Capítulo 9: Circunstancias
Capítulo texto
Zorra
Esa es la palabra que recibe a Nancy esta mañana, escrita con marcador rojo en la parte superior de su casillero, justo por encima de su cabeza para que todos puedan verla. No es la primera vez que ha sido recibida por esta u otras palabras de menosprecio en su casillero: puta, pervertida, tramposa, sólo por nombrar unas pocas. Todas muy poco original, todas muy inmaduras, todas muy hirientes.
Por lo menos no son contra Jonathan
Jonathan y ella han estado juntos durante casi un mes, y los rumores que les han perseguido desde el pasado mes de noviembre de que Nancy "La zorra" Wheeler dejó al chico popular Steve Harrington por Jonathan "El pervertido" Byers no han hecho más que empeorar. A pesar de que han sido discretos sobre su relación por su bien y por el de Steve. Pero una vez que se supo que ella y Steve había terminado, los rumores comenzaron en serio, lo más probable es que difundidos por Tommy, Carol y su tripulación. Steve a tratado, realmente hace un esfuerzo para acallar los rumores, ya que en ocasiones desayuna con ellos, les habla de la manera más normal, y esto ha detenido la mayor parte de las habladurías, pero no el hecho que casi todas las mañanas pintan su casillero con palabras crueles e hirientes.
Finalmente se ha dado por vencida en tratar de arreglar todo y limpiar su imagen en la escuela. Las únicas personas que son importantes en su vida son su familia y Jonathan. ¿Por qué habría de importarle lo que piensen los demás? Después de todo nada puedes ser peor que lo que le ha sucedido el pasado año, sabe que hay mucho más en la vida que los rumores de la escuela y los insultos, y ha decidido no utilizar más su tiempo para preocuparse por eso. Pero Jonathan ve las cosas de manera diferente. Odia la atención que su relación tiene en los demás. Odia que ella tenga que lidiar con esto todavía, por si no fuera suficiente todo lo demás que ha pasado, pero sabe que los insultos y murmullos contra ellos, solo refuerzan las inseguridades de Jonathan, el cree que no es lo suficientemente bueno para ella, que se merece a alguien mejor. Aunque él nunca se lo ha dicho, pero ella lo sabe, ella lo conoce y sabe muy bien que lo siente.
Nancy ni siquiera trata de borrar lo escrito en su casillero. ¿De qué serviría?, piensa mientras se da la vuelta para ver a Jonathan parado frente a ella al otro lado del pasillo, una mirada de ira cruza por su rostro al momento que sus ojos se posan sobre las letras sobre su cabeza. Haciendo caso omiso de todos los demás, Nancy camina a través del pasillo llegando a su lado y tomándole la mano, a lo que él rápidamente la retira, ella sabe que este nuevamente no será un día fácil.
-Hola, buenos días extraño, - lo saluda burlonamente mientras lo mira directamente. Tan solo han estado dos horas separados, desde que él salió por su ventana después de pasar la noche a su lado, había sido una noche tan agradable y ahora lo veía tan desencajado, tan molesto.
-Sí claro, seguro que es un buen día, -le responde sin apartar la mirada de las letras rojas.
-Jonathan, no te preocupes por eso ¿de acuerdo? porque yo no lo hago, y claro que ha sido una buena mañana en todo los sentidos.-recordando el tiempo que pasaron en los brazos el uno del otro antes de dejarla esta mañana. –y eso que está escrito ahí no lo va arruinar.
-Pero esto es ridículo, Nancy.
-Mira, que te parece si nos mandamos hacer unos sweaters, el mío podría ponerle una "Z" gigante por zorra y el tuyo una "P" por pervertido. Entonces de esa manera les ganaríamos la burla a los demás.
- Dios Nancy –ante el comentario de ella, Jonathan no pudo evitar soltar una pequeña carcajada.
-Vamos Jonathan no importa, - ella vuelve a tomarle la mano, pero él en esta ocasión no la retira.
