EL CAMINO DE REGRESO
Capítulo 9
JUGAR POR JUGAR
Sanosuke se separó bruscamente de la chica que yacía debajo de él y retornó rápidamente a su posición inicial alejándose del escritorio. Sayo miraba el techo desilusionada. Al parecer la conciencia del castaño habia empezado a pasarle factura. Tres minutos. Eso había durado su sueño. La chica se sentó lentamente observando la ridícula reacción de su jefe que se paseaba delante de ella como una especie de animal enjaulado.
- Lo-lo siento mucho- dijo al ver que Sayo lo miraba extrañada.
- ¿Por qué?- preguntó la chica confundida.
- ¿Por que qué?
- ¿Por qué lo siente mucho?- le dijo seriamente y acentuando cada palabra.
- Porque no quise besarte, quiero decir.. quise..pero no debí, quiero decir, fue un impulso, no es que siempre tengo ganas de besarte...lo que realmetne quiero decir es que vos sos mi asistente y está mal, podiran despedirnos y ademas... yo..yo.. no puedo porque...
- Porque está casado.- dijo Sayo terminando la frase que Sanosuke no pronunciaba.
- Sí.. bueno no.. pero sí.
Ambos callaron para meditar por unos cortos segundos lo que acababa de suceder. De pronto Sayo se bajó del escritorio y comenzó a ordenar los papeles del mismo.
- ¿Ya te vas? - le preguntó Sano mas tranquilo
- Sí. Es tarde y mi papá debe estar preocupado.
- Claro.- respondió el castaño recordando el tercer argumento que olvidó usar en su entrecortado discurso de razones. Era una niña. - ¿Querés que te lleve?
Kenshin abrió la pesada puerta de su casa en silencio para no despertar a Tomoe en caso de que ya se hubiese acostado. Últimamente siempre que él llegaba ella ya estaba en la cama por más temprano que fuera. Seguramente ya eran más de la diez. Realmente no tenía idea de la hora. Después de dejar a Kaoru había dado varias vueltas por la ciudad antes de retornar a su hogar.
Un ruido en la cocina lo hizo voltear hacia su izquierda cuando ya se encontraba en el tercer escalón en su ascenso hacia las habitaciones del segundo piso. Abrió lentamente la puerta y descubrió el ambiente iluminado. Iba en su camino hacia el interruptor cuando localizó a su esposa sentada en una de las lujosas sillas.
- Disculpame, no te vi. - le dijo el pelirrojo apenado.
Tomoe levantó cansada la vista de su libro mirándolo seriamente.
- Nunca me ves. - le dijo cortante levantándose y pasando al lado de Kenshin.
- ¿Pasa algo?- preguntó confundido siguiendo a su esposa camino al recibidor.
- ¿Qué puede llegar a pasar? Lo de siempre. Nunca llegas a la hora que deberías llegar, nunca estás en casa, vivís mintiendo...
- ¿Mintiendo?- preguntó Kenshin comenzando a enfurecerse por mantener siempre la misma discusión.
- ¿Dónde estuviste hoy?
- En la oficina. Tuve una reunión muy importante con Makoto Shishio. ¿Queres testigos? Tengo cuatro, mínimo. - dijo el pelirrojo manteniendo la calma.
- No estoy para bromas Kenshin. Algún dia me voy a cansar en serio y vas a tener que elegir. Esa maldita empresa o yo. - terminó la mujer subiendo las escaleras.
Kenshin se quedo mirando el espacio que Tomoe acababa de ocupar pensando en sus últimas palabras. Creía que tenía la decisión tomada pero al ver a su esposa no pudo resistirse a meditar tranquilamente esta encrucijada. Cuando estaba con Kaoru hacia menos de media hora sabía lo que quería. Pero al escuchar tan fríamente sus opciones un extraño escalofrío le recorrió la espalda.
- Mañana será otro dia.- se dijo en voz alta mientras subía las escaleras para pasar otra noche en uno de los cuartos de huéspedes.
