrió Ino.

- Bueno, ya que me lo has contado...

- No tienes por qué preocuparte. Ya he decidido ignorarle, pero si esto no me da resultado, le diré que voy a casarme con Sabaku-sama. Ningún hombre con dos dedos de frente se atrevería a provocar la ira de un poderoso kage, ni siquiera un patán sin principios como Ichibi. Cualquiera haya sido la razón por la que empezó a insultarme, dejará de hacerlo con esta noticia que le daré, tenlo muy en cuenta.

- Indudablemente tienes razón. Hasta quizás hagas que pida disculpas de rodillas a la futura Primera Dama de Suna.

- No hace falta que se ponga de rodillas. Me conformaré con ver su cara y la de Hiashi-dono el día que me vean volver en el carruaje noble.

Sakura se quedó boquiabierta.

- ¡Casi olvidaba mis noticias!... Que a propósito, te acercarán más a ese día de gloria. Mi madre ha recibido invitaciones para el baile de máscaras de su vieja amiga lady Tsume Inuzuka. El Courier-nin, que mi padre recibió justamente ayer, menciona ese mismo baile por las notoriedades que existen entre la lista de invitados, la cual incluye a...

- ¿Él? - preguntó Ino contentísima - Y pensar que casi muero de angustia pensando en cómo me las arreglaría para conocerlo... por supuesto tu madre aceptará, ¿verdad? ¿Y puedo ir yo contigo?

- Creo que se la puede convencer. ¿Crees que yo iría sin ti?

- ¿Ves? El destino me lleva en su dirección. Es como si ni siquiera fuera una decisión mía, sino designada por una fuerza suprema. ¿Dónde es? ¿Cuándo?

- Los Inuzuka no viven muy lejos, y el baile será la próxima semana... pero no te aterres, Ino. Tenemos mucho tiempo para los preparativos.

- ¡Ahora, a buscar un nuevo vestido!

- Ya tienes muchos.

- Éste tiene que ser especial. Estoy por atrapar a un kage, Sakura. ¡Un kage!

- Tienes razón - aceptó su amiga - No tiene sentido que nos arriesguemos en todo este asunto manejado por fuerzas supremas. Te propongo una carrera hasta...

- ¡Te encontraré! - gritó Ino por encima del hombro mientras salía corriendo - Estoy demasiado ansiosa por tomar a Shuk...

Sakura no pudo escuchar lo que siguió, pero tampoco fue necesario, del mismo modo que no le resultó necesario adivinar que encontraría a Ino en la tienda de la señorita Whipple, la costurera del pueblo. La capacidad de leer los pensamientos era una de las ventajas de tener una muy íntima amiga.


¡Tachán, tachán! El primer encuentro "real" entre Ino y su kage se aproxima. ¿Estáis nerviosas? ;-)