Jonathan se pasa una mano por el cabello despeinándolo a un más, toma una respiración profunda, y finalmente le dedica la sonrisa que ha estado buscando. -OK, tregua. Si no te molesta a ti, no me molesta a mí. Pero esto está perjudicando seriamente mi intento de ser el novio caballeroso, ya que no he podido ni una sola vez atrapar a los culpables. Y ahora lo menos que puedo hacer es limpiar eso
- Haber Jonathan sabes mejor que nadie que no suelo ser una damisela en aprietos. -dice mientras tira de él hacia el otro lado del pasillo justo al lado de su casillero. -Ahora, quédate conmigo mientras tomo mis cosas y después me acompañas a mi salón, de esa manera conseguirás los puntos de caballerosidad que tanto anhelas tener.
Apenas vuelve a verlo el resto del día, ya que su horario de jueves es totalmente contrario al suyo. Ellos comparten solo la última clase juntos, clase a la que él llega tarde yendo directamente a su asiento en la esquina trasera derecha del salón. Pasa a su lado sin mirarla solo tocando suavemente su hombro.
Nancy trata de captar su atención un par de veces durante la clase, pero él en ningún momento voltea a verla. Eso hace que se frustre más cada que pasan los minutos. Eso provoca que su concentración se vaya a la basura, ya que ni siquiera estaba poniendo atención a la profesora.
-¿Nancy, estás hoy con nosotros? -pregunta la profesora White tratando de llamar su atención por segunda ocasión.
-Oh, sí, sí. Lo siento. ¿Qué necesita?- le responde con timidez.
Antes de que la profesora responda se escucha la campana, indicando el final de la clase.
-Nos vemos el lunes chico…
Cuando suena la campana, Jonathan es el primero en salir del aula, sin ni siquiera esperarla. Es como si estuviera construyendo esa pared que le prohíbe la entrada a cualquiera, piensa para sí misma mientras toma sus cosas. A pesar de que están juntos desde ya casi un mes como pareja y han sido buenos amigos por siete meses, él sigue arreglándoselas para alejarla en el momento que quiere. Ella sabe que esa es una de las razones por lo que le gusta tanto la fotografía, no se trata sólo de que puede ver a la gente como realmente son, sino que le sirve para pasar inadvertido ante los demás. Es más fácil para él ocultarse detrás de una cámara, de esa manera logra hacerse invisible, logra desviar la atención de los demás hacia sí mismo. Ella también sabe que su carácter ha sido forjado por los problemas con su padre, la necesidad de madurar más rápido que muchos chicos de su edad, su necesidad de centrarse en casa en vez de su vida social, su desconfianza en casi todo el mundo, y misterioso calvario que paso por su hermano el año pasado.
Se apresura a salir del salón y buscarlo entre la multitud que comienza a salir de sus respectivas clases, trata de localizarlo entre los estudiantes que se aglomeran en el pasillo, sin tener suerte, decide dirigirse al cuarto oscuro. Después de golpear suavemente a la puerta, Jody una compañera de clases le abre.
-¿Buscas a Jonathan?, -pregunta la chica afroamericana.
-Sí, ¿lo has visto?
-Aquí no ha venido. Pero lo vi en el pasillo hace unos minutos. Es extraño, se suponía que habíamos quedado de vernos aquí para que me ayudara con el revelado de unas fotografías, pero no me dijo nada mientras pasaba frente a mí. No es común que falte a su palabra.
-No, no lo es. Oye Jody si lo vez puedes decirle que lo estoy buscando.
-Claro,- dice Jody, cerrando la puerta.
Confundida, Nancy se detiene en su casillero, toma su abrigo y sus libros, posteriormente se dirige al estacionamiento, con la esperanza de encontrar ahí su coche. Pero se ha ido.
-Maldita sea, Jonathan. -Sabe que no tiene que trabajar esa noche. Tenía que hablar con él y por lo visto solo tendría una opción.
-Hola Nancy, -Will la saluda algo confundido por la presencia de la chica mientras la recibe en la puerta principal de la casa Byers.
