Bien, me alegra haber vuelto a escribir.

¿Moonrou?

(Narración: Anónimo 3ª Persona)

Rose de repente cae al suelo luego de atravesar el portal. Sentía un fuerte mareo después de la experiencia en la que tuvo que pasar, y por ello su vista estaba algo alterada.

-Auch... OK... No volveré a hacer esto nunca... Ay, mi cabeza... -se quejaba de dolor y fastidio Rose mientras hablaba consigo misma.

Lo que ella no se daba cuenta es que ya no estaba en su mundo. O que ella tuvo un cambio DRÁSTICO en su cuerpo. Ya no era una Servine común y corriente. Ahora era una... Una especie de equino con cuernos y alas con una apariencia en parte verde y en otras amarillo, con una crin y cola de color rubia, pero aún tenía sus bellos ojos rojos como el rubí. Debido al mareo y su vista aún no recuperada, no se daba cuenta que sobaba su rostro con un casco en vez de su "mano" hecho de plantas.

-Ay... En dónde estoy...? Arthur...? Alguien...? -preguntaba Rose algo asustada y preocupada, pero sin saber por qué se siente así.

El sitio en el que se encuentra era un lugar oscuro. Se sentía una malicia en el ambiente y un hedor algo horrendo en el aire. Y las criaturas que deambulaban por ahí eran también equinos, pero todos tenían pelajes muy oscuros, o negros, siendo solo sus ojos, colas y crin los que tenían color. A diferencia de Rose, cuya apariencia era más viva, luminosa, y, sencillamente, más emotiva, por decirlo así.

Los equinos, o mas bien "ponys", una vez se les vio con más detalle, notaron a Rose en segundos y empezaron a rodearla con malos ojos, como si ellos odiaran esa especie de pony en particular, o algo así.

-No puede ser. Esos ponys de luz han encontrado nuestro reino! -decía un pony oscuro.

-Cómo es eso posible???? No hubo una invasión en milenios!!! -preguntaba una yegua angustiada.

-No debemos darnos el lujo de darle una oportunidad de huir. Mejor mátenla, y acabemos con esto! -decía un anciano dentro del grupo de equinos reunidos.

Al oír eso, los instintos de supervivencia de Mary se activaron y trató de pararse, pero como su cuerpo ahora se movía en cuatro patas en vez de dos, tropezó y cayó al duro piso.

-Ay! -gimió Rose de dolor al recibir el impacto. -Q-Qué sucede???

-Miren, está tratando de huir! Atrápenla! -dijo otro pony en el grupo y en eso, todos se abalanzan contra Rose y empiezan a lastimarla de gravedad tanto con pisotones como con magia oscura.

La pobre Rose sufría de las maneras más crueles posibles y a la vez, poco a poco como su cabeza empezaba a sangrar debido a las heridas que le daban, mientras gritaba de mucho dolor como nunca lo había hecho. Rose estaba a punto de morir asesinada por esa multitud, hasta que se oyó el sonido de un rayo de energía disparado al cielo, frenando a todos en seco.

-Qué está pasando aquí?! -exclama el corcel que disparó dicho rayo.

Rose con dificultad logró reconocer a ese pony: era el mismo que se llevó a Galadriel para tratar sus heridas. Todo el grupo de equinos se acobardó de pronto y empezaron a retroceder aterrados.

-Oh no... Es Leyer. -mencionó alguien dentro del grupo de ponys oscuros.

-Cómo se atreven a lastimar de esta forma a una pobre niña?! Qué clase de ponys son ustedes??? -menciona Leyer con un tono de autoridad y decepción.

-Pe-Pe-Pero señor, es que no se ha dado cuenta de que es una pony de luz?

-Eso se nota. Pero aún así, no tienen el derecho de haber actuado de esa forma. Con razón esos ponys del reino de Equestria nos consideran incivilizados, violentos, agresivos y sinvergüenzas. Por tipos como ustedes es que nuestra raza tiene un asco de reputación. -les resprocha Leyer mientras lentamente se acercaba a Rose y la levita con su magia con delicadeza.

Todos en ese momento se sentían en una horrible vergüenza. Como si esas palabras fueran cuchillos que apuñalaron en su más profundo honor, si es que aún les quedaba algo de ello. Leyer pone a Rose en su lomo con mucha delicadeza y mira a los ponys con furia. -Esta niña estará bajo mi protección ahora. Si la quieren matar, se las verán conmigo primero.