Sanosuke subió al ascensor de su edificio con una expresión sombría. Se miró al espejo y notó que tenía la corbata desanudada. ¿Cuándo sucedió eso? se preguntó mentalmente. El beso con Sayo le vino a la mente y el castaño sacudió la cabeza intentando alejarlo. Entró al oscuro departamento y se sentó en uno de los sillones aun en penumbras. No podia creerlo. ¿Había besado a Sayo porque como dijo Megumi le atraia o por simple despecho por la fuerte discusión que experimentó esa mañana? Solo un beso. Mañana le pido disculpas y me olvido para siempre. - pensó sintiendose mas relajado.
Se levantó exhausto y se dirigió al baño. Al prender la luz encontró una pequeña nota pegada en el espejo. Se acercó bastante confundido y asustado por lo que podía llegar a decir el mensaje.
"Sano: Siento mucho todo lo que te dije. Espero que puedas perdonarme. Confío en vos. Te dejé la cena en la heladera. Te amo mucho. Megumi"
Sanosuke tomo el papel entre sus manos releyéndolo mientras se dirigía a la habitación. La luz de la luna se reflejaba en la cara de la chica que dormía tranquilamente. Sanosuke se acercó a ella y la beso suavemente en la frente . Le dio un último vistazo a la nota y volvió su mirada a su novia. El sentimiento de culpa regresó implacable y decidido a quedarse en la mente del castaño. Sanosuke salió de la pieza y llegó hasta la cocina con un sabor amargo en la boca y sintiéndose el peor hombre del mundo.
El martes por la mañana Kaoru llegó temprano a la empresa, distraida como siempre y sin prestar atención al mundo real, tropezó con una muy alterada Sayo en plena oficina.
- Disculpame..yo..- empezó a decir Kaoru pero al ver el gesto de despreocupacion de la castaña se detuvo abruptamente.
- ¿Estás bien?- le preguntó la ojiverde a la mujer que una vez mas viajaba con su mente a una realidad diferente.
-Sí...en realidad...no.
- ¿Querés contarme? - le preguntó la castaña.
- Sí.. pero.. acá no...- Kaoru miró a su alrededor indecisa y arrastró a la chica hacia su oficina.
- Parece que es algo interesante..¿.es sobre Enishi?
- Eh? .. No, ojalá fuera tan simple... es sobre Kenshin.- contestó Kaoru nerviosa. - Ayer... nos encontramos en la calle y me invitó a tomar un café. Estuvimos hablando y me confesó que su matrimonio iba cuesta abajo... y... no sé... fue raro.. casi nos besamos.
Sayo se quedó atónita al escuchar las palabras de Kaoru.
- Casi...se... no puedo creerlo. ¿Qué vas a hacer?
- No tengo idea. Hoy casi falto al trabajo. No sé que voy a hacer. Es todo tan incómodo, no puedo mirarlo, no después de lo de anoche.
- Sé como te sentís.- le dijo Sayo sin pensar mucho en sus palabras.
- ¿De qué estás hablando?- le preguntó Kaoru confundida.
- Nad, olvidate... Te soy sincera... no sé como aconsejarte. Creo que la mejor solución sería que hables con el Sr. Himura.- le dijo la castaña seriamente.
- Supongo que tenes razón. Gracias Sayo, cuando me necesites contar algo...
La chica asintió agradecida pero prefirió no contarle a Kaoru lo sucedido la noche anterior. Con una sonrisa se despidió de la mujer y salió para encontrarse a Sanosuke convirtiendo su ambiente de trabajo en un lugar bastante tenso.
- Buenos días.- lo saludó desde su lugar.
- Buenos días...Sayo, yo quería disculparme por lo de anoche...Fue un gravísimo error, realmente no sé por qué...Solo quería pedirte perdón, como te dije fue un desliz y...
- Me imaginé - lo cortó la castaña intentando contener las lágrimas.
- Estás enojada ¿Qué pretendes que haga? Fue un error, te pedí perdón y...