-Hola, Will, -ella responde con una sonrisa hacia el chico. -Jonathan no ha llegado a casa ¿verdad?
-No, creí que estaba contigo.
-No, creo que esta demás decir que no está conmigo. – Intranquila por no saber qué le sucedía a Jonathan, brinda una sonrisa al chico para evitar preocuparlo. -¿Te importa si lo espero aquí? Tenía muchas ganas de hablar con él después de la escuela, pero él salió muy rápido.
-Por supuesto. Iba a jugar un poco con mi Atari antes de iniciar la tarea. ¿Quieres jugar conmigo?
-¡Claro! -Acepta mientras camina hacia la sala, dejando su mochila a un lado de la puerta principal. -Mike no me deja jugar nunca con él, sabe que lo destrozaría. –le dice guiñándole el ojo.
Los dos se sientan en el sofá justo en frente del televisor -A mí no me importa que me ganes, me gusta jugar contra alguien que me de batalla.
Nancy sonríe ante la respuesta del menor de los Byers. De pronto su mirada se dirige a la mesa de centro donde reposan algunos cuadernos algo desordenados, lápices de colores, pero lo que verdaderamente llama su atención es un blog de dibujo, el cual tiene plasmado una figura extraña casi como un garabato, que de inmediato le hela la sangre, porque ella reconoce perfectamente que Will dibujo algo relacionado con "al revés" con esa maldita pesadilla. El chico al percatarse de la atención de Nancy hacia el dibujo se apresura rápidamente y toma los cuadernos y el blog y los mete a su mochila.
-Perdona el tiradero Nancy, como te dije, iba a iniciar la tarea – la actitud de había cambiado, se había intranquilizado, su voz comenzaba a sonar nerviosa, como la de alguien que acaba de hacer pillado haciendo algo malo. –Mamá le molesta mucho que este todo esto tirado, lo recojo de inmediato… y bueno yo…
-Will, tranquilo todo está bien –le interrumpe la verborrea que se había desatado en el chico. –esos dibujos… ¿son tuyos verdad?...Jonathan me ha dicho que lo haces muy bien.
-Sí, pero no son la gran cosa… -le responde ahora sentándose en el suelo frente al televisor. -¿jugamos?...
Ella nota lo nervioso que se ha puesto, sabe que si para ella ha sido un calvario los últimos meses después de solo pasar unos pocos minutos en ese terrible lugar, no quiere ni imaginar cómo ha sido para el pobre de Will, así que decide no seguir por ese camino y volver al juego.
-Muy bien niño juguemos, prepárate para perder. – se sienta en el suelo junto a él tomando el mando del juego.
Nancy y Will juegan por alrededor de media hora, ella le gana de manera contundente tal y como se lo había advertido. La puerta de abre y entra Jonathan con la cabeza gacha mientras arroja su mochila al primer sofá.
-Hola Will, siento llegar tarde. Yo. . . -Jonathan se detiene una vez que ve a Nancy en el suelo con su hermano.
-Hola, -lo saluda Nancy mientras se levantan del suelo. -Como saliste tan rápido de la escuela decidí… -Pero antes de terminar la frase se da la cuenta del ojo negro e inflamado del su novio.
-! Jonathan ¡ pero… ¿qué pasó?",-se dirige lo más rápido que puede hacia él.
Agacha la cabeza justo antes de que ella llegue junto a él, -Nada… está todo bien.
-Tonterías, -lo enfrenta, tratando de verle el rostro. -¿Qué pasó?, -Pregunta de nuevo esta vez con más fuerza.
-No quiero hablar de eso, -responde de nuevo con la misma fuerza.
Ellos se miran el uno al otro, con una tención en el aire durante al menos un minuto antes de que Will finalmente intervenga.
-¿Quieres que te traiga un poco de hielo?, -le pregunta con timidez.
-Claro, Will, eso sería genial - Jonathan se relaja a medida que se dirige hacia su hermano.