Y dicho esto, Leyer da media vuelta y se lleva a Rose consigo. De repente, alguien corre hacia donde Leyer con un cuchillo con la intención de revelarse y matarlo. Pero en vez de lograr su cometido, Leyer contraataca y logra acertarle a ese pony oscuro unos golpes tan poderosos, que los huesos del pony se rompieron al instante en que recibieron el daño.

Leyer mira con decepción al pony casi muerto tendido en el suelo. -Tú solo te lo buscaste. -le dice al pony oscuro herido con frialdad. Y con eso, se teletransporta lejos cargando a Rose consigo.

(Narración: Arthur 1ª Persona)

Mi día ha estado regular. He ayudado a mi familia con mis quehaceres del día y cuidado a Emily con el cariño que ella merece. He estado pensando y me fijé en algo curioso que tal vez sea solo yo, pero me alegro un poco notarlo. Cada vez que cuidaba a Emily y ella me sonreía con alegría, me recordaba a aquella vez que yo cuidaba a mi hermanita menor en el mundo real.

Me explico: Como ya mencioné antes, yo venía de otra familia en otro mundo, recuerdan? Pues, en esa familia yo era adoptado y críado por ellos, y con el tiempo esta familia recibió a otro miembro más en la familia, y esa era mi hermanita Julie, quien nació cuando tenía 4 años. Y en esa corta edad, a diferencia de otras familias de hermanos donde siempre se pelean los mayores y menores, yo nunca tuve una discusión o pelea con mi hermanita. Es más, yo le prometí a mi madre que la cuidaría y ayudaría en todo lo que pueda. Éramos una buena pareja de hermanos, a pesar de nuestras obvias diferencias. Y al estar cuidando a Emily, me hace recordar los buenos momentos en los que pasaba con Julie, aunque por obvias razones sean diferentes situaciones. Pero, saben qué? No importa. Cada quien tiene su manera de ver las cosas. Cierto?

Como sea, la cosa es que mientras cuidaba a Emily, sentía una especie de conmoción en el ambiente. Como si una voz conocida gritara de dolor y luego... Fuera silenciada con delicadeza, o algo así. Fue muy confuso y la verdad no entendía qué rayos pasó. Pero lo que sí note es que no era el único que sintió eso. Emily había hecho un gesto y un sonido de bebé con preocupación.

-Entonces... Tú también lo sentiste??? -le pregunté a Emily con curiosidad. Ella asintió. -Sí, yo también quisiera saber de dónde vino esa sensación.

Un momento después, escuché algo viniendo de afuera. Yo, andando de curioso acerqué mi oído a la ventana con discreción y escuché con atención. Al parecer, por lo que entendía, había un grupo de individuos rodeando a alguna chica encapuchada que no quería causar problemas.

-Oh no. Más me vale evitar que pase algo malo. -me dije a mi mismo y me dirigí hacia la entrada.

Una vez ahí, ya vi mejor el asunto, aunque creo que llegué tarde: la joven encapuchada ya había derrotado a esos maleantes. O, eso creía ella, puesto que en el momento en el que se distrajo, vi como uno de los ladrones se incorporaba y estaba a punto de apuñalarla en la espalda... Literalmente. En eso, no lo pensé bien pero actué rápido de todos modos: Coji una de las escobas de madera que estaban en la casa, regresé tan rápido como pude a la entrada y justo en el momento en el que la encapuchada iba a ser apuñalada, me lancé hacia el ladrón, con escoba en mano, y le di un golpe en su espalda y nuca con la escoba con tanta fuerza que por error la partí en dos. Actué de mas, porque cuando me percaté, la encapuchada ya se había dado media vuelta con una espada en mano. Me asusté en ese momento.

-Relájate. -me dijo la encapuchada mientras guardaba su espada. -No pienso lastimarte.

-O... Oh... -le respondí y me puse de pie, ya tranquilo. -Y... Qué pasará con ellos????

-Meh. No sé ni me interesa. -dijo la encapuchada sin interés. -Debo decir, hiciste algo innecesario al haber noqueado a ese sujeto.

-... Lo siento. -dije algo deprimido y agaché mi cabeza en vergüenza.

-Aunque... -menciona la encapuchada con una sonrisa. -Debo decir... Gracias por haberme defendido. Por haberme confiado, me distraje y no me di cuenta de ese tipo.

-Oh, eso? No fue nada. -le respondí con tranquilidad. Pero en eso noto la escoba rota en mi mano, y suelto un grito de susto.