- Nada, no pretendo nada de usted, Sr. Sagara. Gracias por disculparse.- dijo Sayo cruzando los brazos y dando por terminada la discusión.
Sanosuke murmuró un 'como quieras' y se dirigió rápidamente a su oficina. Aoshi entró silencioso como siempre y encontró a Sayo mirando la puerta que Sano recién habia cerrado con evidente enojo.
- Buen dia...¿Llegó Sanosuke?- preguntó Aoshi esperando una respuesta más que obvia debido a la expresión de la castaña.
- Sí...- respondió la chica saliendo de su enfurecido letargo.
Aoshi no quiso preguntar de más y caminó tranquilo hasta la oficina de Sagara intentando evitar toparse de lleno con las lágrimas que estaban a punto de salir de los ojos de Sayo. Lidiar con llantos no era su especialidad.
- Sagara...- se anunció el hombre entrando cautelosamente.
- Aoshi... ¿necesitas algo?
- Emm... en realidad no necesito anda. Solo queria que le hicieras saber a Misao que me disculpe por mi extraño comportamiento el sábado. No estoy acostumbrado a esto de las citas y...
- ¿Y por qué no se lo decís vos? ¿Pretendes dejar a mi cuñada a través mio?- pregunto Sano sonriendo. Era evidente que a Aoshi le estaba costando demasiado esta conversación pero él no iba a perderse la oportunidad de mantener una charla con Shinomori mayor al minuto.
- No, no fue mi intención ofenderte, ni nada. Yo, solo queria disculparme con ella, seguramente no quiere escuchar mucho de mí. Realmente se debe haber aburrido bastante.
- Eso no fue lo que ella me contó - le dijo Sano. - Pero insisto en que si queres preguntarle cómo la pasó el sabado o queres invitarla a salir otra vez o lo que sea...lo hables directamente con ella.
Aoshi asintió lentamente y salió por la puerta sin despedirse.
Soujiro entró sonriente (N/A: cuando no :P) silbando una alegre melodía. Se dirigía directamente al escritorio de la castaña cuando Aoshi salió de la oficina de Sagara.
- Shinomori, buenos días...- le dijo saludandolo con una pequeña venia.
- Sr. Seta, buenos días.- contestó Aoshi inclinándose tambien y retirándose rápidamente.
- ¿Cómo está hoy la secretaria mas linda de la oficina?- sonrió Soujiro mientras llegaba hasta Sayo.
La castaña maldijo por lo bajo al verlo en intentó limpiarse las lágrimas que caían por sus mejillas sin esfuerzo alguno. Pero en menos de un segundo la sonrisa de Soujiro habia desaparecido y había rodeado el escritorio para arrodillarse a su lado.
-¿Qué pasó? - preguntó susurrando.
- ¿Qué me va a pasar? Lo mismo de siempre. ¿Todo me tiene que doler tanto a mí y para los demás no significo nada? ¿Siempre tengo que ser yo la que sufre? - decía cada vez con la respiración mas entrecortada y llorando con vehemencia.
Soujiro la miró sorprendido, se levantó lentamente y solo atinó a abrazarla en silencio sin saber qué decir. Después de todo, él mismo había sido culpable de su tristeza una vez y realmente no tenía palabras de consuelo. La castaña se dejó llevar en ese abrazo similar al que días atrás el castaño por el que ahora sufría le había regalado.
Sanosuke salía de su oficina cuando presenció la escena que Soujiro y Sayo llevaban allí. El castaño se sintió confundido y se limitó a caminar para atrás cerrando la puerta tras si, saliendo de allí sin ser visto.
- Kaoru- susurró Kenshin al verla entrar por la puerta de su oficina.
El pelirrojo se puso de pie y la miró fijamente mientras una sonrisa se iba apoderando de sus labios.
- Sr himura... yo... vine a presentar mi renuncia.
Fiiiiiiiiiiiin del chap! muuuy corto pero bueh. las cosas estan teniendo forma! eeeeehh bueno como les digo siempre dejen sus reviews!