Nancy aprovecha este momento vulnerable y se acerca hasta tocar suavemente la mejilla de Jonathan inspeccionando más de cerca su ojo, que ya estaba empezando a adquirir un tono púrpura, y su párpado comenzaba a cerrarse por la inflamación. Sube sus dedos y le toca el ojo sano, y su enojo poco a poco desaparece. Ella se estira un poco y coloca suavemente un beso en el ojo lesionado, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
-Por favor dime que paso, -susurra en su oído.
Él envuelve sus brazos alrededor de ella, acercándola y colocando un suave beso en el cuello. Así permanecen abrazados hasta que escuchan a Will aclararse la garganta para llamar su atención.
-Aquí tienes, Jonathan.
-Gracias, amigo – Jonathan le agradece revolviendo el cabello de su hermano y colocando la bolsa de hielo en su ojo lesionado.
-¿Will nos disculpas un momento?
-Claro Nancy. –ella le toma la mano a Jonathan y lo dirige directo a su habitación.
Ya dentro lo sienta en su cama y después se dirige a cerrar la puerta y regresa para incurse frente a él, tomando su mano izquierda con la suya, acariciando la cicatriz que hace juego con la suya, su fiel recuerdo de la caza de monstruos del pasado otoño, -¿Qué ha pasado, Jonathan? Por favor, dime ¿Qué paso?
-Deberías ver como quedo el otro –le dice con una media sonrisa.
-Oh dios, Jonathan, lo digo en serio, -le responde. –Cuéntame, ¿Esto tiene que ver con lo que pasó esta mañana?
En lugar de responder, él la levanta y la sienta en su regazo. Deja caer la bolsa de hielo, y toma su cara entre sus manos y la besa suavemente, casi de manera casta. Ella responde a su contacto inmediatamente, abriendo la boca para profundizar el beso. Sabe que esta es su manera de disculparse con ella, para dar por terminado el tema. Y por mucho que ella quiera que él le cuente lo sucedido, sabe que no puede obligarlo a contarle. Sabe que tiene que tener paciencia y esperar. Envuelve sus brazos alrededor de él y coloca su cabeza sobre su hombro, escucha un resoplido, como liberándose de un gran peso que lo atormenta, y finalmente comienza a hablar.
-Todo lo que se dice de nosotros y el grafiti en nuestros casilleros. Has dicho que no te molesta, que simple y sencillamente lo ignoras y que tengo que hacer lo mismo, y te juro que he tratado de hacerlo Nance te lo juro, y realmente a veces lo he logrado. Pero hoy fue… simplemente demasiado. Después de que te deje en clase, vi a Tommy H en el pasillo. Hice todo lo posible para ignorarlo, pero él lo hizo imposible. Comenzó a preguntarme; si había visto tu casillero esta mañana y que si tenía alguna idea de quien lo había hecho y…que se sentía al tener las sobras de Steve.
Nancy ve la rabia que se refleja en su ojo sano inmediatamente después de su último comentario.
-¿Qué hiciste? -le pregunta.
- Lo único que podía hacer en ese momento, me di la vuelta y le dio un puñetazo en la cara.
-Jonathan, ¡¿Qué hiciste que?! –en estas alturas de la conversación ella se encuentra desencajada, asqueada por todo lo que le ha contado. -Sólo nos quedan dos semanas más de escuela este año, y luego se van fuera de nuestras vidas por un largo tiempo. ¿No podrías haberlo ignorado y seguir caminando simplemente?
-Nancy, ¿tú habrías podido haberlo ignorado y seguir caminando simplemente, si escucharas a alguien hablar de esa manera de mí?, -la cuestiona mientras le acaricia la majilla.
Ella sabe que en eso él tiene razón pero odia admitirlo.
-No, no lo hubiera hecho… ¿Entonces qué más pasó? Porque te recuerdo que no tenías ese ojo morado en la última clase –pregunta ahora siendo ella la que acaricia suavemente su ojo lesionado.
-Bueno, no es por presumir pero fui el menos perjudicado –le dice con una sonrisa.