-Y ahora qué te pasa? -pregunta la encapuchada con una ceja arqueada.

-Perdón, es que como estamos algo cortos en dinero, no tenemos suficiente para reparar la escoba o comprar otra. Y lo peor es que mi familia está adentro. -le expliqué mientras sudaba frío. -Ay, si se enteran, me matarán.

-Ya no te preocupes. Ven, pásame esa escoba. -dijo la encapuchada con calma mientras extiende su mano.

-Eh? Em... OK? -le respondí sin entender a qué se refiere, pero decidí mejor no hacerle preguntas y le di la escoba rota de una vez.

No sé qué fue lo que hizo o cómo, pero de algún modo, de alguna manera, la encapuchada no solo reparó la escoba, sino que la restauró y cambió su diseño de manera drástica y práctica a la vez.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAH?!?!?!?! -exclamé muy atónito.

-Oh, no exageres. No es para tanto. -menciona la encapuchada algo incómoda y molesta por el grito.

-P-Perdón. Pero aún así, qué rayos acabas de hacer?! Acaso eres una maga???? -le exclamo con total impresión luego de disculparme por el grito.

-Eeeeeeeem... -me entrega la nueva escoba mientras me responde la pregunta. -Algo así, jeje. Y... Quién se supone que eres????

-Eh? -dije al recibir la escoba. -Ah, sí. Mi nombre es Arthur.

-Je. Interesante nombre. -se dice a sí misma mientras revela un poco de su rostro. Noté que tenía cabello azul y blanco a la vez y unos ojos rojos, pero no pude ver bien su cara.

-Ah... Y tú eres????

-Oh, disculpa. Solo dime Casady.

Escuché como mi madre me llamaba, parecía algo importante. Volteé para ver a Casady de nuevo y ella al parecer me sonreía.

-No te preocupes. Ve. Estaré bien. -decía para comfortarme.

-Estás segura? Hay espacio aquí si quieres pasar la noche.

-Oh, no es necesario. Puedo cuidarme sola. -me responde muy confiada.

Miro de nuevo a mi alrededor, terminando enfocándome con el ladrón que noqueé. -Claaaaaaaro.

-Oye, no te atrevas a dudar de mis capacidades. -dijo como para amenazarme.

-Tranquila, sé que podías derrotar a ese sujeto. No te enojes.

-Estás perdonado. -me dijo de manera algo presumida.

-Bueno. Gracias. Nos vemos luego, Casady! -le dije mientras corro de vuelta a casa.

-Igualmente, Arthur. -me responde con cortesía. -... Más de lo que tú imaginas. -dice esto último para sí misma en voz baja para que no pueda oírla. Y en menos de que me diera cuenta, se fue.

(Narración: Anónimo 3ª Persona)

Lentamente Rose abre los ojos después de desmayarse de la experiencia anterior. Sentía dolor en algunas partes de su cuerpo, cosa que por obvias razones la hicieron dar gemidos de dolor, pero por alguna razón estaban en menor estado que antes. Miró a su alrededor. Estaba sola en un cuarto, metida en una cama muy cómoda. Y en eso pudo notar los cambios que habían en su cuerpo. Notó que ahora era una alicornio de color verde y amarillo, y por ello casi (énfasis en "casi") grita del susto por su cambio drástico.

En eso escucha a alguien acercarse y se empezó a asustar. Qué se supone que iba a hacer???? Sería alguien bueno quien se acerca a la habitación??? O alguien con intensiones malignas???? No tuvo más remedio que pretender estar desmayada, puedto que su cuerpo está adolorido y porque ella aún no sabe caminar o volar con este nuevo cuerpo.

A la habitación entró Leyer con una expresión más serena, siendo seguido por Galadriel, quien ya sentía mejor a pesar de aún estar vendada en algunas zonas del cuerpo, incluyendo sus alas.

-Cómo rayos ella llegó hasta Moonrou???? Se supone que no tienen magia o capacidad de crear portales en su mundo. -se cuestionaba Galadriel, no comprendiendo qué hacía Rose en su mundo.

-Acaso eso importa???? -le pregunta Leyer a su hija. -El punto es que ella está aquí, da igual cómo llegó. Pero está herida y ella necesita estar en rehabilitación luego de lo que le hicieron allá.

-Pero papá-

-Hija... -le interrumpe su padre con respeto y usando el sentido común. -Sé lo que vas a decir. Pero no la podemos regresar a casa en ese estado. Se lastimará más de lo que ya está. Tú podrías soportar ese efecto secundario en tus condiciones, pero Mary??? Ella ni siquiera sabe cómo moverse en su nuevo cuerpo.