-No estés tan orgulloso de tú mismo Jonathan Byers.
-Y no lo estoy, sólo pensé que era un buen momento para ver la expresión de tu cara. -dice sonriendo para sí mismo, ganándose un golpe en el hombro derecho. -el pasillo estaba casi vacío, yo esperaba que él se lanzara y me golpeara, pero no lo hizo, se quedó ahí mirándome, después él Sr. Baumer salió de su salón de clases y provoco que ambos nos alejáramos de la escena del crimen.
-¿Y por qué yo no me entere de esto? Con lo rápido que corren los chismes por aquí, ¿por qué nadie me dijo nada?, -Añade rápidamente.
-Ni idea. Honestamente pensé que estabas enterada de lo que había pasado, y para serte sincero me daba mucha vergüenza de no haberme podido contener, pero parece que las personas en la escuela ya se están hartando de nosotros y de todos nuestros problemas.
-Ok, y de que se estén hartando de nosotros realmente no lo creo, de algo que he quedado completamente segura es que van aprovechar cualquier cosa que sirva para saciar su morbo. Ahora dime ¿qué le paso a tu ojo? –le pide, volviendo al tema que realmente le preocupa.
-Oh, sí, claro, justo antes de la ultima hora, Tommy me esperaba en mi casillero luciendo un buen moratón en la mejilla derecha y grito delante de todo el mundo "que tendríamos una palea después de la escuela" "que si quería demostrar que tenía pelotas no tendría que faltar"… -hizo una pausa mientras sonreía para después continuar… -"que de igual manera después de la palea de todas formas terminaría sin ellas y que quedaría más inservible para ti de lo que ya lo era".
-Dios, dime que en realidad no dijo eso. -pregunta.
-Esas fueron sus palabras exactas. – le responde.
-Claro y eso fue justo antes de la última clase, ¿no es así? por eso saliste corriendo sin ni siquiera mirarme, para ir a esa estúpida palea…
-Bueno, pensé que si te decía que iría pensarías que estaba loco -se remueve nerviosamente sobre la cama mientras continúa. -Yo sabía que si hablaba contigo, probablemente habrías hecho lo imposible para hacer que cambiara de opinión.
-¿Y eso habría tenido algo de malo? -Le pregunta bajando de su regazo.
Él se recuesta en la cama apoyándose en el respaldo y soltando un fuerte suspiro.
-Parece que llegamos al momento en el que tú y yo no estamos de acuerdo -dice finalmente.
-Ten la completa seguridad de eso Jonathan, -Nancy responde escuetamente.
-Nance no podía dejarlo pasar sin más. No después de lo que me dijo y de lo que le hice. Ya estoy harto de ser el blanco de sus insultos. No me importa lo que la gente piense de mí, pero de ti. . . te mereces algo mejor que esto, -le dice finalmente mirándola.
Nancy lo mira en silencio por un minuto, su ojo negro y el pelo despeinado. Se ve tan vulnerable, no puede imaginarse a ese Jonathan mandando al suelo a Tommy con un solo golpe, aunque claro que no era la primera vez. . ¿Cómo puede el chico más compasivo, paciente, la persona más amable que ha conocido en su vida lanzar puñetazos a alguien con tanta facilidad? Ella conoce la pasión de Jonathan por la música, su talento para la fotografía, su amor por su madre y su hermano, su desconfianza por su padre. Ella sabe cómo hacerlo sonreír, cómo hacerlo suspirar, la forma de convencerlo para luchar contra un monstruo de otra dimensión. Pero ella no siempre sabe hasta que punto puede llegar su ira cuando se enfurece, es igual de potente a la pasión que lo envuelve cuando está a su lado. Él sigue siendo un enigma para ella de muchas maneras, y de solo pensarlo la excita, hace que se le aceleraba el aliento, que su corazón palpite, que su estómago se contraiga y que sus palmas suden.
Y ahí es donde se da cuenta de lo lejos que ha ido por Jonathan Byers.
-Te amo, -su voz sale casi en un susurro.