-Ay, ella se lo buscó! No es nuestro problema! -se queja Galadriel fastidiada y se voltea para ocultar sus sentimientos.

-... -Leyer suspira triste. -Ya estás sonando como tu madre, Galadriel. Acaso quieres ser igual de no misericordiosa como ella???

Galadriel no responde. Parece que esas palabras le han dado mucho a su razón.

-Entiendo cómo te sientes... -continúa su padre mientras la consuela. -Pero si la cosa es demostrarle que no serás igual a ella, debes ser más abierta con tus emociones. Je, es más, comienzo a pensar que tú y Rose son parecidas y podrían ser buenas amigas.

Rose se quedó sorprendida en su interior al oír esas palabras. Galadriel solo agacha su rostro sin tener alguna clase de respuesta con lo que acaba de escuchar.

-Es que... No lo sé...

-Bueno, por lo menos piénsalo, sí? -le comforta Leyer con una sonrisa paternal.

Galadriel suspira- L... Lo intentaré.

-Con que lo intentes es suficiente, cariño. -le sonríe su padre y le da un tierno abrazo. El cual Galadriel lo responde de la misma forma.

-Te quiero, papi.

-Y yo a ti, Galadriel. Ahora, espera afuera, que tengo que curar a la princesa que está inconsciente en la cama. -le dice Leyer con una actitud calmada y serena.

-OK... -obedece Galadriel y sale de la habitación.

Una vez Galadriel se fue, Leyer observa a Rose en la cama. -Ya no sigas pretendiendo estar desmayada. Sé que despertaste.

Rose se sorprende al oír eso, pero obedeció de todos modos, sintiéndose algo intimidada por Leyer.

-Que bueno que ya despertaste. Fue horrible lo que te pasó allá en Moonrou.

-"Moon... Rou"????? -repite Rose sin lograr entender en lo absoluto.

-Cómo llegaste a ese mundo???? Sé que tu mundo no tiene la capacidad de hacer tal cosa, así que es mejor que me lo expliques. -le pregunta Leyer calmadamente para no intimidar a su "paciente".

-F-Fue a través de su portal, señor... -le responde Rose algo incómoda, pero de manera muy respetuosa.

-No te preocupes. No estoy molesto. -le contesta Leyer para calmarla. -Ya sabía que nos espiabas allá cuando Galaxia entrenaba a Galadriel. No dije nada para no delatarte y así evitar que Galaxia te hiciera la peor de las circunstancias.

-O... Oh... -entiende Rose, ya algo tranquila.

-Me sorprende el valor que has tenido para haber atravesado ese portal sin pensarlo dos veces, sabiendo el riesgo. Por qué lo hiciste? -le pregunta Leyer por curiosidad, aunque ya se imaginaba la respuesta.

-Yo... -Rose cierra los ojos en tristeza- Quería decirle a Galadriel... Que lo siento...

-Oh? Y a qué se debe?

-Es que... Yo... Todo este tiempo... Creí que a ella no le importaba nada, salvo ella misma. Y ahora... Ahora que vi lo que tiene que pasar... Con lo que tiene que lidiar... La vi a los ojos... Y me vi a mí misma... -dice en tristeza. -No tenía derecho a juzgarla... O a pensar mal de ella... Así que yo solo quiero encontrarla y decirle... Cuanto lo siento. -Rose ya estaba con los ojos en lágrimas, indicando que tan genuino eran sus emociones al respecto.

Leyer al ver esto la consuela dándole un suave abrazo con sus alas, para tratar de consolarla. -Ya, ya... Tranquila, ya pasó... Estoy seguro que ella entenderá.

-Cómo lo sabes...?

-Je, es mi hija. Yo la conozco muy bien. -le responde Leyer con una sonrisa de confianza.

-O... OK... -dice Rose limpiándose las lágrimas. -En... En dónde estoy????

-Bueno... No estás en tu mundo. Y mucho menos en Moonrou, ya que tuve que sacarte de ahí para que no te lastimen.

-Eh??? -dice Rose muy confundida.

-Sea como sea, bienvenida a "El Reino Oscuro", princesa Rosette.

Continuará...

(Galadriel, Leyer, Galaxia, Casady, "Moonrou" y "El Reino Oscuro" le pertenecen a Little Artist 123.)