-Te amo, Jonathan,-repite nuevamente pero esta vez de manera más clara
-¿Y eso a que viene?-le pregunta un poco extrañado por su cambio de actitud
-No lo sé. Estoy aquí parada, mirándote, furiosa de que te metas en problemas y te pongas en peligro por mí, por defenderme y sin embargo, ya te he perdonado, y yo ni siquiera sé lo que realmente pasó esta tarde.
-Esto no tiene ningún sentido. Es una estupidez que tengamos que soportar todo esto.
-Si, no lo tiene, pero no me importa. No me importa lo que Tommy y Carol dicen de nosotros o lo que están escribiendo en mi casillero, ni me importa lo que murmuran o inventan. Nada de eso hace una diferencia para mí. Todo lo que importa es esto. -Dice ella mientras señala el uno al otro y se sienta nuevamente en la cama.
Jonathan se le queda mirando, analizando cada una de sus palabras con una extraña mirada en su rostro. Ella no puede describir si él cree que ha perdido la cabeza o si ella es la cosa más increíble que jamás haya visto. Y luego se mueve rápidamente hacia ella, tomándola por sorpresa. Envolviéndola en sus brazos y la besa con una pasión que nunca ha experimentado antes. Steve nunca fue tan ansiosos o hambriento de ella. El la besa con deseo, frustración, anhelo, pasión y todo al mismo tiempo, es como si quisiera ahogarse en ella.
Sus manos con impaciencia comienzan a explorar su cuerpo, rápidamente ella saca su camisa por su cabeza quiere sentir su piel sobre su piel, contacto a un más cerca. Él le devuelve el favor, tirando de su blusa con tanta rapidez que ella piensa que oír que se desgarra. Jonathan comienza a colocar besos sobre su pecho y se detiene a reverenciar a cada uno de sus senos aun cubiertos por el sostén. Ella no le importa que Will está en la habitación de al lado, lo único que le preocupa es sentir su piel sobre la suya, haciéndola gemir una vez más. Ella le oye susurrar algo, mientras continúa su camino de besos por su torso, y escucha con atención.- "Te amo, Te amo, Te amo." Al tiempo que desabrocha y baja suavemente sus pantalones.
Se sienta de repente, tirando de él con ella y volcándolo sobre su espalda sentada a horcajadas sobre él, comenzando a balancearse hacia atrás y hacia adelante muy lentamente, viendo como sus ojos se sierran mientras sus manos se aprietan en su cintura. Ama tanto el poder que tiene sobre él y que entienda lo mucho que significa para ella. Ella toma sus manos y las coloca por encima de su cabeza, mientras continua balanceándose. Su excitación la golpea en todos los lugares correctos de su anatomía, lo necesita y sabe que ya no puede más.
-Mírame, Jonathan, -susurra mientras se sigue rozando ligeramente. Pero él no abre los ojos como respuestas.
-Dije mírame, -repite de nuevo, pero esta vez de forma más agresiva, no pudiendo controlar su propio gemido.
Por fin abre los ojos y la mira jadeante, -Dios, Nancy…
-Escúchame. Quiero todo de ti, tus partes buenas y las malas. -Dice mientras se esfuerza por controlar sus propios movimientos, esperando a que él entiende completamente el significado de sus palabras. Ella intenta decir las últimas palabras, tratando desesperadamente que no se disuelvan en una serie de sonidos sin sentido, -y nunca vayas a olvidar eso…
-No lo haré, -tira de ella hacia abajo para capturar su boca en un beso de infarto, a pesar de que llevan ya un mes juntos, jamás han tenido relaciones sexuales, y sus cuerpos lo saben, están ansiosos en uno del otro, las cosas en su relación siempre han sido calmadas, pero en esta ocasión ya no quieren esperar más. Él se separa un poco de ella y la observa acostada en su cama, con el cabello revuelto, sobre sus sabanas, los labios hinchados a causa de los besos. Poco a poco sus manos se dirigen a sus jeans y comienza a desabrochar el primer botón al tiempo que la mira directamente a los ojos, como esperando la aprobación de ella para seguir con su tarea.
-Hazlo Jonathan –como sabiendo sus pensamientos le demuestra que también lo desea.
De un solo movimiento la libera de sus pantalones, dejándola solo en ropa interior. Se ve tan hermosa, tan suya. Sabe que para ella no es la primera vez, como si lo es para él, pero no le importa este es su momento, solo ellos, no importa nada. De pronto toda esa marea de excitación se trasforma, en amor, ternura, la quiere abrazar, demostrarle lo mucho que la ama y la necesita. Ella ve el cambio de su mirada y como se ha quedado ahí solo observándola.
-¿Está todo bien? ¿Por qué si no….
No termina de formular la pregunta cuando el ahoga sus palabras con otro beso y dándole la vuelta sobre su espalda, acomodándose con firmeza entre sus piernas y continuando el roce entre sus cuerpos semi desnudos.
Así pasan un par de minutos tocándose, descubriéndose por primera vez, es diferente a lo que Nancy había hecho antes. Ella solo había estado con Steve pero siempre que habían estado juntos, había sido apresurado, apasionado, pero torpe. Esto en cambio era diferente, todo era diferente. Al momento que las manos de Jonathan comienzan a deshacerse de su ropa interior son sorprendidos por tres fuertes golpes en la puerta, los cuales hacen que él se aparte de un salto de ella.
-¡Jonathan! ¡Jonathan!, sé que estás ahí.
-¡Demonios!, es Hopper, -exclama Jonathan, desenredándose a sí mismo de ella.
-Sé que Nancy está ahí contigo. Voy a contar hasta tres, y luego voy a entrar. Más vale que ustedes dos estén presentables oíste, -Hopper llama otra vez a la puerta.
-Uno.
-Demonios, demonios mi blusa. -Nancy susurra.
-Dos.
-Aquí esta, -dice Jonathan localizando su propia camisa que está en la esquina de la habitación, mientras trata de volverse a subir el pantalón.
-Tres.
-Diablos, -dicen los dos al tiempo de que Hopper abre la puerta. El cual es recibido por Jonathan solo en vaqueros y Nancy que prefiere cubrirse rápidamente con el edredón al ver Hopper, Jonathan se mueve inmediatamente delante de ella, exclamando: -¡¿Qué diablos, Hop?¡ ¿Quién demonios te crees para entrar así?
-Eso es lo que yo debería preguntarte a ti, -le grita. -¿Crees que me gusta recibir una llamada de mi ayudante diciéndome que el hijo de Joyce se metió en otra pelea? O ¿descubrir que le rompiste la nariz de algún imbécil llamado Tommy?
-¡¿Qué?! -dicen él y Nancy al mismo tiempo con sorpresa.
-¿Le rompiste la nariz? -Nancy le grita.
-No sabía eso, -le contesta Jonathan a la defensiva, viéndola a ella y casi perdiendo sus pantalones vaqueros en el proceso. -Él me golpeó primero y luego yo le regrese el golpe y eso fue todo. Se cayó al suelo y yo me di la vuelta y me marche, no tenía pinta de que tuviera la nariz rota, lo juro.
-Cállate, -Hopper grita de nuevo, con lo que logra volver toda su atención de nuevo a él.
-Me apresure a venir aquí para saber exactamente lo que ocurrió antes de que tu madre llegue a casa, para asegurarme de que estás bien, y encuentro esto. Y sabes que es lo peor, encontrar a Will en la sala, ¿Por qué sabes que está afuera verdad? con un cara de desconcierto o vergüenza, ya no se ni que era, a ti y a Nancy casi desnuda haciendo dios sabe que en tu habitación y para terminar ese maldito ojo negro!
-Hopper, -habla Jonathan con más calma, -¿podemos hablar de esto en la sala para que Nancy pueda vestirse?
-Bien, - Hopper se da la media vuelta y sale de la habitación. -pero antes súbete los pantalones, antes que tu hermano te vea ¿quieres?
